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Full text of "El Refranero general Español; parte recopilado, y parte compuesto"

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EL 

REFRANERO  GENERAL  ESPAÑOL. 


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EL 


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PARTE  RECOPILADO ,  Y' PARTE  COMPUESTO 


POR 


JOSÉ  MARÍA  SBARB1. 


MADRID. 

IMPRENTA    DE    A.    r,OMEZ    FUEN!  ENEBRO 

•  Bordadores,  10. 


M.DCGG.LXXV. 


Tirada  de  400  ejemplares ,  firmados  todos  por  el 
Recopilador,  de  los  cuales  se  han  impreso 

300  en  papel  blanco; 
50      —       color  de  tierra;  y 
50      —       salmón. 

Madrid  y  Jimio  15  de  1875. 


PROLOGO. 


A  tres  clases  de  lectores  interesa  de  un  modo  especial 
la  obra  que  reproducimos  hoy  ,  y  figura  por  sí  sola  en 
el  tercer  tomo  de  nuestro  Refranero  ,  á  saber  :  á  los  mé- 
dicos ,  á  los  historiadores  y  á  los  Refranistas. 

Interesa  á  los  médicos,  por  cuanto  se  consignan  en 
ella  documentos  importantes,  avisos  preciosos,  reglas, 
por  lo  común ,  acertadísimas ,  como  hijas  de  la  expe- 
riencia, que  atañen  directamente  al  regimiento  de  la 
salud;  y  tanto  es  así ,  que  en  su  tiempo  alcanzó  este  libro 
el  lauro  de  servir  de  texto  en  la  Academia  de  Medicina 
de  Granada.  Que  si  en  sus  páginas  hallase  el  lector  tal 
cual  patraña ,  fuerza  es  no  pierda  de  vista  la  época  en 
que  se  escribió ;  y  aun  asi  y  todo  verá  muy  luego  como 
en  este  concepto  se  sobrepone  notablemente  á  muchos 
otros  que  florecieran  en  su  tiempo. 

Interesa  asimismo  á  los  historiadores ,  á  causa  de  la 
multitud  de  noticias  que  de  este  linaje  se  hallan  disemi- 
nadas en  su  contexto ,  y  singularmente  por  la  descrip- 
ción que  de  Extremadura ,  su  patria ,  introduce  el 
Autor  f  pág.  255-40  de  esta  reproduccionj  al  comentar 


VI 

el  refrán  XL1 ,  so  pretexto  de  poner  de  relieve  ¡a  suprema 
salubridad  de  que ,  según  su  testimonio ,  disfruta  sobre 
las  demás  provincias  de  nuestra  península  la  que  mere- 
ciera al  difunto  Conde  de  C ampo- Alange  el  calificativo  de 
tierra  clásica  de  los  chorizos ,  que  fecunda  el  Guadiana. 

Y,  últimamente ,  interesa  también  á  los  Refranistas, 
dado  que  los  principios  de  todo  género  que  en  ella  se  di- 
lucidan, están  fundados  sobre  Proverbios  vulgares  de 
nuestra  lengua.  Así  es  que ,  el  libro  que  nos  ocupa  en 
este  momento ,  tiene  un  derecho  indisputable ,  en  medio 
del  triple  interés  que  le  asiste ,  á  figurar ,  cuando  menos, 
en  toda  biblioteca  exclusiva  de  cualquiera  de  las  tres  cla- 
ses de  lectores  que  acabamos  de  designar. 

Concretándonos,  pues ,  á  la  ultima  de  las  enunciadas, 
por  ser  la  que  especialmente  se  relaciona  con  nuestro 
primordial  objeto ,  diremos ,  para  abreviar ,  que ,  en  las 
páginas  que  presentamos  hoy  al  curioso  paremiólogo ,  ha- 
llará éste  un  rico  venero  de  Refranes  castellanos  ¡^perti- 
nentes en  su  mayor  número  á  aquella  facultad  á  la  que, 
tal  vez  con  más  razón  que  á  ninguna  otra  de  las  ejerci- 
das por  los  mortales ,  conviene  ¡a  calificación  de  Ars  ton- 
ga, vita  hrevis, )  no  ya  con  motivo  de  los  47  que  entre  la 
i."  y  2."  Parte  glosa  tan  magistralmente  en  sendas  di- 
sertaciones su  discreto  Autor ,  con  objeto  de  desentrañar 
el  verdadero  valor  de  las  sentencias  que  expone ,  sino  á 
causa  de  los  innumerables  que  á  cada  momento  siembra 
en  el  discurso  de  obra  tan  instructiva  cuanto  deleitable, 
y  escrita ,  además  ,  en  frase  tan  pura  y  correcta ,  como 
que  mereció,  desde  la  fundación  de  la  Real  Academia 
Española ,  ser  incluida  por  tan  respetable  Cuerpo  en  el 
catálogo  de  los  escritores  clásicos  á  quienes  consulta  con 


VII 

el  objeto  de  autorizar  el  uso  acertado  de  las  palabras  y 
locuciones  del  habla  de  Castilla  (1).  Pero  esta  última 
circunstancia  nos  obliga ,  aunque  bien  á  pesar  nuestro ,  á 
¡pcar  cierta  cuestión  ,  en  gracia  de  la  importancia  que  en- 
vuelve. Vamos  allá ,  siguiera  sea  atrayéndonos  la  ani- 
madversión de  aquellos  caracteres  nada  amigos  de  oir 
la  verdad  desnuda  \  cuando  menos ,  por  sobradamente 
apegados  á  que  prevalezcan  sus  doctrinas  y  sus  opi- 
niones. 

Años  há  que  cierto  prurito,  capricho ,  extravagan- 
cia ,  moda  ,  propensión  á  innovarlo  todo ,  ó  llámese  como 
se  quiera ,  viene  haciendo  esfuerzos  supremos  por  in- 
ventar en  nuestra  lengua  muchos  vocablos  y  giros  pro- 
pios de  la  francesa  ;  y  lo  peor  es  que  ,  al  fin  y  al  cabo., 
se  va  saliendo  con  la  suya.  Así  vemos  que  pasaje,  edre- 
dón ,  suaré ,  bisutería ,  ocuparse  de ,  hacer  el  diablo  á 
cuatro,  andan  campando  por  su  respeto,  después  de  haber 
arrinconado ,  cual  trastos  inútiles ,  á  pasadizo  ,  plumión, 
sarao ,  joyería ,  ocuparse  en,  haber  una  de  todos  !os 
diablos ,  etc.  etc.  etc.  Esto ,  hablando  bien  y  despacio, 
no  es  más  ni  menos  que  abandonar  á  la  mujer  propia 
hermosa  por  la  combleza  untada  de  colorete. 

Mas  si  pareciere  exagerado  á  alguno  semejante  modo 
de  discurrir,  venga  en  nuestro  auxilio  el  más  respetable 
testimonio  del  Padre  Isla  cuando  ,  en  la  siguiente  compo- 
sición ,  satiriza  á  las  señoras  mujeres  que ,  degenerando 
del  carácter  español ,  afectan  ser  en  lodo  y  por  todo  ex- 


(1)  Por  no  ir  más  léios ,  véase  en  las  páginas  1S4-S5  de  esta 
nuestra  reproducción  la  serie  ó  lista  de  41  Refranes  allí  inserta, 
alusivos  todos  á  la  gente  de— bota  en  los  tabernáculos. 


VIH 

Ironjeras ,  en  fuerza  de  su.  irresistible  afición  á  cuantas 
invenciones  y  embelecos  nos  vienen  de  allende  los  Pirineos, 
i'  dice: 


Yo  conocí  en  Madrid  á  una  condesa 

que  aprendió  á  estornudar  á  la  francesa : 

y  porque  otra  llamó  a  un  criado  chu lo, 

dijo  que  aquel  epíteto  era  nulo, 

por  no  usarse  en  París  aquel  vocablo: 

que  otra  vez  le  llamase  pobre  diablo ; 

y  en  haciendo  un  delito  cualquier  page 

le  reprendiese  su  libertinage. 

Una  mujer  de  manto 

no  ha  de  llamar  al  Papa  el  Padre  Santo . 

porque,  cuadre  ó  no  cuadre, 

es  más  francés  llamarle  Santo  Padre. 

Para  decir  que,  un  libro  es  muy  devoto , 

diga  que  tiene  unción ,  y  tendrá  voto 

de  todas  cuantas  gastan  expresiones 

necesitadas  de  tomar  unciones. 

Al  nuevo  Testamento, 

(este  es  aviso  del  mayor  momento) 

llamarle  así  es  ya  muy  vieja  usanza: 

llámase  á  la  derniére  nueva  alianza. 

Al  Concilio  de  Trento  ó  de  Nicea 

désele  siempre  el  nombre  de  Asamblea, 

y  si  se  quejan  de  esto  los  malteses, 

que  vayan  con  la  queja  á  los  franceses. 

Logro  la  dicha ,  es  frase  ya  perdida  : 

tengo  el  honor,  es  cosa  más  valida. 

Las  honras  que  usted  me  hace,  es  desacierto; 

las  honras  se  me  harán  después  de  muerto. 

Llamar  á  un  pisaverde,  pisaverde , 

no  hay  mujer  que  de  tal  nombre  se  acuerde; 

petimetre  es  mejor  y  más  usado , 

ó  por  lo  menos,  más  afrancesado. 


IX 

Ya  hice  mis  devociones , 

por  ya  cumplí  con  ellas,  ¡qué  expresiones 

tan  cultas  y  elegantes  ! 

y  nó ,  decir  como  decían  antes , 

ya  recé,  frase  baja,  voz  casera, 

sufrible  sólo  en  una  cocinera. 

Tiene  mucho  de  honrada,  no  hay  dinero 

con  que  pagar  este  lenguaje;  pero 

decir  á  secas  que  es  mujer  honrada, 

¡  gran  frescura ,  valiente  pampringada ! 

Doña  Fulana  es  muy  amiga  mia, 

esto  mi  cuarta  abuela  lo  decía ; 

pero  ella  es  la  mejor  de  mis  amigas: 

¡  oh  qué  expresión !  parte  migas 

el  alma  en  la  dulzura 

de  esta  almibaradísima  ternura. 

Voy  á  jugar  mañana 

es  frase  chavacana; 

á  una  partida  he  de  asistir  de  juego 

se  lia  de  decir ,  y  luego 

se  ha  de  añadir :  Ormaza 

también  á  otra  partida  va  de  caza. 

¡Oh  Júpiter  !  Para  cuándo  son  tus  rayos? 

si  esto  es  ser  cultos ,  más  vale  ser  payos. 

¿Qué  diría  hoy  aquel  sabio  jesuíta  si ,  levantándose 
de  la  tumba ,  tropezara  con  alguno  de  los  antucas  que 
usan  hogaño  nuestras  madamas  (1)?... 

En  vista  de  lo  expuesto ,  no  seré  ¡jo  quien  ose  resol- 

(1)  Es  tan  fútil  y  ridicula  nuestra  sociedad  actual,  y  tan  mona 
en  esto  de  querer  imitar  lo  que  para  nada  ha  menester,  que  ha- 
biéndose  inventado  en  Francia  pocos  años  nú  ,  un  instrumento 
algo  mayor  que  el  quitasol  y  un  pocomenor  que  el  paraguas,  con 
olneto  de  que  sirva  en  todo  caso  (en-tout-cas),  ha  traducido  á  nues- 
tra lengua,  nó  las  jtalaltras  componentes  dr  aquel  vocablo  nuevo, 
sino  la  pronunciación  de  las  silaba*  de  que  se  forma. 


X 

ver  la  delicada  cuestión  de  cuál  de  las  clases  sociales  es  la 
que  apronta  mayor  contingente  de  vocablos  exóticos  á 
nuestra  lengua,  con  el  objeto  de  formar  ese  peregrino 
mosaico  que  tanto  reluce  en  el  estilo  de  la  mayor  parle 
de  nuestros  escritores;  pero  esto  sé  decir:  que  la  facultad 
médica,  y  sus  aliadas  la  cirugía,  la  farmacia,  etc., 
saben  realizar  este  fenómeno  á  las  mil  maravillas.  Tes- 
tigos, si  nó ,  su  tratamiento,  tratar,  compresa,  rob, 
mamelón ,  reservorio  ,  palatino ,  mentón ,  recidiva ,  (por 
método  curativo;  curar  ó  asistir;  cabezal;  jarabe  ;  pezón; 
depósito  ó  receptáculo;  palatal;  barba;  recaída  ó  reinci- 
dencia ; )  y  otros  mil  y  mil  términos  de  que  están  plagados 
los  textos ,  traducidos  ó  imitados  del  francés ,  casi  siempre 
con  los  pies,  que  nó  con  la  cabeza  ni  las  manos,  lo  cual  tie- 
ne que  influir  forzosamente  en  el  estilo  de  los  estudiantes 
desde  que  pisan  los  umbrales  de  las  Academias.  Por  lo 
tanto ,  si  Dios  no  lo  remedia,  maldito  si  extrañaré  yo  lle- 
gue el  día  en  que  de  boca  de  nuestros  almibarados  y  fla- 
mantes doctóralos  salgan  botones ,  en  lugar  de  granos ,  y 
sansúas,  en  vez  de  sanguijuelas,  lo  que,  para  el  easo 
presente,  tanto  monta  como  decir:  eehar  por  la  boca 
sapos  y  culebras Pues  bien ,  bajo  este  aspecto  ,  la  lec- 
tura de  la  obra  que  hoy  reproducimos,  puede  servir  de 
antídoto  al  veneno  lingüístico  que  tanto  daña  al  estado 
sanitario  de  nuestra  literatura  médica  actual  (1). 

Y  procurando  internarnos  ahora  un  tanto  en  el 


(1)  En  mi  concepto,  puede  prestar  también  no  pequeño  servicio 
la  obra  de  Sorapan.  considerada  bajo  el  aspecto  filológico,  á 
quien  la  lea  con  detención. 

Hállase ,  efectivamente  ,  usado  más  de  una  vez  en  sus  páginas 
el  verbo  usurpar,  nó  en  la  acepción  de  apoderarse  con  violencia, 


XI 

terreno  de  la  bibliografía  ,  nos  cumple  manifestar  á  las 
personas  curiosas  y  entendidas  que  nos  favorecen  con  la 
lectura  de  nuestro  Refranero  ,  como  vio  la  luz  pública  en 
Granada  la  obra  de  Sorapan  el  año  de  1615,  en  el 
cual  consta  impresa  la  segunda  parte  por  Juan  Muñoz, 
si  bien  aparece  en  el  frontis  de  la  primera  (bastante  pri- 

única  reconocida  por  el  Diccionario  académico ,  sino  en  la  de  to- 
mar prestadas  las  palabras  de  otro  autor  á  quien  se  cita :  signi- 
ficación en  que  lo  han  empleado  de  igual  manera  nuestros  clásicos 
de  la  edad  de  oro ,  y  con  cuyo  origen  latino  se  conforma  de  todo 
punto.  Asimismo  se  registra  el  adjetivo  aumentativo  blateron 
(parlanchín  extremado  ,)  de  que  también,  y  de  su  positivo  ,  hace 
caso  omiso  la  Academia ,  como  igualmente  délos  vocablos,  locucio- 
nes, acepciones ,  y  regímenes  siguientes : 

Es  la  hierba  buena   muy 

amiga  al  hígado (Amiga  de ). 

Ocasiones  enemigas  á    la 
salud (Enemigas  de ). 

Comiendo  templadamente, 
y  bebiendo  de  lapropria.  (Esto  es  ,  bebiendo  animado  c'e  la  pro- 
pia idea  ó  intención  ;  que  no  es  otra 
cosa  lo  que  quiere  dar  á  entender  la 
terminación  mente  en  nuestros  ad- 
verbios de  modo.  Al  leer  por  vez 
primera  este  giro  de  Sorapan,  no 
pudimos  menos  de  recordar  aquél 
otro  de  Orvántes  cuando  dice  en  el 
Persiles  (lib.  1.°,  cap.  XVIII) :  «Pero 
más  principalmente  y  propia  se 
dice  ,  que  el  poeta  nascitur  »  ). 

Envasar.  ..'. (Comer  con  exceso). 

Imbecible ) 

Imbecilo \  (Kalt0  de  fortale™  5  ^jo). 

A  bocados (Decididamente  ;  á  todo  trance). 

Sobrepujar (Soportar). 

Concoccion (Digestión). 

Concoctriz (Digestiva). 

Prandio (La  comida  del  mediodía). 


XII 

morosamente  yrabado  por  cierto  al  agua  fuerte  por 
F.  lleylan,  y  en  el  que  jiyura  como  impresor  Martin 
Fernández  ZambranoJ  el  año  de  1616:  diner yenda  de 
fechas  que  ha  inducido  á  error  á  más  de  un  biblióyrafo, 
haciéndole  creer  que  existían  dos  ediciones  de  esta  pro- 
ducción (1).  Mas  no  es  así; y  para  convencerse  de  ello, 

Neotérico (Autor  moderno). 

Devanear (Dormir  mal  y  soñar  mucho). 

Perseguidor (Censor). 

Notable (Sustantivo.  Nota  ,  ó  Advertencia  dig- 
na de  ser  notada). 

Tener  costumbre  á (Por  tener  costumbre  de). 

Acutisimo (Agudísimo). 

Solacio (  Solaz  ). 

Panarrista (Panarra). 

A  lumbre  de  pajas ( Inconsiderada  ó  irreflexivamente). 

Estupefaciente (Estupefactivo). 

Tener  curiosidad  de  beber 

frió (Tener  deseo),  etc. 

Digno  es  igualmente  de  reclamar  la  atención  del  lector  aficio- 
nado á  esta  clase  de  investigaciones ,  el  verbo  enxaguar ,  en  lugar 
de  enjuagar  ,  usado  por  nuestro  Autor  ,  en  cuya  forma  se  advier- 
te desde  luego  la  más  naluYal  y  propia  de  esta  palabra ,  como  com- 
puesta que  es  de  la  preposición  en  y  del  verbo  aguar  ,  unidas  am- 
bas por  me'dio  de  una  aspiración  (en-j-aguar) ,  cometiéndose  por 
ende  en  la  forma  enjuagar  el  metaplasmo  llamado  metátesis.  No 
de  otra  manera  se  ha  derivado  en  nuestra  lengua  lóbrego  de  ló- 
gobre  ó  lúgubre;  muladar  de  muradal  etc.  Pero  el  continuar  discu- 
rriendo ahora  acerca  de  éstos  y  otros  pormenores  filológicos  nos 
apartaría  de  nuestro  objeto  principal,  si  bien  no  de  nuestra  afición 
dominante  ,  de  cuya  materia  tenemos  entre  manos  algunos  traba- 
jos que ,  con  el  favor  de  Dios ,  iremos  dando  á  luz  sucesivamente, 
por  más  que  tales  asuntos  no  inspiren  interés  alguno  á  aquéllos 
que  cifran  todas  sus  aspiraciones  en  el  cultivo  de  la  politiquería  y 

de  las  letras de  cambio,  polos  dos  en  torno  de  los  cuales  gira 

la  máquina  social  del  siglo  del  turrón  y  de  las  luces  de  gas. 

(i)     Todavía  anduvo  más  desacertado  Nicolás  Antonio  al  decir 
que  se  había  impreso  esta  obra  en  1616  y  1617. 


XIII 

basta  parar  míenles  en  que  la  fe  de  erra/as  de  ambas 
parles  está  dada  en  14  de  Enero  de  1616  ,  lo  que  acre- 
dita que  un  libro  de  cerca  de  setecientas  páginas  no  pudo 
ser  impreso  en  los  pccos  dias  que  contaba  á  la  sazón 
este  último  año  ,  junto  con  las  diligencias  que  había  que 
practicar  por  aquellos  tiempos  entre  la  impresión  de 
una  obra  y  su  presentación  á  la  pública  venta.  Conste, 
pues  ,  para  los  efectos  ulteriores  ,  que  no  existía  más  que 
una  edición  de  este  libro ,  hasta  que  nos  ha  cabido  á  nos- 
otros la  salís  facción  de  imprimirlo  por  segunda  vez. 

Lo  que  sí  hemos  descubierto  en  nuestras  incansables 
investigaciones  paremiografías ,  es:  dos  distintos  com- 
pendios manuscritos  de  esta  producción ,  hechos  ambos  en 
diversa  época ,  el  uno  de  los  cuales  para  en  la  Biblioteca 
de  Palacio  (2.  M.  7) ,  y  el  úlro,  en  la  de  la  Real  Aca- 
demia Española. 

Consta  el  1 .°  de  557  hojas  en  8.°  paginadas ,  y  O  al 
fin  de  Tabla ,  sin  foliar ,  encuadernado  en  pasta ,  de  le- 
tra ,  al  parecer,  coetánea  á  la  impresión  de  esta  obra, 
tj  cuya  portada  dice  así: 

«  Alie  María.  Compendio  de  la  medicina  Española  en 
Refranes  vulgares  de  nuestra  lengua.  Compuesta  por  el 
Doctor  Sorapan  de  Rieras,  familiar  del  santo  oficio. 
Añadidas  muchas  cosas  al  proposito.  » 

Con  el  título  de  Refranes  de  medicina  muy  prouecho- 
sos  ,  para  conseruar  la  salud ,  y  alargar  la  vida ,  frac 
este  compendio  al  principio  una  colección  de  5  ÍS  en  cas- 
tellano ,  á  los  que  siguen  54  precedidos  del  epígrafe : 
Versos  latinos  y  Refranes  bárbaros  de  medicina. 


XIV 

No  se  expresa  el  nombre  del  abreviados. 

El  2.°  lo  forma  un  volumen  en  4.°,  encuadernado 
á  la  holandesa ,  y  es  un  extracto  tan  sucinto  de  la  obra 
que  nos  ocupa  ,  que ,  para  acreditarlo  sobradamente  de 
tal,  no  hay  sino  decir  que  lo  componen  9í  hojas  escritas 
en  letra  bastante  espaciosa ,  y  cuyos  márgenes  son  más 
que  medianos.  Consta  por  el  final ,  pues  no  tiene  portada, 
que  lo  hizo  un  tal  Josef  Joaquín  Baso ,  vecino  y  residente 
en  Segovia  ,  á  14  de  Agosto  de  1807,  viéndose  por  los 
preliminares ,  que  dedicó  el  menos  diestro  abreviador  su 
nada  difícil  y  poco  meritoria  hura  á  un  Sermo.  Señor 
cuyo  nombre  no  expresa  ,  pero  que  en  vista  de  desearle 
alargue  Dios  su  salud  y  se  la  conserve  muchos  años  como 
así  lo  necesita  para  honra  y  gloria,  lustres  de  estos  Rey- 
nos  ,  y  bien  de  la  Monarquía ,  se  hace  evidente  era  Fer- 
nando Vil  el  Mecenas. 

Estos  dos  extractos  ,  aunque  hechos  con  distinto  cri- 
terio ,  muestran  bien  á  las  claras  el  mérito  que  asiste  á 
esta  obra  ,  hoy  no  muy  común  por  cierto ,  y  digna  á 
todas  luces  de  ser  más  conocida  en  nuestro  siglo  de  lo  que 
seguramente  lo  es ,  atento  al  interés  que,  según  hemos 
demostrado  arriba  ,  encierra  bajo  diversos  respectos. 

Réstanos  ya  ,  tan  sólo ,  decir  dos  palabras  acerca  de 
lo  material  de  nuestra  reproducción.  Si  hubiésemos  em- 
pleado en  este  tomo  el  cuerpo  de  letra  que  adoptamos 
para  los  anteriores ,  hubiera  resultado  una  de  dos:  ó  tener 
que  haber  dividido  esta  reimpresión  en  dos  volúmenes  ,  ó 
publicádola  en  uno  de  excesivo  grosor  comparado  con 
aquéllos  y  los  que  nos  prometemos  seguir  dando  á  luz; 
costando ,  por  lo  tanto ,  en  uno  ú  en  otro  caso  doble  des- 
embolso su  adquisición.  Pues  bien;  dadas  tales  circuns- 


XV 

(andas,  y  supuesto  que  en  el  acometimiento  de  la  presen- 
te empresa  no  se  (rata  de  la  realización  de  un  objeto  de 
lucro ,  sino  de  satisfacer  un  noble  orgullo  literario  (si  es 
que  el  orgullo  puede  ser  justificado  alguna  vez,)  preferí 
desde  luego  ceder  yo  de  la  exigua  utilidad  que  pudiera 
caberme  y  resolviéndome  en  su  consecuencia  á  disminuir 
notablemente  el  tipo  y  á  estrechar  las  líneas :  con  cuyo  sa- 
crificio he  logrado  reducir  el  abultado  volumen  de  que 
consta  la  edición  príncipe  de  la  Medicina  Española  con- 
tenida en  Proverbios  vulgares  de  nuestra  lengua  á  las 
dimensiones  uniformes  que  se  ha  propuesto  observar, 
siempre  que  posible  le  sea ,  en  El  Refranero  General 
Español  , 


¿yode    .yfuat/a    ._76ai<á(. 


MEDICINA  ESPAHOLÁ 


CONTENIDA 

EN  PROVERBIOS  VMGáRES  DE  NUESTRA  LEMA, 

MUY    PROVECHOSA 

PARA  TODO  GENERO  DE  ESTADOS,  PARA  PHILOSOPHOS, 

Y  MÉDICOS,  PARA  THEOLOGOS ,  Y  IURISTAS,  PARA 

EL   BUEN    REGIMIENTO    DE    LA    SALUD, 

Y    MAS     LARGA     VIDA. 

COMPUESTA 

POR  EL  DOCTOR  1VAN   SORAPAN  DE  RIEROS, 

MEDICO  Y  FAMILIAR  DEL  SANTO  OFFICIO 

DE  LA  INQUISICIÓN.   DE  LLERENA    Y  GRANADA    Y  DE 

SU  REAL   CHANC1LLERIA. 


CON  PREVILEGIO. 


POR  MARTIN  FERNANDEZ  ZAMBRANO. 
AÑO.  1616. 


—  3  — 


TASSA. 


Yo  Pedro  Montemayor  del  Marmol,  escriuano  de  Cá- 
mara del  Rey  nuestro  señor ,  y  vno  de  los  que  en  su 
Consejo  residen.  Doyfé,  que  auiendose  visto,  por  los 
señores  del  dicho  Real  Consejo ,  vn  libro ,  que  con  su 
licencia  fue  irnpresso,  intitulado  Medicina  Española, 
compuesto  por  el  Doctor  Sorapan.  Tassaron  cada  plie- 
go del  dicho  libro  a  quatro  marauedis ,  el  qual  tiene 
setenta  y  dos  pliegos  y  medio ,  que  al  dicho  respeto 
monta  ocho  reales  y  veynte  y  dos  marauedis ,  y  al  di- 
cho precio  mandaron  vendiesse  el  dicho  libro .  y  no 
a  mas  ,  y  que  esta  tassa  se  pusiesse  al  principio  del 
dicho  libro,  y  para  que  dello  conste  di  esta  fe.  En  la 
villa  de  Madrid  a  veynte  y  quatro  dias  del  mes  de 
Hebrero,  de  mil  y  seyscientos  y  diez  y  seys  años. 

Pedro  Montemayor 
del  Marmol. 

Tiene  mas  onze  pliegos  y  medio  de  Índices,  y 
principios,  que  todos  son  ochenta  y  quatro,  y  mon- 
tan a  la  dicha  tassa,  nueue  reales  y  treynta  mara- 
uedis (1). 


(1)  Sigue  la  fe  de  Erratas  salvadas  en  las  dos  partes  de  que 
consta  esta  obra,  su  fecha  en  Madrid  á  14  dias  de  Enero  de  1016, 
y  firmada  por  El  L.  Murcia  de  la  Llana. 

(Sota  del  Recopilador). 


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APROUACION, 


Por  mandado  de  vuestra  Alteza  é  visto  vn  libro ,  que 
se  intitula  Medicina  Española,  contenida  en  Prouer- 
bios  vulg'ares  de  nuestra  lengua.  Compuesto  por  el 
Doctor  Sorapan  Medico,  el  qual  aunque  mirado,  y 
visto  supercialmente ,  considerando  solo  su  titulo,  y 
lenguaje ,  parecerá  vulgar ,  y  ordinario ,  y  de  poca 
estimado,  por  ser  su  assumpto  disputa  de  refranes ,  y 
estar  escritito  eu  lenguaje  vulgar,  siu  duda  ninguna 
es  libro  de  mucha  autoridad ,  extraordinario,  y  de  es- 
timación, y  aquien  verdaderamente  le  conuiene  muy 
bien  el  dicho  de  otro  refrán  antiguo  que  dize,  que 
debaxo  de  mala  capa  ay  buen  beuedor  porque  fuera 
dj  la  mucha  erudición  que  tiene,  y  demostración,  de 
que  su  autor  es  docto,  y  leydo  en  los  autores  granes, 
contiene  mucha  doctrina  ,  vtil .  y  necessaria  ,  para  la 
conseruacion  de  la  salud  humana,  y  assi  me  parece, 
que  puede  V.  A.  justissimamente ,  dar  licencia  para 
que  se  imprima,  y  lo  firme.  En  Madrid  a  1-4  dias  del 
mes  de  Enero,  del  año  de.  1615. 

El  Doctor  Diego  J*  Herrera. 


APROUACION  DEL  DOCTOR  FRANCISCO  MAR- 
TÍNEZ DE  RUEDA,  CANÓNIGO  DE  LA  SANTA 
IGLESIA  DE  GRANADA  ,  Y  RECTOR  DE  LA  VNI- 
UERSIDAD  DE    LA  DICHA  CIUDAD. 

£j  visto  con  diligencia  este  libro ,  que  el  Doctor  luán 
Sorapan.  Medico  del  Sancto  Oficio  de  la  Inquisición, 


—  5  — 

a  compuesto  de  Medicina  Española ,  y  no  hallo  en  el 
cosa  contraria  a  nuestra  sagrada  Religión  y  Fe  Cató- 
lica, ni  contra  las  buenas  costumbre.^.  Antes  contiene 
muchas  cosas  curiosas,  y  dignas  que  las  gozen  todos 
los  que  tratan  de  letras,  y  dessean  saber  el  buen  re- 
gimiento de  la  salud:  y  assi  juzgo  ser  muy  digmo, 
(|iie  salga  a  luz,  pira  la  vtilidad  común,  y  que  se 
pueda  dar  licencia  para  que  se  imprima.  En  Granada 
a  diez  de  Setiembre  ,  de  mil  y  seyscientos  y  cator- 
ce años. 

El  Doctor  Francisco 
Martínez  de  Rueda. 

Don  Fray  Pedro  González  de  Mendoza  ,  Arzobispo  de 
Granada  del  Consejo  del  Rey  nuestro  señor.  &c.  Por 
el  tenor  de  las  presentes,  damos  licencia ,  y  facultad, 
para  que  se  pueda  vender,  y  imprimir,  el  libro  que 
se  intitula  Medicina  Española ,  compuesto  por  el  Doc- 
tor luán  Sorapan  ,  Medico,  y  familiar  del  Santo  Oficio 
de  la  Inquisición  de  Granada  el  qual  por  mandado 
nuestro  fue  visto,  y  examinado,  por  el  Doctor  Fran- 
cisco Martínez  de  Rueda  ,  Canónigo  de  sagrada  Es- 
critura, en  nuestra  santa  Iglesia  de  Granada:  y  no 
halló  en  el  cosa  que  repugnasse  a  nuestra  santa  Fe. 
antes  se  juzgó  por  vtil,  y  prouechoso,  para  los  que 
dessean  saber  el  buen  regimiento  de  la  salud.  En  tes- 
timonio de  lo  qual  mandamos  dar,  y  dimos  la  presen- 
te, sellada  con  nuestro  sello,  y  refrendada  por  el  Se- 
cretario de  nuestra  dignidad.  En  Granada  a  diez  de 
Setiembre  de  seyscientos  y  catorze. 
D.  Fr.  Pedro  González  de  Mendoza 
Arzobispo  de  Granada. 

Por  mandado  de  su  Señoría  el  Arzobispo  mi  señor. 
Doctor  Alo  i  >  >ez. 


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EL  REY. 


Por  quanto  por  parte  de  vos  Doctor  luán  de  Sorapan 
Medico ,  Familiar  del  santo  Oficio  de  la  Inquisición, 
nos  fue  fecha  relación,  auiades  compuesto  vn  libro, 
intitulado  Medicina  Española ,  conteuida  en  prouer- 
bios  vulgares ,  en  que  auia  desgastado  mucho  tiem- 
po, y  estudio,  atento  a  lo  qual,  y  que  era  libro  vni- 
uersal ,  y  muy  prouechoso.  Nos  pedistes ,  y  suplicas- 
tes  ,  os  mandásemos  dar  licencia ,  y  priuilegio  por  diez 
años ,  para  lo  poder  imprimir,  ó  como  la  nuestra  mer- 
ced fuesse :  lo  qual  visto  por  los  de  nuestro  Consejo ,  y 
como  por  su  mandado  se  hizieron  las  diligencias ,  que 
la  pregmatica  por  nos  vltimamente  fecha,  sobre  la 
impression  de  los  libros  dispone ,  fue  acordado .  que  de- 
bíamos mandar  dar  esta  nuestra  cédula ,  para  vos  en 
la  dicha  razón  ,  y  nos  tuuimoslo  por  bien.  Por  la  qual 
os  damos  licencia,  y  facultad,  para  que  por  tiempo, 
y  espacio  de  diez  años  ,  primeros  siguientes ,  que  cor- 
ran, y  se  quenten  desde  el  dia  de  la  fecha  desta  nues- 
tra Cédula  en  adelante ,  vos  o  la  persona  que  vuestro 
poder ouiere,  y  no  otra  alguna,  podays  imprimir,  y 
vender  el  dicho  libro ,  de  que  de  suso  va  fecha  men- 
ción ,  por  su  original ,  que  en  el  nuestro  Consejo  se  vio 
que  va  rubricado ,  y  firmado  al  fin  de  luán  Aluarez 
del  Marmol ,  nuestro  escriuano  de  Cámara ,  de  los  que 
en  el  nuestro  Consejo  residen ,  y  con  que  antes  que  se 
venda  lo  traygays  ante  ellos,  con  su  original,  para 
que  se  vea,  si  la  dicha  impression  esta  conforme  ael,  o 
traygais  fé  en  publica  forma  ,  como  por  corrector  por 
nos  nombrado ,  se  vio ,  y  corrigio  la  dicha  impression, 


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por  el  dicho  original ,  y  mandamos  al  impressor ,  que 
assi  imprimiere  el  dicho  libro ,  no  imprima  el  princi- 
pio ,  y  primer  pliego ,  ni  entregue  mas  de  vn  solo 
libro,  con  su  original  al  autor,  o  persona  a  cuya 
costa  lo  imprimiere ,  para  efecto  de  la  dicha  correc- 
tion,ytassa,  hasta  que  antes ,  y  primero,  el  dicho 
libro  este  corregido ,  y  tassado ,  por  los  del  nuestro 
Consejo,  y  estando  hecho,  y  no  de  otra  manera  po- 
days  imprimir,  el  dicho  principio,  y  primer  pliego, 
y  seguidamente  ponga  esta  nuestra  cédula ,  y  la 
aprouacion  que  del  dicho  libro  se  hizo ,  por  nuestro 
mandado ,  y  la  tassa ,  y  erratas ,  so  pena  de  caer ,  é  in- 
currir en  las  penas  contenidas  en  las  leyes ,  y  preg- 
maticas ,  de  nuestros  Reynos ,  que  sobre  ello  disponen, 
y  mandamos ,  que  durante  el  tiempo  de  los  dichos  diez 
años ,  persona  alguna ,  sin  la  dicha  vuestra  licencia,  no 
pueda  imprimir,  y  vender  el  dicho  libro ,  so  pena  que 
el  que  lo  imprimiere ,  y  vendiere ,  aya  perdido ,  y  pier- 
da, todos,  y  qualesquier  libros,  moldes,  y  aparejos, 
que  del  dicho  libro  tuuiere ,  y  mas  incurra  en  pena  de 
cinquenta  mil  maravedis ,  la  qual  dicha  pena  sea  la 
tercia  parte ,  par?  la  nuestra  Cámara ,  y  la  otra  tercia 
parte  para  el  juez  que  lo  sentenciare,  y  la  otra  tercia 
parte  para  la  persona  que  lo  denunciare.  Y  mandamos 
a  los  del  nuestro  Consejo  Presidentes  ,  y  Oydores  de 
las  nuestras  Audiencias ,  Alcaldes ,  y  alguaciles  de  la 
nuestra  casa,  Corte,  y  Chancillerias,  ya  todos  los 
Corregidores  ,   Assistente  ,   Gouernadores  ,    Alcaldes 
mayores,  y  ordinarios,  y  otros  juezes,  y  justicias, 
qualesquier  de  todas  las  ciudades ,  villas ,  y  lugares 
de  los  nuestros  Reynos ,  y  señorios ,  y  a  cada  vno  de- 
11  os  en  su  juridicion ,  que  vos  guarden,  y  cumplan  esta 
nuestra  Cédula,  y  contra  ella  no  vayan  ,  ni  passen, 
ni  consientan  yr ,  ni  passar,   sopeña  de  la  nuestra 


merced ,  y  diez  mil  maravedís  para  ia  nuestra  cáma- 
ra. Dada  en  Madrid,  a  diez  días  del  mes  de  Febrero, 
de  mil  y  seyscientos  y  quince  años. 

YO  EL  REY. 

Por  mandado  del  Rey  nuestro  señor. 
Pedro  de  Contreras. 


AL  DOCTOR 

D.  BALTASAR  DE  LORENZANA 

DEL  CONSEJO  DEL  REY  NUESTRO  SEÑOR, 

Y  SU  PRESIDENTE   DIGNISS1MO 

EN  LA    REAL    CHANGILLERIA  DE    GRANADA. 

EL  DOCTOR  IVAN  SORAPAN 

MEDICO  DE  SU  SEÑORÍA  Y  DEL  SAMO  OFICIO  DE  LA  INQUISICIÓN. 


Iiene  la  Medicina,  por  digno  empleo  y  fin  de  sus 
trabaxos ,  la  sanidad  perfeta  del  cuerpo  humano :  en 
la  qual  procura  siempre  conseruarle ,  defendiéndole 
de  suerte  que  las  calidades  contrarias  de  que  consta, 
g-uarden  entresi  las  treguas  que  puso  naturaleza  sin 
passar  de  la  raya  de  su  intensión  vn  punto ,  de  lo  que 
pide  el  proprio  temperamento.  Con  este  intento,  innu- 
merables autores  Grieg-os ,  y  Latinos  liizieron  osten- 
tación de  su  ing'enin ,  acudiendo  al  socorro  deste  peli- 
gro con  muchos  tratados,  y  diferentes  discursos.  Pero 
entre  tantos  caminos  descubrió  mi  desseo  del  bien  pu- 


—  9  — 

blico,  vna  nueua  senda  minea  hasta  aora  seguida,  ni 
andada  de  alguno,  mas  compendiosa,  y  fácil,  y  no 
menos  cierta ,  y  segura  para  conseguir  nuestro  disi- 
nio.  Esta  nos  ocultaron  nuestros  Españoles  antigaos 
debaxo  de  apliorismos,  y  Refranes  Médicos,  a  los 
quales  concilia  veneración,  y  respeto  la  antigüedad 
inmemorable  de  tantos  siglos  ,  y  su  breuedad ,  y 
agudeza  pide  admiración  del  ingenio,  con  que  nues- 
tros mayores  (aquien  desseo  mostrarme  agradecido) 
cifraron  en  pocas  palabras  grandes  secretos  de  natu- 
raleza. Aunque  quanto  las  palabras  son  menos,  y  sus 
misterios  mayores,  tanto  fue  mas  difícil  la  declara- 
ción ,  y  prueua  philosophica  de  las  verdades  que  ocul- 
ta, y  la  disposición  método,  y  concierto  de  tantos,  y 
tan  varios  Refranes,  ó  Prouerbios,  que  muchos  dellos 
no  estauan  depositados  en  la  impression  de  libros, 
sino  fiados  solamente  déla  tradición,  y  memoria  de 
los  hombres.  Pudiera  alentarme  para  tan  ardua  im- 
pressa  el  bien  vniuersal  a  que  esta  pequeña  obra  se 
ordena  pero  la  vtilidad  común ,  por  ser  de  todos ,  na- 
die la  mira ,  ni  agradece  como  cosa  propria :  por  esta 
causa  quise  granjearles  a  mis  trabajos  otro  fauor 
mas  cierto,  y  aceptación  mas  segura,  consagrándo- 
los a  la  salud ,  y  buena  complexión  de  V.  S.  cuya 
perfección  en  excelente  grado  ,  nos  manifiesta  la 
vniformidad ,  y  concierto  de  sus  acciones,  que  es  cier- 
to indicio  ,  según  Galeno ,  de  la  moderación ,  y  tem- 
planza en  los  afectos  del  alma,  y  enlos  humores  del 
cuerpo.  Xo  podra  .pues  dexar  de  ser  agradable,  y 
acepto  a  todos  estos  Reynos ,  el  estudio ,  y  trabajo 
que  se  emplea,  en  conseruarles  vna  salud  que  tanto 
estiman,  y  de  que  tanto  dependen  para  la  recta  ad- 
ministración de  justicia,  parala  seguridad  de  sus  vi- 
das, honras,  y  haziendas,  las  quales  dan  por  sigu- 


—  lo- 
ras ,  enmedio  de  sus  mayores  peligros  ,  quando  las 
ven  en  las  manos  de  V.  S.  como  en  el  pesso  ajustado, 
y  fiel  de  las  verdades.  Según  esto  no  mirara  tanto  por 
el  bien  común ,  enderezando  mi  estudio  a  la  vtilidad 
de  muchos ,  como  dedicándole  a  la  salud  de  vno ,  en 
quien  esta  librada  la  de  tantos  Eeynos ,  quantos  com- 
prehende  esta  Eeal  Audiencia  en  su  distrito.  El  qual 
con  ser  tan  grande,  y  estendido,  parece  corto,  y  es- 
trecho ,  para  tener  encerrados  ensi  tangrandes  méri- 
tos, aumentando  con  ellos  las  esperanzas  de  todos, 
y  el  desseo  de  ver  logTado  en  competente  esphera  el 
pecho  nobilissimo ,  letras ,  y  prudencia  de  Y.  S.  A 
cuya  protección  y  amparo,  espero  deuera  este  libro 
la  estimación ,  siguridad ,  y  crédito  que  tienen  mere- 
cidas., sino  mis  obras,  alómenos  la  voluntad,  y  des- 
seo  de  ver  por  larg-os  dias,  premiados  deuidamente, 
los  merecimientos  de  V.  S.  cuya  salud  aumente  Dios 
tantos  años  como  sus  sieruos  desseamos .  &>\ 


PROLOGO. 


AL  LECTOR. 


1  oda  el  escuela  de  la  racional  Medicina .  sin  discre- 
par alguno  (prudente  Lector)  reduce  las  causas  del 
difícil  parto  humano  a  tres  diferencias  principales. 
Destas  es  la  primera  el  infante  que  se  a  de  produzir, 
el  qual,  ó  por  su  flaqueza,  ó  porque  no  guarda  la  fi- 
gura ,  y  forma  natural ,  al  tiempo  que  quiere  ver  esta 
luz,  pone  en  contingencia  los  principios  de  su  vida. 
La  segunda  causa ,  se  sujeta  en  la  preñada  que  pro- 
duze  el  infante,  en  la  qual  suele  auer  impedimentos, 
y  tan  intensa  debilidad,  que  inepta  para  la  produc- 
ción, haze  que  el  dulce  hijo  se  malogre ,  y  mima,  ó 
con  increible  borrasca,  llegue  al  tranquilo ,  y  dessea- 
do  puerto  de  este  mundo.  Y  finalmente  la  vltiina ,  y 
tercera  causa ,  esta  departe  del  aduerso,  y  riguroso 
tiempo ,  que  por  su  excessiua  destemplanza ,  haze  di- 
ficultoso, y  triste,  el  parto  que  de  suyo  fuera  suaue, 
alegre ,  y  fácil. 

Estas  tres  causas  juntas,  asaltaron  de  improuiso, 
con  tan  horrible,  y  espantoso  Ímpetu,  la  producion, 
y  nacimiento  de  mi  nueua  Española  Medicina ,  que 
oprimida ,  estuuo  apique  de  quedar  escurecida  en  las 
tinieblas  de  mi  potencia ,  sin  ver  la  luz  a  que  aspira- 
ua:  porque  departe  del  assumpto,  y  objeto  concebido, 


—  12  - 
parecieron  señales  de  intensa  flaqueza,  y  no  solo  de 
flaqueza ,  mas  juntamente  de  auer  de  nacer  sin  figu- 
ra, y  forma  natural.  De  flaqueza  por  tratar  de  Refra- 
nes dichos  vulgares,  materia  que  a  la  primera  vista, 
no  penetrando  el  centro,  parece  impossible  poder  for- 
mar dellos ,  oración  que  persuada  deleyte ,  ni  enseñe 
con  vehemencia.  Y  auer  de  nacer  sin  figura  .  porque 
también  parecía  impossible  poder  instruir  arte  ,  y 
ciencia,  que  procediesse  por  causas  ,  y  principios,  y 
hiziesse  habito  en  los  entendimientos ,  de  Refranes 
dichos,  que  según  algunos  afirman,  inuento  el  vul- 
go :  los  quales  parecen  cosa  baxa  ,  e  indigna  de  hom- 
bres sabios. 

Pero  quien  con  atención  considerare  la  verdad 
desnuda,  y  sin  ambición,  conocerá  que  los  Refranes, 
no  son  materia  débil,  y  sin  artificio,  y  forma:  antes 
que  engendran  en  los  entendimientos  de  los  hombres. 
con  suauidad,  y  gracia,  admirable  sabiduría,  y 
ciencia.  Porque  Refrán  no  es  otra  cosa  que  vn  prin- 
cipio, que  los  Philosophos  llaman  persenoto.  El  qual 
por  su  experimentada  verdad ,  tiene  adquirida  tanta 
autoridad ,  que  no  tiene  necessidad  de  ponerse  en  tela 
de  disputa  para  ser  creido.  O  diremos  que  Refrán ,  es 
dicho  de  algún  Sabio  que  tiene  los  ojos  del  conoci- 
miento limpios,  y  resplandecientes:  el  qual  se  á  de 
tener  por  verdad  conocida ,  según  Platón  en  el  phile- 
bo,  y  según  Aristóteles  en  el  sexto  de  las  etílicas,  y 
en  otras  partes.  Adonde  dize,  que  de  los  dichos  de  los 
Sabios  no  aliemos  de  pedir  razón.  Los  quales  dichos 
llama  Gnomas.  cuya  parte  es  el  Refrán.  De  adonde 
colligiremos  que  de  los  Refranes,  no  solo  ay  ciencia, 
mas  cosa  mas  excelente  que  ciencia ,  que  llaman  los 
Philosophos  entendimiento,  y  sabiduría.  Y  si  el  per- 
tinaz no  quisiere  creer,  que  enlos  Refranes  ay  sabi- 


—  13  — 
duria,  por  lo  menos  creerá,  que  eu  los  Refranes  ay 
ciencia  aueríguada ,  en  proposiciones ,  y  dichos  ver- 
daderos ,  o  prouables.  Siendo  pues  esto  assi ,  euidente 
cosa  es ,  que  los  Refranes  son  muy  necessarios,  para 
aprender  grandes  partes  de  buena  pliilosophia  ,  me- 
taphisiea,  y  medicina.  Y  para  persuadir  a  los  hom- 
bres que  abracen  la  virtud,  que  huyan  el  vicio,  que 
se  templen ,  que  no  sean  auarientos ,  no  mentirosos, 
nóvanos,  que  tengan  prudencia,  suauidad,  discre- 
ción, mansedumbre,  y  gracia,  y  finalmente,  que 
conseruen  su  salud,  y  vida.  Y  esto  porque  en  breues 
dichos  se  contiene  toda  la  philosophia  que  Aristóteles 
puso  en  sus  ocho  libros  de  república ,  y  antes  que  el 
Platón ',  lo  que  dixo  Xenophonte,  y  Plutarco  en  Grie- 
go, y  lo  que  escriuieron  de  Medicina  el  gran  Hipó- 
crates ,  y  Galeno.  Y  lo  que  mas  admira  es  su  eerti- 
tidumbre,  pues  se  suele  dezir  comunmente  .  que  no 
ay  Refrán  que  no  sea  verdadero.  Porque  lo  que  dize 
todo  el  vulgo  no  es  de  burla  (como  dize  Hesiodo  antes 
la  voz  del  pueblo  ,  voz  de  Dios:  por  ser  cosas  ya  pro- 
nadas  de  muchos  años.  Desuerte  que  el  vso  de  los  Re- 
franes es  de  grande  importancia  a  la  retorica ;  porque 
si  queremos  que  nuestra  oración  sea  clara,  prouable, 
breue,  y  suaue :  que  deleyte,  mueua  .  y  enseñe, 
quien  dará  mas  claridad,  que  lo  que  esta  en  palabras 
conocidas  de  grandes ,  y  pequeños?  que  mas  proua- 
bles razones  aura,  que  las  que  todos  dizen,  y  aprue- 
uan  ?  que  mas  verisímil  argumento ,  que  el  que  por 
tan  largos  años  an  aprouado  tantas  naciones?  tantos 
pueblos?  tantas  ciudades ,  y  villas  ?  y  de  lo  que  todos 
en  común ,  hasta  los  que  en  los  campos  apacientan 
ouejas  saben ,  y  dan  por  bueno  tan  recebido  de  todos 
que  se  puede  llamar  axioma ;  y  que  tenga  aquella 
dignidad  en  ser  creydo,  que  no  lo  estrañen  quantos 


—  14  — 
lo  oyeren;  y  esto  detal  manera,  que  ay  quien  afirme, 
que  los  Refranes  sig'nifican  en  cierto  modo  natural- 
mente. Es  de  grande  admiración  ver,  que  se  acaben 
los  superbos  edificios,  las  populosas  ciudades,  las 
barbaras  pyramides ,  y  los  mas  poderosos  Reynos ,  y 
que  esta  pliilosophia  vulgar  délos  Refranes,  siempre 
conserue  su  Reyno  diuidido  en  todas  las  prouincias 
del  mundo ,  y  que  en  todas  ellas  los  aleg-en  como 
a  sentencias  infalibles ,  y  que  hagan  tanta  fé,  que  en 
el  pleyto  que  los  Atenienses  trayan  con  los  Meg-aren- 
ses ,  sobre  cuya  era  la  isla  de  Salainina,  dieron  la 
sentencia  por  los  Atenienses,  porque  se  alego  en  su 
fauor  vn  versiUo  de  Homero ,  que  tenia  lug-ar  de  Re- 
frán ,  De  adonde  se  podra  colegir  la  prestancia ,  ex- 
celencia ,  y  antigüedad  de  los  Refranes ;  como  se  colli- 
g-e  también  de  Platón  en  el  dialogo  que  llama  Prota- 
goras ,  adonde  Sócrates  trata  esta  materia  muy  ala 
largra ,  y  tiene  por  conclusión  cierta ,  que  los  Refra- 
nes son  la  philosophia  mas  antig'ua  ,  y  excelente  de 
Creta,  y  Lacedemonia,  adonde  era  tanta  el  abundan- 
cia dellos,  que  no  auia  parte  de  la  vida  humana ,  assi 
en  los  negocios  públicos ,  como  priuados ,  y  proprios, 
en  que  el  hombre  no  hallase  Refrán ,  para  aproue- 
charse  quando  quisiesse ,  como  también  se  hallan  en 
España.  Y  ase  de  tener  por  cierto,  que  antes  que 
vuiesse  Philosophos  en  Grecia ,  tenia  ya  España  fun- 
dada la  antigüedad  de  sus  Refranes.  Con  los  quales 
en  vez  de  leyes ,  y  aphorismos ,  se  regian ,  y  cura- 
uan.  La  breuedad,  dulcura  ,  sapiencia,  y  dotrina, 
que  en  los  Adagios  se  halla  (dize  Platón  en  el  Phile- 
bo)  es  causa  que  muchos  sabios  varones,  se  ocupen 
en  Adagios ,  y  Refranes ,  quando  la  vista  del  enten- 
dimiento ya  esta  limpia  del  orin  de  la  juuentud,  y 
allegado  la  prudente  vejez.  Las  diurnas  letras  no  los 


—  15  — 
menosprecian,  mas  antes  con  grande  frequencia  los 
vsan  como  se  ve  en  Samuel  Ezechiel ,  Hieremias ,  y 
san  Pablo,  y  nuestro  Saluador;  y  Maestro  se  allano 
para  declarar  su  dotriaa  en  Prouerbios,  y  Parábolas. 
El  Sabio  Rey  Salomón  compuso  vn  libro  de  Prouer- 
bios ,  donde  están  las  fuentes  de  muchos  Refranes 
Castellanos,  véalo  el  curioso  en  el  cap.  10.  adonde 
esta  aquel  que  dize ;  Mucho  hablar ,  mucho  herrar.  Y 
enel  cap.  13.  Lo  mal  ganado  ello,  y  su  dueño.  Y  en 
el  cap.  14.  y.  16.  y.  17.  se  hallan  otros  que  son  muy 
frequentes  entre  los  sabios  Españoles ,  y  nacieron  del 
libro  de  los  Prouerbios  de  Salomón.  En  el  Ecclesiasti- 
co  también  se  hallan  muchos  de  los  Refranes  Caste- 
llanos ,  y  los  santos  de  la  Iglesia  mil  vezes  los  repiten. 
Otros  insignes  Philosophos  enseñando  ciencias  altas 
de  la  natural  philosophia ,  y  de  la  moral ,  y  de  la  me- 
thaphisica,  que  por  otro  nombre  ellos  llaman  sapien- 
cia ,  y  theologia,  en  qualquiera  cosa  se  aprouechan 
destos  Refranes ,  como  de  la  mejor  demonstracion  .  y 
prouanza  que  ellos  traer  suelen.  Y  si  lo  que  con  mu- 
chas razones ,  y  palabras  ellos  an  prouado  viene  a 
concordar  con  algún  Adagio,  ó  Refrán,  tienenlo  por 
demonstracion,  que  llaman  al  ojo.  Los  oradores  dan 
assimismo  tanto  crédito  a  los  Prouerbios  que  les  pa- 
rece ser  bastante  prouanza  vno  dellos,  ¡ara-  aueri- 
guacion  de  lo  que  pretenden.  Y  si  a  la  fuente  de  la 
racional  Medicina  venimos,  pregunto  3*0,  que  otra 
cosa  son  las  sentencias  aphoristicas  de  aquel  oráculo 
Hipócrates ,  en  sus  siete  libros  de  aphorismos ,  sino 
Adagios,  Prouerbios,  y  verdades  aueriguadas  por  el 
vulgo,  en  cosas  de  Medicina,  y  por  aquel  gran  va- 
ron?  y  assi  diremos  que  es  lo  proprio  dezir  aphorismos 
de  Hipócrates,  que  Refranes  Griegos  de  la  isla  de 
Coo.  Lo  qual  solo  pudiera  bastar  para  conocimiento 


—  16  — 
ele  la  dignidad .  y  celsitud  de  los  Refranes.  El  sapien- 
tísimo Galeno  también  vsa  muy  de  ordinario  en  sus 
obras  de  Adagios  ,  y  Refranes,  para  calificar  las  pro- 
posiciones que  enseña ,  como  se  ve  en  el  tercero  de  lo- 
cis  cap.  4.  argumentando  contra  los  Methodicos,  y 
en  otras  mil  partes.  En  tiempos  antiguos ,  otros  muy 
sabios,  no  solo  vsaron  de  Refranes,  enseñando  su  do- 
trina  ,  mas  también  exprofesso  escriuieron  dellos. 
Destos  varones  doctos  haze  memoria  Erasmo  el  qual 
también  no  dio  poca  autoridad  aesta  materia .  con  sus 
|  Chiliadas.  Y  el  Comendador  Hernán  Xuñez  insigne 
Español .  después  de  auer  compuesto  muchas  obras 
deymn  dotrina.  sobre  Séneca  Plinio  ,  Pomponiome- 
la  .  y  «/ros  en  lo  vltimo  de  su  curso ,  quando  ya  tenia 
conocimiento  de  sabiduría,  dio  en  escribir  Refranes, 
de  los  quales  d  - .  alguuos. comento  en  Seuilla  el 

docto  Halara ,  no  tocando  en  Medicina ,  por  no  ser  su 
profession.  Y  antes  que  el  Comendador  Hernán  Xu- 
ñez,  vn  Afosen  Pedro  Valles  juntó  por  el  orden  del 
A.B.C.  mas  de  quatro  mil  y  trezientos  Refranes  Espa- 
ñoles ,  sin  osar  comentar  alguno.  Iñigro  López  de 
Mendoza  sabio  varón  .  por  mandado  del  Rey  don  luán 
juntó  en  Medina  del  Campo  trezientos  dellos  ,  con 
vnas  glosillas  a  manera  de  consonancias. 

discurso  de  los  Refranes  (sabio  Lector) 
se  á  hecho  para  que  se  entienda .  que  pues  los  mas 
sabios  de  los  hombres  .  tanto  caudal  hizieron  de  Pro- 
uerbios .  preciándose  ,  no  solo  de  vsarlos  en  sus  obras, 
mas  también  escriuiendo  particulares  libros  dellos, 
que  no  es  materia  tan  flaca,  y  débil,  que  mi  Medici- 
na Española ,  pues  va  fundada  en  Adagios .  aya  de 
ser  menospreciada  .  y  escurecida .  desuerte  que  no 
groze  de  la  luz  que  otras  obras  de  menos  prouecho 
para  los  hombres  gozan.  Con  la  qual  consideración 


—  17  — 

me  anime ,  y  alenté  para  ponerla  a  vista  de  los  que 
quisieren  leerla ,  y  conseruar  su  salud. 

La  segunda  causa,  que  mas  difícil  jhiz  o  el  parto 
deste  libro,  fue  la  que  departe  de  mi  potencia  débil  se 
ofreció.  Esta  le  puso  en  estremo  aprieto .  consideran- 
do lo  mucho  que  emprendia ,  pues  era  necessaria  ma- 
yor fuerza  para  caso  tan  grane .  y  para  abrir  nueuo 
camino  nunca  intentado  de  otro  autor  alguno,  anti- 
guo ,  ni  moderno ,  Griego ,  Latino ,  ni  Español.  Porque 
aunque  es  verdad,  que  muchos  an  juntado  Refranes, 
y  dicho  algo  dellos,  ninguno  a  escrito  palabra  sobre 
los  que  esta  mi  nueua  Medicina  ensi  contiene  ,  ni  al- 
guno otro  a  recopilado  deporsi  todos  los  Refranes  Es- 
pañoles ,  que  tocan  amedicina ,  ni  formado  dellos ,  y 
sobre  ellos  arte  ,  y  ciencia  de  conseruar  la  humana 
salud.  Yo  pues  é  sido  el  primero  que  para  mas  suaui- 
dad,  memoria,  y  doctrina  de  las  cosas  que  pertene- 
cen a  la  conseruacion  del  indiuiduo  he  caminado  por 
este  nueuo  atajo,  en  el  qual  aunque  corto  ,  y  áspero, 
descubrirá  el  Letor  todo  lo  sustancial,  que  los  Ara- 
bes  ,  y  Griegos  maestros  de  la  racional  Medicina 
dixeron :  dexando  lo  superfluo  para  quien  quisiere 
caminar  por  el  largo,  y  ancho  camino ,  que  ellos 
inuentaron. 

Y  porque  mi  intento  a  sido  librar  a  los  humanos 
del  Recipe  del  Medico,  de  la  espátula  del  boticario, 
y  de  la  cinta  del  barbero;  me  pareció  escriuirlo  en} 
lengua  materna ,  para  mas  prouecho  de  mi  nación, 
en  la  qual  aunque  ay  gran  numero  de  Latinos ,  es 
mayor  el  que  ay  de  Romancistas ,  y  muchos  de  ellos 
de  tan  sutiles  entendimientos ,  que  no  es  razón  carez- 
can del  bien  que  los  antiquissimos  Castellanos ,  en  es- 
tos aphorismos  Españoles,  que  comento  nos  dexaron. 
Los  quales  por  ser  de  nuestros  passados  no  deuen  ser 
m.  2 


—  18  — 
menospreciados ,  antes  venerados.  Y  portraer  su  ori- 
gen dellos  ,  se  le  da  aeste  libro  nombre  de  Medicina 
Española.  Y  por  si  vuiere  alguno  que  tanto  aborrez- 
ca la  genuina,  y  natural  lengua,  hallara  en  la  mar- 
guen en  Latin  todo  lo  sustancial  que  en  la  plana  se 
escriue ,  y  los  autores  mas  graues  que  lo  enseñan, 
con  los  libros ,  y  capítulos  ciertos  (1). 

Diuidese  la  obra  en  dos  partes.  Contiene  la  prime- 
ra, todos  los  Refranes  que  pertenecen  a  la  conserua- 
cion  de  la  salud  del  hombre ,  diuididos  en  los  que  tra- 
tan de  la  comida ,  beuida ,  exercicio,  sueño,  Venus, 
accidentes  del  animo ,  y  mudanzas  del  ayre ,  y  lug-a- 
res  ;  que  son  las  cosas  en  que  consiste  la  salud  vsadas 
con  moderada  cantidad ,  y  calidad  ,  modo ,  y  ocasión. 
La  segunda  trae  otros  Refranes  en  que  también  con- 
siste la  buena  educación  de  los  hijos ,  y  preseruacion 
de  la  peste ,  y  algunas  dudas  acerca  de  las  preñadas. 
Los  mas  dellos  halle  entre  los  que  recopilo  el  Comen- 
dador Hernán  Nuñez  dejándolos  siu  luz,  y  desnudos 
de  comento.  E  los  yo  vestido ,  y  adornado,  como  el 
Lector  benigno  vera.  Y  si  alguno  dixere,  que  es  de 
pequeña  importancia  el  tal  comento ,  y  inuencion  su- 
perflua:  le  respondo,  que  también  tendrá  por  super- 
fluo  el  estudio  de  las  buenas  letras  ,  y  aun  no  perde- 
rá sueño  por  saber  leer ,  y  creerá  que  nació  para  el 
contento  del  vientre ,  como  los  brutos  animales.  Enfín 
dexados  estos  tendidos  al  pasto  corporal ,  que  poco  va 
en  que  sean  sus  manjares  carne ,  y  pescado ,  o  paja, 


(1)  En  atención  á  no  militar  actualmente  las  razones  que  asis- 
tieron al  Autor  para  poner  las  notas  marginales  de  que  habla  arri- 
ba ,  se  ha  estimado  oportuno  omitirlas  en  la  presente  reproducción. 

(Nota  del  Recopilador.) 


—  19  — 
y  ceuada ,  entre  tanto  que  otro  se  muestra  con  mas 
agradable  mercaduría,  salgo  yo  con  la  mia,  animán- 
dome al  ver  la  dificultad  que  esto  tiene :  y  que  por 
ella  deue  ser  tenida  por  excelente ,  y  de  valor ;  pues 
dize  el  Griego ,  y  el  Latino ,  difíciles  cosas  son  las 
buenas ,  y  de  hermossa  impressa ;  la  mornmracion, 
pues ,  destos  maldicientes ,  es  la  vltima  causa  ,  de  las 
tres  que  dixe ,  la  qual  esta  de  parte  del  tiempo  que 
hizo  riguroso  el  parto  de  mi  nueua  Española  Medici- 
na. Pero  considerando,  que  no  solo  los  humildes  es- 
criptores  como  yo ,  mas  también  aquellos  que  an  es- 
crito cosas  altas,  con  casto,  y  leuautado  estilo,  son 
mordidos ,  é  inficionados  con  el  maleuolo  aliento  de 
los  inuidiosos,  m'e  consuelo  mucho.  Sigan  pues  estos 
su  natural  costumbre ,  que  yo  siguiendo  mi  inclina- 
ción, amo  el  trabaxo,  y  ocupo  lo  que  me  sobra  de 
tiempo  en  estos  discursos  que  aqui  ofrezco ,  huyendo 
la  ociosidad,  y  acordándome  de  aquella  celebre  sen- 
tencia de  Menandro,  que  nos  enseña  que  Dios  no 
ayuda  a  los  holgazanes  y  de  la  de  Epicharmo ,  que 
dize,  que  los  buenos  siguen  los  trabaxos,  y  los  teme- 
rosos no  emprenden  cosa  buena.  Heraclides  quoque 
lycius  vnum  librum  laboris  laudibus  dicauit,  quo 
aiebat  nichil  in  rebus  humanis  magis  frugiferum 
geri  posse.  Quibus  eg'o  persuasus  argumentis,  ali- 
quem  ex  dacty  lotheca  mea  carbunculum ,  in  minía- 
me salutis  gazophylacium  conferre  volui,  quod  ho- 
minem  sic  oporteat  viviere ,  vt  se  aliquando  vixisse 
doceat  posteros.  Vale ,  lector  probatissime ,  &  me  ama. 


—  20  — 

IX  LATJDEM 
DOCTORIS  IOANNIS  A  SORAPAM, 

PATRIS  FR.   GASPARIS  Á   SAMA  MARÍA  CARMELITA 
DISCALCIATI  AD  MORROS. 


EPIGRA.MMA. 

Lathiferi  morbi,  rabies  truculenta  dolorum , 

Pestis  seua  ,  furor ,  dirá  melancliolia , 
Sincopa,  pleuritis  ,  coxendix ,  pústula ,  febres , 

Hernia,  lumbago,  struma,  eleplia  litiasis , 
Hectica,  tonsilla,  tussis,  cepJialea  ,'parotis , 

Incubo,  neqñritis ,  pus ,  plitisis ,  /¿ordeolum, 
Tympanis,  astlima,  tumor,  vermis,  strangurria,  varix 

Deniqne,  Pandorae  quas  dedit  vma,  lúes 
Ite  malis  auibus  céleres ,  Pan  territat  ipse 

Terrorum  genitor ,  nec  mora  terga  date 
Hic  Sorapan,  Pancliresta  docens ,  quipJiarmaca  libro 

Corpore  ab  humano  vos  procul  esse  iubet. 

ídem  ad  lectorem. 

Multa  tibi  Hipócrates  cumulat ,  tibi  multa  Qalenus 
Multa  Dioscorides ,  multa  Auicena  tibi 

Sed  noims  lúe  pceon  religáis  tibi,  candide  lector 
Quidquid  liabent paticis  vtiliora  dedit. 

Ingenium  redama ,  grates  age ,  dicta  capesse 
Morborum ,  fugiet ,  queis  numerosa  coliors. 

ídem  ad  aüthorem. 

Iam  tibi  dum  cunctos  arces  á  corpore  morbos 
nomen  erit potius  quam  Sorapan,  P anaces. 


—  21  — 

ANCHAREMI  FRISCI 
IN    LAUDEM  AUTHORIS. 


EPIGRAMA. 

Cvm  /S'orapaniacas  vidit  Podalirius  artes, 

Non ,  nisi  germani  credidü  esse  sui. 
Currit  in  integrwm  maturamente  Macliaon , 

Ettantum  valteit  nicere,  fratris  Optes. 
Latines  v  trique  da  tur:  neteter  tamen  indueit:  ambo 

Horrebant  tanti  nomiuis  esse  reos. 
Fertur  liónos  demtem  Pliebo ,  quia  docta  JVepottem 

Pectora  quce  neqteetent,  doctior  edat  Ames 
Dumqtee  patant  id  mente  parí ,  non  paret  Apollo 

Tale  patit  solios  Sorapan ,  inqteit ,  Optes 
Ergo ,  quam  cuperent  meritam  vel  témpora  Plimbi 

In  sorapaniaca  siste  corona  coma. 

ElUSDEM    EPIGRAMA. 

Quilegat,  arcana  quce  legit  tS'orapan  arte, 

Vna  dat  innúmeras  pagina ,  iuret ,  opes. 
Bis  legat ,  Asclepi ,  clamet ,  sit  films  iste 

Tertius,.  Mcprimus  sit  tibi ,  Phebe ,  nepos 
Ter  legat:  &  credet  6' or apantes  Apolo  secundtes, 

JVec  sciat ,  eximior  Ule ,  vel  alter  erit. 
Plus  legat ,  &  peream ,  si  cui  iam  campar et :  vnies 

Sor  a:  Mac7iaoni(B,  Pan  erit  artis  apex 
Dicet:  G oe  file ,  ftege  Pergame:  ponite  laurum; 

Indteat  Hesperhes  Pan ,  quia  Panta  docet 
Notus  eat  mundo  Pañis  cognomine,  maior 

Pane  tamen ,  nomen  plus  liabet,  est  S'oi'apam. 

AD  EMPTOREM. 

Constelo,  desprecium prome ;  ñeque  constelo  libro 
Veneat,  vt  viteas,  constelo ,  vita  vocor. 


22  

ALIUD   DE  EODEM. 

Hunc  eme ,  quisquís  anuís  longeui  pkarinacón  ceui 
Nam  niJiil ,  aut  solas  6'orapan,  addet  Opem. 
ídem  hurta  tur,  vt  edat  librum. 

Ede  librum ,  perte  riuat.  dura  viuis,  /nonatos, 
Posé  ciñeres  eincri  [/inri a  maior  erit. 

ídem  aloqüitdr  librum. 

Iliber  a  zoilo  líber,  tantwm  modo  vitce. 
Mitior  Ule  sica,  mitior  ergo  tuce. 

ALIUD  AD  E.MPTOREM. 

Quisquís amat  numos,  líos prome prodigat ceuum. 
In  longum  reliquos  sicfaciet  esse  suos. 


SONETO  DE  Y>"  AMIGO 

AL  AUTOR. 


Bibrando  vn  rayo  desde  su  alto  Polo 
Iupiter  á  Epidauro  el  pedio  parte , 
Porque  sin  darle  de  sus  curas  parte , 
A  Hipólito  dio  vida  por  si  solo. 

No  assi  el  gran  S'orapan,  que  es  otro  Apolo, 
A  quien  Iupiter  dio  su  ciencia,  y  arte , 
No  vn  rayo ,  sino  mil  de  luz  reparte , 
Con  que  no  lo  abrasso,  sino  ilustrólo. 

Que  no  es  justo  que  vn  rayo  el  pedio  rompa 
Sino  le  inflamen  mil  en  tal  hazaña, 
Como  es  liazer  del  arte  nueua prueua. 

Ya  sus  Prouerbios  con  sonora  trompa, 
Canta  la  fama ,  ya  que  escriue  a  España 
Vn  nueuo  Apolo,  Medicina  nueua. 


—  23  — 

FRAXCISCO  DEL  CASTILLO,  AL  DOCTOR  SORAPAN. 


Cisne  del  Dov.ro.  paz,  gloria,  y  defensa , 
Cuyo  maraca  mil 'palmas  te  apercibe , 
Para  este  libro ,  que  en  el  mundo  viue, 
Con  don  eterno  de  opinión  inmensa. 

Aquien  se  le  liara  tal  recompensa  , 

Que  en  laminas  de  bronce  adonde  escriue 
La  sabia  eternidad  su  fama  arribe 
Al  alto  monte  donde  no  hay  ofensa. 

Su  nombre  es  ApJiorismos  Castellanos, 
Medicina  Española  de  consuelo , 
Que  sana  el  cuerpo ,  que  conserua  el  alma. 

Cuya  ciencia  no  alcanzan  los  humanos. 
Digna  de  vn  6'orapan  Doctor  del  Cielo , 
Aquien  el  mundo  da  corona,  y  palma. 


EL  L.  GÓMEZ  RAMIRO, 

ABOGADO  DE  LA  REAL  CHANC1LLERIA    DE   GRANADA  ,    Y  DEL 
SANTO  OFICIO  DE  INQUISICIÓN'  DELLA. 

AL  DOCTOR  SORAPAN  AUTOR. 

Mantel  vista  Alemán ,  ó  estopa  basta, 
Mesa  en  sala  Real,  ó  en  choza  pobre , 
/Si  diferencian  en  que  falte,  ó  sobre, 
Conformo, t  en  que  Pan  qualquiera  gasta. 

Y  aunque  la  torpe  gula  jamas  casta  , 
Varios  manjares  en  su  oficina  obre 
Dulce , picante ,  simple,  agro,  salobre. 
De  solo  Pan  el  gusto,  no  contrasta. 

Mas  porque  solo  en  el  no  viue  el  hombre , 
Brindays  con  tanta  salsa  el  apetito 
Que  el  régimen  de  vida  que  aueys  Jieclto 

Eterna  la  promete  a  vuestro  nombre, 
Pues  como  solo  Pan  aueys  escrito 
Tan  a  gusto  de  todos,  y  aprouecho. 


—  24  — 
NUMERO  DE  LOS  AYTORES  GRATES 

QYE  VAN   ALEGADOS  ,     Y    CITADOS    EN    ESTE    LIBRO  ,    POR    EL 
ORDEN   DEL   ALPH ABETO. 


A 
Aristóteles. 
S.  Augustinus. 
Alcibiades. 
Auicena. 

Alexander  ab  Alexandro. 
Aulus  Gelius. 
Amianus  Marcelinus. 
Auerroes. 
Aetius. 
Argenterius. 
Albertus  Magnus. 
Andreas  Halpagus. 
Ambrosius  Calepinus. 
Alciatus. 
Andreas  Laguna. 
Alcibiades. 
Agatius. 
Apuleius. 
Abulensis. 
Ateneus. 
Aristogenus. 
S.  Ambrosius. 
Areteus. 

Arnaldus  de  Villanoua. 
Apolodorus. 

S.  Antonius  de  Florentia. 
Aliabas. 
Apolonius. 
Aristipus. 
Amianus. 

Augustinus  Minphus. 
Ausonius. 
Alceus. 

B 
S.  Basilius. 
Baptista  Egnatius. 
Bercorius." 
S.  Bernardus. 


Boetius. 
Baldus. 
Bernardus  Alderete. 

O 
Crantor  Solens. 
Cicero. 

Cornelius  Tacitus. 
Cardanus. 

Oallegium  Conimbricense. 
Cornelius  Celsus. 
Celius  Apilius. 
Conciliator. 
S.  Chrisostomus. 
Ciprus. 

Chares  Mitilineus. 
Celius  Aurelianus. 
Columela. 
Constanlinus  Afri. 
Cardanus. 
Cuiatius. 

Comendador  Griego. 
Cayetanus. 
Cleantes. 
Crisipus. 
Censorinus. 

D 
Diogenes  Laertius. 
Dioscorides. 
Demosthenes. 
Diorus  Siculus. 
Dauid. 
Dion. 

Didacus  perez  de  Mesa. 
Diocles  Cbaristius. 
Don  Ilefonsus  Reae. 
Decretales. 
Diceareus. 
Demostenes. 


—  2o  — 


E 

Epipharius  Ciprius. 

Ecclesiasticus. 

Eurípides. 

Eusebius. 

Erasmus. 

Escotus. 

Egnatius. 

Ebulus. 

Erastratus. 

Eutieles. 

Erophilus. 

Epicurus. 

Ezechiel. 

Euangelia. 

Egisipus. 

Elianus. 

Epicarmus. 

Episcopus  de  Mondoñedo. 

F 
Fulgentius  Medicus. 
Fr.  Gabriel  a  Talauera. 
Franciscus  de  Rades. 
Fauius. 

G 
Galenos. 

Gregorius  Turonensis. 
S.  Gregorius. 
Geneseos. 
Gregorius  Nicenus. 
Gilbertus  Anglicus. 
Gorreus. 

H 
Hesiodus. 
Hipócrates. 
Heraclitus. 
S.  Hieronimus, 
Homerus. 
Heraelides. 
Ghrisemus. 
Horatius. 

Hieronimus  Montuus. 
Hieremias. 
Horatius  Auhenius. 
Hiparcbus. 
Herodotus. 


íob. 

loannes  Rauisius. 

luuenalis. 

Iudiho. 

Iustinus. 

Isacb  medicus. 

S.  loannes. 

Iulius  Higinus. 

loannes  Boterus  Benes. 

loannes  Damascenus. 

Ueíonsus  Reae. 

L 

Lutianus. 

Laertius. 

LuciouicusCelius  Rodiginus. 

Lisander. 

Lactantius  Firmianus. 

Leuiticus. 

Ludouicus  Mercatus. 

Leuinius  Lemius. 

Lili us  Giraldus. 

S.  Lucas. 

Lalamanticus. 

Lemosius. 

Libanus  Sophista. 

L.  curgds. 

M 
Malara. 
Martialis. 
Macbrobius. 
Marsilius  Ficinus. 
Marcus  Varro. 
Musa. 

S.  Matheus. 
S.  Marcus. 
Marcelus. 
Mariana. 
Moschion. 
Manilius. 
Marcus  Catonis. 
Mantuano. 
Menander. 

N 
Nemesios. 
Nicolás  Leonicenus. 


—  26  — 


Ouidius. 
Orpheus. 

Oribasius. 

Oseas. 

üratius. 

P 
Paulus  Apostolus. 
Panetius. 
Pausanias. 

Paulus  lurisconsultus. 

Plato. 

Prouerbia  Salomonis. 

Posidonius. 

Plutarchus. 

Plautus. 

Pindarus. 

Plinius. 

Plinius  Iunior. 

Pyt  hago  ras. 

Polius  Trebelius. 

Platina. 

Petrus  de  Apono. 

Poní  pon  i  us. 

Paulus  Agineta, 

Pierius  Valerianus. 

Philostralus. 

Pérez  i  us. 

Pausanias. 

Philocorus. 

Petrarcha. 

Periates. 

Propertius. 

Petrus  Gorreus. 

Paladius. 

Petrus  a  Medina. 

Polibius. 

Persius. 

Plocus. 

Platinas. 

Philonius. 

Prouerbia  Commendaloris. 

Posodonius. 

Polius  Trebelius. 

Ptholomeus. 

Q 

QmntusSerenusSamoniacus 


Quiníus  Curtius. 
Quintilianus. 


Rasis. 


E 


Sócrates. 

Sapientia. 

Sorsanus. 

Sauanarola. 

Sanctius  Brocensis. 

Strabo. 

Sciates  Historicus. 

Séneca. 

Simplitius. 

Silius  Italicus. 

Straton. 

Salomón. 

Seruius. 

T 

Tituslibius. 

Terentius. 

Triptholemus. 

Tibulus. 

Theophrastrus. 

S.  Tilomas. 

Tales  Milesius. 

Tertulianus. 

Tralianus. 

Timón  Phliasius. 

Theocritus. 


V 


Vega. 

Vergilius. 

Volateranus. 

Vitruuius. 

Valesius. 

Viualdus. 

Votonius. 

Vlpianus. 

Vegetius. 

Xenophon. 

Zenon. 
Zeleucus. 


'¿i 


TABLA  DE  LOS  PROUERBIOS, 

QUE  LA  MEDICINA    ESPAÑOLA  CONMENTA  ,    PARA  CONSERUACION 


DE  LA   SALUD  HUMANA. 


PARTE   PRIMERA. 

Si  quieres  viuir  sano  ,  hazte  viejo  temprano.  Refrán 1 

El  mucho  comer ,  trae  poco  comer 2 

De  hambre  a  nadie  vimorir  ,  de  mucho  comer  cienmil 3 

Comer  toda  vianda  ,  y  tremer  toda  maleyta 4 

Pan  de  ayer ,  carne  de  oy ,  vino  de  antaño ,  traen  al  hombre 

sano 5 

Come  poco ,  y  cena  mas  ,  duerme  en  alto  ,  y  viuiras 6 

Quien  quisiere  viuir  sano  ,  coma  poco  ,  y  cene  temprano 7 

Quien  se  echa  sin  cena,  toda  la  noche  deuanea 8 

Come  poco,  y  cena  mas,  y  dormirás 9 

Después  de  comer  dormir  ,  y  de  cenar  passos  mil 10 

Mas  mató  la  cena ,  que  sano  Auicena 11 

Por  mucha  cena  ,  nunca  noche  buena 12 

No  le  quiere  mal,  quien  le  hurta  al  viejo  lo  que  a  de  cenar. . .  13 

De  las  carnes  el  carnero  ,  de  los  pescados  el  mero 14 

Carne  de  pluma  quita  del  rostro  el  arruga 15 

Carne  de  pluma  ,  siquiera  de  Grúa 16 

De  aquella  medexe  Dios  comer,  que  desa  los  pollos  ,  y  comien- 
za a  poner 17 

Capón  de  ocho  meses ,  para  mesa  de  Reyes 1S 

Tapar  la  nariz  ,  y  comer  la  perdiz 19 

Si  quieres  comida  mala ,  come  la  liebre  assada 20 

Todo  pescado  es  flema  ,  y  todo  juego  postema 21 

Carne  carne  cria  ,  y  peces  agua  fría 22 

Buena  es  la  trucha  ,   mejor  el   salmón ,    bueno   es    el  sábalo 

quando  es  de  sazón 23 

Délos  colores  la  grana  ,  délas  frutas  la  manzana 24 

De  la  nuez  el  higo  es  buen  amigo 25 

Comer  verdura ,  y  echar  malauentura 26 

Azeytuna  vna  es  oro  ,  dos  plata  ,  y  la  tercera  mata 27 

Coles ,  y  nabos  para  en  vno  son  entrambos ...  28 

El  queso  es  sano  queda  el  auaro 29 


—  28  — 

De  los  olores  el  pan ,  de  los  sabores  la  sal 30 

El  agua  sin  color,  olor ,  ni  sabor ,  y  ala  de  ver  el  sol 31 

Agua  malaheruida  ,  y  colada 32 

Agua  que  corre  ,  nunca  mal  coje 33 

Quien  es  amigo  del  vino .  enemigo  es  de  si  mismo 34 

Con  las  peras  vino   beuas ,  y  sea   el  vino  tanto ,  qne   ande  la 

pera  nadando 35 

Quien  tuuiere  buen  vino  beualo ,  no  lo  de  a  su  vezíno 36 

Comida  fria  ,  beuida  caliente ,  nunca  hizieron  buen  vientre. . .  37 

O  con  oro  ,  o  con  plata ,  o  con  viznaga  ,  o  con  nonada 38 

Quien  se  exercita  descansa  ,  y  el  que  esta  en  ocio  trabaxa 39 

Dieta,  y  mangueta  ,  y  siete  nudos  ala  bragueta 40 

El  viejo  múdale  el  ayre ,  y  darte  a  el  pellejo 41 

Salud ,  y  alegria  belleza  cria ,  atauio ,  y  afeyte  cuesta  caro ,  y 

miente 42 

Quien  canta  sus  males  espanta 43 

TABLA  DE  LA  PARTE  SEGUNDA. 

Bien  cuenta  la  madre  ,  mejor  cuenta  el  infante 1 

Come  niño  criarte  as,  come  viejo  ,  y  viuiras 2 

Si  quies  que  tu  hijo  crezca ,  lauale  los  pies ,  y  rápale  la  cabeza.  3 

Huyr  de  la  pestilencia  ,  con  tres.  111.  es  buena  ciencia 4 

FIN  DE  LA   TABLA    DE   LOS    PROUERUIOS. 


PARTE  PRIMERA 

DE  LA  MEDICINA  ESPAÑOLA. 

CONTIENE 

LA  EXPLICACIÓN  DE  LOS  PROUERUIOS  QUE  CONUIENEN 

A  LA  CONSERUACION  DE  LA  SALUD. 

Si  quieres  viuir  sano , 
hazte  viejo  temprano. 

REFRÁN.  I. 

;A  joya  mas  preciosa  que  en  este  mundo  el 

hombre  puede  posseer  ,  es  la  salud :  y  assi  tu- 

uieron  por  conclusión  llana  los  masdelos  sa- 

s  bios  antiguos  ,  que  ni  el  rico,  ni  el  fuerte,  ni 

C"  el  docto,  ni  el  bien  afortunado  ,  ni  el  que  esta 
.  en  la  cumbre  de  la  honra,  ni  el  que  tiene  fie- 
dles amigos  ,  ni  aun  el  que  tiene  hijos  ,  y  mu- 
ger  a  gusto ,  se  puede  llamar  dichoso  ,  ó  felize  ,  sino  goza 
de  la  dulzura  de  la  salud.  Thales  milesio  vno  de  los  siete 
sabios,  que  celebro  la  Grecia  ,  siendo  preguntado,  qual 
hombre  enesta  vida  se  podia  llamar  dichoso ,  respondió 
que  el  que  gozaua  de  salud  corporal.  Posidonio  Amapeo 
soliadezir,  que  el  mayor  bien  que  posseen  los  hombres, 
es  el  de  la  salud  ,  y  riquezas.  Entre  los  Pithagoricos,  era 
costumbre  muy  vsada,  quando  en  las  cartas  que  se  escri- 
uian  tratauan  alguna  cosa  graue  ,  no  vsar  otro  genero  de 
buena  crianza  mas  que  el  dessear  salud,  como  oy  también 
se  vsa  entre  los  prudentes  Castellanos,  cuyas  costumbres 
no  son  de  menos  autoridad,  lo  quales  traen  ordinariamen- 
te traen  en  la  pluma,  y  boca,  el  desseo  de  la  salud  de  los 


—  30  — 

que  aman.  El  doctissimo  Hipócrates  ,  y  Galeno  nos  ense- 
ñan ,  que  todo  el  deleyte  en  las  cosas  humanas ,  es  de  nin- 
gún momento  ni  gusto  ,  si  falta  el  bien  de  la  salud.  Y  assi 
Orpheo  en  vna  oración  que  hizo  en  alabanza  del  mismo 
Hipócrates,  dize,  que  ni  la  dulce  armonía  de  la  música, 
ni  la  felicidad  de  las  riquezas ,  ni  el  contentamiento  de  los 
deleytes  ,  ni  los  prósperos  sucessos  de  fortuna  suben  tanto 
la  balanza  de  la  gloria  humana,  quanto  la  abaxa  vn  solo 
día  de  enfermedad.  Y  el  Ecclesiaslico  hablando  a  este  pro- 
posito dize,  mejor  suerte  es  la  del  pobre  que  tiene  salud, 
que  no  la  del  rico  que  esta  falto  della.  Y  vn  poco  mas  aba- 
xo  dize,  no  ay  patrimonio,  ni  censo,  que  se  pueda  compa- 
rar con  la  salud  del  cuerpo.  Plutarcho  en  el  libro  de  la 
conseruacion  de  la  salud,  afirma  que  tener  salud  es  vn  po- 
taje suauissimo,  y  vna  salsa  del  cielo.  Y  Marcial  nos  dize 
que  vna  de  las  cosas  que  hazen  la  vida  dichosa ,  es  el  cuer- 
po sano.  V  Iuuenal ,  que  no  auiamos  de  pedir  á  Dios  ,  ni  ro- 
gar otra  cosa  mas  que  tener  el  alma  sana,  en  cuerpo  sano, 
A  esta  sentencia  de  tan  ilustres  varones  corresponde,  la 
costumbre  que  tenia  el  belicoso  rey  Pirro  entre  los  Epiro- 
tas  el  qual  yendo  a  hazer  sacrificio  al  templo  nunca  de- 
mandaua  a  los  Dioses  possession  de  mayor  Reyno,  ni  vito- 
rías  de  sus  enemigos,  ni  mas  honra  ,  ni  riquezas,  ni  otras 
cosas  semejantes  aestas,  por  las  quales  los  hombres  siem- 
pre andan  atormentados  :  sino  tan  solamente  que  los  Dioses 
le  diessen  salud,  teniendo  este  discreto  Piey  entendido, 
que  si  esta  no  le  faltaua  que  todas  las  demás  cosas  le  suce- 
derían prósperamente  ,  porque  aunque  a  vanderas  desple- 
gadas la  fortuna  fauorezca  al  hombre,  y  aunque  en  la  bo- 
nanza de  las  cosas  desta  vida  lleue  siempre  el  viento  en 
popa,  si  le  falta  la  salud,  todo  io  demás  es  de  ningún  mo- 
mento. Por  lo  qual  el  diuino  Platón,  escriue  ,  que  en  los 
combites  antiguos  era  el  mas  solemne  ,  y  celebrado  cantar, 
que  la  mejor  cosa  de  las  cosas  humanas  ,  era  tener  salud. 
Otros  Philosophos  vuo  muy  celebrados  de  Cicerón  (como 
fueron  Panecio,  y  rosodonio)  los  quales  dixeron  que  no  era 
suficiente  la  virtud  para  passar  la  vida  dichosamente  ,  sino 
se  gozaua  de  perfeta  salud.  Y  Crantorsolense  afirmaua, 
que  la  principal  parte  de  la  vida  humana  se  auia  de  dar  a 
la  virtud,  y  la  segunda  a  la  salud.  Y  no  es  de  admirar, 
que  todos  estos  famosos  varones  ayan  encarecido  tanto  el 
dulce  bien  de  la  salud,  pues  el  glorioso  S.  Agustín,  como 
refiere  en  el  decreto  Canónico ,  dize ,  que  el  que  pagare  las 
dezimas ,  no  solo  le  dará  Dios  abundancia  de  los  frutos  de 
la  tierra,  mas  también  salud  para  el  cuerpo,  y  para  el 
alma.  Pero  para  que  me  canso  exaltando  con  autoridades 
humanas,  y  diuinas,  lo  que  de  suyo  es  tan  conocido  bien, 


—  31  — 

como  la  salud  ,  sin  la  qual  ,  ni  el  animoso  soldado  podría 
combatir  ni  el  labrador  cultiuar  el  campo,  ni  oyr  las  cau- 
sas el  juez,  ni  defenderlas  el  abogado  ,  ni  el  tñeologo  (fi- 
nalmente) escudriñar  las  cosas  diuinas.  Muchos  valerosos, 
y  esforzados  Capitanes  tienen  renombre,  y  gloria,  por  sos 
señaladas  hazañas  ,  los  mas  de  los  quales  deuen  su  forta- 
leza ,  y  vigor  a  la  Medicina,  que  les  dio  salud  para  alcan- 
zarlas. Y  assi  se  tiene  por  cierto  ,  que  Philipo  Medico  de 
Alexandro  ,  no  menos  venció  á  Dario  en  la  lid  ,  que  el  pro- 
prio  Alexandro,  al  qual  poco  antes,  de  la  Vitoria  le  auia 
restituydo  la  salud,  y  las  fuerzas  perdidas  de  vna  muy 
graue  enfermedad  7  sin  la  qual  salud  no  venciera  el  Magno 
Alexandro.  Demás  de  lo  ya  dicho,  si  el  dolor  (según  Aristi- 
po  afirma:)  es  el  mayor  de  todos  los  males,  aquello,  sin 
duda  deue  ser  tenido  ,  por  sumo  bien  ,  entre  los  bienes  na- 
turales, que  es  contrario  a  vn  tan  gran  tirano.  Pues  esta  es 
la  salud,  luego  euidentissimamente  la  salud  sera  el  mayor 
bien  de  los  bienes,  cuya  excelencia,  y  ventaja,  sobre  los 
demás  bienes  no  se  puede  encarecer  con  palabras.  Y  assi 
el  que  vuiere  de  tratar  de  ella,  tendrá  mucho  mas  que  ha- 
zer,  en  buscar  estilo  ,  y  modo  ,  que  en  hallar  la  materia, 
ó  copia,  para  fabricar  su  oración.  Esta  pues  es  de  la  que 
trata  el  presente  Refrán  ,  el  qual  para  adquirir  este  bien, 
que  tantos  Philosophos  dixeron  ser  el  mayor  ,  y  mas  exce- 
lente que  el  hombre  puede  posseer  en  este  mundo,  nos  da 
vn  antidoto  ,  vn  socorro  ,  y  remedio  el  mas  fácil,  y  cierto, 
que  hasta  oy  la  inuencion  humana  á  hallado,  diziendo  :  si 
quieres  tener  el  sumo  bien  de  la  salud,  que  haze  los  hom- 
bres bienauenturados,  y  dichosos  ,  contentos  ,  graciosos, 
y  bien  afortunados,  en  conclusión. 

Si  quieres  vitiir  sano, 
hazte  viejo  temprano. 

En  esta  vltima  parte  del  Refrán ,  que  dize  ,  Hazte  viejo  > 
temprano  ,  esta  disfrazada  la  quarta  especie  de  methaplio- 
ra,  que  se  dize  analogía ,  que  es  cuando  passa  el  vocablo  á  |  v^¿ 
significar  otra  cosa,   como  quando  dezimos  á  la  Poesía, 
Pintura,  y  Pintura 'a  la  Poesía  :  assi  pues  auemos  de  enten- 
der ,  que  viejo  en  esta  sentencia  significa  lo  proprio  que 
prudente  ,  y  que  lo  proprio  es  dezir  hazte  viejo  temprano, 
que  hazte  prudente  temprano  :  mas  como  los  Refranes  .  y  \ 
sentencias  tanto  sean  mas  de  estima  ,  quanto  mas  signifi-   I 
can  ,  y  comprehenden  en  breues  palabras  ,  por  esta  razón 
nuestro  Reirán ,  dize  viejo ,  y  no  prudente,  vsando  (como 
esta  dicho)  de  analogismo. 

Podría  algún  estudioso  de  la  Medicina  acordarse  contra 
esta  declaración  ,  de  aquel  Aphorismo  de  llypocrates,  que 
se  lee  en  el  segundo  libro  ;  el  qual  clarissimamente  ,  dize. 


—  32  — 

que  los  viejos  padezen  menos  enfermedades  que  los  mozos. 
Y  assi  que  nuestro  Refrán  no  se  a  de  entender  methaphori- 
camente,  sino  literalmente  déla  verdadera  vejez,  en  la 
qual  (según  este  graue  Autor)  asaltan  menos  enfermedades 
al  cuerpo  humano.  Este  argumento  aprieta  bien:  pero 
oyendo  la  respuesta  que  da  el  doctissimo  Valles,  quedará 
el  entendimiento  quieto.  El  qual  dize ,  que  se  á  de  entender 
el  Aphorismo  de  Hypocrates  de  enfermedades  agudas  ,  que 
se  causan  de  colera,  y  sangre  ,  porque  las  largas  enfados- 
sas,  y  prolixas  ,  estas  verdaderamente  acompañan  casi 
siempre  la  vejez,  y  assi  auemos  de  entender,  que  la  edad 
de  los  viejos  es  mas  enferma  que  la  alegre  juuentud  ,  por 
lo  qual  dixo  el  gran  Hypocrates  en  otro  lugar ,  es  muy  en- 
fermo ,  quien  es  muy  viejo.  Y  pues  la  experiencia  lo  ense- 
ña, no  nos  cansemos  trayendo  autoridades  para  nuestra 
defensa,  que  el  vulgo  suele  (y  con  verdad)  dezir,  la  pro- 
pina vejez  es  enfermedad.  Conociendo  esto  Galeno  ,  en  el 
Comentario  del  Aphorismo  alegado  defiende  a  su  maestro 
Hypocrates,  afirmando  que  los  viejos  son  mas  enfermos 
que  los  mozos,  pero  que  por  su  prudencia  ,  y  experiencia, 
y  por  saber  huyr  de  los  inconuenientes  ,  passan  la  vida 
mas  seguros  :  de  adonde  se  colije  bien  claro  dezir  Galeno 
lo  proprio  que  yo  afirmo,  en  la  expossicion  de  la  segunda 
parte  del  Refrán,  que  es ,  hazte  viejo  temprano,  auerse  de 
entender,  hazte  prudente  temprano  ,  pues  dize  que  aun- 
que la  naturaleza  de  los  viejos  es  mas  enferma,  que  la  de 
de  los  mozos  por  su  prudencia ,  (que  es  natural  a  la  vejez) 
passan  la  vida  mas  sanos. 

Y  porque  auemos  dicho,  que  ser  prudente  es  summa 
importancia,  para  posseer.  el  excelente  bien  de  la  salud, 
sera  razón  darlo  a  entender  ,  prouandolo  con  razones,  y 
autoridades  ,  y  consecutiuamente  ,  que  los  viejos  son  pru- 
dentes. Digo  pues,  que  nadie  aura  que  no  entienda  de 
quanto  momento,  y  pesso  sea  para  la  conseruacion  de  la 
salud,  la  virtud  de  la  prudencia,  pues  anda  siempre  acom- 
pañada del  dichoso  ,  y  glorioso  coro  de  las  demás  virtudes, 
como  enseña  Cicerón  en  el  quinto  de  las  Tusculanas.  Y  san 
Agustín  dize ,  que  la  prudencia  es  ciencia  de  las  cosas  bue- 
nas ,  y  de  las  malas  ,  y  de  las  neutras.  El  Philosopho  tam- 
bién lo  enseña  ,  y  dize  que  la  prudencia,  esta  en  la  parte 
raciona]  del  alma,  que  se  dize  estimaua,  la  qual  con  sola 
su  fuerza  ,  y  virtud,  puede  aconsejar  á  si ,  y  a  los  demás, 
todos  los  males,  y  los  bienes,  y  preuenir  en  todas  ocasio- 
nes con  altissimo  consejo.  Marco  Tulio  en  el  .3.  de  la  Reto- 
rica, nos  auisa,  que  por  la  prudencia  podemos  tener  elec- 
ción de  los  bienes  ,  ó  de  los  males.  Siendo  pues  esto  assi, 
no  ay  duda  sino  que  la  prudencia  nos  podra  apartar  de  mu- 


—  33  — 

chas  ocasiones,  y  peligros  de  enfermedades  ,  en  los  quales 
cada  dia  vemos  que  el  in  prudente  necio  ,  como  torpe  ,  y 
falto  se  dexa  caer,  délos  quales,  el  prudente,  y  auisado 
se  podra  guardar  pues  le  acompaña  siempre  la  inquisi- 
ción déla  verdad  ,  la  meditación  del  animo  ,  la  viueza  del 
entendimiento,  y  la  elección  de  lo  bueno  ,  con  mucho  es- 
tudio ,  y  ciencia  ,  las  quales  cosas  todas  le  amonestan  ,  y 
aconsejan  al  prudente,  que  nunca  se  confie  de  su  parecer, 
si  en  el  no  vienen  estos  requisitos. 

Y  porque  entendamos  ,  como  esta  tan  necessaria  virtud 
de  la  prudencia  ,  anda  casi  siempre  acompañada  con  los 
muchos  años.  Y  que  dize  acutissimamente  nuestro  Refrán 
quando  auisa,  que  nos  hagamos  viejos  temprano  ,  se  a  de 
aduertir  ,  que  lo  proprio  es  dezir  vejez  ,  que  dezir  seque- 
dad, porque  los  viejos  son  secos  ,  como  enseña  Galeno  en 
muchos  lugares  y  la  experiencia  lo  muestra  :  y  este  pro- 
prio autor  en  el  libro  que  intitulo,  Quod  animi  mores  cor- 
poris  tempraturum  sequantur  ;  afirma  ,  que  la  prudencia 
procede  ,  y  se  adquiere  de  la  sequedad  ,  como  la  demencia, 
e  imprudencia  de  la  humedad  ,  adonde  alega  aquella  cele- 
bre sentencia  de  Heraclito:  que  los  espíritus  secos,  hazen 
el  anima  sapientissima  ,  y  prudente.  Y  aunque  es  verdad, 
que  la  sequedad  aprouecha  alguna  cosa  á  la  prudencia, 
auemos  de  entender  ser  mas  cierto,  lo  que  responde  Pía-  N 
ton  en  el  Phedro  quando  dize.  que  haze  prudentissimo  al 
hombre  la  diuiífa  Philosophia,  la  qual  según  Macrobio, 
haze  que  menospreciemos  el  mundo,  y  todas  quantas  cosas 
ay  en  el :  dizen  también  que  ala  prudencia  perfecciona  el 
tiempo  ,  y  la  larga  experiencia  juntamente  con  la  obserua- 
cion  de  los  humanos  acaecimientos  ,  como  lo  escriue  Mar- 
siiio  Ficino  :  Cicerón  (Miel  primero  de  legibus  afirma  ,  que 
la  naturaleza  le  da  cierta  fuerza  ,  y  virtud.  Y  el  santo  íob 
en  el  capitulo  duodezimo  dize,  que  en  el  mucho  tiempo 
esta  la  prudencia.  San  Ilieronymo  escrimendo  á  Nepocia- 
no,  también  dize.  Casi  todas  las  virtudes  del  cuerpo  ,  se 
mudan  en  los  viejos  ,  y  descreciendo  todas  las  demás,  crece 
sola  la  sabiduría.  Y  vn  poco  mas  abaxo  añade.  La  senetud 
con  la  edad  se  haze  mas  docta  ,  con  el  vso  mas  trillada  ,  y 
con  el  processo  ,  y  discurso  del  tiempo  mas  salda.  De  So- 
cratesay  vna  sentencia  referida  de  Alcibiades  en  id  Sim- 
plosio  de  Platón,  que  entonces  los  ojos  del  entendimiento, 
comienzan  a  ver  agudamente  .  (piando  á  los  ojos  del  cuerpo 
comienza  á  faltar  su  virtud.  Y  en  el  capitulo  quarto  de  la 
Sabiduría  esta  escripto.  Las  canas  de  los  hombres  son  pru- 
dencia. Y  en  el  ^eclesiástico.  Que  hermosa  es  la  sabiduría 
en  los  ancianos,  y  quan  glorioso  es  su  entendimiento.  Y 
Eurípides  dize.  El  viejo  cuydadoso  ,  vale  mas  (pie  muchos 

m.  3 


ff 


S-c-ert 


—  34  — 

mancebos.  Y  Plauto.  La  edad  es  escondimento  para  la  sa- 
biduría. Piaton  en  el  Timeo  ,  enseña  ,  que  el  anima  quan- 
do  luego  al  principio  se  encierra  en  las  ataduras  del  cuer- 
po ,  se  haze  como  torpe  ,  y  amenté:  pero  después  que  el 
hombre  se  augmenta ,  y  crece ,  y  las  almas  con  mas  lento 
mouimiento  hazen  su  camino,  entonces  es  el  hombre  mas 
prudente  ,  y  sabio.  Su  discípulo  Aristóteles,  dize  en  vn  pro- 
blema ,  que  nuestra  madre  naturaleza,  authora  de  todas 
las  cosas  ,  nos  dio  dos  instrumentos  ,  la  mano  para  el  cuer- 
po ,  y  para  el  alma  el  entendimiento,  y  que  de  la  manera 
que  luego  ,  desde  que  nacemos  ,  no  estamos  tan  promptos 
para  vsar  del  instrumento  de  las  manos  ,  hasta  que  la  na- 
turaleza las  perfecciona,  y  fortaleze  ;  assi  ni  mas  ni  me- 
nos ,  el  entendimiento,  no  luego  que  nacemos  ,  mas  antes 
en  la  vejez  cobra  su  vigor  ,  y  fortaleza.  Y  cierto  no  ay  duda 
alguna,  sino  que  mientras  mas  son  los  años,  tanto  mas  te- 
nemos de  vso ,  y  experiencia,  y  tanto  mayores  fuerzas  al- 
canzamos en  el  consejo.  Conociendo  esto  Homero  ,  hablan- 
do de  cierto  cauallero  Egypcio  dize  estas  palabras.  Era 
corbo  con  la  senetud  ,  y  con  mucha  experiencia  de  cosas 
sabio.  Con  lo  dicho ,  y  mucho  mas  que  se  pudiera  dezir,  se 
consolaran  los  señores  ancianos,  pues  esta  en  ellos  mas 
perfeta  la  razón ,  que  en  los  mozos.  Y  en  quanto  a  esta 
parte  ,  que  es  la  principal,  que  constituye  el  hombre  ,  les 
hazen  mucha  ventaja.  Y  assi  Ouidio,  en  aquellos  versos 
tan  sabios  dize.  No  todas  las  cosas  déla  edad  de  los  viejos 
son  aborrecibles  ,  ni  para  huyr  delias  ;  porque  de  los  tar- 
dos años  se  adquiere  el  vso  ,  y  la  experiencia.  Es  tan  cono- 
cida verdad  la  que  voy  prouando ,  que  pudiera  traer  infini- 
dad de  lugares  para  prouarla,  mas  huyendo  el  enfado, 
dexo  sentencias  de  Homero  ,  de  Virgilio,  de  Apuleyo,  de 
Eurípides  ,  de  Afranio ,  de  Marco  Tullo  ,  de  Plutarcho  ,  de 
la  Sagrada  Escritura  ,  y  de  muchos  santos  ,  que  la  esclare- 
cieran mas. 

Pero  podrase  dudar  mucho  ,  acerca  deste  comento  ,  di- 
ziendo ,  que  si  la  prudencia  esta  (como  esta  prouado)  en  la 
vejez,  y  muchos  años  ,  quesera  impossible  alcanzarla  el 
jouen,  y  consistente  que  no  á  llegado  a  la  edad  referida, 
y  assi  que  el  Refrán  sera  ridiculo  ,  y  de  ningún  momento, 
pues  pone  vn  caso  que  naturalmente  no  puede  ser  como 
es  ser  mozo,  y  viejo  en  prudencia  todo  en  vn  tiempo.  A 
esta  objeccion  se  responde,  que  ía  edades  en  dos  mane- 
ras ,  vna  del  cuerpo  ,  y  otra  del  alma  ;  esta  del  anima  no 
se  numera,  y  quenta  por  razón  del  tiempo,  sino  por  la  ca- 
lidad de  la  virtud  ,  de  suerte ,  que  aquel  se  dirá  varón  per- 
feto  ,  y  viejo  ,  que  carece  del  error  ,  e  imprudencia  de  la 
puericia ,  y  tiene  la  prudencia  del  viejo  ,  aunque  tenga 


—  35  — 

tiernos  años.  Dcsta  edad  pues  se  a  de  entender  el  Refrán, 
quando  dize,  Hazte  viejo  temprano  ,  que  de  ninguna  ma- 
nera el  hombre  mozo  á  de  desesperar  de  poder  ser  Sabio, 
y  prudente ,  confiando  principalmente  en  la  diurna  bondad, 
y  magnificencia,  que  a  las  serpientes  da  prudencia  ,  que 
se  la  dará  con  liberal  mano.  Pues  vemos  que  muchas  vezes 
los  mas  mozos,  vencen  en  consejo  ,  y  prudencia  a  ios  vie- 
jos. Como  leemos  en  Píndaro,  hablando  de  Demophilo, 
adonde  dize  que  aunque  era  en  la  edad  mancebo  ,  en  los 
consejos  era  viejo  ,  como  si  fuera  de  cieu  años.  Y  Titolibio 
cuenta  de  Apio  Claudio  ,  que  siendo  mancebo  ,  y  de  poca 
edad  dio  su  parecer,  y  decreto  en  v.ri  negocio  muy  difícil, 
y  fue  mejor  que  todos  los  domas  ,  y  assi  fue  de  todos  esco- 
gido. Y  Corneiio  tácito  escriue  ,  que  Lucio  Craso  ,  siendo 
de.  19.  años  ,  acusó  á  Cayo  Carbón  ;  y  Cessar  de  veynte  y 
vno  ,  Adolauela.  Y  Assinio  Polon  ,  de  otros  tantos  a  Catón, 
y  de  Augusto  Cessar,  cuenta  Suetonio  Tranquilo  que  sien- 
do de  doze  años,  publicamente  en  vn  graue  auditorio  ala- 
bó a  Iulia  difunta  ;  confirmase  esta  verdad  ,  con  lo  que  las 
diuinas  letra-  nos  muestran,  en  el  libro  de  la  Sabiduría 
capitulo  quarto  ,  numero  nono  ,  diziendo  ,  los  sentidos  de 
los  hombres  son  canos,  y  la  edad  no  se  quenta  por  el  nu- 
mero de  los  años.  De  suerte  que  el  hombre  mozo  .  no  se 
deue  tener  por  despedido  de  la  compañía  dichosa  ,  ni  de  la 
riquissima  ,  y  celestial  casa  de  la  prudencia  :  antes  procu- 
re traer  siempre  en  la  memoria  este  Refrán  ,  consideran- 
do, como  se  prouo  de  grauissimos,  y  diuersos  autores, 
que  la  salud  ,  es  el  principal,  y  sumo  bien  que  el  hombre 
eneste  mundo  puede  posseer  ,  y  que  ninguno  se  puede  lla- 
mar dichoso  ,  y  felice,  aunque  goze  todos  los  demás  bienes, 
sino  goza  de  la  dulzura  de  la  salud.  Y  que  con  esta  salud 
nos  esta  combidando  el  Refrán  ,  diziendo.  Si  quieres  viuir 
sano  ,  hazte  viejo  temprano  :  la  qual  vejez  se  á  de  enten- 
der de  la  vejez,  ó  edad  del  animo  ,  que  es  la  prudencia, 
por  estar  esta  in  estimable  virtud,  por  la  mayor  parte,  en 
los  de  madura  edad  ,  y  mas  expertos  varones  .  como  se 
prouó  con  razones,  y  autoridades  diuinas,  y  humanas. 
Pero  no  por  esso  so  a  de  tener  el  sabio  mozo  por  despedido 
de  la  prudencia  ,  y  maduro  seso  para  poderse  hazer  viejo 
temprano  ,  ahuyentando  de  si  las  ocasiones  enemigas  a  la 
salud  ,  exercitandose  moderadamente  ,  desuerte  que  este 
ágil  para  qualquier  mouiniiento  corporal,  comiendo  tem- 
pladamente, y  beuiendo  déla  propria;  durmiendo  siete 
oras  de  noche  ,  y  ninguna  de  dia  ,  aborreciendo  el  carnal 
vicio  ,  como  muy  viejo  ,  sino  quiere  pelarse  .  y  tener  en  su 
rostro  mil  manchas  ,  nacidos  ,  talparias,  llagas,  y  notur- 
nos  dolores,  y  consumir  sus  bienes  en  zarza",  palo  santo, 


—  36  — 

china  ,  y  azogue ,  y  la  vida  en  la  cama  por  muchos  años  ,  y 
dexar  a  su  compañera  en  breue  tiempo  viuda,  y  toda  su 
descendencia  ,  con  perpetua  herencia  de  lamparones,  y 
otros  mil  géneros  de  males  ,  que  preuenir  ,  y  considerar 
esto  el  mozo ,  es  hazerse  viejo  temprano. 


El  mucho  comer , 
trae  poco  comer. 

EEFEAX.  II. 

Dos  sentidos  suelen  darlos  curiosos,  á  este  Refrán  ,  y  el 
vno,y  otro  a  mi  parecer  son  muy  firmes  ,  y  valederos. 
Dizen  pues  ,  que  se  á  de  entender,  de  aquellos  viciosos  glo- 
tones, que  con  canina  hambre  fundados  ,  solo  en  el  gusto 
de  su  paladar  ,  enuassan  a  rienda  suelta  en  sus  estómagos, 
tan  pródigamente  manjares,  que  en  breue  tiempo  consu- 
men lashaziendas  y  llegan  a  tal  punto,  y  miseria ,  que 
queriendo  comer  ,  ño  tienen  que  :  como  le  sucedió  a  aquel 
inconsiderado  mozo  Prodigo ,  que  en  Parábola  mysteriosa 
nos  pone  ante  los  ojos  ,  toaos  los  anos  ,  el  santo  Euangelio. 
p-~£-«  Ueste  jpues  ,  y  de  otros  tales  ,  que  por  su  desatinado  comer, 
vienen  a  suma  pobreza  .  y  hambre  :  se  verifica  la  presente 
sentencia  ,  afirmando  que  el  mucho  comer  ,  trae  poco  co- 
mer. Mas  desando  este  pensamiento  ,  en  cuya  aprouacion 
pudiera  traer  infinitas  historias ,  y  exemplos:  siguire  el 
segundo  sentido ,  que  viene  muy  a  proposito  para  el  fin 
que  pretendo  ,  que  es  la  conservación  de  la  salud  ,  y  vida. 

Y  assi  digo  ,  que  el  concepto  ueste  Refrán  ,  es  este, 
quien  mucho  come  enferma. ,  y  viue  tan  poco  tiempo,  que 
se  podra  dezirdel,  con  verdad,  que  come  poco,  siendo 
causa  el  auer  comido  mucho,  de  su  enfermedad ,  y  muerte. 

Auiendo  pues, de  seguir  este  pensamiento  se  aduierta. 
para prouecho- dé  la  salud,  que  no  ay  cosa  que  mas  la 
ofenda  ,  que  la  superfina  comida,  y  assi  es  cierto  que  los 
cuerpos  de  los  glotones  nunca  reciben  aumento  ,  porque 
lo  que  comen  no  lo  cuezen  ,  antes  se  conuierte  todo  en  pon- 
zoña, quedándose  hecho  vna  balsa  de  flegmas  en  el  estoma- 
go, aunque  coman  faysanes,  y  capones  de  ocho  meses,  y 
si  lo  cozierari  bien ,  dando  al  estomago  carga  que  pueda 
llenar ,  sin  duda  alguna  se  aumentaran  sus  cuerpos  ,  y  se 
conuertiera  la  comida  en  finissima  sangre  ,  coaio  nos  ense- 
ña Galeno  ,  diziendo,  que  no  ay  cosa  de  mas  importancia 


—  37  — 

para  la  salud  ,  que  cozer  bien  los  manjares  en  el  estomago, 
ni  mas  perniciosa,  que  lo  contrario.  Conociendo  esto  el 
proprio  Galeno  ,  en  el  libro  de  Sanguinis  missione  ,  dize, 
que  los  destemplados  glotones,  minease  remedian  con  las 
sangrías,  ni  purgas  ,  porque  siempre  están  llenos  de  hu- 
mores crudos  ,  los  quales  dibilitan  la  firmeza  del  cuerpo  ,  y 
las  potencias  ,  y  virtudes  del  alma  :  pues  auemos  visto  que 
muchos  hombres  ,  casi  entre  las  mismas  comidas  rebuel- 
tos  ,  se  an  quedado  ahogados  ,  como  lo  dize  Auicena  ,  y  el 
gran  Hypocrates  en  aquel  apborismo  del  segundo  libro. 
Cornelio  Celso  doctissimo  varón  afirma,  que  nunca  jamas 
la  mueba  comida  fue  prouechosa  :  del  proprio  Hypocrates 
se  cuenta,  que  siendo  muy  templado  en  su  comida,  y  be- 
llida ,  á  vno  de  sus  discípulos  le  pareció  ,  que  era  demasia- 
da su  dieta  y  por  tanto  fe  dixo  ,  que  comiesse  mas  canti- 
dad ,  para  que  el  cuerpo  se  tortaleciesse  :  el  qual  con  pala- 
bras blandas  le  respondió.  Hijo  mió  .  yo  como  para  viuir. 
y  no  vino  para  comer.  lulio  Cessar  creen  algunos;  que  se 
libro  de  la  gota  coral .  que  en  Cordoua  le  asaltó  la  primera 
vez  ,  con  solo  el  remedio  de  poco  comer,  y  mucho  traba- 
xar.  Masinissa  Rey  de  la  Numidia,  conociendo  el  notable 
daño  que  causa  el  comer  mucho,  solía  siempre  (para  co- 
mer menos)  recibir  el  manjar  en  pie,  y  en  publico,  y  sin 
regalo  :  contentauasse  con  pan  común  ,  y  con  la  comida 
que  los  demás  soldados,  por  lo  qual  fue  tan  entero  en  la 
vejez  ,  que  a  los.  87.  años  de  su  edad  engendro  vn  hijo,  y 
seys  años  después  venció  a  los  Cartaginenses ,  mostrándose 
brioso  soldado.  Por  beneficio  de  la  templada  comida  tenia 
Marco  Valerio  Comino  (siendo  de  cien  años)  entero  juyzio 
en  el  animo ,  y  fuerzas  firmes  en  el  cuerpo.  Estos  insignes 
varones,  creo,  auian  tomado  la  dotrina  del  rhilosopho, 
el  qual  dize  ,  que  por  experiencia  se  conoce  ,  que  los  que 
refrenan  sus  apetitos,  y  se  van  a  la  maYio  en  la  comida, 
tienen  mas  fortaleza  en  el  cuerpo  ,  mas  sutil  entendimien- 
to, y  mas  destreza  para  qualquíer  exercicio,  y  finalmente.! 
viuen  mas  larga  vida,  y  mas  libre  de  enfermedades.  Cono- 
ciendo esto  los  antiguos  instituyeron,  y  promulgaron  leyes  ¡ 
contratos  miseros  glotones,  como  fueron  en  Rema  ,  las  le- 
yes Sumptuarias  ,  que  ponían  modo,  y  medida  en  las  co- 
midas, délas  quales  trata  Alexander  ab  Alexandro  en  el 
lib.  3.  Los  [acenses,  quando  celebrauan  bodas  ,  no  podían 
llamar  aellas  mas  numero  de.  40.  varones  y  otras  tantas 
hembras,  ni  podía  durar  la  solemnidad  del  combite  mas 
de  dos  días,  como  lo  cuenta  Heraclites  en  la  política  destos. 
La  ley  Orchia  entre  los  Romanos,  señalaua  los  combidados 
que  cada  vno  podía  tener.  Vuo  otras  muchas  leyes  seme- 
jantes a  estas,  de  las  quales  haze  mención  Aulo  Gclio ,  y 


—  38  — 

todas  ellas  no  bastaron,  ni  bastaran  a  reprimir  la  violen- 
cia deste  abominable  vieio  de  la  gula  ,  que  es  incentiuo  de 
desonestidad ,  y  apáralo    certissimo,  y  causa  de  comer 
poco,  (como  dize   el  Refrán J  afligiendo  los  hombres  con 
mil  géneros  de  enfermedades.  Y  assi  a  este  proposito  ,  dize 
el  gran  Basilio.   Yo  é  visto  en  esta  vida  muchos  hombres 
con  grandes  enfermedades,  boluer  asu  antigua  salud  ,  pero 
nunca  é  visto  alguno  de  los  que  se  dan  a  comer  mucho, 
que  jamas  tenga  firmeza  en  el  cuerpo,  mas  antes  corrom- 
pidos de  los  deleites  se  embueluen  en  mil  males.  Pudiera 
traer  aquí  ,  para  prueua  del  presente  refrán  insaciables 
glotones  ,  que  merecen  nombre  de  monstruos  de  naturale- 
za ,  y  oprobio  de  hombres  ,  los  quales  por  el  mucho  comer, 
vinieron  a  poco  comer  ,  como  fueron  Philogeno  ,  Apicio, 
Melando,  Diogenes,  Cínico,  Calimedonte,  Aristipo,  y  otros 
infinitos,  que  fueron  sentinas  de  enfermedades.  Estos  pues 
con  mucha  razón  tienen  ,  y  pagan  su  pena  en  aquello  que 
pecaron  ,  porque  siempre  están  regoldando  ,  y  con  bascas 
en  el  estomago  ,  hasta  que  vienen  a  bornitar  la  comida ,  y 
cena  ,  como  escriue  Luciano.  A  estos  tales  es  fuerza  según 
buena  Medicina  ,  auerse  de  enflaquezer  las  virtudes  natu- 
rales ,  y  perder  del  todo,  o deprauarse  la  apetencia  de  los 
manjares :  y  assimismo   es  cierto ,  que  su  mucho  comer, 
los  trae  a  poco  comer  ,  como  nos  enseña  la  sentencia  que 
vamos  declarando.  Iuuenal  en  la  sátira  primera  dize  ,  que 
estos  por  la  mayor  parle  mueren  sin  hazer  testamento,  de 
muerte  repentina.  Prueue  esta  verdad  la  desesperación  de 
aquel  Emperador  Sétimo  Seuero  ,  que  padeciendo  vehe- 
mentissimos  dolores  de  gota,  y  no  teniendo  ya  paciencia 
para  sufrirlos  ni  otro  veneno  mas  a  punto  con" que  darse  la 
muerte  ,  comió  tanta  carne  malcozida,  que  con  ella  en  el 
estomago  ,  fue  transportado  a  la  otra  vida.  Ensebio  escri- 
ue ,  que  Bomiciano  Aphro  ,  entre  la  engañosa  dulzura  de 
los  manjares,  sentado  a  la  mesa  cenando  ,  fue  tan  sin  me- 
dida lo  que  comió ,  que  deste  mucho  comer ,  vino  a  tan 
poco  comer  ,  que  aquella  fue  la  vltima  cena ,  porque  quedo 
improuissamente  a  la  vista  de  todos  ahogado.  Quien  hizo 
que  Iouiniano  Emperador  se  quedase  en  lo  mejor  de  su 
vida  sin  mas  comer,  sino  la  abundancia  de  comida  con 
que  relleno  su  estomago,  como  testifica  Bautista  Egnacio? 
Quien  detuuo  el  curso  de  sus  años  a  Childerieo  Saxon ,  y 
hizo  que  mas  no  comiesse,  sino  auerse  embutido  como  di- 
zen)  hasta  las  orejas  con  superfluos  alimentos?  lo  qual 
afirma  Gregorio  Turonense.  Siendo  pues  esto  assi  indubi- 
table verdad,  que  inconsiderado  glotón  aura  ,  que  no  este 
temblando  de  miedo,  aguardando  por  instantes  la  muerte, 
ó  grane  enfermedad,  sino  se  enmienda;  principalmente. 


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si  lee  la  verdad  del  viejo  Hypocrates  quando  dize ,  que  lle- 
narse mucho,  ó  euaquarse  de  vna  vez  ,  es  peligroso  ,  y  que 
todo  lo  demasiado  ,  es  enemigo  de  la  naturaleza. 

Razón  sera  responder  aqui  á  vna  tacita  pregunta  ,  que 
mepareze  están  haziendo  ,  los  que  dessean  acertar,  que  es 
esta.  Si  el  mucho  comer ,  como  se  á  prouado  ,  trae  poco 
comer,  porque  haze  ,  ó  que  mueran  los  hombres,  o  que 
enfermen  grauemente:  que  cantidad  sera  razón  que  cada 
vno  de  a  su  estomago  ,  para  que  por  mucha  no  le  ofenda, 
y  por  poca  no  le  debilite. 

A  esta  pregunta  responde  Hypocrates ,  diziendo :  si 
quereys  que  el  comer  no  enferme,  no  os  aueys  de  satisfa- 
zer  del  todo  ,  y  aueys  de  trabaxar  sin  pereza.  Y  en  otra 
parte  di\o,  que  se  a  de  dar  al  estomago  aquella  canti- 
dad ,  que  no  le  moleste  ,  ni  agraue.  En  el  libro  de  veteri 
medicina  ,  este  graue  Autor  dudando  la  cantidad,  que  el 
hombre  sano  a  de  comer,  para  no  enfermar  ,  afirma  que 
no  ay  medida  cierta,  ni  pesso  ,  ni  otro  modo  con  que  poder- 
lo conjecturar,  mas  que  cada  vno  conózcalo  que  su  esto- 
mago puede  sufrir  sin  pessadumbre.  Auicena  da  cierta 
regla  para  que  el  hombre  conozca  ,  la  cantidad  que  puede 
comer  sin  miedo.  Y  assi  dize  ,  que  antes  que  del  todo  se  sa- 
tisfaga el  gusto  ,  se  á  de  leuantar  el  prudente  de  la  mesa 
con  algunas  reliquias  de  hambre,  porque  lo  demás  antes 
es  deleyte  .  y  vicio,  que  necesidad  de  comer. 

De  lo  dicho  resulta  clara  la  verdad  deste  proueruio  ,  que 
trata  de  la  cantidad  de  la  comida,  pues  con  authoridades, 
y  razones ,  se  á  prouado  ,  que  el  mucho  comer  causa  enfer- 
medades y  muerte,  y  que  assi  la  vna  como  la  otra  causa, 
impiden  que  el  hombre  coma  mucho,  y  en  este  pensa- 
miento es  muy  verdadero,  dezir  El  mucho  comer,  trae 
poco  comer. 


De  hambre  a  nadie  vi  morir  , 
de  mucho  comer  cien  mil. 

REFRAX.  III. 


JTarece  que  esta  sentencia  fue  hecha  solo  para  proua- 
cion  de  la  que  próximamente  queda  explicada ,  que  tra- 
taua  de  la  cantidad-de  la  comida  ,  y  del  peligro  en  que  vi- 
uen  los  insaciables  glotones.  V  assi  me  pareció  juntarlas  ; 
porque  la  vltima  parte  desta  que  dize,  de  mucho  comer 


—  40  — 

cien  mil:  esta  muy  clara,  por  los  exemplos  ,  é  historias, 
que  en  el  comento  antes  deste  se  truxeron,  no  ay  que  en- 
fadar con  mas  declaración.  Pero  en  quanto  a  la  primera 
parte  que  afirma  ,  de  hambre  a  nadie  vi  morir,  es  bien  sa- 
quemos en  limpio ,  si  es  verdadera ,  esta  proposición ,  y  si 
mueren  de  hambre  los  hombres  ,  ó  no  como  afirma  el  Re- 
frán :  el  qual  en  esta  primera  parte  parece  ser  falso. 

Y  que  lo  sea  prueuase  assi,  tanto  viue  el  hombre  quan- 
to duran  en  el  los  humores  ,  partes  solidas  ,  y  espíritus  de 
que  se  compone  pues  no  comiendo  an  de  dissipararse ,  y 
fenecer  estas  partes  ,  porque  ellas  se  conseruan  con  la  co- 
mida ,  luego  no  comiendo  los  hombres  vendrán  a  morir. 

Prueuase  también ,  porque  todo  lo  que  es  vicio  corrom- 
pe ,  y  destruye,  pues  el  padecer  extrema  hambre  ,  es  vicio 
contrario  a  la  glotonería ;. luego  como  el  comer  extrema- 
mente mucho  mata  ,  el  padecer  extrema  hambre  también 
priua  de  la  vida. 

Pudieranse  traer  mil  razones  para  prouar  esta  verdad 
contra  el  Refrán,  las  quales  son  tan  conocidas,  que  nin- 
guno por  rustico  saluaje  que  sea ,  dexa  de  tener  en  sus 
cascos,  por  conclusión  aueriguada  ,  que  muchos  an  muer- 
to de  hambre  ,  y  esto  aunque  no  avan  leydo  el  Cómico  que 
dize  ,  que  ninguna  cosa  sea  extremo  :  ni  a  Hypocrates  que 
afirma ,  que  todo  lo  mucho  es  enemigo  de  la  naturaleza, 
porque  la  experiencia  ,  que  es  madre  de  la  ciencia  ,  y  la 
que  apura  ,  y  haze  que  resplandezcan  las  verdades  ,  se  lo 
tiene  assi  enseñado.  Y  si  no  lo  quisieren  creer  lean  ,  y  re- 
bueluan  libros  ,  que.  en  ellos  hallaran  mil  testimonios  que 
lo  afirman.  Quinto  Curcio  dize  que  Sisigambis  madre  de 
Dario  Rey  délos  Persas  ,  se  abstuuo  tan  extremamente  de 
los  manjares  ,  que  pereció  de  hambre.  Y  Ghrisermo  acerca 
de  Plutarcho  refiere  ,  quePausanias  fue  con  crueldad  pri- 
uado  de  la  vida  ,  por  su  padre  Agesilao  con  hambre,  por- 
que infamemente  se  auia  dexado  lleuar  de  la  codicia  del 
dinero  sobornándole  Xerxe.  Euristhenes  pereció  rabiando 
de  hambre,  con  gran  gusto  de  su  propria  madre  ,  que  lo 
consintió  ,  porque  el  hijo  auia  peleado  floxa,  y  tímidamen- 
te en  la  guerra  ,  como  lo  testifica  Ouidio  en  el  ibim.  Y  en 
este  proprio  lugar  dize  del  gran  Alexandro,  que  consumió 
con  hambre  hasta  la  muerte  ,  á  Chirilo  Poeta  ,  porque  in- 
sulsa, y  fribolamente  ,  auia  compuesto  en  verso  sus  haza- 
ñas. Ricardo  hijo  segundo  de  Eduardo,  fue  priuado  de  la 
vida  por  los  Anglos  con  sola  hambre ,  pareciendoles  ser 
inútil  para  el  Reyno.  Esta  misera  muerte  padeció  también, 
aquel  dicípulo  de  Zenon ,  Oleantes ,  que  por  sanar  de  cierta 
enfermedad  que  le  afligía  negó  a  su  cuerpo  el  sustento  de- 
uido,  comoescriue  Laercio.  Aristo  Poeta,  y  Pomponio  Ati- 


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co  de  que  suerte  fueron  priuados  desta  luz.  Que  genero  de 
muerte  fue  dado  á  Gabin  o  presbytero  sieruo  de  Dios  por 
Diocleciano  ;  ni  que  marty  rio  padecieron  aquellos  dichosos 
santos  Felice  ,  Solino  ,  Fortunato ,  y  Orador,  por  el  nombre 
de  Christo,  como  también  le  padeció  Mamita  martyr,  sino 
insufrible  hambre  ?  Pudieranse  traer  infinidad  de  testimo- 
nios a  este  proposito  ,  pero  porque  es  verdad  a  todos  mas 
clara  que  el  sol  de  medio  dia  ,  que  la  hambre  consume  ,  y 
mata :  y  porque  la  experiencia  lo  muestra,  no  cansemos  al 
Lector,  el  qual  sacara  destas  premissas  por  consequencia 
verdadera  ,  ser  la  primera  parte  del  Refrán  falsa,  quando 
dize  ,  de  hambre  a  nadie  vi  morir. 

Pero  porque  se  sepa,  que  el  prouerbio,  ó  Refrán  pre- 
sente es  sentencia  muy  fina,  y  verdadera,  y  porque  es  ra- 
zón responder  a  las  objecciones  presentes  ,  se  á  de  aduer- 
tir  ,  que  la  hambre  es  en  dos  maneras,  vna  ay  ,  que  es 
hambre  natural,  y  otra  hambre  que  es  enfermedad  ,  esta 
que  es  enfermedad  ,  ó  accidente ,  tiene  tres  diferencias, 
vna  se  dize  ,  hambre  canina  ,  porque  en  este  mal  siem- 
pre dessea  el  enfermo  estar  comiendo,  y  bomitando  como- 
perro. 

La  segunda  diferencia  llaman  los  Griegos  Bvlimvs  que 
es  en  Castellano  lo  proprio,  que  gran  hambre,  mas  en  esta 
diferencia  de  hambre,  no  bomitan  los  enfermos  ,  pero  des- 
mayanse  mucho  ,  como  dize  Galeno,  y  en  esto  diferencia 
esta  hambre  de  la  canina  ,  y  en  que  la  hambre  canina  es 
vniuersal,  á  estas  dos  especies  de  hambres  ,  y  estotra  que 
dezimos  Rulimos  ,  es  mas  particular  como  enseña  Galeno 
en  el  comentario  del  vigessimo  primo  apho.  del  segun- 
do libro. 

La  tercera  especie  de  hambre ,  que  no  es  natural  se 
dize  en  Griego  Malakias  ,  y  en  Latín  pica  ,  llamada  assi, 
según  algunos  dizen  ,  por  la  aue  ,  que  en  Castellano  dezi- 
mos Vrraca.  En  este  genero  de  hambre,  no  solo  se  apetece 
mucha  comida ,  pero  apetécese  mala,  y  contraria;  suele 
aflixir  alas  preñadas  esta  afección,  y  ay  algunas  ,  que  si 
no  cumplen  luego  su  antojo  ,  lanzan  de  si  la  criatura.  Yo  é 
visto  alguna  que  dio  en  comer  naranjas  agrias  ,  y  dexando- 
se  llenar  de  su  gusto  despacho  en  vn  dia  dozientas  :  otras 
é  visto  comer  tanto  queso  que  parece  cosa  increyble.  Estos 
tres  accidentes  ,  son  enfermedades  de  la  boca  del  estoma- 
go. Los  dos  primeros  ,  que  son  la  hambre  canina  ,  y  la  in- 
saciable apetencia,  se  curan  con  vn  facilissimo  remedio, 
que  es  beuiendo  vna  gran  vez  de  vino  generoso  puro, 
como  lo  enseña  Ilypocrates,  en  el  Aphorismo  citado.  Y 
Galeno  en  el  Comentario.  Entendido  esto  se  entienda  tan 
bien  ,  que  el  Refrán  no  habla  destas   tres  diferencias  de 


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hombres  ,  quando  dize,  de  hambre  á  nadie  vi  morir,  por- 
que podria  descuydarse  el  enfermo  ,  que  padece  la  que  se 
dize  canina  (como  enseña  vn  graue  autor)  y  degenerar  en 
modorra ,  y  fenecer  con  la  muerte. 

La  otra  diferencia  de  hambre  que  dixe  no  ser  enferme- 
dad ,  antes  ser  natural ,  no  es  otra  cosa  que  sentir  la  falta 
de  alimento,  de  que  tiene  el  cuerpo  necessidad  ,  el  qual 
sentido  esta  en  la  parte  superior  del  estomago.  Esto  noté1 
enseña  Galeno  en  infinitas  partes,  el  qual  dize,  que  para 
excitarse  esta  hambre  a  de  preceder  en  todo  el  cuerpo  in- 
nanicion,  ó  euacuacion  de  todas  las  partes,  luego  se  a  de 
seguir  apetencia  destas  partes  que  piden  al  estomago.  Y  lo 
tercero  se  sigue  el  apetencia,  y  succession  del  proprio  es- 
tomago. Y  lo"  quarto  el  sentido  deste  chupar  del  estomago, 
el  qual  sentido  desta  atracción  ,  propiciamente  se  dize  en- 
tre los  Médicos ,  hambre  natural,  porque  es  obra  de  natu- 
raleza. Siguesse  después  de  esta  hambre  natural ,  la  que 
también  los  Médicos  llaman  animal,  que  es  la  apetencia 
del  proprio  ventrículo :  pero  por  mas  claridad  la  llaman 
natural. 

Esto  entendido  se  aduierta  ,  que  esta  hambre  natural, 
que  es  sentido  de  falta  de  alimento  se  puede  diuidir  en  dos 
diferencias.  La  vna  dellas  es  aquella  hambre  extrema,  en 
la  qual  se  dissipan  ,  y  consumen  de  tal  suerte  los  espíritus, 
y  humores ,  que  necessariamente  á  de  morir  el  hombre, 
por  no  tener  alimento  que  lo  restaure  ,  como  le  sucedió  a 
todos  aquellos,  de  que  arriba  auemos  tratado,  los  quales 
murieron  atormentados  con  melancólica  hambre. 

La  otra  diferencia  de  hambre  natural ,  es  aquella  en 
que  se  siente  falta  de  alimento :  pero  no  llega  al  extremo 
que  la  otra  que  mata  :  esta  es  la  hambre  ,  que  ordinaria- 
mente dezimos  gana  de  comer  ,  y  la  sentimos  los  dias  de 
ayuno  ,  y  todas  las  vezes  que  llega  la  ora  del  comer ,  ó  ce- 
nar, quando  ya  esta  cozida ,  y  destribuyda  la  comida,  que 
se  auia  dado  al  estomago  antes.  Esta  es  la  que  nos  auisa 
para  que  comamos,  porque  ya  comienza  a  faltar  el  ali- 
mento, y  de  aquesta  se  conoze  la  ora  en  que  auemos  de 
dar  al  cuerpo  el  sustento  sin  que  nos  ofenda,  y  esta  es  en 
conclusión  de  la  que  dize  el  Refrán  ,  de  hambre  a  nadie 
vi  morir. 

De  lo  dicho  se  conoce  muy  distinta  la  respuesta  al  ar- 
gumento arriba  puesto  contra  el  Refrán  ,  el  qual  prouaua 
ser  falso  ,  y  assi  se  a  de  destinguyr  en  esta  parte,  que  de 
la  hambre",  que  es  enfermedad  ,  ó  de  aquella  en  que  total- 
mente viene  a  faltar  el  nutrimento  al  cuerpo,  y  consecuti- 
uamente  el  espíritu ,  que  desta  no  habla  nuestra  senten- 
cia, y  que  tiene  mucha  razón  la  objeccion  en  contra  pues- 


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ta,  pues  la  experiencia  nos  muestra  quantos  an  muerto 
destas  hambres ,  y  que  nosotros  pereceríamos  en  muy  po- 
cos dias ,  sino  comiessemos.  Pero  que  de  la  hambre  común, 
que  nos  causan  los  dias  de  ayuno ,  y  el  tener  dieta  con  con- 
sideración ,  y  el  dexar  de  cenar  algunas  noches  ,  y  aun  el 
dexar  de  comer  algunos  dias;  desta  hambre  dize  el  Refrán 
a  nadie  vi  morir.  Desta  pues  no  solo  no  mueren  los  que  la 
padecen ,  mas  antes  se  preseruan  y  sanan  (los  que  vsan 
della  con  prudencia)  de  mil  géneros  de  enfermedades, 
como  sano  Iulio  Cessar  del  mal  caduco.  Y  como  se  preser- 
uaua  Yespasiano  Cessar  de  achaques  muí  prolixos,  el  qual 
dexaua  de  comer  cada  mes  vn  dia  por  la  salud ,  que  deuio 
de  ser  consejo  de  algún  doctissimo  Medico;  y  esta  es  tam- 
bién la  hambre  que  nuestra  Madre  la  Yglesia  (como  tan 
piadosa  de  sus  hijos)  quiere  que  padezcamos  la  Quaresma, 
y  los  demás  dias  de  ayuno,  para  que  no  solo  las  almas  se 
preseruen  ,  y  sanen  mas  también  los  cuerpos  :  y  esta  es  de 
la  que  la  presente  sentencia  habla  ,  quando  dize ,  de  ham- 
bre a  nadie  vi  morir  ,  de  mucho  comer  cien  mil. 

Y  pues  nuestra  sentencia  trata  de  hambre  no  sera  fuera 
de  proposito  dezir  ,  que  tanto  tiempo  podra  vn  cuerpo  hu- 
mano viuir  sin  comer.  Ludouico  Celio  Rodiginio,  afirma  de 
vn  autor  graue,  que  cierto  hombre  viuio  dos  años  ,  sin  co- 
mer, ni  beber.  Este  proprio  autor  dize ,  que  Alberto  Magno 
en  el  lib.  7.  de  animalibus  ,  enseña  que  vio  cierta  muger, 
quesepassaua  veynte  dias  sin  comer  ,  algunas  vezes.y 
otras  Ireynta,  y  que  también  vio  vn  hombre  melancólico, 
el  qual  estimo  siete  semanas  sin  gustar  alguna  comida  ,  y 
viuio  desta  suerte,  beuiendo  algunos  tragos  de  agua.  Gra- 
uis-imos  autores  afirman  que  antiguamente  vuo  en  España 
cierta  donzella  ,  la  qual  siendo  en' la  edad  de  veyte  y  dos 
años  ,  jamas  auia  comido  bocado  alguno  ,  y  que  hasta  esta 
edad  se  sustento  sin  beuer  agua.  Plinio  se  modera  mas  di- 
ziendo  ,  que  muchos  se  an  visto  viuir  onze  dias  sin  comer, 
y  que  ninguno  se  muere  antes  del  septeno  ,  aunque  no 
coma  ,  la  qual  sentencia  de  Plinio  sera  la  respuesta  de  la 
duda  puesta. 

Para  sufrir  la  hambre,  i  sustentar  las  fuerzas  sin  co- 
mer ,  es  remedio  muy  experimentado  ,  gustar  vna  poca  de 
manteca,  ó  tomar  tantico  de  zumo  de  orozuz  ,  que  con  esto 
se  detendrá  vn  hombre  en  la  necesidad  algunos  dias  mas. 
Y  conuiene  mucho  tener  en  la  memoria  los  dos' remedios 
aqui  escritos  ,  para  viuir,  y  para  contrariar  el  mayor  ene- 
migo que  el  hombre  tiene  ,  que  es  la  hambre.  Consideran- 
do esto  Egisipc  dixo,  que  la  hambre  excluye  del  hombre, 
y  vence  todas  las  demás  pasiones,  principalmente  desar- 
rayga  la  vergüenza  ,  imprime  en  los  corazones  inhumanas 


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crueldades .  como  la  que  este  proprio  autor  quenta.  Y  Celio 
Rodiginio  lib.  13.  cap.  2  i.  que  sucedió  quando  la  cayda ,  y 
destruycion  de  los  judíos:  porque  como  afligiessen  mil  gé- 
neros de  calamidades  la  pobre  gente  ;  vna  infelice  muger 
tenia  a  sus  pechos  a  su  querido  hijo,  la  qual  ya  consumi- 
da .  y  languiada  de  padecer  hambres  ,  viéndose  próxima  a 
la  muerte .  venciendo ,  y  mudando  el  natural  amor  que  á 
su  hijo  tenia,  en  crueldad  rabiossa.  mouida  de  los  llantos 
del  hijuelo  ,  con  los  ojos  hechos  fuentes  se  boluio  á  el ,  di- 
ziendo  ;  que  haré  de  ti  amado  hijo  mió  ?  ves  aquí  que  nos 
cercan  mil  géneros  de  calamidades  ,  que  son  hambre,  in- 
cendios ,  ruynas  ,  y  latrocinios  .  a  qual  destos  enemigos  te 
entregare?  ó  entrañas  suauissimas  mias  ,  ó  suauissimos 
miembros  de  mi  hijo,  bolued.  bolued  a  vuestra  madre  an- 
tes que  acabeys  de  consumiros  con  hambre'  lo  que  cilla 
recibistes:  bueluete  querido  mió  a  entrar  en  el  bientre  de 
adonde  recibiste  los  espíritus  .  y  ser  que  tienes  ,  y  sea  mi 
cuerpo  tu  sepultura.  Auiendo  dicho  esto  con  lastimosos 
suspiros,  arrebato  vn  alfanje,  con  el  qual  hizo  su  propio 
hijo  muy  menudas  piezas,  y  coziendole ,  se  lo  comió ,  y 
aplaco  la  rabiosa  hambre  que  la  afligía. 


Comer  toda  vianda 

y  tremer  toda  maleyta. 

REFRAX.  Iin. 

iLsta  sentencia  es  Portuguesa  ,  significa  (tremer  lo  pro- 
prio que  en  lengua  Castellana  temer,  maleyta  , j  en  Lis- 
boa se  dize  qualquier  genero  de  enfermedad,  de  suerte  que 
en  Castellano  diremos,  comer  toda  vianda  y  temer  toda 
enfermedad. 

Es  muy  necesario,  para  quien  procura  salud,  traer  la 
dicha  sentencia  siempre  en  la  memoria,  por  quanto  trata 
de  la  calidad  del  alimento,  que  es  vna  de  las  quatro  condi- 
ciones ,  de  que  a  de  constar  qualquier  comida,  para  que 
se  conuierta  en  loable  sangre  ,  y  de  salud.  V  al  contrarío, 
quien  sin  distinción  ,  y  sin  aduertir  si  es  buena  la  calidad 
délo  que  come  ,  se  lo  diere  al  estomago,  este  siempre  te- 
miendo la  enfermedad  ,  porque  sin  duda  ninguna ,  aunque 
se  tarde  lo  ha  de  pagar. 

Algunos  curiosos  dizen  que  se  a  de  entender  este  refrán, 
de  aquellos  que  comen  diuersos  manjares  ,  en  vna  comida. 


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aunque  estos  sean  de  bonissima calidad ,  porque  la  diuersi- 
dad  de  alimentos  en  el  estomago  ,  haze  que  no  se  cuezan 
bien  ,  ni  conuiertan  en  loable,  sangre  ,  aunque  ellos  sean 
de  buena  calidad.  Y  para  este  intento  ,  alegan  con  Hypo- 
crates  ,  en  el  libro  de  flatibus  ,  que  dize  las  palabras  de  la 
margen  ;  mas  á  esto  íespondemos ,  que  comer  cosas  varias 
de  buena,  y  semejante  calidad  ,  de  que  ordinariamente  nos 
sustentamos ,  como  es  carne  de  gallina  ,  de  carnero  .  pan, 
algunas  yernas ,  y  frutas  ,  y  vino,  que  esta  diuersidad  no 
liara  daño,  pero  que  sera  muy  dañosa  la  variedad  de  co- 
midas contrarias  ,  como  son  las  muy  calidas,  muy  frias, 
muy  grnessas ,  y  muy  delicadas  ,  si  no  se  comen  por  el  or-; 
deiVconueniente  ,  anteponiendo  lo  fácil  a  lo  difícil  de  cozer, 
y  assi  digo  ,  que  se  a  de  entender  el  presente  Refrán  de 
aquellos,  que  comen  alimentos  de  mala  calidad,  los  quales 
viuen  sujetos  á  varias  enfermedades.  Conociendo  esto  Ga- 
leno ,  escriuio  el  libro  de  alimentos  ,  que  hazen  buen  ,  y 
mal  liumor  en  el  cuerpo  del  liombre  ,  en  el  principio  del 
qual  quenta,  que  todos  aquellos  que  vn  año  estéril  comie- 
ron, alimentos  de  mala  calidad,  por  la  falta  que  auia; 
después  en  el  estio  lo  pagaron,  padeziendo  varias  ,  y  di- 
uersas  enfermedades  ,  como  fueron  erisipelas  ,  flegmones, 
lepra  ,  carbuncos,  llagas,  calenturas  ,  pútridas  ,  cámaras, 
y  pujos.  Y  de  si  proprio  escriue  Galeno,  que  los  años  de 
mocedad  ,  que  no  se  abstuuo  de  los  manjares  de  mala  ca- 
lidad ;  padeció  graues  enfermedades;  pero  después  que  co- 
noció este  inconueniente,  y  de  adonde  le  venia  el  mal,  que 
era  de  comer  sin  distinción  buenas  ,  y  malas  comidas  ,  en- 
mendando el  hierro  viuio  con  mucha  salud  de  alli  adelante. 
Los  Astrólogos,  y  Médicos  que  escriuen  pronósticos,  y 
señales  de  futuras  pestilencias,  y  graues  enfermedades, 
dizen  sera  el  mas  cierto  indicio,  auer  precedido  hambre. 
y  carestías  porque  en  tales  tiempos,  come  el  vulgo  toda 
vianda,  y  assi  se  á  de  temer  toda  maleyta. 


Pan  de  ayer  ,  carne  de  oy  , 
y  vino  de  antaño 
traen  al  hombre  sano. 

REFRÁN.  V. 

Ya.  principal  sustento  del  hombre,  y  el  que  es  del  todo 
necessario,  para  conseruar  la  desseada  vida,  es  pan,  y 
carne  :  y  de  los  sustentos  importantes  y  necessarios  ,  para 


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passarla  mejor,  es  el  vino  masvtil;  porque  las  frutas, 
yeruas,  semillas  ,  y  especias  ,  mas  siruen  al  hombre  para 
delectación  condimento  ,  ó  medicamento,  que  para  sus- 
tento. Y  assi  la  presente  sentencia  ,  con  breuissimas  pala- 
bras ,  nos  propone  el  tiempo  en  que  estas  tres  cosas  tan 
essenciales  al  sustento  ,  tengan  perfeta  sazón ,  en  que  el 
hombre  pueda  vsar  dellas  con  mas  comodidad  de  salud,  y 
para  viuir  sano  ,  fresco  ,  y  bien  mantenido. 

Y  porque  es  el  pan  lo  primero  que  trae  nuestra  senten- 
cia, se  trata  primero  del.  Dize  Plinio  en  el  lib.  7.  cap.  56. 
que  en  el  principio  del  mundo  los  hombres  se  sustentaban 
con  bellotas,  hasta  que  vna  honrada  muger  llamada  Ce- 
res  cultiuo  el  campo ,  y  cogió  trigo ,  y  las  demás  simientes: 
la  qual  también  en  Ática,  Italia,  y  Sicilia,  lo  molió,  y 
hizo  panes  ,  por  la  qual  nueua  ,  y  prouechosa  inueneion, 
fue  reuerenciada  de  toda  la  antigüedad  por  diosa.  Ay  mu- 
chas diferencias  de  pan  ,  según  la  simiente  de  que  se  haze: 
pero  por  ser  el  de  trigo,  el  que  se  vsa  en  nuestra  España 
se  trata  aquí  solo  del.  An  pues  de  escoger  las  personas  de 
flaco  estomago,  y  que  viuen  con  achaques  ,  y  son  personas 
regaladas ,  trigo  de  poco  sustento ,  y  que  tenga  el  grano 
menos  denso.  Y  para  que  cada  persona  en  su  tierra  pueda 
aueriguar ,  qual  es  el  trigo  que  le  conuiene  (digo  de  perso- 
nas regaladas)  entienda  que  es,  el  que  fuere  mas  fácil  de 
partir  "con  los  dientes  ,  y  partido  se  mostrare  por  de  dentro 
mas  blanco  que  rubio ,  que  este  es  de  menos  ,  y  mas  fácil 
sustento.  También  se  conocerá  ,  en  que  pessandolo  con 
otro  trigo  ,  pessa  menos  ,  y  en  que  echando  diuersos  tri- 
gos en  agua,  el  que  mas  presto  ,  y  en  mayor  tamaño  cre- 
ciere ,  este  sera  de  menos,  y  mas  fácil  mantenimiento, 
assi  lo  enseña  Galeno.  Pero  quien  fuere  de  robusto  es- 
tomago ,  quien  quisiere  hazer  mucho  pan  ,  y  de  fuerte 
sustancia  ,  a  de  escoger  el  trigo ,  pessado  ,  lleno  el  gra- 
no ,  solido ,  y  difícil  de  partir  con  los  dientes.  Ilazense 
también  diferentes  panes  ,  conforme  lo  que  se  echa  de 
mas,  o  menos  saluados  en  ellos.  Y  assi  digo  que  quien 
quisiere  hazer  pan  de  fácil  mantenimiento,  y  que  no  acre- 
ciente sangre  ,  ni  excrementos  crassos,  y  viscosos,  y  sea 
grato  al  gusto,  que  lo  á  de  hazer,  juntando  tanto  del 
moyuelo  ,  ó  sainado  menudo,  como  de  lo  mas  sutil  de  la 
harina  .  que  llaman  flor  ;  y  podra  cada  vno  mezclar  destas 
dos  partes  de  la  harina  ,  en  la  proporción  que  mas  agrada- 
ble le  fuere. 

Pero  demás  de  lo  dicho  se  aduierta  ,  que  no  basta  saber 
que  partes  de  la  harina  á  de  lleuar  el  saludable  pan  ,  si  en 
lo  que  queda  hasta  vsar  del,  no  se  guarda  lo  que  tan  con- 
sideradamente aduirtio  Galeno  ,  que  la  massa  lleue  su  de- 


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uida  cantidad  de  sal ,  y  de  leuadura .  y  vaya  bien  amassa- 
do  con  agua  quanta  pudiere  sufrir  la  harina  ,  que  antes  in- 
cline a  massa  blanda  ,  que  no  á  dura  ,  de  manera  que  des- 
pués de  cozido  el  pan,  sea  con  ojos,  y  no  de  miga  tupida; 
y  dexandolo  bien  leudar  ,  se  cozera  en  horno  que  no  tenga 
tanto  calor  que  se  tuesten  las  cortezas,  y  quédela  miga 
por  cozer ,  ni  por  falta  de  calor  se  quede  hecho  massa. 
üixe  ,  que  el  pan  auia  de  ser  amassado  con  agua  ,  porque 
el  que  se  haze  con  leche  es  muy  dañoso  ,  y  con  vino  no  es 
bueno,  ni  sobado  con  aceyte  ,  porque  al  tiempo  de  cozerse 
en  el  estomago  ,  se  quema  el  aceyte  ,  y  se  conuierte  en 
naturaleza  de  piedra  azufre  ,  corno  dixo  Auerroez. 

De  todas  las  condiciones  hasta  aquí  escritas  a  de  cons- 
tar el  buen  pan  :  pero  todas  ellas  serán  de  ningún  mo- 
mento, si  le  falta  la  que  nos  enseña  esta  sentencia  dizien- 
do.  Pan  de  ayer.  Es  possible,  que  el  maldiciente  ignorante, 
menospreciador  de  la  verdad  sentenciosa,  que  en  si  con- 
tienen estos  Proberuios,  Aphorismos,  ó  Refranes  Castella- 
nos ,  no  queda  confundido ,  viendo  que  con  solo  dezir ,  pan 
de  ayer,  sumó  el  Castellano,  la  que  con  difussas  palabras 
enseñaron  Galeno,  Auicena,  Aberroez  ,  y  todos  los  demás 
Philosophos  antiguos  ,  y  modernos?  Pues  no  haga  burla, 
que  el  pan  a  de  ser  para  que  sustente  saludablemente  el 
cuerpo,  de  ayer  ,  como  dize  el  Tiefran ,  y  si  no  me  da  a  mi 
crédito  lea  el  Principe  délos  Árabes.  Auicena  en  el  lib.  2. 
tratado.  2.  cap.  571.  en  el  principio,  adonde  expressamen- 
te  mande  que  no  se  roma  calido  ,  porque  la  naturaleza  no 
puede  sufrir  el  calor  del  horno.  Y  el  doctissimo  Español  Vega 
en  el  lib.  2.  c.  i.  dize  que  el  pan  después  que  sale  del  horno 
no  se  a  de  comer  calido,  sino  que  an  de  passar  ,  12.  oras  re- 
postándose. Y  porque  los  pertinazes  suelen  repugnarlas 
autoridades,  les  quiero  conuencer  con  la  razón  que  es  esta; 
el  pan  que  se  come  reciente,  y  que  se  tiene  el  calor  del 
horno,  causa  muy  gran  sed ,  y  gran  hinchazón  de  estoma- 
go ,  y  con  dificultad  passa  del  vientre  ,  como  enseña  Tlypo- 
crates  ,  y  Vega  en  el  lugar  citado,  dize  ,  que  el  pan  caliente 
es  muy  nociuo  ,  porque  abunda  de  ventosidad  húmida  ,  y 
que  se  cueze  mal  en  el  estomago  ,  y  que  se  pega  a  el  como 
engrudo.  También  dize  en  el  proprio  capitulo,  que  el  pan 
duro  se  cueze,  y  dixiere  con  gran  dificultad  ,  y  que  detie- 
ne la  ciiacuacion  de  la  cámara,  y  cria  gusanos,  y  lombri- 
zes.  Pues  siendo  verdadero  este  antecedente,  como  la  ex- 
periencia ,  y  autoridades  dichas  nos  lo  muestran  ,  quien 
aura  que  no  saque  la  consequencia ,  que  es ,  que  el  pan  no 
a  de  ser  duro,  ni  reciente  ;  pues  id  pan  cocido  de  ayer  no 
es  caliente,  ni  reciente  ,  ni  tampoco  duro;  luego  el  pan  co- 
zido de  ayer  sera  el  mejor  de  todos  ,  y  mas  saludable  ,  y  sin 


—  48  — 

los  inconuenientes  dichos,  y  por  el  consiguiente  verdadero 
el  Refrán ,  quando  dize  que  el  pan  de  ayer  trae  al  hom- 
bre sano. 

Es  el  pan  con  las  calidades  dichas,  comido  en  modera- 
da cantidad  ,  el  que  mas  sustenta  al  hombre  ,  y  le  da  mas 
loable  mantenimiento,  cuyas  virtudes  ,  si  se  vuieran  de  es- 
eriuir ,  se  ocupara  vn  gran  volumen,  pues  no  solo  sirue 
de  alimento,  mas  también  de  medicamento ,  y  assi  mes- 
ciado  con  melicrato  (que  es  azeyte  y  miel)  y  otros  zumos 
conuenienles  ,  es  bonissimo  medicamento  ,  aplicándolo  a 
apostemas  calidas. 

Con  el  olor  del  pan  viuio  Democrito  quatro  dias,  y  los 
passo  con  sus  amigos  ,  siendo  ya  en  lo  vltimo  de  su  vida, 
del  qual  artificio  vsó  para  conseruar  el  espíritu ,  y  si  qui- 
siera detenerse  mas ,  pudiera  con  el  olor  del  pan  :  pero 
auiendo  acabado  sus  negocios,  se  despidió  de  los  circuns- 
tantes ,  y  apartándole  el  pan  espiro  luego.  Y  assi  es  opi- 
nión muy  recebida  ,  que  el  olor  del  pan  caliente  sustenta. 
Quien  quisiere  saber  problemas  sutiles  del  pan  lea  a  Aristó- 
teles .  en  la  partícula.  21.  de  sus  problemas. 

La  segunda  parte  desta  sentencia  .  dize,  carne  de  oy, 
para  cuya  inteligencia,  conuiene  tomar  la  corriente,  muy 
de  atrás,  y  aduertir,  que  no  desde  el  principio  del  mundo, 
comen  los  hombres  carne:  porque  antes  del  dilubio  vni- 
uersal  ninguno  la  comió  ;  mas  después  de  passado  el  dilu- 
bio. auiendo  Dios  dado  la  bendición  á  Noe  ,  y  á  sus  hijos. 
Les  dio  licencia  para  comer  carne  ,  y  pescado,  (como  se  lee 
en  el  Génesis  capitulo  nono  ,  al  principio)  diziendo.  Todo  lo 
que  se  mueue ,  y  viue  podreys  comer.  Los  humanistas  ,  y 
principalmente  Dicearcus,  como  refiere  Rodiginio.  afirman 
que  en  aquellos  antiquissimos  tiempos  de  Saturno  ,  los 
hombres  no  auian  gustado  carne ,  y  que  se  sustentauan, 
con  sola  la  fruta  que"  naturaleza  produzia.  Lo  proprio  di- 
zen  del  tiempo  en  que  el  Rey  Pigmaleon  gouerno  el  Orien- 
te. Los  preceptos  ,  y  leyes  del  Philosopho  Triptholemo, 
fueron  tres,  que  se  venerase  Dios,  que  se  honrassen  los 
Padres  ,  y  que  no  se  comiesse  Carne.  Deste  proprio  parezer 
fue  el  gran  Pithagoras  Samio  .  en  vno  de  sus  Dogmas,  di- 
ziendo, que  los  hombres  no  comiessen  carne  ,  la  razón  que 
para  esto  daua  ,  era  ,  que  naturaleza  abundantemente  sus- 
te.ntaua,  el  genero  humano  con  sabrosas  frutas,  dulce 
leche  ,  y  miel ,  y  diuersas  yeruas,  y  que  assi  seria  delito 
muy  graue  encerrar  vnas  entrañas  en  otras  ,  engordar,  y 
fortalezer  vn  animal  con  carne  ,  y  sangre  de  otro:  pues  de 
los  proprios  animales  irracionales  podríamos  ser  enseña- 
dos, de  los  quales,  los  que  son  dóciles,  y  no  crueles  .  se 
contentan  con  el  pasto  ,  y  frutos  que  la  tierra   produze, 


—  49  — 

como  son  el  cauaüo  ,  cabra  ,  y  oueja.  Pero  los  crueles  Ti- 
gres de  Armenia,  los  iracundos  Leones  ,  los  Usso- .  y  Lo- 
bos rapazes:  estos  tales  animales  gustan  ,  y  se  sustentan 
con  sangre  ,  y  carne  de  otros,  á  los  guales  Vlezia  Pithagó: 
ras  no  deue  imitar  el  hombre  .  y  assi  no  coma  carne.  Qui- 
cio en  el  libro  dezimo  quinto  de  sus  Hetamorphoseos ,  re- 
fiere todo  lo  dicho  de  Pithagoras  en  estos  versos. 

Parcite  mortales,  dapibus  temerare  nefandis 

corpora  .  sunt  f ruges  sunt  deducencia  ramos . 
Pondere  ¡toma  suo  ,  tumidteque  innitibus  rucp 

suntherbce  dulces  sunt  qucb  mitescere  flamma 
Molirique  queant ,  m  c  vobis  lacleus  humor 

o  ipitur .  uec  mella  thimi  redolenti  a  flore; 
Prodiga  diuitias  alim  en  taque  mitin  tellus 

suggerit  atque  epulas  sine  cede  .  >Sv  sanguine  prwbel 
Carne  f er ce  sedan  t  ieiunia  uec  tunen  otnnes : 

quippe  wquus  tapecudes,  armentaque ;  gramine  viuunt. 

¥A  dulce  Philosopho  Platón  .  dize  que  entre  los  antiguos 
era  tenido  por  impio  .  el  que  comía  carne  .  y  que  se  sus- 
tentauan  los  hombr  'S  con  solos  frutos  de  la  tierra,  y  con 
miel  .  .i.-  suerte  que  rio  comi  in  lo  4a.1  se  mouia  .  y  \  ivia  .  y 
passaban  su  vida  con  solas  legumbres,  y  frutos. 

Ii  ¡spués  destos  tiempos  dorados .  que  basta  aqui  e  pro- 
puesto,  poco  a  poco  fueron  los  hombres  gustando  do  la 
carne  :  pero  no  se  desenfrenauan  tanto,  que  la  comiessen 
a  rienda  suelta,  ante-  eran  muy  obseruantes  en  c  »merla, 
sola  v  na  vez  al  dia.porla  mañana:  después  a  la  noche 
pareciendoles ,  que  ya  aquel  dia  auian  dado  suficienl 
tentó  al  cuerpo  .  se  contentauan  con  vn  pedazo  de  pan. 
Esto  escriu  ■  Auicena  en  el  Canon  primero  .  y  lo  refiere  Bo- 
diginio  en  el  lib.  28.  capit.  -2  do  su<  lecciones  antiguas. 
Itespues  de  los  siglos  dichosos  se  come  tan  ordinariamente 
carne  ,  que  no  ay  prouincia  en  el  mundo  .  adonde  no  aya 
publica  carneceria :  y  es  tenido  este  sustento  por  princi- 
pal. V  ay  escritos  libros  del  modo  de  guisarla  para  que  sea 
mas  delectable  al  misto. 

Supuesto  pues  que  se  comen  las  carnes,  y  que  ya  los 
hombres  no  podríamos  viuir  sin  ellas:  conuendra  parala 
conseruacion  de  la  salud,  saber  que  condiciones  a  de  te- 
ner la  carne,  y  dar  regla  vniuersal ,  para  que  cada  vno  sepa 
qual  cria  menos  excrementos  ,  y  superfluydades  en  el 
cuerpo,  poique  esta  sera  la  mas  sana.  Galeno  dixo  que  á 
de  posseer  dos  condiciones  la  buena  carne;  que  sea  tierna, 
y  no  pegajossa ;  quando  tuuiere  estas  dos  condiciones  se- 
guramente la  puede  comer  qualquier  persona  vrbana.j 

ni.  I 


—  oU  — 

regalada,  y  quando  le  faltaren  entrambas  de  ninguna  ma- 
nera .  y  si  tuuiere  sola  la  vna,  a  falta  de  mejor  se  podra 
moderar  la  cantidad. 

Tomanse  demás  de  la  regla  vniuersa!  dada,  las  diferen- 
cias «le  la  buena  ,  ó  mala  carne  ,  del  genero  ,  y  de  la  edad, 
y  del  sexo ,  y  de  la  preparación.  Del  genero,  porque  mejo- 
res son  las  carnes  del  carnero  que  de  cabra  .  y  de  gallina, 
que  de  anser.  Y  assi  alabó  Aetio  las  gallinas,  dándolas  pri- 
mero lugar  de  bondad  ,  y  Aberroez  dixo  .  la  mejor  carne 
de  las  a iie-;  .  es  la  de  la  gallina  nueua  ,  sana ,  y  gorda  .  la 
qual  tiene  admirable  propriedad  ,  en  templar  la  comple- 
xión. Carda  no  puso  por  la  mejor  de  todas  las  aues  el  ga- 
llipauo  de  indias  .  y  cierto  que  siendo  pollos,  ó  pollas  ,  que 
tiene  razón  ,  perdiz  ,  faysan,  y  tórtolas  tiernas,  son  bue- 
nas carnes .  cabrito  ,  gazapo,  y  ternera  se  puede  comer  ,  y 
algo  de  pemil  de  Ilute  ,  ü  Alacena. 

^En  ouanto  a  las  edades  se  tenga  por  precepto,  que  la 
carne  de  animales  de  seca  complexión,  es  buena  quando 
son  pequeños  los  tales  animales  ,  lo  qual  se  veri  tica  en  los 
cabritos  ,  y  terneras;  pero  la  di1  animales  húmidos  es  me- 
jor carne  .  quando  a  acabado  de  crecer ,  y  se  há  consumido 
la  humedad  excrementicia  ,  y  mucosa.  Lo  qual  se  ve  claro 
en  Los  carneros  cuya  carne  es  mas  sana,  que  la  del  borre- 
go. Galeno  en  el  libro  tercero  de  alimentorum  facultatibus; 
no  hizo  tanta  distinción  en  esto  ,  como  Auicena  :  antes 
vnuiersalmente.  dixo  ,  que  toda  carne  de  quadrupedes  .  y 
aues  es  mejor  quando  crecen,  que  después  de  auer  creci- 
do .  y  que  ía  de  los  animales  muy  pequeños  es  muy  excre- 
menticia.  y  mala.  Tero  en  este  caso  auemos  de  seguir  el 
pto  de  Auicena. 

También  se  aduierta  lo  que  este  proprio  autor  Moro 
dize  en  el  lugar  citado,  que  toda  carne  de  animales  rapa- 
ces, es  mala:  como  la  del  lobo,  osso  ,  león,  &c.  adonde 
también  este  Mahometano  escriue,  que  dizen  los  Christia- 
nos ,  que  la  mejor  carne  de  monte ;  es  la  del  jabalí ,  lo  qual 
afirmo  Galeno  en  muchos  lugares  .  adonde  también  nos  en- 
seña .  que  la  carne  de  los  quadrupedes,  sustenta  mas,  que 
la  de  las  aues.  y  que  entre  todas  las  carnes  la  que  da  mas 
nutrimento  al  hombre  .  es  .  la  del  puerco  ;  Tero  que  la  car- 
ne de  las  aues  se  cueze  mas  fácilmente  en  el  estomago. 

Y  porque  el  curioso  no  se  contenta  con  saber  ,  que  ani- 
mal es  de  mejor  carne,  mas  también  procura  saber  que 
parte  del  tal  animal  es  de  mas  loable  mantenimiento,  digo 
que  la  carne  de  las  piernas  no  es  tan  fácil  de  cozer  ,  como 
la  de  las  eeruizes  ,  y  agujas  .  y  como  aquella  que  esta  cerca 
del  corazón  del  animal  por  ser  mas  calida  ,  y  de  mejor  nu- 
trimento. También  es  mas  loada  la  carne  de  la  parte  dere- 


—  51  — 

cha,  y  de  la  parte  delantera,  de  adonde  coligiremos,  el 
yerro  que  hazen  los  que  siempre  'ei itendiendo  ser  mejor) 
quieren  el  quarto  posterior  ,  y  no  el  delantero  :  los  extre- 
mos ,  como  pies,  manos  ,  y  cola,  hazen  sangre  gruessa,  y 
viscosa.  Los  sessos  como  quiera  que  sean  guisados  son  no- 
ciuos  al  estomago ,  crian  flegmas,  y  gruessa  sangre  ,  y  se 
cuezen  con  dificultad.  Las  medulas,  ó  tuétanos  de  los  hues- 
sos  ,  son  menos  malos  ;  anse  de  comer  al  principio  con  sal, 
ó  azúcar.  Las  lenguas  son  de  fácil  mantenimiento,  y  no 
malo.  Las  vbres,  ó  tetas  de  las  cabras  ,  ouejas  ,  ó  vacas, 
son  excrementosas  ,  pero  si  tienen  alguna  leche,  son  mas 
fáciles,  y  dulces.  Los  testículos ,  ó  turmas  de  qualquier 
animal ,  son  de  mal  mantenimiento,  aunque  solos  los  mag- 
nates ,  y  justicias  las  alcanzan  a  comer,  porque  entienden 
que  son  buenas.  Mas  Galeno  dize ,  que  los  testículos  de  los 
gallos  son  prestantissimos  y  buenos,  y  los  demás,  no.  El 
higado  ,  los  ríñones  ,  corazón  ,  y  bazo  crian  gruessa  ,  y  bas- 
ta sangre,  como  la  experiencia,  y  Galeno  ,  en  los  lugares 
citados  lo  muestran.  La  sangre  de  qualquier  animal,  aun- 
que sea  de  puerco  ,  y  guissada  con  artificio  ,  y  hecha  mor- 
cillas ,  es  enferma  .  y  difícil  de  cozer  en  el  estomago. 

Pero  une  importa  todo  lo  dicho  ,  para  la  explicación 
desta  parte  del  Refrán  ,  que  dize  ,  Carne  de  oy.  Mucho  digo 
que  importa  ,  para  que  se  conozca  ser  falsa  la  opinión  de 
los  antiguos  que  notaron  los  Españoles  de  barbaros  ,  pues 
lo  que  no  aduirtio  Galeno ,  Auicena  ,  ni  otro  algún  Philoso- 
pho  ,  aduirtio  ,  y  considero  el  Castellano  ,  viendo  que  a  es- 
tos insignes  varones,  se  les  auia  passado  por  alto,  vna 
tan  importante  condición  ,  que  a  de  tener  la  buena  .  y  loa- 
ble carne  ,  diziendo.  Pan  de  ayer,  carne  de  oy. 

Y  lo  que  mas  admira  es  ,  ver  ,  la  breuedad  sentenciosa, 
con  que  nos  propone  vna  verdad  tan  necessaria  á  la  salud, 
y  de  tanta  importancia  ,  como  todas  las  condiciones  juntas, 
que  auemos  dicho  ,  que  a.  de  tener  la  buena  carne.  La  qual 
verdad,  y  razen  se  prueua  assí. 

La  carne  que  no  fuere  fresca,  a  de  ser  salada  ,  y  si  no 
fuere  salada,  ó  estará  podrida  ,  ó  comenzada  a  podrecer: 
pues  la  salada  por  su  gran  sequedad,  engendra,  poca, 
gruessa  ,  y  mala  sangre,  y  haze  que  los  nombres  antes  de 
tiempo  se  enuejezcan  ,  y  sequen;  la  que  no  estuuiere  sala- 
da, que  llama  el  vulgo  manida  esta  podrida  ,  6  casi  podri- 
da ,  la  qual  acabándose  en  el  cuerpo  de  corromper ,  neces- 
sariamente  á  de  causar  calenturas  pútridas  .  y  otras  enfer- 
medades: luego  bien  se  sigue,  que  la  carne  para  que  do 
tenga  el  inconueniente  de  la  salada  ,  ni  de  la  manida  ,  á  de 
ser  fresca  ,  que  es  lo  proprio  que  dize  la  sentencia. 

Contra  esta  razón  dada  ,  podra  argüir  el  Dialéctico  .  di- 


—  52  — 

ziendo.  Para  que  la  carne  sea  buena  á  de  ser  tierna  ,  y  no 
pegajosa ,  según  enseñamos  arriba  ,  y  Galeno  lo  afirma 
assi ,  en  el  lugar  citado  pues  la  carne  manida  ,  es  mas  tier- 
na que  la  fresca  luego  mejor  sera  la  manida,  y  por  el  con- 
siguiente falso  el  Refrán.  A  esta  objeccion  respondemos 
concediendo  la  mayor,  y  menor  ,  y  negando  la  consequen- 
cia,  porque  la  sentencia  se  a  de  entender  de  aquellas  car- 
nes ,  que  de  suyo  sin  ser  manidas  están  tiernas  ,  como  es  el 
pollo,  polla,  perdigoncillo  ,  cabrito ,  y  otras  semejantes, 
las  quales  an  de  ser  frescas  ,  y  no  manidas  ,  que  estas, 
como  dize  el  presente  aphorismo  ,  traen  al  hombre  sano, 
y  no  las  que  por  su  dureza  ,  tienen  necessidad  de  estar  ya 
hediondas,  para  poderse  comer. 

Algún  Docto  á  anido  ,  (Vega,  De  arte  med.  cap.  8.)  que 
a  querido  se  entendiesse  esta  parte,  que  dize  ,  carne  de  oy, 
solo  del  tiempo  del  estio,  en  el  qual  tiempo  las  carnes  ,  no 
se  pueden  detener  por  el  gran  calor,  antes  luego  se  cor- 
rompen ,  y  assi  an  de  ser  necesariamente  del  proprio  dia. 
para  que  estén  saludables.  Este  proprio  autor,  que  es  de 
los  mas  graues  Españoles  que  an  escrito  Medicina,  dize 
que  la  carne  a  de  ser  en  el  inuierno  de  tres  dias  ,  en  el 
otoño  ,  y  primauera  ,  de  dos,  y  en  el  estio  de  vno.  Pero  si 
bien  se  aduierte  conoceremos  que  no  todas  las  carnes  son 
de  vna  calidad,  porque  la  perdiz  se  puede  detener  mas 
dias  ,  que  el  gazapo ,  ó  pollo. 

La  curiosidad  humana  ,  siguiendo  este  Refrán  verdade- 
ro, á  inuentado  algunos  remedios  ,  para  que  la  carne  se 
pueda  detener  fresca  sin  corrupción  ,  por  muchos  dias;  de 
los  quales  remedios  me  pareció  bueno  ,  el  que  trae  el  gran 
cocinero  Celio  Apicio  ,  que  dize  ,  que  la  carne  fresca  sin  sal 
se  cubra  con  miel,  á  modo  devntura,  y  desta  suerte  se 
pondrá  en  cántaro,  ó  en  olla  de  barro  ,  y  colgándolo  .  vsa- 
ran  de  la  carne  a  su  tiempo  .  que  siempre  se  conseruara 
en  la  calidad  que  quiere  el  refrán  que  tenga ,  quando  dize 
carne  de  oy. 

Aristóteles  nos  da  otro  remedio  ,  para  lo  proprio  ,  el 
qual  dize  ,  que  encerrando  la  carne  ó  qualquiera  fruta  en 
vn  pellejo  que  este  muy  bien  hinchado,  se  conseruara 
mucho  tiempo  fresca  ,  y  estara  siempre  como  carne  de  oy. 

Acerca  de  la  vltima  que  dize.  Vino  de  antaño  ,  se  consi- 
dere que  las  diferencias  del  vino  .  se  toman  de  sus  |  roprie- 
dades  ,  de  las  quales  procedemos  para  hallar  las  facultades 
del  vino  ,  estas  diferencias  son  ,  el  olor  ,  el  sabor  ,  la  sus- 
tancia ,  y  el  color  ,  y  la  potencia :  la  fortaleza,  y  potencia 
se  muda,  conforme  a  la  edad,  porque  mientras  mas  anti- 
guo es  el  vino  mas  fuerte  ,  y  robusto  es  ,  según  enseña  Ga- 
leno en  infinitos  lugares  ,  mas  no  se  a  de  entender  que  to- 


—  53  — 

dos  los  vinos  tienen  vna  edad  ,  y  tiempo  para  enuejecer, 
porque  los  que  son  de  su  natural  imbecibles ,  y  flacos  ,  en 
muy  pocos  meses  se  añejan,  y  no  pueden  durar  mas  que 
dos  o  tres  años  ,  los  que  son  robustos  ,  y  potentes  ,  estos  ta- 
les conseruan  sujuuentud  mas  tiempo,  y  tardan  muchos 
afius  (>n  dezirse  añejos  ;  pero  los  vnos ;  y  los  otros  en  lle- 
gando a  su  perfección  .  exiliándoseles  la  virtud  ,  y  espíritu 
se  hazen  caducos,  y  flacos  ,  y  de  poca  fuerza. 

También  se  aduierta  que  según  lo  dicho,  el  vino  antes 
de  cumplir  vn  año  ,  quando  se  dizé  nueuo,  causa  muchos 
inconuenientei  a  los  hombres,  porque  con  o  esta  crudo  ,  c 
imperfeto  es  difícil  de  cozer  en  el  estomago  .  y  assi  se  con- 
uierte  en  flegmas,  y  otros  excrementos.  El  que  es  muy  an- 
tiguo por  su  fortaleza  .  y  gran  calor  causa  a  los  hombres 
regalados,  mil  pessadumbres  ,  porque  les  inflamma ,  y 
con  facilidad  se  sube  á  la  cabeza  ,  á  donde  excita  dolores, 
vaguedos,  torpeza  en  las  acciones  animales,  y  jaquecas. 
Huyendo  pues  este  artificiossu  Refrán  los  males  que  el  vino 
nueuo  causa ,  y  los  que  el  añejo  también  suele  causar, 
busco  vn  medio  entre  estos  dos  extremos  conuenientissimo 
a  la  salud  ,  y  assi  dixo  ,  vino  de  antaño,  porque  antaño  en 
Lengua  Castellana  ,  significa  tiempo  de  vn  año  passado  ,  en 
el  qual  tiempo  el  vino  ni  es  nueuo  ,  ni  mui  añejo  ,  antes 
de  mediana  edad,  en  la  qual  es  saludable  comunmente  a 
qualquier  edad, y  temperamento,  mas  que  otro  alguno. 
V  assi  concluye  la  sentencia  ser  excelentissimo  paralacon- 
seruacion  del  linage humano,  como  también  lo  es  el  pan, 
y  la  carne  ,  comida  con  las  condiciones  arriba  dichas. 


Come  poco  ,  y  cena  mas 
duerme  en  alto,  y  viuiras. 

EEFEAN.  VI. 

Ijiían'  dissension  ay  entre  los  curiosos  de  Refranes  acerca 
de  la  inteligencia  desta  sentencia,  de  los  quales  ,  Jos  que 
se  precian  de  muy  abstinentes ,  los  de  imbeciío  calor  natu- 
ral, y  los  que  no  aduierten  ,  que  son  mayores  los  males, 
que  se  siguen  al  excesso  en  comer  poco  ,  que  al  que  se 
haze  en  comer  algo  de  mas:  tugo  pues  ,  que  estos  defien- 
den con  friuolas  razones  ,  y  a  bocados  (como  dizen)  que  el 
concepto  desle  oráculo  Castellano  ,  á  de  ser  ,  que  se  cene 
mas  poco,  de  suerte  que  haga  este  sentido  ,  come  poco  ,  y 


—  54  — 

cena  mas  poco,  que  desta  suerte  (dizen)  se  viuira  largo 
tiempo.  Yo  estuue  algunos  años  en  este  error ,  hasta  que  la 
buena  Philosophia  ,  y  racional  Medicina  me  dieron  luz  ,  y 
conocimiento  verdadero  ,  de  lo  que  se  deuia  guardar  en 
este  caso.  Y  assi  mude  de  parecer  ,  el  qual  es ,  que  esta 
sentencia  se  á  de  entender  literalmente ,  sin  violentarla, 
ni  sacarla  de  quicio  ,  ni  añadir  palabra  alguna,  antes  te- 
nerla por  muy  profunda,  y  cierta  ,  para  la  conseruacion 
de  la  salud  :  cuyo  sentido  es  :  que  la  comida  de  medio  dia 
a  de  ser  muy  moderada,  y  de  poca  cantidad,  y  que  la 
principal  comida  para  nuestro  sustento,  y  4a  de  mas  can- 
tidad ,  debe  ser  la  que  llamamos  cena ,  que  se  celebra  por 
la  tarde ,  después  de  auer  dado  cada  qual  fin  a  sus  traba- 
xos,  y  ocupaciones  ,  de  aquel  dia;  que  con  esto  ,  y  dormir 
enapossento  alto,  conseruaria el  hombre  su  salud  ,  y  vi- 
uira largo  tiempo. 

Que  la  cena  conuenga  ser  mayor  que  la  comida  de  me- 
dio dia,  prueuase  euidentemente  con  esta  razón.  En  aque- 
lla ocasión,  y  tiempo  conuiene  comer  mas,  que  el  esto- 
mago cueze  mejor  la  comida  pues  de  noche  durmiendo  se 
cueze  mejor  la  comida  en  el  estomago  ,  luego  la  cena,  que 
es  la  comida  de  la  noche,  deue  ser  de  mayor  cantidad, 
que  la  comida  del  medio  dia.  Que  durmiendo  se  cueze  me- 
jor el  manjar,  es  cosa  muy  cierta  porque  el  calor  natural, 
se  recoje  con  el  sueño  en  las  partes  internas ,  y  assi  sobre- 
puja la  naturaleza  mas  cantidad. 

Por  esta  razón  tan  eficaz  nos  aconseja  Galeno  ,  que  la 
comida  del  medio  dia  sea  menos  porque  se  pueda  cozer 
con  mas  breuedad ,  y  desciendan  los  excrementos,  y  el 
vientre  puro,  y  vacio  reciba  el  mantenimiento  que  se  le 
diere.  Comprueua  Galeno  su  sentencia,  por  las  razones 
que  auemos  dicho  del  sueño ,  y  de  la  quietud,  y  la  distan- 
cia grande  que  ay  desde  la  cena  a  la  comida,  que  cierto  es 
que  aura  lugar  para  cozer  mas  cantidades  en  diez  y  seys 
oras  que  ay  desde  la  cena  a  la  comida  ,  que.  en  ocho,  que 
ay  desde  la  comida  a  la  cena.  Confírmalo  también  Galeno 
con  la  experiencia  de  aquellos  Athletas  que  auia  en  Roma, 
los  quales  tenían  por  cierto  ser  este  el  mejor  vso  en  las  co- 
midas ,  corrobora  su  parecer  también  en  el  libro  segundo 
de  las  causas  de  los  Simptomas.  Y  en  el  tercero  de  las  cau- 
sas de  los  pulsos  ,  da  la  razón  ,  diziendo,  que  la  facultad 
con  coctrix  se  recoxe  con  el  sueño  a  las  partes  interiores. 
Y  Hypocrates  dize  ,  manifiesta  cosa  es  ,  que  el ,  que  vela 
esta  mas  frió  en  las  partes  interiores  ,  y  mas  caliente  en 
las  de  afuera  :  y  en  el  mismo  libro  dize  ,  que  en  el  sueño, 
huye  la  sangre  a  las  partes  interiores:  de  las  quales  auto- 
ridades de  tan  insignes  varones,   se  sigue  bien  que  con  el 


—  55  — 

.sueño  mejor  se  cozera  el  mantenimiento  ,  pues  la  cocción 
se  haze  con  calor  ,  y  la  sangre  de  su  naturaleza  es  calien- 
te. En  el  proprio  libro  que  aora  citamos  ,  y  en  la  propria 
parte  dize  el  mismo  llypocrates ;  el  trabaxo  aprouecha  á 
los  miembros  .  y  a  la  carne  ,  y  el  mantenimiento  ,  y  el  sue- 
ño alas  entrañas:  pue¿  si  la  cocción  del  mantenimiento  se 
haze  en  las  entrañas  :  luego  el  sueño  sera  de  gran  proue- 
cho  ,  para  cozer  el  mantenimiento  ,  y  por  el  consiguiente 
verdadero  el  sentido  del  Refrán  ,  que  deue  ser  la  cena  ma- 
yor que  la  comida  de  medio  dia.  Prueuase  demás  de  lo  di- 
cho también  ,  porque  cumplida  la  cocción  del  manteni- 
miento en  el  vientre  ,  y  hígado  ,  conuiene  que  el  que  quie- 
re gozar  de  essa  salud,  haga  exercieio,  pues  auiendo  to- 
mado mucha  comida  á  medio  dia  ,  no  ay  distancia  de  tiem- 
po entre  la  comida  ,  y  cena,  para  la  cocción  ,  y  destribu- 
cion  ,  ni  menos  para  el  exercicio.  De  adonde  se  sigue  con 
euidencia  ,  que  no  conuiene  comer  mucho,  y  cenar  menos 
(como  los  de  contrario  parecer  dizen)  mas  antes  comer 

{)Oco  ,  y  cenar  mas  cantidad  ,  pues  el  espacio  que  ay  desde 
a  cena  hasta  la  comida  del  dia  siguiente  ,  es  conuiniente 
para  cozer  mas  copia  de  manjares,  que  la  distancia  que 
ay  desde  la  comida  del  medio  dia  á  la  ora  de  la  cena.  Co- 
nociendo pues  los  antiguos  la  verdad  desta  sentencia  .  des- 
seossos  de  la  dulce  salud,  vsaron  siempre  esplendidas  ce- 
nas ,  y  muy  cortos  prandios  y  tanto  que  ay  muchos  neote- 
ricos  ,  que  dudan  si  los  antiguos  comían  algo  a  la  ora  de 
medio  dia.  Ludouico  Celio  Rodiginio.  dize,  que  comían  al- 
guna cantidad,  y  dize  también,  que  esta  palabra ,  pran- 
d¡um  ,  que  significa  la  comida  de  medio  dia,  fue  assi  im- 
puesta de  la  calidad  del  tiempo,  y  que  se  usó  a  comer  algo 
en  aquella  ora  para  que  los  hombres  pudiessen  sufrir  la 
hambre  hasta  la  ora  de  la  cena ,  que  era  la  comida  de  im- 
portancia. En  el  proprio  capitulo  afirma  de  sentencia  de 
Polio  Trcbelio  ,  que  se  dixo  Prandio  ,  porque  los  soldados 
en  la  guerra  lo  vsaron  ,  apercibiéndose  de  comida  en  el  es- 
tomago, para  poder  sufrir  el  trabajo  militar.  De  suerte  que 
los  antiguos  vsaron  el  prandio  ,  p''ro  fue  muy  lene  ,  como 
se  collige  de  las  palabras  que  trae  el  proprio  Rodiginio  en 
el  lugar  citado  ,  que  las  usurpo  de  Plinio  Celio  ,  las  quales 
son  estas.  Después  de  la  comida  de  medio  dia,  que  era  leue, 
y  fácil  á  imitación  de  la  de  los  antiguos  ,  en  la  fuerza  del 
estio  se  recostauan  al  sol.  Deste  parecer  fue  Platina,  el 
qual  en  el  libro  primero  de  la  conseruacion  de  la  salud, 
enseña  auerse  de  celebrar  la  cena  en  mayor  cantidad,  que 
el  Prandio  ,  y  después  de  auer  descansado  los  hombres  del 
trabajo  de  aquel  dia  ,  porque  el  Prandio  solos  los  hombres 
de  guerra  le  suelen  hazer  copioso.  Y  no  ay  duda  alguna. 


—  56  — 

sino  que  e!  vso  de  comer  poco,  y  cenar  mas  cantidad  es 
importantissimo  a  la  salud  humana  ,  y  para  viuir  largo,  y 
dichoso  tiempo  como  vkiio  Anthioco  Medico,  de  quien 
quenta  Galeno  ,  que  coniia  por  la  mañana  vn  bocada  de 
pan  con  miel  ,  atriaca  cocida  ,  después  de  auer  hecho  al- 
gún exercicio,  y  el  prandio  era  muy  lene  ,  comiendo  algu- 
na cosa  al  principio  que  ablandase  el  vientre,  con  lo  qual, 
y  algún  pezeciüo  de  agua  clara,  por  ser  de  poco  sustento, 
passaua  visitando  sus  enfermos,  hasta  que  a  la  noche 
auiendose  quietado,  y  descansado  del  trabajo  del  dia  cena- 
ua  a  la  noche  plenamente  ,  aumentos  de  buen  zumo,  como 
farro,  y  \  n  aue  cozida.  Con  este  regimiento  ,  pues  dize  Ga- 
leno (que  era  comiendo  poco,  y  cenando  mas,  y  mejor) 
viuio  Antiocho  Medico  muchos  años  ,  conseruando  sus 
miembros  ,  y  entendimiento  sin  lession  alguna,  hasta  que 
murió  de  viejo. 

Auiendo  yo  leydo  en  Galeno  esta  Historiado  Antiocho, 
e  aconsejado  a  personas  granes ,  principalmente  ,  que  tra- 
tan de  estudios  cuydados  ,  y  papeles,  en  cuyos  cuerpos 
ordinariamente  suele  auer vna  fuente  de  tiegmas ,  causa- 
doras de  infinitos  achaques  irremediables.  Digo  pues,  que 
é  aconsejado  á  muchos  sujetos  de  esta  suerte  ,  que  comies- 
sen  al  medio  dia  alguna  cosa  fácil ,  como  conseruas  dulces, 
ó  dos  yemas  blandas  con  miel ,  y  que  a  la  noche  ,  dos  oras 
antes  de  acostarse  comiessen  vna  polla,  ó  otra  cosa  de 
buena  calidad  en  la  cantidad  necessaria  a  su  estomago, 
con  el  qual  orden  ,  an  sanado  de  flaquezas,  y  ventossida- 
des  ,  de  vaguedos  de  cabeza,  de  dolores  ,  corrimientos,  y 
catarros  ,  y  otras  enfermedades  semejantes,  que  no  obede- 
zen  jaranos,  ni  purgas  ,  y  restituydose  en  sus  fuerzas  an- 
tiguas, corroborándoseles  el  entendimiento,  y  memoria 
los  quales  viéndose  sanos  me  an  dado  las  gracias  ,  y  publi- 
cando ser  verdad  la  sentencia  de  come  poco  ,  y  cena  mas. 

Ni  son  de  algún  momento  las  razones  que  algunos  dan, 
para  que  la  comida  del  medio  dia  sea  mayor  que  la  cena, 
diziendo  que  el  calor  del  sol ,  ayuda  á  cozer  mejor  la  comi- 
da del  medio  dia;  pues  antes  el  calor  del  sol  distrae  el  ca- 
lor del  estomago;  tan  lejos  esta  de  que  le  ayude. 

Ni  vale  tampoco  dezir,  que  los  que  se  an  exercitado, 
tienen  necessidad  de  mantenimiento  ,  pues  se  á  de  enten- 
der, que  esto  á  de  ser  después  de  auer  cessado  el  exercicio, 
y  no  mientras  se  exercitan  ,  y  assi  esta  comida  en  mayor 
cantidad  ,  con  mas  conueniencia  se  dará  a  la  noche  ,  que  á 
medio  dia. 

Ni  obsta  Aristóteles  en  la  partícula  tercia  desús  proble- 
mas ,  á  donde  xlize  que  los  3Iedicos  mandan  comer  mucho, 
y  cenar  poco  ;  porque  se  á  de  entender  de  los  que  quieren 


—  57  — 

ser  mas  potentes  para  el  acto  veriftreo  ,  a  los  quales  con- 
uiene  cenar  poco,  y  auer  comido  bien  ,  porque  á  la  noche 
este  hecho  el  cozirñiento  ,  y  aya  ¡ñas  abundancia  del  cali- 
do ,  y  húmido  necessario  ,  y  es  muy  diferente  intento  este, 
del  que  nuestra  sentencia  pretende,  que  es  la  salud,  la 
qual  gozara  eí  prudente  si  come  poco ,  y  cena  mas  canti- 
dad ,  como  euidentemente  queda  prouado  que  conuiene. 

Pero  ase  de  aduertir  ,  que  quien  quisiere  guardar  el 
consejo  salutífero  deste  Refrán  ,  si  tiene  costumbre  de  co- 
mer mas  a  medio  dia  ;  no  de  repente  á  de  dexar  la  costum- 
bre antigua,  que  esta  ya  hecha  natural  antes  deue  poco  a 
poco,  ir  acortando  las  comillas,  y  aumentando  las  cenas, 
hasta  que  se  ponga  ya  firme,  sin  que  naturaleza  lo  sien- 
ta, en  el  orden  que  nuestro  Refrán  a  dado,  pues  hazer 
mudanza  repentina  es  peligrosso,  según  enseña  el  gran 
Hypocrates. 

Auiendo  ya  explicado  la  primera  parte  desta  sentencia, 
para  inteligencia  de  la  segunda  (qué  dize  duerme  en  alto. 
y  viuiras)  se  á  de  aduertir,  que  el  sueño  es  vna  de  lasseys 
cosas  que  los  médicos  llaman  no  naturales,  de  las  quales 
si  el  hombre  vsa  con  moderación  vine  sano,  y  si  las  vsa 
sin  las  condiciones  ne<  essarias,  se  conuierten  en  '-ansa  de 
infinitas  enfermedades,  y  en  mortífero  veneno:  pues  romo 
el  sueño  sea  vna  destas  cosas  ásele  de  dar  para  que  cause 
salud  cierta  cantidad ,  calidad,  modo,  y  ocasión  que  con 
la  medida  destas quatro  cosas,  es  el  sueño  descanso  de  los 
trabajos,  da  vigor,  y  fortaleza  a  los  miembros  cansados, 
ayuda  a  1;.  digestión,  y  <■  con  el  los  excrementos, 

y  es  tan  necessario  une  sin  el,  no  se  puede  viuir  ,  la  falla 
del  qual ,  como  escriue  Aberroez  abreuia  la  vida.  Y  assi 
Hypocrates  en  el  segundo  de  los  Pronósticos  ,  dize  que  es 
señal  de  estar  el  enfermo,  en  mucho  peligro  si  no  duerme. 

La  ocasión  mas  saludable  para  el  sueño  es  la  de  la  no- 
che ,  porque  el  hombre  a  de  ejercitar  sus  acciones,  y  ve- 
lar quando  el  sol  alumbra  nuestro  Emispherio,  y  assi  que- 
daran las  tinieblas  de  la  noche  para  dormir  en  ellas.  De- 
mas  de  lo  qual  es  cierto,  (pie  en  la  noche  se  recoje  id  calor 
á  las  partes  internas  por  su  frialdad  ,  y  sera  mas  natural  el 
sueño ,  pues  el  calor  suele  assistir  en  lomas  interior.  Por 
la  mañana  aunque  es  dia,  es  también  el  sueño  natural. 
por  ser  las  mañanas  trias,  assi  lo  afirma  HypOCrates.  Aun- 
que siempre  se  deue  entender  ,  que  el  tiempo  más  apare- 
jado para  <d  sueño,  es  después  de  auer  cenado,  porque 
dormir  con  el  estomago  tallo  de  alimento  ,  el  cuerpo  se  di- 
bilila ,  y  enflaqueze ,  como  escriue  Aristóteles  a  Alejandro, 
y  por  el  contrario  ,  admitir  id  sueño  auiendo  precedido  ali- 
mento .  ha/e  id  cuerpo  robusto ,  y  mas  firme  en  todas   sus 


—  58  — 

fuerzas.  De  adonde  coligiremos  con  euidencia  ,  ser  certissi- 
ma  la  opinión ,  de  que  aya  de  ser  Ja  cena  mas  copiosa  que 
el  prandio  ,  pues  se  a  de  seguir  el  sueño  a  la  cena.  V  tam- 
bién de  lo  dicho  entenderemos  el  sutil  artificio  deste  Re- 
frán, pues  después  de  auer  traydo  el  modo  de  comer,  y 
cenar,  trae  el  de  dormir,  diziendo  duerme  en  alto  ,  para 
que  entendamos  también  ,  que  después  de  la  cena  se  á  de 
dormir. 

Es  de  notar  mucho  en  esta  materia,  para  la  conserua- 
cion  de  la  salud,  que  nadie  deue  dormir  mucho,  ni  velar, 
porque  el  sueño  excessiuo  ,  apaga  .  y  consume  el  calor  na- 
tural .  y  debilita  el  cuerpo,  como  afirma  Rasis  ,  y  el  velar 
demasiado  desécala  carne,  y  los  huessos,  y  deshaze  el  ca- 
lor natural,  y  enciende  el  accidental.  Otros  muchos  ineon- 
uenientes  trae  consigo  el  largo  sueño,  y  la  mucha  vigilia, 
como  enseña  Auicenaenel  lib.  desonno,  ¿c  vigilia,  vio 
afirman  muy  graues  autores  ,  los  quales  dizen  ,  que  no  solo 
con  el  mucho  sueño ,  las  corporales  fuerzas  desflaquezen, 
mas  también  las  del  alma  y  el  color  del  rostro  se  haze  Hui- 
do ,  ó  aplomado,  como  enseña  Aristóteles  en  la.  2  par- 
tícula problema.  30.  De  la  demasiada  vigilia  se  siguen 
graues  males.  V  assi  Ilvpocrates  en  el.  -4  de  las  Epidemias 
la  llama  tragona  .  y  consumidora  de  la  humanidad,  y  que 
adelgaza  las  carnes  .  entristeze  el  alma,  deslústrala  her- 
mosura .  haze  los  ojos  concauu-  .  daña  la  digestión,  quita 
el  entendimiento  .  enfria  el  cuerpo,  y  requema  los  humo- 
res ,  y  engendra  enfermedades  agudas,  y  calenturas  dia- 
rias. Estos  inconuenientes,  y  otros  muchos  dize  Auieena. 
que  trae  el  velar  con  exceso  ,  y  Auerroez  en  el.  7,  del  colli- 
get  capitulo  sexto. 

Y  assi  con  cuydado  ,  se  guardara  el  curioso  de  lo  que 
causa  vigilia,  como  estar  mucho  tiempo  al  sol,  y  beuer 
mucho  vino  añejo. 

Pero  ase  de  aduertir ,  que  los  fríos,  y  secos  ,  tienen  ne- 
eessúladde  mas  sueño,  como  muestra  Auerroez  en  el  lib. 
sexto  del  colliget ,  cap.  dezimo,  y  a  los  viejos  conuiene 
también  dormir  mas,  como  enseña  Auieena  ,  y  la  razón 
lo  dize. 

Los  que  duermen  a  la  Luna,  nos  dize  el  mismo  autor, 
que  se  ponen  en  peligro  de  mil  enfermedades  ,  y  los  que 
duermen  luego  que  acaban  de  comer  ,  porque  se  hinche  la 
cabeza  de  gruessos  vapores,  y  se  ofende  la  vista. 

En  quanto  al  modo  de  dormir,  ó  acostarse,  es  tenido  por 
muy  sano,  que  luego  al  principio  del  sueño,  sea  sobre  el 
lado  derecho  ,  y  passado  algún  espacio  de  tiempo,  boluerse 
sobre  el  yzquierdo.  Este  parecer  prueua  Aristóteles  en  vn 
problema  ,  mas  los  que  fueren  de  flaco  estomago  se  acosta- 


—  59  — 

ran  la  boca  hazia  abajo  y  si  est  unieren  de  alguno  de  los  dos 
sea  muy  encogidas  las  piernas. 

Pero  todo  lo  hasta  aqui  escrito  ,  aunque  es  de  sentencia 
de  ios  mas  insignes  varones  que  a  tenido  el  mundo  .  sera 
de  muy  poca  importancia,  para  el  que  dessea  viuir,  si  no 
guarda  lo  que  este  Refrán  nos  ordena  ,  que  es  dormir  en 
alto.  Y  porque  soy  amigo  de  que  se  entienda  quanta  ver- 
dad sea  esta,  lo  prueuo  con  razón  ,  y  autoridades.  La  ra- 
zón es.  Dormir  en  lugares  baxos  ,  causa  humidades  en  los 
cuerpos  humanos,  y  las  humedades  causan  putrefacción, 
la  qual  putrefacción  es  causa  de  las  mas  enfermedades, 
que  assaltan  el  linage  humano  ;  luego  para  euitar  estos 
males  ,  y  viuir  largo  tiempo,  no  se  á  de  dormir  en  baxo. 
Que  dormir  en  baxo  causa  humidades,  es  muy  manifiesto 
aun  á  los  idiotas  :  que  las  humedades  causen  putrefac- 
ción, enséñalo  Aristóteles  en  elquarto  de  los  metheoros, 
ven  otras  muchas  partes,  principalmente  en  el  problema 
dezimo,  de  la  partícula  catorze.  Galeno  en  el  onzeno  del 
methodo  trayendo  la  causa  de  las  calenturas  pútridas,  nos 
dize,  que  solo  se  corrompen  aquellos  cuerpos  que  habitan 
en  partes  calidas  ,  y  húmidas  :  de  la  qual  razón  queda  muy 
manifiesto,  quan  dañoso  sea  dormir  en  aposentos  baxos 
húmidos,  y  de  quanto  prouecho  lo  que  nos  amonesta  el 
prouerbio,  diziendo.  Duerme  en  alto  y  viuiras,  porque  el 
que  duerme  en  alto  esta  en  parte  seca ,  y  sin  humidades  ,  y 
a><i  los  Castellanos  conoziendo  de  quanta  importancia  sea 
esto  .  para  la  vida  ,  no  se  contentaron  con  este  Refrán  ,  que 
nos  lo  enseña  ,  antes  tienen  otros  dos  que  nos  dizen  lo  pro- 
prio,  estos  son. 

En  inuierno,  y  en  verano, 
el  buen  dormir  en  sobrado  , 
Y  otro. 
La  teja  .  cabe  la  oreja. 

Que  es  dezir  ,  que  mejor  están  junto  al  tejado  que  en 
aposentos  bajos.  Auicena  tratando  de  los  lugares  mas  con- 
uenientes  á  la  salud  dize:  los  que  habitan  Lugares  altos  son 
sanos,  fuertes ,  sufridores  de  trabajos,  y  viuen  mucho. 
Por  este  parecer  creo  ,  que  los  moros  quando  poblaron  en 
España,  edificaron  siempre,  y  hizieron  sus  moradas  en 
montes  ,  y  partes  altas  .  y  secas,  como  se  ve  muy  claro  en 
los  Castillos  ,  y  poblaciones  que  dellos  nos  quedaron; 

Bien  claro  esta  el  Refrán  con  lo  dicho  ,  assi  en  quanto  á 
la  primera  ,  como  a  la  segunda  parte  .  y  assi  no  me  alargo 
mas  ,  aunque  se  pudiera  hazer  vn  libro,  con  solo  el  co- 
mento del. 


—  60  — 


Quisn  quisiere  viuir  sano 
coma  poco,  y  cene  temprano. 

REFRÁN.  VIL 


Eorqce  este  prouerbio  parece  que  contiene  lo  proprio, 
que  el  que  próximamente  se  á  declarado ,  me  á  parecido 
juntarlos  ,  y  porque  nos  exorta,  á  que  comamos  poco  á 
medio  dia  ,  de  adonde  se  conócela  verdad  que  arriba  pro- 
uamos.  ba  cena  no  dize  que  sea  pequeña  ,  mas  exorta  a  que 
sea  temprana  ;  que  deuia  dé  áuér  leydo  en  graues  autores, 
el  primero  que  dixo  la  sentencia  presente  ,  quan  necessa- 
ria  sea  esta  condición  en  la  cena  :  particularmente  Auice- 
ua ,  en  el  cap.  de  sueño,  y  vigilia,  dize  el  mejor  sueño 
es  el  que  se  duerme  después  de  auer  descendido  lo  que  se 
comió  ,  de  la  parte  superior  del  estomago  ,  y  si  se.  tardaré 
en  bajar ,  conuendra  andar  algunos  passos.  Y  mas  abaxo 
en  el  proprio  cap.  viendo  de  quanta  importancia  es  él  no 
dormir  en  acabando  la  cena  .  buélue  á  repetir,  el  sueño 
que  se  duerme  estando  el  estomago  repleto  ,  antes  que  la 
repleccion  baxe  ,  es  nocibo  porque  no  es  profundo  ,  antes 
con  bueltas  de  vn  lado  a  otro  ,  y  la  concoccion  se  baze  de- 
prauadamente  ,  y  se  corrompe  el  alimento  ,  de  donde  se  si- 
guen graues  males.  Pues  siendo  esto  assi ,  como  el  principe 
cíe  los  Árabes  Auieena  nos  enseña  .  y  es  verdad  según  dize 
Galeno  en  muebas  partes  ,  que  el  corromperse  la  comida 
en  el  estomago  ,  causa  enfermedades  infinitas  ,  y  esto  se 
sigue  al  acostarse  en  acabando  de  cenar.  Quien  estara  tan 
ciego  que  no  conozca  la  verdad  deste  prouerbio  ,  que  nos 
amonesta  que  cenemos  temprano,  si  queremos  viuir  sanos; 
porque  cenando  temprano  abra  tiempo  suficiente .  y  dis- 
tancia desde  la  cena  a  la  ora  de  acostar,  para  que  lo  que 
se  vuiere  cenado  descienda  de  la  superior  parte  del  esto- 
mago, ala  profunda,  donde  se  baze  principalmente  el 
coccimiento  ,  y  assi  no  se  siguian  ,  los  inconuenientes  que 
Auieena  dize.  y  Galeno,  y  fos  que  la  experiencia  á  ense- 
ñado ,  aun  a  los  que  no  frequentaron  las  escuelas  ,  ni  leye- 
ron en  Auieena  ,  y  Galeno,  ni  en  Paulo  ,  ni  en  Aecio  ;  que 
deuieron  de  ser  de  algún  prudente  viejo  Castellano,  ó  vie- 
ja, que  considerando  las  ventosidades,  indigestiones  ,  opi- 
laciones de  hígado,  y  bazo,  que  los  que  se  acuestan  en 
acallando  de  cenar,  padezen  dixeron :  come  poco,  y  cena 
temprano:  que  es  lo  Proprio  que  Hernán  Nuñez  el  Comen- 


—  61  — 

dador  dize,  en  otro  Refrán  muy  antiguo,  el  qual  traygo 
para  confirmación  deste ,  que  es. 

Cena  y  vete  a  echar, 

por  mal  cabo  le  vide  andar. 
Marsilio  Fiscino ,  en  el  libro  de  vita  sana,  escriue  el 
tiempo  que  á  de  passar  entre  la  cena,  y  el  acostarse  para 
dormir,  y  dize  que  sea  vna  ora;  mi  parecer  es  que  sean 
dos,  y  que  en  estas  el  que  procura  salud  ande  algunos  pas- 
sos,  porque  la  cena  como  dize  Auicena  ,  baje  a  lo  profundo 
del  estomago  ,  y  se  haga  bien  el  cozimiento. 


Quien  se  echa  sin  cena 
toda  la  noche  deuanea. 


REFRÁN.  VIII. 

Jj>ir.  verbo,  deuanear,  significa  en  Castilla  .   lo  proprio 
que  dormir  mal,  y  soñar  mucho  ,  y  paree  •   venir  de  cosa 
vacia ,  ó  vana ,  porque  teniendo  el  estomago,   y  la  cabeza 
vacíos .  y  sin  virtud  se  duerme  mal .  y  se  suelen  soñar  mil 
disparates.  Supuesto  lo  qual  sera  el  legitimo  sentido  del 
presente  prouerbio  ,  quien  se  acuesta  sin  cenar  ,  toda  la  no- 
che daerme  mal,  y  sueña.  Otros  dizen,  que  debanear  sig- 
nifica parecer  que  todo  se  mueue  a  la  redonda,  como  a  los 
que  tienen  vaguedos:  tomando  la  similitud  de  las  debana- 
deras, en  que  las  mugeres  esparzen  sus  madejas  para  de- 
uanarlas ,  las  quales  siempre  dan  bueltas,  y  que  assi  elj 
sentido  interno ,  quando  no  ay  sustento  en  el  estomago. K 
para  que  el  calor  natural  se  ocupe  en  el  ,  se  ocupa  en  re-w 
presentar  juntamente  con  el  anima  al  sentido  común,  ó  i 
phantasia  diuersos  simulacros,   de  cosas  que  el  dia  passa-  , 
do.,  ó  toda  la  vida  sucedieron,  por  cuya  causa  se  duerme 
mal ,  y  se  sueña  mucho.  Esto  se  funda  en  la  doctrina  de 
Aristóteles ,  y  de  Pedro  de  Apon  o  en  el  comento,  quando 
dan  la  razón,  porque  auiendo  comido  ¡10  se   sueña.   Sea 
como  fuere,  que  el  sentido  des  le  Refrán  es  el  que  tengo 
dicho,  que  quien  no  cena ,  duerme  mal ,  y  sueña. 

V  porque  no  se  passe  sentencia  tan  digna  de  memoria, 
sin  radical  declaración,  se  aduierta  de  passo,  y  como  cosa 
ya  muy  assentada  ,  y  aueriguada,  que  el  sueño,  y  vigilia 
se  bazen  en  aquella  parte,  que  se  dize  sentido  común  ,  el 
qual  no  esta  como  Aristóteles,  y  Auerroez  pretenden  pro- 
uocar  ,  en  el  corazón,  sino,  como  manifiestamente  enseña 
Galeno,   en  la  paite  anterior  de  la  cabeza,  y  mayormente 


—  62  — 

en  sus  ventrículos.  Por  lo  qual  es  necessario ,  dezir ,  en  opi- 
nión de  Galeno,  que  el  mismo  lugar  es  el  de  los  sueños  na- 
turales ,  aunque  el  persiguidor  de  Galeno  Argeuterio  refu- 
ta esta  opinión,  en  el  libro  de  somno,  <k  vigilia,  capitulo 
dezimotercio. 

También  se  aduierta  ,  por  fundamento  de  la  razón  del 
Refrán  ,  y  para  prouecbo  de  los  que  padecen  por  falta  de 
sueño,  que  el  sueño  se  causa  según  Aristóteles  ,  de  los  va- 
pores que  se  leuantan,  con  la  fuerza  del  calor,  en  la  coc- 
ción del  mantenimiento  ,  los  quales  vapores  suben  al  cere- 
bro ,  y  con  su  frialdad  se  conuierten  en  humor,  y  de  alli 
por  antiparistasis  ,  ahuyentan  el  calor  al  corazón,  y  de 
aqui  resulta  el  sueño.  Pero  auemos  de  entender  que  el  sue- 
ño natural ,  y  dulce  no  se  suele  causar  de  sola  esta  causa 
dicba,  porque  la  concertada  música,  y  las  canciones  nu- 
merosas concilian ,  y  traen  sueño  sin  que  se  suban  vapores 
a  la  cabeza.  Plutharco  dize,  que  la  grande  alegría  causa 
sueño.  Porque  Lucio  Silla,  auiendo  recibido  gran  gusto, 
por  ver  quitadas  las  sediciones ,  y  guerras  continuas,  que 
en  Italia  auia,  dio  en  vn  profundissimo  sueño.  La  noche, 
obscuridad,  y  tinieblas,  mueuen  sueño,  dando  algunos 
vapores  al  celebro. 

Las  blandas  fregaciones  del  cuerpo,  y  los  lauatorios  de 
piernas  engendran  sueño,  el  mismo  efeto  hazen  la  conti- 
nua lección,  y  meditación.  Causa  también  sueño  la  naue- 
gacíon ,  y  agitación ,  como  se  ve  en  los  niños  que  están  en 
cuna,  lo  proprio  haze  el  susurro  ,  y  estripito  de  las  cor- 
rientes aguas:  la  larga  vigilia,  y  aun  nuestra  voluntad 
suele  ofrecernos  el  sueño,  el  proprio  efeto  hazen  las  cosas 
frías  ,  como  es  la  corteza  de  la  mandragora  comida:  vntu- 
ras  hechas  en  las  partes  externas,  y  el  inuierno,  frió, 
como  dize  Hypocrates :  auer  padecido  crueles  dolores  ,  y 
cansancios  ,  todo  esto  trae  profundo  sueño.  V  esto  en  nin- 
guna manera  se  puede  dezir,  que  se  haze  por  la  comida,  y 
sus  vapores:  de  lo  qual  se  colige  con  euidencia,  no  ser  vna 
sola  la  causa  mediata  del  sueño,  antes  muchas  como  esta 
dicho.  Pero  la  común,  ¿inmediata  causa,  á  de  ser  vna, 
pues  la  naturaleza  del  sueño  es  vna,  que  consiste  en  estar 
ligados  los  sentidos.  Y,  assi  se  á  de  dezir  ,  que  la  causa  in- 
mediata ,  y  común  del  sueño,  es  el  apartamiento,  ó  ausen- 
cia del  calido  innato  influente ,  que  desampara  los  senti- 
dos ,  y  retrocede  al  corazón  ,  y  este  proprio  calor,  boluien- 
dose  a  desatar  los  sentidos  es  causa  de  la  vigilia.  Y  nadie 
se  admire  que  el  calido  innato  haga  estos  efetos,  pues  es 
causa  también  de  otras  muchas  passiones  df  1  animo,  y  del 
cuerpo,  del  temor,  de  la  vergüenza,  de  la  ira,  de  la  ale- 
gría ,  y  de  la  tristeza. 


—  63  — 

De  los  notables  puestos,  se  colige  bien  clara  la  razón 
del  Refrán  ,  en  quanto  a  aquella  parte  que  dize  :  que  quien 
se  acuesta  sin  cena,  toda  la  noche  deuanea ,  que  es  dormir 
nial,  y  con  pessadumbre ,  porque  si  el  sueño  se  causa, 
como  prouamos  de  los  vapores,  que  suben  de  la  comida, 
que  se  cueze  en  el  estomago  a  la  cabeza,  claro  esta  ,  que  si 
se  acuesta  sin  cena,  quien  tiene  el  estomago  desocupado, 
que  no  tendrá  vapores  que  causen  sueño.  Y  assi  deuancará 
durmiendo  mal  toda  la  noche.  Y  si  alguno  replicare  ,  di- 
ziendo  ,  que  los  vapores,  no  son  la  causa  inmediata  del 
sueño,  sino  la  ausencia  que  haze  el  calido  innato  délos 
sentidos  :  respondo  ,  que  qnando  el  estomago  tiene  cena 
que  cozer,  atrae  assi  el  calor  natural ,  que  es  instrumento, 
y  causa  de  la  cocción  ,  y  assi  auiendo  de  acudir  al  estoma- 
go desampara  los  sentidos,  dándoles  lugar  para  que  des- 
cansen: y  entonces  se  duerme  con  quietud  sin  deuanear, 
no  auiendo  causa  praeter  naluram  ,  que  los  inquiete.  Mas 
no  auiendo  cenado,  el  calor  natural  esta  en  el  celebro,  6 
alómenos  baxa  poco  á  las  partes  interiores,  y  no  haziendo 
ausencia  de  los  sentidos,  no  se  ligan  de  todo  punto,  y  assi 
duerme  mal  deuaneando.  Dixe  arriba  ,  qué  deuanear  sig- 
nifica ,  no  dormir  bien  ,  antes  con  pessadumbre  ,  y  soñan- 
do :  porque  razón  duerme  mal  quien  se  acuesta  sin  cena, 
ya  esta  declarado. 

Aora  conuiene  aduertir  para  la  explicación  de  lo  restan- 
te que  es  porque  ensueñan  los  que  no  cenan)  que  ay  vna 
media  disposición  (no  estando  los  hombres  enfermos)  por 
la  qual  no  hazemos  las  acciones  de  ios  sentidos  como  si  es- 
tuuiessemos  velando,  ni  tampoco  estamos  totalmente  ocio- 
sos ,  como  si  enteramente  durmiéramos.  Y  á  esto  llamamos 
comunmente  sueño  ,  ó  ensueño  ,  y  en  esta  media  disposi- 
ción ,  no  están  de  todo  punto  libres  los  sentidos,  como 
qnando  velamos  ,  ni  de  todo  punto  ligados,  como  en  el  ;4 
profundo  sueño  ,  mas  antes  entonces  los  sentidos  exterio- 
res descansan  ,  y  los  interiores  conponen  las  imagines  ,  c 
ideas  de  todas  las  cosas.  Y  todo  esto  haze  la  facultad  ima- 
ginatiua.  Para  mejor  entender ,  como  esto  se  haze:  es  de 
saber  que  algunas  vezes,  quando  el  animal  duerme  ,  no 
totalmente  se  obstruya .  y  hinche  el  celebro  de  vapores, 
anles  la  facultad  animal'cn  las  partes  interiores  ,  en  algu- 
na manera  queda  Ubre,  y  entonces  no  enteramente  vela, 
y  a<si  se  causan  los  ensueños;  donde  muchos  durmiendo 
hablan  ,  otros  andan  (como  Galeno  cuenta  de  si  proprio)  y 
y  esto  pertenece,  á  la  facultad  animal  motiua,  la  qual  no, 
de  todo  punto  esta  ociosa.  Verdad  es  que  los  ensueños  prin- 
cipalmente pertenecen  á  la  facultad  imaginatiua:  Pero 
otras  vezes  obran  las  demás  ,  como  la  cogilatiua  :  esto  se  ve 


—  64  — 

quando  juzgamos  que  soñamos,  y  componemos  silogismos 
en  el  sueño.  Las  imagines  destos  ensueños  se  guardan  en 
la  memoria  ,  pues  vemos  que  auiendo  despertado  conta- 
mos el  ensueño.  Viniendo  pues  al  proposito  ,  digo  ,  que 
quien  no  cena  deuanea  como  dize  el  Refrán]  ensoñando. 
porqué  faltan  vapores  para  que  el  sumió  sea  profundo,  y 
todo  lo  que  falta  de  la  intensión  del  sueño,  por  no  estar 
las  facultades  internas  ligadas,  tolo  esso  se  ocupan  en 
componer  las  imagines  de  los  ensueños,  porque  como  di- 
urnos arriba,  entonces  se  sueña  cuando  ay  vna  media  dis- 
posición entre  dormir,  y  velar  .  y  esta  es  la  causa  por  que 
los  niños  de  mui  poca  edad  no  ensueñan  ,  porque  tienen 
profundísimo  sueño  ,  causado  de  la  multitud  de  vapores 
que  ay  en  su  celebro,  los  quales  vapores  faltan  a  los  que 
no  cenan. 

Aristóteles  en  la  partícula  trigessima  ,  da  la  razón,  por- 
que los  que  an  comido,  no  sueñan  .  y  aunque  parece  diuer- 
sa  de  la  que  he  dicho,  haze  muy  poca  diferencia.  Dize  pues, 
que  después  que  auemos  comido  .  se  mueue  el  anima  vehe- 
mentissimamente  junta  con  el  calido  influente ,  hazia  las 
partes  inferiores  .  é  internas  a  cozer  la  comida  ,  y  assi  con 
esta  distracción  .  y  ocupación  .  que  en  otra  parte  tiene  no 
represéntalos  simulacros  á  la  fantasía,  mas  faltando  ali- 
mento en  el  estomago  bu  duese  el  cali  lo  innato  con  el  ani- 
ma a  los  sessos,  y  allí  representa  al  sentido  común,  y  fan- 
tasía .  las  imagine-  a  lo.  y  en  esto  consiste  la  ra- 
zón to'  ti  de  nuestro  a;  horismo  Castellano  .  que  dize  .  quien 
se  echa  sin  cena  .  toda  la  ñoclo1  deuanea.  porque  se  ensue- 
ña mucho  no  cenan  lo  .  por  la  razón  dicha. 

No  ignoro  la  i  que  se  puede  poner:  diziendo 

que  el  aran  Hypocrates  .  cura  los  que  ensueñan  .  quitándo- 
les la  comida',  y  baziendoles  vomitar  .  según  lo  qual  pare- 
ce ser  falsa  la  sentencia  Castellana  que  explícame-.  Pué- 
dese corroborar  también  la  presente  objeccion  con  la  expe- 
riencia .  la  qual  nos  enseña  .  que  ay  muchas  personas  .  que 
si  no  cenan  duermen  suauissima ,  y  quietamente  aquella 
noche  .  y  si  cenan  por  el  contrario  tienen  mil  inquietudes, 
y  sueños'  con  pessadilla.  Respóndese  á  esto,  que  ay  dos  dife- 
rencias de  ensueños  .  según  Hypocrates  en  el  libro  de  som- 
nijsvnos  que  vienen  de  innanicion,  y  otros  de  repleccion, 
a  los  quales  llama  turbaciones  del  anima  .  y  enfermedades. 
Los  que  vienen  por  estar  las  vena-,  higado  ,  estomago,  y 
cabeza  repletos,  que  son  los  que  proceden  de  repleccion 
estos  tales  que  por  su  multitud  agrauan  el  calido  innato. 
y  perturban  (como  dize  Hypocrates]  el  anima,  haziendo 
que  el  hombre  sueñe  mil  disparate-,  y  pessadillas:  estos  se 
curan  con  dieta,  y  vómitos /y  los  sujetos  que  cenan  quau- 


—  65  — 

do  tienen  esta  repleccion  sueñan,  y  duermen  mal;  pero 
quien  no  tiene  repleccion  ,  antes  viue  con  innanicion,  y 
falta  de  humor  ,  si  no  cena  toda  la  noche  deuanea.  Por  lo 
qual  conuendra  comer,  y  cenar:  como  aconseja  Hipócra- 
tes en  el  proprio  libro ,  quando  dize  que  el  alimento  se  á  de 
aumentar,  y  como  nos  lo  enseña  también  nuestro  Refrán. 

Y  pues  a  sido  forzoso  ,  para  la  explicación  del  proberuio 
tratar  de  los  ensueños,  no  sera  fuera  de  proposito,  para 
mas  disüncta  declaración  traer  su  difinicion  ,  y  caucas.  Es 
pues  el  ensueño,  según  Aristóteles  en  el  libro  de  somno  & 
vigilia  ,  vna  repres. 'litación  de  imagines  mientras  dormi- 
mos. Pedro  de  Apono  ,  dize,  que  es  vna  passion  causada 
en  la  fantasía  de  algún  mouimiento  ;  ó  que  es  vna  fantas- 
ma hecha  por  el  mouimiento  de  las  imagines,  que  se  le 
representan  al  que  duerme. 

A  y  vna  question  muy  reñida  entre  los  Neotericos  Philo- 
sophos,  que  es,  si  auemos  de  dar  fe  á  los  ensueños,  y  lo 
que  causa  esta  duda  es  ,  vn  lugar  del  Philosopho  ,  que  se 
lee  en  el  libro  de  adiuinacion  por  los  ensueños  ,  adonde 
dize  .  que  la  pronosticación ,  que  se  toma  del  ensueño  no 
se  á  de  menospreciar  del  lodo  ,  ni  tampoco  se  le  á  de  dar 
entera  fe. 

El  Magno  Hypocrates  en  el  principio  de  su  libro  de  in- 
somnijs  .  dize  .  que  el  que  conociere  bien  ,  y  supiere  lo  que 
se  puede  pronosticar  de  los  ensueños  .  que  tendrá  adquiri- 
da gran  parte  de  sabiduría  .  y  assi  da  remedio  en  el  proprio 
libro  ,  para  los  que  ensueñan.  Galeno  fue  gran  obseruante 
de  ensueños,  y  quenta  en  el  nono  del  methodo  cap.  i.  que 
el  estudio  Medicina,  porque  su  padre  soñó,  que  la  estudias- 
se.  V  en  el.  ií.  del  methodo,  dize  ,  que  curando  vn  mozo, 
que  tenia  la  lengua  hinchada  ,  soñó  que  el  zumo  de  lechu- 
ga le  sanaría,  y  poniéndolo  otro  dia  en  execucion  .  fue  sano 
el  doliente  sin  otro  remedio  alguno.  En  el  libro  de  humo- 
ribus  afirma  el  proprio  Galeno ,  que  por  la  experiencia  sa- 
bia ya,  ser  conueniente  obseruar  los  ensueños  ,  y  seguir- 
los ,  y  que  sano  a  muchos  curándolos  ,  por  hazer  lo  que  los 
ensueños  le  aconsejauan  ,  como  sano  a  un  enfermo  ,  al 
qual  hizo  sangrar  de  vna  vena,  que  esta  entre  el  dedo  Ín- 
dice. ,  y  el  de  enmedio  .  por  auerle  el  ensueño  induzido  a 
ello.  lamblico  autor  grauissimo,  en  vn  libro  que  hizo  de 
miste rijs  ,  afirma  que  el  arte  de  la  Medicina  .  halla  muchos 
remedios  curatiuos.  mostrándolos  los  ensueños.  Y  que  en 
«d  teíúplo  de  Asculapio  eran  recebi  los  los  sueños  .  para  cu- 
rar las  enfermedades.  Los  lugares,  y  historias  r<  feridas  .  j 
otras  muchas .  que  se  pudieran  traer,  an  hecho  dudará 
algunos,  si  se  aya  de  dar  crédito  a  lo  que  de  noche  soña- 
mos, y  an  creydo  que  si. 

ni.  5 


—  66  — 

P°ro  los  que  siguen  la  contraria  opinión  ,  no  haziendo 
caso  de  lo  que  se  ensueña  fundan  su  parecer  en  granes  au- 
toridades, y  razones  ,  y  assi  traen  aquel  lugar  de  Aristóte- 
les ,  en  el  lib.  que  escriuio  de  adiuinacion  por  sueños ,  adon- 
de el  Philosotb  dize  ,  que  todo  lo  que  soñamos  es  acaso. 
Por  lo  qual  no  se  a  de  dar  crédito  ,  ni  auemos  de  adiuin ar- 
cosa alguna  por  el  sueño.  Pues  los  animales  brutos  tam- 
bién sueñan.  Platón  en  el  lib.  2.  de  república,  se  rie  del 
sueño  que  finge  Homero  en  el  libro.  2.  de  las  iliadas  .  el 
qual  ensueño  dio  Iupiter  a  Agamenón.  Plutarco  en  el  libro 
de  la  conseruacion  de  la  salud  .  dize  ,  que  es  vana  la  adeui- 
nacion  por  ensueños.  Y  tibulo  libro.  3.  en  la  Elegía.  \.  afir- 
ma qne  todos  los  ensueños  son  vanos  ,  y  falaces,  por  estas 
palabras. 

Somnia  falaci  ludunt  temeraria  vocta  , 
k  panillas  mentes  falsa  titnere  iubent. 

Con  las  autoridades  dichas,  juntan  la  que  se  lee  en  el 
libro  quinto  ,  Erclesiasta? .  que  dize :  adonde  ay  muchos 
ensueños  .  alli  ay  muchas  vanidades,  y  juntan  también  lo 
que  Macrobrio  dize,  en  el  libro  primero  capitulo  tercio  del 
sueño  de  Scipion  ,  adonde  afirma,  que  este  nombre  ensue- 
ño se  dize  a^si  ,  porque  se  haze  en  el  sueño  que  dormimos, 
y  porque  entonces  parece  que.suceden  todas  aquellas  cosas 
que  soñamos:  pero  que  después  desto  de  ningún  prouecho, 
ni  vtilidad  es  para  pronosticar.  Virgilio  en  el  libro  sexto 
de  los  eneydos  dize ,  ser  los  sueños  falsos  en  este  verso. 

Sed  falsa  ad  Cwlum  mittuntin  somnia  manes. 

De  las  autoridades  de  tan  insignes  varones .  y  de  lis  ra- 
zones quedan  ,  en  los  lugares  citados,  se  á  de  tener  por 
cierto  ser  ridicula  la  opinión  de  los  qne  dan  crédito  á  en- 
sueños ,  porque  todos  ellos  son  deliramentos.  Y  si  alguna 
vez  sucede  .  lo  que  se  sueña  durmiendo  auemos  de  enten- 
der que  el  tal  suceso  fue  acaso  ,  y  no  por  auerse  soñado;  de 
adonde  se  sigue  con  euidencia  .  que  los  pronósticos  he- 
chos por  ensueños  sean  falsos,  y  que  no  se  les  á  de  dar  fe 
alguna. 

Pero  porque  esto  quede  mas  claro  .  y  no  se  haga  ofensa 
á  tan  granes  Philosophos,  como  Bypocrates,  y  Galeno, 
quando  eseriuen  de  ensueños  ;  dexando  á  parte  las  diferen- 
cias ,  que  trae  Cicerón  que  son  cinco  ,  y  dexando  también 
las  seys  especies  de  ensueños  ,  que  S.  Gregorio  escriue ,  to- 
ma las  de  seys  causas,  como  refiere  el  colegio  de  los  Co- 
aimbricenses  de  la  Compañía  delesus,  en  el  comentario 


—  67  — 

que  haze  sobre  el  libro  de  Aristóteles  de  insomnijs.  cap.  3. 
Digo  pues  ,  que  dexadas  estas  diferencias  aparte ,  conuiene 
notar  para  la  defensa  de  Hypocrates,  y  Galeno,  en  los  lu- 
gares citados  ,  que  los  ensueños,  son  en  quatro  maneras. 
Vnos  diuinos ,  otros  demonicos ,  otros  naturales  ,  y  otros 
animales  ,  como  refiere  el  dicbo  collegio  en  el  cap.  4.  del 
comento  que  esta  dicho.  Los  ensueños  diuinos,  dize  que 
son  los  que  Dios  inmediatamente  inspira,  6  por  medio  de 
algún  Ángel ,  como  fue.  el  ensueño  de  Iacob  ,  que  se  lee  en 
el  testamento  viejo  cap.  2i.de  Génesis,  y  el  de  Iosepho 
cap.  37.  del  proprio  libro,  y  el  de  Pharaon.  cap.  41.  y 
como  el  ensueño  que  se  lee  en  el  testamento  nueuo  por 
S.  Matheo.  ¡2. 

Los  ensueños  demonicos  ,  son  los  que  los  demonios  in- 
duzen  ,  ó  traen ,  los  quales  ensueños  pueden  traer  ,  y  cau- 
sar ,  porque  tienen  naturaleza  semejante  á  la  de  los  Ange- 
les ,  aunque  estos  tales  no  tendrán  semejante  el  fin.  Quien 
quisiere  saber  destos  ensueños  ,  digo  ,  algunas  historias 
dellos,  lea  á  Tulio  ,  á  Herodoto  ,  Valerio  Máximo,  y  Ale- 
xander  ab  Alexandro ,  que  estos  autores  tratan  largo" desta 
materia. 

Que  fe  se  aya  de  dar  ,  y  que  se  aya  de  tener  cerca  de  los 
ensueños  diuinos,  y  demonicos,  y  que  fin  tengan.  Los 
Theologos  ,  y  «antos  Doctores  de  la  Iglega  lo  determinan, 
y  assi  voy  á  mi  proposito. 

Los  ensueños  animales  ,  son  los  que  nos  representan 
mientras  dormimos,  las  imagines  y  simulachros  de  aque- 
llas cosas  en  que  auemos  estado  ocupados  en  algún  ti  ñi- 
po ,  como  nos  sucede  muchas  vezes. 

Los  ensueños  naturales  ,  como  escriuen  los  coimbricen- 
ses,  son  los  que  dimanan  de  la  disposición  del  cuerpo  ,  del 
temperamento,  y  de  la  abundancia ,  óqualidadde  algún 
humor  ,  como  son  aquellos  de  que  trata  Hypocrates,  y  Ga- 
leno en  los  libros  de  insomnijs,  y  en  el  libro  de  plemtudi- 
né,  y  de  morbis  vulgaribus. 

Puesto  este  fundamento,  sera  la  conclusión  de  la  duda 
propuesta,  que  á  los  ensueños  naturales  puede  el  Medico 
dar  crédito,  los  quales  ser u irán  de  indicios,  y  señales, 
para  conocer  la  abundancia  ,  y  defecto  de  humor  ,  ó  algu- 
na mala  qualidad.  y  conocida,  poner  en  execucion  ,  la 
presentación  ó  curación  del  mal  inminente  ,  ó  presente, 
como  enseña  llipoc.  y  Galeno  en  los  lugares  citados  :  esta 
conclusión  es  de  S.  fhom.  y  de  Arist.  y  di'  Agustino  Nin- 
pho  ,  y  de  los  Coimbrieenses  ,  y  también  se  prueua  con  las 
experiencias  dichas ,  y  con  esta  razón ,  no  ay  razón  apa- 
rente, que  prueue  que  por  principios  de  otros  sueños  se 
eleuen  vapores,  «pie  declaren  las  indispusiciones  del  cuer- 


—  68  — 

po.  Luego  conjecturalmente  diremos  que  se  excitan  de  los 
humores  redundantes  ,  como  sucede  en  la  pessadilla,  cuya 
cura  ponen  to  ios  los  praticos. 

Con  esta  conclusión  ,  queda  entendido  como  a  los  en- 
sueños naturales  puede  dar  el  Medico  crédito,  y  también 
con  ella,  quedan  libres  de  calumnia  Hipócrates,  y  Galeno, 
quando  dizen  en  los  lugares  citados,  que  ver  en  íos  ensue- 
ños colores  de  carmesí ,  ó  sangre  ,  significa  abundancia  de 
sangre;  pero  si  se  soñaren  pendencias,  truenos  ,  fuegos, 
rayos,  relámpagos  ,  y  colores  citrinos .  denotara  exceso  de 
colera.  Quando  soñaremos  cosas  horribles  ,  espantosas  ,  y 
iristes ,  melancolía ;  mas  si  acaso  se  vieren  entre  sueños, 
cosas  de  agua ,  y  llouer .  y  neuar ,  y  granizos  ,  diremos, 
que  ay  superflua  flegma.  Verdad  es,  que  no  se  á  de  fiar  el 
Medico,  para  el  conocimiento  de  los  males  ,  de  solos  los  en- 
sueños ,  si  no  se  juntan  con  ellos  las  demás  señales,  que 
trae  la  Medicina,  de  que  están  llenos  los  libros.  V  el  mas 
seguro  parecer  será  no  hazer  caso  dellos  ,  aunque  sean  na- 
turales .  porque  tienen  mil  falacias  .  o  uno  dize  Tibulo  en 
los  versos  que  arriba  pussimos. 

La  causa  enciente  del  ensueño  .  es  la  imagen  ,  ó  imagi- 
:  nes  de  las  cosas  que  andan  vagando  por  el  celebro,  sacan- 
|  dolos  la  imaginación  de  la  memoria,  adonde  están  deposi- 
tadas como  enseña  Aristóteles. 

La  causa  material,  son  vapores  que  suben  al  celebro 
juntos  con  algunos  espíritus  animales  ,  los  quales  si  fueren 
turbios  ,  como  en  aquellos  que  cenan  ,  y  beuen  espléndida- 
mente ,  no  abra  ensueños  ,  si  no  muy  obscuros  ,  por  la  obs- 
curidad de  los  vapores.  Tero  quando  el  vapor,  y  espíritus 
fueren  puros,  y  sinceros,  la  imaginación  sera  pura,  y 
aura  ensueños  mas  puros,  y  distintos,  de  suerte  que  se 
\  puedan  encomendar  á  la  memoria,  para  que  después  de 
despiertos  se  acuerden  dellos:  y  esta  es  la  razón,  porque 
Jos  que  no  cenan  dize  el  Refrán  ,  toda  la  noche  deuanean, 
que  es  ,  ensueñan  distintamente  ,  porque  ay  pocos  vapo- 
res ,  y  puros,  y  por  esla  razón  también  nos  acordamos 
mejor  de  los  ensueños  de  la  mañana  ,  quando  ya  esta  cozi- 
da  la  comida  ,  y  mas  puros  los  vapores.  De  adonde  vinieron 
los  antiguos  a  creer  ,  que  los  ensueños  de  la  madrugada 
eran  mas  verdaderos  :  por  lo  qual  dixo  Horatio:  Ser.  1. 

Atque  ego  cura  grescas  facerán  natus  marc  citra 
versículos  .  vetuit  me  tali  voce  Quirinus, 
post  merfiam  noctem,  vissus,  cum  somnia  vera. 

La  causa  final  de  los  ensueños  diuinos,  es  el  vaticinio, 
como  fue  en  el  sueño  de  loseoh,  v  de  otros  santos  varones. 


—  69  — 

Pero  el  fin  de  los  ensueños  naturales  ,  es  que  no  despierten 
tan  presto  los  hombres  que  duermen  ,  ni  los  demás  ani- 
males ,  porque  los  animales  brutos,  como  la  cabra,  y  el 
buey  ,  la  oueja,  el  perro  ,  y  el  león  también  ensueñan,  lo 
qual  se  ve  claro  en  los  perros  ,  que  estando  durmiendo  la- 
dran .  como  enseña  Aristóteles ,  y  la  experiencia  lo  mués- 
ira.  Algunos  dudan  si  los  niños  pequeños  ensueñan,  por- 
que hallan  vn  lugar  de  Flmio  ,  y  otro  de  Aristóteles  encon- 
trados; pero  la  mas  cierta  opinión  es  que  no  ensueñan, 
porque  no  se  les  pueden  representar  las  imagines  de  las  co- 
sas .  por  la  qual  razón  también  se  an  conocido  hombres  ,  y 
mugeres,  que  jamas  ensoñaron  ,  como  dize  Aristóteles  en 
los  lugares  citados,  y  Pomponio,  y  Plinio  afirman  ,  que  los 
Athalantes  no  ensueñan  ,  como  los  demás  mortales. 

De  lo  dicho  hasta  aqui  se  conoce  clarissimo  el  sentido 
que  se  a  de  dar  á  este  proucrbio .  quien  se  acuesta  sin 
cena  &c)  el  qual  es  ,  que  no  cenando  se  duerme  mal,  en 
soñando  disparates  :  para  cuya  inteligencia  fue  necessario 
dezir  ,  como  el  sueño  que  dormimos  se  haze  en  la  parte 
anterior  de  la  cabeza,  principalmente  en  sus  ventrículos, 
adonde  se  refieren  las  causas  inmediatas  del  dormir,  e  la 
común,  é  inmediata.  De  todo  lo  qual  sacamos  en  limpio  la 
razón  porque  se  duerme  mal  no  cenando  ;  y  de  ay  para 
mayor  explicación  se  dixo,  como  el  soñar  se  haze  en  vna 
media  disposición  entre  dormir,  y  velar.  Dimos  también 
i;  razón,  porque  quien  no  cena,  toda  la  noche  deuanea 
adonde  se  propusi  ¡n  i  'as  causas  de  los  ensueños,  y  algu- 
nos problemas;  y  se  ventilo  laquestion,  si  se  aya  de  dar 
crédito  á  los  ensueños. 


Come  poco,  y  cena  mas 
y  dormirás. 

REFRAX.  IX. 

Oí  bien  se  advierte  ,  conoceremos  ,  que  esta  sentenci 
contiene  lo  proprio  ,  que  la  que  se  acaba  de  explicar  .  y  lo 
que  otras  que  nos  exortan,  a  que  la  comida  de  medio  dia 
¡ea  en  menor  cantidad  que  la  cena;  y  assi  sera  breue  su 
comento.  Solo  importa  aduertir  ,  acerca  desta ,  que  quando 
vna  cosa  es  muy  verdadera,  y  oecessaria  á  la  salud  .  no  se 
contento  la  antigüedad  Castellana  con  aconsejarla  vna  ve/. 
sino  muchas,  a  imitación  de  Hypocrates  en  sus  a[diorismos, 


—  70  — 

que  haze  lo  proprio.  Y  assi  aunque  el  Castellano  dixo  en 
otro  prouerbio. 

Come  poco  ,  y  cena  mas. 

duerme  en  alto,  y  viuiras. 
En  este  también  buelue  a  dezir ,  que  sea  el  prandio  me- 
nor que  la  cena.  Lo  qual  importara  para  dormir  con  mas 
quietud  Porque  se  duerma  mejor  cenando,  ya  se  dixo  en 
el  comento  antes  deste ,  adonde  lo  podra  ver  quien  quisiere. 


Después  de  comer  dormir, 
y  de  cenar  passos  mil. 

REFRÁN.  X. 


Lomo  se  vsa  en  nvestros  tiempos  (aunque  deprauadamen- 
te ,  según  en  otro  comentario  se  prono)  el  hazer  la  comida 
principal  á  medio  dia,  que  es  lo  que  los  Latinos  llaman 
prandio ;  a  se  alzado  esta  comida  con  el  nombre  de  comer 
de  suerte,  que  aunque  comamos  a  la  noche,  ó  á  la  maña- 
na ,  no  lo  llama  el  vulgo  comer,  mas  que  solo  a  lo  que  se 
come  á  medio  dia.  Y  assi  podremos  dezir,  que  por  antono- 
masia, ó  excelencia,  quando  oyéremos  dezir,  comer  ,  en- 
tenderemos sola  la  comida  que  se  celebra  á  la  ora  de  me- 
dio dia.  Vsando  pues  de  la  licencia  dicha  ,  la  presente  sen- 
tencia, dixo,  después  de  comer  dormir.  Adonde  auemos 
de  entender  por  comer ,  la  comida  del  medio  dia  ,  y  no 
otra.  Prueuase  esto  de  que  parece  auer  sido  sacado  este  Re- 
frán, de  aquel  proueruio  Latino  que  dize.  Post  pratidium 
dormiré,  post  cenam  mi  lie  passus  abire.  El  qual  prandio 
(como  ya  esta  dicho  en  otra  parte)  es  la  comida  de  medio 
dia,  luego  en  la  presente  sentencia  también  significara  lo 
proprio. 

Y  porque  no  es  razón  cansarnos  en  cosas  manifiestas, 
mas  antes  tratar  de  las  que  importan  :  digo  que  se  ofrece 
gran  dificultad,  acerca  déla  primara  parte  adonde  dize; 
después  de  comer  dormir,  si  sea  verdadera  ,  ó  no  ;  porque 
los  mas  graues  autores  de  la  Medicina  son  de  parecer,  que 
no  se  á  de  dormir  después  de  comer.  Auicena  dize  ,  que 
causa  grauissimos  males  el  sueño  de  medio  dia,  como  son 
todos  los  que  se  siguen  de  la  flegma,  los  catarros  destila- 
ciones ,  corrómpese  el  color  del  rostro,  y  de  todo  el  cuer- 
po, hincha  el  bazo  ,  relaxa  los  neruios,  induziendo  vna 
graue  pereza,  postra  el  apetito  de  comer,  engendra  apos- 
temas y  muchas  vezes  calenturas.  El  buen  viejo  Hypocra- 


—  71  — 

les  nos  dize ,  que  conuiene  velar  de  dia ,  y  dormir  de  noche. 
Marsilio  Fiscino  en  sulib.  de  vida  sana  enseña  ,  y  manda, 
que  no  se  duerma  después  de  la  comida  del  medio  dia  ,  sin 
que  nos  fuerce  alguna  gran  necessidad;  y  la  experiencia 
que  es  a  quien  se  á  de  dar  mas  ere  lito ,  nos  muestra  con 
euidencia  ,  quan  pessado  se  leuanta  el  cuerpo ,  y  quan  agra- 
uada  la  cabeza  ,  y  hinchados  los  ojos  después  del  sueño 
meridiano.  Siendo  esto  assi  de  sentencia  de  tan  insignes 
varones:  forzosamente  diremos ,  y  mas  confirmándolo  la 
experiencia,  que  no  se  á  de  dormir  después  de  comer  ,  y 
por  consiguiente  ,  que  el  Refrán  es  falso  quando  dize ,  des- 
pués de  comer  dormir. 

Para  responder  a  la  objeccion  puesta  ,  y  sacar  a  luz  la 
sentencia  que  defendemos  ,  se  aduierta  ,  que  ay  algunas 
personas  ,  que  tienen  hecha  costumbre  de  tantos  años  á 
dormir  después  de  comer,  que  esta  mudada  esta  costum- 
bre en  naturaleza,  de  suerte  que  el  dia  que  no  reposan  (se- 
gún ellos  dizen)  la  comida  ,  toda  la  tarde  andan  rostrituer- 
tos, desgraciados  ,  pessados  y  sin  poder  cozer  lo  que  comie- 
ron, y  esto  todo  porque  mudaron  de  costumbre.  También 
se  aduierta  .  que  de  los  hombres  vnos  son  secos,  enjutos, 
coléricos  ,  ó  melancólicos ,  y  sin  flegma  de  que  se  puedan 
temer,  y  muy  fuertes  de  cabeza,  otros  por  el  contrario  de- 
masiado gruessos ,  flegmaticos  con  cabeza  flaca  ,  y  sujetos 
a  mil  genero  de  catarros  ,  y  corrimientos  de  cabeza. 

Entendido  este  notable  se  responde  con  facilidad  al  ar- 
gumento en  contra  puesto:  diziendo,  que  la  sentencia  de 
Hypocrates ,  la  de  Marsilio  Fiscino,  y  la  de  Auicena,  y  la 
de  todos  los  demás,  que  también  enseñan  ,  que  no  se  á  de 
dormir  después  de  comer,  es  verdadera,  en  aquellos  que 
son  flegmaticos  ,  gruessos  de  flaca  cabeza,  y  sujetos  á  cor- 
rimientos ,  en  los  quales  yo  también  confiesso ,  lo  que  estos 
graues  hombres  dizen ,  y  que  es  su  total  destruyeion  el  sue- 
ño meridiano,  con  lo  qual  se  aumenta  su  gordura,  se  ha- 
zen  vn  poco  de  flegmas,  y  se  les  rellena  la  cabeza  de  vapo- 
res, causa  de  todos  sus  catarros  ,  jaquecas ,  y  gotas.  Tam- 
bién se  a  de  responder  ser  verdadero  el  parecer  de  los  au- 
tores dichos,  y  lo  que  se  dixo  de  la  experiencia,  en  aque- 
llos que  no  tienen  costumbre  de  dormir  de  dia,  los  quales 
se  leuantan  después  del  sueño  torpes,  perezosos,  agraua- 
dos  ,  y  con  lasitud.  Pero  los  que  son  fuertes  de  cabeza  ,  sin 
flegmas,  enjutos,  coléricos,  y  sin  peligro  de  catarro,  y 
corrimientos,  en  estos  tales,  después  de  comer  dormir.  De 
la  propria  suerte  ,  los  que  tienen  costumbre  de  lardos  años 
adormir  después  de  comer,  no  se  les  ú  de  mudar  total- 
mente la  naturaleza  ,  que  ya  por  el  vso  tienen  adquirida, 
antes  se  les  a  de  ordenar  siempre,  que  después  de  comer 


—  72  — 

dormir,  y  no  solo  estando  con  perfeta  salud,  como  lo  en- 
seña Hypoerates,  en  infinitos  lugares ,  mas  también  en 
tiempo  de  enfermedad,  porque  como  agudamente  enseña 
Galeno,  todo  loque  esta  hecho  vso ,  y  costumbre  en  vn 
cuerpo  ,  es  bueno,  y  saludable,  y  por  el  contrario  lo  que 
no  esta  en  costumbre  es  malo  ,  y  assi  diremos  con  Galeno, 
que  el  sueño  después  de  comer  es  bueno  ,  y  el  velar  malo, 
por  no  estar  en  costumbre.  De  suerte,  que  teniendo  cos- 
tumbre de  vna  cosa,  aunque  no  sea  buena  de  sayo,  se  á 
de  guardar,  porque  esta  ya  hecha  natural  con  el  vso,  y  lo 
que  es  natural ,  siempre  se  á  de  obseruar:  esto  nos  enseña 
Galeno  en  el  octauo  del  methodo,  y  Hipócrates  en  el  se- 
gundo de  ratione  vistus  acutorum,  particularmente  ha- 
blando ,  de  aquellos  que  no  suelen  comer  a  medio  dia  ,  y 
comen  ,  dize  ,  que  an  de  dormir  después  de  la  comida, 
como  duermen  de  noche  después  de  la  cena  Y  Paulo  Aci- 
neta doctissimo  Griego  dize  ,  que  la  mas  oportuna  ocasión 
para  el  sueño  ,  es  después  de  comer.  Vega  por  expressas 
palabras  comentando  á  Hipócrates  nos  dize,  que  los  que 
tienen  costumbre  de  descansar  ,  y  dormir  á  medio  dia, 
que  no  solo  estando  con  salud,  mas  aun  en  las  enfermeda- 
des no  an  de  mudar  la  tal  costumbre  ,  de  todo  lo  qual  que- 
da muy  llana  la  razón  deste  Refrán ,  que  es ,  que  en  los 
que  tienen  costumbre  antigua  de  dormir  después  de  co- 
mer ,  no  se  les  á  de  alterar,  antes  en  estos  tales  es  saluda- 
ble remedio  ,  después  de  comer  dormir. 

Aduierta  (el  que  ama  la  salud)  acerca  de  lo  dicho,  que 
si  suele  dormir  después  de  comer,  y  siente  que  le  haze 
daño  el  sueño  á  esta  ora,  por  ser  de  los  que  arriba  dixi- 
mos,  que  no  conuiene  que  duerman.  Digo  pues,  que  si 
vuiere  de  mudar  costumbre  .  dexando  el  sueño  que  no  a  de 
hazer  esta  mudanza  de  repente ,  antes  ira  poco  á  poco  cer- 
cenando el  sueño  ,  hasta  que  en  quinze  dias  acabe  de  mu- 
dar la  costumbre.  Y  si  fuere  de  los  que  no  suelen  dormir 
de  dia  ,  y  quiere  hazer  contraria  costumbre,  también  se  á 
de  ir  poco  á  poco  enseñando.  Pero  el  que  gustare  de  repo- 
sar la  comida,  y  no  ossa  por  los  corrimientos,  podra  tomar 
vn  medio,  estando  vna  ora  sentado  ,  los  pies  altos  ,  y  la  ca- 
beza también  alta,  y  sin  dormir,  ni  hablar,  ni  leer ,  ni 
estudiar. 

La  segunda  parte  desta  sentencia,  dize,  y  de  cenar  pas- 
sos  mil.  Que  es  lo  proprio  que  en  otra  parte  prouamos  di- 
ziendo  ,  que  no  nos  acostemos  con  la  cena  en  la  boca ,  por- 
que como  ya  demostré  con  razones ,  y  autoridades  ,  es 
muy  dañoso  á  la  salud. 

Lo  que  se  ofrece  de  duda  cerca  desta  parte  supuesto  que 
no  es  bueno  acostarnos,  en  espacio  de  mas  de  vn  ora  des- 


—  73  — 

pues  de  cena  ,  es:  si  este  tiempo  que  dista  ,  entre  la  cena, 
y  el  sueño  ,  si  sera  conueuieute  ocuparlo  passeando,  como 
dize  la  sentencia,  ó  enquietud.  A  esta  duda  se  responde  que 
lo  que  conuiene.  es  ,  que  la  cena  aya  descendido  ,  de  la  su- 
perior parte  del  estomago,  á  la  inferior,  primero  que  va- 
mos a  la  cama,  y  para  esto  conuendra  passearnos  muy  de 
espacio,  sin  vehemente  mouimiento ,  porque  no  se  pertur- 
be la  concoccion  ,  lo  qual  es  dotrina  de  Auicena,  que  pa- 
rece la  tomo  desta  sentencia.  Y  assi  por  expressas  palabras 
dize  ;  si  lo  que  se  comió  tarda  en  descender  de  lo  alto  a  lo 
bajo  del  estomago,  es  bueno  andar  vn  poco. 


Mas  mato  la  cena, 
que  sano   Auicena. 

REFRÁN.  XI. 


La  pertinacia,  qve  algunos  tenidos  por  curiosos,  é  inteli- 
gentes de  Refranes  ,  y  que  tratan  de  la  conseruacion  del  in- 
diuiduo  ,  tienen,  contra  la  opinión  que  en  otra  parte  sea 
defendido,  acerca  de  que  eonuiene  "ara  la  seguridad  de  la 
salud,  comer  muy  poco  á  medio  d;a  .  y  cenar  mas  canti- 
dad. Digo  pues,  qué  la  pertinacia  destos  se  funda  toda  en 
ésta  sentencia  que  voy  explicando;  porque  luego  dan  con 
este  testo  Castellano,  dizicndo  que  la  cena  á  de  ser  muy 
poca,  porque  mas  mato  la  cena,  que  sano  Auicena:  y  si 
estuuiessen  bien  en  el  punto  de  la  dificultad  conocerían, 
<pie  esta  sentencia,  no  contradize  á  las  que  arriba  se  an 
declarado.  Y  perqué  esto  conste  manifiestamente  ,  les  res- 
pondo con  distinción  diziendo  ,  que  á  muchos  destruye,  y 
mata  la  cena,  como  afirma  nuestra  sentencia,  quando  la 
tal  cena  es  celebrada  ,  hallando  el  estomago  repleto  .  y  sin 
auer  cocido,  ni  distribuydo  ,  la  mucha  cantidad  y  diuersi- 
dad  de  manjares,  que  a  la  ora  del  medio  día  se  comió,  y 
quando  tan  Idee,  se  cena  ,  y  beue  tan  á  rienda  suelta  ,  que 
aunque  este  desocupado  el  estomago  a  la  ora  de  lacena, 
no  puede  el  calor  natural  vencer  la  desproporcionada  car- 
ga que  se  le  entrega;  antes  rendido  sufocado,  y  oprimido 
el  calido  innato,  se  echa  COI)  lo  que  le  an  dado,  de  adonde 
lien  appoplexias,  y  epilepsias  ,  perlesías,  y  otros  mil 
géneros  de  males,  y  repentinas  muertes,  que  es  loque 
nos  dize  este  Refrán.  Pero  (piando  el  prandio  vuiere  sido 
muy  lene  ,  y  la  cena  fuere  ordenada  en  reda  cantidad  ,  ca- 


—  74  — 

lidad;  y  modo:  en  tal  caso  no  haze  mal,  antes  es  salutífero 
remedio  para  la  conseruacion  de  la  salud ,  que  sea  en  ma- 
yor cantidad  que  la  comida,  como  arriba  queda  prouado. 
Supuesto  lo  qual  diremos  ,  que  el  proueruio  pressente  se  k 
de  entender,  que  mata  la  cena  ,  quando  se  haze  sin  orden, 
en  superflua  cantidad,  como  también  nos  destruye  la  co- 
mida de  qualquiera  ora  ,  si  no  es  con  moderación.  Y  tam- 
bién se  a  de  entender  que  haze  mal  la  cena  ,  quando  lo  que 
se  comió  á  medio  dia  no  fue  en  tal  cantidad ,  que  ya  estu- 
uiesse  cozido  y  destribuydo.  Y  assi ,  mas  mato  la  cena  que 
sano  Auicena.  Pero  faltando  estas  condiciones,  no  solo 
no  mata  mas  antes  es  necessaria. 

Y  porque  no  quede  sin  entera  explicación  el  texto  pro- 
puesto ,  se  aduierta  la  exageración  ,  y  encarecimiento  que 
vsó,  para  darnos  á  entender  ,  quanto  importa  la  modera- 
ción en  la  cena  ,  pues  dize  ,  que  mató  mas  la  cena,  que 
sanó  el  mas  Docto,  y  perfeto  Medico  ,  que  hasta  estos  tiem- 
pos se  á  conocido.  Que  si  bien  se  considera ,  fue  honrar 
mucho  á  este  varón ,  y  no  vituperarle  ,  el  dezir  que  mató 
mas  la  cena  ,  que  el  sano  ,  porque  este  fue  encarecimiento. 

Y  nadie  se  admire  ,  que  antepongamos  á  Auicena  á  los 
demás  de  su  arte  ,  que  es  mucha  razón  ,  por  auer  escrito  la 
Medicina  mas  consumadamente  que  otro.  Mucho  se  debe 
por  cierto  al  vectustissimo  Hypocrates  :  pero  los  libros  que 
escriuio  fueron  mancos,  confusos,  y  sin  guardar  orden  en 
ellos  ,  y  tan  subcintos  ,  que  es  impossible  entendellos  sin 
comento :  de  adonde  vino  á  dezir  doctissimamente  Galeno, 
que  Hypocrates  dexo  la  simiente  de  la  Medicina,  para  que 
sus  sucesores  la  cultiuassen. 

Galeno  por  el  contrario  escriuio ,  tan  largo  ,  y  con  tanta 
copia  de  palabras ,  y  detuuose  tan  proüxamente  en  re- 
prehender á  otros,  que  apenas  se  pueden  leer  sus  obras  en 
toda  la  vida  .  por  lo  qual  es  assimilada  su  Medicina  al  trigo, 
que  esta  en  las  espigas  con  la  paja  y  poluo,  sin  puridad  ,  y 
limpieza,  que  para  que  sea  de  prouecho  á  de  costar  mucho 
trabajo. 

Oribasio  escriuio  tres  libros  de  Remedica,  pero  muy 
faltos  de  la  entereza  que  requiere  el  arte. 

Paulo  Agineta  ,  quiso  cortar  los  piopollos  ó  pámpanos 
de  Galeno ,  abreuiando  sus  obras  y  dio  en  otro  extremo, 
de  suerte  ,  que  se  dexo  mil  cosas  necessarias  por  escriuir. 

Aecio  escriuio  vn  poco  mas  largo,  pero  también  se  olvi- 
do de  muchas  cosas  importantes. 

De  los  Araues ,  Serapion ,  calló  lo  mas  de  la  Medicina. 

Rassis  hizo  el  continente  tan  indigesto  ,  y  confusso, 
que  mas  sirue  de  confundir  los  entendimientos ,  que  de 
enseñar  el  arte. 


—  75  — 

Después  desto  sucedió  Haliabas,  llamado  la  simia  de 
Galeno,  porque  le  imito  haziendo  compendio  de  sus  obras: 
y  aunque  es  verdad,  que  este  insigne  varón,  llego  mas 
cerca  de  lo  que  se  pretende .  con  todo  esso  disgrego  tanto 
algunos  de  sus  tratados,  y  detuuose  en  declarar  los  térmi- 
nos Arábigos,  tan  sin  medida,  que  son  sus  trabajos  de 
poco  prouecho. 

El  noble  Alfarabio,  vsó  de  tanta  breuedad  ,  y  obscuri- 
dad ,  que  leerle  es  perder  el  tiempo. 

Entre  los  Latinos  floreció  en  tiempo  del  Emperador  Ti- 
berio Cessar  Cornelio  Celso:  pero  como  en  aquel  tiempo  en 
Roma  no  se  vsaua  la  racional  Medicina  ,  mas  que  la  Empi- 
rica  ,  sacó  á  luz  su  libro  ,  sin  dar  razón  de  cosa  alguna  de 
quanto  escriuio.  Y  assi  es  tenido  por  mas  excelente  en  la 
pureza  de  la  lengua  Latina,  que  en  Medicina. 

Quien  pues  es  aquel  Autor,  que  escriuio  no  sola  la  si- 
miente ,  como  Hypocrates  ,  ni  difussamente  como  Galeno, 
y  Rassis  ,  que  dexaron  la  simiente  con  su  paja,  y  poluo,  y 
quien  es  el  que  no  escriuio  la  Medicina  ,  por  el  contrario, 
tan  subcinta,  breue,  corta,  manca,  y  empírica  ,  y  sin  or- 
den ,  como  üribasio,  Paulo  Aecio  ,  "Serapion  .  Haliabas, 
Alfarabio ,  y  Cornelio  Celso  :  este  fue  el  Doctissimo  Auice- 
na  ,  de  quien  dize  por  encaricimiento  el  present  •  Refrán. 
Mas  mato  la  cena ,  que  sano  Auicena.  Este  varón  insigne, 
escriuio  claro  ,  no  breue  ,  ni  largo  ,  ni  sin  orden  en  la  Me- 
dicina. Fue  gran  Dialéctico  ,  Phisico,  y  Metapbisico  :  por1 
lo  qual  Alberto  ,  con  razón  llamado  Magno,  y  el  Angélico 
Doctor  Sancto  Thomas  ,  dicho  expossitor  lucido  ,  y  el  acu- 
tissimo  Escoto  :  digo  pues  ,  que  estos  tres  preclaros  varo- 
nes, á  cada  passo  en  sus  obras,  defienden  la  opinión  de 
Auicena  ,  y  contiessan  auer  sido  de  grandissimo  ingenio. 

Es  llamado  Auicena  comunmente  ,  el  Principe,  porque 
según  opinión  de  algunos,  fue  señor,  y  Rey  de  Cordoua: 
délo  qual  yo  no  é  hallado  autor  autentico  que  lo  diga, 
mas  de  que  esta  recibido  en  el  vulgo  assi,  sin  fundamento 
alguno.  Andrés  Alpago  ,  en  la  declaración  de  los  nombres 
Arábigos  ,  dize  ,  que  Auicena  es  llamado  Principe  ,  no  solo 
porque  fue  excelente  en  todas  ciencias  ,  sino  porque  fue  el 
primero,  y  mas  amado,  y  Secretario  del  Rey  de  Persia, 
adonde  también  afirma  que  fue  de  Persia  y  no  Español. 
Sorsano  Araue  discipulo  del  Principe  Auicena  escriuio  su 
vida  ,  la  qual  anda  con  sus  obras  ,  y  este  Autor  dize  ,  que 
Auicena  fue  de  Persia  ,  hijo  de  Hali.  Lo  qual  consta  ser  assi 
delproprio  Auicena  en  el  libro  primero,  y  en  otros  lugares. 

Nació  en  la  ciudad  de  Duchara  ,  6  en  vna  villa  alli  cer- 
ca. Su  madre  se  dixo  Citara:  viuio  en  la  ley  de  Mahoma. 
porque  sus  padres  también  fueron  Mahometanos  ,  mas  con 


6  — 


todo  esso  fue  de  tan  agudo  ingenio  tan  aficionado  á  las  le- 
tras ,  y  virtudes ,  que  de  edad  de  diez  años  assombró  ,  y 
pasmó  el  inundo  :  en  la  qual  edad  supo  Música  ,  Aritmethi- 
ca  ,  y  Architetura,  fue  su  Maestro  Nathatkro ,  del  qual 
aprendió  Dialéctica,  Philosophia  ,  y  Mathematicas  .  acutis- 
simamente;  fue  muy  inclinado  á  leer  libros  de  Medicina,  y 
assi  no  dexo  autor  que  no  reboluiesse:  pero  después  de 
auerla  estudiado  algún  tiempo  ,  sien  lo  le  diez  y  seys  años 
boluio  a  repassar  la  Dialéctica,  y  ciencia  natural  con  tan- 
ta pertinacia,  que  afirma  este  autor  discípulo  suyo  ,  que 
en  año  y  medio  no  durmió  de  noche  sueño  con  quietud, 
aunque  trabajaua  todo  el  dia  en  ios  estudios.  Traia  siem- 
pre consigo  ,  cartapacio  ,  y  tinta  ,  para  cscriuir  lo  nueuo, 
y  bueno  ,  que  cada  dia  descubría  en  las  ciencias  ,  y  para 
cscriuir  los  conceptos,  que  se  le  ofrecían  en  cada  cosa.  Fue 
muy  piadoso,  prudente  ,  alegre  .  y  temeroso  de  Dios,  como 
concia  de  sus  obras  .  las  quales  comienzan  siempre  dando 
gracias  á  Dios.  V  si  alguna  vez  se  sentia  fatigado  de  los  es- 
tudios, y  de  enseñar  .  á  sus  dicipulos,  se  yua  por  la  maña- 
na al  templo  y  descansaua  ,  haziendo  oración  á  Dios  todo  el 
dia,  y  por  medicamento  vsaua  beuer  vn  poco  de  vino  para 
restaurar  las  fuerzas. 

Cuenta  Sorsano,  que  Auicena  tuno  tan  vehemente  amor 
á  las  ciencias  .  que  ninguna  dexo  que  no  estudiasse consu- 
madamente .  y  quedándose  á  la  Metaphisica,  sintió  tanta 
dificultad  en  la  intelligencia  della  ,  que  levo  los  libros  qua- 
renta  vezes  ,  y  los  tenia  en  la  memoria  .  y  no  los  entendía. 
Y  as<i  como  desesperado  dio  con  ellos  en  la  pared,  y  toe 
dexo  por  cosa  que  no  podia  ser  entendida.  Pero  quiso  su 
ventura,  que  passando  por  la  plaza  compro  vn  libro  viejo, 
que  vendía  el  pregonero  casideualde,  por  tres  dineros- 
era  este  libro  Alpharabio ,  intitulado,  declaración  déla 
ciencia  diuina.  Leyendo  pues  este  libro,  comenzó  á  enten- 
der lo  que  ya  sabia  de  memoria  ,  de  lo  qual  recinto  tan  in- 
tenso gusto,  y  delectación,  que  se  fue  al  templo  a  dai 
gracias  á  Dios  por  auerle  'lado  en  las  manos  aquel  libro, 
sin  el  lo  pensar  .  y  otro  dia  repartió  á  pobres  gran  parte 
de  sus  bienes  ,  por  el  bien  recibido  de  Dios.  Aprouechose 
tanto  Auicena  en  breoissimo  tiempo  ,  que  en  todo  el  Rey  no 
adquirió  fama  y  authoridad  .  porque  á  los  diez  y  ocho  años 
de  su  edad  ya  estaua  en  gran  perfección  apoderado  de  las 
ciencias.  Por  lo  qual  ,  como  en  aquel  tiempo  estuuiesse 
afligido  de  vna  grane  enfermedad  ,  y  desafuciado  de  los 
Médicos,  el  Principe  de  aquella  Prouincia,  hijo  del  Rey  de 
Bucara,  fue  llamado,  y  curando  al  Principe  lo  sano  . 
la  qual  vitoria  ,  fue  muy  amado  .  y  estimado  de  allí  ade- 
lante del  Rey  ,   en  cuya  casa  viuio  tres  años  ,  y  cumpliendo 


el  veynte  y  vno  de  su  edad,  con  admirable  doctrina  ,  y  ar- 
tificio ,  compuso  á  ruego  de  vn  cauallero,  el  libro  común 
para  todas  ciencias,  y  a  pedimento  de  otro  amigo  ,  veynte 
libros  de  demonstracion  ,  y  otro  de  gracia  y  satisfacion. 
En  este  tiempo  murió  Hali  su  padre,  y  el  Rey  por  tener 
gran  satisfacion  de  Auicena  ,  le  ocupo  en  negocios:  y  assi 
salió  por  el  Reyno  ,  y  anduuo  muchas  tierras  ,  mas  con  to- 
das sus  ocupaciones,  escriuio  el  libro  de  principio,  y  buel- 
ta,  y  otro-de  la  Mágica  vniuersal,  que  llaman  oculta  Phi- 
losophia  :  y  los  libros  de  .Medicina  tan  celebrados  por  el 
mundo  ,  y  los  de  vero,  y  falso,  con  otros  muchos  libros. 
En  esta  sazón  curo  en  la  ciudad  de  Elera,  el  Rey  della  de 
vna  graue  melancolía.  Después  de  lo  qual  compuso  el 
lib.  dicho  Almahad ,  que  quiere  dezir  del  lugar  que  ten- 
drán las  animas,  después  que  se  aparten  del  cuerpo.  Veni- 
do a  la  prouinciade  Abdan,  curo  de  vn  dolor  cólico  al  Rey 
della  :  en  agradecimiento  de  lo  qual  el  Rey  le  dio  muchas 
riquezas  .  y  le  hizo  su  consiliario  en  primero  grado,  Y  allí 
escriuio  las  exposiciones  de  Aristóteles ,  y  los  libros  natu- 
rales ,  que  oy  son  bien  manifiestos  ,  y  comenzó  el  libro  de 
la  conseruacion  de  la  salud.  Después  se  ocupo  en  enseñar 
ciencias.  Y  para  descansar  ,  siempre  cenauan  con  el  algu- 
nos dicipulos  ,  y  le  entretenían  con  música  (según  esmeré 
Sorsano.)  Partióse  el  prestantissimo  Auicena  de  aquella 
tierra  con  vn  hermano  suyo,  y  algunos  dicipulos  que  le 
siguian.  y  dos  esclauos,  vestidos  con  sacerdotal  vestidura 
a  vsanza  de  los  Persas,  y  llegó  á  la  ciudad  de  Aspehan, 
adonde  les  salieron  a  recebir  todos  los  varones  graues  que 
auia  ,  y  el  Rey  le  honro  mucho  ,  y  hizo  que  se  juntassen  to- 
dos los  Doctores  de  su  Reino,  señakuios  en  sabiduría,  á 
disputar  con  Auicena  ,  estando  delante  del  proprio  Rey  .  a 
los  quales  respondía  con  gran  distinción  ,  y  agudeza.  En 
esta  ciudad  de  Aspehan  se  detuuo  algunos  tiempos  .  adonde 
acabo  los  libros  de  la  conseruacion  de  la  salud  .  y  les  junto 
otro  de  los  herrores  que  se  co.ueten  en  el  regimiento  de  la 
salud  ,  y  su  cura  :  perficiono  la  dialéctica  ,  y  los  libros  de 
vero  ,  &  falso  ,  y  hizo  las  obseruaciones  de  los  libros  de 
Euclidt's ,  y  Mathematicas  y  del  Alchimia  ,  añadiendo  á  es- 
tos proprio-;  Libros  muchas  questiones,  y  capítulos neces- 
Sarios.  Compuso  el  libro  de  plantas  ,  y  animales  adonde 
también  se  dio  mucho  al  estudio  de  la  Magia,  y  Astrono- 
mía, con  su  dicipulo  Sorsano  ,  y  hizieron  con  sus  proprias 
manos  Los  instrumentos necessanos ,  para  el  conocimiento 
de  las  estrellas,  (ion  el  trabajo ,  y  continuación  de  los  estu- 
dios (estando  sus  cosas  en  este  estado]  comenzó  el  sabio 
Auicena  á  sentirse  muy  enfermo  de  la  cabeza,  y  temiendo 
alguna  postema  hizo  traer  mucha  nieue .  la  qual  se  aplico 


á  toda  la  frente,  y  sienes  ,  y  assi  fue  sano.  Era  Auicena  ro 
)  busto  de  complexsion  ,  y  dado  á  madona  Venus,  por  lo 
qual  sintiéndose  flaco  ,  jamas  quiso  tomar  purga.  Y  assi 
estando  con  el  Rey  de  aquella  tierra  en  el  exercito  (que 
traia  guerras)  padeció  vn  dolor  vehementissimo  de  cólica, 
y  conociendo  por  la  potestad  del  contrario,  que  auia  de  ser 
forzoso  huyr ,  ó  retirarse  el  campo  ,  recibió  ocho  ayudas 
fuertes  en  breue  tiempo,  de  adonde  se  le  hizieron  llagas  en 
las  tripas  ,  en  la  curación  de  las  quales  sus  esolauos  pre- 
tendieron ocultamente  matarle  ,  mas  no  pudieron.  Asaltóle 
también  allí  el  mal  de  gota  coral  ,  para  remedio  del  qual 
vsaba  el  Mitridato  ,  y  assi  viendo  sus  esclauos  oportuna 
ocasión  ,  le  mezclaron  gran  cantidad  de  Opio  en  la  confec- 
ción del  Mitridato  ,  con  que  le  llegaron  a  punto  de  muerte 
(tenían  odio  estos  sieruos  á  su  señor  ,  porque  les  reprehen- 
día ,  y  amenazaua.)  Pareciendole  no  ser  buen  temple  el  de 
aquella  tierra  para  su  salud  ,  se  partió  en  una  litera  á 
.  otra,  dicha  Aspean  ,  en  la  qual  conualecio.  Pero  como  no 
f  se  abstuuiesse  del  carnal  vicio,  vino  á  perder  el  calor  na- 
tural ,  y  las  fuerzas  ,  y  á  recaer  en  la  enfermedad  passada 
de  tal  suerte  ,  que  con  euideucia  conoció  ser  su  mal  sin  re- 
medio, y  estar  cercano  ala  muerte  ;  y  assi  hizo  testamen- 
to, en  el  qual  encomendó  su  anima  á  Dios  con  gran  fertior, 
y  mandó  distribuyr  todos  sus  bienes  entre  pobres,  y  dio 
libertad  á  los  esclauos,  que  presenten  se  hallaron.  Murió 
vn  Viernes  por  la  tarde  en  el  mes  del  Rhamadan  de  los  Mo- 
ros, el  año  de  quatrocientos  y  veynte  ,  y  ocho  de  la  fuga 
de  Mahoma  ,  siendo  de  edad  de  cinquenta  y  ocho  años  ,  íue 
sepultado  su  cuerpo  en  la  ciudad  de  Chemedan  á  donde 
hasta  el  día  de  oy  parece  su  sepulchro.  Todo  lo  dicho  escri- 
ue  Sorsano  discípulo  de  Auicena  ,  testificando  que  se  hallo 
presente. 

De  adonde  coligiremos,  que  el  sapientissimo  Auicena 
fue  nacido  en  Persia  ,  y  viuio  siempre  en  ella,  y  que  jamas 
vio  á  Cordoua  ,  á  donde  dízen  algunos  que  fue  Principe  ,  y 
señor  della  :  floreció  acerca  de  los  años  del  señor  de  mil  y 
diez  y  siete,  en  tiempo  de  Graciano,  y  del  Comentador 
Auerro  z  ,  y  de  Abenzohar. 

Este  insigne  Moro  Medico  de  Persia  ,  hijo  de  los  padres 
referidos  que  escriuio  tan  varios  libros,  y  tan  doctos,  que 
es  constitución  ,  que  se  lean  en  la  Cátedra  de  Prima  de  Sa- 
lamanca fuente  de  ciencias.  Este  de  quien  se  á  dicho  que 
fue  tan  querido  de  muchos  Reyes  por  su  prudencia  ,  y  salñ- 
duria  ,  y  llamado  de  todos  Principe  .  por  auer  sido  Príncipe 
de  Médicos,  y  Medico  de  Principes.  Este  pues  es  de  quien 
dize  la  sentencia  que  explicamos  ,  que  no  sanó  tantos 
(aunque  sano  ,  y  curo  muchos  Reyes)  como  mata  la  cena 


—  79  — 

superflua  hecha  ,  sin  ser  cozida  ,  ni  diferida  la  comida  del 
medio  dia.  Y  assi  se  á  de  entender  el  Refrán  ,  de  mas  mato 
la  cena  ,  que  sano  Auicena. 


Por  mucha  cena 
nunca  noche  buena 

REFRÁN.  XII. 

JliL  Cómico  dixo  ninguna  cosa  sea  mucha:  y  la  fuente  de 
Medicina  Hypocrates  ,  todo  lo  mucho  es  enemigo  de  nues- 
tra naturaleza.  Y  entre  Médicos  es  doctrina  llana  y  sin 
controuersia  que  qualquier  remedio,  y  comida,  no  pueden 
ser  buenos  si  son  de  cantidad  desproporcionada  ,  y  sin  me- 
dida, que  corresponda  con  la  necessidad  que  lo  pide.  Y 
esto  aunque  las  cosas  que  se  comen  sean  de  buena  quali- 
dad ,  y  bien  aderecezadas  .  y  se  coman  á  buen  tiempo, 
porque  el  yerro  que  se  comete  en  la  cantidad  ,  es  peor  que 
el  que  se  haze  en  la  calidad  :  de  suerte  ,  que  si  vno  auiendo 
de  cenar  polla  ,  cenase  algún  pescado ,  ó  otra  cosa  que  no 
fuesse  de  tan  buena  calidad  como  la  polla,  digo  que  no  ha- 
ría tan  gran  yerro  para  su  salud  .  si  comiesse  en  modera- 
da cantidad  ,  como  haria  el  que  cenase  polla  en  mas  canti- 
dad de  la  que  puede  lleuar  el  estomago  ,  porque  la  canti- 
dad superflua  como  ya  esta  dicho  en  otra  parte,  no  puede 
ser  cozida  del  calor  natural,  y  no  se  coziendo  bien  ,  an  de 
resultar  crudezas  ,  ventosidades  ,  inquietud  ,  mal  humor, 
peligro  de  perlesía,  apoplexia  ,  hinchazón  de  vientre,  y 
dormir  sin  sosiego.  Y  assi  por  mucha  cena,  nunca  noche 
buena.  Pero  si  la  cena  se  celebra  en  justa  cantidad  ,  y  sin 
yerro  alguno  ,  auiendo  comido  á  medio  dia  poco  ,  esta  tal 
cena  conseruara  el  húmido  radical ,  perficionara  la  salud, 
y  alargara  el  curso  de  la  vida. 


No  le  quiere  mal 
quien  hurta  al  viejo 
lo  que  a  de  cenar. 

REFRÁN.   XIII. 

Lon  razones,  y  avtoridades  suficientes  ,  se  prono  en  el  co- 
mentario de  la  sentencia  sexta,  que  la  principal  comida 


—  80  — 

del  dia  solía  ser  la  cena  ,  y  que  quien  quisiere  conseruar  la 
salud,  deue  en  este  tiempo  vsarlo  assi ,  y  entender  que  la 
mas  couueniente  comida  a  de  ser  la  de  la  tarde :  pues  como 
la  cena  sea  la  comida  de  mas  importancia ,  esta  sentencia, 
quiere  que  entendamos  por  la  cena,  la  comida  de  todo  el 
dia  ,  y  assi  dize,  que  no  dessea  que  se  muera  el  viejo  ,  ni 
le  quiere  mal  quien  le  cercena  ,  y  quita  parte  de  lo  que  so- 
lia  comer  en  tiempo  de  la  juuentud;  dando  á  entender  que 
conuiene  que  el  viejo  ,  coma  poco  para  gozar  de  salud. 

La  razón  deste  aphorismo  Castellano^  que  vamos  decla- 
rando,  se  funda  en  otro  de  Hypocrates  ,  que  nos  enseña, 
que  los  viejos  con  gran  facilidad  sufren  la  hambre,  y  ayu- 
no ,  al  contrario  de  los  niños  ,  que  con  dificultad  pueden. 

Galeno  ,  y  los  demás  expositores  de  Hypocrates  dizen, 
que  los  viejos  an  de  comer  poco,  porque  su  calor  es  flaco, 
y  débil,  y  assi  se  resuelue  poco  la  sustancia  en  los  viejos, 
y  á  poca  resolución  ,  couuiene  poca  comida.  Tienen  tam- 
bién el  sentido  de  la  boca  del  estomago,  adonde  se  haze  la 
hambre  muy  obscuro  ,  y  boto  ,  por  lo  qual  no  la  sienten, 
y  assi  no  se  les  siguiran  los  inconuenientes  que  de  la  ham- 
bre se  suelen  causar.  Demás  destas  razones  se  da  otra  .  que 
es  que  á  los  viejos ,  aunque  sufran  bambre  no  se  les  infla- 
ma la  sangre,  como  á  los  mozos,  porque  su  calor,  como 
esta  dicho  es  débil  ,  y  ¡a  resistencia  en  los  viejos  (que  es  la 
frialdad)  fuerte.  De  lo  qual  entenderemos,  que  no  le  quie- 
re mal  ,  quien  !e  hurta  al  viejo,  parte  de  la  comida,  que 
solia  comer  en  tiempo  de  juuentud  .  que  quitándosela  ,  vi- 
uira  mas  tiempo  ,  y  con  mas  salud. 

Esto  proprio  nos  enseña  Bypocr-ates  ,  en  el  aphorismo 
décimo  juarto  del  primero  libro  .  adonde  amena'za  a  los 
viejos,  que  no  comieren  poco,  diziendo  ,  que  con  mucha 
comida  su  flaco  calor  se  ahoga,  y  oprime,  de  adonde  sera 
lurzoso  seguirse  muchas  enfermedades. 

Has  porque  la  verdad  resplandezca  con  mas  luz,  y  por- 
que los  señores  viejos  no  yerren  en  su  regimiento  ,  se  ad- 
uierta  que  la  vejez  tiene  dos  partes  ,  primera  ,  y  segunda, 
la  primera  es  desde  cinquenta  años  hasta  sesenta  poco 
mas  ,  ó  menos ,  de  la  qual  edad  dizen  los  Astrólogos  ,  que 
es  señor  Iupiter  Planeta  calido  ,  y  húmido  ,  y  que  con  su 
calor  ,  y  humedad  tiempla  la  frialdad  ,  y  sequedad  ,  desta 
parte  primera  de  la  vejez  .  y  a^si  lo  passan  bien  los  que 
corren  de  cinquenta  á  sesenta  años.  Destos  viejos  dize  Hy- 
pocrates ,  que  padecen  pocas  enfermedades  ,  y  essas  pe- 
queñas Y  destos  auemos  de  entender  el  aphorismo  de  Hy- 
pocrates ,  que  arriba  dixe  ,  que  trata  de  que  los  viejos  su- 
fren con  facilidad  el  ayuno.  Y  por  esta  razón  la  santa  ma- 
dre Iglesia  les  obliga  al  avuno.  hasta  los  sessenta  años. 


—  81  — 

que  es  esta  primera  parte  de  la  vejez  :  y  destos  viejos  es 
también,  de  quien  dize  el  Refrán  ,  no  le  quiere  mal. 

La  segunda  parte  de  la  vejez  se  cuenta  desde  los  ses- 
senta años,  poco  mas  ,  ó  poco  menos  por  todo  el  tiempo 
restante  de  la  vida ,  aunque  dure  muchos  años.  Llamase 
decrepita  esta  vltima  edad  ,  en  la  qual  an  de  tener  muy  di- 
ferente modo  de  comer  ,  (los  viejos  que  quisieren  viuir) 
desde  que  tuuieron  los  sessenta  años  ,  porque  no  pueden 
sufrir  el  ayuno  ,  antes  como  niños  tienen  necessidad  de  co- 
mer muchas  vezes ,  y  cada  vez  poco.  La  razón  desto  es, 
porque  su  fuerza  ,  y  calor  natural ,  es  lan  débil,  y  esta  tan 
en  lo  vllimo,  que  con  muy  poca  falta,  y  yerro  que  se  haga 
se  acabara  de  apagar.  Gaíeno  en  el  libro  quinto  de  la  con- 
seruacion  de  la  salud  dixo  ,  que  los  viejos  desta  edad  se  an 
de  regir,  como  conualecientes  ,  que  salen  de  algún  graue 
mal ,  comiendo  poco  ,  y  á  menudo  ,  como  hazia  Antiocho 
Medico  ,  de  quien  trata  en  el  libro  citado.  Considerando 
pues  nuestra  madre  la  santa  Yglesia  esta  razón ,  releuó  del 
ayuno  á  los  que  passan  ya  de  los  sessenta  ,  que  son  lo*  de- 
crépitos ,  de  los  quales  se  puede  entender  también  el  Re- 
frán presente  en  quanto  á  la  cantidad  ,  que  se  les  á  de  dar 
de  vna  vez  á  comer,  porque  á  de  ser  pequeña.  Y  as<i  dire- 
mos .  que  la  verdad  desta  sentencia  comprehende  la  vna, 
y  la  otra  parte  de  la  vejez. 


De  las  cr.rnes  el  Carnero  , 
de  los  pescados  el  Mero. 


REFRÁN  XIIII. 

Li.  Pbilosopho  en  el  libro  primero  de  historia  animalium, 
pone  artificiosamente  todas  las  diferencias  de  animales, 
que  Dios  con  su  omnipotencia  crio,  las  quales  reduzidas  á 
breuesuma,  dize.  que  son  dos:  la  vna  diferencia  es  de 
aquellos  animales  ,  que  viucn  en  el  agua,  como  todo  ge- 
nero de  peces  ,  y  la  otra  de  aquellos  que  passan  su  vida  en 
la  tierra  ,  como  ei  cauallo  ,  buey,  y  otros  muchos  ,  adonde 
también  comprehendio  las  aues.  iíaze  después  de-tos  dos 
miembros,  otras  subdiuissiones  ,  que  podra  ver  el  curioso 
en  el  l'ugar  citado,  el  qual  dize  que  ay  animales,  cuya 
vida,  goza  de  la  tierra  ,  y  agua  ,  que  son  el  cocodrilo,  rana, 

ni.  G 


—  82  — 

galápago  ,  y  otros  desta  casta.  Masía  curiosidad  humana 
el  dia  de  oy  ,  en  breue  compendio,  acomodando  todos  los 
animales  del  vniüersoá  su  sustento,  haze  también  dos  di- 
ferencias dellos,  llamando  carne  a  los  que  viuen  en  la 
tierra  ,  y  ayre  ,  y  pescado  á  los  que  viuen  en  el  agua.  Nin- 
guna destas  diferencias  comían  los  hombres  antes  del  di- 
luido vniuersal ;  pero  después  dio  licencia  Dios  á  Noe  ,  y  á 
sus  descendientes  ,  para  que  los  pudiessen  comer  :  desde 
este  tiempo  pues  comen  los  hombres  carne  ,  y  pescado  y 
desseossos  de  gozar  vida  larga,  y  de  la  dulce  salud,  lo  qual 
se  adquiere  con  buenos  alimentos  an  venido  a  sacar  en 
limpio,  que  de  las  carnes  el  carnero,  de  los  pescados  el 
mero  ,  es  el  mas  salutífero,  y  sabroso  mantenimiento,  y 
assi  el  Castellano  formo  el  Refrán  ,  y  sentencia  que  vamos 
declarando,  que  traydo  siempre  en  la  memcria  importara 
mas  que  el  vso  de  algunos  medicamentos  muy  celebrados. 

La  verdad  ,  y  razón  por  que  la  carne  del  carnero  sea 
mejor  para  el  hombre  ,  que  la  de  todos  los  demás  animales 
se  conoce  de  su  calidad  ,  modo  de  sustancia  ,  y  efectos.  De 
su  calidad  porque  el  temperamento  del  carnero  es  mas  se- 
mejante al  del  hombre  que  otro  alguno  ,  como  euidente- 
mente  se  ve  ,  en  que  se  conuierte  con  mas  facilidad  en 
substancia  ,  que  la  carne  de  los  demás  animales ,  y  es  cier- 
to que  entonces  se  haze  mas  fácilmente  la  trasmutación» 
quando  ay  mas  semejanza  ,  en  lo  que  á  de  comutar ,  y  en 
lo  que  se  á  de  comutar.  También  se  conoce  esto  ,  en  que 
sustenta  la  carne  del  carnero  copiosamente  ,  y  haze  muy 
pequeña  cantidad  de  excrementos  ,  y  no  sustentara  tanto, 
si  no  tuuiera  gran  semejanza  con  la  carne  humana.  Demás 
de  lo  dicho  se  aclarara  esta  verdad  ,  con  la  bondad  de  san- 
gre ,  que  la  carne  del  carnero  cria  en  el  hombre  ,  y  con  la 
facilidad  ,  que  se  cueze  en  el  estomago,  y  assi  vemos  que 
jamas  ninguno  se  quexo  desta  carne  ,  comida  en  moderada 
cantidad.  Y  si  alguno  dixere  que  la  carne  del  puerco  es  mas 
semejante  a  la  del  hombre  que  la  del  carnero  ,  y  lo  prouare 
con  la  autoridad  de  Galeno  en  los  libros  de  alimentis.  Res- 
ponderase  á  esto,  que  Galeno  ,  no  conoció  los  carneros  de 
España  ,  que  si  los  conociera  ,  no  fuera  de  la  opinión  que 
fue  ,  y  esto  se  ve  muy  claro,  porque  hablando  de  las  ca- 
bras ,  y  cabrones  en  el  lib.  3.  cap.  2.  de  facultad  de  alimen- 
tos, dixo  que  el  carnero  sigue  la  carne  de  los  cabrones  en 
su  malicia.  Lo  qual  es  muy  diferente  en  nuestra  España» 
adonde  se  á  de  anteponer  la  carne  del  carnero,  á  todas  las 
demás  de  animales  de  quatro  pies ,  como  dize  la  sentencia 
presente,  aunque  se  quente  entre  ellas  la  carne  del  puerco 
tan  encarecida  de  Galeno. 

Aqni  se  aduierta  ,  que  el  carnero  ,  ó  es  capado  ó  entero» 


—  83  — 

si  es  capado  en  qualquier  tiempo  del  año  tiene  sazón  ,  si 
no  es  capado  ,  ose  mezcla  con  las  ouejas  para  la  genera- 
ción ,  ó  no.  Si  se  mezcla  con  las  ouejas  es  de  mal  alimento 
su  carne  ,  y  guele  a  carne  de  cabrón  ,  como  dize  Vega 
lib.  2.  de  arte  médendi :  pero  si  no  se  junta  con  las  ouejas 
da  á  nuestro  cuerpo  mejor  sustancia  aunque  no  tal  como 
la  da  el  capado.  Aquesto  entendido  se  entiende  con  gran 
facilidad  la  sentencia,  la  qual  supone  que  el  carnero  á  de 
ser  capado,  ó  ya  que  no  sea  capado  á  de  ser  de  aquellos 
que  no  son  padres  ,  ni  se  comunican  con  las  ouejas  ,  qualcs 
son  los  que  comen  en  toda  Kspaña  ,  desde  Pascua  Florida 
hasta  san  luán  :  de  suerte  ,  que  quando  dixeremos  de  las 
carnes  el  carnero  ,  no  aliemos  de  entender  de  los  carneros, 
que  son  padres  ,  que  en  algunas  partes  llaman  moruecos, 
sino  de  aquellos  que  son  capados  ,  y  merinos  ,  los  quales 
tienen  carne  muy  templada  entre  calor  ,  y  frialdad  ,  y  algo 
húmeda  como  afirma  Platina. 

También  se  aduierla,  que  esta  sentencia  Castellana, 
sera  verdadera  en  nuestra  España  ,  y  en  Francia,  y  en  al- 
gunas partes  de  Italia  porque  en  las  demás  regiones  ,  no 
es  tal  la  carne  del  carnero,  listo  se  colije  bien  de  lo  que 
dixo  Galeno  de  los  carneros  de  Grecia,  cuya  carne  puso 
entre  la  de  los  cabrones  ,  y  toros  ,  y  se  colije  también  dé  la 
carne  de  los  carneros  del  Piru  ,  y  de  todas  las  Indias  ,  que 
es  durissima  ,  tanto  que  casi  no  se  vsa  dclla  para  comida. 
Pe  suerte  que  los  carneros  Españoles  capados  ,  son  de  los 
que  habla  la  sentencia,  y  si  fueren  merinos,  serán  de  me- 
jor carne  los  bastos  ,  ó  burdos. 

Con  lo  dicho  queda  la  primera  parte  desta  sentencia, 
que  habla  de  la  earne  del  carnero  bien  distinta,  velara. 
Pero  porque  c!  estudioso  halle  sin  cansarse  juntas  las  pro- 
priedades  deste  tan  insigne  animal ,  sin  reboluer  machina 
de  libros,  pondré  algunas  dellas,  que  quererlas  todas  copi- 
lar  seria  proceder  tan  profunda  ,  y  largamente  quanto  son 
sus  excelencias  profundas  ,  é  ¡numerables. 

Es  pues  el  carnero  animal  tan  conocido  por  su  prestan- 
cia ,  en  todas  las  parles  ,  que  contiene  el  vniuerso  ;  que  se 
tendría  por  superfluo  escriuir  su  figura  ,  y  traer  su  difini- 
cion.  El  nombre  que  en  Latín  tiene  ,  muestra  bien  su  ex- 
celencia, y  sublimidad  ,  pues  según  Ambrosio  Calepino  se 
dize  Anes ,  porque  antiguamente  ,  era  el  animal  que  mas 
frequentcmente  en  sacrificios,  y  holocaustos  andana  por 
los  altares  ,  que  son  aras  de  adonde  se  le  pego  el  nombre 
de  Aries.  Coligese  esta  denominación  bien  de  Virgilio  en  la 
tercera  égloga  ,  y  de  muchos  lugares  en  las  sagradas  le- 
tras Pero  no  me  desagrada  lo  que  Pereorio  graue  autor 
dize  en  su  dieionario  ,  adonde  afirma  ser  tantas  las  virtu- 


—  84  — 

des  del  carnero  ,  que  fue  llamado  en  Latín  Aries  ,  que  en 
Griego  es  lo  proprio  que  virtud.  Mas  si  este  animal,  para 
mas  salud,  y  prouecho  del  linage  humano  fuere  capado, 
muda  el  nombre  entre  los  latinos,  y  de  Ariete,  se  trans- 
muda en  veruex.,  que  es  lo  proprio  que  dezir  carnero  ca- 
pado. Llamanle  veruex,  porque  dizen  algunos  que  tiene 
vn  gusano  en  la  cabeza  .  que  es  vermes. 

Conoceremos  también  el  valor  ,  y  estimación  del  carne- 
ro, en  que  no  solo  le  ay  (como  tan  neeessario]  en  todas  las 
prouincias  de  la  tierra,  mas  también  en  lo  profundo  de  la 
mar  y  en  lo  mas  resplandeciente  ,  y  estrellado  del  octauo 
Cielo.  Y  assi  es  cierto  que  este  nombre  carnero  ,  es  análo- 
go, que  significa  vn  signo  del  Cielo  .  y  vn  pece  de  la  mar, 
y  con  ramoso  significado  el  carnero  déla  tierra. 

Que  significa  vn  pece  es  cierto  ,  y  Plinio  en  su  libro.  9. 
de  la  historia  natural,  lo  afirma  .  diziendo  que  el  carnero 
pece,  anda  a  modo  de  ladrón  por  la  mar  acechando  ,  es 
conocido  á  la  sombra  de  las  ñaue-;,  esperando  que  algún 
nauegante  salte  en  la  mar  a  nadar  .  y  sacando  fuera  del 
agua  la  cabeza  mira  las  barcas,  y  súpitamente  se  buelue 
á  esconder.  Dizese  este  pece  carnero,  no  porque  en  sus  cos- 
tumbres  se  asimile  al  inocente  carnero  de  que  principal- 
mente tratamos,  sino  porque  como  dize  Plinio,  tiene  la 
cabeza,  y  cuernos  a  modo,  y  con  alguna  semejanza  del 
terrestre.  Que  aya  carnero  encaramado  en  el  mas  alto  cie- 
lo,  ninguno  ay  que  lo  ignore  ,  pues  assiste  en  el  firmamen- 
to ,  cuya  ymagen  consta  de  treze  estrellas  ,  la  qual  fingie- 
ron los  poetasen  el  cielo,  en  memoria  de  Naco  .  que  vi- 
niendo con  su  exereito  á  conquistar  en  África  ,  llegó  a  un 
Lugar  desierto  adonde  perecieran  de  sed  todos  ,  si  no  fueran 
socorridos  por  el  Carnero,  que  les  mostró  donde  auia  gran 
cantidad  de  agua.  Por  cuyo  beneficio  hizieron  alli  vn  tem- 
plo dedicado  á  Iupiter  llamón  ,  y  figuráronlo,  en  forma  de 
carnero.  Y  por  esta  memoria  fingieron  la  figura  del  carne- 
ro en  el  cielo  estrellado  significando  por  este  enigma  ,  que 
quando  el  sol  viene  en  su  signo  !a  tierra  produze  ,  los  vege- 
tales ,  y  plantas  se  recrean.  Influye  este  signo  calor  ,  y  se- 
quedad templada,  es  principio  ,  y  causa  de  generación  ,  y 
assi  por  el  se  conseruan  las  especies  ,  no  solo  de  animales, 
mas  también  de  arboles,  yernas  .  y  plantas.  Por  esta  ra- 
zón los  Astrónomos  comienzan  á  contar  los  signos  desde 
este  ,  como  el  mas  principal ,  y  porque  entrando  el  sol  en 
el ,  que  entra  á  veynte  y  vno  de  Marzo  .  son  los  días  yguales 
con  las  oocb  ís,  el  tiempo  mas  agradable  de  todo  el  año: 
pero  la  razón  porque  este  signo  es  el  primero,  y  mas  prin- 
cipal délos  doze.  es  porque  según  opinión  de  los  ma*  doc- 
tos, Dios  crio  el  sol ,  y  el  mundo,  reynando  el  signo  de 


—  85  — 

Aries  en  la  mitad  del  cielo,  ti  Poeta  Manilio  en  el  primero 
de  su  Astronomía  lo  afirma  en  estos  uersos. 

Vt  sitidem  mundi  primum  .  qnod continet  arccm  , 
A  ¡trato  Princeps  artes  inuellere  fulgens. 

Tiene  dominio  en  el  hombre  sobre  la  cabeza  ,  es  de  na- 
turaleza de  fuego  ,  es  signo  diurno,  niobil,  y  masculino, 
pasa  de  Marte,  exaltación  del  sol,  y  cay  da  de  Saturno. 
Pero  <'l  que  cayere  enfermo  estando  la  Luna  en  este  signo, 
se  vera  en  gran  detrimento. 

El  varón  que  naciere  debaxo  el  subimiento  de  tan  prin- 
cipal signo  ,  sera  ingenioso,  prudente,  de  noble  animo  ,  y 
algo  hablador,  y  si  fuere  hembra  sera  iracunda  ,  muy  viua 
en  sus  acciones  ,  de  buen  parecer  .  y  desembucha  y  si  se 
casa  enuiudara. 

Vuo  antiguamente  vn  instrumento  bélico  llamado  Car- 
nero ,  con  el  qual  desbaratauan  ,  destruyan  .  y  arruynauan 
el  ma^  fuerte  muro  ,  y  torre.  Dixose  Carnero  ,  como  dize 
•io  ,  porque  era  vn  pico  de  viga  durissimo ,  cubierto 
de  acero,  con  el  qual  topeteauan  (á  modo  del  carnero, 
quando  enuiste  su  contrario  ,  y  aportiilauan  los  valuarles. 

Pero  no  del  carnero  pece  ni  del  signo  ,  que  assiste  en  la 
esphera  octaua  ,  ni  de  la  antigua  maquina  ,  con  que  las 
torres,  y  barbacanas  se  humillauan  dicha  Carnero  por 
analogía  ,  es  de  quien  mi  oración  trata  .  sino  del  verdade- 
ro carnero  ,  cuya  caí  ne  sustenta  la  gente  vi  baña  ,  y  hidal- 
ga de  nuestra  España,  y  de  quien  dize  esta  sentencia.  1) 
las  carnes  el  carnero. 

Este  p  íes  es  "1  animal  de  mas  proüecho  ,  y  mas  neces- 
sario  para  el  anima  ,  y  cuerpo  humano,  de  quantos  Dios 
con  su  omnipotencia  crio  y  el  de  mas  priuilegios  ,  exemp- 
tiones  .  y  libertades  de  quantos  ay  sobre  la  tierra. 

One  sea  el  mas  prouechoso  .  y  necessario  para  el  hom- 
bre ,  de  todos  Los  del  mundo,  bien  manifiestamente  se  ve: 
pues  no  solo  nos  i  a  con  su  carne  de  comer,  tan  salutífera- 
mente ,  como  esta  dicho,  mas  con  lo  que  dé  su  cuerpo  pro- 
cede de  vestir  ,  calzar  ,  fomenta  las  tierras,  conserua  su 
especie,  y  es  medicina  para  el  hombre  en  muchas  aflicio- 
nes.  Que  nos  viste  el  ca  ñero  con  su  lana .  es  muy  notorio, 
y  si  no  digan  de  qin  se  haze  el  contray ,  veyntidoseno, 
rajas  .  y  finas  bayetas  de  Segouia ,  que  abrigan  los  Corte- 
sanos, sino  de  lana  del  carnero;  de  que  los  bastos  paños, 
frisas  .  y  sayales  ,  que  adornan  el  aldea  ;  de  que  se  visten, 
y  engalanan  las  salas ,  sino  de  paños  de  Flandes  .  texidos 
del  despojo  deste  animal.  Pues  si  esto  es  assi  tan  cierto, 
muy  claro  esta  que  el  carnero  nos  viste. 


—  86  — 

Que  nos  calza  también  es  muy  manifiesto,  pues  de  su 
pellejo  curtido  se  hazen  zapatos  ,  y  botillas  ,  que  diferen- 
cian poco  de  las  de  cordón  ir.  ,  y  por  si  faltassen  los  paños 
de  Flandes  ,  y  las  sedas  de  que  vsamos  en  los  apossentos 
para  abrigo,  se  hazen  guadamecíes  de  la  piel  del  carnero, 
que  no  son  de  menos  prouecho  ,  y  honra. 

No  solo  con  lo  dicho  nos  aproueeba  el  carnero  .  mas 
también  con  su  estiércol ,  fomentando  ,  calentando  ,  y  fer- 
tilizando la?  tierras  ,  para  que  produzgan  abundancia  de 
pan.  de  suerte  que  nos.  den  pan  que  comer ,  y  la  mejor 
carne  de  todas. 

l'ero  vno  de  los  mayores  bienes  que  el  carnero  haze,  es 
el  conseruar  su  especie,  como  tan  necessaria,  y  assi  deue 
el  pastor  tener  cuydado  como  dize  Plinio  ,  si  quiere  que  le 
nazcan  las  ouejas  .  y  carneros  prietos,  de  mirar  el  color  de 
las  venas  de  debajo  la  lengua  .  porque  si  las  t uniere  blan- 
cas ,  los  hijos  que  engendrare  serán  de  lana  blanca .  y  si 
las  tuuiere  negras  ,  de  lana  negra  .  y  si  varia-  .  saldrán 
manchados.  También  varia  el  color  de  las  ouejas  la  mu- 
danza de  las  aguas. 

Mas  ante  todas  cosas  se  deue  escoger  para  padre  dize 
Plinio  en  el  lugar  citado,  y  Platina  aquel  carnero  .  que 
fuere  fuerte ,  y  viejo:  porque  es  de  admiración,  la  par- 
ticular condición  del  carnero  .  quan  encontrada  esta  con  la 
de  otros  animales  .  el  qual  aborrece  las  ouejas  mozas  ,  y 
de  tierna  edad  .  y  se  pierde  por  las  viejas  persiguiéndolas, 
y  las  oueja-  también  aman  al  carnero  de  mas  edad.  Esto 
proprio  enseña  el  Philosopho  en  el  lib.  o.  de  animalium 
historia  .  diziendo  que  el  carnero  primero  se  mezcla  con 
las  ouejas  viejas.,  y  d  !S]  ues  con  las  nueuas.  Y  pues  conuie- 
ne  tanto  para  el  sustento,  y  abrigo  del  hombre  ,  la  con- 
seruacion  desta  especie  .  se  aduierta,  que  -i  quisieren  que 
nazcan  todas  hembras  ligaran  .  y  ataran  el  testículo  dere- 
cho del  carnero  ,  al  tiempo  que  conciben  las  ouejas.  Y  si 
quisieren  que  nazcan  carneros;  ligaran  el  yzquierdo.  Esta 
es  dotrina  de  Plinio,  y  Platina,  en  los  lugares  citados, 
adonde  también  afirman,  que  quandoso¡  la  viento  frió  del 
norte  conciben  machos  y  quando  viento  caliente  del  medio- 
día hembras.  Esta  preñada  la  oueja  ciento  .  y  cinquenta 
dias,  según  los  autores  dichos .  yviue  el  carnero  con  po- 
tencia para  engendrar,  y  la  oueja  para  parir  nueue  años, 
y  si  fueren  bien  tratados,  diez  de  cuyo  ayuntamiento  (como 
esta  dicho  resultan  infinitos  prouechos,  que  son  el  borre- 
go,  lana ,  leche  ,  queso ,  requesones  mantequillas,  suero, 
y  el  carnero  capado  ,  de  quien  se  dize .  de  las  carnes  el 
carnero. 

Y  pues   nos  importa  tanto  el  capar  el   carnero,  para 


perficion&r  su  carne  :  se  aduierta  también  que  no  se  á  de 
capar  antes  de  tener  cinco  meses  cumplidos. 

Ay  algunos  carneros  tan  ferozes  ,  después  que  llegan  a 
la  edad  perfeta,  qnanto  son  de  mansos,  y  simples,  al 
tiempo  que  se  dizen  corderos.  Quien  quisiere  quitarles  la 
férozidad,  puede  con  facilidad  ,  con  solo  horadar  con  vna 
barrena  los  cuernos  ,  junto  á  la  oreja. 

No  tiene  el  carnero  en  su  cuerpo  cosa  alguna  que  no  sea 
de  gran  seruicio  al  hombre  ,  como  se  ve  muy  claro  ,  pues 
sus  duros  ,  y  retuertos  quernos  ,  quebrantados,  y  sembra- 
dos debaxo  de  la  tierra  ,  hazen  que  en  aquella  parte  ,  naz- 
can gran  cantidad  de  espárragos  en  breue  tiempo.  Esto 
que  parece  increíble  afirma  Plinio  ,  y  Üioscorides  de  sen- 
tencia de  otros.  No  solo  pues  los  quernos  son  causa  de  los 
espárragos  ,  que  para  mil  Medicinas  siruen  ,  mas  también 
vemos  ,  que  son  materia  de  que  se  hazen  tinteros,  cabos 
de  cuchillos  ,  y  nauajas. 

Conocesse  ía  nobleza,  y  prestancia  del  carnero,  no  solo 
de  lo  que  esta  dicho  ,  pero  también  de  la  antipatía  natural, 
que  con  el  lobo  tiene  ;  porque  si  el  lobo  es  de  tan  abomina- 
bles costumbres,  y  de  tan  poco  prouecho  al  linage  huma- 
no, como  todo  el  mundo  sabe,  quien  dudará,  de  que  el 
carnero  tendrá  tanto  de  bueno,  como  el  insaciable  ,  y  per- 
nicioso lobo  de  malo  :  que  tengan  contrariedad  oculta  estos 
dos  animales  muy  mani tiestamente  lo  muestra  la  expe- 
riencia, y  los  naturales  lo  escruten,  con  tanto  encareci- 
miento, que  dizen  .  que  si  vna  guitarra  se  encuerda  con 
cuerdas  de  carnero  ,  entre  las  quales  estuuiere  alguna  de 
lobo  ,  aunque  mas  sean  tocadas  las  cuerdas  no  darán  de 
si  sonido  alguno,  porque  la  enemistad  dura  después  de  la 
muerte.  El  Doctissimo  Aleiato  en  el  vltimo  emblema,  lo 
muestra  bien  claro  diziendo. 

Culera  mutescent ,  coriumque  silebit  omitan 
si  eonfecta  lupi  timpana  ,  pclh'  sonent. 

De  lo  dicho  entenderemos  la  bondad  ,  é  inocencia  del 
carnero ,  y  que  sus  membranas,  y  tripas  son  instrumen- 
to (bechas  cuerdas  para  que  el  animo  triste  se  alegre, 
y  los  espíritus  se  restauren  con  la  dulce  música  que  nos 
dan,  no  entreuiniendo  reliquia  alguna  de  su  enemigo  el 
lobo. 

Es  vnico  solacio  ,  y  refrigerio  en  muchas  aflicciones  del 
hombre,  qualquiera  [unte  del  carnero,  y  assi  en  caydas,  ó 
golpes  con  contusión  ,  y  cardenales ,  es  el  mas  famoso  re- 
medio emboluer  de  repente  al  paciente  ,  en  vna  piel  de 
carnero   caliente,  y   arroparle  para  que  se  resuelua,   y 


disipe  el  humor  de  la  parte  enferma.   Este  remedio  es  de 
Aristóteles  ,  en  la  section  nouena  de  los  problemas. 

El  dolor  de  la  gota  es  terrible  ,  inhumano  é  insufrible, 
pues  halla  rase  remedio  vsando  del  estiércol  del  carnero 
reciente  y  blando  aplicado  en  forma  de  emplasto:  el  pul- 
món del  proprio  animal  ,  haze  buen  efeto  en  el  mismo  do- 
lor, y  si  hizieren  emplasto  del  sebo,  y  hiell  del  carnero 
mezclado  vno  con  otro ,  y  puesto  sobre  la  parte  del  dolor, 
descansara,  y  dormirá  el  enfermo.  Estos  remedios  trae 
Plinio  en  el  libro  treynta  de  su  historia,  y  son  tan  efica- 
ces ,  que  yo  conocí  vn  Doctur  ,  el  qual  adquirió  gran  nom- 
bre, y  fama,  por  solo  el  buen  efeto  que  hizieron  en  vna 
graue  persona.  Sana  assimismo  el  pulmón  del  carnero 
las  llagas  de  los  pies  ,  como  testifica  el  proprio  autor  en  el 
lugar  citado.  Los  testículos  del  carnero  secos,  y  hechos 
poínos,  tomando  media  dragma  con  agua  ,  es  vnico  reme- 
dio de  la  ¡iota  coral ,  según  Plinio  en  el  proprio  libro. 

Es  tanta  la  ferozidad  del  carnero  ,  que  della  an  tomado 
exemplo  muchos  insignes  varones,  para  defender  su  pa- 
tria ,  y  honra  .  y  assi  los  antiguos,  quando  por  justa  cansa 
auian  de  comenzar  guerra,  contra  alguna  Prouincia.ó 
ciudad,  vsauan  embiar  vn  carnero  a  la  tal  ciudad,  en  se- 
ñal de  que  estallan  ofendidos  ,  y  auian  tic  darles  cruda 
guerra. 

No  solo  nos  aprouecha  este  animal  para  el  cuerpo,  como 
esta  licho  ,  pero  para  el  alma  nos  puede  ser  de  gran  im- 
portancia. Y  as<i  con  híerogliíico  sentido  en  las  diurnas  le- 
tras según  muestra  Pierio  Valeriano  significa  el  carnero 
la  Cruz  en  que  padeció,  por  la  restauración  del  genero  hu- 
mano nuestro  Redentor  Iesu  Christo,  y  según  Bercorio,  en 
su  diccionario  ,  el  carnero  que  Abraham  sacrifico,  fue  sig- 
nificación de  nuestro  Señor  Iesu  Christo  .  justo  .  y  pri 
nador.-  Por  el  qual  carnero  ,  como  se  lee  en  el  Génesis 
cap.  22.  se  libio  Isaac  ,  que  significa  el  hombre  ,  como  li- 
bró nuestro  Redentor,  carnero  manso  ,  en  el  madero  de  la 
Cruz  ,  todos  los  hombres  significados  por  Isaac. 

Significa  también  el  carnero  los  Martyres  santos  ,  jus- 
tos ,  porque  assi  como  el  carnero  parece  ,  que  sin  pena  al- 
guna se  ofrece  a  la  muerte  ,  y  su  cuerpo  es  rubricado  con 
sangre  .  y  diuidido  en  pedazos,  a<sí  los  Martyres,  y  justos 
en  defensa  de  la  ley  de  Christo,  y  por  amor  suyo  con  gran 
gusto  ,  son  ensangrentados  .  y  teñidos  con  fresca  sangre 
de  sus  venas,  y  sufren  ser  hechos  mil  trozos,   y  pedazos. 

Es  (según  dize  Bercorio^ el  carnero  exemplo,  y  signifi- 
cación del  buen  Obispo,  y  Prelado  ,  porque  assi  como  este 
animal  es  guarnecido  ,  y  armado  de  duros  cuernos  .  con  los 
quales  impetuossamente  hiere,  y  esta  vestido  de  lana. 


—  89  — 

con  que  cubre  los  hombres  ,  assi  el  buen  Prelado  deue  te- 
ner cuernos  de  rigor,  con  que  castigar  al  malo  ,  y  blanda 
lana  de  dulces  palabras  ,  con  que  consolar  al  desconsola- 
do ,  y  encubrir  los  delitos,  y  premiar  al  bueno. 

Considerando  pues  los  Reyes  de  nuestra  España  el  va- 
lor ,  y  estimación  deste  animal  ,  y  la  necessidad  que  del 
tiene  vniuersalmente  todo  el  Reyno,  y  que  sin  su  auxilio 
no  comeremos  .  ni  vestiremos ,  ni  calzaremos  bien  ,  ni  aun 
en  nuestras  aflicciones  de  enfermedades  bailaremos  sola- 
cio. Y  que  nos  es  exemplo  para  las  cosas  del  alma,  hizie- 
ron  muchas  leyesen  fauor  del  carnero,  dándole  priuile- 
gio- ,  y  exempciones  ,  mas  que  de  hidalgo. 

Y  assi  solo  el  carnero,  con  su  hembra  la  oueja  ,  puede 
baxar  libremente  de  las  montañas  frías  ,  al  calor  de  Extre- 
madura, a  la  entrada  del  inuierno  ,  á  donde  gozan  de 
abundante  pasto  ,  templado  Cielo  ,  y  suelo  ,  hasta  que  el 
calor  del  Estio  comienza,  que  entonces  gozando  de  su  exe- 
cutoria ,  se  bueluen  á  las  montañas  ,  á  pacer  frescas  yer- 
na-;, y  beuer  frias  aguas. 

Tiene  necessidad  este  animal  de  tanto  regalo  ,  por  la 
delicadeza  de  su  complexión,  y  principalmente  de  la  cabe- 
za ,  de  la  qual  es  muy  flaco  el  carnero,  como  enseñan  los 
que  escriuen  de  re  rustica,  y  assi  venios  que  en  padeziendo 
tantico  calor,  meten  las  cabezas  vnos  debax.0  de  otros. 
Son  temerosissimos  de  truenos,  y  relámpagos  ,  es  el  re- 
medio en  auiendo  tempestad ,  porque  no  se  pierdan  los 
vnos  de  los  otros  juntarlos. 

Por  estas  razones  pues  baxan  ,  y  suben  los  carneros 
como  "iilas,  buscando  tierra  templada ,  y  tienen  cam- 
pos señalados,  que  llaman  cañadas,  por  donde  passan, 
sin  que  nadie  los  pueda  ofender,  y  sí  en  su  viaje,  ó  en  otra 
parte,  alguna  persona  les  biziere  mal,  no  ay  grande  en 
España,  que  tenga  tantos  Alcaldes,  y  Alguaciles  en  su  de- 
fensa, como  tiene  el  carnero  ,  porque  ay  Alcaldes  de  mesta 
que  llaman  cañaderos  ,  los  quales  assuelan  la  tierra  adon- 
de a-sientan  ,  y  cinco  leguas  á  la  redonda  ,  sin  que  nadie  lo 
pueda  remediar ,  hazieni  o  informaciones  con  los  testigos 
que  se  les  antojan  ,  y  dando  sentencias  sin  apelación. 

Y  todo  esto conuiene , y  es  necessario,  para  guarda,  y 
custodia  de  vna  persona  tan  noces-aria  como  el  carnero. 
Son  tantas  las  razones  [ué  se  ofrecen  en  su  alabanza,  que 
temo  enfadar  al  Lector,  y  assi  lasdexo:  solo  aduierto  que 
es  la  carne,  que  menos  enfada  el  gusto  de  todas  quautas 
vsa  el  hombre ,  de  adonde  manó  aquel  Refrán.  Carnero  de 
Enero  á  Cuero.  Dando  á  entender  ,  que  aunque  se  coma 
todo  el  año ,  no  empalaga  ni  causa  fastidio. 

Es  de  mucho  prouecho ,  y  sustento,  y  assi  interpretan 


—  90  — 

algunos  curiosos:  que  este  nombre  carnero,  se  dixo  de 
carne ,  y  de  ero  ,  que  es  lo  proprio  que  conuertirse  en  car- 
ne, y  aun  de  ser  carne  del  que  le  come,  mas  que  si  co- 
miesse  otra  carne  alguna,  aunque  sea  de  aue.  De  la  qual 
consideración,  se  hizo  otro  Refrán  que  dize.  Aue  por  aue 
el  carnero  si  bolase.  Pero  si  el  carnero  es  capado  ,  tiene 
(como  ya  esta  dicho  arriba;  mas  suaue  ,  y  tierna  carne  ,  y 
pocas  vezes  esta  flaco  ,  y  assi  es  suposición  de  muchos 
doctores  ,  que  en  siendo  castrado  el  carnero  ,  no  ay  que 
buscalle  otra  condición  ,  y  tanto  que  ya  es  máxima  y  pro- 
ucrbio.  A  carnero  castrado,  no  le  tientes  el  rabo.  Porque 
se  entiende  que  esta  gordo  ,  y  tierno  ,  y  que  es  de  quien  se 
dixo.  De  las  carnes  el  carnero. 

La  segunda  parte  del  Relian  ,  dize  .  de  los  pescados  el 
mero ,  enseñándonos  que  a^si  como  entre  las  carnes  la  del 
carnero,  es  mas  prestante,  a^si  entre  los  pescados  el  mero 
es  el  mejor.  Es  el  mero  vn  pescado  de  seys  pies  en  largo, 
como  dize  Vega  en  el  lib.  2  del  arte  curatiua  (y  yo  ios  é  vis- 
to en  la  pescadería  de  Granada  esta  vestido  de  escamas 
pequeñas,  y  vn  pellejo  gruesso  casi  negro  ,  y  debajo  mu- 
cho vnto,  como  de  tocino.  Tiene  la  carne  albissima  ,  tier- 
na, y  muy  agradable  al  gusto  ,  da  mucho  sustento  al  cuer- 
po humano,  bueno,  y  constante  ,  vale  caro,  y  en  resolu- 
ción es  tan  estimado  ,  que  de  los  pescados  el  mero. 


Carne  de  pluma 

Quita  del  rostro  el  arruga. 


BEFRAX.  XV. 

Í\im;vn  avtor  antiguo  ni  moderno,  á  escrito  pratica  ,  ó 
methodo  de  Medicina  ,  que  no  selle  su  obra  con  vn  muy 
largo  capitulo,  tocante  á  la  hermosura  del  rostro,  y  de  los 
simples  ,  y  compuestos  ,  que  para  este  efeto  la  curiosidad 
humana  á  inuentado;  para  lo  qual ,  ni  se  de  xa  la  leche 
virginal ,  ni  el  azeyte  de  tártaro  ,  ni  la  zaragatona,  ni  el 
agua  ardiente,  ni  (para  deshazer  las  arrugas  del  rostro) 
el  agua  destilada  de  pies  de  ternera,  ni  las  claras  de  bue- 
no ,  el  albayalde,  solimán ,  azogue  ,  passas  ,  almendras, 
sainados  ,  flores  de  hauas  ,  rayzes  de  lyrio  ,  agua  de  melón, 
y  calabaza  ,  miel  adobada,  é  vnguento  citrino  ,  con  otros 
mil  géneros  d<>  caldos,  rellenos .  y  sebillos  de  que  se  puede 
muy  bien  formar  vna  no  pequeña  botica  ,  con  sus  diferen- 


—  91  — 

cías  distinta-.  V  si  se  entendiessen  las  cuytadas  á  todos  es- 
tos medicamentos  ,  en  que  gastan  sus  haziendas  ,  y  mu- 
chas horas  del  ilki ,  darían  de  mano  como  á  impertinentes, 
y  superitaos  .  y  de  ningún  prouecho,  y  se  acogerían  á  solo 
vno  ,  que  es  certissimo  ,  de  gusto  ,  bueno  para  la  salud, 
para  conseruar  la  fresca  juuentud  ,  hazer  rostro  lisso  ,  y 
resplandeciente  ,  que  es  carne  de  pluma  ,  quita  del  rostro 
la  arruga. 

Preguntóme  vna  señora  muy  graue,  que  passaua  ya  de 
los  q uaren ta,  en  Granada  ,  que  que  haria  para  traer  el 
rostro  claro  ,  y  respondí. 

Tome  vuesa  merced  vna  gallina  blanca,  y  ceuela  con 
arroz  ,  y  trigo  ,  dándole  poca  agua  :  después  se  abra  por  las 
espaldas,  y  se  rellene  de  almendras  dulces,  y  piñones  mon- 
dados ,  y  azúcar  cande  ,  y  puesto  todo  esto  en  alquitara, 
rociado  con  vino  blanco  fuerte  ,  se  á  de  embarrar  por  de 
dentro,  y  fuera  con  aluayalde  ,  y  liarina  de  centeno  el  al- 
quitara ,  y  el  agua  que  de  allí  destilare  se  ponga  al  sereno 
nueue  días  ,  con  alcanfor,  y  á  de  estar  al  sol ,  que  lauando 
el  rostro  con  esta  agua  ,  sin  duda  ninguna  se  liara  lisso,  y 
resplandiciente.  Boíuio  á  replicar  la  señora  ,  diziendo.  Si 
yo  me  comiesse  essa  gallina  cenada,  y  otras  ,  no  esclare- 
cieran bien  la  cara?  Yo  dixe  que  -i  .  y  que  era  de  su  opi- 
nión ,  y  parecer:  y  en  este  sentido  se  á  de  entender  el  pre- 
sente Refrán  que  voy  declarando,  que  es  comiendo  bue- 
na-;, y  gordas  aues:  que  es  carne  de  pluma  ,  que  quita  del 
rostro  el  arruga  ,  y  trae  salud  ,  y  hermosura  a  la  persona. 
Y  no  se  a  de  entender  de  agua  destilada  de  la  gallina  blanca 
que  dixe  ,  aunque  es  vn  gran  remedio  para  el  rostro.  Que 
la  carne  de  pluma  sea  buena  para  quitar  del  rostro  el  ar- 
ruga ,  prueuasse  euiden teniente  con  esta  razón.  Todo  ali- 
mento que  es  apto  para  la  buena  nutrición  del  cuerpo,  le 
engorda  ,  y  resplandece.  La  carne  de  las  aúes  es  mas  apto 
sustento,  que  otro  alguno  para  nutrir,  y  sustentar  el  cuer- 
po humano,  luego  la  carne  de  las  aues  le  engordara,  y  sus- 
tentara mejor  que  otra  alguna  ,  y  por  el  consiguiente  la 
carne  de  pluma  ,  quitara  del  rostro  el  arruga. 

La  mayor  proposición  es  muy  cierta,  y  la  menor  se 
prueua  con  facilidad ,  de  lodos  quantos  autores  escriuen 
di'  alimentos .  y  principalmente  de  Galeno,  que  en  el  lib.  de 
los  alimento-  de  bueno  .  y  de  mal  zumo  ,  dize  que  las  aues 
son  de  las  cosas  que  daña  nuestro  cuerpo  mejor,  y  mas 

fácil  Sustento.  Ven  el  libro  tercero  de  la  facultad  de  los 
alimentos,  afirma  lo  proprio  ,  la  razón  desto  es,  porque  la 
carne  de  las  aues  con  Facilidad  se  cueze  en  nuestro  esto- 
mago ,  y  con  facilidad  es  vencida  de  nuestro  calor  natural, 
y  porque  también  es  carne  templada,  y  tiene  las  dos  con- 


—  92  — 

iliciones  que  dize  Galeno  ,  que  á  de  tenerla  buena  carne, 
que  son  ser  tierna,  y  no  pegajosa.  Por  estas  razones  pues, 
la  carne  de  aue,  que  llama  el  Refrán  de  pluma  ,  da  salud, 
y  engorda  ,  y  quita  del  rostro  el  arruga. 

Platina  en  el  libro  quinto  al  principio  del  primero  capi- 
tulo ,  dize  ,  que  las  aues  son  comida  de  reyes,  Principes, 
y  grandes  señores,  de  gente  vrbana,  y  cortesana  ,  y  las  ce- 
bollas ,  y  ajos  de  gente  rustica.  Pero  aqui  quiero  se  atiuier- 
ta ,  que  no  se  á  de  entender  esta  sentencia  vniuersalmente 
de  toda  carne  de  pluma  ,  porque  de  las  aues  ,  vnas  son  de 
buena  calidad  ,  templadas,  y  fáciles  de  cozer  ,  y  otras  por 
el  contrario  de  mala  calidad,  y  dura  carne.  Ase  pues  de 
entender,  de  las  de  buena  calidad  suaue ,  y  tierna  carne, 
como  es  la  gallina  ,  capón  ,  y  pollo  ,  de  la  perdiz,  faysan, 
francolín,  pauones  de  España  ,  y  panos  de  las  indias:  de 
las  tortolillas  ceuadas  ,  y  codornizes  nueuas,  y  tordos  lla- 
mados zorzales,  si  están  gordos  de  quien  díxo  Marcial. 

ínter  aues  turdus  siquis  me 
índice  eertet. 

Y  avnque  es  verdad  que  esta<  aues  quitan  del  rostro  el 
arruga,  claro  esta  que  an  de  ser  bien  sazonadas  ,  manidas, 
y  que  no  an  de  ser  viejas,  porque  sin  estas  condiciones  no 
harán  el  efeto  que  se  pretende. 

Las  demás  aues  fuera  de  las  dichas  ,  no  quitan  del  ros- 
tro el  arruga  ,  porque  bis  palomas  de  qualquier  genero  que 
sean,  engendran  sangre  vaporosa,  gruessa,  melancólica, 
v  se  euezen  con  dificultad,  y  suelen  excitar  dolores  de  ca- 
beza, y  calentura^  pútridas  ,  principalmente  la  carne  del 
cuello ,  y  cabeza.  Los  pichones  y  palominos  también  son  de 
mala  calidad  ,  por  la  mucha  humedad  que  tienen. 

Los  tordos  negros  ,  y  mirlas  son  ae  carne  .nula  ,  y  dan 
mal  mantenimiento  al  cuerpo.  Los  verderones  ,  calandrias, 
pardales  ,  y  otros  pajarillos  verdes  ,  que  en  el  canto  pare- 
cen cigarras  ,  la  carne  de  todos  estos  es  dura  de  cozer,  y 
engendra  mala  sangre  ,  como  la  de  los  gorriones  .  y  de  las 
demás  aues,  que  crian  en  las  torres,  que  Galeno  llama 
turriculas,  que  también  es  durissima  .  calida  ,  y  maligna 
para  el  sustento.  La  carne  de  golondrinas,  y  la  de.  las  go- 
llorías, es  muy  insuaue  al  gusto  ,  y  ciia  mala  sangre,  pero 
las  gollorías  quemadas  ,  y  hechas  poínos  ,  y  dados  a  heb?.v 
con  vino  son  de  gran  prouecho,  para  los  que  padecen  de 
piedra.  Y  las  oropéndolas,  y  quclillos  son  de  tan  mala  car- 
ne,  que  no  se  sufre  comer.  Los  veucejos,  y  auiones  si  son 
nueuos,  se  pueden  comer  mejor,  aunque  dan  mal  susten- 
to. Y  por  abreuiar  ,  digo  que  todas  estas  auecillas  peque- 


—  93  — 

ñas  son  de  mala  carne  ,  solo  aquellas  ,  que  por  el  tiempo 
de  estío  se  cazan  en  honcijeras,  y  están  muy  gordas,  que 
las  venden  en  cañas,  y  se  dizen  penatas  ,  se  pueden  comer, 
porque  crian  buena  sangre  ,  son  fáciles  de  cozer,  y  gratas 
al  gusto  ,  mas  guarden  de  comer  los  huessos,  porqué  po- 
dría suceder  mal.  De  lasauesde  gran  cuerpo,  la  grulla  es 
de  carne  dura  ,  y  fibrossa,  por  lo  qual  conuendra  que  es- 
ten  manidas  antes  que  las  coman.  Como  quiera  que  sea, 
dan  al  cuerpo  alimento  gruesso  y  difícil  de  cozer.  El  auis- 
tarda,  que  otros  dizen  abutarda  .  es  casi  de  la  propria  ca- 
lidad que  la  grulla  ,  mas  la  carne  de  las  ánsares,  aunque 
es  excrementosa,  y  de  difícil  cocción,  da  menos  malo  el 
sustento  al  cuerpo. 

En  suma,  según  doctrina  de  Galeno  .  Auicena  y  de  to- 
dos los  doctores  que  escriuieron  de  alimentos,  la  carne  de 
pluma  que  se  sustenta  ,  y  viue  en  lagunas  .  ríos,  y  ribera 
del  mar  .  como  son  las  añades  siluestres,  lauancos,  galla- 
retas, cigüeñas  ,  cborlitos,  alcarauanes  ,  y  aues  frías  .  to- 
das tienen  la  carne  dura  .  fibrosa  ,  y  engendran  en  el 
cuerpo  humores  fríos,  y  gruessos,  y  excrementosos  ,  por 
lo  qual  el  Philosopho  en  el  lib.  3  de  hist.  animalium  cap.  1. 
dixo  que  las  aues  de  lagunas,  son  de  su  natural  mas  frías, 
y  bumidas  que  las  terrenas. 

Toda  aue  de  rapiña,  como  el  milano  .  cernícalo,  fal- 
con  ,  azor,  y  águila,  son  de  tan  dura  ,  y  desabrida  carne, 
que  no  valen  para  vso  de  ser  comidas.  Assí mismo  las  aues 
que  aprenden  a  hablar  como  el  papagayo,  hurraca,  y  otras 
tales,  tienen  malissima  carne ,  y  sin  prouecho :  pero  la 
peor,  y  mas  dura  es  la  del  cuerbo  ,  y  grajo.  También  se  á 
de  huir  de  la  carne  de  aues  nocturnas  como  lechuza,  mo- 
chuelo, y  morcielago. 

Todo  lo  dicho  es  de  los  autores  mas  granes  de  la  Medici- 
na ,  de  lo  qual  se  coligira ,  que  el  Refrán  que  vamos  decla- 
rando no  se  á  de  entender  de  todo  genero  de  aues,  mas  que 
de  solas  aquellas  de  que  arriba  se  dixo  ,  ser  su  carne  tier- 
na, y  no  pegajosa  ,  de  pocos  excrementos  ,  y  fácil  de  cozer 
en  el  estomago.  La  carne  de  las  quales  por  la  buena  nutri- 
ción que  haze  .  quita  del  rostro  el  arruga  engordando  a 
quien  la  come,  pero  la  carne  de  las  demás,  no  solo  no 
hará  el  prouecho  dicho  ,  mas  antes  causara  mil  géneros  de 
enfermedades  en  quien  vsare  a  comerlas  con  frequencia. 


94 


Carne  de  pluma , 
siquiera  de  grúa. 

REFRÁN.  XVI. 


JJe  la  seiitentia  explicada,  antes  desta  ,  se  verifica  la  ver- 
dad que  esta  tenga,  y  como  se  á  de  entender  ,  que  si  bien 
se  considera  .  solo  contiene  vna  alabanza  .  ó  encarecimiem 
to  de  la  bondad  de  la  carne  de  pluma  .  pues  con  ser  la  car- 
ne de  grulla  de  las  peores  de  todas  las  aues ,  dize  que  es 
buena,  respeto  de  la  carne  que  no  es  de  pluma. 


De  aquella  me  dexe  Dios  comer  , 
que  dexa  los  polios 
y  comienza  a  poner. 

REFBAX.  XVII. 


Lomo  mi  intento  sea  ,  escriuir  con  distinción  ,  lo  que  con- 
uiene  á  la  salud  del  hombre  ,  desde  que  nace  :  y  esta  salud 
consista  en  la  moderación  del  comer  ,  beuer  .  dormir  ,  ve- 
nus, y  exercieio.  Y  basta  aquí  se  ayan  declarado  algunos 
Refranes  conuenientes  ala  cantidad,  y  modo  de  comida, 
y  aora  se  vayan  explicando  los  que  conuienen  ala  calidad 
de  las  carnes,  no  me  á  parecido  fuera  de  proposito,  antes 
muy  conueniente ,  explicar  este  que  delante  tenemos  ,  el 
qual  á  sido  tenido  por  epicúreo  .  é  ínuentado  de  alguno  que 
solo  desseaua  e!  gusto,  y  delicadez  de  las  comidas,  no 
atendiendo  al  fin  principal,  que  es  la  salud.  Pero  mi  pare- 
cer es  diuerso ,  porque  entiendo  ,  que  aigun  desseosso  de 
salud  .  considerando  que  la  mejor  carne  que  Dios  a  dado  á 
los  hombres,  para  conseruarse  n  su  entera  salud  es  la 
gallina,  por  viuir  con  mas  felicidad  ,  dixo.  De  aquella  me 
il^xt1  Dios  comer  ,  que  dexa  los  pollos,  y  empieza  aponer. 
Aduiertase  aqui .  que  á  esta  sentencia  se  le  pueden  dar 
dos  sentidos.  El  primero,  y  que  casi  lodos  siguen  ,  es,  que 
se  á  de  entender  de  la  gallina,  que  á  estado  sobre  los  hue- 
uos.  y  criado  los  pollos  ,  hasta  que  ya  los  dexa,  y  cumien- 


—  9o  — 

za  á  poner  hueuos ,  porque  entonces  como  dize  Marco  Va- 
ron  de  re  rustica  ,  por  auer  sido  atada  con  los  pollos,  y  re- 
galada con  ellos ,  sale  de  Ja  propria  suerte  ,  que  si  la  vuie- 
ran  puesto  á  cenar  ,  y  assi  en  essa  ocasión  tiene  bonissima 
sazón  ,  para  ser  comida.  Y  aunque  es  verdad  ,  que  es  bue- 
na declaración  la  dicha  ,  no  por  esso  se  á  de  cerrar  la  puer- 
ta á  otras.  Puédese  entender  también  de  la  polla  ponedera, 
que  dexa  sus  hermanos  los  pollos .  y  quiere  comenzar  á  po- 
ner ,  y  en  este  sentido  se  a  de  entender  para  la  conserua- 
cion  de  la  salud,  y  aun  para  el  gusto:  porque  aunque  es 
verdad ,  que  en  todas  edades  la  gallina  (como  no  sea  en  la 
vejez)  estando  gorda  es  la  mejor  de  las  carnes,  con  todo 
esso  es  mucho  de  mejor  calidad  ,  y  sazón  ,  quando  comien- 
za á  ponerlos  primeros  buenos,  y  no  á  acabado  de  crecer. 
Esta  es  razón  que  corre  ,  no  solo  en  las  gallinas:  pero  en 
las  demás  aues  ,  como  enseña  Galeno  en  el  libro  tercero  de 
la  facultad  de  los  alimentos,  adonde  dize  ,  que  en  lodo  ge- 
nero de  aues ,  es  mejor  la  carne  de  las  que  se  van  aumen- 
tando .  que  la  de  las  que  van  declinando.  Platina  en  su  li- 
bro quinto  ,  de  la  ciencia  de  cozina  ,  es  del  proprio  pare- 
cer ,  adonde  afirma  que  las  pollas  que  comienzan  a  poner 
son  de  mejor  gusto  ,  y  mas  conuenientes  para  la  salud, 
que  en  otra  edad.  Auicena  por  expressas  palabras,  tratan- 
do de  las  gallinas  en  el  libro  segundo  ,  dize.  De  las  gallinas 
aquella  es  la  mejor  ,  que  aun  no  á  comenzado  a  poner  hue- 
uos .  y  tiene  tanta  virtud,  que  haze  los  hombres  mas  pó- 
tenles para  la  generación.  Paulo  enseña  que  siempre  de  las 
aues  escojámoslas  uueuas.  Pues  siendo  assi  que  la  polla 
(piando  comienza  á  poner  hueuos  ,  y  se  ausenta  de  los  le- 
mas pollos  .  tiene  mas  templada,  tierna  ,  sabrosa,  y  salu- 
dable carne,  según  muestra  la  razón  ,  experiencia  ,  y  los 
autores  de  la  Medicina  ;  quien  aura  que  dude  ,  que  el  que 
dessea  salud  ,  y  gusto,  no  dessee  mas  la  polla  tierna  para 
su  comida  ,  que  la  gallina  dura  ,  que  á  criado  pollos,  y  que 
este  desseosso  es  el  que  dize. 

He  aquella  me  dexe  Dios  comer 

que  dexa  los  Pollos  , 

y  comienza  a  poner. 
y  no  de  aquella  gallina. 

Entienda  cada  vnocomo  quisiere  .  que  la  verdad  ,  y  lo 
cierto  es,  que  la  gallina  es  el  aue  de  mas  prestancia  para 
el  hombre ,  de  quantas  la  sabia  naturaleza  nos  dio  ;  porque 
no  solo  nos  aprouecha  con  su  carne  .  pero  con  el  abundan- 
cia de  gueuos  ,  que  todo  el  mundo  sabe  ,  [mes  no  llegamos 
á  populosa  ciudad  .  villa  ,  a  dea  ,  cortijo  ,  bodegón  ,  ni  i  en- 
ta  ,  adonde  aunque  falten  las  den  as  comidas  ,  no  se  hallen 
prestos  los  hueuos  ,  que  para  nuestro  sustento  la  gallina  á 


—  96  — 

puesto  ,  los  quales  son  de  mucho,  y  muy  loable  sustento, 
y  acomodados  para  el  rico  ,  y  el  pobre,  para  el  sano,  y  en- 
fermo. Es  de  muy  gran  importancia  ,  también  la  gailina. 
por  los  pollos  ,  y  pollas  que  nos  da  ,  vnico  solacio  ,  y  refri- 
gerio de  los  enfermos  ,  y  sanos  ,  y  assi  se  tiene  ya  por  cosa 
muy  assentada ,  que  quando  el  Medico  ,  ó  otra  persona 
dize  ,  que  coma  el  enfermo  de  vn  aue,  se  á  de  entender  de 
vna  gallina  tierna,  como  es  la  polla,  y  no  de  perdiz  ni 
pauo.  De  lo  qual  se  conoce  manifiestamente  la  bondad,  y 
excelencia  desta  aue.  Dize  Platina  doctissimo  varón  ,  que 
todas  las  alauanzas  douidas  a  las  aues  ,  merece  la  gallina 
sola  de  por  si ,  porque  ningún  prouecho  se  halla  en  las  de- 
mas,  que  no  este  en  la  gallina  ,  ni  otro  algún  guissado  se 
puede  hazer  de  las  demás  aues  ,  que  no  se  pueda  bazer  de 
la  carne  de  la  gallina  ,  la  qual  carne  (dize)  conforta  el  es- 
tomago ,  ablanda  el  pecho ,  haze  dulze  voz  ,  y  engorda  el 
cuerpo.  El  Doctissimo  Vega  afirma  .  que  no  ay  carne  algu- 
na que  se  pueda  comparar  con  la  de  la  gallina;  y  assi 
como  el  mundo  tenga  ya  conocida  esta  verdad  .  vemos  que 
no  ay  mesa  de  Principe,  enfermo,  o  sano,  que  no  se 
autorize  con  gallina  ,  sin  la  qual  ni  ay  buenas  Pascuas, 
ni  alegres  carnestolendas  ,  ni  fiestas  ,  ni  bodas  que  sean 
de  gusto. 

Ay  según  escriue  >larco  Varron  .  tres  géneros  de  galli- 
nas ,  vnas  que  el  llama  de  la  villa  ,  que  son  las  que  vsamos 
á  comer  comunmente:  otras  campestres  y  rustricas:  por- 
que su  viuienda  es  como  de  otras  aues  en  el  campo  (estas 
no  las  ay  en  España  ,  pero  en  Italia ,  y  Germania  ,  y  Fran- 
cia ay  muchas  y  otras  que  Varron  llama  Africanas,  que 
son  las  que  dezimos  Indianas.  Aristóteles  no  hazien  lo  caso 
de  las  demás  gallinas,  diuide  las  comunes  en  tres  diferen- 
cias ,  que  son  Adrianas  ,  que  otros  llaman  Pumiliones  ,  y 
nosotros  las  dezimos  Enanas.  Y  en  las  vulgares  ,  que  son 
medianas  ,  y  en  generosas  ,  que  son  muy  grandes  de  cuer- 
po. De  todas  estas,  las  que  mas  hueuos  ponen  (dize  Aristó- 
teles] son  las  Enanas,  y  las  que  menos  las  generosas  ,  y  las 
que  auemos  de  escoger  para  nuestra  comida  ,  son  las  vul- 
gares ,  que  ay  en  España  ,  que  guardan  medio  entre  vnas, 
y  otras;  principalmente  si  eslan  cebadas,  que  la  gordura 
es  de  gran  importancia  ,  para  que  tengan  sazón.  Que  ayan 
de  ser  las  gallinas  cebadas:  no  es  inuencion  de  nuestros 
tiempos,  que  los  de  la  Ínsula  de  Délo  (según  enseña  Plinio) 
fueron  los  primeros,  que  dieron  en  essa  curiosidad  ,  y  fue 
tanto  el  vso  entre  los  Romanos  antiguos  de  comer  aues  ce- 
badas ,  que  porque  no  comiessen  sus  bienes  (en  tiempo  de 
Cayo  Fanio  Cónsul)  se  promulgó  ley  que  ningus  Romano 
se  siruiesse  a  la  messa  mas  de  con  vna  gallina  ,  que  no 


—  97  — 

fuesse  cebada.  El  tiempo  mas  oportuno  ,  para  cebar  las  ga- 
llinas (dize  Platina  en  el  lugar  citado'  es  el  Imbierno  :  por- 
que entonces  no  se  dessustancian  tanto  poniendo  hueuos, 
como  en  el  tiempo  del  calor. 

Comienzan  las  pollas  a  poner  hueuos  en  el  Verano  ,  y 
mas  que  las  gallinas  viejas  .  pero  menores  ,  según  Aristó- 
teles. Y  es  tanta  su  fertilidad,  que  ay  algunas  gallinas, 
que  ponen  los  hueuos  con  dos  yemas,  y  muchas  dellas 
mueren  en  el  parto,  como  enseña  el  propio  autor.  Pero  lo 
común  es ,  que  las  gallinas  ponen  todo  el  año  ,  dexando 
solos  dos  messes  de  Imbierno,  y  si  les  falta  el  gallo  tam- 
bién ponen  hueuos;  pero  no  valen  para  la  generación  ,  ni 
son  de  tanta  sustancia  a  quien  los  come.  El  tiempo  mas 
acomodado  para  echar  gallinas  es  el  de  calor  ,  y  assi  quien 
tuuiere  cuydado  verá,  que  en  el  tiempo  de  Estio  están  18. 
días  sóbrelos  hueuos,  y  si  es  Imbierno  2o.  y  si  acaso  es 
tan  desgraciada  la  gallina,  que  truena  en  aquel  tiempo, 
los  buenos  perecen"  Quien  quisiere  que  le  nazcan  machos, 
eche  ios  hueuos  luengos,  y  agudos  (y  estos  son  mas  sabro- 
sos para  comer ,  y  si  los  hueuos  fueren  redondos  ,  nacerán 
hembras  ,  según  doctrina  de  Columela  ,  y  Plinio  ,  mas  Aris- 
toteles  parece  de  contraria  opinión.  Sin  echarse  la  gallina 
sobre  buenos  ay  manera  de  sacar  pollos  ,  quien  quisiere, 
ver  como  ,  lea  los  comentarios  de  Constantino.  Después  que 
la  gallÍDa  se  mezcla  con  el  gallo  ,  se  tarda  16.  dias  el  hue- 
uo  en  perficionarse  del  todo  :  esta  doctrina  es  de  Aristóte- 
les como  también  lo  es  ,  que  por  el  intenso  amor  que  tiene 
a  sus  hueuos  ,  se  está  sin  comer  tanto  ,  que  viene  parecer 
loca  de  hambre. 

Dizen  los  naturales,  que  es  la  gallina  el  animal  mas 
piadoso  para  sus  hijos  de  lodos  ,  y  assi  los  abriga,  y  fo- 
menta debajo  de  sus  alas  ,  y  aunque  perezca  hambre, 
guarda  la  comida  ,  y  llama  los  pollos.  Si  vee  el  milano  se 
opone  contra  el ,  defendiendo  sus  hijos  .  y  si  padecen  al- 
gún trabajo  enferma  de  dolor:  por  lo  qual  dize  Bercorio, 
que  significa  el  buen  Prelado. 

Dizen  también,  los  que  escriuen  desta  aue  que  se  cono- 
cen los  hueuos  estériles  ,  y  que  no  valen  para  que  nazcan 
pollos  dellos  ,  en  que  si  los  echan  en  agua  ,  no  se  van  al 
profundo  :  pero  los  que  descienden  abajo  ,  estos  tales  son 
buenos.  Ássí  pues  los  hombres  que  andan  leuantados ,  y 
en  lo  alio  por  su  soberuia  ,  no  son  buenos  para  produzir 
buenas  obras,  sino  aquellos  que  por  su  humildad  se  van  a 
lo  mas  baxo. 

Y  pues  el  hueuo  es  hijo  de  la  gallina  de  que  ¡raíamos, 
y  es  tanto  el  vso  que  se  tiene  en  comerle  ,  es  bien  que  se- 
pamos lo  que  dize  Galeno,  y  Dioscorides  del,  los  hueuos 

ni.  7 


—  98  — 

(dizen)  que  están  de  tal  suerte  quajados,  que  no  es  possible 
sorberlos  ,  aunque  se  puede  mojar  en  ellos  el  pan .  son 
mas  sustanciales  que  los  que  están  medio  crudos  :  los  qua- 
les  por  su  crudeza  rebuelben  el  estomago  ,  y  no  se  digieren 
bien  ,  y  dan  poco  sustento,  mas  los  duros  dan  mucbo  man- 
tenimiento ,  aunque  restriñen  el  vientre. 

Guisanse  los  hueuos  de  diuersas  maneras ,  de  las  quales 
es  la  mejor  la  de  los  passados  por  agua  ,  hasta  que  sin  en- 
durecerse ,  se  quajen.  Los  que  queremos  assar  ,  o  cozer 
con  su  cascara  ,  enteros,  conuiene  primero  con  la  punta 
de  vn  cuchillo  romperlos .  para  que  el  maligno  vapor  ten- 
ga por  do  respirar .  porque  assi  no  serán  tan  dañosos.  Los 
fritos  con  mantera,  ó  azeyte  ,  se  dixieren  con  gran  dificul- 
tad ,  dan  pessadumbre  al  estomago  ,  y  corrompense  en  el 
vientre  con  facilidad.  Lo  principal  del  hueuo,  y  lo  que 
mantiene  ,  y  da  fuerza  es  la  yema,  porque  la  clara  da  de 
si  muy  poca  sustancia,  y  es  difícil  de  digerir. 

>"o  solo  es  la  gallina  de  gran  comodidad  al  genero  hu- 
mano ,  siendo  comida  quando  dexa  los  pollos  ,  y  comienza 
a  poner  como  dize  el  presente  Refrán  ,  y  dándonos  sus  fres- 
cos hueuos  por  común  ,  y  admirable  sustento  como  esta 
dicho,  mas  también  en  nuestras  enfermedades,  y  passio- 
nes  nos  acude  ,  y  fauorece,  con  eficaces,  y  saludables  re- 
medios. Porque  como  dize  Pioscorides  en  el  libro  segundo, 
las  gallinas  abiertas,  y  aplicadas  calientes  son  vtiles  a  las 
mordeduras  de  las  serpientes  ,  pero  conuiene  muy  a  me- 
nudo quitar  vnas.  y  poner  otras.  Pase  á  beuer  su  celebro 
con  vino,  contra  las  mismas  mordeduras,  el  qnal  también 
restaña  la  sangre  ,  que  curie  del  celebro.  El  estiércol  de  la 
gallina  (dize  Plinio  es  admirable  remedio  páralos  que  ven 
poco,  por  causa  do  las  cataratas,  y  de  nuues  en  los  ojos. 
Es  muy  alabada  la  hiél  para  las  pústulas  de  los  ojos.  La 
clara  del  hueuo  ,  es  eficaz  remedio  para  soldar  las  heridas 
frescas  ,  y  restrañar  los  fluxos  de  sangre,  por  ser  toda  en 
si  glutinosa.  Los  Hueuo-  cozidos  en  vinagre  ,  hasta  qne  es- 
ten  muy  duros,  restañan  milagrosamente  la  disenteria. 
El  azeyte  que  se  exprime  de  las  yemas  de  hueuo  assadas, 
y  endurecidas  ,  es  vtil  á  las  asperezas  del  cuero  ,  á  los  em- 
peynes  ,  á  las  grietas  de  los  labios ,  y  de  qualquier  otra 
parte  .  á  los  dolores  de  los  ojos  y  ¿  las  quemadoras  de  fue- 
go. En  las  heridas  penetrantes  .  y  contussiones  de  la  cabe- 
za .  y  de  los  panicillos  del  celebro  haze  admirablemente 
separar  las  partes  dañadas  de  las  sanas  ,  y  enteras.  Expri- 
messe  assi  mismo  de  los  hueuos  duros,  y  de  vn  poco  de 
cardenillo,  azúcar  piedra  .  y  alumbre  todo  mezclado,  vn 
azeyte  admirable  para  clarificar  la  vista.  Los  buenos  me- 
tidos con  su  cascara  duros  en  vinagre  fuerte  blanco,  vie- 


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nen  á  adelgazarse,  y  á  ablandarse  de  tal  manera,  que  pas- 
san  fácilmente  por  vn  anillo. 

Conseruanse  los  buenos  de  las  gallinas  frescos  por  mu- 
cho tiempo,  teniéndolos  en  agua  fria,  y  fresca  ,  mudando 
el  agua  muchas  vezes. 

De  lo  dicho  se  conoce  euidentemente,  ser  la  gallina  de 
mas  prouecho  para  los  hombres ,  que  otra  alguna  aue, 
principalmente  siendo  polla,  y  que  es  de  quien  dize  el 
desseosso  de  la  salud. 

De  aquella  me  dexc  Dios  comer, 

que  dexa  los  pollos, 

y  comienza  a  poner. 

Cuya  carne  es  tierna,  sana,  y  de  gusto  .  y  medicinal 

en  muchas  enfermedades,  y  sus  hueuos  también  común 

refrigerio ,  no  solo  para  sustentarnos,  y  reparar  nuestras 

flaquezas,  mas  para  profligar  mil  géneros  de  enfermedades. 


Capón  de  ocho  meses 
para  messa  de  Reyes. 

REFRÁN.  XVIII. 


His  el  gallo  vn  animal ,  ambicioso,  feroz  soboruio.yen 
tanto  grado  animoso,  que  con  el  águila  rostro,  a  rostro  se 
atreue  muchas  vezes  a  pelear.  Demás  desto  es  muy  amigo 
de  poner  paz,  sin  querer  jamas  que  le  pongan  en  ella,  y 
quando  ve  ultima  vez  otros  dos  contrastando  se  mete  en 
medio  ,  y  nopudiendo  reconciliarlos,  fauorece  siempre  la 
parte  mas  flaca.  Llama  con  grand  ¡s  bozes  los  perezosos, 
excitándolo0  asus  oficios.  Es  relox  de  noche  que  distingue 
las  oras  con  su  canto ,  anuncia  el  aurora  .  y  con  gran  cuy- 
dado  guarda  las  gallinas  sus  hembras.  Armado  con  espo- 
lón como ,  y  pico  agudo,  corre,  y  celia  de  su  pertenencia 
el  \e/¡no  gallo.  El  que  sale  vencedor  de  algún  desafio  cania 
Luego  la  victoria ;  pero  el  vencido  se  esconde,  y  calla.  Es 
el  animal  que  con  mas  frequencia  mira  al  Cielo,  y  pronos- 
tica con  su  canto  la  serenidad,  ó  pluuia futura.  Es  luxurio- 
so  en  estremo,  y  de  nías  importancia  para  conseruar  su 
especie,  que  para  ser  comida  de  los  humanos  •  por  ser  de 
carne  dura.  Pero  los  hombres  considerando  que  la  carne 
de  Pin  gallinas  Como  esla  arriba  prouado  se  llena  la  gala 
entr*  las  demás ,  buscaron  traza  como  conuerlir  el  gallo 
en  naturaleza  de  gallina,   y  hallaron  ser  buena,   sacarle 


—  100  — 

los  testículos  ,  capándole;  con  la  qual  inuencion  ,  no  sol( 
yguala  pn  bondad  de  carne  á  las  gallinas  ,  pero  las  excede 
y  se  auentaja  de  manera  ,  que  siendo  nueuo  de  ocho  me 
ses ,  es  comida  de  Reyes,  Principes,  y  grandes  señores 
que  es  lo  que  nos  propone  el  presente  Refrán  .  exagerand( 
la  bondad  de  la  carne  del  capón  ,  que  por  ningún  estik 
pudo  mejor. 

Es  cosa  de  admiración  ver  la  mudanza  ,  que  causa  ei 
vd  animal ,  priuarle  de  los  testículos  pues  el  gallo  no  solc 
se  conuierte  en  suaue,  y  tierna  carne  ,  luego  que  padecí 
aquella  afrenta,  pero  al  momento  se  desarrayga  del,  la 
ambición  ,  ferocidad  ,  soberuia  ,  y  valentía  que  antes  pos- 
seia;  dexa  de  ser  relox,  no  cela  las  gallinas,  y  en  resolu- 
ción se  conuierte  en  perezosa  humilde,  y  couarde  gallina. 
Solo.procura  comer,  y  engordar,  no  atendiendo  á  otro  fin, 
y  assi  vemos  que  qualquiera  animal  castrado  crece  ,  y  en- 
gorda mas .  que  el  que  no  lo  es  ,  la  razón  desto  da  Aristo- 
telí  s  .  y  es  muy  llana  ,  porque  los  espíritus  ,  y  sustancia, 
que  se  auia  de  conuerlir  en  esperma  .  hallando  las  vías 
cerradas  ,  y  faltas  las  partes  que  simen  para  este  oficio, 
conuiertese  en  carne  ,  y  gordura.  Demás  de  la  razón  dicha 
es  también  ,  por  la  templanza  de  calor  ,  que  en  si  tiene  el 
capón,  porque  con  perderlos  testículos  ,  pierde  mucho  del 
calor  .  que  consumía  la  vntura  ,  y  carne  siendo  gallo. 

Cansase  el  Pbilosopho  buscando  la  razón  por  que  se 
haze  tan  gran  mudanza  en  los  animales  ,  que  se  castran  de 
qualquier  genero  que  vean  :  en  los  quales  todas  las  accio- 
nes se  enflaquezen.  Y  dizeser  porque  faltando  los  testícu- 
los, pierde  el  corazón  mucha  de  su  fuerza  ,  pierde  el  cora- 
zón su  vigor,  porque  los  testículos  con  su  pesso  tiran  de 
los  vassos  seminarios  de  las  venas  ,  y  las  venas  del  cora- 
zón .  por  la  qual  tensión  ^dize'*  tiene  mas  vigor  el  corazón: 
pues  fallando  los  testículos  falta  este  tirar  del  corazón, 
con  la  qual  falta  se  pierde  el  calor  ,  y  se  enflaquezen  todas 
las  potencias  del  animal. 

Esta  razón  de  Aristóteles  es  de  ningún  momento,  por- 
que como  nunca  hizo  anotomias  no  ay  que  admirarnos  si 
erro  ,  y  assi  Galeno  en  el  lib.  1.  de  semine  ,  refuta  la  opi- 
nión de  Aristóteles,  y  prueua  con  euidencia ,  no  ser  la  ver- 
dadera; antes  dize  que  los  testículos  ,  de  su  naturaleza, 
son  vna  parte  del  cuerpo  muy  vtil ,  y  necessaría  ,  y  que 
dan  ellos  de  por  si  gran  calor  al  cuerpo  ,  y  que  son  princi- 
pio de  fortaleza  ,  lo  qual  euidentemente  se  colije  ,  de  que 
faltando  ellos,  falta  la  fortaleza  ,  y  todas  las  potencias  se 
enflaquezen  ,  los  pelos  se  caen  ,  las  venas  se  estrechan,  y 
de  todo  punto  se  pierde  la  facultad  ,  que  conserua  la  espe- 
cie. De  adonde  vino  Galeno  (considerando  esto)  ¿afirmar 


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que  los  testículos,  en  alguna  manera  son  mas  nobles ,  y 
necessarios ,  que  el  proprlo  corazón,  porque  si  el  corazón 
da  fuerza  ,  y  calor  a  todo  el  cuerpo,  los  testículos  ,  no  solo 
dan  calor,  brio  ,  animo,  y  fortaleza,  mas  son  causa  de 
que  la  especie  sea  perpetua  hasta  la  fin  del  mundo.  Y  si  el 
corazón  es  principio  de  la  vida,  absolutamente,  no  solo 
son  principio  de  vida,  mas  de  viuir  nías  bien  ,  pues  quanto 
es  cosa  mas  prestante  viuir  bien  dize  Galeno;  que  solo  vi- 
uir ,  tanto  son  los  testículos  parte  mas  noble,  y  prestante 
que  el  corazón.  Y  nadie  se  admire  (dize  este  grane  Doctor) 
si  como  biene  la  facultad  de  sentir,  y  mouer  ,  por  los  ner- 
uios  del  celebro,  y  la  de  pulsar  por  las  arterias  ,  y  se  es- 
parcen por  todo  el  cuerpo  ,  que  de  la  propria  suerte  se  in- 
funda fortaleza,  y  vigor  viril,  desde  los  testículos ,  por 
todo  el  cuerpo  en  los  hombres,  y  feminil  en  las  mugeres. 
y  assi  en  los  demás  animales.  Ésta  pues  que  trae  Galeno 
es  la  verdadera  razón  ,  porque  ay  tan  gran  mudanza  en  los 
animales  que  se  capan,  que  cierto  es  pues  falta  la  fuerza, 
y  calor  ,  faltando  los  testículos  ,  que  ellos  eran  causa  de  ca- 
lor ,  y  fuerza  ,  y  faltando  que  a  de  auer  gran  mudanza  en 
la  complexión. 

Viniendo  pues  al  proposito ,  como  los  gallos  de  su  natu- 
raleza sean  falaces ,  calidos,  animosos,  y  fuertes,  y  por 
esta  razón  de  calida,  y  dura  carne  ,  sacándoles,  y  destitu- 
yéndoles de  los  testículos,  que  eran  causa  del  calor  exces- 
siuo.  que  antes  posseian  ,  vienen  á  quedar  de  blanda,  y 
tierna  carne,  digna  como  dize  nuestro  Refrán)  de  mesa 
de  Reyes,  por  la  templanza  que  adquieren. 

Y  pues  son  de  tanta  importancia,  'se  aduierta  ,  que  se 
an  de  capar  siendo  pollos ,  (como  dize  Platina)  quando  co- 
mienzan á  picar  las  gallinas.  Ay  dos  modos  de  capar  po- 
llos, el  vno  es  el  común  ,  sacando  los  testículos  :  el  otro 
trae  Aristóteles  en  el  lib.  onze  de  la  historia  de  los  anima- 
les ,  adonde  dize,  que  peguen  dos,  o  tres  vezes  vn  hier- 
ro bien  caliente,  en  lo  vltimo  del  lomo  ,  que  con  esto  se 
consume  la  potencia  de  los  testículos,  y  quedan  hechos 
capones. 

Cebanse  los  capones  en  el  Reyno  de  Granada  con  pani- 
zo ,  con  el  qu al  grano  engordan  marauillosamente,  y  se 
enternecen  mejor  que  con  trigo.  Tienenlos  todo  el  tiempo 
que  están  a  engordar  en  vna  esportilla  ligados,  de  suerte 
que  solo  pueden  comer,  y  vaciar  los  excrementos.  Estos 
[ni  ¡s  u>si  cebados  ,  si  son  míenos,  están  tan  tiernos  ,  que 
se  pueden  comer  sin  dimites.  Y  los  que  llama  el  Refrán  de 
ocho  mes^es :  los  qnales  por  ser  tan  sanos  ,  y  de  buena  ca- 
lidad, son  dignos  de  messa  de  lleves. 


—  102 


Tapar  la  nariz, 
y  comer  la  pordiz. 

REFRÁN.  XIX. 


Lomo  la  perdiz  sea  comida  de  nobles,  según  dize  Sabana 
rola,  y  con  nuestros  ojos  cada  díalo  veamos,  no  será  razoi 
ocultar  sus  propriedades ,  y  mas  dando  la  ocasión  el  Re 
fran ,  que  delante  tenemos,  vsado  con  tanta  continuación 

Es  la  perdiz  el  animal  mas  libidonoso  de  quantos  se  co 
nocen  ,  y  tanto  que  quando  es  tiempo  de  concebir,  ciego 
del  ferbor  que  padecen  ,  fácilmente  engañados  por  vn  re 
clamo,  son  cazados  los  machos;  y  si  sus  hembras  las  per 
dizes  no  esconden  los  Inicuos,  tontos  se  los  quiebran,  sil 
aduertir  lo  que  hazen. 

Dize  Plinio  ,  en  el  libro  dezimo  de  la  natural  historia 
que  la  perdiz  hembra  se  haze  preñada  con  solo  el  ayre  qu< 
le  toca  del  macho  ,  y  algunas  vezes ,  con  solo  oyr  su  voz 
Pero  Aristóteles  ,  libro  tercero  de  la  generación  de  los  ani 
males,  capitulo  primero,  no  dize  que  con  la  voz  se  hazei 
preñadas  las  perdizes,  sino  que  con  el  olor  del  macho,  ; 
esto  es  mas  conforme  a  razón. 

Platina  es  del  parecer  de  Aristóteles.  Pelean  animosa 
mente  los  machos  ,  por  el  amor  de  las  hembras,  las  qua 
les  con  gran  cuydado  esconden,  y  encubren  los  hueuos 
para  que  no  sean  de  otro  animal  ofendidos.  Purganse  la 
perdizes,  quando  sienten  el  vientre  ocupado,  comiendo 
vna  hoja  de  laurel ,  como  testifica  Plinio.  No  se  halla  jama 
vnto  ,  ni  enjundia  en  estas  aues.  Afirma  id  proprio  autor 
que  en  laPaphlagonia  se  hallan  perdizes  con  dos  corazones 
cosa  para  mi  increyble.  La  vida  de  la  perdiz  dura  diez  ; 
scys  años,  según  opinión  de  Aristóteles,  y  de  los  que  escri 
uen  de  animales. 

La  hiél  de  la  perdiz,  con  otra  tanta  de  buena  miel  mez 
ciada,  es  de  gran  eficacia  para  los  que  tienen  paño,  o  nu 
ues  frescas  en  los  ojos.  Coziendo  los  hueuos  de  la  perdi 
en  miel,  y  aplicados  en  forma  de  emplasto  a  los  ojos  ,  s 
curan  las  llagas  que  en  ellos  vuiere.  Hecha  panetela  coi 
caldo  de  perdiz  ,  es  vnico  remedio  de  las  cámaras.  Las  cas 
caras  del  hueuo  de  la  perdiz  ,  hechas  polbos  ,  y  mezclada 
con  cadmía  ,  y  cera  ,  en  forma  devnguento,  hazen  qu 
las  tetas  de  las  mugeres  ,  estén  sin  arrugas,  y  sin  caerse 


—  103  — 

Comido  el  hueuo  de  la  perdiz  haze  las  mugeres  fecundas, 
y  abundantes  de  leche.  Todo  lo  dicho  es  doctrina  de  Plinio 
en  diuersos  lugares. 

Platina  dize  ,  que  demás  de  las  virtudes  dichas,  confor- 
ta la  perdiz  ,  siendo  comida  la  virtud  animal ,  que  está  en 
el  celebro,  y  que  prouoea  intentissimamente  á  Madoua 
Venus. 

Supuesto  lo  dicho  ,  y  viniendo  a  la  declaración  de  la 
sentencia  presente ,  digo  con  el  doctissimo  Vega:  Que  la 
perdiz  de  su  naturaleza  es  de  carne  seca ,  pero  templada 
entre  calor  ,  y  frialdad,  deste  parecer  es  Sabanarola,  Pau- 
lo ,  Platina,  Auicena,  y  el  Gran  maestro  Galeno  ;  por  la 
qual  sequedad  los  .perdigones  nuauos,  que  son  menos  se- 
cos ,  dan  loable  mantenimiento  al  cuerpo:  pero  quando 
ya  son  de  edad  mayor,  manifiestamente  secan,  por  lo  qual 
detienen  el  vientre  ,  no  son  difíciles  de  cozer  en  el  estoma- 
go ,  y  dan  constante  ,  y  loable  sustento  ,  crian  buena  ,  y 
mucha  sangre.  De  suerte  que  compiten  con  la  carne  de  ga- 
llina ,  y  aun  a  auido  quien  diga  ,  que  son  las  perdizes  de 
mejor  carne  ,  principalmente  hablando  de  las  pechugas: 
porque  las  piernas  ,  y  las  demás  partes,  son  muy  inferio- 
res en  bondad  a  las  pechugas.  Pues  como  manifiestamente 
tengan  las  perdizes  iá  sequedad  ,  que  todos  los  autores  mé- 
dicos dizen  ,  son  algo  duras  :  porque  la  dureza  es  hija  de  la 
sequedad  ,  como  enseña  Galeno.  Siendo  pues  duras,  áseles 
de  buscar  remedio  ,  que  enmiende  aquella  falta  ,  el  qual 
remedio  es  que  estén  muy  manidas  .  y  es  necessario  que 
estén  tanto  si  son  viejas  ,  para  que  se  enternezcan  ,  que  an 
ya  de  comenzar  a  oler  mal.  Esto  pues  es  lo  que  nos  enseña 
el  Refrán  ,  áiziendo,  que  la  perdiz  para  que  sea  tierna  a  de 
oler,  de  suerLe  que  sea  necessario  tapar  la  nariz  quando 
se  come 

Aduiertase  aqui  que  si  es  perdigón  de  suyo  tierno,  y 
nueuo  ,  no  á  de  ser  tan  manido  como  dize  el  Refrán  ,  y  si- 
fuere  perdiz  vieja  conuiene  que  este  bien  manida,  pero  no 
tanto  que  el  olor  cause  enfado.  Porque  lo  que  dize  este  Re- 
frán de  tapar  la  nariz  ,  es  modo  ,  y  exageración  que  da  a 
entender ,  que  la  carne  de  la  perdiz  es  la  que  conuiene  que 
sea  mas  manida,  y  la  que  mas  se  puede  conseruar  por  su  se- 
quedad. Y  assi  dize  Vega  en  el  libro  segundo  de  su  arte  ,  ca- 
pitulo dezimo  ,  que  las  carnes  dignas  de  ser  alabadas ,  son 
las  de  las  perdizes  manidas  ,  y  en  el  capitulo  octauo,  que 
es  la  que  mas  se  puede  detener  sin  oler  mal  :  esto  es  por  la 
sequedad  queauemos  dicho,  la  qual  es  contra  corrupción. 
Pero  las  perlizes  que  son  cazadas  con  azor  ,  no  sufren  tan- 
to tiempo  sin  corromperse  ,  la  causa  desto  se  dará  a  su 
tiempo. 


—  104  — 

Algunos  considerando  la  sequedad  de  las  carnes  de  las 
perdizes  las  comen  cozidas  ,  pero  engañanse  mucho,  por- 
que las  pechugas  cozidas  son  mas  secas  ,  que  las  assadas, 
y  assi  es  su  natural  preparación  que  se  assen,  y  no  se  cue- 
zan. Aduirtiendo  también  que  conuiene  ,  para  que  tengan 
mejor  punto ,  y  estén  mas  tiernas  ,  que  an  de  yr  a  la  mesa 
poco  mas  que  a  medio  assar  ,  y  bien  manidas  como  enseña 
el  Refrán ,  y  el  doctissimo  Vega  en  su  arte  medicinal. 


Si  quieres  comida  mala, 
come  la  liebre  assada'. 


REFRÁN.  XX. 

Dos  sentidos  se  dan  a  este  Refrán,  de  los  quales ,  el  vno, 
y  el  otro  son  verdaderos,  y  muy  conformes  a  razón,  el 
vno  es  en  quanto  al  gusto  ,  y  facilidad  de  la  comida ,  por- 
que la  carne  de  la  liebre  ,  es  seca  ,  y  dura  en  estremo ,  tan- 
to ,  que  encareciendo  Galeno  quan  dura  seca  ,  y  desabrida 
sea  la  carne  de  la  zorra  ,  y  la  del  perro  ,  las  compara  con 
la  de  la  liebre.  Auicena  dize  ,  que  es  carne  la  de  la  liebre 
seca,  y  por  la  propria  razón  dura  ,  del  proprio  parecer  es 
Platina,  y  Sabanarola. 

Pues  siendo  assi  tan  cierto  que  la  carne  deste  animal  es 
seca  ,  y  dura  ,  y  que  comida  assada  es  mas  dura  de  comer 
que  cozida,  juntándose  la  dureza  uatural,  con  la  que  se 
adquiere  del  fuego ,  vendrá  a  ser  tan  dura,  que  con  dificul- 
tad se  pueda  comer;  que  es  lo  que  nos  dize  el  presente  Re- 
frán. Y  assi  vemos  que  no  ay  persona  de  tan  rezias  quixa- 
das,  y  dientes ,  que  la  osse  comer  assada,  sino  cozida.  Celio 
Apicio  en  su  libro  de  cozina  ,  trae  nueue  modos  diferentes 
de  guisar  la  carne  de  la  liebre  .  pero  ninguno  de  todos  nos 
enseña  a  que  comamos  la  liebre  assada  ,  de  adonde  se 
puede  inferir,  quanfa  verdad  tenga  la  presente  sentencia 
en  este  sentido,  que  se  á  declarado. 

El  segundo  sentido ,  y  que  viene  mas  a  proposito  para  el 
fin  que  pretendemos  ,  que  es  cousernar  la  sakid  ,  es,  que 
se  a  de  entender  esta  sentencia,  de  la  mala  calidad  natu- 
ral de  la  carne  de  la  liebre  ,  de  la  qual  calidad  consta  ,  ora 
sea  assada  ,  ora  cozida  :  pero  si  fuere  assada  ,  sera  mas  di- 
fícil su  carne ,  y  de  peor  digestión  por  las  razones  dichas 
arriba  :  que  la  carne  de  la  liebre  sea  vna  de  las  mas  malig- 
nas carnes  que  los  hombres  comen  ,  no  ay  autor  que  lo 


—  105  — 

niegue.  Gal.  en  el  lugar  arriba  alegado  asimilo  la  carne  del 
perro  a  la  de  la  liebre  ,  que  bastaua  este  encarecimiento, 
para  que  nadie  la  comiera  ,  perú  en  el  libro  tercero  de  la 
facultad  de  los  alimentos  se  detiene  mas  ,  y  afirma  que  es 
de  la  calidad  de  la  carne  del  buey ,  y  menos  mala.  Sabana- 
rola  nos  enseña,  que  es  carne  seca  en  estremo  ,  y  melan- 
cólica. Ueste  parecer  es  casi  toda  la  escuela  medica,  sin 
discrepar  alguno  ,  ora  sea  antiguo  ora  moderno  ,  y  assi  La- 
guna iilustrando  el  capitulo  diez  y  ocho  del  segundo  libro 
de  Dioscorides  ,  dize.  La  carne  de  la  liebre  es  enxuta  ,  difí- 
cil de  digerir  ,  y  cria  melancolía.  Vega  en  su  libro.  2.  del 
arte  medicinal ,  nos  enseña,  que  cria  la  carne  de  la  liebre 
sangre  seca,  poca,  y  melancólica  ,  y  que  se  cueze  con  difi- 
cultad ,  y  causa  gran  tristeza.  Acrecienta  esta  mala  calidad 
de  la  liebre  ,  lo  mucho  que  corre  quando  es  cazada.  (Dize 
Vega,)  y  que  para  enmendar  algún  tanto  la  malicia  desle 
animal,  se  a  de  comer  cozido,  con  tozino  ,  y  cominos, 
pero  con  todo  esso  sera  de  pessimo  alimento,  y  de  muy 
peor  si  se  comiere  assada  ,  como  dize  el  Refrán. 

Aquí  se  aduierta  con  cuydado  si  se  aya  de  entender  todo 
lo  dicho  de  la  liebre  ,  también  del  conejo  ,  porque  parece 
ser  toda  vna  especie,  y  muchos  de  los  autores  deba\o  de 
este  nombre  liebre,  entienden  no  solo  la  verdadera  liebre, 
mas  también  el  conejo.  Kodigino  en  el  libro  treynta  y  vno 
de  sus  lecciones  antiguas,  defiende  á  Plinio  de  ciertos  mal- 
dicientes, porque  le  imputaron  ,  que  debaxo  deste  nombre 
liebre  ,  auia  entendido  el  conejo  ,  de  adonde  parece  que 
auemos  de  entender  que  no  son  de  vna  especie.  Lo  que  yo 
entiendo  acerca  desta  duda,  es,  que  la  liebre  ,  y  el  conejo 
son  de  vna  especie  ,  mas  que  diferencian  en  algo.  Esto  se 
colije  bien  de  lo  que  dize  Platina  en  el  libro  quinto  ,  adon- 
de pone  dos  géneros  de  liebres  ,  vnas  que  llaman  grandes, 
que  viuen  sobre  la  tierra  al  sereno,  y  otras  que  viuen  de- 
baxo  de  la  tierra  llamados  conejos.  Xenophon  ,  como  re- 
fiere Rodigino  ,  dize  también  ,  que  de  las  liebres  ay  dos  di- 
ferencias ,  vnas  grandes  subnigras  ,  y  otras  pequeñas  que 
llaman  conejos.  Varron  haze  tres  diferencias  de  liebres, 
vnas  Itálicas,  otras  Francesas,  y  otras  Españolas  ,  que  son 
conejos.  También  nos  da  a  entender  que  sean  de  vna  casta 
lo  que  dizen  los  autores,  y  nosotros  vemos ;  que  es  que  no 
ay  otros  animales  que  tengan  en  las  plantas  de  los  pies,  y 
manos  pelos  ,  y  en  los  labios  de  la  boca  ,  si  no  es  id  conejo, 
y  liebre ,  y  que  assi  como  el  vno  es  animal  mas  temeroso, 
y  veloz  también  lo  es  el  otro.  De  todo  lo  qual  se  colije,  que 
el  conejo  y  liebre  son  de  vna  especie  .  V  que  tienen  gran 
familiaridad  de  substancia  ,  pero  que  diferencian  algo  ,  assi 
en  el  modo  de  viuir ,  como  en  la  calillad  de  su  carne.  Por- 


—  106  — 

que  aunque  el  conejo  es  seco  ,  no  lo  es  tanto  como  la  lie- 
bre, ni  da  tan  mal  sustento  al  cuerpo  ;  pero  siempre  á  de 
ser  contado  entre  los  alimentos  de  mala  calidad  melenco- 
lica.  Verdad  es  que  los  conejos  de  nuestra  España  .  se  crian 
tan  viciosos,  y  gordos  en  muchas  partes,  que  por  el  ocio 
se  humedecen  ,  y  templan  algo,  de  suerte  que  no  sonde 
tan  pernicioso  zumo.  Los  nueuos  que  llaman  gazapos  ,  por 
la  humedad  son  menos  malos  .  mas  dan  poco  sustento  ,  y 
euezesse  con  facilidad  en  el  estomago.  Los  domésticos  son 
menos  secos  que  los  'campestres,  pero  ingratos  al  gusto,  y 
de  muchos  escrementos.  Gómenselos  conejos  comunmente 
assados  con  el  salmorejo,  hecho  de  agua  ,  vinagre  ,  azeyte 
sal,  y  pimienta  .  y  assi  no  les  conuendra  el  Refrán,  que 
vamos  comentando,  como  a  su  parienta  la  liebre.  Todo  lo 
dicho  acerca  del  conejo  ,  es  dotrina  de  Vega  en  el  lib.  2.  del 
arte  medicinal,  y  de  Platina  en  el  lib.  o. 

Ay  pareceres  de  personas  doctas,  que  las  liebres,  o  por 
lo  menos  los  conejos .  se  crian  en  algunas  partes  como  los 
ratones  .  con  solo  la  influencia  del  Cielo  sin  causa  par- 
ticular de  macho  .  y  hembra  ,  atribuyendo  toda  la  causa 
eficiente,  á  la  equiuoca  ,  que  son  los  antros,  y  la  material 
á  la  fertilidad  de  algunas  regiones.  Archelao  refiere  y  es 
vulgar  opinión  que  los  machos  también  se  empreñan  como 
si  fueran  Hermafroditas.  El  vno  ,  y  el  otro  error  nacen  de 
la  fecundidad  de  las  hembras  ,  porque  preñadas  se  empre- 
ñan de  nueuo,  y  paridas,  querían  preñadas  de  suerte  que 
cada  mes  paren.  Viendo  pues  multiplicar  las  liebres  ,  y  co- 
nejos á  tanta  furia  ,  y  hallarse  tan  gran  muchedumbre  des- 
tos  animales  .  aunque  tantos  cada  dia  se  matan  ,  y  comen, 
y  pareciendoles  que  no  bastauan  solas  las  hembras  ,  a  pro- 
duzir  vna  tan  gran  muchedumbre,  viniéronlas  simples 
gentes  a  leuantar  aquel  falso  testimonio  a  los  machos. 
Cuenta  Plínio  ,  que  fue  tanta  la  multitud  de  conejos,  que 
en  las  islas  de  Mallorca  ,  y  Menorca  vuo  en  tiempo  de  Au- 
gusto Cessar  .  que  les  talauan  las  miesses  sin  poderlo  re- 
mediar ,  de  suerte  que  fue  necessario  pedir  a  los  Romanos 
socorro  para  destruyr  el  gran  numero  de  conejos  que  auia. 
Mezclanse  los  conejos,  y  liebres  al  tiempo  del  engendrar 
cola  con  cola  a  causa  que  los  machos  tienen  la  verga  buel- 
ta  házia  tras,  y  de  que  aquí  nació  también  el  error  de  en- 
tender que  los  machos  se  empreñan. 

Es  la  liebre  .  y  conejo  el  animal  mas  temeroso,  ligero  é 
ingenioso  de  quaotos  se  hallan,  (según  nos  muestra  el  Phi- 
,io  y  assi  vemos  que  quando  no  basta  su  velozidad, 
con  industria  natural  .  haziendo  mil  tretas  con  bueltas,  y 
rebueltas  ingeniosamente  .  se  escapa  infinitas  vezes  del 
diente  de  los  galgos;  porque  assi  como  a  los  animales  fero- 


—  107  — 

zes ,  esforzados  y  belicosos,  proueyo  la  natura  de  armas 
con  que  se  defendiessen ,  como  son  cuernos,  dient  5,  y 
fuertes  vñas  :  ni  mas  ni  menos  a  los  medrosos  ,  y  pusiláni- 
mes ,  socorrió  con  la  ligereza  de  pies  ,  para  que  mediante 
ella  se  escapassen  de  los  peligros ,  é  ioconuenientes.  La 
causa  por  que  la  liebre  sea  animal  tan  t«  oneroso  ,  atribuye 
el  Philosopho  al  gran  corazón  que  tiene,  respeto  de  su 
cuerpo  ,  porque  assi  como  en  aposento  grande  el  fuego  ca- 
lienta menos,  que  en  el  pequeño,  assi  en  los  animales  de 
gran  corazón  (como  es  la  liebre)  el  calor  natural  menos 
vnido  ,  es  de  menos  fuerza ,  y  por  el  consiguiente  el  animal 
mas  pusilánime. 

Es  adornada  la  liebre  ,  y  conejo  con  orejas  muy  gran- 
des ,  porque  assi  como  al  perro  ,  y  a  otros  animales  ,  sirue 
la  larga  cola  para  enderezar  la  carrera,  y  reboluer  con 
mas  presteza  a  vna  ,  y  otra  parte  ,  assi  en  las  liebres  sir- 
uen  las  orejas  de  remos  con  que  se  ayudan  para  bazer  mas 
veloz  ,  tardo,  derecho,  ó  tuerto  su  mouimiento,  de  adonde 
vinieron  los  Griegos  a  llamar  a  la  liebre  lagos  ,  que  signifi- 
ca lo  proprio  que  animal  de  grandes  orejas. 

Acostumbran  las  liebres  (según  dizen  los  cazadores,  y 
los  que  escriuen  de  animales)  á  dormir  los  ojos  abiertos,  y 
velar  con  ellos  cerrados  ,  de  adonde  se  tomó  el  prouerbio, 
ó  Refrán  vulgar  ,  que  dize  ,  (el  sueño  de  la  liebre  :  por  los 
que  fingen  ,  ó  dissimulan  alguna  cosa.  Es  la  liebre  de  muy 
corta  vista,  y  tanto  que  sucede  mucha-  vezes  dar  con  la 
cabeza  en  vna  piedra  yendo  huyendo  ,  con  perdida  de  la 
vida.  La  razón  dá  Rodiginio,  diziendo  que  los  ojos  grandes, 
y  las  pestañas  cortas  ,  hazen  que  la  vista  se  derrame  ,  y 
pierda.  Quando  los  antiguos  salían  de  sus  casas,  á  algún 
viage.de  importancia  tenian  ya  por  cosa  muy  assentada, 
auerles  de  suceder  aduersamente  su  pretensión,  si  en  el 
camino  descubrían  liebre  ó  conejo.  Vsauan  los  cazadores 
(como  afirma  Rodiginio)  assoltar  los  gazapos,  ó  liebres  que 
cazauan ,  para  tener  gratas  las  diosas  de  sus  tiempos,  lo 
qual  todo  era  vana,  y  ciega  superstición.  Los  de  Bretaña 
tuuieron  por  cosa  ilícita  comer  carne  de  liebre.  A  los  co- 
bardes y  tímidos  soldados,  que  en  la  guerra  huyeron  ,  usa- 
uan  los  antiguos  a  llamar  liebres  aliñadas  y  en  nuestros 
tiempos  a  qualquier  couarde  dezimos  liebre  ,  A  y  vna  es- 
trella tija  en  <d  Cíelo  dicha  liebre,  y  si  alguno  naciere  de- 
baxo  la  influencia  deste  astro  ,  afirman  los  Astrólogos  que 
sera  tan  leue  y  ligero  .  que  imitara  a  las  unes  (cosa  increí- 
ble .  En  la  mar  se  halla  vn  pece  algo  rojo,  y  sin  espinas, 
ni  huesso  ,  el  qual  en  la  cabeza,  y  color  se  paree  mucho  a 
la  liebre  terreste.  Este  animal  es  tenido  por  venenoso,  por- 
que no  solamente  comido  ,  y  bellido  ofende  ,  pero  también 


—  108  — 

si  una  muger  preñada  viere  a  la  hembra  ,  se  le  rebuelue 
luego  grauemente  el  estomago,  y  con  muchas  vascas  ,  mal 
pare.  l»a  de  si  vn  olor  muy  hediondo  ,  y  todos  los  hombres 
que  della  por  desastre  comieron  ,  basta  la  muerte  hieden 
siempre  a  pescado.  El  Emperador  Tito  fue  muerto  ,  auien- 
dole  dado  Üomiciano  esta  liebre  marina,  por  comida.  Todo 
lo  dicho  es  doctrina  de  Celio  Rodiginio,  y  Aristóteles. 

Is'o  sera  razón  pues  se  an  manifestado  las  malicias  de  la 
liebre  ,  que  passen  en  silencio  sus  virtudes.  Los  Griegos  tu- 
uieron  a  la  liebre  en  gran  veneración,  por  ser  de  impor- 
tancia ,  según  ellos  entendían ,  para  las  cosas  del  amor, 
de  adonde  vinieron  a  tener  por  cierto  ,  que  los  que  vsaban 
a  comer  carne  de  liebres  ,  se  hazian  mas  hermosos,  y  ama- 
bleá  por  lo  qual  dixo  Marcial. 

Quem  lepnrem  mittis.  semper  mihi  gellia  mandas 
Septem  formosus,  Maree  diebus  eris. 

Si  verum  dicis  si ,  verum  gellia  mandas 
edisti  nunquam ,  Gallia  tu  ,  lepuvem. 

Alexandro  Sebero,  era  seruido  ordinariamente  a  la 
mesa  con  algunos  gazapillos  .  y  liebres  pequeñas,  de  adon- 
de vino  el  vulgo  a  tomar  ocasión  .  y  «afirmar  que  el  coti- 
diano vso  ,  que  tenia  de  comer  tal  manjar,  le  auia  infnndi- 
do  gracia  ,  y  hermosura  ,  en  todo  su  cuerpo  ,  y  rostro.  Esto 
mostró  vn  Poeta  de  aquel  tiempo  en  estos  Versillos  que 
trae  Rodiginio. 

Pulchntm  quod  vides  esse  ,  noslrúm  Regem  , 

Quem  Syrum  sua  detulit  propago, 
Venatus.  facit,  &  lepus  comestus , 

ex  quo  ,  continuum  capit  leparan. 

En  muchas  enfermedades  ,  que  assaltan  el  cuerpo  hu- 
mano ,  suele  ser  la  liebre  de  gran  eficacia.  Y  assi  Dioscori- 
des  afirma  ,  que  sus  sessos  assados  ,  y  comidos  ,  son  muy 
vtiles  contra  los  temblores  de  miembros  ,  causados  de  en- 
fermedad. Si  con  ellos  se  friegan  las  enzias  de  los  niños,  ó 
si  se  los  dan  a  comer ,  les  haze  mas  presto  salir  los  dientes. 
Toda  la  cabeza  quemada  ,  y  aplicada  con  vnto  de  üsso  ,  o 
con  vinagre  haze  renacer  los  cabellos  caydos.  FA  quajo  de 
la  liebre  dado  a  beber  restraña  el  fluxo  del  vientre,  y  el 
menstro  superfiuo  ,  y  es  vtil  contra  la  gota  coral.  Dase  a 
beber  con  vinagre,  contra  los  venenos  mortíferos  ,  y  prin- 
cipalmente contra  la  leche  quajada  en  el  cuerpo  ,  y  contra 
las  mordeduras  de  biboras.  La  sangre  de  la  liebre  se  aplica 
caliente,  extirpa  las  quemaduras  del  sol,  los  aluarazos  ,  y 


—  109  — 

las  pecas  del  rostro.  La  ceniza  de  la  liebre  quemada  en  el 
horno  con  su  pellejo  dentro  de  vna  olla  bien  atapada ,  si  se 
bebe  con  vino  deshaze  la  piedra  de  la  bexiga  ,  y  de  los  ríño- 
nes. La  hiél  de  la  liebre  mezclada  con  azúcar,  e  instilada 
en  los  ojos  clarifica  notablemente  la  vista  :  el  estiércol  de 
la  liebre  metido  en  la  natura  de  la  muger ,  restraña  el 
fluxo  del  menstruo  ,  y  enxuga  la  madre.  Es  admirable  re- 
medio ,  la  carne  de  la  liebre  comida  para  enflaquecer  los 
que  son  demasiado  gordos  ,  restraña  ,  y  detiene  las  cama- 
ras  de  sangre  ,  mueue  la  orina,  y  aprouecha  a  los  que  pa- 
decen eslrangurria. 

Los  pelos  de  la  liebre  son  blandos  suaues  y  delicados  en 
estremo,  por  lo  qual  vsan  algunos  a  limpiar  los  ojos  qne 
padecen  corrimientos  ,  con  la  cola  de  una  liebre.  Helio  Ca- 
balo dormía  siempre  en  colchones  llenos  de  pelos  de  lie- 
bre ,  porque  no  hallo  otra  cosa  mas  grata  ,  ni  para  sus  de- 
licias mas  blanda  ,  y  de  gusto. 

De  todo  lo  dicho  resulta  elarissima  la  inteligencia  deste 
Refrán  ,  en  dos  sentidos  ,  de  los  quales  el  vltimo  en  que  se 
demuestra  ,  quan  perniciosa  sea  la  comida  de  la  carne  de 
la  liebre  ,  haze  mas  a  nuestro  proposito,  que  es  conseruar 
la  salud,  adonde  se  prouó,  que  no  se  a  de  comer  liebre,  y 
qua  ido  se  aya  de  comer  ,  sea  por  medicamento  ,  porque 
para  muchas  enfermedades  tiene  gracia  ,  principalmente 
siendo  cozida  ,  y  el  conejo  assado. 

Aconseja  Celio  Apicio  gran  cozinero,  que  siempre  se 
coma  la  liebre  cozida  con  buena  cantidad  de  especias  ,  que 
repriman  su  malicia.  Del  proprio  parecer  es  Sabanarola  ,  y 
los  demás  Médicos  ,  y  esto  concuerda  bien  con  lo  que  nos 
amonesta  la  presente  sentencia. 


Todo  pescado  es  flema, 
y  todo  juego  postema. 


REFRÁN.  XXI. 

í\o  ay  artista  tan  ignorante  ,  que  no  entienda  ser  el  hom- 
bre compuesto  de  cuerpo,  y  alma.  Y  que  el  cuerpo  cons- 
tando de  quatro  elementos  particulares  (que  son  los  quatro 
humores)  es  assaltado  infinitas  vezes  ,  según  la  sobra,  ó 
falta  desta  materia,  con  mil  géneros  de  enfermedades.  Y 
el  alma  de  la  propria  suerte,  con  muchos  accidentes,  de 
que  los  Médicos  tratan,  como  de  enfermedades  peligrosas, 


—  110  — 

y  que  coa  mas  vehemencia  destruyen  .  y  aniquilan  el  hom- 
bre que  las  del  cuerpo.  Estas  son  yra,  tristeza  ,  gran  con- 
tento ,  y  otras  tales:  Entendido  pues  esto,  es  fácil  de  en- 
tender el  admirable  artificio ,  de  que  vsa  esta  sentencia, 
puniéndonos  ante  los  ojos  dos  cosas  ,  de  las  quales  la  pri- 
mera es  principio ,  y  causa  de  la  mayor  parte  de  las  enfer- 
medades ,  que  afligen  los  cuerpos  humanos,  que  es  el  pes- 
cado. Y  la  segunda  de  muchos  accidentes  contrarios  a  la 
otra  parte  de  que  consta  el  hombre,  que  es  el  anima  ,  los 
quales  llaman  los  Médicos,  animi  pathemata  ,  que  se  si- 
guen a  qualquior  genero  de  juego.  De  suerte  que  abraza  el 
Refrán  con  solas  des  palabras  ,  lo  que  es  enemigo  al  cuer- 
po, y  lo  que  es  enemigo  al  alma,  diziendo.  Todo  pescado  es 
flema,  y  todo  juego  postema.  Pescado  en  quanto  al  cuerpo, 
y  juego  en  quanto  al  alma  ,  y  cuerpo.  Por  lo  qual  se  diui- 
dira  este  comento  en  den  partes,  de  las  quales  la  primera 
declarara  la  razón ,  por  que  el  pescado  es  flema  ,  y  par- 
ticulizará  algunos  pescados.  La  segunda  propondrá  como 
el  juego  es  apostema  del  cuerpo,  honra  ,  y  alma. 

Viniendo  a  la  parte  primera,  se  aduierta  .  que  de  los 
die.s  del  año  contando  Quaresma  ,  Vigilias,  Quatro  témpo- 
ras ,  Viernes  .  y  Sábados  ,  casi  la  mitad  del  tiempo  se  come 
pescado.  Y  as-d  conuendra,  pues  es  tanto  el  vso  de  los  pe- 
ces ,  que  conozca!  is  su  calidad,  y  la  diferencia  que  hazen 
vnos  a  otros,  para  que  cada  persona  haga  elección  de  lo 
que  mas  conuenga  a  su  salud ,  y  conozca  la  verdad  deste 
refrán. 

Y  para  esto  entienda  .  que  de  los  quatro  humores,  que 
se  haLan  en  nuestro  cuerpo,  vn.i  dellos  se  dize  flema,  cuya 
naturaleza  es  fría,  y  húmida  como  el  agua.  Criase  princi- 
palmente en  el  estomago  .  y  aumentas,'  en  el  inuiern 
gun  doctrina  de  Hypocrates]  y  con  los  manjares  que  son 
frios .  y  húmidos  .  difíciles  de  cozer,  y  pegajosos.  Parte 
des'a  fiema  se  queda  en  el  estomago  ,  y  parte  dolía  nassa 
al  hígado,  y  venas,  para  sustentar  los  miembros  frios  ,  y 
para  que  en  tiempo  -i  la  i  perfecionandola  el  calor 

natural  se  conuierta  en  sangre.  A y  dos  diferencias  de  fle- 
ma .  vna  que  es  natural,  y  otra  que  no  es  natural.  La  na- 
tural es  blanca,  y  sin  sabor.  La  que  no  es  natural, 
azeda  ,  o  salada  ,  ó  vitrea  :  esta  vltima  es  la  mas  fría,  se- 
gún enseña  Galeno.  Hazesse  pues  la  flema  natural  ,  y  la 
que  no  es  natural  de  alimento;  frios,  y  húmedos  como  está 
dicho  ,  porque  estos  tales  alim  íntos  tienen  mas  similitud 
con  la  flema  .  y  las  cosas  que  symbolizan  en  sus  calidades, 
fácilmente  se  conuierten  vnas  en  otras,  según  dotrina  del 
Phi!  isopho.  El  pescado, pues  es  le  naturaleza  fría,  y  hú- 
meda ,  como  la  flema:  luego  euideute  cosa  es  ,  que  el  pes- 


—  111  — 

cado  se  podra  llamar  potencialmente  flema,  por  el  aptitud 
que  tiene  a  conuertirse  en  ella.  Y  en  este  sentido  es  verdad 
dezir  ,  que  todo  pescado  es  flema. 

Que  todo  genero  de  pescado,  sea  de  naturaleza  mas 
fria,  y  húmeda,  que  los  animales  de  la  tierra,  y  ayre  ,  se 
conoce  muy  claro  ,  en  que  el  sustento  de  los  peces  ,  por 
traer  sus  principios  y  aumento  del  agua  ,  uecessai  lamente 
a  de  ser  frió  ,  y  húmido  .  y  conuertir  ,  en  su  frialdad  .  y  hu- 
midad  los  proprios  peces.  Prueuase  también  porque  no  fue- 
ra possible  ,  viuir  los  peces,  si  no  fueran  de  naturaleza 
fria ,  y  húmida,  como  es  el  agua ,  y  si  no  lo  fueran ,  forzo- 
samente se  auian  de  mudar.  De  todo  lo  qual  se  colige  bien 
ser  el  pescado  frió  .  y  húmedo.  Demás  de  las  razones  di- 
chas, no  ay  autor  Griego  ,  Latino,  ni  Árabe  ,  que  assi  no  lo 
confiesse.  Paulo  Agineta  lo  supone  como  principio  indubi- 
table de  todo  e[  mundo  conocido.  Platina  lo  confirma,  y 
Auicena  es  del  proprio  parecer.  Pe  lo  dicho  resulta  bien 
clara  la  razón,  porque  todo  pescado  sea  flema.  Que  es  en 
suma  ,  porque  la  flema  es  fria  ,  y  húmeda,  y  el  pescado  lo 
es  también  ,  y  las  cosas  que  symbolizan  en  calidades  fácil- 
mente se  conuierten,  vnas  en  otras  como  ya  lo  prouamos 
con  el  Philosopho. 

Pero  ase  de  aduertir ,  supuesto  el  principio  vniuersal, 
de  que  todo  pescado  es  flema:  que  no  todos  los  pescados 
son  flema  igualmente,  antes  según  las  diferencias  que  ay 
en  ellos  vnos  son  mas  nociuos,  y  mas  aptos  para  conuer- 
tirse en  flemas  que  otros.  Quien  quisiere  viuir  con  recato, 
en  su  salud  ,  y  saber  qual  pescado  es  mas  6  menos  dañoso; 
deueaduerlir  que  los  pezes,  vnos  habitan  en  la  mar,  otros 
en  rio-;,  y  otros  gozan  de  rio,  y  de  mar.  Otros  viuen  en  la- 
gunas, y  estanques  de  agua  clara  ,  o  turbia  ,  y  cenagosa. 
De,  todos  estos  pescados,  ios  mas  sanos  ,  y  de  menos  flema, 
son  aquellos  que  viuen  en  lo  profundo  del  mar,  y  están 
mas  exercitados,  y  expuestos  a  vientos  del  Norte.  Los  que 
frequentan  las  orillas  del  mar  cerca  de  la  tierra  ,  tienen 
menos  bondad.  Y  los  que  se  apacientan  en  las  bocas  de  los 
rios ,  que  entran  en  el  mar  .  posseen  el  tercero  lugar  ,  y 
casi  desta  calidad  .  son  los  de  los  rios,  que  se  entran  en  id 
mar.  De  los  peces  de  rios  .  aquellos  son  mas  sanos  ,  cuya 
vida,  y  nacimiento ,  es  en  raudales  abundantes  de  agua, 
(pie  corren  impetuosamente  ,  por  partes  de  guijas  .  y  pe- 
>,  sin  cieno  ,  ni  turbulencia  .  y  ene  el  viento  del  Nor- 
te los  sopla.  Estos  tales  por  el  exercicio,  y  pureza  de 
son  de  sustancia  delicada  .  fácil  de  cozcr,  y  sin  excremen- 
tos. Mas  los  que  son  naturales  de  rios  pequeños,  ó  de  rios 
turbios  .  y  ciiu  cieno  .  y  de  aquellos  rios  que  reciben  las  in- 
mundicias ,  y  superfluydades  de  alguna  ciudad  ,  estos  tales 


—  112  — 

se  an  de  reprouar  ,  como  dañosos  ,  hediondos  ,  y  de  flema 
tico,  y  nociuo  mantenimiento.  Pero  los  que  tienen  elvlti 
rno  lugar  ,  y  deuen  ser  aborrecidos  de  qualquier  prudente 
son  aquellos,  que  se  crian  en  lagunas  ,  y  estanques  d< 
agua  ,  que  no  corre  ni  es  pura. 

Otras  reglas  nos  dan  los  autores  ,  para  el  conocimienti 
del  buen  pescado  ,  las  quales  se  toman  de  la  edad  ,  y  de  la: 
escamas  :  pero  estas  son  de  poco  fruto.  Lo  que  conuiene  sa 
ber  ,  es,  que  aquellos  son  mejores  pescados,  ó  peces  ,  qui 
guardan  el  medio  entre  grande  ,  y  pequeña  magnitud,  qu< 
son  de  carne  blanca  ,  tierna,  y  no  pegajosa  ,  de  buen  olor 
escamosos  ,  con  algún  vnto  ,  los  ejercitados  ,  los  criado: 
en  la  mar,  ó  en  aguas  christalinas  corrientes  .  por  peñas 
sin  cieno  ni  inmundicias,  y  por  partes  descubiertas  al  Ñor 
te.  Estos  tales  pescados  ,  se  pueden  comer  con  menos  mié 
do  de  la  flema. 

Auiendo  entendido  el  que  quiere  viuir  conforme  a  ra 
zon  ,  y  dessea  salud  las  reglas  dichas  con  que  hará  elec 
cion  del  buen  pescado,  deue  también  saber  el  modo  d< 
prepararlo  ,  y  guissarlo  ,  con  el  qual  se  puede  corregir  mu 
cho  ,  la  frialdad  ,  y  humedad  de  los  peces. 

Giiissasse  el  pescado  ,  y  peces  ,  ó  siendo  assado  ,  ó  frito 
ocozido,  ó  ahogado  en  cazuela ,  ó  hecho  empanadas.  D( 
todas  esta^  preparaciones,  la  mas  sana  es  la  que  se  haz» 
coziendolo  en  agua ,  porque  alli  se  consume  la  parte  grues 
sa.  El  segundo  lugar  tiene  lo  assado.  El  lercero  lo  hecho  er 
cazuela.  Y  lo  peor  de  todo  es  lo  frito.  Pero  de  qualquiei 
modo  que  el  pescado  se  aderece,  siempre  se  a  de  guissar 
y  comer  con  cosas  que  mitiguen  su  frialdad  ,  y  lo  reduzgai 
a  sustancia,  tenue  ,  y  sin  flema.  Vale  para  esto  todo  gene 
ro  de  cosas  aromáticas,  pimienta,  clauos,  peregil,  ajo 
cebolla  ,  orégano  ,  laurel,  vino  ,  ó  vinagre,  agrio  de  limón 
naranja,  y  otras  tales,  Aqui  importa  mucho  que  aduierta 
quien  se  quisiere  guardar  de  granes  enfermedades,  que  df 
qualquier  modo  que  sea  guissado  el  pescado  ,  siempre  se  < 
de  comer  caliente  ,  porque  lo  frió  (dize  Auicena)  notable 
mente  ofende  el  estomago  ,  y  se  cueze  con  dificultad. 

También  importa  mucho  tenerle  alguna  distancia  d< 
tiempo  descubierto  .  sin  plato  enzima,  porque  seexale,  3 
consuma  por  vapor  la  malignidad  que  tiene.  Que  de  des 
cuydarse  en  esto,  se  an  visto  graues  males  ,  y  muerte! 
repentinas. 

Contra  la  sentencia  que  explicamos  ,  podría  arguyr  al 
gun  Sophista  ,  diziendo  ,  que  el  pescado  es  menos  apt( 
para  conuertirse  en  flemas,  que  la  carne  ,  por  ser  mas  faci 
de  cozer  en  el  estomago,  y  de  conuertirse  en  chilo  ;  y  poi 
la  propria  razón  en  sangre .  y  no  en  flema.  Que  sea  fácil  di 


—  113  — 

cozer  muéstralo  la  experiencia ,  pues  si  se  pone  a  cozer  car- 
ne ,  y  pescado  a  un  tiempo  ,  con  mas  presteza  es  cozido  el 
pescado  que  la  carne. 

A  esta  objeccion  se  responde  ,  concediendo  que  es  fácil 
de  cozerse  ,  y  conuertirse  en  chilo  el  pescado  :  pero  que  el 
tal  chilo  es  flemático  ,  mas  que  el  que  se  haze  de  carne  ,  y 
assi  aunque  se  cueza  en  el  estomago  ,  hígado  ,  y  venas, 
siempre  guarda  su  disposición  natural,  fria,  y  húmeda, 
en  que  symboliza  con  la  flema  ,  y  en  la  qual  con  facilidad 
se  conuierte.  Para  cuya  enmienda  se  mezclan  las  cosas 
aromáticas  ,  que  arriba  diximos. 

Nótese  acerca  de-;te  lugar  ,  que  la  comida  del  buen  pes- 
cado en  algunas  naturalezas  de  personas  ,  es  tan  sana 
como  la  de  la  mejor  carne ,  aunque  sea  de  aue  ,  principal- 
mente en  hombres  de  calido  ,  y  seco  estomago  ,  y  que  no 
apetecen  carne.  Estos  pescados  son  los  que  llama  Galeno 
saxátiles,  criados  entre  peñascos,  de  los  quales  dize  Hypo- 
crates.  que  son  muy  leues,  y  fáciles.  Y  Galeno  en  el  libro 
de  alimentos  ,  de  bueno  ,  y  mal  zumo  ,  afirma  que  son  de 
bonissima  substancia  ,  y  tanto  que  los  puso  iguales  con  las 
aues.  Del  proprio  parecer  es  Auicena  en  vno  de  sus  cánti- 
cos. Estos  de  tan  loable  sustancia  son  trucha  ,  lenguado, 
azedias  ,  besugos,  y  otros  semejantes;  de  los  quales  se 
dirá  particularmente  algo. 

El  mero  es  de  carne  grata  ,  tierna  ,  blanda ,  de  mucho, 
bueno  ,  y  constante  alimento. 

Las  doradas  pequeñas ,  crian  buena  ,  y  templada  san- 
gre, las  grandes  son  difíciles  de  cozer.  Dixo  dellas  Marcial. 

Non  omnis  laudes  pretiutnque  aurata  meretur, 
sed  cui  solus  erit  roncha  lucrina  cibns. 

Comense  las  doradas  cozidas  en  agua,  y  vino,  con  zumo 
de  naranja  ,  y  pimiento. 

El  albur  no  es  de  sustancia  loable  ,  pero  de  mediocre, 
engendra  humores  frios,  y  aquosos.  Cómese  cozido  con 
zumo  de  naranja  ,  y  gengibre. 

El  sábalo  es  gratissimo  al  gusto ,  y  de  tierna  carne, 
pero  conuiertesse  en  malignas,  y  pegajosas  flemas,  que 
con  facilidad  suben  a  la  cabeza  .  y  la  ofenden  ,  es  pescado 
de  la  mar;  pero  pescase  en  Guadal qu i uir. 

El  salmón  es  vno  de  los  mejores  pescados,  que  se  co- 
men ,  y  menos  flemoso  porque  se  cueze  con  facilidad  ,  y 
consta  de  tierna  carne. 

La  mielga  ,  da  buen  mantenimiento  ,  pero  hincha  algo 
el  estomago;  cómese  con  agrio  ,  y  pimienta. 

El  besugo  se  cuenta  entre  los  buenos  pescados,  aun 

ni.  8 


—  114  — 

que  también  hincha  algo  ,  cómese  coziclo  con  pimienta, 
y  agrio. 

Los  scaros ,   tordos  ,  y  gobios ,  son  de  buena  sustancia. 

El  robalo  .  el  pece  pajaro  ,  la  suela  ,  y  el  pólipo  ,  crian 
buena  sangre  ,  y  son  tiernos  ,  pero  el  lenguado ,  y  azedias 
son  mas  loadas,  y  las  ostias  son  regaladas,  y  sana  comida. 
Los  peces  marinos  que  se  an  propuesto  hasta  aqui ,  se  pue- 
den dar  a  conualecientes  ,  enfadados  de  carne  ,  y  los  pue- 
den comer,  qualquier  persona  sin  miedo.  Ezeeptuando  el 
sábalo,  el  tollo,  las  sardinas  saladas  ,  el  cecial ,  la  coruina, 
la  vja  ,  la  xibia,  el  congrio,  el  aguja  paladar,  el  anguilla, 
la  lamprea  ,  el  camarón  ,  cangrejo  ,  langosta,  el  bacalao, 
capaton  ,  cerdas  ,  la  torpedo  ,  la  raya,  o  Yixa. ,  la  ballena, 
y  delfín  ,  y  atún.  Todos  estos  son  de  gruessa  sustancia, 
y  mas  para  gente  exercitada  del  campo  ,  que  para  los 
vrbanos. 

De  los  peces  de  agua  dulce  ,  el  mas  excelente  es  la  tru- 
cha, y  de  tan  buena  calidad  que  ninguno  de  la  mar  se  le 
auentaja.  principalmente  si  son  délas  pintadas,  que  se 
pescan  en  Ebro  Arlanzon  ,  y  Cuerpo  de  hombre. 

Las  pardillas,  y  Bermejuelas  de  rio  claro,  y  sin  cieno 
son  buenas.  Los  Barbos  medianos  de  cuerpo,  son  menos 
malos,  que  los  muy  grandes  ,  ó  pequeños.  Los  camarones 
son  malo^.  Las  ranas,  y  galápagos,  conuienen  páralos 
éticos. 

Son  tantas  las  diferencias  de  pescado,  assi  de  la  mar, 
como  de  rios  ,  que  es  impossible  en  tan  breue  suma  tratar 
de  todos.  Quien  desseare  mas  noticia  ,  lea  á  Rondoleto  so- 
bre esta  materia.  Que  para  que  se  entienda  que  el  pescado 
es  frió  .  y  húmedo  ,  y  por  el  consiguiente,  que  todo  pesca- 
do es  flema  ,  baste  lo  dicho. 

Qvien  quisiere  considerar  con  atención ,  las  palabras 
deste  Refrán ,  con  euidencia  conocerá  ser  su  sentido  pro- 
fundo, y  que  contiene  en  lo  interno  mucho  mas,  que  le 
que  manifiesta  lo  de  afuera  :  y  particularmente  en  esta  se- 
gunda parte  ,  que  dize  :  y  todo  juego  postema.  Cuyo  senti- 
do ,  y  significación  es  esta.  Todo^  pescado  es  enemigo  al 
cuerpo  humano  ,  por  lo  qual  comido  ,  se  conuierte  en  vn 
tan  maligno,  y  pernicioso  humor  ,  como  es  la  flema;  p^ro 
aunque  el  pescado  ofende  con  tanta  eficacia  el  cuerpo, 
mucho  mas  sin  comparación  ofende,  y  daña,  qualquiei 
genero  de  juego,  pues  no  solo  haze  su  tiro  en  el  cuerpo, 
corrompiéndole  ,  y  apostemándole ,  mas  también  en  ha- 
zienda,  honra ,  y  alma  ,  inficionándola  con  mil  géneros  de 
pecados,  que  esto  auemos  de  entender  que  dize  aquella 
palabra  postema. 

Y  porque  se  entienda  quan  solida  verdad  sea  la  que  va- 


—  115  — 

caos  tratando  ,  se  aduierta  ,  que  vulgarmente  ,  todo  enojo. 
tristeza,  pessadumbre ,  rancor  ,  enuidia,  y  otros  moui- 
mientos  del  animo,  que  el  hombre  toma,  por  qualquier 
causa  ,  se  suelen  llamar  largamente  postema.  Y  assi  dizen 
quando  vno  esta  enojado  ,  y  con  yra  ,  esta  hecho  postema: 
pero  este  sentido  es  analógico.  Porque  verdaderamente,  y 
en  sentido  proprio  postema  ,  (que  es  pa'abra  Griega'  signi- 
fica la  hinchazón  ,  hecha  de  humores  que  se  juntan  en  al- 
guna parte  de  nuestro  cuerpo  ,  adonde  se  suelen  corrom- 
per ,  y  conuertir  en  podre.  Auicena  ,  dixo,  que  es  vna  en- 
fermedad compuesta  dé  tres  géneros  de  enfermedades, 
ajuntadas  en  vna  grandeza  ,  que  son  ,  destemplanza,  mala 
composición  y  solución  de  continuo.  Supuesto  pues,  que 
esta  palabra ,  postema,  significa  qualquier  alteración  ,  y 
ofensa  del  anima  (como  esta  dicho)  y  corrupción  del  cuer- 
po, que  son  enfermedades.  Digo  que  no  solo  en  este  Refrán 
aliemos  de  entender,  que  significa  enfermedad  del  cuerpo, 
y  del  anima  ,  mas  también  de  la  hazienda  ,  y  bienes  como 
se  vera,  en  el  discurso  deste  comentario. 

Lo  primero  pues  que  haze  el  juego,  al  que  quiere  des- 
truyr,  es  ,  adormecerle  la  razón  ,  y  priuarle  del  sentido, 
para  que  no  conozca  su  mal.  Porque  assi  como  las  brujas 
vntadas  con  soñolientos  vnguentos  ,  engañadas  por  el  de- 
monio ,  se  priuan  de  sus  acciones  con  profundissimo  sue- 
ño  ;  asM  el  misero  jugador,  es  enhechizado  con  algunos 
alegrones  de  ganancias,  que  le  da  el  juego.  ]  ara  que  des- 
pués se  le  restituya  todo  con  perdidas  infinitas,  délas  qua- 
les  un  es  la  menor  el  tiempo  que  en  esto  se  consume.  Por- 
que si  el  diuino  Bernardo  dize  .  que  todas  las  oras  que  se- 
duermen  ,  se  an  de  descontar  de  la  vida,  que  mayor  sueñe 
que  (d  del  juego  adonde  los  sentidos  están  tan  ligados,  que 
de  si  proprio  el  jugador  no  se  acuerda,  ni  aduiertelo  que 
á  hecho  hasta  que  ve  la  bolsa  sin  sustancia.  Duermen  pues 
los  jugadores  de  suerte,  que  viéndose  sin  dineros,  aunque 
coman  no  gustan  la  dulzura  de  los  manjares,  transporta- 
dos imaginando  en  el  dinero  y  hazienda  que  an.perdido ,  y 
dando  trazas  como  se  desquitaran ,  y  si  an  ganado  como 
podran  ganar  quanto  dinero  nos  embia  Potosí.  Y  tan  em- 
belesados están  en  esto  ,  que  preguntándoles  muchas  vezes 
que  an  comido  no  saben  dezirlo.  Pierden  el  tiempo  tam- 
bién consumiendo  días  y  noches,  barajando  .  y  esperando 
vna  suerte.  De  aqui  nacen  gran  suma  de  inconuenientes, 
porque  nó  solo  dexan  los  que  siguen  este  vicio  de  ocuparse 
en  lo  necessario  a  su  casa,  y  acordarse  de  hijos ,  y  muger, 
mas  también  con  la  priuacion  de  sentidos  que  tienen  se  ol- 
uidan  de  su  salud ,  de  suerte ,  que  por  el  poco  e\ercicio  que 
hazen  ,  y  lo  mucho  que  están  sentados  ,  no  cuezen  ,  ni  des- 


—  116  — 

tribuyen  la  comida  ,  y  detienen  la  vrina,  y  los  demás  ex- 
crementos tanto  tiempo,  que  é  visto  algunos  morir  reben- 
tando.  De  aqui  pues  nacen  las  crudezas  ,  ventosidades, 
piedra  ,  gota  ,  cólica,  mal  de  ijada  ,  xaqueca,  estrangur- 
ria  ,  y  otras  mil  enfermedades,  y  vltimamente  se  sigue  la 
muerte  ,  y  resulta  la  verdad  deste  Refrán.  Y  todo  juego 
postema. 

>"o  solo  el  pertinaz  jugador,  esta  durmiendo  ,  y  ciego, 
para  las  cosas  de  su  salud  ,  pero  para  las  de  su  honra.  Por- 
que los  que  an  ganado,  muestran  alocadamente  ,  y  con  ex- 
traordinarias señales  ,  el  reguzijo  que  lleuan  consigo.  Y  los 
que  an  perdido  vna  ridicula  tristeza,  con  el  color  mudado, 
los  ojos  baxos  ,  el  rostro  turbado  ,  dando  profundos  suspi- 
ros ,  muestra  ,  y  señal  de  su  poca  prudencia  .  y  flaqueza  de 
animo;  por  lo  qual  .  y  por  los  estraordinarios  mouimien- 
tos  que  con  sus  cuerpos  hazen.dan  quereyr,  y  burlara 
los  circunstantes.  Redunda  también  en  innominia,  y  des- 
onra  suya  lo  que  acostumbran  estos  insensatos  jugadores, 
los  quaies  con  inconsiderado  e.nimo  ,  andan  de  vnos  a  otros 
pidiendo  dineros  prestados  .  6  empeñando  basta  el  manto 
de  su  muger ,  y  la  camisa  de  su<  cuerpos.  Y  como  no  todas 
vezes pueden  cumplir  la  palabra,  por  la  falta  de  dineros, 
es  neeessario  perder  la  estimación,  y  autoridad  de  sus  per- 
sonas ,  y  ser  tenidos  por  hombres  de  poco  crédito.  Y  no  es 
este  el  mayor  mal  que  se  sigue  a  este  detestable  vicio. 

Que  este  tan  priuado  de  1"-  -cutidos  ,  vn  jugador  casa- 
do ,  que  no  conozca  que  da  ocasión  ,  para  que  su  muger 
vina  con  libertad,  y  haga  desatinos  con  mengua  de  su  ho- 
nor 7  lo  qual  por  ventura  no  baria  la  desuenturada  ,  si  no 
tuuicsse  siempre  la  ocasión  en  las  manos,  porque  como 
sabe  que  su  marido  a  de  jugar  noches,  y  dias  ,  y  que  no  a 
de  aduertir  en  lo  que  haze ,  y  que  todo  su  cuydado  es  en  el 
juego  .  loma  licencia  ,  y  libertad ,  por  el  tiempo  que  le  so- 
bra ,  para  sus  passatiempos  ,  y  deshonestidades.  Aduierte 
esto  ciego  ,  y  pasmado  jugador  .  y  aduierte  también  otros 
mil  geneiWde  deshonras  ,  que  se  siguen  del  juego  ,  y  yo 
te  pudiera  dezir  ,  de  adonde  con  euidencia  conocerás  ,  que 
todo  juego  postema. 

Es  también  el  juego  polilla,  lima  sorda  ,  fuego  consu- 
midor ,  y  postema  de  los  patrimonios,  y  haziendas.  Por- 
que ay  tantos  tahúres  a  cada  passo  ,  y  tanta  destreza  ,  y 
sutileza  en  saber  hurtar  ,  que  si  vno  no  es  muy  recatado, 
y  de  la  propria  arte  ,  con  facilidad  le  robaran  ,  y  chuparan 
la  hazienda  ,  sin  sentirlo.  Porque  por  la  mayor  parte  hazen 
mas  daño  los  ladrones  encubiertos  ,  que  los  públicos.  Y 
porque  mi  intento  es  remediar  los  inconuenientes  ,  que 
trae  el  juego  ,  digo  ,  que  lo  mejor  de  los  dados  es  no  juga- 


—  117  — 

líos.  Pero  ya  que  alguno  quiera  holgarse  alguna  vez  (como 
dizen.)  Para  que  se  guarde,  y  aduierta  con  quien  juega: 
sepa  que  el  tahúr  tiene  vna  manera  de  hurtar  sutil ,  inge- 
niosa ,  delicada,  encubierta,  engañosa,  y  traydora  :  la 
qual  esta  ya  entre  los  que  vsan  el  oficio  ,  reducida  a  modo 
de  ciencia  ,  y  arte.  Lo  primero  que  procuran  estos  tales, 
es  representar  figuras  de  hombres  de  bien  ,  y  leales,  y  assi 
andan  bien  aderezados,  con  vestido  limpio  .  al  vso,  y  ne- 
gro; de  suerte  que  los  que  no  los  conocen  los  juzgan,  por 
personas  que  no  harán  vileza.  Buscan  .  pues  ,  estos  con  ar- 
tificio estraño  ,  y  fingiéndose  ignorantes,  formas,  y  mo- 
dos, para  entrar  en  casas  de  juego  :  adonde  con  sutilissi- 
mos  ardides  ,  exercitan  su  diabólica  destreza  ,  la  qual  yo 
aquí  escriuiera  en  modo  de  arte  ,  como  me  la  enseño  vn 
ingenioso  soldado,  si  no  temiera  algunos  inconuenientes. 
Solo  digo  (pues  esto  no  puede  causar  daño)  que  en  sus  tér- 
minos llaman  estos  a  los  encubridores  ,  que  consigo  traen, 
palas  ,  y  dobles  ;  y  a  los  que  van  hechos  de  concierto  para 
auisar  ,  con  ciertas  señas  la  treta  del  contrario,  llaman: 
los  ciertos.  V  a  los  que  juegan  sin  engaño,  llaman  guillotes, 
o  visónos.  Pero  a  los  que  son  diestros  en  este  diabólico 
modo  de  hurtar ,  dizen  ellos  que  saben  jugar.  Las  tretas, 
y  embustes  que  vsan  son  infinitos.  Pero  las  mas  ordinarias 
son  las  que  ellos  llaman ,  sainar  la  carta  ,  ó  yr  a  salua 
tierra,  y  la  christalina,  la  flor,  ó  violetas  que  son  de  mu- 
chos modos,  la  empanadilla,  ó  albardilla  :  otra  ay  ,  que 
por  los  grandes  robos  que  con  ella  hazen  ,  dizen  la  boca  del 
lobo ,  y  otra  la  de  las  cabrillas.  Estas  pues  son  las  que  mas 
comunes  traen  en  el  juego  de  Primera,  y  Quinólas.  Fin- 
giéndose a  vezes  mancos  para  dissimular  mejor  la  sutileza 
con  la  mano  manca  ,  en  la  qual  suelen  esconder  cartas, 
para  formar  flux  ,  ó  primera. 

En  el  juego  del  parar  ,  que  dizen  pressa  ,  y  pinta  .  an 
inuentado  estos  ladrones,  mil  modos  de  robar,  componien- 
do al  tiempo  del  barajar ,  con  increíble  destreza  encuen- 
tros ,  y  trascartones ,  vsan  también  de  lo  que  ellos  llaman 
el  guión  ,  y  de  la  maestra  .  y  diuirtiendo  a  los  circunstan- 
tes ,  con  palabras  para  que  les  miren  al  rostro  ,  y  no  a  las 
manos  ,  en  vn  instante  se  aprouechan  de  la  ocasión  ,  y  ha- 
zen la  famosa  suerte  ,  ó  embuste,  que  dizen  la  ballestilla. 
ola  délas  ocho,  ó  la  otra  que  por  su  orden  llaman  la 
compuesta  ó  el  reten  ,  ó  el  partir  ,  ó  el  redoblón  ,  que  to- 
do-; estos  son  términos  proprios ,  con  que  significan  las  di- 
ferencias ,  que  vsan  de  robar  en  su  infernal  arte  ,  y  con  los 
quales  se  entienden  ,  y  nombran  cada  genero  de  embuste. 

También  en  los  dados  hazen  mil  falacias  estos  jugado- 
res de  manos,   con  las  brocas,  y  con  lo<  cargados  ,  y  mal 


—  118  — 

pintados.  De  suerte  que  anichilan.  y  aposteman  la  hazienda 

de  los  miseros  jugadores  ,  en  quien  se  verifica  este  Refrán. 

Todos  los  trabajos,  calamidades,  y  postemas  ,  que  se  si- 
guen a  la  salud  ,  honra  ,  y  hazienda  como  esta  dicho  ,  aun- 
que muy  grandes,  son  de  poca  consideración,  respeto  del 
mal  que  se  sigue  al  alma  ,  del  juego.  Quien  quisiere  ver 
esto  bien  ;  lea  los  Doctores  Canonistas ,  y  Theologos  ,  que 
tratan  largo  dftsta  materia,  que  son  saneto  Thomas  ,  Anto- 
nino  Arzobispo  de  Florencia  ,  y  Cayetano  ,  que  estos  sin 
otros  muchos  ,  le  dirán  la  verdad.  Lo  que  yo  é  podido  sa- 
car ,  y  tengo  en  la  memoria  ,  de  lo  que  he  leydo  es  ,  que 
todos  los  que  ganan  en  los  juegos,  con  naypes ,  o  dados 
falsos ,  o  con  otro  qualquier  genero  de  traycion  ,  y  embus- 
te, de  los  que  c  dicho,  están  obligados  a  restituyrlo  ,  so- 
pena  de  yrse  al  infierno.  Porque  el  pecado,  según  doctri- 
na de  san  Agustín  ,  no  se  perdona,  sin  restituyr  lo  mal 
adquirida. 

Quesera  pues  de  las  almas  apostemadas,  de  aquellos 
que  buscan  supersticiones,  y  hechizerias,  para  ganar  con 
ellas,  dizi'ndo,  que  tienen  virtud  sin  tener  alguna  y  assi 
vemos,  que  traen  consigo  estos  tales  nominas,  y  nombres 
no  conocidos  ,  o  por  mejor  dezir  de  demonios.  (Uros  traen 
sogas  de  ahorcado.  Otros  las  redezillas ,  o  camisas  en  que 
nacen  vestidos  los  niños.  Y  otros  la  yerba  mandragora  ,  y 
otras  mil  suciedades,  y  abominaciones  ridiculas:  los  qua- 
les  creo  yo  ,  que  tienen  en  tan  poco  su  anima  ,  que  la  de- 
xaran  apostemar  ,  a  trueque  de  ganar  quatro  reales. 

De  lo  dicho  conocerá  bien  claro  quien  lo  considerare 
con  atención  ,  como  el  Refrán  que  voi  declarando,  quando 
dize:  Que  todo  juego  postema,  predica  verdades  apuradas. 
Y  que  no  solo  apostema  el  juego  el  cuerpo,  y  alma  ,  la 
honra  ,  y  hazienda,  mas  también  .  que  acarrea  males  ,  que 
destruyen  cuerpo  ,  y  alma  juntamente  :  y  assi  veemos,  que 
causa  grandes  dessabrimientos  ,  afrentas,  menguas,  des- 
sassosiegos,  turbación  ,  yra  ,  melancolía,  embidia  ,  temo- 
res ,  y  pendencias  :  quita  el  crédito  ,  la  hazienda  ,  la  fee ,  y 
los  amigos ;  y  esto  con  trazas  ylieilas.  falsedades,  y  míganos. 

Bien  seque  no  se  ha  de  tirar  tanto  la  cuerda,  que  se 
quiebre  ,  y  que  es  necessario  tengan  los  hombres  algunas 
horas  dessocupadas  ,  para  entretenerse  ,  y  ejercitarse, 
desnudándose  de  cuydados,  y  que  esto  conuiene  a  la  salud. 
Pero  ni  el  Refrán  prohibe  lo-;  honestos  entretenimientos,  y 
exercicios,  ni  la  medicina  ,  antes  los  tiene  por  necessarios 
para  la  salud.  Y  assi  Galeno,  considerando  esta  verdad,  es- 
criuio  vn  libro  de  juego  de  pelota  pequeña,  con  que  los 
hombres  se  entretuuiessen:  y  en  estos  tiempos  también  para 
este  fin ,  se  vsan  los  volos  ,  o  virios  .  y  las  barras  ,  o  argo- 


—  119  — 

la  ,  y  el  juego  de  los  trucos.  Estos  tales  juegos,  tomados 
por  recreación  ,  y  auenturando  tan  pocos  dineros ,  que 
quando  se  pierdan,  no  causen  pessadumbre  ,  ni  dexe  el 
hombre  primero  de  auer  cumplido  con  lo  necessario  a  su 
casa.  Con  esla  moderación  digo  ,  que  no  solo  no  son  malos 
los  juegos  ,  pero  que  conuienen  para  la  salud  del  cuerpo, 
y  entretenimiento  del  animo.  Marsilio  Fiscino,  en  su  libro 
de  vida  larga  ,  aconseja  que  para  viuir  mas  largo  tiempo, 
vsemos  algunos  juegos  de  entretenimiento  ,  que  nos  ejer- 
citen ,  y  alegren  ,  y  algunos  de  aquellos  que  jugauamos 
siendo  niños.  Deste  ardid  leemos  en  Jas  historias  antiguas, 
que  vsaron  muchos  insignes  ,  y  preclaros  varones ,  "para 
poder  sufrir  los  trabajos  de  la  vida.  De  Hercules  hijo  de  lu- 
piler  ,  y  Almene  ,  se  dize ,  que  para  diuertirse  de  los  in- 
mensos trabajos,  y  ocupaciones  del  animo  ,  muchas  vezes 
jugaua  con  los  niños  muy  pequeños.  Sócrates  aquel  tan  in- 
signe phylosopho  ,  jugaua  algunos  ratos  (según  refiere  Al- 
ciabides)  con  el  niñoLampocle.  Agcsilao  ,  se  diuertia  con 
vn  niño  hijo  suyo,  jugando  ,  y  corriendo  con  vn  cauallo  de 
caña  ,  como  suelen  los  niños.  Haze  a  este  proposito  el  ver- 
so de  Horacio  ,  que  dize. 

Luciere  par  impar  ,  esquitare  in  arundine  longa. 

Tarentino  Architas  ,  se  exercitaua  de  la  propria  suerte, 
según  escriue  Volaterano.  Como  también  Cosme  de  Mediéis, 
principe  de  la  patria  ,  que  siendo  ya  en  la  senectud  ,  y  cer- 
cándole cuydados  de  importancia  ,  era  su  refugio  jugar 
con  las  nuezes,  y  otros  tales  juegos,  en  compañía  de  sus 
nietos.  IS'o  se  entretenían  estos  insignes  varones,  en  los 
juegos  referidos  ,  sin  gran  consideración  ,  y  fundamento: 
pues  muchos  dellos  aurian  Leydo  en  el  phylosopho  libro  de- 
zimo  de  los  ethicos,  capitulo  sexto,  que  vsar  destosíales 
juegos  con  moderación,  es  vna  de  las  cosas  que  hazen  la 
vida  felice  y  dichosa.  Dize  el  proprio  Aristóteles ,  en  el  pri- 
mero de  los  retóricos  ,  que  el  deleyte  ,  que  consigo  traen 
los  juegos  ,  se  causa  de  que  todos  representan  vna  batalla, 
y  corno  la  victoria,  en  qualquiera  guerra,  sea  de  gran 
gusto  ,  assi  en  los  juegos  el  ganar  también  le  trae :  porque 
significa  victoria. 

Estos  juegos  pues,  vsados  con  moderación  ,  no  se  com- 
prehenden  debajo  el  sentido  del  Refrán  :  porque  no  son 
postema;  ni  aun  el  juego  de  los  naypes,  y  dados  lo  seria, 
si  no  se  hiziessen  en  ellos ,  los  excessos  que  cada  dia  ve- 
mos :  como  también  se  hazen  en  la  comida  del  pescado ,  de 
adonde  nació  el  Refrán  : 

Que  todo  pescado  es  flema, 

y  todo  juego  postema. 


—  120  — 


Carne  ,  carne  cria  , 
y  peces  agua  fria. 

REFRÁN.  XXII. 

De  lo  dicho  en  el  conmento  antes  deste  ,  resulla  muy 
claro,  el  sentido  del  presente  Refrán.  El  qual  es  que  quien 
comiere  ,  y  se  alimentare  ,  con  buenas  carnes ,  quales  son 
las  que  arriba  diximos,  ser  de  buena  calidad  ,  criara  car- 
nes ,  y  frescura,  y  quien  vsare  a  comer  pescado  sera  vn 
pozo  de  flemas.  Porque  agua  fria,  aqui  significa  flemas, 
humor  frió,  y  húmedo  ,  como  es  el  agua. 

La  razón  verdadera  deste  Refrán  se  funda  (como  ya 
dixe  en  otra  parte)  en  la  doctrina  del  Philosopho  que  ense- 
ña ,  que  las  cosas  que  symbolizan  en  sus  qualidades  ,  con 
facilidad  se  conuierten  ,  y  mudan  vnas  en  otras,  pues 
como  los  peces  sean  de  calidad  de  agua  con  facilidad  se 
conuierten  en  flemas,  que  es  agua  fria.  La  propria  razón 
corre  en  la  carne,  la  qual  como  tenga  gran  familiaridad 
de  sustancia  con  nuestra  propria  carne,  con  presteza  se 
muda  en  buena  sangre  ,  y  de  sangre  en  carne.  Esta  doctri- 
na es  de  Galeno  en  el  libro  segundo  de  la  facultad  de  los 
alimentos.  Y  en  el  tercero  libro  de  las  proprias  facultades 
lo  buelue  a  repetir  ,  diciendo  que  las  carnes  de  animales 
de  buena  qualidad  ,  crian  en  nuestros  cuerpos  loable  san- 
gre, de  adonde  se  haze  la  carne.  El  Obispo  Tostado  Abulen- 
se  sobre  el  capitulo  nono  del  Génesis  en  la  question  segun- 
da afirma  ,  que  si  los  hombres  no  comiessemos  carne  ,  v¡- 
uiriamos  menos  tiempo  ,  porque  las  carnes  de  los  anima- 
les son  muy  conuenientes  a  la  complexión  humana.  Y  por 
tanto  crian  carne,  como  dize  la  sentencia.  Y  el  pescado 
por  tener  tanta  semejanza  con  el  agua  ,  cria  flemas  ,  que 
es  agua  fria. 


Buena  es  la  trucha , 
mejor  el  salmón  , 
bueno  es  el  sábalo 
quando  es  de  sazón. 

REFBA.X.  XXIII. 

La  diferencia  en  bondad,  que  estos  tres  pescados  hazen 
entre  si :  ya  queda  escrita,  sobre  el  Reirán  que  dize  ,  todo 


—  121  — 

pescado  es  flema.  Solo  se  aduierta.  Que  el  salmón  es  de  los 
mejores,  ó  el  mejor  pescado  de  los  do  la  mar.  La  trucha, 
el  mas  sano  de  los  que  viuen  en  los  corrientes  rios.  El  sá- 
balo es  criado  en  mar  ,  y  en  el  rio  de  Guadalquiuir,  adon- 
de sube  de  la  mar,  en  ciertos  tiempos  del  año:  es  gratissi- 
mo  al  gusto  ,  tanto  que  ninguno  otro  se  percibe  tan  suaue. 
Pero  la  experiencia  a  enseñado  a  los  hombres  que  debaxo 
de  la  suauidad,  encubre  alguna  malicia,  y  assi  no  da  a  los 
cuerpos  tan  siguro,ybuen  alimento  como  la  trucha,  y 
salmón  ,  contenidos  en  esta  sentencia  ,  antes  se  conuierte 
en  breue  espacio  en  flemático  humor,  materia  común, 
para  corrimientos  de  cabeza ,  y  junturas. 


De  los  colores  la  grana, 
de  las  frutas  la  manzana. 


REFRÁN.  XXIIII. 

(jaleno  ,  en  el  libro  segundo,  de  las  causas  de  los  acci- 
dentes ,  con  la  fineza  de  philosophia  que  suele  ,  nos  ense- 
ña :  que  en  todos  los  cinco  sentidos  externos  ,  puede  auer 
dolor  ,  y  delectación  :  en  cada  vno  diferentemente.  V  assi 
en  el  capitulo  G.  del  libro  citado  ,  artificiosamente  propone 
las  causas  del  dolor,  y  delectación  en  coman,  y  particular- 
mente en  cada  sentido  de  por  si.  Dize  pues  que  según  sen- 
tencia de  Platón  en  el  Timeo  ,  la  causa  común  del  dolor  es 
vn  transito  ,  ó  mouimiento  repentino  ,  que  se  haze  del  es- 
tado natural ,  al  que  es  contra  natura.  Y  por  el  contrario, 
la  causa  común  de  delectación  ,  es  el  transito  que  ay  del 
estado  praeler  naturam  ,  al  estado  natural.  Pero  según  do- 
trina  de  Hypocratcs ,  la  causa  común  del  dolores,  qual- 
quiera  cosa  que  altera  ,  y  corrompe  nuestra  naturaleza,  y 
de  delectación  la  contraria.  Viniendo  a  lo  particular,  el 
sentido  del  tacto  duele  con  su  sensible  vehemente  ,  como 
es  calor  excessiuo,  ó  frialdad,  o  qualquier  cosa  áspera, 
cortante  ,  y  estendiente  ,  a  todo  lo  qual  se  sigue  solución 
de  continuo.  Delevtase  el  tacto  con  todas  las  cosas  contra- 
rias a  lo  dicho.  El  gusto  duele  con  lo  amargo  ,  acerbo  ,  y 
acre,  y  con  todo  lo  demás  que  le  corrompe  ,  y  delevtase 
con  las  cosas  dulces.  El  olfato  siente  dolor  con  los  vapores 
hediondos  .y  se  deleyta  con  los  de  suaue  olor.  El  auditu, 
se deleyta con  sonoras,  y  concertadas  vozes,  y  duele  con 
ásperas  ,  y  súbitas  ,  quales  son  .  las  de  cañones  fuertes.  El 


—  122  — 

sentido  de  la  vista  se  ofende  con  los  extremos  resplando- 
res ,  y  colores  ,  y  se  deleyta  con  los  que  guardan  vn  medio. 
Entendido  pues  estose  entiende  fácilmente  el  presente  Re- 
frán, cuyo  sentido  literal  es.  De  las  frutas  la  manzana  ,  es 
la  que  mas  deleyta  el  gusto  ,  con  su  suaue  licor,  y  zumo. 
De  los  colores  el  de  la  grana  es  el  que  mas  agrada  ,  y  de- 
leyta el  sentido  de  la  vista.  De  suerte  ,  que  esta  sentencia 
nos  enseña,  dos  causas  de  delectación  :  la  vna  para  la  vis- 
ta ,  y  la  otra  para  el  gusto. 

Aduiertase  aqui  por  mayor  declaración  de  la  primera 
parte,  que  los  quatro  sentidos  ,  que  son  tacto,  gusto  ,  ol- 
fato, y  vido  se  deleytan  y  padecen  dolor  con  dos  contra- 
rios ,  de  los  quales  el  vno  causa  dolor  ,  y  el  otro  delecta- 
ción. Mas  el  sentido  de  la  vista  no  guarda  esta  regla,  por- 
que como  dize  Galeno,  con  lo  muy  resplandeciente,  y 
blanco  padece  dolor ,  y  con  su  contrariólo  negro,  y  con 
las  tinieblas  ,  con  que  se  auia  de  deleytar  ,  también  pade- 
ce dolor.  Y  assi  vemos  que  mirando  a  la  luz  del  sol  nos 
ofende  la  vista  ,  y  estando  mucho  tiempo  en  tinieblas  tam- 
bién sentimos  daño. 

Deleytasse  pues  la  vista  ,  con  colores  ,  que  guardan  me- 
dio entre  lo  muy  blanco,  resplandeciente,  y  entre  lo  obs- 
curo ;  quales  son  el  color  verde,  azul,  encarnado,  y  el 
carmesí ;  de  todos  los  quales  que  deleytan  .  el  que  guarda 
mas  proporción  ,  y  es  mas  conueniente  a  nuestro  natural, 
es  el  purpureo  ,  carmesi  de  color  de  sangre  ,  que  se  haze  de 
grana  ,  y  el  que  dize  la  sentencia,  de  los  colores  la  grana. 

Fue  tan  estimado  este  color  entre  los  antiguos,  que  so- 
los los  muy  altos  Emperadores  podían  vestir  ropa  de  gra- 
na ,  por  la  qual  se  diferenciauan  de  la  gente  común  ,  y  ple- 
beya. Pero  ya  en  nuestros  tiempos  pocas  mugeres  se  ha- 
llan, por  particulares  que  sean,  que  no  se  alegren,  y  ador- 
nen con  manteo  ,  y  ropas  deste  precioso  color. 

Dizese  grana  en  lengua  Castellana  ,  porque  se  haze  de 
cierto  fruto  de  coscoja  ,  a  manera  de  granillos.  Estos  gra- 
nos en  Latín  se  llaman,  cocus  infectorius ,  y  en  Arábigo 
Karmen.  El  color  que  de  ellos  resulta  se  dize  en  Latin  co- 
ceas ,  otros  le  llaman  purpureo  ,  porque  se  haze  también 
de  la  sangre  de  vn  pescado  ,  llamado  purpura.  Otros  le 
llaman  color  carmesi :  de  la  palabra  Arábiga,  Karmen. 

Cogesse  la  preciossa,  y  excelentissima  grana  en  muchas 
partesde  nuestra  España:  en  la  mancha  de  Aragón,  y  por 
todo  el  Obispado  de  Badajoz  ,  se  haze  gran  caudal  della, 
aunque  la  que  se  coge  "ii  Secimbra  tierra  de  Portugal  ,  es 
tenida  por  la  mas  fina.  De  las  Indias  se  trae  otra  suerte  de 
grana  ,  que  no  es  tal  como  la  de  España,  y  se  llama  alia 
cochinilla.  Uualquiera  destas  granas  tiene  virtud  de  restri- 


—  123  — 

ñir.  Por  lo  qual  sime  para  detener  qualquier  fluxo  de  san- 
gre. Dase  a  beber  en  vn  hueuo  media  dragma  del  poluo, 
con  otra  media  de  encienso  a  las  que  incurre  peligro  de 
mal  parir  :  porque  confirma,  y  establece  la  criatura  en  el 
vientre. 

Aplicado  por  de  fuera,  el  poluo  de  grana  sobre  la  tetilla 
yzquierda  ,  con  agua  de  azabar ,  ó  beuido  con  vino  ,  con- 
forta el  corazón,  y  la  virtud  vital.  Y  es  vnico  remedio 
contra  la  pestilencia  ,  y  cor.tra  las  aflicciones  ,  y  tristezas 
del  corazón. 

También  se  aduierla  con  Aristóteles  en  el  libro  de  sen- 
su  ,  tk  sensibile ,  que  todos  los  colores  ,  ó  son  blanco  ,  ó  ne- 
gro ,  ó  compuestos  de  blanco  ,  y  negro.  V  si  acaso  están  en 
el  ayre  ó  agua  los  colores  ,  se  llaman  tinieblas  los  que  cor- 
responden con  el  color  negro  ,  y  los  que  corresponden  con 
el  color  blanco  ,  se  llaman  resplandor  ,  ó  luz.  De  los  quales 
dos  extremos  de  luz,  y  tinieblas  vemos  en  el  ayre  com- 
puesta^ muchas  diferencias  de  colores.  De  suerte,  que  los 
colores  que  componen  lodos  los  demás  ,  son  solos  dos  ,  con- 
uiene  a  saber  ,  blanco  ,  y  resplandeciente  ,  que  todo  es 
vno,  (como  ya  diximos , )  y  negro ,  y  tinieblas,  que  tam- 
bién es  vn  proprio  color.  Hazense  muchas  diferencias  de 
colores,  según  la  mezcla  de  blanco  ,  y  negro  ,  de  resplan- 
deciente, y  tenebroso  ,  que  se  junta  ;  porque  según  se  mez- 
cla mas  de  lo  vno  ó  de  lo  otro  ,  assi  resulla  este  ,  ó  aquel 
color.  Uestos  colores  que  se  componen  de  blanco  ,  y  negro, 
vnos  ay  mas  agradables  a  la  vista  que  otros  :  porque  assi 
como  de  las  bozes  que  guardan  entre  si  concento  ,  y  cierto 
numero  ,  y  consonancias  ,  resulta  suaue  ,  y  agradable  mu- 
sica  a  las  orejas;  assi  dize  Aristóteles"  para  que  de  la  mez- 
cla destos  dos  colores  blanco  ,  y  negro  :  resulte  deleclable 
color  a  la  vista  ,  han  de  guardar  en  su  mezcla,  concento, 
proporción  ,  y  numero  conueniente  de  dos  a  quatro  ,  o  de 
tres  a  quatro,  o  otras  proporciones.  De  estos  pues  ,  que 
guardan  numero  concento  ,  y  proporción  ;  el  que  mas 
exactamente  la  guarda  ,  es  el  color  purpureo ,  que  nos- 
otros dezimos  de  grana,  y  el  Refrán  presente.  El  qual  co- 
lor por  expressas  palabras  .  dize  Aristóteles:  Que  es  el  ma^ 
delectable  ,  en  el  de  sensu  ,  &  sensibile.  De  suerte  ,  que  el 
propio  phylosopho  confiessa,  como  nuestra  sentencia,  que 
de  los  colores  la  grana.  Quien  quisiere  muy  a  la  larga  ver 
la  verdad  que  aqui  se  á  propuesto  ,  lea  al  principe  de  los 
phylosophos,  en  el  libro  que  auemos  alegado  ,  y  en  el  de 
colores,  que  alli  conocerá,  que  sea  color,  y  como  qual- 
quier  color  compuesto  ,  consta  de  tres  cosas. 

Conuiene  también  notar  para  la  verdad  deste  Refrán 
quando  dize  de  los  colores  la  grana.  Que  este  color  es  mas 


—  124  — 

amigo  a  nuestro  temperamento  ,  que  otro  alguno  ,  por  la 
similitud,  no  solo  manifiesta  ,  que  tiene  en  el  color  con  la 
sangre  ,  sino  por  alguna  simpatía  ,  que  también  con  ella 
tiene.  Lo  qual  conoceremos  de  que  los  autores  que  escri- 
uen  practicas  de  medicina  ,  curando  las  enfermedades  que 
vienen  de  sangre  ,  en  las  quales  quieren  que  este  humor 
salga  fuera ;  ordenan  que  el  palíente  ,  este  embuelto  en  pa- 
ños de  grana,  porque  llame  la  sangre  fuera  :  aunque  otros 
dizen  ,  que  es  mejor  poner  este  color  adonde  le  vea  el  en- 
fermo ,  para  que  assi  haga  su  efecto.  Sea  por  lo  que  fuere, 
que  la  experiencia  nos  tiene  enseñada  su  excelente  virtud, 
assi  para  alegrar  el  animo,  como  para  confortar  el  cora- 
zón ,  y  retener  el  espíritu  :  lo  qual  haze  con  tanta  eficacia, 
que  de  los  colores  la  grana. 

Díze  la  segunda  parte  :  De  las  frutas  la  manzana.  Y 
aunque  es  verdad  ,  que  Dioscorides  ,  y  todos  los  Griegos 
comprehendieron  debajo  deste  nombre  Milon.  Y  los  Lati- 
nos Malum  ,  muchas  ,  y  muy  varias  frutas  ,  como  son  las 
que  en  Castilla  llamamos  manzanas,  y  los  membrillos, 
duraznos,  y  albarcoques,  y  todo  genero  de  lymones,  y  ci- 
dras: aquí  solo  auemos  de  entender  las  que  en  España  lla- 
mamos manzanas,  de  las  quales  ai  muchas  diferencias, 
que  todas  por  la  mayor  parte  son  estípticas  ,  frias  ,  y  ter- 
restres. Empero  particularmente  las  agrias  dan  de  si  vn 
subtil ,  y  frió  mantenimiento.  Las  dulces  son  demasiada- 
mente húmidas  ,  pero  entre  calor  ,  y  frió  templadas.  Las 
dessabridas  excessiuamente  son  frias  ,  y  húmidas,  y  ofen- 
den el  estomago.  Las  acerbas  restiñen  el  vientre.  De  todas 
las  especies  ,  que  ai  de  manzanas  ,  es  la  mas  excelente 
aquella,  que  llamamos  camuessas  en  España:  porque  de- 
mas  de  ser  aromática,  es  mas  grata  ,  y  sabrosa  al  gusto, 
que  otra  alguna  fruta  ;  y  de  quien  se  ha  de  entender  lo  que 
dize  esta  sentencia  :  De  las  frutas  la  manzana.  Que  esto  se 
aya  de  entender  assi ,  se  conoce  claro:  porque  si  conside- 
ramos la  camuessa  ,  en  quanto  al  gusto  ,  ninguna  fruta  ai, 
que  la  exceda  :  y  si  en  quanto  a  su  virtud  ,  y  bondad  tam- 
poco :  porque  esta  fruta  aprouecha  mucho  a  los  tristes 
melancólicos  ;  para  el  qual  efecto ,  se  haze  dellas  conserua 
con  azúcar  ,  y  vn  xarabe  muy  celebrado  de  su  zumo.  Co- 
mense  las  camuessas  con  anis  ,  en  lo  vltimo  de  la  mesa, 
para  resolber  ventosidades.  Ai  en  el  Reyno  de  Granada  vna 
especie  de  peros  ,  que  llaman  de  Miguel ,  los  quales  son  tan 
agradables  ,  y  suaucs  al  gusto  ,  que  si  no  quisiessemos  en- 
tender el  Refrán  de  las  camuessas  ,  se  podria  entender  dc- 
llos  :  porque  con  su  dulzura,  y  suauidad  ,  exceden  todo 
genero  de  frutas,  Pero  lo  mas  cierto  es  auerse  de  entender 
de  las  camuessas  ,  por  las  razones  dichas.  Y  si  alguno  di- 


—  125  — 

xere  ,  que  Galeno  no  fue  deste  parecer  ,  digo  que  Galeno 
no  conoció  camuessas  :  porque  no  lasay  mas  que  en  hispa- 
na, y  en  algunas  partes  de  Flandes ,  mas  no  son  tales  como 
las  Españolas  ;  según  enseña  Andrés  Laguna  ,  comentando 
á  Dioscorides,  a  quien  se  ha  de  dar  gran  crédito. 

Y  pues  mi  intento  es  ,  escriuir  en  estos  discursos  ,  la 
conseruaeion  de  la  salud  humana  :  de  la  qual  consiste  mu- 
cha parte,  en  el  conocimiento  de  las  qualidades  de  las  fru- 
tas ,  y  agora  nos  á  venido  a  proposito  la  aueriguaeion  de 
esta  verdad  ,  que  dize  :  De  las  frutas  la  manzana ,  no  sera 
fuera  del  intento  que  seguimos  ,  examinar  la  facultad,  vir- 
tud, y  qualidad  de  las  frutas  que  mas  ordinariamente  ,  se 
comen  en  España;  de  adonde  resultará  mas  limpia  la  ver- 
dad de  la  sentencia  que  explicamos. 

Hablando  pues  vniuersalmente  dellas,  á  de  entender  el 
desseoso  de  salud  ,  que  todo  genero  de  fruta  ,  dá  al  cuerpo, 
poco  ,  y  mal  alimento  ,  y  que  con  gran  facilidad  se  corrom- 
pe ,  llenando  el  vientre  ,  y  las  demás  partes  de  superfluos 
excrementos.  Esto  nos  enseña  Galeno  en  el  libro  de  ali- 
mentos de  buena,  o  mala  sustancia:  adonde  dize,  que 
siendo  jouen  ,  todos  los  años  por  el  Estio  ,  le  apretaua  vna 
grane  enfermedad  ,  causada  de  la  fruta  que  comia  ;  mas 
después  que  conoció  su  yerro,  no  vsaua  otra  ,  mas  que  al- 
gunos higos  ,  y  vuas  ,  con  mucha  moderación  ,  y  assi  viuio 
de  alli  adelante  con  perfecta  salud.  Lo  propio  nos  enseña 
en  el  de  atenuante  victus  ratione  capitulo  '10.  y  en  otras 
mil  partes.  Lo  qual  es  tanta  verdad  ,  que  no  ai  autor  anti- 
guo ,  ni  moderno,  que  no  la  confiesse.  Aduiertase  de  passo, 
que  la  gente  inerte,  robusta,  y  que  se  exercita,  puede 
con  mas  libertad  vsar  de  la  fruta  que  las  personas  de  le- 
tras ,  y  papeles  ,  y  que  hazen  poco  exercicio  corporal:  por- 
que los  tales  es  muy  ordinario  ser  flacos  de  estomago  ,  y 
tener  abundancia  de  excrementos. 

Y  porque  procedamos  con  mas  distinción,  se  considere, 
que  Galeno  ,  y  toda  la  caterba  medica  diuiden  la  fruta  en 
dos  partes  ,  de  las  quales  la  vna  llaman  fruta  fugaz  ,  vora- 
ria  ,  que  significa  lo  propio  que  fruta  de  los  caniculares  ;  y 
dizese  fugaz,  porque  no  se  puede  conseruar  sin  mudanza 
de  qualidad.  Esto  nos  enseña  Galeno  en  el  segundo  de  las 
facultades  de  los  alimentos.  Son  estas  frutas  las  que  se 
crian  de  yerbas  como  melón  ,  calabaza  ,  cohombro,  y  otros 
tales.  La  otra  diferencia  de  frutas  ,  es  la  que  se  coge  de  ar- 
boles ,  como  higos,  vuas  ,  manzanas  ,  y  las  demás.  Destos 
dos  géneros  de  frutas  ,  aunque  todas  son  malas,  como  está 
dicho  las  peores  ,  y  mas  perniciosas  ,  son  las  fugazes  que 
se  crian  en  yerbas  ;  estas  dize  Vega  ,  que  no  conuiene  que 
coma  hombre  de  buen  entendimiento ,  si  no  tuere  ,  para 


—  126  — 

mitigar  algún  gran  fungo  ,  encendido  en  el  cuerpo  ,  por 
auer  padecido  calores  ,  o  exercitadose  demasiado. 

Qualquier  genero  de  melón,  o  sea  de  los  de  Imbierno, 
o  de  los  que  se  comen  en  el  Estio  ,  todos  son  de  fria  sus- 
tancia, y  de  humedad  superfina  ,  fáciles  de  corromper  en 
el  vientre  ,  prouocan  vomito,  y  ofenden  el  estomago.  Sue- 
len causar  la  enfermedad  que  los  médicos  llaman  ,  cholera 
morbus:  pero  su  simiente  mueue  la  orina,  y  deshaze  las 
piedras  de  los  ríñones.  El  propio  efecto  haze  el  melón  co- 
mido ,  mas  no  con  tanta  eticacia.  Cómese  el  melón  al  prin- 
cipio de  la  comida  :  porque  es  fácil  de  corromper  ,  y  no  al 
fin  como  algunos  lo  vsan.  Galeno  dize  ,  que  se  dé  melón  a 
comer  en  la  declinación  de  las  calenturas  ardientes,  para 
templar  el  fuego. 

El  pepino  possee  la  propia  virtud  que  el  melón  ,  aunque 
enfria  mas:  hase  de  comer  antes  que  este  maduro  hecho 
ensalada  con  yerbas. 

La  berengena  llamada  de  los  Latinos  melongena.  Dá 
sustancia  al  cuerpo,  gruessa,  y  melancólica,  y  es  difícil 
de  digerir  ,  cuezese  con  carne  ,  y  cómese  picada  con  toci- 
no ,  y  zumo  de  naranja,  o  limón,  üesta  suerte  aderezada 
es  agradable  al  gusto  ,  y  prouoca  la  gana  de  comer.  De  la 
qual  qualidad  ,  nació  aquel  prouerbio  Castellano,  que  dize. 
A  tocino  ,  y  berengenas  , 
Quien  tendrá  las  manos  quedas. 

Los  cohombros  ,  constan  casi  de  las  propias  qualidades, 
que  el  pepino  ,  y  melón. 

La  calabaza  es  libre  de  todo  genero  de  sabor  :  pero  aco- 
modase ,  y  conformase  con  el  gusto  de  qualquiera  cosa  con 
que  fuere  guisada  :  y  lo  propio  haze  en  el  estomago,  en  el 
qual  si  halla  viciosos  y  corruptos  humores  ,  con  facilidad 
se  corrompe,  y  conuierte  en  ellos.  Digiérese  con  dificultad, 
prouoca  vómitos  ,  mitiga  la  sed  ,  y  alarga  el  vientre  ,  tiem- 
pla  el  ardor  del  hígado',  y  refrena  el  ferbor  juuenil.  Es  vtil 
mantenimiento  a  los  de  complexión  calida,  y  seca:  por- 
que ella  es  fria,  y  húmida  ,  en  segundo  grado. 

Después  que  Galeno  trae  las  frutas  de  yerbas  que  alie- 
mos escrito  ,  nos  muestra  la  qualidad  de  la  fruta  de  los  ar- 
bores.  Entre  las  quales  dize,  que  las  menos  malas  son  los 
higos,  y  vuas:  porque  con  facilidad  passan  del  vientre, 
sin  detenerse  ,  y  sustentan  el  cuerpo  .  y  le  engordan  mas 
que  otras  frutas.  Según  opinión  de  Paulo  Agineta  ,  es  me- 
jor fruta  el  higo  ,  que  la  vua  :  porque  los  fiigos  ablandan  el 
vientre,  y  prouocan  la  orina,  limpiando  los  ríñones.  El 
proprio  efecto  hazen  los  higos  passos  :  pero  quien  vsare  a 
comerlos,  criará  muchos  piojos.  Las  passas  son  mas  ca- 
lientes que  las  vuas  ,  y  sustentan  mas  ,  y  son  agradables 


—  127  — 

al  estomago  ;  pero  no  ablandan  tanto  el  vientre  como 
las  vnas. 

Las  moras  de  moral,  vmedeeen  con  eficacia,  y  enfrian, 
si  se  comen  frías:  tomanse  al  principio  de  la  mesa  lana- 
das, y  clesta suerte  ablandan  el  vientre;  pero  dan  muy  poco 
sustento  al  cuerpo. 

De  las  cerezas,  nos  propone  Galeno  tres  diferencias:  to- 
das ellas  son  enemigas  al  estomago,  en  el  qual  suelen  en- 
gendrar lombrizes,  y  humores  pútridos;  según  la  opinión 
de  Platina  alargan  el  viantre,  como  las  moras. 

Las  guindas  bien  maduras;  según  la  opinión  del  Doctor 
Vega,  son  la  mejor  fruta  que  los  hombres  comen ,  y  tanto, 
que  dize  auerse  de  anteponer  a  los  higos,  y  vuas.  >'o  cono- 
ció Galeno  guindas.  Pero  Platina,  y  muchos  dizen  (y  la  ex- 
periencia lo  muestra)  que  cortan,  y  adelgazan  la  flema, 
que  reprimen  el  ferbor  de  la  colera,  mitihan  la  sed,  y  pro- 
uocan  el  apetito  de  comer.  Posseen  virtud  fria  manifiesta. 
Comeóse  al  principio  de  la  mesa.  Cuezense  fácilmente,  y 
baxan  con  presteza  del  vientre.  Puedense  conceder  a  los 
que  padecen  calentura.  Las  garrofales  son  agradables,  y 
mejores  que  todas. 

Las  moras  de  zarza  detienen  el  vientre,  y  no  se  cor- 
rompen con  facilidad. 

Los  priscos,  los  duraznos,  albarquoques,  aiberchigos, 
y  melocotones,  todos  son  de  vna  casta,  y  posseen  vna  fa- 
cultad, que  es  de  enfriar,  y  humedecer ;  corrompense  en 
el  estomago  con  facilidad,  del  qual  passan  velozmente: 
por  lo  qual  dize  Galeno ,  que  se  ha  de  comer  esta  fruta 
siempre  al  principio.  Pero  el  Doctor  Vega,  por  quanto  los 
melocotones  tienen  alguna  astricción,  quiere  que  se  co- 
man al  fin  de  la  mesa.  Toda  esta  fruta  se  conuierte  en  pes- 
simo  humor. 

í»e  las  peras  dize  Galeno,  lo  propio  que  de  las  manza- 
nas. Son  difíciles  de  cozer,  y  ventosas,  de  adonde  dizen  al- 
gunos curiosos  ,  qno  le  vino  el  nombre  de  Pera.  Las  mejores 
son  las  aromáticas,  y  pequeñas;  comense  al  fin  de  la  mesa. 

De  las  granadas  nunca  vsamos,  como  de  alimento,  sino 
como  de  medicamento.  Las  dulces  son  ventosas,  pero  algo 
vtiles  al  estomago.  Las  agrias  limpian  demás.  Las  agri- 
dulces mitigan  sed,  siendo  sus  granos  lanados  en  agua 
fria:  pero  también  son  ventosas,  aunque  con  facilidad,  se 
resuelbe  esta  ventosidad. 

Los  membrillos  dan  poco  sustento .  y  terrestre;  pero 
detienen  valientemente  el  finxo  del  vientre,  y  los  vómitos. 
Hazense  muchas  diferencias  de  conseruas  de  su  carne,  sua- 
ues  al  gusto,  y  conuenientes  al  vso  de  medicina.  Puedense 
detener  estas  conseruas  siete  años;  según  dize  Galeno. 


—  128  — 

Délas  ciruelas,  ai  muchas  diferencias.  Pero  reduzien- 
dolas  a  dos,  se  aduierta,  que  las  que  fueren  dulces,  ablan- 
dan el  vientre,  y  las  que  constan  de  sabor  azedo.  le  com- 
primen, y  aprietan.  Todas  ellas  dan  muy  débil  manteni- 
miento al  cuerpo:  pero  son  conuenientes  a  los  que  quie- 
ren humedecer,  y  refrigerar  las  entrañas.  Galeno  alaba 
mucho  las  damascenas,  y  las  Españolas.  El  Doctor  Vega 
afirma  que  es  mas  conu  emente  fruta  la  ciruela,  que  el 
higo  y  vuas:  porque  se  cuezen  con  facilidad,  y  passan  del 
estomago  sin  agrauarle,  en  breue  espacio  y  no  causan  do- 
lores de  cabeza. 

Los  nísperos.  yseruáS,  tienen  vna  propia  virtud  as- 
tringente, y  assi  pocas  vezes  vsamos  desta  fruta  por  ali- 
mento. 

Los  dátiles  se  cuezen  en  el  estomago  con  dificultad,  y 
hazen  ventosidades. 

Las  nuezes  frescas  verdes,  y  las  que  están  ya  perfecta- 
mente maduras,  y  las  ranciosas  antiguas,  todas  poseen 
virtud  de  calentar,  con  alguna  acrimonia;  por  lo  qual 
vsandolas  mucho  suelen  causar  en  la  boca  llagas. 

Son  menos  calientes  las  auellanas,  que  las  nuezes ,  y 
dan  mantenimiento  gruesso.  y  terrestre;  pero  corrígese 
este  daño  comiéndolas  assadas  en  la  ceniza.  Con  esta  pre- 
paración confortan  el  estomago,  y  prohiben,  que  suban 
vapores  a  la  cabeza,  y  son  suaues.  Gómense  al  fin  de  la 
mesa. 

Las  almendras  pOsseen  facultad ,  de  adelgazar  ,  y  lim- 
piar: por  lo  qual  son  conuenientes  a  los  que  padecen  de 
humores  gruessos  en  el  pecho,  y  pulmón  ,  contóse  ,  porque 
ayudan  marauillo^amente  a  lanzarlos. 

Las  azeytunas  negras,  y  maduras,  que  se  comen  con 
sal ,  crian  humor  melancólico,  causan  tristeza  ,  y  dolor  de 
corazón.  Pero  las  blancas  verdes  ,  que  se  cogen  antes  de 
madurar,  adobadas  con  salmuera,  laurel,  eneldo,  tomi- 
llo ,  y  algunos  pedazos  de  limón  :  estas  tienen  virtud  as- 
tringente ,  con  la  qual  confortan  el  estomago  ,  y  despier- 
tan la  gana  de  comer  ;  pero  también  crian  melancolía. 

Tienen  los  piñones  virtud  de  desopilar  el  higado  .  son 
vtiles  a  la  generación  del  sperma.  Y  Marsilio  Físcino  ,  los 
ensalza  mucho ,  para  alargar  la  vida  :  porque  dize  ,  que 
conseruan  el  húmido  natiuo. 

Las  azufayfas  ,  fruta  de  niños  ,  y  de  desenfrenadas  mu- 
geres;  según  dize  Galeno,  son  templadas  entre  calor,  y 
frío,  de  gruessa  sustancia,  y  que  con  dificultad  passan  del 
vientre:  pero  su  cocimiento  es  de  gran  vtilidad  ,  para  los 
que  padecen  corrimiento  calido,  al  pulmón,  y  pecho. 

Criase  en  el  Andaluzia  gran  cantidad  de  alcaparras: 


—  129  — 

conseruanse  con  sal,  o  en  vinagre  mny  fuerte.  Lauadas  ,  y 
dadas  vn  herbor  ,  y  comiéndolas  con  vinagre,  azeyte.y 
azúcar,  son  alimento ,  y  medicamento  para  barrer  la  flema 
del  estomago,  desbazer  las  opilaciones  de  bigado,  y  bazo, 
y  restituyr  el  apetito  perdido. 

Las  cidras,  conocidas  en  toda  España,  constant  de  si- 
miente ,  de  parte  azeda  ,  y  de  la  corteza.  La  simiente  pos- 
see  virtud  de  digerir ,  y  dessecar ,  en  segundo  grado.  La 
parte  azeda  enfria  ,  y  desseca  en  tercer  grado.  La  corteza 
le  pareció  a  Galeno,  que  es  seca  en  segundo  grado,  y  tem- 
plada, entre  calor  ,  y  frió  ;  mas  según  la  común  opinión, 
es  caliente. 

Las  naranjas  dulces,  se  comen  por  deleyte;  pero  dan 
muy  poco  sustento  ,  y  flemático.  Las  agrias  siruen  de  con- 
dimento ;  tomanse  con  azúcar,  para  refrenar  el  calor  de  la 
colera ,  y  mitigar  la  sed. 

Las  limas  ,  y  limones  poncidres  ,  y  de  qualquiera  casta 
que  sea  ,  son  semejantes  en  sus  qualidades  a  las  naranjas, 
y  cidras  dulces  ,  y  asrias. 

Galeno  vniuersalmente  dixo  ,  que  todas  las  frutas  dan 
pessimo  alimento  al  cuerpo,  mas  deste  precepto  común, 
saco  las  castañas  :  las  quales  siendo  bien  cocidas  en  el  es- 
tomago ,  crian  buena  sangre  ,  y  mucba  ,  pero  algo  grues- 
sa.  Tienen  virtud  astringente,  y  si  entran  en  estomago 
flaco  ,  se  conuierten  en  viento.  Son  mas  astringentes  las 
reboldanas,  que  las  insertas.  Gómense  cozidas  ,  o  assadas, 
por  ser  fruta  siluestre. 

Las  bellotas,  manjar  de  puercos  ,  en  todo  son  inferiores 
a  las  castañas  :  porque  aprietan  en  estremo  :  dan  muy 
gruesso,  y  mas  sustento  al  cuerpo.  Pierden  algo  de  su  as- 
tricción assadas,  y  mal  cozidas.  Cansanse  algunos  autores, 
dando  la  razón  ,  por  que  el  agua  es  mas  delectable  ,  y  gus- 
tosa con  las  bellotas  ,  que  con  otra  comida.  Vega  dize,  que 
las  bellotas  por  ser  algo  austeras,  arrugan  la  lengua,  y 
que  con  lo  austero,  y  seco  ,  se  causa  esta  arrugación  ,  so- 
breuiniendo  pues  la  beuida  del  agua,  humedece  lo  seco,  y 
desarruga  la  lengua  ,  bol uiendoía  poco  a  poco  a  su  natu- 
ral. Pues  como  la  causa  del  deleyte  consista  en  boluer  a  su 
natural  poco  a  poco  lo  que  está  fuera  del ;  según  sentencia 
de  Platón  ,  por  esta  razón  dize,  parece  el  agua  tan  dulce, 
con  la  comida  de  las  bellotas. 

Délas  qualidades  propuestas  en  cada  fruta;  se  colige, 
si  las  conferimos  con  las  de  la  camuessa  ,  que  ninguna  ai 
que  la  llegue  en  bondad:  porque  es  graciosa,  y  suaue  al 
gusto,  y  que  con  facilidad  se  cueze  en  el  estomago  ,  y  passa 
del ,  da  suaue  olor,  tiene,  y  consta  de  mediocre  sustancia. 
y  es  medicamento  para  lostristes  melancólicos.  Estos  atri- 

ni,  9 


—  130  — 

butos ,  y  excelentes  propiedades ,  no  se  hallan  todas  jun- 
tas, mas  que  en  sola  la  camuesa:  de  quien  se  verifica  la 
proposición :  De  las  frutas  la  manzana. 


De  la  nuez  el  higo  , 
es  buen  amigo. 


REFRÁN.  XXV. 

De  los  higos  passados  ,  se  ha  de  entender  esta  sentencia: 
los  quales  mezclados  con  nuezes,  componen  vna  triaca  ad- 
mirable ,  que  suple  por  la  famosa  de  Andromaco ,  y  por  el 
celebrado  Antidoto,  llamado  Mitridato.  Y  aun  podríamos 
afirmar,  que  excede  a  estos  insignes  medicamentos.  Por- 
que la  triaca ,  y  mitridato,  aunque  son  de  eficaz  fuerza 
contra  veneno,  no  son  dotados  del  sabor,  y  dulzura,  que 
la  triaca  compuesta  de  higos  ,  y  nuezes  possee.  El  qual  sa- 
bor resulta  juntamente  con  la  virtud  grande  ,  que  Dios  le 
concedió  contra  tosigo  ,  y  peste  ,  de  la  mezcla  hecha  de  dos 
frutas  tan  conformes  como  el  higo  passado ,  y  la  nuez  :  los 
quales  son  tan  amigos  ,  como  el  Refrán  significa. 

El  docto  Vega,  tratando  desta  amistad  ,  y  conformidad, 
que  entre  higos,  y  nuezes  ay.  Dize ,  que  las  nuezes  constan 
de  cierta  astricción:  la  qual  se  enmienda  con  la  suauidad, 
y  blandura  de  los  higos ,  de  adonde  viene  a  ser  tan  agrada- 
ble la  mezcla  destos  dos  amigos.  Pero  de  la  virtud  que  pos- 
see esta  composición  contra  veneno  ,  no  ai  quien  de  razón 
manifiesta  ;  y  assi  auemos  de  confessar ,  que  es  de  aquellos 
medicamentos  ,  que  tienen  virtud  oculta  ignota  a  los  hom- 
bres :  la  qual  los  philosophos  llaman  antipatía.  Dizese  des- 
ta mezcla  de  nuezes  ,  y  higos,  que  siendo  vencido  el  gran 
Mitridato  Rey  de  Ponto,  por  Pompeyo,  halló  el  vencedor 
escrito  en  el  santuario,  que  quien  vsasse  a  comer,  por  las 
mañanas,  la  triaca  de  nuezes,  y  higos,  no  seria  ofendido 
de  algún  veneno.  Dioscorides  en  el  sexto  libro  de  su  mate- 
ria medica,  capitulo  1.  honró  tanto  este  medicamento,  que 
tratando  de  como  los  hombres,  no  serán  ofendidos,  aun- 
que tomen  veneno  ,  le  puso  el  primero  de  todos ,  diziendo: 
Conuiene  a  saber,  que  los  que  se  recelan  de  ser  ayudados 
con  algún  bocadillo  venenoso  ,  tomen  alguna  cosa  preser- 
uatiua  ,  que  debilite  la  fuerza  de  los  venenos,  y  los  haga 
impotentes  :  para  el  qual  efecto  (dize)  simen  los  higos  se- 
cos comidos  con  nuezes.  Y  porque  no  carezca  de  autoridad 


—  131  — 

de  insignes  varones  esta  verdad  ,  digo ,  que  Galeno  ,  en 
el  2.  lib.  de  la  facultad  de  los  aumentos  afirma,  que  la 
nuez  mezclada  con  higo  passado  ,  es  muy  agradable  al  es- 
tomago ;  y  que  según  sentencia  de  muchos,  si  mezclan 
con  las  nuezes,  y  higos  ruda  ,  no  será  el  hombre  ofendido 
de  veneno:  esto  es  lo  que  dizen  Dioscorides  ,  y  Galeno. 

Quinto  Sereno  ,  medico  Samoniaco  ,  antiguo  ,  escrinio 
en  sonoro  verso,  medicina;  y  entre  los  remedios  mas  cele- 
brados ,  y  eficazes  ,  que  propuso,  para  que  el  hombre  no 
fuesse  ofendido  de  veneno ,  trae  la  composición  de  higos, 
y  nuezes  ,  en  estos  versos. 

Bisdenum  ruttce  folium ,  salís  kbreue  gran  uní. 
luglandesque  duas,  totidem  cuín  corpore  ftcas , 
Hkc  oriente  die  ¡muco  conspersa  Lieo 
Sumebat .  metuens.  dcderatq;  pocula  mater. 

Según  lo  que  en  estos  versos  nos  enseña  Quinto  Sereno, 
la  triaca  de  higos,  y  nuezes  ,  se  haze  deste  modo.  Tomen 
dos  higos  passados  ,  y  dos  nuezes  limpias,  veinte  hojas  de 
ruda,  y  vn  grano  de  sal:  lo  qual  todo  bien  majado  ,  y 
mezclado  ,  siendo  rociado  con  vino  ,  se  hará  vna  conserua 
muy  graciosa.  Esta  se  ha  de  comer  siendo  el  estomago 
ayuno,  beuiendo  vn  trago  do  generoso  vino.  Yo  certifico 
que  é  vsado  muchas  uczes  deste  medicamento  ,  en  tiempo 
de  peste,  comiéndole  ,  por  estar  ya  enfadado  de  otros  ;  y 
que  no  solo  le  he  hallado  suaue  al  gusto ,  y  amigo  al  esto- 
mago :  pero  también  de  mucho  prouccho,  para  mi  defen- 
sa. Siendo  pues  esto  assi  ;  según  afirman  antiquissimos  ,  y 
doctos  escriptores  ;  y  sabiendo  también  ,  que  la  nuez  sola, 
comida  sin  mezcla  de  higo  ,  no  tiene  esta  potestad  ,  y  que 
la  conjunción  que  el  higo  haze  con  ella,  ayudada  déla 
ruda ,  vino  ,  y  sal ,  causa  vn  tan  prouechoso  compuesto, 
cierto  es  ,  que  todo  el  mundo  afirmará ,  que  de  la  nuez  el 
higo  es  buen  amigo. 

Ya  he  dicho  ,  que  mi  intento  es  tratar  en  estos  comen- 
tarios ,  de  como  personará  el  hombre  su  salud  ,  y  viuirá 
vida  larga.  Y  porque  será  breue  la  de  aquel  que  se  dexare 
asaltar  con  algún  veneno,  y  ser  mi  intento  el  dicho.  Y 
porque  también  la  nuez,  y  higo,  me  an  forzado,  que  ex- 
plicando su  virtud,  diga  con  Dioscorides,  que  la  tienen 
contra  veneno.  Porque  no  falte  el  tratado  en  cosa  tan  im- 
portante ,  y  porque  no  se  ofresccrá  mejor  ocasión,  será 
razón  aduertir ,  que  ardid  tendrá  cada  vno,  para  preser- 
uarse,  de  vn  tan  capital  enemigo  ,  como  es  qualquier  ge- 
nero de  ponzoña. 

Es  infinito  É  numero  de  aquellos  que  an  sido  muertos 


—  132  — 

con  tosieo ,  por  no  auer  vinido  recatados,  y  circunspectos: 
los  quales  los  escriptores  nos  ponen  ante  los  ojos,  para  que 
tomemos  exemplo  en  cabeza  agena. 

Claudio  Cessar  Emperador  Romano,  fue  miserablemen- 
te muerto  con  veneno,  por  Agripina  su  muger. 

El  proprio  genero  de  muerte  ,  abreuió  los  dias  de  Lota- 
rio  Rey  de  Francia  ,  administrando  el  veneno  su  adultera 
muger. 

Constantino  Emperador  hijo  de  Heraclio  ,  fue  priuado 
desta  luz  con  veneno  .  dado  ocultamente,  por  Martina  su 
madrastia. 

El  Emperador  Enrico  de  Lucelburg ,  por  orden  de  Ro- 
berto, Rey  de  Sicilia,  fue  súbitamente  muerto  con  cierto 
genero  de  ponzoña,  que  se  le  dio,  embueltaen  el  Sacra- 
mento de  la  Eucharistia  preciosa;  como  escriue  Egnacio. 
Víctor  III,  Pontífice  Romano  según  escriue  VolateranoJ 
murió  arrebatadamente ,  con  sospecha  de  que  Enrico  le 
vuiesse  dado  ponzoña  en  el  Cáliz  ,  celebrando  Missa. 

Eduardo  Rey  de  Inglaterra,  mal  logrado  ;  según  publica 
voz  y  tama  ,  fue  atosigado  en  el  vino. 

Alexandro  Magno  en  la  flor  de  su  juuentud,yen  la 
cumbre  de  su  nombre,  y  gloria,  fue  atossigado  con  el 
agua  stigia  ,  embiada  en  vña  de  muía  .  por  Antipatro  su- 
oessor  suyo;  no  sin  Aristotélica  infamia.  Aunque  algunos 
atribuyen  la  tal  maldad  no  al  pbilosopho,  sino  a  Philipo 
medico  del  mi^mo  Alexandro. 

Cosino  Cauallero  Romano,  gran  priuado  del  cruel  Ne- 
rón ,  fue  muerto  padeciendo  vna  pequeña  enfermedad, 
con  beuida  de  ehantandas  .  por  vn  medico  Egypcio. 

Conrado  Emperador,  hijo  de  Federico,  pereció  en  po- 
der de  vn  medico  que  le  atossigó ,  en  vez  de  curarle,  sien- 
do sobornado,  ccn  gran  cantidad  de  dineros,  que  le  ofre- 
ció Mamt'redo  ,  sucessor  que  quisiera  ser  en  el  Imperio. 

Vn  infame  medico  ludio  ,  llamado  Sedecbia,  cortó  el 
hilo  de  la  vida  del  Emperador  Carlos  Calbo  de  Francia, 
con  venenosa  beuida. 

Es  tanto  el  numero  de  Principes  ,  y  grandes  señores, 
que  an  sido  priuados  de  la  vida,  con  la  traycion  del  vene- 
no ,  que  seria  proceder  en  infinito  ,  quererlos  numerar.  Y 
assi  callo  la  muerte  de  Mahometes,  del  Emperador  Zimis- 
ce  ,  de  Diocleciano  ,  de  Ludouico  Ralbo,  del  gran  Sócrates, 
de  Bilioto  astrólogo,  de  Luculo  ,  de  Aníbal,  de  Arato  ,  de 
Theremanes  ,  de  Ladislao  Rey  de  la  Pulla  ,  de  Séneca  (que 
según  Suetonio  ,  murió  con  veneno  de  Anaxagoras.  Y  de 
otro*  muchos  ,  que  padecieron  misera  muerte  atossigados. 
Viniendo  pues  a  lo  que  importa,  digo,  que  para  no  caer 
en  la  miseria,  en  que  los  referidos  cayeron'.  Deuen  los  se- 


—  133  — 

ñores  de  salba  ,  tener  gran  cuydado,  en  que  la  salba  de  la 
comida  ,  y  beuida,  se  haga  ,  no  solo  por  ceremonia,  tocan- 
do los  labios  al  manjar  ,  y  beuida  .  sino,  qtie  quien  la  haze 
coma  ,  y  beua ;  de  tal  suerte,  que  si  truxesse  algún  daño, 
se  conozca  alli  luego. 

Viuan  con  gran  recato  los  que  tienen  hijos,  que  dessean 
heredar,  y  verse  en  possession  de  los  bienes,  Assimismo 
loscuytados,  cuyas  mugeres  les  tienen  frió,  o  ningún 
amor.  Los  que  son  mayorazgos ,  y  ven  sus  hermanos  con 
necessidad.  Y  finalmente  todos  aquellos  que  se  simen  de 
criados  infames .  y  esclauos  bestiales  ,  y  todos  aquellos  que 
.tienen  enemigos  ocultos. 

Es  bien  que  los  señores  coman  con  tenedor,  o  cuchara. 
Estos  instrumentos  serán  bechos  de  tres  partes  de  oro,  y 
vna  de  plata:  la  qual  mistión  llamaron  los  antiguos  ,  ele- 
trum  ,  sean  lisos  ,  limpios  ,  y  muy  bien  bruñidos.  Con  el 
tenedor  se  comen  las  cosas  solidas  ,  y  con  la  cuchara  las 
liquidas:  porque  metiéndolos  en  las  cosas  que  se  comen, 
si  tienen  veneno,  luego  el  oro  adquiere  vn  color  estraordi- 
nario  de  leonado,  azul ,  o  negro,  o  empañándose  ,  o  per- 
diendo el  lustre  ,  que  antes  tenia.  La  qual  mudanza  de  co- 
lor, sera  causa,  que  se  mire  el  manjar  ,  y  se  haga  expe- 
riencia en  algún  bruto  ,  que  lo  coma,  como  es  dando  a  va 
gallo  ,  o  perro  dello.  Del  propio  metal  se  hará  taza  ,  o  vaso 
ancho  bien  bruñido,  para  beuer:  porque  si  la  beuida  lle- 
uare  alguna  ponzc  ña ,  luego  la  mezcla  de  oro ,  y  plata, 
manifestaran  la  traycion  .  perdiendo  su  natural  color  ,  y 
tomando  alguno  de  los  dichos.  Este  secreto  inuentó  Gero- 
nymo  Montuo  ,  para  Enrico  Rey  de  Francia:  del  qual  si  el 
malogrado  Alexandro  vsara  .  quando  los  tres  hermanos, 
Casandro  ,  Philipo,  y  íola  .  le  atossigaron  la  beuida,  no 
muriera  rabiando  en  lajuuentud,  y  felicidad  ,  mas  alta 
que  los  hombres  an  visto. 

El  primer  bocado  ,  que  de  qualquier  manjar  se  tomare, 
se  á  de  gustar  muy  de  espacio  ,  mancándolo  bien  antes  de 
passarlo ,  y  aduertir  si  pica  ,  o  quema  la  boca ,  y  lengua  ,  o 
dá  algún  mal  gusto,  abominación  ,  o  descontento:  porque 
en  tal  caso,  será  bien  echarlo  fuera  de  la  boca  ,  y  lauarse 
enxaguandose  con  vino,  o  agua,  y  dexando  el  tal  manjar 
comer  de  los  demás. 

Es  bien  que  los  que  traen  alguna  sospecha  ,  coman  assa- 
do  ,  o  cocido  ,  y  no  guisados  con  caldillos  ,  y  potages:  por- 
que en  estos  con  mas  facilidad  se  encubre  el  enemiga  ;  y  si 
los  comieren  ,  no  Ueueii  olores  de  ámbar  ,  almizcle,  o  es- 
pecias aromáticas  ,  ni  mucho  agrio,  o  dulce,  que  estos 
olores,  y  intensos  sabores,  ocultan  mucho  el  veneno.  Y 
aduiertan,  que  no  se  precipiten  en  la  comida,  y  beuida. 


—  134  ~ 

con  la  hambre  ,  y  sed ,  antes  (como  está  dicho)  tomen  gus- 
to de  todo  ;  que  muchos  ai ,  que  an  beuido  lexia ,  tinta, 
agua  de  cal ,  y  solimán  ,  sin  aduerür  lo  que  hazen  ,  hasta 
que  está  el  contrario  en  el  cuerpo. 

Aduiertase  también  el  color  de  los  manjares  :  porque  si 
sino  guardan  el  que  suelen ,  es  demonstracion  de  algún 
daño.  Las  vasijas  en  que  se  comiere  ,  y  beuiere  ,  sean  lim- 
pias ,  nueuas  .  y  resplandecientes  :  y  ya  que  no  puedan  ser 
de  la  mezcla  de  oro  y  plata,  alómenos  sean  de  plata  lim- 
pia ,  y  bruñida  :  porque  si  veneno  ai  en  la  comida  ,  y  beui- 
da  con  facilidad  la  plata  se  empaña,  y  torna  leonada,  o 
negra ,  cuya  mudanza  ,  á  ya  dado  a  muchos  la  vida. 

Tengase  cuydado  en  que  las  vasijas  adonde  está  el  agua, 
o  vino,  estén  siempre  muy  bien  tapadas,  porque  no  entre, 
o  cayga  alguna  cosa  ponzoñosa ,  como  son  arañas  ,  sala- 
manquesas, y  otras  tales  sauandijas.  Es  también  prohibi- 
do ,  beuer  con  instrumentos  de  boca  estrecha,  en  los  quales 
no  se  ve  lo  que  viene ,  como  es  calabaza ,  botija,  y  barril: 
y  assi  sera  copa  ancha  ,  y  clara. 

Tenga  siempre  quien  pudiere  vn  pedazo  de  verdadero 
vnicornio  ,  pendiente,  de  vna  cadenica  de  oro  en  la  beui- 
da  :  porque  esto  no  solo  quita  la  sospecha  del  veneno  ,  mas 
también  dá  a  la  beuida  marauillosa  virtud  cordial.  Guár- 
dense de  calentarse  a  lumbre  de  leña  venenosa,  y  de  en- 
traren el  aposento  carbón  ,  que  se  comienza  a  encender, 
que  muchos  an  muerto  dello. 

Tengan  las  vestiduras  ,  y  cosas  de  lienzo  personas  de 
confianza:  porque  en  ellas  se  puede  disimular  el  veneno. 
Y  para  todo  lo  dicho,  importa  la  vida  ,  seruirse  de  criados 
fieles  ,  de  buena  casta  ,  leales  ,  y  de  confianza,  a  quien  el 
Señor  haga  tales  mercedes  ,  que  no  solo  ,  no  le  procuren 
quitar  la  vida  ,  mas  arriesguen  la  suya  cada  vez  que  se 
ofrezca  ,  en  defensa  de  su  señor. 

Sobre  todo  procurarán  los  señores  ,  que  el  medico  que 
tiene  cargo  de  su  salud,  sea  letrado,  experto,  prudente, 
piadoso,  humilde  vergonzoso,  de  limpia  y  noble  casta, 
que  con  estas  condiciones  ,  no  hará  la  traycion  ,  que  aquel 
medico  (descendiente  de  ludios  ,  llamado  Sedechia)  hizo, 
priuando  de  la  vida,  por  dineros,  al  Emperador  Carlos 
Calbo  de  Francia.  En  nuestros  tiempos  ,  fue  presso  en  Por- 
tugal ,  por  el  Santo  Oficio  de  la  Inquisición,  vn  medico 
Portugués judayzante  ,  que  en  Castilla  auia  exercitado  su 
arte.  Siendo  atormentado  ,  declaro  ,  que  auia  muerto  en 
Ciudadrodrigo  (solo  por  su  gusto)  siete  frayles  Franciscos, 
estando  enfermos,  y  curándolos  el.  Este  traydor  pronosti- 
cando la  muerte  mucho  antes,  para  el  dia  que  auia  desu- 
ceder  :  adquirió  gran  fama  de  sabio.  Acerca  deste  particu- 


—  135  — 

lar  se  pudieran  escriuir  ¡numerables  exemplos  ,  que  por 
ser  tan  notorios  se  dexan. 

Demás  de  las  preuenciones ,  y  auissos  que  se  han  dado, 
quiero  que  se  tenga  gran  deuocion  con  la  triaca  de  nuezes, 
y  higos,  que  me  mouio  a  dezir  todo  esto  :  porque  ella  assi- 
gura  la  vida  haze  alegre  el  triste  ,  y  melancólico  corazón: 
es  agradable  al  gusto ,  y  estomago ,  tanto  que  quien  la  vsa- 
re  ,  con  euidencia  conocerá  sus  admirables  efectos  ,  y  vir- 
tudes, causadas  de  la  amistad  estrecha,  que  la  nuez  ,  y  el 
higo  tienen. 


Azeytuna,  vna  es  oro, 

dos,  plata, 

y  la  tercera  mata. 

REFRÁN  XXVI. 

1  an  común  se  trae  este  Refrán  en  las  bocas  de  los  hom- 
bres ,  como  las  propias  azeytunas  de  que  trata.  Dizese  de  la 
quantidad  dellas  :  el  qual  nos  da  a  entender,  que  comidas 
con  moderación  son  vtiles  ,  que  esso  significa  :  Vna  es  oro. 
Y  comidas  con  menos  moderación  ,  no  serán  tan  buenas; 
pero  vsandolas  con  excesso,  no  solo  no  son  vtiles  y  proue- 
chosas,  pero  melancólicas  ,  y  perniciosas  ,  para  el  linage 
humano.  Lo  qual  dá  a  entender  la  sentencia,  diziendo  :  La 
tercera  mata. 

Y  porque  con  mas  distinción  puedan  sus  aficionados 
vsar  de  las  azeytunas.  Digo  .  que  Galeno  trae  solas  dos  di- 
ferencias dellas.  La  vna  es  de  las  negras  tan  maduras  ,  que 
se  caen  de  los  arboles :  las  quales  los  Griegos  llaman  ,  dryo- 
pas  ,  y  los  Castellanos  de  serilla.  Estas  tales  ,  ni  se  an  de 
comer  una  ,  ni  dos,  ni  tres,  como  dize  la  sentencia  :  por- 
que demás  ,  de  que  no  dan  sustento  al  cuerpo  ,  todas  ellas, 
se  conuierten  en  melancolía,  causan  intensa  tristeza  ,  y 
dolor  de  corazón.  Y  si  alguno  (no  obstante  lo  que  se  le  ad- 
uierte)  las  quisiere  cumer  ,  sepa,  que  ha  de  ser  al  princi- 
pio ,  antes  de  otros  manjares  ;  como  aduierte  Galeno,  por- 
que ablandan  el  vientre.  La  otra  diferencia  de  azeytunas 
es  de  aquellas  ,  que  se  cogen  ,  y  adoban  verdes  ,  estas  pues 
sonde  las  que  habla  el  Refrán  diziendo,  que  comidas  en 
moderada  quantidad  después  de  los  demás  manjares  ,  son 
oro,  que  es  dezir  gran  vtilidada  la  salud  :  lo  qual  es  tan 
cierto  ,  que  no  ai  Latino,  Griego  ,  ni  Árabe,  que  lo  niegue. 


—  136  — 

La  razón  es,  porque  en  moderada  quantidad  ,  aprietan  el 
orificio  superior  del  estomago  ,  confortándole ,  y  no  con- 
sintiendo subir  humos  a  la  cabeza,  prouocan,  y  dispiertan 
la  gana  del  comer.  Pero  comidas  sin  medida  a  rienda  suel- 
ta ,  no  se  pueden  digerir;  conuiertense  en  humor  gruesso, 
melancólico  ,  y  suele  la  boca,  sentir  vn  dia  después  de  co- 
midas su  sabor  :  por  esta  razón  pues,  dize  la  tercera  mata. 
Algunos  ai  tan  sus  deuotos  ,  que  afirman ,  que  adonde 
el  Refrán  dize  ,  vna  es  oro ,  se  ha  de  entender,  vna  dozena, 
o  hanega.  Pero  la  razón  ,  es  que  si  las  azeytunas  fueren  Se- 
uillanas  ,  tan  gordas  como  nuezes ,  no  se  coman  mas  ,  que 
vna  ,  o  dos  ,  como  la  sentencia  dize.  Y  si  fueren  de  las  pe- 
queñas ,  que  comunmente  ai  en  otras  partes,  se  pueden 
comer  sin  miedo  ,  quatro ,  o  cinco :  y  no  solo  no  ofenderán, 
mas  serán  vtiles  al  estomago. 


Comer  verdura , 

y  echar  mala  ventura. 


REFRÁN.  XXVII. 

Vsan  los  Retóricos,  y  poetas  vna  figura  ,  que  llaman  Iro- 
nía, en  la  qual  siempre  se  á  de  entender  el  sentido  contra- 
rio de  lo  que  dizen  ,  y  suenan  las  palabras  ,  como  quando, 
para  dezir  a  vno ,  que  es  profano  ,  le  llamamos  el  santo. 
Otros  llaman  este  modo  de  hablar  ,  antiphrasis.  Pero  se- 
gún enseña  el  Maestro  Sánchez  Brócense ,  en  vna  parado- 
xa,  contra  los  Gramáticos,  la  ironía,  y  antiphrasis  son 
vna  propia  cosa;  que  en  la  vna  y  otra  ,  siempre  se  ha  de 
entender  lo  contrario  de  lo  que  suenan  literalmente  las  pa- 
labras. En  el  Refrán  y  sentencia  presente,  se  halla  euiden- 
tissima  la  ironia:  porque  por  echar  mala  ventura  auemos 
de  entender,  adquirir,  o  recibir,  y  criar  mala  ventura, 
que  es  vna  enfermedad  graue.  Pe  suerte  que  significa  lo 
proprio  que  comer  verdura,  y  fomentar,  y  criar  vna  en- 
fermedad. Que  esto  se  aya  de  entender  assi,  muy  claro 
está:  porque  según  sentencia  de  Galeno,  y  de  todos  los 
Doctores  médicos,  ninguna  comida  vsan  los  hombres,  mas 
perniciosa  a  su  salud ,  que  las  yerbas  ,  que  es  lo  que  el  Re- 
frán dize  verdura.  Para  confirmación  desta  verdad,  cuenta 
Galeno,  en  el  capitulo  \.  de  los  alimentos,  de  bueno,  y 
mal  zumo  :  Que  en  su  tiempo  vuo  en  Roma,  por  falta  de 
irigo  ,  vna  insufrible  hambre:  por  la  qual  la  gente  comia 


—  137  — 

(no  tiniendo  otro  remedio)  yerbas;  pero  a  poco  tiempo  des- 
pués ,  sucedieron  tantas,  y  tan  granes  enfermedades  ,  en 
aquellos  que  se  auian  alimentado  con  ellas  ,  que  fue  caso 
espantoso.  De  adonde  infirió  Galeno,  quan  contraria  comi- 
da sean  las  yerbas  a  nuestro  natural.  Y  assi  en  el  libro  se- 
gundo de  la  facultad  de  los  alimentos ,  no  solo  dize,  que  dan 
mal  mantenimiento  a  nuestro  cuerpo ;  pero  que  el  que  dan, 
es  en  estremo  poco:  de  suerte,  que  es  poco  y  malo.  Pues 
siendo  esto  assi ,  como  confiessan  sin  Galeno  todos  ios  phi- 
sicos  ,  y  médicos  ;  cierto  es  ,  que  el  Refrán  presente,  se  lia 
de  entender  irónicamente  ,  en  contrario  sentido.  Y  que 
auemos  de  entender,  que  para  hazer  burla  de  vno.que 
esté  enfermizo  ,  descolorido  ,  bubatico  ,  opilado  ,  o  abota- 
gado ,  y  le  vemos  guardar  mal  orden,  y  regimiento  en  su 
comida  ,  llenando  el  estomago  de  yerbas,  diremos  :  Comer 
verdura,  y  echar  mala  ventura.  Como  quien  dize,  guardad 
hermano  esse  orden,  que  vos  acabareys  presto.  En  conclu- 
sión las  yerbas  vniuersalmente  hablando,  dan  poco,  y  mal 
alimento  al  cuerpo.  Pero  para  que  se  entienda  la  diferen- 
cia que  ai  de  vnas  a  otras,  y  como  no  todas  son  yguales  en 
esta  malicia  se  dirá  en  particular  algo  de  cada  vna  ,  de  las 
que  mas  se  vsan  a  comer  en  España. 

La  lechuga  es  la  mas  eonueniente  yerua  de  todas  las 
que  los  hombres  vsan  ,  porque  las  demás  son  de  mal  sus- 
tento ;  pero  la  lechuga  es  menos  mala:  de  suerte  que  guar- 
da vn  medio  entre  las  comidas  que  son  de  buen  alimento, 
y  entre  las  que  son  de  malo.  Es  mas  acomodada  ,  para 
criar  sangre  ,  que  otra  alguna  yerba,  mas  esta  sangre  será 
flemática,  y  fría:  porque  la  lechuga  es  fria  ,  y  húmeda.  El 
zumo  desta  planta  en  quantidad  de  dos  onzas,  es  veneno, 
y  mata  por  su  intensa  frialdad.  Comense  las  lechugas  cozi- 
das,  y  con  vinagre  ,  azeyte  ,  y  azúcar,  para  conciliar  sue- 
ño. Y  crudas ,  para  reprimir  la  cólera  ,  y  para  embotar  los 
estímulos  de  Venus.  Solían  los  antiguos  comer  la  lechuga 
en  lo  vltimo  de  la  mesa,  comu  lo  significó  Marcial,  diziendo. 

Clauderc  quce  cenas  lactuca  solcbat  auoriun  : 
Dic  mihi ,  car  nostras  inchoat  illa  dapcs? 

Las  escarolas  ,  dizen  algunos,  que  son  especie  de  lechu- 
gas siluestres  ,  y  lo  propio  que  chicoria.  Tienen  virtud  de 
refrescar,  y  aguzar  el  apetito.  Deshazen  las  opilaciones  del 
hígado:  quien  tiene  flaco  el  estomago  ,  las  coma  eozidas. 

El  caldo  de  las  coles  o  berzas  ,  que  otros  llaman  repo- 
llos ,  comido,  siendo  a  medio  cozer  las  berzas,  y  adereza- 
das con  azeyte,  y  sal ,  alarga  el  vientre  ;  pero  si  se  vierte 
aquel  primer  caldo,  y  se  cuezen  en  segundo  .  possee  este 


—  138  — 

segundo  virtud  de  quitar  cámaras.  Pierden  las  coles  mucha 
de  su  malicia ,  si  se  cuezen  con  tocino ,  o  carne  gorda.  Es 
la  col  de  qualidad  fria  y  seca,  tiene  gran  virtud  para  los 
que  se  assen  y  embriagan  con  vino  :  porque  comiéndolas, 
o  beuiendo  su  zumo  ,  luego  cessa  la  borrachez.  Aristóteles 
dize  ser  la  causa  ,  porque  el  zumo  de  la  col ,  lleua  el  vino 
házia  las  partes  baxas  ,  o  porque  deshaze  los  vapores  que 
suben  a  la  cabeza:  pero  la  mas  cierta  razón  es,  porque 
con  su  frialdad  ,  y  sequedad  detiene  los  vapores  ,  que  no 
suban  arriba.  También  podríamos  atribuyr  esta  hazaña  a 
la  virtud  oculta  de  las  coles:  porque  autor  ai,  que  dize, 
ser  tanta  la  enemistad  entre  las  parras  ,  y  las  coles  ,  que 
si  siembran  la  col  cerca  de  la  parra,  o  se  seca  la  col,  o  los 
sarmientos  de  la  parra. 

Las  acelgas  se  vsan  mucho  a  comer  en  tiempo  de  Qua- 
resma  ;  pero  dan  muy  poca  fuerza ,  y  hazen  mala  sangre. 
Su  caldo  ,  y  zumo  ,  tiene  virtud  de  limpiar  ,  y  yrritar  el 
vientre. 

Los  bledos  son  frios,  y  húmedos,  pero  no  tanto  como  la 
calabaza.  Sustentan  poco:  y  con  presteza  salen  del  vientre. 

Posseen  las  borraxas  virtud  (principalmente  las  flores) 
contra  la  tristeza ,  y  contra  los  temblores.  Es  templada, 
entre  calor ,  y  frió  ,  preparada  con  caldo  de  la  olla ,  o  con 
leche  de  almendras  ,  es  de  suaue  gusto,  y  muy  vtil  a  los 
tristes  melancólicos. 

No  se  come  jamas  la  verdolaga  sola  ,  pero  da  gracia  ,  y 
gusto  a  las  ensaladas.  Es  su  qualidad  fria  ,  y  húmida  ,  con 
cierta  viscosidad  ,  y  lentor  ;  con  el  qual  deshaze  lo  entumi- 
do de  los  dientes  ,  que  llaman  dentera.  Esta  virtud  nos  en- 
seña Galeno  ,  Aristóteles  ,  y  la  experiencia. 

Las  azederas  también  son  gratas  en  las  ensaladas,  dan 
poca  sustancia;  pero  no  mala:  porque  en  tiempo  del  Estio, 
preseruan  de  corrupción  :  de  manera  ,  que  por  este  efecto 
quando  ai  peste ,  son  muy  vsadas. 

Los  berros  ,  son  de  naturaleza  calida,  posseen  virtud  de 
limpiar  los  riñones  de  arenas  ,  y  de  flemas.  Y  prouocan 
los  messes  de  las  mugcres. 

El  Mastuerzo  es  calido,  y  mordaz,  arroja  sus  humos  a 
la  cabeza ;  con  los  quales  suele  inflamar  las  narizes  ,  y 
mouer  esternudos  ,  y  algunas  vezes  lagrimas. 

El  peregil  es  muy  conocido,  y  vsado,  en  ensaladas  ,  y 
salsas:  possee  virtud  de  abrir,  y  dessopilar  y  limpiar: 
mezclase  con  los  guisados,  para  dar  buen  gusto.  Pero  ad- 
uierta  quien  vsare  mucho  la  salsa  ,  que  llamamos  perixil, 
que  ofende  las  tripas  ,  y  estomago ,  por  razón  del  vinagre 
con  que  se  hazc :  enmiéndase  esta  salsa  si  le  mezclan 
azúcar. 


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Layerbabuena.  llamada  menta,  de  los  Latinos,  es  yer- 
ba muy  conocida  :  por  sus  virtudes  que  tiene  ,  como  medi- 
camento ;  pero  no  dá  sustento  alguno  ai  cuerpo.  Es  aguda 
al  gusto  ,  y  caliente  en  el  grado  tercero;  y  en  el  segundo 
seca.  Possee  cierto  amargor  ,  con  el  qual  mata  las  lombri- 
ces del  vientre.  Es  la  yerba  buena  muy  amiga  al  bigado  ,  y 
estomago  ,  y  prouoca  mucho  a  luxuria.  Mueue  Aristóteles 
vna  question  problemática  :  Por  que  razón  ,  no  se  deue  co- 
mer la  yerba  buena  en  la  guerra  a  la  qual  responde  :  Por- 
que consumiendo  el  esperma  resfria ,  y  afemina,  junta- 
mente, el  cuerpo,  y  animo.  Por  donde  podremos  dezir, 
que  la  yerba  buena  naturalmente  es  caliente  ;  pero  que 
accidentalmente  resfria  ,  dissi pando  los  espíritus  ,  y  humo- 
res qize  conseruan  el  calor  natural.  Son  tantos  los*  efectos 
buenos,  que  Dioscorides,  y  todos  los  que  escriuen  de  yer- 
bas ,  atribuyen  a  la  yerba  buena,  que  con  razón  se  á  veni- 
do a  alzar  con  el  nombre  de  buena.  Y  assi  por  excelencia, 
en  oyendo  dezir  yerba  buena ,  entendemos  della,  y  no  de 
otras.  Pero  entre  los  dones  de  que  naturaleza  la  dotó  ,  el 
mayor,  y  de  mas  estima,  es  el  que  tiene  de  confortar  el 
estomago  débil,  assi  siendo  aplicada  por  de  fuera,  como 
comida  en  los  guisados.  De  adonde  se  vino  a  fabricar  aquel 
antiguo  Refrán  ,  Castellano  ,  que  dize. 
turado  tiene  la  menta, 
Que  al  estomago  nunca  mienta. 

La  oruga  es  ingrata  al  gusto,  y  muy  calida,  suélese 
mezclar  con  otras  yerbas  en  la  ensalada.  Hazese  de  su  si- 
miente con  miel  vna  salsa  muy  acomodada,  para  comer 
pezes  ,  calienta  y  humedece  en  segundo  orden  :  aumenta  el 
sperma,  y  dispierta  la  genital  virtud.  De  adonde  tomó  oca- 
sión Marcial  a  dezir. 

Et  veneran  reuocans  eruca  morantem. 

Y  Columela. 

Et  qucb  frugífero  seretur  vicina  Priapo, 
Excitet  vi  veneri  tardos  eruca  mar  i  tos. 

Hazese  de  la  mostaza  salsa  muy  agradable  al  gusto, 
para  comer  con  la  carne  de  vaca  ,  y  con  la  de  carnero.  El 
ordinario  vso  de  la  mostaza  ,  abrassa  los  humores  ,  causa 
empeynes,  y  haze  que  se  caygan  los  cabellos. 

El  cardo  que  ordinariamente  se  come  por  tiempo  de 
imbierno  ,  es  calido;  pero  por  la  frialdad  del  tiempo,  con- 
tiene fria,  y  aquosa  sustancia,  con  la  qual  enfria  tripas,  y 
estomago  ,  mueue  la  orina  .  y  venas. 

Son  los  espárragos,  cozidos  con  sal ,  azeyte ,  y  vinagre 


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comidos  ,  muy  gratos  al  gusto,  mas  dan  poco,  y  mal  sus- 
tento. Dispiertan  el  apetito,  tienen  virtud  de  calentar  ,  y 
de  barrer,  y  limpiar  los  ríñones,  y  de  mouer  la  orina  ,  su- 
fren muy  breue  cocimiento :  por  lo  qual  Druso  siempre 
que  quería  significar  auerse  de  hazer  alguna  cosa  en  bre- 
uissimo  tiempo  ,  dezia:  Haráse  mas  presto  que  se  cuezan 
los  espárragos  :  de  adonde  vino  a  quedar  con  autoridad 
de  adagio. 

El  rábano  es  vna  de  las  yerbas  ,  que  siruen  al  hombre 
con  hojas  ,  y  raíz.  Lo  vno,  y  otro  tiene  virtud  de  mouer, 
y  calentar  :  y  comidos  con  vinagre  ,  dessarraygan  las  are- 
nas de  los  ríñones.  Pero  la  rayz  calienta  mus,  adelgaza  la 
flema  ,  y  ayuda  el  cococimiento  del  estomago.  En  tiempo 
de  Galeno  ,  se  comía  la  rayz  al  principio,  para  alargar  el 
vientre,  mas  ya  esta  aueriguado  por  muchas  razones,  que 
se  puede  comer  al  principio ,  y  fin  ,  y  con  los  demás  man- 
jares ,  como  salsa. 

Los  nabos  si  se  cuezen  bien  en  el  estomago  sustentan 
poco  ,  pero  no  es  muy  gruesso  el  alimento  que  dan :  y  si 
por  ser  el  estomago  flaco ,  o  por  su  mala  preparación  se 
cuezen  mal  en  el  estomago  ,  en  tal  caso,  crian  gruessa  y 
mala  sangre  ,  y  ventosidades. 

Principio  muy  conocido  de  cena  es  la  zanahoria,  para 
todos  aquellos  que  an  frequentado  la  insigne  Vniuersidad 
de  Salamanca :  porque  con  pocos  dineros  ,  satisfazen  el  es- 
tomago qualro  de  mesa,  mezclándoles  algún  azeyte  ,  vina- 
gre, y  sal.  Estas,  según  muestra  Galeno,  y  la  expiriencia, 
dan  poca  fuerza,  pero  son  calidas,  y  no  pegajosas  :  mue- 
uen  la  orina  ,  son  vtiles  al  estomago  ,  y  dispiertan  el  ape- 
tito de  comer  por  su  aromaticidad:  y  traen  a  la  memoria 
a  macona  Venus. 

Manjar  de  rústicos  son  las  cebollas  ,  las  quales  dan  sus- 
tento pessimo  al  cuerpo  ,  poco,  y  flemático  ;  pero  adelga- 
zan con  cierta  agudeza  ,  que  posseen  los  humores  gruessos 
del  pulmón,  y  pecho.  Enmiéndase  su  malicia,  si  se  comen 
cozidas  .  o  assadas  ;  con  la  qual  preparación  ablandan  el 
vientre,  y  passan  del  con  facilidad. 

El  ajo'/a  quien  Galeno  llama  triaca  de  rústicos  ,  aun- 
que es  verdad  ,  que  como  alimento  es  de  poca  importan- 
cia ;  empero  como  coadimento  es  de  mucha  ,  y  como  medi- 
camento de  tanta  .  que  ninguna  otra  planta  se  le  puede 
ygualar:  cuyas  virtudes  son  ¡numerables  ,  de  las  quales, 
si  se  vuiera  dé  tratar  muy  por  extenso  ,  se  pudiera  hazer 
vn  largo  códice,  y  tuuiera  mas  que  hazer  en  buscar  estilo, 
y  modo,  que  en  hallar  materia,  y  copia,  para  fabricar  mi 
oración.  Pues  según  Dioscorides ,  expele  ventosidades,  per- 
turba el  vientre  ,  enjuga  el  estomago  .  y  es  vtil  á  las  mor- 


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deduras  de  las  biuoras  ,  y  de  qualquiera  serpiente  ;  veuien- 
dose  vino  tras  del ,  ó  dándose  deshecho  en  vino.  Aplicase 
contra  los  mesmos  daños  :  y  puesto  en  forma  de  emplas- 
tro, socorre  a  los  mordidos  de  perros  rabiosos,  a  los  quales 
comido  es  vtil ,  haze  ,  que  las  mudanzas  de  las  aguas  ,  no 
ofendan  ,  y  clarifica  la  voz  de  los  músicos.  Este  es  de  quien 
dezia  vn  labrador  maduro  ,  en  cierta  aldea,  que  es  el  me- 
jor elemento  de  quantos  Dios  á  criado  ;  y  dando  la  razón, 
dezia:  Porque  es  caliente  de  Imbierno,  y  fresco  en  el  Estio, 
y  haze  expeler  las  ventosidades  ,  y  mitiga  la  sed  (y  esto 
que  dezia  el  labrador,  es  doctrina  de  Galeno  muy  assenta- 
da  :  la  qual  le  auia  enseñado  la  esperiencia).  Dixo  mas 
aquel  labrador,  que  el  ajo  es  la  comida  mas  natural,  y 
conueniente  a  los  hombres  de  todas  las  que  ,  naturaleza 
crio:  porque  después  que  los  niños  nacen  ,  lo  primero  que 
su  lengua,  y  voz  sabe  pronunciar  ,  es:  Ajo  ,  ajo.  Demás  de 
lo  dicho,  es  la  pimienta  ,  que  produze  nuestra  madre  Es- 
paña ,  como  se  manifiesta,  por  lo  que  se  respondió  en  vn 
capitulo  de  Cortes  (antiguamente)  tratando  de  que  entras- 
se  especiería  de  fuera  del  Reyno  en  el  nuestro;  y  fue  la 
respuesta;  Que  buenas  especias  producía  España,  pues  era 
abundante  de  ajos.  Possee  esta  planta  admirable  virtud 
contrapeste,  y  assi  ai  personas  que  en  epidemias  pesti- 
lenciales ,  le  vsan  con  mas  fee,  que  la  propia  triaca  de 
Andromaco.  Otras  mil  virtudes,  se  pudieran  dezir  del  ajo, 
que  callo,  por  no  parecer  su  apassionado,  quien  quisiere 
las  podra  ver,  en  Dioscorides,  Galeno,  y  otros. 

Las  turmas  de  tierra,  son  insípidas,  y  de  naturaleza 
fría ,  y  aquosa.  Galeno  en  el  libro  de  alimentos  boni ,  óc 
malisucci,  dixo  ,  que  no  dan  mal  alimento.  Pero  Auicena 
afirmó  que  no  ai  manjar  mas  melancólico. 

De  los  hongos  ,  aquellos  que  son  algo  negros,  y  nacen 
en  lugares  hediondos ,  y  donde  ay  estiércol.  Estos  tales  sue- 
len causar  perlesía ,  apoplexia ,  y  dificultad  de  respirar. 
Y  en  resolución  son  de  casta  de  veneno.  Mas  los  que  son 
muy  blancos  ,  y  nacen  en  lugares  limpios  ,  se  pueden  co- 
mer alguna  vez  bien  guisados:  pero  no  se  frequenten, 
porque  aumentan  la  flema,  con  la  intensa  frialdad  ,  y  hu- 
medad de  que  consta.  Ase  de  beuer  después  de  auer  comi- 
do los  hongos  ,  vn  trago  devino  añejo,  para  corregir  su 
frialdad. 

De  las  qualidades,  y  virtudes  de  las  yerbas  hablando 
vniuersalmente  ,  y  en  particular  de  cada  vna,  se  ha  bien 
entendido  ser  cierto  lo  que  al  principio  desle  comentario, 
dixe  ,  que  es  auerse  de  entender  en  irónico  sentido  ,  y  no 
en  otro .  pues  todas  ellas  son  de  poco  ,  y  mal  sustento, 
para  el  hombre. 


—  142  — 


Coles ,  y  nabos 

para  en  vna  son  entrambos. 

REFRÁN.  XXVIII. 

Lrs  sentido  methaphorico  ,  se  dize  este  Refrán  ,  de  aquellos 
que  siendo  de  mala  qualidad,  y  condición  se  conforman,  y 
juntan  en  amistad  ,  para  qualquier  cosa  ,  que  quieran  in- 
tentar. Pero  considerando  el  sentido  literal,  que  es  el  que 
importa,  para  nuestro  intento,  digo:  Que  las  coles,  y  na- 
bos conuienen  en  algunas  condiciones  ,  y  qualidades,  que 
es  lo  que  dize  el  proberuio.  Son  para  en  vna  :  porque  el 
vno ,  y  otro,  i!an  al  cuerpo  mal  alimento ,  como  ya  se  dixo 
arriba.  Los  nabos,  dize  Galeno  ,  que  sustentan  el  cuerpo, 
en  extremo  poco:  lo  qual  conuiene  también  alas  coles. 
Son  para  en  vna  ,  y  tienen  estrecha  amistad  :  porque  la  col 
si  no  se  cueze  con  mucho  tocino,  o  carne  gruessa,  es  muy 
dessabrida  al  gusto  :  la  qual  condición  conuiene  también  a 
los  nabos;  y  assi  el  vno,  y  el  otro  pierden  mucha  de  su  ma- 
licia (como  enseña  Vega)  si  se  cuezen  con  tocino.  Hazen 
siendo  cozidos  juntos  en  vna  propia  olla  con  carne,  agra- 
dable mezcla ,  y  dan  suaue  gusto  al  caldo,  y  carne.  Ad- 
quieren sazón  en  vn  propio  tiempo,  que  es  el  Aduiento. 
Siendo  pues  tanta  verdad  ,  que  conuienen  ,  y  se  conforman 
en  todas  las  condiciones  dichas  ,  dando  poco  sustento  ,  y 
malo  al  cuerpo,  y  que  entrambos,  ni  son  judayzantes  ,  ni 
mahometanos,  pues  aman  el  tocino,  y  juntos  dan  gracioso 
punto  a  la  olla,  y  tienen  sazón  perfecta  en  vn  tiempo,  bien 
se  verifica :  Que  coles ,  y  nabos,  para  en  vna  son  entrambos. 


El  quesso  es  sano, 
que  dá  el  auaro. 

REFRÁN.  XXIX. 

JlíS  el  auaricia  vn  vicio ,  que  no  ai  philosopho  peripatético, 
ni  estoyco  ,  que  no  le  aborrezca,  y  vitupere  con  palabras 
ferberosas.  Cicerón  dixo  del  que  ningún  mal  ai  mas  torpe. 


—  143  — 
Y  en  otra  parte,  que  cosa  ay  tan  fea  como  el  auaricia.  Y  en 
el  2.  adhaerenium,  que  cosa  ai  que  fuerze  el  hombrea 
maleficio  ?  El  auaricia.  Y  en  la  oración  pro  Quintilio  :  No 
ai  oficio  tan  santo  ni  solene  ,  á  que  no  destruya  con  sobor- 
nos el  auaricia.  Y  en  el  quarto  de  las  Tusculanas  dize : 
Aquella  enfermedad,  que  tiene  assiento  en  las  venas,  y 
profundas  rayzes  en  las  entrañas,  y  el  que  es  muy  antiguo,. 
y  la  auaricia  son  incurables.  El  philosopho  en  vn  libro  pe- 
queño que  escriuio  ,  de  virtutibus,  es  el  auaricia  (dize)  vn 
tener  ,  y  estimar  en  mucho  el  dinero.  Desta  auaricia  pone 
tres  diferencias.  La  primera,  es  ganancia  torpe,  y  fea, 
por  qualquier  medio  ,  anteponiendo  la  ganancia  a  la  ver- 
güenza. Desta  especie  de  auaricia  ,  fue  aquella  que  se  co- 
noció en  Vespasiano  ,  el  qual  vendía  su  orina ,  y  la  de  todos 
los  suyos  ,  constreñidos  a  orinar ,  en  vna  común  cisterna. 
Sobre  lo  qual ,  como  fuesse  acerbamente  reprehendido  de 
su  hijo  Tito,  a  causa  de  tan  vil,  e  hedionda  ganancia,  sacó 
vn  puño  de  dineros  ,  que  acabauan  de  traerle  del  tinte,  y 
dándoselos  a  oler,  le  dixo :  Bueno  es  el  olor  del  dinero  aun- 
que salga  de  qualquiera  cosa.  La  segunda  especie  ,  dize 
Aristóteles  ,  est  tenacitas  ,  por  la  qual  dexan  los  hombres 
auaros  de  gastar  lo  que  es  necessario  en  su  casa  honesta- 
mente. La  tercera  que  llama  liberalitas  ,  es  aquella  que 
haze,  que  quando  gastan,  sea  con  gran  miseria,  poco  a 
poco,  y  sin  sazón;  como  dize  aquella  sentencia. 
Dineros  de  auaro, 
Dos  vezes  van  al  mercado. 
A  escurecido  el  resplandor  de  muchos  Principes  ,  este 
infame  vicio.  Léese  de  Marco  Crasso,  a  quien  los  partos 
dieron  la  pena  ,  que  su  demasiada  codicia  merescia  ,  que 
fue  adornado  de  muchas  virtudes  ;  y  que  con  sola  la  niebla 
de  la  torpe  auaricia,  las  escurecio  todas.  Mitridates  Rey  de 
Ponto  (dizen)  notó  al  Capitán  Aquilio  ,  de  auaro  ,  quando 
teniéndole  presso  le  hizo  echar  oro  derritido  por  la  boca. 
Notables,  y  diuersos  exemplos,  se  podrían  traer,  para 
prueua  desta  verdad,  de  que  están  llenos  los  libros  ,  en  los 
quales  se  verá  lo  que  el  philosopho  dize,  en  el  lugar  cita- 
do ,  que  el  auaro  ,  vine  de  vida  sujeta,  seruil ,  mercenaria, 
llena  de  suciedad  ,  y  agena  de  la  virtud  de  la  liberalidad. 
Siguense  a  la  auaricia  (dize  Aristóteles)  andar  el  hombre 
roto,  lleno  de  remiendos,  y  suzio,  comer  poco,  y  malo, 
ser  de  bajo,  y  humilde  animo,  inmodesto,  abatido,  me- 
nospreciado, y  aborrescido  de  todos.  Pero  aunque  causa  el 
auaricia  tan  ¡numerables,  y  feos  inconuenientes  ,  Dios  que 
es  todopoderoso,  y  quien  puede  sacar  hiende  lo  que  de 
suyo  es  malo  ;  como  enseña  el  Angélico  Doctor  sancto  Tilo- 
mas ,  de  doctrina  de  san  Augustin  en  el  enchiridion  ,  capí- 


—  144  — 

tulo  11.  cerca  del  principio.  Digo  pues  ,  que  aunque  causa 
el  auaricia  lo~;  incoa uenientes  dichos ,  causa  también  entre 
ellos  vn  notable  bien,  que  es  el  de  la  salud,  dando  poco 
quesso,  al  que  lo  hade  comer.,  que  es  lo  que  nos  enseña 
esta  sentencia,  diziendo:  Que  es  el  quesso  sano,  que  da  el 
auaro.  Porque  como  el  auariento  siempre  procure  retener 
en  si ,  no  solo  el  dinero,  pero  también  aquellas  cosas,  que 
se  compran  con  dinero  ,  de  aqui  viene  que  lo  dá  con  mise- 
ria, en  poca  quantidad  ,  como  conuiene  a  la  salud. 

Que  el  quesso  se  aya  de  comer  en  pequeña  quantidad, 
es  certissimo,  porque  es  de  gruessa,  y  terrestre  qualidad. 
De  adonde  el  principe  de  la  medicina  Galeno  ,  en  el  tercer 
libro  de  la  qualidad  de  los  alimentos  ,  vino  a  dezir  ,  que  el 
quesso  ,  ni  es  bueno  para  ayudar  el  cocimiento  del  estoma- 
go ,  ni  para  la  distribución  ni  para  mouer  la  orina ,  ni  para 
los  excrementos  del  vientre  :  ni  vltimamente  ,  para  criar 
buena  sangre.  Por  loqual  es  de  parecer  ,  que  huyamos  de 
comer  quesso,  principalmente  si  fuere  añejo  ,  y  mordaz  al 
gusto.  Auicena  dize,  que  dápoco  sustento  ,  y  muy  gruesso 
a  nuestro  cuerpo.  Y  en  el  libro  2.  tratado  2.  buelue  a  repe- 
tir ,  que  o  se  coma  salado,  o  sin  sal ,  siempre  ofende  el  es- 
tomago ,  y  engendra  piedras  en  los  ríñones,  y  vexiga. 
Paulo  Gineta  es  del  propio  parecer,  afirmando,  que  el 
quesso  añejo  dispierta  la  sed.  digiérese  con  dificultad,  cria 
viciosos  humores,  y  engendra  piedras.  Siendo  pues  esto 
assi,  razón  será  ,  que  demos  crédito  a  esta  sentencia  ,  que 
nos  persuade  a  que  vsemos  del  queso  con  moderación  ,  por 
los  inconuenientes  dichos. 

Pero  hase  de  aduertir,  que  los  males  referidos  del  ques- 
so ,  se  han  de  entender  principalmente  ,  de  lo  añejo  :  por- 
que lo  que  es  reciente  y  blando  con  poca  sal  y  suaue  ,  este 
tal  es  menos  malo  ,  y  se  puede  comer  en  poca  quantidad: 
siguiendo  el  consejo  deste  prouerbio  ,  el  qual  se  ha  de  en- 
tender,  como  está  dicho ,  de  lo  fresco  :  porque  lo  añejo,  ni 
en  mucha  quantidad,  ni  en  poca  ,  puede  ser  bueno;  según 
nos  enseñan  los  autores  dichos.  Dize  Galeno,  que  el  quesso 
fresco  ,  se  á  de  comer  mezclado  con  miel ,  al  principio  de 
la  comida ,  para  ablandar,  y  alargar  el  vientre  estrecho,  y 
duro.  Pero  el  docto  Vega  es  de  parecer,  que  siempre  se 
coma  el  quesso  al  fin  de  la  mesa  ,  por  la  dificultad  que  tie- 
ne de  cozerse.  Por  lo  qual  dize  este  grane  autor  ,  que  cria 
humor  melancólico,  gruesso  ,  y  terrestre  en  las  venas  ;  y 
que  causa  terribles  ,  y  tristes  pessadillas  entre  sueños. 
Supuesto  lo  qual .  se.  deue  comer  en  pequeña  quantidad. 
como  esta  prouado. 


—  145  — 


De  los  olores  el  pan, 
de  los  sabores  la  sal. 

REFRÁN.  XXX. 

Dio  Dios  a  los  hombres  el  sentido  de  oler  ,  para  que  cono- 
ciessen  .  y  distinguiesen  ,  los  buenos  de  los  malos  olores,  y 
pudiessen  huyr  los  aduersos  .  y  pútridos  ,  y  admitirlos  de- 
leclables,  y  salutíferos  .  como  conuenientes  para  passar  la 
vida  con  menos  incomodidades  .  y  peligros.  V  assi  Galeno 
considerando  esta  prouidencia  de  naturaleza  ,  dize  en  el 
octano  del  vso  de  las  partes  .  que  es  el  olfato  vn  vigilante 
explorador  .  y  el  que  haze  la  salba  a  las  cosas  que  se  han  de 
gustar  ,  y  comer  :  porque  si  el  ofato  las  abomina,  impossi- 
ble  es  que  hagan  buen  cuerpo  .  comidas  ;  y  si  por  el  con- 
trario las  aprueua  por  buenas  y  delectables.  luego  las  ama 
la  boca,  y  las  abraza  el  estomago.  Sirue  el  fragante  olor, 
no  solo  para  lo  dicho  ,  mas  también  ,  para  suauidad,  y  de- 
leyle,  de  los  que  guelen:  y  de  aquí  viene  que  vna  bola,  o 
poma,  formada  de  ámbar  .  zibeto.  y  almizcle,  se  vende 
por  excessiuo  precio  ,  y  en  tiempo  de  los  antiguos  ,  se  esti- 
maua  vna  libra  de  vnguento  ,  que  respirase  suaue  olor  en 
quareola  ducados  ,  que  por  este  precio  dize  Plinio)  se  com- 
prada el  gusto  ageno  :  porque  los  que  consigo  traen  el  olor, 
no  lo  sienten,  simen  también  los  suaues  oiores  ,  para  cor- 
roboración, y  fuerza  de  las  partes  mas  principales  de  nues- 
tro cuerpo  ,  que  son  el  corazón,  y  sesos:  porque  assi  como 
restauran  los  espíritus  vitales,  y  animales,  assi  también 
corroboran  ,  y  fortalecen  los  principios,  fuentes ,  y  faeul- 
tades  de  adonde  traen  su  origen.  Lo  qual  enseña  Auicena, 
diziendo:  Todo  buen  olor  por  solo  que  es  bueno,  y  odorífe- 
ro, conforta  el  corazón,  y  se^os  ,  aunque  por  su  calor,  o 
frió  podría  ofender 

A.ssimismo  el  sentido  del  ¡.rusto  'el  qual  tiene  gran  pa- 
rentesco con  el  olfato)  fue  concedido  a  los  animales  .  para 
que  lo  que  vuiesse  de  entrar  en  el  estomago,  no  solo  fues- 
se  registrado  por  el  olfato,  mas  también  por  el  gusto,  cuyo 
oficio  es  admitir  .  y  aprouar  lo  bueno,  y  reprouar  lo  malo: 
lo  qual  el  conoce ,  por  los  sabores :  losquales,  no  solo  de- 
muestran que  genero  ,  o  especie  de  cosa  sea  aquella  que  se 
come,  mas  también,  que  complexión,  temperamento ,  y " 
virtud  tenga.  Testigo  desta  verdades  Galeno,   en  el  libro 

lil.  10 


—  146  — 

de  oculis  medicinarum ,  y  en  el  libro  2.  de  la  facultad  de 
los  alimentos,  capitulo  61.  adonde  dize  :  Que  el  sabor  co- 
noce la  qualidad  de  la  planta.  Auicena  en  el  1.  de  sus 
cantares,  afirmó  que  el  sabor  junto  con  el  discurso,  y  ra- 
zón ,  son  quien  nos  muestra  la  qualidad  de  cada  cosa.  Aris- 
tóteles, en  el  2.  de  anima  ,  capitulo  10.  Y  en  el  4.  de  sensu 
y  sensibile  ,  capitulo  4.  que  es  el  sabor  (dize)  vna  passion 
que  altera  el  gusto  ,  que  está  en  potencia ,  para  reduzirse 
en  acto  :  la  qual  passion  se  haze  ,  y  causa  ;  por  sequedad 
terrestre  en  lo  húmido.  Este  sabor  (como  ya  está  dicho) 
tiene  gran  proporción  con  el  olor,  y  es  casi  vna  propia 
afección  ,  y  passion  la  del  vno ,  y  del  otro  ,  como  dixo  The- 
phrastro  ,  en  el  libro.  6.  de  las  causas  de  las  plantas  ,  ca- 
pitulo 1.  Y  el  philosopho,  primero  de  anima,  testifica,  que 
el  sabor ,  y  olor,  solo  difierencian,  en  que  assi  como  el  gus- 
to, tiene  necessidad  de  humillad,  para  hazerse  ,  el  olor  la 
tiene  de  sequedad.  Platón  dixo,  que  el  olor  es  humo,  o  nie- 
bla. Sigue  Galeno  este  parecer  ,  en  el  i.  de  la  facultad  de 
los  medicamentos  ,  diziendo  :  Es  el  olor  vn  vapor  que  se  le- 
uanta  de  las  cosas  olorosas:  y  assi  vemos  que  aquellos  hu- 
mos ,  y  vapores  que  se  leuantan  mezclados  con  el  ayre  que 
respiramos  por  las  narizes  mueuen  el  sentido  del  olfato. 

Las  diferencias  de  los  olores  ,  y  sabores  son  muchas; 
pero  reduziendo  ,  las  de  los  sabores  a  numero  cierto  son 
ocho  ,  sabor  azerbo  ,  austero,  agrio,  dulce,  pingue,  amar- 
go, azedo,y  salado.  Auicena,  y  Theophrastro  las  reduxeron 
a  este  numero.  Mas  las  de  los  olores  ai  algunos  autores 
que  afirmen  ,  ser  otras  tantas  como  las  de  los  sabores,  y 
que  tienen  sus  proprios  nombres.  Pero  Aristóteles  en  el  se- 
gundo de  anima,  y  en  el  de  sensu  y  sensibile  dexo  escrito, 
que  las  diferencias  de  los  olores,  no  son  manifiestas  ,  como 
las  de  las  sabores  :  por  lo  qual  diremos  ser  tantas  las  dife- 
rencias de  los  olores  como  son  las  cosas  que  las  produzen. 

De  todas  estas  diferencias  ,  que  ai  de  sabores ,  y  olores : 
las  quales  Dios  omnipotente  crió  para  solacio  ,  y  refrigerio 
del  hombre,  y  para  que  el  gusto,  y  olfato  distinguiessen  lo 
bueno  de  lo  malo  ,  conociendo  sus  qualidades  por  el  gusto, 
y  olor.  De  todas  estas  pues  dize  el  presente  Refrán  :  Que  de 
los  olores  el  del  pan  ,  y  de  sabores  el  de  la  sal ,  son  los  me- 
jores, mas  delectables ,  y  de  mas  prouecho  para  la  vida 
humana. 

Y  porque  esta  verdad  de  aqui  adelante  ,  quede  en  los 
ánimos  mas  firme ,  y  se  entienda  quanto  importa  vsar  de 
suaues  olores  ;  se  aduierta  ,  que  el  olor  grato,  nutre,  y 
sustenta ;  conuiene  para  la  salud ,  y  es  a  los  viejos  fomento. 

Es  question  muy  reñida  entre  los  pythagoricos ,  y  peri- 
patéticos, si  el  olor  puede  sustentar,  y  restaurar  el  espiri- 


—  147  — 

tu,  y  partes  solidas,  de  nuestro  cuerpo,  ó  no.  Aristóteles 
con  sutiles  razones  defiende  ,  que  el  olor  no  sustenta  .  di- 
ziendo :  Necessario  es,  que  de  aquellas  cosas  que  susten- 
tan ,  y  alimentan  ,  sea  parte  algún  excremento  ,  o  super- 
fluydad  ,  pues  del  olor,  no  se  aparta  superfluydad  alguna  ; 
luego  no  sustenta.  Demás  desto,  todos  los  anímales  tienen 
lugar  propio  (como  es  el  estomago)  en  el  qual  se  cueze  lo 
que  lia  de  dar  sustento;  pues  el  olor  no  tiene  lugar  proprio 
en  que  se  cueza :  luego  no  sustenta.  Prueua  también  Aris- 
tóteles esto  diziendo ,  el  alimento  á  de  ser  compuesto,  como 
lo  es  aquello  ,  que  se  ha  de  alimentar.  Pues  el  olor  ,  es  vna 
simple  qualidad  sin  mistión;  luego  no  podra  nutrir  ,  ni  ali- 
mentar el  cuerpo. 

Estas  son  las  razones  ,  que  Aristóteles  escriue ,  prouan- 
do  ,  que  el  olor  no  puede  alimentar  los  cuerpos  ,  ni  rehazer 
los  espíritus :  pero  que  alterando  (di ze)  puede  aprouechar 
para  la  salud.  El  principe  de  la  medicina  Hipócrates,  aquel 
oráculo  antiguo  ,  y  a  quien  en  lo  tocante  a  medicina  alie- 
mos de  dar  crédito  ,  es  de  contrario  parecer,  que  el  philo- 
sopho.  Tiene  este  insigne  medico  por  euidencia  ,  que  los 
olores,  no  solo  restauran  ,  y  rehazen  los  espíritus  anima- 
les, y  vitales,  mas  también  la  carne  y  partes  solidas  del 
cuerpo.  Y  assi  dize  :  El  que  tuuiere  necessidad  de  reparar 
las  fuerzas  con  presteza  ,  vse  de  caldos  ,  y  cosas  beuidas  ;  y 
si  la  necessidad  fuere  mas  vrgente,  y  requiere  mas  preste- 
za ,  susténtese  con  olores.  Galeno  sigue  el  parecer  de  Hipó- 
crates, en  el  segundo  de  los  aphorismos.  Esta  verdad  nos 
haze  manifiesta  Democrito  ,  el  qual  siendo  de  edad  de  se- 
tenta años  (como  escriue  Hiparco)  detuuo  el  anima  en 
el  cuerpo  tres  días  .  con  solo  el  olor  del  pan  :  y  no  se  admi- 
rará ninguno,  que  Democrito  .  viuiesse  con  el  olor  del  pan. 
auiendo  leydo  a  Plinio,  el  qual  afirma  ,  que  en  los  confines 
del  Oriente  ,  junto  a  vna  fuente  del  (¡auge,  viue  cierto  ge- 
nero de  gente  ,  cuyo  cuerpo  se  cubre  de  vello  ,  y  sus  vesti- 
dos ,  son  de  hojas  ,  y  lana  de  arbores  :  la  qual  gente  (dize) 
viue  sin  comer  ,  ni  beuer  ,  sustentándose  con  solo  el  suaue 
olor  ,  y  vapor  ,  que  los  arbores  ,  sus  frutas  ,  y  rayzes  de  Si- 
lancan.  Y  si  estos  an  de  yr  algún  camino  largo  ,  llenan  con- 
sigo fruta  ,  que  con  su  olor  les  alimente.  Haze  Strabo  men- 
ción desta  gente  ,  y  Ludouico  Celio  Rodigino.  Que  los  olores 
alimenten  los  cuerpos  ,  nos  enseña  el  aoctissimo  philoso- 
pho  Platón  ,  el  qual  dize  .  que  en  algunas  regiones  calidas, 
abundantes  de  suaues  (llores  ,  los  hombres  de  flaco  estoma- 
go ,  y  cuerpo ,  se  sustentan  ,  y  nutren  con  solo  el  olor.  La 
razón  también  nos  manifiesta  esta  verdad  :  porque  el  olor, 
es  vapor,  y  los  espíritus,  también  son  vapores  :  pues  como 
vn  semejante  siempre  se  rehaze ,  nutre,  y  conserua  con 


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otro  ,  con  facilidad  los  olores,  se  conuierten  en  espíritus, 
los  quales  se  restauran  ,  y  aumentan  con  solo  el  olor.  De 
adonde  parece  tener  apariencia  de  verdad,  lo  que  escriue 
Plutharco  en  Artoxerxe,  afirmando,  que  ai  en  Persia  vn 
aue  llamada  ,  rhintacen  ,  la  qual  se  sustenta  con  roció,  y 
viento.  Comprueua  también  esta  verdad  la  experiencia  ,  la 
qual  nos  enseña  manifiestamente  ,  que  el  espíritu  perdido, 
en  los  que  se  desmayan  súbitamente,  se  recupera  con  solo 
el  olor  de  generoso  vino  ,  sin  poderlo  hazer  con  tanta  velo- 
cidad ,  la  comida  solida.  Y  assi  Galeno ,  en  el  duodécimo 
del  methodo,  socorriendo  a  los  que  padecen  desmayos  con 
calenturas  ,  ordena  ,  que  vsen  vinos  calidos  ,  y  generosos, 
con  intento  de  que  su  vapor  restaure  el  espíritu  perdido. 
Ouidio  Nason  ,  en  el  primero  de  ponto  ,  aludiendo  a  este 
proposito  canta. 

Mi  espíritu  restauraron  tus  palabras  , 
Qual  con  dulce  licor  de  vino  puro. 

Galeno  apretando  mas  este  caso  ,  enseña  en  el  dozeno 
del  methodo  ,  que  el  ayre  solo,  sinzero  ,  y  puro  ,  es  causa 
material  de  los  espíritus  animales.  Pues  si  el  ayre  solo ,  es 
apto  para  rehazer  el  espíritu  perdido  ;  quanto  con  mas  efi- 
cacia ,  se  ha  de  entender,  que  el  olor,  siendo  vaporosa 
sustancia,  le  recupera,  y  restaura. 

El  principe  Auicena  dixo  acutissimamente,  tratando  de 
la  nutrición  ,  que  el  cuerpo  se  sustenta  de  dulzura  ,  y  el  es- 
píritu de  aromaticidad  ,  que  es  lo  propio  ,  que  olor.  Nicolás. 
y  Alexandro  peripatéticos  ,  juntos  con  Galeno,  como  refie- 
re Marsüio,  y  Celio  Rodigino  concluyen  diziendo,  que  el 
espíritu  animal  ,  y  vital,  se  refocilan,  y  restauran  con 
ayre,  y  con  olor:  porque  el  vno  ,  y  el  otro  son  mixtos:  los 
quales  atraydos  por  la  respiración  ,  penetran  á  las  entra- 
ñas ,  adonde  se  templan  ,  y  cuezen ;  y  transmudados  en  es- 
píritus ,  se  esparzen  por  las  arterias. 

De  lo  dicho  se  muestra  con  euidencia  ,  que  los  espíritus 
se  rehazen  ,  y  sustentan  con  olores  ;  pero  passando  adelan- 
te ,  lo  que  mas  admira  es  ,  ver  que  no  solo  los  espíritus, 
mas  también  las  partes  solidas  de  nuestro  cuerpo  ,  se  res- 
tauran ,  y  aumentan  con  solo  olor.  Esta  verdad  muestran 
bien  clara,  los  bodegoneros,  pasteleros  ,  cozineros.,  y  aun 
los  que  miden  vino:  los  quales  (si  alguna  enfermedad  no  lo 
impide)  siempre  viuen  frescos,  gordos ,  y  luzidos  ,  con  muy 
poca  comida:  porque  los  vapores  odoriferos,  que  de  los 
guisados  ,  y  vino  se  leuantan  ,  son  bastantes  para  aumen- 
tar sus  carnes  ,  y  enxundias.  Esta  es  la  razón ,  por  que  los 
que  están  hambrientos  ,  se  deleytan  intensamente  cou  el 


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olor  de  los  manjares  que  sustentan;  y  después  de  satisfe- 
chos ,  y  aplacada  la  hambre  ,  no  solo  no  deleytan  ,  mas  son 
molestos,  y  enfadosos  ,  como  no  necessarios  por  entonces. 
Conoció  esta  verdad  Aristóteles  en  el  libro  de  sensu,  &  ijs 
quue;  adonde  dize  ,  que  los  olores  de  los  manjares  son  sua- 
uissimos  a  ios  necessitados  ,  y  hambrientos  ,  y  molestos  a 
los  repletos.  Prueuase  también  con  razón  euidente,  que  los 
olores  aumentan ,  las  partes  solidas.  Porque  si  la  parte  mas 
delicada ,  y  sutil  de  los  manjares  ;  la  qual  es  vn  vapor  que 
se  leuanta  dellos ,  assi  como  son  comidos,  se  esparze  ,  y 
derrama  por  los  poros,  y  venas  ascondidas  de  nuestro  cuer- 
po ,  nutriendo  ,  y  sustentando  las  partes  solidas  :  porque  el 
olores  vna  sustancia  también  sutil ,  y  vaporosa  ,  no  au- 
mentará las  partes  solidas?  Dexolo  que  se  dize  del  cama- 
león, y  salamandra,  que  se  sustentan  con  vn  solo  elemen- 
to, y  los  pezecillos  pequeños,  que  crecen  en  la  purissima 
agua  ,  y  el  albahaca,  que  vine  ,  cresce,  florece  ,  y  lanza  de 
si  olor-,  dentro  de  la  propia  agua:  porque  bastantemente 
se  á  prouado ,  que  no  solo  el  espíritu ,  mas  también  las  par- 
tes solidas  ,  se  rehazen ,  restauran  ,  y  alimentan  con  olores. 

Siendo  pues  esto  assi ,  que  el  espirito  en  cuya  custodia 
consiste  la  vida  ,  se  recupera  con  suaues  ,  y  dulzes  olores: 
quien  aura  de  sano  entendimiento,  que  no  los  procure  ,  y 
ame:  principalmente  el  del  pan,  que  dize  la  presente  sen- 
tencia :  con  el  qual  Demnerito  produxo  ,  y  alargó  su  vida 
tres  dias.  Este  pues  vsen  los  hombres  flacos  ,  afligidos  ,  y 
cansados  ,  aduirtiendo  ,  que  el  pan  ha  de  ser  caliente.  Des- 
pués del  olor  del  pan  ,  es  también  bonissimo  para  la  con- 
seruacion  .  el  de  las  carnes  assadas  ,  y  el  del  antiguo  ,  y 
generoso  vino;  y  assi  podra  quien  se  viere  afligido,  y  sin 
gana  de  comer,  y  con  poco  espíritu  restaurarle  ,  oliendo 
pan  caliente  mojado  en  vino  puro,  y  oliendo  assimismo  car- 
ne de  perdiz,  gallina  ,  carnero  ,  y  de  buen  tocino  assadas. 
Es  admirable  también  el  olor  de  la  miel ,  mezclada  con 
vino  blanco  y  caliente  ,  para  que  se  eleuen  vapores  ,  y  tan- 
to que  ai  quien  diga  que  Democrito  detuuo  con  este  olor  la 
vida,  y  no  con  el  del  pan.  Restaurase  assimismo  ,  el  espí- 
ritu en  los  que  tienen  falta  del,  con  poluos  de  canela,  aza- 
frán ,  sándalos,  cíanos,  arraihan  ,  y  vna  tostada  de  pan 
mojada  en  agua  rosada ,  y  vinagre  rosado  puluerida  con 
los  poluos  dichos,  y  aplicada  a  las  narizes.  Pedro  de  Apono 
atirma  ,  que  muchas  vezes  detuuo  la  vida,  a  los  que  ya  es- 
tallan en  el  estremo,  con  poluos  de  castóreo  ,  de  mazo,  y 
de  azafrán  ,  in fundidos  en  buen  vino  ,  y  aplicados  al  olfato. 

Ni  se  pongan  ante  los  ojos  las  razones  ,  (pie  Aristóteles 
dá  ,  prouando  que  el  olor  no  alimenta:  porque  et  philoso- 
pho  trata  del  olor  ,  en  quanto  -es  vna  simple  qual  ida  d  ,  la 


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qual  es  muy  cierto  que  no  alimenta  :  pero  considerando  el 
olor  ,  materialmente  en  quanto  es  vapor ,  y  humo  ,  o  eua- 
poracion  ,  leuantada  de  las  cosas  odoríferas :  en  esta  consi- 
deración es  muy  cierto,  que  sustenta  ,  nutre  ,  y  alimenta. 
Y  se  han  de  tener  por  ciertas  las  autoridades  de  tan  insig- 
nes varones,  como  Platón,  Hipócrates  ,  Galeno  ,  Auicena, 
Alexandro  ,  y  Mcolao,  y  de  otrus  muchos  que  lo  confirman, 
con  razones  philoophicas  ,  y  euidentes  experiencias  :  los 
quales  quando  dizen  ,  que  el  olor  sustenta,  hablan  ,  no  de 
simple  qualidad  ,  como  Aristóteles  ,  sino  del  vapor  ,  y  eua- 
poracicn  ,  como  está  dicho. 

Boluiendo  pues  a  la  declaración  de  nuestro  Refrán, 
quiero  que  considere  el  prudente  desseoso  de  salud,  y  vida, 
quanto  caso  se  aya  de  hazer  de  los  olores,  "para  conseruar- 
la,  y  que  fixe,  y  retenga  en  su  memoria  la  difinicion  del 
olor,  la-í  diuersas  autoridades,  y  razones,  que  se  han  tray- 
do,  aprouando  su  vtilidad,  y  como  el  pan,  carne,  vino  ,  y 
miel,  y  otras  cosas  aromáticas  ,  con  su  olor  pueden  dete- 
ner, y  restaurar  el  espíritu,  en  los  ya  propinquos  ala 
muerte  ,  y  que  todas  las  diferencias  que  se  propusieron  ,  y 
autoridades  ,  confirman  la  historia  de  Democrito  ,  y  haze 
que  sea  notorio:  Que  de  los  olores  el  pan. 

Lo  vltimo  deste  Refrán  ,  es  el  encarescimiento  del  sabor 
de  la  sal,  que  como  ya  arriba  se  dixo  ,  es  el  mas  vtil  ,  ne- 
cessario  ,  y  de  importancia,  de  todos  los  ocho  sabores,  que 
Auicena  ,  y  Theophrastro  nos  proponen  :  lo  qual  demons- 
tró el  Refrán  ,  diziendo  :  De  los  sabores  la  sal.  Y  porque  se 
manifieste  esta  verdad,  y  no  quede  impression  de  escrúpu- 
lo alguno  ,  en  los  entendimientos  ,  se  aduierta  lo  primero, 
que  el  sabor  salado  .  es  mas  caliente  que  el  dulce.  Doctrina 
es  esta  de  Aristóteles  ,  en  sus  problemas,  y  de  Aberroes  en 
los  collectaneos ;  adonde  dize  ,  que  el  calor  del  salso  sabor, 
es  mas  intenso  que  el  del  vntuoso.  Lo  proprio  enseña  Gale- 
no en  el  o.  de  la  facultad  de  los  simples :  Pero  aunque  el  sa- 
bor de  la  sal .  es  mas  caliente  ,  que  el  dulce  ;  nunca  el  dul- 
ce se  conuierte  en  salado,  antes  el  salado,  se  puede  con- 
uertir  en  dulce  ;  según  enseña  Aristóteles  ,  en  el  libro  23. 
de  sus  problemas,  adonde  preguntando:  por  que  el  agua 
de  la  mar  ,  que  está  mas  cercana  a  la  tierra,  es  mas  dulce? 
Responde,  que  porque  se  mueue  mas ,  y  que  lo  salado  que 
se  mueue  ,  se  conuierte  en  dulce.  Y  porque  procedamos 
con  método  ,  se  aduierta  también,  que  la  causa  del  sabor 
salado  (dize  el  philosopho'  es  cierto  modo  de  sustancia  ,  en- 
tre tenue ,  y  terrestre  ,  o  crassa  ,  con  alguna  porción  de 
agua.  Y  assi  dize  en  el  2.  de  los  metheoros  ,  que  la  mar  es 
salada  :  porque  el  Sol  con  su  calor ,  leuanta  lo  sutil,  y  de- 
licado del  agua,  y  assa  ,  y^quema  lo  gruesso  ,  que  queda 


—  151  — 

abaxo  mezclado  con  el  agua ,  de  adonde  resulta  el  sabor 
salado.  Que  la  sal  tenga  alguna  mezcla  de  agua  es  certissi- 
mo  ;  prueualo  Aristóteles  ,  diziendo  ,  que  la  sal  puesta  en 
•el  fuego  haze  ruydo  ,  y  estrepito  :  porque  la  parte  de  agua, 
de  que  consta  ,  se  conuierte  en  ayre  ,  el  qual  causa  la  es- 
tampida ,  y  ruydo  ,  al  tiempo  ,  que  rompe  la  sal. 

Son  tantas  las  excelencias  de  la  sal ,  y  los  prouechos 
que  causa  a  la  vida  humana,  que  fuera  necessario  vn  largo 
libro  ,  si  se  vuieran  de  escriuir  bien  por  extenso.  Y  assi 
euitandoprolixidad  ,  diré  solo  ,  que  en  las  escripturas  di- 
urnas ,  y  humanas ,  se  haze  gran  caudal  della.  En  las  Sa- 
gradas letras,  la  sal  suele  tener  ordinariamente  quatro 
significados  ,  o  acepciones  ,  que  son  ;  sal  de  sabiduría  ,  sal 
de  penitencia  ,  sal  de  amistad,  y  sal  de  esterilidad.  Que  se 
entienda  por  la  sal  la  sabiduría  ,  el  Euangelista  san  Malheo 
nos  lo  enseña,  diziendo  :  Vosotros  sereys  sal  de  la  tierra.  Y 
assi  vemos,  que  en  el  Leuitico,  capitulo  2.  está  escrito: 
Qualquiera  cosa  que  ofrecieres  en  sacrificio,  la  guisarás,  y 
aderezarás  con  sal.  Y  lob  ,  en  el  capitulo  6.  dize  :  Por  ven- 
tura podra  ser  comido  aquello  que  no  fuere  guisado  con  el 
sabor  de  la  sal?  El  Apóstol  san  Pablo ,  escriuiendo  a  los  Co- 
losenses  :  Vuestra  palabra  (dize)  sea  guisada  con  sal  en 
gracia.  Y  esto  porque  ninguna  cosa  puede  agradar  á  Dios, 
que  no  sea  pessada  ,  y  limada  con  el  examen  de  la  razón. 
Demás  desto  la  primera  cosa  que  se  haze  con  el  infante, 
qire  lleuan  a  la  Yglesia.  para  lauarlo  ,  con  el  agua  del  sa- 
crosanto Sacramento  del  Bautismo,  es  ponerle  vn  poquito 
de  sal  en  la  boca.  Acostumbrauase  también  en  muchos 
Templos  de  la  Alemania  Chatolica  ,  y  casi  por  todo  aquello 
de  Treueris  ,  y  confluencia  en  lugar  de  agua  bendita ,  tener 
las  pilas  llenas  de  sal.  De  la  qual  cada  vno  tomaua  vn  puño, 
luego  que  eutraua  en  la  Yglesia.  Y  ninguna  cosa  suelen 
tanto  los  señores  zaherir  a  sus  criados  ,  en  los  quales  cono- 
cieron alguna  mancha  de  ingratitud  necia  .  quanto  la  sal 
que  en  su  casa  comieron  ,  aludiendo  a  esto  solemos  dezir 
de  los  hombres  que  hablan  docta ,  y  graciosamente  es, 
que  son  vn  terrón  de  sal. 

Significa  también  la  sal ,  el  Sacramento  de  la  Peniten- 
cia :  porque  assi  como  la  sal  preserua  los  cuerpos  de  cor- 
rupción (dize  Bercorio)  assi  también  la  Penitencia,  preser- 
ua las  almas  de  condenación.  Los  institutos  de  los  Egyp- 
cios  ,  y  la  propia  experiencia  muestran  ,  que  la  sal  preser- 
ua de  corrupción.  Acostumbrauan  (según  dize  Ilerodolo) 
esta  gente  ,  salar  los  cuerpos  para  enterrarlos.  Y  los  anti- 
guos para  que  el  vino  no  se  conuirtiesse  en  vinagre,  le 
echauan  sal. 

Por  esta  propria  razón  antiguamente  ,  le  atribuian  la 


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tercera  significación  ,  que  es  de  amistad  ,  y  confederación: 
de  adonde  vino  la  costumbre  que  quando  los  hombres  ha- 
zian  contratos,  pazes  ,  y  amistades  ,  comían  sal ,  signifi- 
cando ,  que  assi  como  la  sal  es  incorruptible  ,  y  á  modo  de 
eterna  ,  assi  las  confederaciones  ,  y  amistades ,  de  alli  ade- 
lante lo  auian  también  de  ser.  Por  esta  catira  en  el  Leuitico 
está  escrito:  No  quitarás  la  sal  del  concierto  de  tu  Dios,  de 
tu  sacrificio.  Y  san  Marcos  dize  :  Tened  entre  vosotros  sal, 
y  tened  paz  entre  vosotros. 

VI finiamente  significa  la  sal  esterilidad  :  por  lo  qual  se 
dize  de  Abimelech,  en  el  9.  de  los  juezes,  que  destruyó  la 
ciudad ,  y  la  arruynó  tanto,  que  la  sembró  de  sal.  Tiene  esta 
significaqion  por  su  gran  sequedad  ,  de  que  consta  ;  y  assi 
qualquier  lugar  donde  se  engendra  la  sal  es  estéril.  Por  lo 
qual  suelen  arar  con  sal  las  casas  de  los  traydores:  porque 
ni  aun  yerbas  crezan  jamas  en  ellas:  y  es  justo  ,  que  a  vna 
cosa  tan  fea ,  y  mala  como  es  la  traycion ,  se  oponga  la  que 
es  tan  loable  ,  y  santa  ,  como  la  sal. 

Admitíase  antiguamente  la  sal  en  los  sacrificios,  no 
solo  por  la  gracia,  y  sabor,  que  dá  a  los  guisados ,  sino 
también  porque  (como  ya  dijimos  arriba)  es  símbolo  de 
amistad,  y  confederación.  De  adonde  se  vino  a  vsar,  que 
quando  se  pone  la  messa  ,  adonde  lian  de  comer  diuersas 
personas  ,  lo  primero  que  ha  de  parecer  delante,  y  que  no 
puede  faltar  .  es  el  salero  con  sal  :  en  significación  de  la 
paz  que  á  de  auer  entre  los  que  comen  juntos.  Y  de  aqui  se 
entenderá,  por  que  algunos  tuuieron  por  mal  pronostico, 
y  señal  derramarse  la  sal:  porque  entendían  que  se  acaba- 
uan ,  y  deshazian  las  amistades  de  los  circunstantes. 

Es  vn  condimento  tan  ordinario  .  y  tan  agradable  a  la 
vida  humana  la  sal  ,  que  a  las  viandas  que  no  reciben  su 
mezcla,  tenemos  comunmente  por  dessabridas.  Y  muy  an- 
tigua opinión  es  ,  que  vniuersalmente  ,  para  todo  el  cuer- 
po ninguna  cosa  ai  tan  prouechosa  ,  como  la  sal ,  y  el  Sol, 
y  a^si  dizen,  que  los  cuerpos  de  los  pescadores  ,  están  he- 
chos de  cuerno.  Manda  Galeno,  que  a  los  niños  infantes, 
acabando  de  nacer  ,  los  esparzan  por  todo  su  tierno  cuer- 
po ,  polbos  de  sal.  Y  Auicena  en  la  primera  del  primero, 
enseña  también,  que  los  cuerpos  de  los  niños  infantes  ,  se- 
lauen  con  agua,  en  la  qual  se  aya  dessatado  vn  poco  de 
sal ,  para  que  el  ombligo  ,  y  cuerecillo  ,  se  aprieten  ,  y  de- 
fiendan de  las  injurias  esternas.  Sienten  los  apassionados 
de  podraga  ,  gran  remedio  con  la  sal ,  porque  aprieta  ,  des- 
seca, y  enxuga.  Preserua  también  los  cuerpos  muertos  de 
corrupción  ,  de  tal  suerte  ,  que  los  haze  durar  por  largos 
siglos.  De  adonde  vino  la  medicina  a  conocer  que  ninguna 
cosa  en  tiempo  de  peste  ,  puede  el  hombre  vsar  con  mas 


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prouecho  .para  no  ser  destruyelo  ,  y  assaltado  de  tan  atroz 
enemigo)  que  las  pildoras  ,  que  se  dizen  de  Rufo,  o  pesti- 
lenciales, listas  entre  ¡jiras  cosas  ,  de  que  se  componen, 
preseruatiuas  de  peste  ,  y  corrupción  ,  llenan  buena  quan- 
tídad  de  sal,  como  vna  de  las  cusas  que  mas  asiguran  los 
cuerpos  de  su  contrario  el  contagio,  y  corrupción.  Confir- 
ma esta  verdad  lo  que  se  lee  del  Capitán  Hernando  de  Soto, 
natural  de  Valcarota  :  el  qual  auiendo  entrado  .  conquis- 
tando la  Florida  con  buen  numero  de  valientes  Españoles. 
Entre  otras  calamidades  jue  todos  padescieron  ,  fue  la  ma- 
yor, que  les  falto  la  sal;  por  la  qual  desuentura,  muchos 
de  los  soldados  feneseieron  podresciendoseles  las  entrañas, 
y  hinchándoseles  el  vientre  ,  a  causa  de  comer  todos  los 
manjares  sin  sal. 

Es  de  inumerahles  efectos  en  medicina  la  sal,  los  qua- 
les  por  ser  tan  notorios  se  callan  ,  diziendo  solo  ,  que  no  se 
haze  clister  ,  para  euacuar  el  vientre  bien  .  en  que  no  en- 
tre la  sal  por  la  propiedad  que  tiene  de  picar  ,  y  de  limpiar 
el  vientre  ,  como  aduirtio  Galeno  ,  en  el  libro  de  alimento 
atenuante,  ven  otras  partes.  Por  esta  razón  ,  también  la 
sal  trayda  en  la  boca  dize  el  Doctor  Mercado  en  vna  insti- 
tución ,  y  la  experiencia  lo  muestra  atrae  las  flemas  del 
celebro  y  las  purga  escupiendo  ,  y  humedesciendo  el  pala- 
dar ,  y  lengua.  Este  efecto  de  la  sal ,  tenia  bien  conocido  el 
inuicfo  Emperador  Carlos  Quinto  ,  el  qual  auiendo  passado 
en  África,  a  la  conquista  de  Túnez  ,  y  temiendo  el  excessi- 
uo  calor  de  aquella  tierra,  y  del  tiempo,  y  ia  talla  de  agua: 
pareciendole  a  su  Magestad  ,  que  los  soldados  auian  de"  pa- 
decer gran  sed,  el  dia  que  auian  de  embestir  contra  el  ene- 
migo, ordenó  que  cada  soldado  pusiesse  vn  grano  de  sal, 
debajo  de  la  lengua,  para  remedio  de  la  sed  :  aduertencia 
digna  de  mucha  alabanza. 

Qualquier  sabor  salado  ,  possee  demás  de  las  virtudes 
dichas  ,  propiedad  de  contraer  ,  de  comprimir  ,  y  de  con- 
seruar  ,  secando  ,  sin  gran  excesso  de  enfriar  ,  o  calentar. 
Esta  doctrina  es  de  Galeno.  Y  Auicena  dize  ,  que  los  electos 
de  la  sal,  son  limpiar,  lanar,  secar,  y  conseruar  de  putre- 
facion  :  lo  qual  nos  enseña  la  experiencia  ,  pues  sin  sal ,  ni 
<d  tocino  se  pudiera  conseruar,  para  todo  id  año,  niel 
!  escado  de  la  mar  ,  se  pudiera  distribuyr  por  todas  partes 
sin  corrupción  ;  de  la  qual  se  libra  lo  vno.y  lo  otro  por 
medio  de  la  sal ,  que  consumiéndola  humidad  de  las  cosas, 
las  conserua.  l'or  esta  razón  ,  el  pan  que  esta  salado  pessa 
mucho  menos  ,  que  lo  que  no  está  salado  ,  en  la  propria 
quantidad  ;  como  enseña  el  philosopho  en  el  libro  21.  de 
sus  problemas  ,  adonde  pregunta  :  por  que  los  panes  que 
no  tienen  sal,  son  mas  pessados  que  los  salados  ,  finiendo 


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en  lo  demás  vna  propria  medida?  Y  responde  ,  que  porque 
la  sal  consume  la  humidad  ,  y  los  aligera. 

Todo  lo  dicho  hasta  aqui ,  se  á  de  entender  de  la  sal  ma- 
rina, y  de  la  de  los  lagos  ,  y  de  la  mineral ,  que  es  como 
piedra,  aunque  esta  vltima,  es  mas  eficaz  que  las  demás. 
De  las  quales  especies  de  sal,  quien  con  atención  quisiere 
considerar  ,  las  virtudes  que  posseen  en  medicina  ,  que  ya 
quedan  escritas,  y  otras  muchas  que  Dioscorides  escriue, 
en  su  libro  5.  Y  quien  también  assimismo  aduirtiere ,  como 
es  vn  condimento  tan  ordinario  ,  y  agradable  a  la  vida  hu- 
mana ,  que  a  las  viandas  que  no  reciben  su  mezcla,  tene- 
mos comunmente  ,  por  dessabridas:  y  que  aunque  les  falte 
lo  dulce ,  o  agrio ,  y  los  demás  sabores ,  las  comemos  :  pero 
faltando  la  sal ,  no  las  podemos  arrostrar.  Quien  aduirtiere 
pues  todo  esto,  conocerá,  que  de  los  sabores  es  el  mas 
vtil,  necessario  ,  y  mejor,  el  de  la  sal. 


El  agua,  sin  color,  olor,  ni  sabor, 
y  hala  de  ver  el  Sol. 

REFRAX.  XXXI. 

Jljl  intento  que  se  lleua  en  estos  comentarios  es  conseruar 
la  salud  humana:  y  como  esta  consista,  en  vsar  con  mode- 
ración ,  de  las  cosas  no  naturales  ;  sigúese  después  de  auer 
tratado  de  la  qualidad  ,  quantidad,  modo  .  y  ocasión  de  la 
comida,  tratar  de  la  beuida,  como  de  cosa  tan  necessaria, 
para  el  fin  que  pretendemos.  Pues  como  el  agua  sea ,  la 
beuida  mas  natural  a  los  viuientes  por  esta  causa  ,  en  la 
declaración  presente  .  representaremos  las  condiciones  ,  y 
excelencias  del  agua ,  cuyas  saludables  propiedades  ,  nos 
propone  el  presente  prouerbio  ,  diziendo  :  El  agua  sin 
color ,  &c. 

Aduiertase  lo  primero ,  que  muchos  de  los  sabios  philo- 
sophos  ,  dieron  entre  todos  los  elementos  la  dignidad  ma- 
yor al  agua  :  porque  la  naturaleza  de  los  mortales,  mas  fá- 
cilmente sufria  la  falta  de  otra  qualquiera  cosa ,  que  no  la 
del  agua:  porque  si  falta  el  trigo  ,  y  ceuada,  ai  rayzes,  y 
frutas  de  los  arboles,  muchas  diferencias  de  carnes,  de 
aues  ,  de  pezes  ,  y  de  ortalizas  :  pero  si  falta  el  agua  ,  de 
ninguna  virtud  puede  ser  el  manjar.  Y  assi  el  Eclesiástico, 
en  el  capitulo  treinta  y  nueue  enseña  ,  que  el  agua  ,  y  el 
fuego  son  necessarios  para  la  vida  de  los  hombres.  Y  en  el 


—  155  — 

mismo  libro  ,  capitulo  veinte  y  nueue  dize:  El  principio  de 
la  vida  del  hombre  es  el  agua  ,  el  pan  ,  y  las  vestiduras. 
Por  lo  qual  es  tenida  por  in felice  la  villa,  o  lugar  que  care- 
ce de  agua ,  o  que  la  tiene  mala.  Y  por  tanto  en  el  capitulo 
séptimo  de  Iudih  ,  está  dicho  ,  que  al  que  priuan  del  agua 
le  matan  sin  cuchillo.  Y  en  el  capitulo  vndezimo  del  mismo 
libro  ,  que  el  que  sufre  la  falta  del  agua,  padece  entre  los 
muertos.  Pindaro  ,  en  el  principio  de  la  oda  primera, 
atirma,  que  el  agua  es  la  mas  excelente  cosa  de  todas  las 
del  mundo  :  y  lo  mismo  dize  en  la  oda  tercera  antes  del 
íin:  porque  del  agua  recibe  la  vida  humana  grandes  como- 
didades; como  lo  escriue  Aristóteles,  autor  de  la  sentencia 
de  Pindaro  ,  en  el  libro  tercero  de  la  Retorica.  El  gran  me- 
dico Galeno,  en  el  libro  primero  délas  facultades  délos 
simples,  capitulo  quarto  dize:  El  agua  es  conuenientissi- 
ma  para  todos  los  hombres  ,  assi  sanos,  como  enfermos,  y 
muy  necessaria  para  la  vida.  Homero  claramente  enseña 
en  el  libro  diez  y  siete  de  la  Odissea  que  el  agua  sustenta, 
y  mantiene  los  mortales  :  De  adonde  tomaron  ocasión  algu- 
nos varones  doctos  ,  a  dezir  ,  que  aquellos  antiquissimos 
padres,  que  viuieron  a  ochocientos,  y  á  nueuecientos  años, 
fue  la  causa  ,  porque  bcbian  agua  :  Porque  los  que  des- 
pués que  Noe  plantó  las  viñas  sucedieron  ,  fueron  de  muy 
mas  breues  vidas. 

Philosophos  antiguos  vuo ,  que  atribuyeron  al  agua, 
por  su  admirable  virtud,  el  principio  de  todas  las  cosas. 
Destos  fue  Talesmilesio  ,  vno  de  los  siete  que  celebró  la 
Grecia;  como  lo  afirma  Tulio  ,  en  el  libro  primero  déla 
naturaleza  de  los  diosses.  Yitrubio,  libro  segundo  ,  capitu- 
lo segundo.  Justino  ,  en  el  admonitorio  de  los  gentiles.  Ga- 
leno, en  el  libro  de  la  historia  de  los  philosophos.  Plutar- 
co ,  en  el  libro  primero  de  los  plácitos  de  los  philosophos. 
Lactancio  en  el  libro  segundo  ,  capitulo  dezimo.  Tertulia- 
no ,  libro  tercero  ,  contra  Marcion.  Ensebio,  en  el  libro 
primero  de  la  preparación  Euangelica.  Y  Au^onio,  que  en 
la  escuela  de  los  sabios  introduze  al  mismo  philosopho, 
que  habla  desta  manera.  Yo  soy  Talesmilesio,  que  é  dicho 
que  el  agua  es  principio  de  todas  las  cosas.  De  la  misma 
opinión  es  Homero,  en  el  libro  dezimo  quinto  de  la  Iliada, 
adonde  dize ,  que  del  Occeano  fueron  engendradas  todas  las 
cosas.  A  esto  propio  alude  Hesiodo  ,  que  llama  al  agua 
Chaos,  como  a  principio  de  todas  las  cosas.  A  todos  estos 
sabios  varones  ymita  el  poeta  .  llamando  al  Océano  padre 
de  todas  las  cosas.  Encaresciendo  la  exceliencia  del  agua, 
algunos  philosophos  dixeron ,  queel  agua,  no  solo  importa, 
como  muy  necessaria  para  el  cuerpo  ;  pero  que  también 
tiene  mucha  correspondencia  con  el  alma-.  De  adonde  vino 


—  156  — 

Nemesio  philosopho  a  dezir,  que  Hipon  afirmaua  ser  el 

anima  agua.  Y  por  esta  razón  dezia  Ebulo  ,  que  los  que  be- 
bían agua  tenían  gran  prontitud  para  trazar  cosas  altas, 
como  quien  tenia  mas  clara  el  alma  ,  y  que  nuestra^sabidu- 
ria  se  escurecia  con  el  vino.  Plinio  di\o  ser  esto  tan  claro, 
que  se  traia  a  manera  de  prouerbio.  Lo  qual  el  famoso  De- 
mostenes  acostumbraua,  quando  escriuia  alguna  cosa  su- 
til en  que  quería  mostrar  su  ingenio  ;  como  lo  escriue  Ly- 
bano  Sopbista  ,  alioncio  Procónsul.  Y  Luciano  en  las  ala- 
banzas de  Detnostenes,  dize  ,  que  no  beuia  vino  quando  es- 
criuia. Apolonio  Trianzo  ,  como  lo  refiere  Philostrato  (es- 
criuiendo  su  vida  en  el  libro  segundo'  dize  de  si ,  que  siem- 
pre beuia  agua  ,  menospreciando  el  vino  ,  y  que  los  que  be- 
uen  agua  duermen  poco,  y  assi  no  tienen  vaguedos  de  ca- 
beza ,  como  los  que  beuen  vino.  Platón  en  el  libro  de  legi- 
bus,  dize,  que  los  Capitanes  y  los  soldados,  marineros, 
juezes  ,  y  todos  aquellos  que  tratan  de  letras,  y  los  que 
procuran  cosas  graues,  no  beuau  vino.  De  otra  manera  se 
puede  entender  también,  que  el  agua,  no  solo  es  proue- 
ehosa  al  cuerpo,  nia<  también  al  alma:  porque  como  dize 
Tulio,  en  el  libro  primero  de  las  leyes;  con  el  aspersión 
del  agua  ,  no  solo  se  quitan  las  manchas  del  cuerpo  ,  pero 
se  adquiere  castida  1  .  y  limpieza:  y  assi  los  que  auian  de 
hazer  sacrificio  a  los  diosses ,  primero  se  purgauan  con  el 
lauatorio  del  agua,  como  lo  dize  Seruio,  declarando  vn  lu- 
gar de  Virgilio  en  el  sexto  'le  la  Eneida,  quando  introduze 
a  Eneas,  que  babla  con  su  padre  Anchises.  Y  lo  mismo  afir- 
ma en  el  libro  4.  de  la  propria  obra  ,  quando  la  Reyna  Pido 
quiso  hazer  sacrificio  a  los  diosses:  el  qual  lugar  nota 
Seruio  a  este  mismo  proposito.  Aluden  ¡i  esta  opinión  Oui- 
dio  ,  y  [ubenal  .  en  la  satyra  sexta  :  y  Persio  en  la  satyra 
segunda.  Baptista  Plantino  junta  estos  lugares,  que  arriba 
referimos  de  Virgilio,  los  quales  antes  a  este  mismo  pro- 
posito, auian  sido  aduertidos  de  Maehrobio,  y  de  Landyno. 
Conuiene  también  con  esto  la  costumbre  que  los  anti- 
guos tenían,  quando  auian  de  hazer  algunos  sacrificios, 
que  era  lauarse  primero  con  agua  ,  como  hizieron  Peuca- 
lion  ,  y  Pirha  su  muger  ;  lo  qual  cuenta  Ouidio  en  el  libro 
primero  del  Methamorphoseo.  Haze  a  este  mesmo  intento 
aquello  de  Heliseo  Propheta  en  el  quarto  libro  de  los  Reyes; 
adonde  se  dize  :  Anda  ,  y  lauate  siete  vezes  en  el  lo  reían. 
Son  tantos  los  bienes  que  los  humanos  reciben  cada  dia  del 
agua,  que  no  solo  la  llamaron  diuina;  como  hizo  Homero 
en  el  libro  dezimo  quinto  de  su  yliada,  mas  aun  la  venera- 
ron como  ádiossa;  según  cuenta  Luziano.  De  adonde  tomó 
ocasión  Marco  Varron  .  en  el  libro  primero  de  re  rustica,- 
capitulo  primero-,  que  inuocando  a  los  demás  diosses,  tam- 


—  157  — 

Lñen  pide  socorro  al  agua  ,  y  dando  la  razón  dize  ,  que  sin 
el  agua  toda  la  agricultura  perece,  y  muere.  Agacio  en  el 
libro  primero  dize  ,  que  los  Alemanes  adoran  las  aguas  de 
los  rio?,  como  á  dioses.  Y  en  el  libro  segundo  ,  afirma  que 
los  Persas  la  tienen  en  tanta  veneración,  que  les  falta  atre- 
uimiento,  para  lauarse  con  ella  el  rostro  ,  por  no  tocalle. 
Y  el  santo  Propheta  lliercmias  ,  llama  á  Dios  Fuente  de 
3gua  vina. 

Desta  agua  pues  que  auemos  dicho,  es  de  quien  trata  el 
presente  Refrán.  La  qual  es  vna  de  las  tres  cosas  (como 
enseña  el  gran  Hipócrates^  en  que  consiste  la  salud,  y  vida 
de  los  hombres  ,  si  fuere  de  buena  qualidad.  Pues  como  las 
aguas  sean  en  seys  diferencias,  que  vnas  son  llouedizas, 
otras  de  rios .  otras  de  fuentes,  otras  de  pozos,  otras  de 
lagunas ,  y  estanques,  y  finalmente  otras  que  se  derriten 
de  nieue  ,  y  velo  :  nuestro  presente  refrán  ,  no  consideran- 
do ,  ni  disputando  qual  de  estas  seys  diferencias,  fuesse 
mas  saludable,  para  los  hombres,  nos  dá  vn  precepto  vni- 
uersal ,  por  el  qual  conocerá  el  prudente  ,  qual  sea  buena 
agua  ,  sin  respecto  ,  ni  consideración  de  las  diferencias  di- 
cha^. Este  precepto  pu<is,  es  :  El  agua  sin  color  ,  olor  ,  ni 
sabor  ,  y  ala  de  ver  el  Sol. 

Y  porque  vna  cosa  de  tanta  importancia,  como  es  la 
buena  agua  ,  para  la  salud  de  los  mortales  ,  no  quede  sin 
preceptos  claros ,  y  distinctos  ,  por  los  quales  pueda  ser 
conocida,  y  aprouada ,  se  aduierta  aunque  la  sentencia 
que  explicamos  ,  contiene  las  principales  propiedades  del 
agua  saludable  que  el  loetissimo  Sabanarola  comprehende 
en  treze  señales  ,  o  condicione-  la  buena  agua.  La^  quales 
tomo  de  Auicena,  en  el  libro  primero,  sen.  segunda,  doc- 
trina segunda  ;  y  de  Hipócrates  en  e!  de  aere  aqua,  ¿¿  locis. 

La  primera  condición  ,  que  ha  de  tener  la  buena  agua 
es  ,  que  sea  subtil ,  delicada,  y  penetrante  :  por  la  qual  ra- 
zones muy  aprouada  la  llouediza,  engendrada  de  los  vapo- 
res de  la  tierra,  o  de  ayre  subtil:  la  que  llueue  en  el  Eslió, 
fue  mas  aprouada  de  Hipócrates,  en  el  de  agua  y  lugares  : 
pero  aduirtio  ,  que  no  se  beuiese  ,  hasla  tanto  que  estu- 
uiesse  cozida  ,  y  colada  :  porque  de  otra  suerte  (dize)  cau- 
sara catarros,  destilaciones,  y  ronquera:  adonde  auemos 
de  entender  por  cozimiento  ,  y  colación,  que  sea  reposada, 
y  assentada  de  muchos  dias  en  los  algibfs. 

Es  la  segunda  condición,  que  no  este  detenida  sin  mo- 
uerse  ,  y  assi  conuendra ,  -que  el  agua  corra,  oque  esté 
frequentada  en  los  algibes. 

La  tercera  es  ,  que  sea  ligera  ,  de  poco  pesso :  la  qual 
condición  es  muy  considerada  de  la  gente  vulgar,  no  aten- 
diendo a  otras  de  mas  importancia.  " 


—  158  — 

La  quarta  condición  es  ,  que  con  presteza  ,  se  enfrie,  y 
se  caliente:  porque  esta  facilidad  de  alterarse,  muestra 
gran  sutileza  ,  y  delicadez.  Y  assi  Hipócrates  en  vn  apho- 
rismo  puso  esta  señal,  por  de  muy  grande  importancia, 
para  saber  qual  sea  el  agua  ligera  ,  diziendo  :  El  agua  que 
con  presteza  se  calienta,  y  enfria  .  es  muy  liuiana. 

Es  la  quinta,  que  en  el  tiempo  de  Imbierno,  esté  calida, 
y  en  el  Estio  tria:  porque  significa,  que  no  echa  de  si  el 
calor  natural,  que  en  el  imbierno  se  le  junta  ;  y  en  el  Es- 
tío ,  no  permite  que  el  calor  estraño  se  le  introduzga. 

La  sexta,  se  toma  del  lugar  donde  nace  ;  el  qual  ha  de 
ser  alto,  y  no  de  piedras,  antes  de  tierra.  Estas  tales  aguas, 
dize  Hipócrates,  en  el  lugar  citado,  que  son  muy  buenas, 
y  dulces,  y  claras,  y  que  sufren  vino  ,  y  están  en  el  Im- 
bierno calidas  ,  y  en  el  Estio  frias. 

Séptima  condición  de  buen  agua  es  ,  que  la  fuente  cor- 
»ra,  y  el  agua  no  esté  detenida:  porque  del  mouimiento, 
se  quebranta  ,  y  subtiliza. 

La  octaua  condición  es  ,  que  la  fuente  tenga  su  naci- 
miento corriente,  házia  el  Oriente  o  házia  nuestro  Norte. 

La  nouena  condición  sea,  que  el  agua,  no  esté  en  la 
propria  parte  donde  nace,  antes  muy  remota  de  su  origen: 
porque  en  aquel  espacio  se  adelgaza,  y  subtiliza. 

Es  la  dezima  condición  ,  que  la  parte  por  donde  corre 
el  agua,  no  sea  totalmente  piedra,  sino  arenal,  y  tierra 
limpia  ,  sin  cieno  hediondo.  Esta  condición  trae  Auicena, 
tratando  de  las  disposiciones  del  agua ,  en  el  libro  primero 
de  la  sen.  segunda. 

La  vndezimaes  ,  que  el  agua  sea  á  la  vista,  clara  ,  y 
limpia  ,  sin  color  alguno:  porque  esta  se  destribuye  presto. 

Es  la  duodezima\  que  no  tenga  sabor  ,  ni  olor  alguno 
estraño  ,  que  esto  significa  la  pureza  ,  y  bondad.  Y  esta  tal 
agua  es  la  que  el  vulgo  llama  dulce. 

La  vltima  condición  consiste,  en  que  el  agua  esté  des- 
cubierta ,  de  tal  suerte  que  los  vientos  la  azoten  ,  y  el  Sol 
la  hiera  ,  y  cueza.  Con  estas  tres  condiciones  vltimas ,  que 
el  agua  tenga  ,  será  perfectissima ,  que  son  las  que  el  pre- 
sente Refrán  nos  propone  ,  diziendo,  que  el  agua  ha  de  ser 
sin  color  ,  olor  ,  ni  sabor,  y  que  la  vea  el  Sol.  Las  quales 
condiciones  escriue  Auicena  ,  y  Hipócrates,  en  los  lugares 
citados. 

De  todas  las  propriedades  dichas  ,  se  infiere  euidente- 
mente,  que  el  agua  de  lagunas,  y  estanques,  es  malissi- 
ma.  Infiérese  también,  que  el  agua  de  los  rios  ,  que  corre 
por  partes  limpias  .  y  esta  distante  de  su  origen  ,  es  mas 
conueniente,  que  la  de  los  pozos.  Assimismo  se  colige,  que 
el  agua  llouediza  ,  que  cae  con  truenos,  o  poco  a  poco  ,  es 


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subtil ;  pero  liase  de  beuer  assentada,  que  es  lo  que  dixo 
Hipócrates,  colada  ,  y  cozida.  Infiérese  también,  que  el 
agua  de  yelos,  y  nieue  es  nociua.  Lo  qual  confirma  el  Cas- 
tellano ,  diziendo  :  Charco  de  granizo  ,  hiél ,  y  romadizo. 

Otros  modos  ai  de  conocer  el  agua  saludable  ,  los  qua- 
les  se  toman  del  efecto,  y  experiencia;  y  assi  es  juzgada 
por  agua  loable  ,  aquella  en  que  la  carne  ,  garbanzos  ,  y 
otras  legumbres ,  se  cuezen  con  mas  celeridad.  Hazese 
también  experiencia,  echando  diuersas  aguas,  en  diferen- 
tes vasos,  y  aquella  que  haze  menos  assientos  .  es  mas 
pura  ,  y  loable.  Es  muy  cierta  aprouacion  de  ser  saludable 
agua  ,  aquella  que  si  se  enturbia  ,  se  aclaró  en  mas  breue 
espacio  que  otras.  Es  assimismo  buena  prueua ,  aquella 
que  enseña  Auicena  ,  diziendo  ,  que  dos  paños  de  vn  pro- 
prio  pesso,  se  mojen  en  dos  aguas  diferentes  ,  y  después  se 
expriman,  y  se  enxuguen  bien ,  y  se  bueluan  a  pessar  : 
porque  aquel  paño  que  fuere  mas  ligero  ,  mostrará  que  el 
agua  en  que  se  mojó  ,  es  la  mejor.  Pero  la  que  yo  tengo 
por  mas  cierta  que  ^das  ,  es  la  experiencia,  que  los  estó- 
magos ,  y  hipocondrios  hazen  :  porque  aquella  será  agua 
saludable  ,  que  ocupa  poco  las  paites  dichas  ,  y  desciende 
en  menos  tiempo,  y  sin  pessadumbre  ,  y  con  mas  facilidad 
se  destribuye  por  las  venas.  Tal  como  esta  es  el  agua  de 
aquella  fuentezica  ,  que  está  en  la  cumbre  mas  empinada 
de  vn  alto  monte  sin  peñas  ,  cercada  de  robles  ,  al  Oriente, 
bien  visitada  del  Sol,  entre  Logrossan  ,  y  Garciaz;  no  lexos 
de  Guadalupe,  cuya  agua  es  tan  subtil,  limpia,  ligera, 
clara,  ysuaue,  que  los  pastores  circunuezinos,  no  osan 
beuer  della  :  porque  les  aflije  al  instante  tan  cruel  el  ham- 
bre, que  la  comida  de  tres  dias  (sin  poder  resistir  el  ape- 
tencia) la  consumen  en  vno  :  y  assi  la  llaman  la  fuente  de 
Vaciazurrones  ,  por  el  efecto,  que  en  ellos  haze  ,  consu- 
miéndoles la  comida  ,  en  beuiendola.  Hipócrates  en  el  libro 
de  ayre,  agua,  y  lugares,  vsa  de  otra  experiencia  ,  para 
conocer  la  buena  agua  ;  la  qual  es  el  pesso,  diziendo  ,  que 
la  que  menos  pessa  es  mejor.  El  vulgo  fia  en  esta  señal 
mas  que  en  otra  alguna,  siendo  falsa,  como  verdadera- 
mente lo  es.  Erasistrato  acerca  de  Ateneo  ,  dize  ,  que  se 
engañan  todos  aquellos  que  creen  en  el  pesso  ,  para  cono- 
cimiento de  la  buena  agua  :  porque  el  vio  ser  falso  esto  en 
el  agua  del  rio  Anphiarto  ,  y  de  Eritria  :  de  los  quales  dos 
rios,  la  vna  agua  era  enferma  ,  y  la  otra  saludable  .  y  bue- 
na ,  y  pessauan  ygualmente  :  de  adonde  conoció  ser  falsa 
la  experiencia  del  pesso. 

Las  condiciones,  y  señales,  que  hasta  aqui  se  han  es- 
crito ,  para  conocimiento  de  la  saludable  agua  ,  son  apro- 
uadas  por  doctos  médicos  ,  y  philosophos  ;  entre  las  quales 


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las  mas  verdaderas  ,  son  las  que  trae  Hipócrates  ,  en  el 
libro  quinto  ,  diziendo  :  El  agua  que  presto  se  enfria  ,  y 
presto  se  calienta  .  es  la  mas  ligera.  Este  pues  ha  de  ser  el 
modo  de  pessar  el  agua  y  no  con  pessp  como  el  vulgo  ig- 
norante haze:  y  las  otras  señales  ,  son  las  que  nos  propone 
nuestro  aphorismo  Castellano  .  compitiendo  con  el  de  Hipó- 
crates ,  y  afirmando  ,  que  el  agua  buena  .  á  de  ser  :  Sin  co- 
lor ,  olor  ,  ni  sabor  ,  y  que  la  vea  el  Sol.  Prueuase  la  razón 
desíe  oráculo  Castellano  ,  con  el  autoridad  de  Plinio  ?  el 
qual  dize  ,  que  para  que  el  agua  sea  salubérrima,  ha  de 
tener  semejanza  alguna  con  el  ayre.  Y  assi  dize  ,  que  la 
vista  no  ha  de  percibir  en  ella  color ,  antes  ha  de  ser  mas 
limpia  ,  que  el  cristal ,  sin  mezcla  estraña  ,  y  sin  sabor,  ni 
olor  ,  mas  que  si  fuesse  ayre  puro.  Deste  parecer  es  el  Doc- 
tor Mercado,  en  la  institución  que  trata  de  la  beuida.  adon- 
de aprueua  el  parecer  de  Plinio  ,  y  el  del  Refrán.  Otras  se- 
ñales enseña  Vitruuio,  libro  octano,  capitulo  quinto,  adon- 
de las  podra  ver  el  curioso. 

Y  por  ser  el  agua  tan  necessaria^  que  es  impossible 
passar  la  vida  sin  ella,  y  porque  en  los  lugares  que  se  edi- 
fican ,  y  cassas  que  s-1  fabrican  nueuas  ,  y  guertas  que  se 
plantan  ,  no  se  puede  bazer  cosa  buena  sin  su  auxilio  ,  me 
á  parecido  a  proposito  escriuir  aquí  las  señales  que  los 
philosophos  traen,  para  saber  en  que  parte  cañando  ,  se 
hallará  cierta  el  agua.  Con  las  quales  se  escusaran  muy 
cxcessiuos  gastos,  que  se  suelen  hazcr  ,  buscando  el  agua 
en  profündissimos  pozos,  por  consejo  de  charlatanes  ,  bla- 
terones  ,  sicophantas,  que  el  vulgo  llama  zahones :  los 
quales  siempre  luirían  de  aquellos  ,  que  simplemente  ,  les 
dan  crédito  ,  y  les  entregan  el  dinero. 

Las  señales  pues  mac  ciertas  que  los  pbilosophos  ense- 
ñan ,  para  conocer  en  que  parte,  debajo  de  la  tierra  se  ha- 
llar:; agua  ,  son  en  dos  maneras  ,  vnas  difíciles  .  y  otras 
mas  fáciles.  Dexando  las  difíciles  ,  para  que  en  Yitruio  se 
vean  ,  y  en  los  escritos  de  León  Baptista  ,  digo  ,  que  las  fá- 
ciles son  :  Que  sea  aquel  lugar,  adonde  cabaren  ,  bien  cu- 
bierto de  verdes  juncos  ,  o  yedra.  Assimismo  aquel  campo 
adonde  se  crian  quantidad  de  pequeñas  ranas  ,  y  copia  de 
lombrizes.  o  adonde  Duelan  muchos  mosquitos,  dando  buel- 
tas  ,  o  assimismo  huelan  otros  animalejos  que  tienen  alas  : 
todo  e^to  muestra,  que  si  caban  hallarán  agua  natural;  si 
no  es  que  por  el  Imbierno  se  recogió  en  aquella  parte  agua, 
y  después  de  seca  resulta  alguna  humedad.  Pero  la  señal 
mas  cierta  será  ,  que  estando  el  Cielo  sereno  por  la  maña- 
na ,  antes  de  salir  el  Sol ,  echándose  boca  abajo  en  el  suelo, 
afirmando  la  barba  en  tierra,  y  mirando  atentamente  a 
vna  parte  ,  y  á  otra  .  adonde  vieren  leuantarse  algunos  de- 


—  161  — 

licados  vapores,  a  modo  de  la  respiración  que  lanzamos  en 
tiempo  de  lmbierno  ,  alli  será  cierta  el  agua.  Y  para  mas 
seguridad  ,  harán  vn  hoyo  ,  de  cinco  pies  en  ancho  ,  y  hon- 
do ;  en  el  qual  por  la  tarde,  al  tiempo  que  el  Sol  se  ponga, 
meterán  vn  vellón  de  lana  sucia  ,  o  vna  olla  ,  o  jarro  nue- 
uo  de  barro  ,  sin  cozer.  Después  cubran  el  hoyo  ,  con  yer- 
bas ,  y  cañas  ,  y  tierra  :  y  si  otro  dia  por  la  mañana  el  ve- 
llón estuuiere  pessado ,  y  húmedo  ,  y  la  olla ,  o  jarro  blan- 
dos ,  y  como  mojados  ,  cierta  será  el  agva  en  aquel  lugar. 
Véanse  otras  señales  en  los  autores  citados  ,  y  en  Alfonso 
Pérez  ,  sobre  los  metheoros. 

Es  el  vso  del  agua  ;  según  doctrina  de  Galeno ,  acomo- 
dado en  todas  edades  ,  y  assi  dize  :  Que  los  niños,  y  los  que 
crecen,  beban  siempre  agua.  A  los  que  por  su  tempera- 
mento ,  o  por  su  edad  son  calidos,  a  todos  estos  (dize)  es 
muy  conueniente  el  beber  agua.  Conuiene  también  a  los 
viejos  :  porque  los  que  bebenagua  ,  viuen  mas  largo  tiem- 
po ,  y  con  mas  salud.  Llama  Hipócrates  comedora  el  agua: 
porque  siendo  bebida  ,  prouoca  la  gana  del  comer  ;  pero 
quien  quisiere  bebería  sin  peligro  ,  conozca  primero  su 
estomago,  y  su  temperamento,  y  no  exceda  en  la  quan- 
tidad  ,  ni  pierda  la  ocasión  ,  ni  vicie  el  modo  de  beber  :  y 
en  su  qualsdad  sea  el  agua  sin  color ,  sabor,  ni  olor  ,  y  que 
la  vea  el  Sol,  que  desta  suerte ,  su  vso  aumentará  la  salud, 
v  alargará  la  vida. 


Agua  mala 
herbida,  y  colada. 

REFRAX.  XXXII. 

Ovf.le  svceder  muchas  vezes  ,  viuir  los  hombres  en  regio- 
nes ,  y  lugares  ;  adonde  aunque  con  gran  vigilancia,  se 
busque  agua  bien  acondicionada  ,  y  saludable ,  no  se  puede 
descubrir  ;  que  es  vna  de  las  mayores  faltas  ,  y  calamida- 
des ,  que  qualquier  ciudad  puede  tener :  porque  de  aqui  se 
siguen  varias  enfermedades  ,  opilaciones  de  higuado  ,  y 
bazo  ,  flaquezas  de  estomago  ,  perlesías,  apoplexias  :  con- 
uulsiones,  hidropesías,  y  el  andar  los  que  vsan  a  beber  tal 
agua  descoloridos,  y  abutagados  ,  y  con  otros  mil  géneros 
de  achaques.  Y  no  solo  para  en  esto  ,  pero  como  los  que  se 
crian,  y  riegan  con  aguas  crudas ,  sucias,  y  hediondas, 
ayan  de  corresponder  en  sus  temperamentos  ,  y  qualida- 

iii.  U 


—  162  — 

des,  con  la  qualidad  del  agua  que  beben,  y  las  costumbres 
sigan  el  temperamento  ;  como  enseña  Galeno  euidente- 
mente  :  se  sigue  de  aqui ,  que  por  tener  deprauado  el  tem- 
peramento los  que  beben  malas  aguas  ,  sean  también  gen- 
te ,  de  deprauadas  costumbres  ,  y  condiciones.  Y  assi  ve- 
mos a  los  tales  soñolientos  ,  perezosos ,  de  turbio  y  boto  en- 
tendimiento ,  glotones  ,  poco  humanos  ,  auarientos  .  y  cru- 
dos en  todo  .  quales  í-on  las  aguas  que  ellos  beben.  Nuestro 
presente  Refrán  ,  pues  dá  remedio  para  tan  granes  males; 
diziendo,  que  el  agua  se  enmendará,  y  corregirá  siendo 
herbida  ^que  es  lo  propio  que  cozida,  y  siendo  también 
colada. 

Aduiertese  lo  primero  ,  que  el  agua  que  se  vuiere  de 
cozer,  ha  de  ser  mala,  como  enseña  el  Refrán  :  la  razón 
desto  es  ,  porque  el  agua  verdaderamente  buena  .  es  sutil, 
delicada,  y  ligera  ;  la  qual  con  el  cozimientopie. 
tiles  ,  y  delicadas  partes  ,  resolviéndose  por  la  euapora- 
cion :  por  lo  qual  queda,  después  del  cozimiento  con  algu- 
na deterioridad  .  aunque  no  se  baze  mas  grvessa  ;  como 
enseña  Aristóteles  :  y  lo  confirma  Auicena.  De  suerte  que 
el  agua  mala  es  la  que  se  lia  de  cozer. 

Ésta  dixo  Galeno,  que  es  en  tres  maneras.  Lavna,  la 
que  se  coge  de  lagunas,  y  tiene  cieno  ,  o  mal  olor.  La  otra, 
la  que  de  suyo  es  tan  cruda  .  que  se  detien  l      tonra- 

go  ,  agrabandolé  ,  y  hinchándole.  Y  la  vil  .  mella 

que  los  médicos  llaman  indómita  ,  qual  r  la  de  al- 

gunos pozos  .  que  tiene  necessidad  de  ser  cozida  .  para  que 
adquiera  blandura  ,  y  se  le  aparten  las  partes  que  tuuiere 
de  mala  qualidad  :  suel  a  la  que 

se  derrite  Je  nieue,  o  granizo. 

Algunos  philosophos  sophistas  dan  a  entender  al  insi- 
piente  vulgo  ,  que  el  agua  no 

gruessa.  e  imita,  y  de  m  fala- 

cia en  aquel  lugar  de  A  "¡ "  [uarto 

de  los  metheoros  .  capit  hilosopho 

afirma,  que  tfl  ;aizen 

mas'gruessas.  Dizen  ellos  :  Si  -  -  mas  nociba  mien- 
tras mas  g  uessa  ,  y  por  el  cozimiento  a  .'dad, 
cierto  es  ,  que  1  ¡ozimiento ,  no  la  enmendara, 
mas  aun  la  hará  nociba  ,  y  contra  ,  Res- 
póndese a  esta  objeccion,  concediendo  que*  I  me  se 
cuezen ,  adquieren  ,  y  negand  el  agúala 
adquiere  :  porque  el  agua  no  i  amento  :  porque  es 
cuerpo  simple  .  sin  sequedad  alguna  terrea  ,  y  assi  quando 
dezimos  ,  que  el  agua  se  eueze  .  auemos  de  entender  ,  que 
aquel  no  es  uerdadero  cozimiento,  sino  calfaccion.  Desta 
suerte  pues  .  interpreta  Pereció  a  Aristóteles ,  en  el  lugar 


—  163  — 

citado  ,  adonde  dize  .  que  por  la  propia  razón  el  agua 
sustenta  poco ,  o  nada ,  porque  no  recibe  perfecto  co- 
zimiento. 

De  todo  lo  dicho  se  conoce  con  euidencia  ,  que  el  agua 
mala  deue  ser  cozida,  para  que  con  su  malicia  no  ofenda 
la  salud.  La  razón  nos  enseña  Auicena  ,  diziendo  ,  que  el 
cozimiento ,  que  se  haze  en  el  agua  mala  ,  la  sutiliza :  por- 
que con  el  calor,  ia  quita  mucha  de  la  frialdad  ,  que  era 
causa  de  su  espesura,  y  subtilizandola  haze  ,  que  se  apar- 
ten ,  y  deciendan  abajo  las  partes  que  tenían  de  ,  malo.  De 
suerte ,  que  el  agua  mala ,  según  lo  que  se  á  dicho ,  á  de  ser 
cozida  ,  como  nos  dize  el  Refrán. 

Passa  mas  adelante  la  sentencia,  diziendo  ,  que  no  solo 
para  corregirse  los  vicios  del  agua  ,  á  de  ser  cozida  ,  pero 
también  colada.  Algunos  afirman  que  se  á  de  entender  dis- 
juntiuamente  ,  de  suerte  que  diga  o  colada  ;  los  quales  tie- 
nen razón:  porque  como  dize  eí  doctissimo  Vega;  el  agua 
mala  ,  o  es  gruesa  ,  o  turbia  ,  o  cenosa  ;  y  todos  estos  vi- 
cios ,  se  enmiendan  colándola  :  de  adonde  se  sigue  bien, 
que  con  sola  la  colatura,  bastaría  para  su  enmienda.  Mas 
nuestro  Refrán,  para  mas  firmeza  ,  y  abundancia  de  segu- 
ridad, no  solo  se  contenta  con  que  sea  ,  o  herbida,  o  cola- 
da ;  pero  quiere  que  reciba  la  vna  ,  y  la  otra  preparación; 
con  las  quales  ,  sin  duela  alguna  ,  resultará  vn  agua  bien 
acondicionada,  y  sin  escrúpulo  de  los  vicios  que  antes 
tenia. 

Los  modos  que  la  curiosidad  humana  ha  inuentado, 
para  colar  el  agua  mala  ,  son  muchos  :  De  los  quales  los 
mas  si  los  son  el  del  mortero  grande  de  piedra, 

por  el  qual  da  a  gota  ,  y  el  de  la  lana;  de  la  qual 

se  tomará  la  que  baste,  y  torcida  pondrán  la  vna  parte, 
que  entre  en  el  agua  ,  y  por  la  otra,  yrá  destilando  en  otra 
olla  ,  o  va  :  >s  se  contentan  con  solo  echar  en  el 

.  que  no  es  buena,  vna  miga  de  pan  ,  sin  cozerla  ,  ni 
colarla  ,  y  aunque  es  verdad  larifica  algo  ,  no  es 

basta   '  >:o  ,  para  lo  que  se  pretende.  Otros  por  la 

ocupación  ,  que  traen  consigo  el  cozimiento  ,  y  colatura 
del  agua  ,  mezclan  al  tiempo  de  bebería  alguna  porción  de 
vino.  V  finalmente  otros  ,  tomando  el  consejo  de  Dioscori- 
des  ,  para  que  no  les  ofendan  ,  comen  ajos  .  ; 

■le  aproueehar  mucho. 

En  conclusión  ,  el  Refrán  es  tan  verdadero  ,  que  todas 
son  de  muy  poca  consideración, 
respecto  de  lo  que  el  nos  aconseja ,  que  es:  que  el  agna 
mah       •       rbida ,  y  colada.  Y  bastará  para  su  crédito  ,  y 
errau>  msejo  del  oráculo  de  la  medicina. 

Hipócrates  que  en  el  libro  de  ayre,  agua  ,  y  lugares,  tra- 


—  164  — 

tando  de  como  se  enmendará  el  vicio ,  y  crudeza  de  la 
agua  llouediza ,  dize  por  expressas  palabras ,  que  se  cueza, 
y  cuele:  porque  de  no  lo  hazer  assi ,  adquirirá  mal  olor, 
y  causará  ronqueras ,  y  catarros. 


Agua  que  corre, 
nunca  mal  coge. 

REFRÁN.  XXXIII. 

.Entre  otros  mil  bienes,  que  el  mouimiento  causa  a  todo, 
los  vegetables ,  y  corruptibles,  vno  dellos  es,  que  los  pre- 
serua  de  corrupción  ,  y  putrefacion:  y  assi  vemos  ,  que  los 
hombres  que  se  exercitan ,  y  mueuen  con  moderación,  vi- 
uen  mas  sanos,  y  seguros  de  enfermedades  ,  y  de  calentu- 
ras pútridas.  Lo  primero,  se  experimenta  en  aquellos  que 
habitan  en  las  cumbres,  y  alturas  de  los  montes,  y  cerros; 
los  quales  (porque  alli  sopla  ,  y  se  ventila  el  ayre  con  per- 
petuo mouimiento,  y  es  purissimo,  y  sin  corrupción)  pas- 
san  su  vida  sana,  y  segura  de  putrefaciones,  y  de  grauis- 
simas  enfermedades.  V  por  el  contrario  los  que  viuen  en 
ocio  ,  sin  mouimiento,  fácilmente  con  qualquier  leue  oca- 
sión ,  son  assaltados  de  peligrosos  males,  causados  de  la 
disposición  interna  ,  y  subjecion  ,  que  tienen  a  podrecerse, 
por  la  quietud  corporal ,  que  es  primera  causa  particular 
en  ellos.  La  propria  razón  corre  en  los  que  hauitan  en  lu- 
gares ,  y  valles  baxos  ,  adonde  el  ayre  con  su  quietud  ,  y 
detenimiento  ,  se  inficiona  destruyendo  a  los  que  respiran, 
y  siendo  causador  de  pestes,  y  otras  indisposiciones,  que 
abreuian  la  vida  de  los  mortales.  La  razón  desto  nos  mues- 
tra Aristóteles  ,  en  el  libro  quarto  de  los  Metheoros  ,  capi- 
tulo primero  ,  adonde  dize  ,  que  el  podrecerse  vna  cosa  ,  es 
ser  vencido  el  calor  natural  de  la  cosa  que  se  podrece  ,  por 
otro  calor  externo  ;  pues  como  el  mouimiento  aumenta ,  y 
viuifica  el  calor  natiuo ,  en  los  viuientes ,  de  aqui  viene  que 
con  dificultad  se  dexa  vencer  ,  y  no  se  venciendo ,  no  se 
podrece. 

Entendido  lo  dicho  ,  que  es  principio  de'  philosophia, 
peripatética,  se  entiende  demonstratiuamente  la  verdad 
del  presente  Refrán  ,  el  qual  nos  dize  :  Agua  que  corre, 
nunca  mal  coge.  Que  es  dezir ,  que  no  se  podrece:  porque 
el  continuo  mouimiento,  la  preserua  como  a  las  demás  co- 
sas dichas  ,  de  mal  olor,  y  de  corrupción,  aumentando  el 


—  165  — 

calor  natiuo ,  aunque  es  muy  poco  en  el  agua  corriente.  Al- 
gunos philosophos  an  arguydo  contra  esta  razón ,  diziendo, 
que  el  agua  no  es  de  las  cosas  que  reciben  aumento  de  ca- 
lor, por  el  mouimiento,  y  que  assi  no  valdrá  la  razón  di- 
cha en  el  agua.  Pero  Alexandro ,  y  otros  muchos  vienen  a 
concluyr  con  razones  euidentes  ,  que  el  agua  de  las  lagu- 
nas, y  estanques  adquieren  mal  olor,  y  se  podrecen  :  por- 
que no  se  mueuen ,  y  la  de  los  corrientes  rios ,  se  conserua 
limpia .,  sana ,  y  sin  corrupción ,  solo  por  el  curso  continuo 
de  sus  aguas,  en  las  quales  por  el  mouimiento  ,  se  corro- 
bora ,  y  esfuerza  el  pequeño  calor  natural  que  tienen ,  y  no 
se  dexa  vencer  del  estraño. 

No  es  razón  passar  en  silencio  aquel  problema  quarto, 
de  Aristóteles,  que  se  lee  en  la  partícula  veinte  y  dos, 
adonde  pregunta  el  philosopho,  por  que  razón  las  cosas 
que  se  mueuen  en  mas  breue  tiempo  ,  se  podrecen,  que  las 
que  no  se  mueuen?  En  el  qual  lugar  repugna  la  doctrina 
que  auemos  aqui  puesto ,  y  se  contradize  á  si  proprio  en  el 
quarto  de  los  metheoros  ,  capitulo  primero.  La  solución 
desta  dificultad  es  fácil:  porque  Aristóteles  en  el  problema 
citado  ,  habla  de  aquellas  cosas  ,  que  se  contienen  en  vasos 
de  boca  ancha ,  y  abierta ,  que  aunque  se  mueuan  ,  no  se 
mueueel  licor,  que  se  contiene  dentro  dellos,  y  assi  dire- 
mos ,  que  no  se  mueuen  ,  ni  se  ventilan,  por  lo  qual  se  po- 
drecen. De  aqui  resulta  muy  clara  la  doctrina  del  philoso- 
pho ,  en  el  quarto  de  los  meteoros  ,  y  la  que  para  prueua 
desta  sentencia  auemos  traydo  ,  a  la  qual  no  contradize  el 
problema  citado. 

No  solo  por  la  razón  dicha  ,  sacada  del  philosopho  :  El 
agua  que  corre,  nunca  mal  coge,  pero  también ,  porque 
con  el  corrimiento  ,  y  ordinario  curso ,  se  golpea ,  sacude, 
quebranta,  desmenuza,  y  subtiliza  ,  y  en  cierto  modo  se 
cueze;  de  suerte  que  viene  a  resultar  de  agua  gruessa,  y 
basta ,  vn  agua  subtil,  y  ligera.  Ayuda  también  parala 
bondad  del  agua  el  curso"  y  corriente,  por  partes  arenosas, 
y  de  cieno  limpio:  porque  pasando  el  agua  por  éntrelas 
menudas  arenas  ,  y  limpio  cieno,  se  cuela,  y  dexa  las  in- 
mundicias ,  y  suciedades  que  trae  de  otras  partes  ,  pegadas 
a  las  proprias  arenas,  y  cieno,  adonde  se  van  luego,  por 
su  grauedad.  Y  assi  no  ay  por  que  tengan  escrúpulo  los 
Salmantinos  ,  que  beben  del  ingenioso  Tormes :  porque 
antes  de  regar  a  Salamanca,  limpia  el  Barco  de  Auila,  y 
Alba  de  Tormes.  Ni  los  Zamoranos  antiguos  dexen  tampo- 
co el  agua  de  Duero  ,  por  auer  recogido  cinco  leguas  antes 
los  excrementos  de  Toro.  Ni  los  de  la  gran  Lisboa  aborrez- 
can el  agua  de  su  abundante  Tajo ,  que  antes  purificó  a  To- 
ledo, y  otros  insignes  lugares.  Ni  la  fértil  Ecija  menospre- 


•  —  166  — 

cié  para  su  venida  las  ondas  del  plateado  Genil ,  y  dorado 
Dauro  ,  que  pocos  dias  antes  limpian  ,  y  lauan  a  Granada, 
y  Loxa.  Ni  vltimamente  las  damas  Seuiílanas  truequen  las 
cristalinas  corrientes  de  su  Andaluz  Betis  ,  por  los  caños 
grosseros  de  Carmona  ,  aunque  antes  Cordoua  las  aya  infi- 
cionado con  sus  cauallerizas.  Porque  Agua  que  corre,  nun- 
ca mal  cose. 


Quien  es  amigo  del  vino, 
Enemigo  es  de  si  mismo. 


REFRÁN.  XXXIIII. 


Q 


vasto  tiempo  á,  que  tengo  vso  de  razón,  veo  eu  continua 
pendencia,  y  controuersia,  los  hombres,  diuididos  en  dos 
muy  contrarios  vandos  ,  de  los  quales  el  vno  ,  y  de  mayor 
numero,  defiende  con  gran  fuerza  el  autoridad  del  vino,  le- 
uantando  hasta  el  cielo  sus  hazañas.  Y  el  otro  condiuersas 
razones  exalta  el  vso  del  agua  ,  con  las  autoridades  que  es- 
criuimos  en  su  alabanza  ,  en  vno  de  los  comentarios  antes 
deste  ,  y  por  el  contrario  menosprecia  el  vino  ;  de  suerte 
que  assi  le  vitupera  con  vergonzosas  razones  ,  como  si  fue- 
ra mortífero  veneno.  Éntrelas  demás  que  da  por  su  parte, 
y  entre  las  autoridades  aphoristicas ,  que  trae,  para  mas 
fortificar  su  sentencia,  refiere,  como  por  oráculo  verdade- 
ro, y  que  no  tiene  respuesta  este  Refrán  presente  diziendo: 
Quien  es  amigo  del  vino  ,  enemigo  es  de  si  mismo.  Es  ene- 
migo (dize)  de  si  mismo :  porque  amando  la  bebida  del  vino 
se  toma  con  sus  propias  manos  mil  géneros  de  males:  y 
assi  vemos  que  el  vino  trastorna  a  sus  amadores  el  enten- 
dimiento ,  hazeles  mas  sin  razón  que  brutos  animales  ,  fu- 
riosos ,  rediculos  ,  mis-erables,  habladores  ,  pierden  el  co- 
lor del  rostro,  traen  las  mexillas  caydas,  los  ojos  ensan- 
grentados, las  manos  temblando,  inquietos,  y  olbidados 
de  si  propios  ,  hablando  mil  desuarios ,  descubriendo  sus 
secretos ,  haziendo  descompuestas  zancadillas ,  y  traspiés, 
y  dándose  a  rienda  suelta  tras  todo  genero  de  vicios  indig- 
nos de  nombrarse  a  oydos  castos.  Los  quales  inconuenien- 
tes  (dexando  á  parte  mil  géneros  de  enfermedades)  causa 
el  ser  amigo  del  vino  ,  como  dize  la  sentencia. 

Que  estos  tales  sean  enemigos  de  si  mismos  euidente 
cosa  es  :  porque  si  según  dize  Aristóteles,  en  el  4.  délos 
Retóricos  ,  ad  Theodetem ,  capitulo  o.  Aquel  es  verdadero 


—  167  — 

amigo,  que  todo  lo  que  considera  ser  bueno,  lo  dessea 
para  su  amigo  :  aquel  por  el  contrario  será  enemigo,  que 
todo  lo  que  es  malo,  lo  dessea  para  su  enemigo.  Pues  los 
vinolentos  conocen  con  euidencia  ser  malos  los  inconue- 
nientes  del  vino  su  amigo  ,  y  con  todo  esso  lo  dessean  para 
si;  luego  euidentemente  son  enemigos  de  si  mismos. 

Considerando  los  antiguos  Romanos  los  inconuenientes, 
que  el  vino  acarrea  a  sus  amigos  ,  reprouaron  su  vso  en 
toda  la  república  ,  particularmente  a  las  mugeres;  por  lo 
qual  castigauan  tan  acerbamente  a  la  desdichada  que  lo 
gustaua,  como  si  vuiera  cometido  vn  infame  adulterio. 
Para  prueua  de  las  quales  acostumbrauan  sus  maridos, 
auiendo  venido  de  fuera,  llegándose  a  ellas  boca  con  boca, 
olerías.  De  donde  vinieron  después  los  ósculos ,  degene- 
rando poco  a  poco  aquella  tan  generosa  costumbre  ,  en  de- 
testable luxuria. 

Los  que  aman  el  vino  dize  Plinio  ,  en  el  libro  décimo 
quarto,  capitulo  veinte  y  dos.  Y  el  bienauenturado  san  Ba- 
silio lo  confirma ;  estos  tales  se  embegecen  antes  de  tiem- 
po ,  o  mueren  repentinamente  ,  o  pierden  las  fuerzas  del 
cuerpo,  y  las  del  alma.  Muchos  exemplos  tenemos  desto; 
los  quales  nos  muestran  que  el  valor,  hazañas,  y  virtudes 
heroycas  de  inuictos  Principes  ,  quedaron  sepultadas,  por 
ser  amigos  del  vino.  Sea  testigo  desta  verdad  el  magno 
Alexandro,  el  qual  vencido  del  vino  (auiendo  vencido  el 
todo  el  orbe  ,  como  se  vé  claro  en  las  sagradas  letras)  con 
vn  furor  bestial  ,  por  qualquiera  ocasioncilla ,  entre  los 
frascos,  y  copas  ,  priuaua  de  la  vida  a  sus  amigos.  Este 
proprio  Principe,  lleno  de  vino,  consintió  que  la -ramera 
Tais,  que  siguia  su  exercito,  abrassasse  la  antigua,  y  no- 
bilissima  casa  Real  de  Xerxes,  señora  del  Oriente.  Aristó- 
teles en  la  sección  treinta  de  sus  problemas  question  nona, 
quenta  la  embriaguez  por  vna  especie  de  locura.  Y  el  diui- 
no  Platón,  en  el  dialogo  seys  de  las  leyes,  afirma,  que  el 
que  esta  lleno  de  vino  ,  tiene  rabia  en  el  cuerpo  ,  y  rabia 
en  el  alma.  Por  lo  qual  hazen  infinitos  dessatinos;  como  le 
aconteció  a  Cleomedes  Lacedemonio  ,  que  estando  borra- 
cho ,  se  mató  con  vn  cuchillo.  Archesilao  Pritaneo  ,  siendo 
de  edad  de  setenta  y  cinco  años,  bebió  vino  tan  sin  medi- 
da ,  que  murió  de  repente.  Andebunto  Emperador  délos 
Antílos  ,  fue  tan  enemigo  de  si  mismo  que  murió  ahogado 
bebiendo.  Anacreon  poeta,  solia  calentar  su  vena  con  vino; 
pero  el  le  dio  tan  buen  pago  ,  que  bebiendolo ,  se  ahogó 
con  vn  grano  de  vua  ,  detenido  en  la  garganta.  Si  quere- 
mos dar  fe  a  las  antiguas  historias ,  el  hijo  de  aquella  vale- 
rosissima  Revna  Thomiris  ,  sepultado  en  vino  ,  y  en  sueño, 
en  vn  punto  se  perdió  á  si,  y  a  todo  su  exercito.  Aníbal 


—  168  — 

Capitán  Cartaginés,  no  venció  á  los  Africanos  vinolentos,, 
con  otra  cosa ,  sino  con  vino  adulterado  ,  é  infecto  con  eí 
zumo  de  la  mandragora.  Por  lo  qual ,  aquel  mahometo 
enemigo  capital  del  nombre  Xpno,  defendió  a  sus  sequa- 
ces  el  vino.  Estos  pues  son  los  efectos  que  el  vino  causa  en 
sus  amigos.  Estos  son  los  triumphos ,  y  victorias  del  padre 
Bacho ;  por  los  quales  conocerá  distintamente  qualquier 
Christiano,  que  quien  es  amigo  del  vino  ,  enemigo  es  de  si 
mismo. 

Trae  consigo  el  vino  ,  bebido  desordenadamente,  demás 
de  los  males  dichos ,  otros  muchos.  Vno  dellos  es ,  que  siem- 
pre se  acompaña  con  la  deshonestidad.  Por  lo  qual  Apule- 
yo ,  en  el  libro  segundo  dize:  Que  el  padre  Bacho  es  el  apa- 
centador ,  y  pa'ge  fuerte  de  armas  de  la  diossa  Venus.  Y  el 
poeta  Oracio.  en  el  libro  tercero  de  svs  versos,  Oda  diez  y 
ocho  :  Que  la  copa  de  vino,  es  muy  compañera  de  la  Venus. 
Ouidio ,  libro  segundo  ,  de  remedio  del  amor  afirma  ,  que 
el  vino  apercibe  los  ánimos  para  la  Venus.  Eurípides  testi- 
fica ,  que  quitado  el  vino  de  por  medio  ,  cessa  el  ardor  sen- 
sual, ürpheo  en  vn  hymno  ,  y  alabanza  de  la  diossa  Venus, 
la  llama  compañera  de  Bacho.  De  adonde  fabulando  los 
antiguos,  vienen  a  dezir,  que  Priapo  es  hijo  de  Bacho,  y 
de  Venus :  porque  los  que  beben  mucho ,  son  inclinados  a 
los  deleytes  de  la  carne ;  como  dize  Diodoro  Siculo  ,  con  el 
qual  consiente  Pausanias  ,  en  el  libro  nueue.  San  Chrisos- 
tomo  ,  declarando  el  capitulo  primero  de  san  Matheo  dize, 
que  qualquier  muger  vinolenta ,  y  dada  á  las  comidas, 
será  sin  duda  meretrix. 

No  son  solos  estos  daños  los  que  el  vino  bebido  á  rienda 
suelta  ,  causa  ,  pues  también  haze  a  los  que  assi  lo  beben, 
impotentes  para  la  generación  y  assi  Platón  mando  quitar  el 
vino  aquella  noche  que  se  juntan  marido,  y  muger.  La  qual 
sentencia  aprueua  Galeno  por  buena,  en  el  libro,  quod 
animi  mores.  La  razón  desto  es,  porque  el  semen  es  impo- 
tente, é  inualido,  por  la  mucha  humedad  ,  de  que  consta; 
en  la  qual  humedad ,  es  muy  destemplado  ,  y  para  que  sea 
bueno  ha  de  ser  mas  gruesso  ,  y  constante  ;  como  enseña 
Aristóteles ,  en  la  sección  3.  de  los  problemas  ,  y  lo  confir- 
ma Basis,  en  el  9.  de  su  continente  ,  capitulo  A.  No  solo 
por  la  humedad  ,  es  la  simiente  de  los  bebedores  de  venta- 
ja, inepta  para  la  generación,  mas  también  por  su  frial- 
dad ;  como  enseña  Macrobio ,  en  el  séptimo  de  los  Saturna- 
les, capitulo  sexto.  Por  esta  causa  (según  afirma  Ateneo, 
con  autoridad  de  Theophrasto  ,  y  de  Geronymo)  el  Magno 
Alexandro  murió  sin  hijos.  Colligese  esta  verdad  que  voy 
prouando  de  las  diuinas  letras:  porque  en  el  libro  de  los 
juezes  ,  capitulo  treze ,  dixo  el  Ángel  del  Señor  á  la  muger 


—  169  — 

estéril  de  Manita:  Eres  estéril ,  y  no  tienes  hijos  ;  mas  con- 
cebirás, y  parirás  vn  hijo ;  pero  liaste  de  guardar  de  beber 
vino,  y  de  comer  cosa  inmunda.  Guardó  el  precepto  del 
Ángel  esta  muger  ,  y  parió  al  fuerte  Sansón. 

El  vetustissimo  Hipócrates,  en  el  libro  de  super  fetatio- 
ne ,  aconseja  a  los  que  quieren  engendrar  hijos  quesean 
sobrios  en  la  bebida  del  vino.  Lo  proprio  enseña  Aristoge- 
no  Pithagorico;  como  refiere  Stobeo,  capitulo  nouenta  y 
nueue.  Y  Aecio ,  en  el  quaternion  primero  ;  sermón  terce- 
ro, capitulo  octauo.  Oribasio  Sardiano  ,  libro  primero,  ca- 
pitulo ,  veinte  y  dos.  Y  Rasis  ,  libro  quarto ,  capitulo  diez  y 
siete.  Esta  es  la  razón ,  por  que  las  matronas  Romanas 
fueron  fecundissimas,  y  parieron  fortissimos  hijos,  vence- 
dores del  vniuersa :  las  quales  no  bebían  vino. 

Siendo  pues  assi  tanta  verdad  (según  ya  prouamos)  que 
los  vinolentos  pierden  las  fuerzas  del  cuerpo,  y  las  del  ani- 
ma, que  se  enuejecen  antes  de  tiempo,  que  suelen  morir 
repentinamente  ,  que  se  escurecen  sus  hazañas,  que  tienen 
rabia  en  el  cuerpo ,  y  rabia  en  el  anima  ,  que  hazen  mil 
dessatinos,  uniendo  trastornado  el  entendimiento,  que  se 
conuierten  en  naturaleza  de  brutos,  ridiculos,  missera- 
bles  ,  sin  honra  ,  habladores  ,  furiosos  ,  feos  ,  sin  color  ,  y 
los  ojos  lagañosos  ,  las  manos  perláticas,  dan  caydas,  des- 
cubren sus  secretos ,  caen  en  diuersas  enfermedades  ,  co- 
meten enormes  pecados,  principalmente  el  de  la  deshones- 
tidad ,  y  que  no  son  aptos,  para  ser  cassados,  por  su  impo- 
tencia :  quien  aura  que  no  confiesse,  que  quien  es  amigo 
del  vino  ,  enemigo  es  de  si  mismo. 

Muchas  historias  ,  y  exemplos  se  pudieran  traer  ,  para 
mas  confirmación  desta  verdad,  las  quales  se  dexan  por  la 
breuedad;  solo  aduierto  a  losdesseosos  de  saber  cosas  di- 
fíciles ,  que  lean  a  Aristotiles,  en  el  tercero  libro  de  sus 
problemas  ,  y  á  su  comentador  Pedro  de  Apono  ,  que  alli 
sabrán  por  que  causa  los  que  beben  mucho  vino,  siendo  el 
vino  caliente  ,  quedan  después  fríos. 

Y  por  que  el  azeyte  es  prouechoso  a  los  borrachos. 

Y  se  huelgan  de  estar  al  Sol. 

Porque  los  que  están  muy  borrachos  ,  no  dessatinan, 
ni  dizen  locuras;  y  los  que  no  están  muy  borrachos  dizen 
muchas  ,  y  dessatinan. 

Porque  los  que  beben  el  vino  aguado  con  mas  facilidad 
se  assoman ,  que  los  que  lo  beben  puro. 

Y  porque  los  que  acostumbran  á  beber  mucho  vino 
siempre  andan  temblando. 

Y  porque  a  estos  mesmos  todas  las  cosas  les  parece  que 
andan  al  derredor,  y  vna  misma,  les  parece  muchas. 

Y  porque  tienen  las  lagrimas  muy  fáciles. 


—  170  — 

Y  porque  la  lengua  destos  yerra ,  y  pronuncia  muchas 
erres. 

Otros  muchos  problemas,  se  podran  saber  en  el  lugar 
de  Aristóteles,  que  tengo  citado,  principalmente  el  diez  y 
siete  ,  adonde  enseña  el  philosopho,  que  las  coles  comidas, 
quitan  la  embriaguez  al  que  la  padece. 

Y  pues  se  á  llegado  a  este  punto  ,  y  auemos  prouado 
quan  dañoso  sea  a  los  humanos  el  ser  amigos  del  vino, 
será  justo  saber  que  remedio  aura  ,  para  que  lo  aborrezca 
el  que  lo  ama. 

REMEDIO  PARA.  ABORRECER  EL  VINO. 

Entre  los  remedios  aprouados ,  para  quitar  el  vino  a  los 
que  del  son  esclauos ,  se  tiene  por  mas  excelente  ahogar 
dos  anguillas  en  vna  olla  de  vino  ,  y  degollarlas  luego,  ex- 

ͻrimiendo  la  sangre  de  la  garganta  en  el  propio  vino ,  y 
uego  dárselas  a  comer  cozidas  en  agua  y  a  beber  el  vino 
en  que  se  ahogaron. 

Sin  que  sepa  el  borracho  lo  que  bebe  ,  sino  engañado, 
poniéndoselo  en  parte  adonde  el  lo  halle,  y  lo  beba  a  es- 
condidas. 

OTRO. 

Tómese  la  cabeza  de  vn  cordero  negro  ,  que  le  quieran 
apuntar  los  cuernos,  y  esta  con  su  lana  ,  dientes  ,  y  hues- 
sos ,  cortada  á  rayz  ,  se  le  pegará  á  la  lana  media  escudilla, 
de  la  sangre  del  cordero,  hiél  de  barbos  quantidad  de  vna 
onza ,  enjundia  de  barbo  ,  y  manteca  de  vacas  hecha  en  el 
mes  de  Mayo  ,  de  cada  cosa  vna  onza  ,  pelos  de  barbas  hu- 
manas vn  puño,  vna  salsera  de  espuma  de  cauallo  de  entre 
las  piernas,  todo  esto  se  ha  de  pegar  con  la  cabeza,  y  san- 
gre, y  luego  puesta  en  olla  vidriada ,  tapada  con  massa  de 
zenteno,  se  tenga  en  vn  horno  tanto  tiempo  que  se  seque, 
para  poderse  moler,  y  hazer  polbos  ;  los  quales  se  cerne- 
rán por  cedazo.  Destos  polbos ,  tomen  tantos  como  caben 
en  la  llaue  de  la  mano,  estando  cogidos  los  dedos,  y  vna 
ora  antes ,  siendo  el  estomago  ayuno ,  se  echen  en  tanto 
vino  tinto  fuerte  quanto  bastare,  para  que  el  que  se  cura 
se  embriague,  y  siendo  por  la  mañana,  meneando  bien  el 
vino ,  y  polbos "  de  suerte  que  no  queden  ningunos  en  el 
vaso,  los  tomará  de  vna,  ó  dos  vezes  ,  como  pudiere. 
Auiendolos  tomado,  se  acostará  en  la  cama  ,  y  friegúenle 
las  piernas,  procurando,  que  no  vomite,  como  si  fuera 
purga  ,  y  quando  estará  ya  borracho  ,  le  entraran  en  vn 
apossento  ,  con  gran  cuydado  de  que  no  haga  algún  dessa- 


—  171  — 

tino  ,  adonde  estará  nueuc  días  ,  desseando  en  estremo  be- 
ber vino ,  y  no  se  lo  han  de  dar ,  aunque  haga  promessas : 
porque  passados  los  nueue  días  ,  no  beberá  gota  de  vino, 
aunque  le  den  vn  tesoro;  no  coma  en  espacio  de  seys  horas 
después  de  auerlo  tomado ,  o  hasta  que  passe  la  borrachez; 
y  quando  buelua  en  si  acuéstenlo,  de  manera  que  quede 
corrido,  y  afrentado;  hasta  passar  los  nueue  dias  ,  no  ha 
de  beber  gota  de  vino  :  porque  se  auria  hecho  trabajo  en 
valde  ,  mas  puede  comer  alguna  carne  de  carnero,  o  pollo 
assado,  y  comer  frutas  secas.  Passado  este  tiempo,  le  pue- 
den fiar  la  llaue  de  la  bodega,  que  yo  asseguro,  no  beba 
gota  por  todo'  el  mundo  ,  si  no  es  que  vuo  algún  yerro  en 
la  cura  ,  o  vomitó  la  bebida. 

Aduierto  que  quando  quisieren  comenzar  esta  cura, 
porque  la  admita  el  paciente ,  le  han  de  dezir,  que  se  haze, 
para  que ,  aunque  beba  mucho  no  se  emborrache  ,  antes 
siempre  quede  entero,  con  buen  juyzio  ,  que  con  esto  la 
admitirá. 


Con  las  peras  vino  bebas , 

y  sea  el  vino  tanto, 

que  ande  la  pera  nadando. 


REFRÁN.  XXXV. 


Iaiu  conocer  si  el  vino  es  aguado ,  suelen  los  vinateros 
echar  moras,  o  peras  crudas,  sobre  el;  las  quales  si  enci- 
ma nadan  ,  es  puro.  De  adonde  resulta  clara  la  inteligencia 
deste  Refrán  :  Con  las  peras  vino  bebas  ,  y  sea  el  vino  tan- 
to ,  que  ande  la  pera  nadando.  Por  tanto,  se  ha  de  enten- 
der tan  puro ,  con  la  qual  pureza  se  remedia  lo  que  tienen 
las  peras  ventoso. 

Es  buen  remedio  ,  para  conocer  que  el  vino  tiene  mez- 
cla de  agua  ,  meter  dentro  ciertos  juncos  lisos  vntados  con 
sebo :  porque  siendo  aguado  el  vino ,  se  apegan  al  dicho 
sebo  ciertas  gotas  de  agua. 

Es  buena  prueua  para  el  propio  conocimiento  ,  echar 
del  vino  sobre  vn  terrón  de  cal  viua:  porque  si  el  vino  es 
aguado  ,  la  cal  se  desmorona ,  y  siendo  puro ,  se  queda 
entera. 

Echando  el  vino  en  vna  sartén  caliente  ,  si  es  aguado 
rechina,  y  salta;  lo  qual  no  haze  si  es  puro. 


—  172  — 

Apartase  el  agua  del  vino  con  vna  toquilla ,  o  con  vn 
delgado  paño  de  lienzo,  del  qual  la  vna  mitad  ha  de  en- 
trar dentro  de  la  vasija ,  en  el  vino ,  y  la  otra  mitad  ha  de 
colgar  fuera,  para  que  destile  por  ella  el  agua.  Otros  sue- 
len hazer  vasos  de  madera  de  yedra,  por  los  quales  se 
passa  el  agua,  y  queda  el  vino. 


Quien  tuuiere  buen  vino, 
bebalo,  no  lo  dé  a  su  vezino. 

REFRÁN.  XXXVI. 


Avnqve  parece  que  repugnan  entre  si ,  y  que  son  contra- 
rios el  sentido  deste  Refrán  ,  y  el  del  que  auemos  antes 
explicado ,  mostrando  con  euidencia  los  graues  inconue- 
nientes  ,  que  á  la  bebida  del  vino  se  siguen ,  no  lo  son : 
porque  aquel  se  ha  de  entender  del  vino  bebido  a  rienda 
suelta  ,  sin  juyzio  ,  y  á  lo  panarrista  ,  y  este  de  aquellos 
que  lo  beben  con  maduro  juyzio ,  templada  ,  y  sobriamen- 
te ,  por  medicamento  ,  a  fin  de  conseruar  la  salud  ,  y  fuer- 
zas ,  aguado,  y  en  medida  cantidad,  que  vsandolo  assi, 
quien  tuuiere  buen  vino,  bebalo,  no  lo  dé  a  su  vezino,  si 
no  fuere  por  caridad. 

Quanta  razón  tenga  esta  sentencia  en  aconsejar  que  los 
hombres  beban  el  dulce  licor  del  vino  oloroso  ,  y  bueno, 
sus  admirables  efectos,  antigüedad,  y  nobleza,  lo  mues- 
tran; quien  con  atención  lo  considerare,  conocerá  que 
este  santo  licor ,  solo  ,  bebido  con  discreción  ,  es  alimento 
salubérrimo,  y  muy  sustancial  para  el  animo,  y  cuerpo, 
calienta  los  resfriados  ,  engorda  ,  y  humedece  los  exhau- 
tos,  y  consumidos  dá  caloría  los  descoloridos ,  dispierta  los 
ingenios,  haze  graciosos  poetas,  alegra  el  triste  melancó- 
lico ,  buelue  bien  acondicionadas  las  ásperas  condiciones, 
distribuyese  con  facilidad  por  las  venas,  es  mas  semejante 
a  nuestro  natural,  que  otra  alguna  cosa  del  mundo  ,  apla- 
ca la  sed ,  mas  que  el  agua  ,  dessarrayga  la  hambre ,  es 
triaca  contra  la  ponzoña  de  la  cicuta ,  restaura  instantá- 
neamente el  espíritu  perdido,  alarga  la  vida,  y  conserua 
la  salud ,  haze  dezir  verdades  ,  mueue  sudor ,  y  orina, 
concilia  sueño  ,  aprouecha  milagrosamente  al  cozimiento 
del  estomago ,  á  la  digestión ,  á  la  generación  de  la  sangre, 
y  nutrición  ,  haze  que  los  hombres  se  amen ,  causa  buena 
esperanza  en  los  ánimos,  y  en   suma,  es  vnico  susten- 


—  173  — 

tácalo  ,  y  refrigerio  de  la  vida  humana,  assi  vsado  como 
alimento  ,  como  Debiéndolo  ,  por  bebida  ,  o  tomándolo  por 
medicamento  ;  que  ninguna  cosa  crió  Dios  ,  que  pueda  ha- 
zer  estos  tres  efectos,  como  el  vino  ,  de  que  vamos  tratan- 
do, cuyas  virtudes  son  tan  ynumerables  ,  que  ningún  aris- 
metico'las  podra  reducir  a  suma.  Pero  por  ser  necessario, 
para  aueriguar  la  verdad  del  Refrán  presente  ,  dezir  algo, 
se  prouaran  las  excelencias,  que  deste  salubérrimo  licor, 
se  propusieron. 

Es  pues  el  vino,  vna  de  las  cosas  mas  antiguas  que  se 
conocen  del  diluuio  vniuersal ,  hasta  estos  tiempos  ;  cuyo 
inuentor  fue  el  gran  patriarca  Noe  ,  a  quien  Dios  omnipo- 
tente quiso  tanto  ,  que  entre  otros  bienes  que  le  concedió, 
como  padre  piadoso,  le  dio  para  su  refrigerio  ,  regalo  ,  y 
descanso  en  la  vejez,  industria  para  plantar  la  vina,  ex- 
primir el  zumo  de  sus  vuas  ,  y  conseruarlo  en  candiotas. 
Los  poetas  fingen  auer  sido  Bacho  hijo  de  Semele  ,  y  Iupi- 
ter  inuentor  del  vino;  por  la  qual  inuencion  le  adoraron 
como  á  dios  ,  pareciendoles  ,  que  inuentor  de  tan  admira- 
ble licor,  era  digno  de  reuerencia,  y  culto  diuino.  Muestra 
también  la  grande  excelencia  del  vino,  su  denominación: 
porque  según  enseña  Platón,  en  el  Cratilo  ,  el  vino  se  dize 
assi  de  la  fuerza  ,  de  la  ayuda  ,  y  de  la  vtilidad  que  del  re- 
ciben los  mortales:  porque  ninguna  otra  cosa  da  tanto  vi- 
gor a  los  miembros;  y  assi  entendiendo  el  gran  Homero  el 
consuelo,  que  este  licor  dá  ,  a  todo  hombre  ,  y  que  calien- 
ta el  cuerpo  con  excesso  ,  aconseja ,  que  se  beba  aguado, 
y  para  darlo  a  entender  introduze  a  la  ninpba  Calipso ,  que 
habla  con  Vlixes  desta  manera:  Yo  señor  te  serbire  de 
muy  buena  gana,  con  pan,  con  agua,  y  con  vino  tinto, 
para  que  desseches  de  ti  la  hambre.  De  las  quales  palabras 
podremos  entender  dos  cosas.  La  vna  dellas,  que  el  vino 
sustenta  como  alimento.  Y  la  otra,  queso  lia  de  beber 
aguado.  No  solo  Homero  conoció  que  el  vino  es  alimento, 
pues  es  parecer  también  del  gran  Hipócrates,  en  la  segun- 
da sección  de  sus  aphorismos ,  adonde  dize  :  La  bebida  del 
vino  deshaze  la  hambre.  Y  en  el  propio  libro  :  Que  mas  fá- 
cilmente se  nutre  vn  cuerpo  con  bebida,  que  con  la  comi- 
da. La  qual  sentencia  se  entiende  del  vino  principalmente: 
pero  como  ya  está  dicho  ,  se  aduierta  que  se  ha  de  beber 
aguado  :  porque  con  su  calor  no  ofenda  ,  como  se  colige  de 
las  palabras  de  la  ninpba,  que  dizen  :  Con  agua,  y  con  vino 
tinto.  Confirma  este  parecer  también  la  costumbre  ,  que 
los  antiguos  Atenienses  guardauan  ,  honrando  a  Dionisio 
derecho,  y  leuantado  :  porque  Anphisteon,  Rey  de  los  Ate- 
nienses ,  enseñado  del  propio  Dionisio  que  es  lo  mismo 
que  Bacho)  fue  el  primero  que  mezclo  agua  con  el  vino.  Y 


—  174  — 

assi  auiendo  anclado  hasta  entonces  los  hombres  encorba- 
dos,  y  abatidos,  con  la  gran  fuerza  del  vino.  De  alli  ade- 
lante anduuieron  derechos ;  como  lo  escriae  Philocoro ,  y 
lo  refiere  Rodigino ,  en  el  libro  séptimo  de  sus  lecciones, 
capitulo  quinze. 

No  solóla  ethimologia  del  nombre,  declara  la  celsitud 
del  vino,  y  su  nobleza,  mas  también  su  complexión,  y 
temperamento  la  declaran :  porque  de  -las  nueue  diferen- 
cias que  Galeno  trae ,  en  el  libro  segundo  de  temperamen- 
tos ,  la  mejor  ,  mas  longeua  ,  y  jouial  es  la  que  consta  de 
calor,  y  humedad.  Pues  el  vino  es  en  su  temperamento  ca- 
lido, y  "húmedo,  luego  el  temperamento  del  vino  es  el  mas 
loable  ,  y  perfecto  de  todos ,  y  por  consiguiente  lo  será  el 
vino.  Y  porque  no  parezca  que  hablamos  a  lumbre  de  pa- 
jas ,  y  sin  fundamento  ,  se  tenga  por  cierto  ,  que  el  calor, 
y  humedad  son  las  dos  qualidades  que  nos  viuifican,  y 
conseruan:  y  que  los  que  son  de  temperamento  calido  ,  y 
húmido,  son  felices  en  salud  ,  y  larga  vida,  y  esto  es  tan 
cierto ,  que  vuo  philosofos  que  afirmaron  ser  solo  el  tem- 
peramento calido,  y  húmido  natural ,  y  bueno,  y  los  mas 
no.  Deste  parecer  fue  el  restaurador  de  la  medicina  Gale- 
no ,  en  el  libro  sexto  de  sanitate  tuenda,  adonde  dize,  que 
los  que  son  muy  húmedos,  son  muy  largos  de  vida  ,  y  que 
si  passan  lajuuentud,  viuen  lo  restante  con  perfecta  salud, 
hasta  el  estremo  ,  y  que  selo  esta  complexión  tuuieron  al- 
gunos por  natural.  Que  el  vino  conste  deste  temperamento 
calido  ,  y  húmido  el  mas  perfecto  de  todos,  es  cierto  ;  se- 
gún enseña  el  phibsopho,  en  la  sección  tercera  de  sus  pro- 
blem:  ieté  ,  por  expressas  pala- 

bras. Y  Galeno,  en  el  libro  "segundo  de  los  aphorismos, 
conmento  vndezimo.  Lo  prnpno  dize  en  el  libro  tercero  de 
las  causas  de  los  pulsos  ,  capitulo  vltimo  ,  afirmando  ,  que 
el  vino,1  unido,  y  calido,  restaura  los  espíritus 

perdidos  con  presteza.  Muéstralo  también  en  otros  muchos 
lugares  ,  de  los  quales,  y  de  las  razones  que  en  ellos  pro- 
pone se  tendrá  por  io  calido,  y  húmido,  que 
es  el  mas  loabl  •  '               nento  de  los  n 

El  doctissimo  Vega  ,  en  el  libro  segundo  de  su  arte  me- 
decinal,  es  de  opinión  ,  que  el  vino  es  calido  ,  y  seco;  lo 
qual  prueua  con  vn  lugar  de  Taulo  ,  en  el  libro  séptimo  ,  y 
con  Galeno  ,  que  dize  que  el  vino  muy  antiguo  amarga,  y 
que  todo  lo  amargo  es  caliente  ,  y  seco.  De  adonde  infiere 
Vega  ,  que  el  vino  es  caliente  ,  y"  seco.  Esta  objeccion  de 
Vega  á  forzado  a  muchos  sabios  varones  ,  que  confiessen 
ser  el  vino,  tomado  como  alimento  ,  húmido  ,  y  como  me- 
dicamento ,  seco.  Otros  responden  que  el  vino  es  húmedo; 
pero  que  se  dize  seco  :  porque  consumiendo ,  y  dessecando 


~  175  — 

los  excrementos  ,  seca  también  el  cuerpo.  Estas  respuestas 
son  de  poco  momento  :  porque  los  agentes  naturales  ,  no 
varian  sus  acciones  ,  según  nuestra  ymaginacion  :  por  lo 
qual  auemos  de  confessar  ser  el  licor  del  vino  húmido  ,  y 
calido  ,  muy  conuiniente  a  los  principios  de  la  vida  del 
hombre.  De  adonde  proceden  tan  admirables  virtudes, 
como  en  el  se  hallan.  Vna  de  las  quales  ,  y  que  por  sola 
esta  deue  ser  celebrado,  y  amado  de  todo  el  mundo,  es 
que  inclina  los  próximos  a  que  se  amen  reciprocamente 
vnos  a  otros,  concillando  amistades  ,  aun  entre  los  enemi- 
gos capitales.  Doctrina  es  la  que  voy  propuniendo  del  phi- 
losopho  ,  en  la  partícula  treinta  ,  problema  primero  ,  y  la 
experiencia,  que  es  a  quien  se  da  mas  fee  ,  nos  lo  enseña. 
Y  vn  prouerbio  antiguo  Castellano  ai ,  que  galanamente . 
nos  dize :  Hombres  buenos ,  y  picheles  de  vino  apaziguan 
el  ruydo,  que  es  dezir  :  Hazen  las  amistades:  porque  mu- 
chas vezes  auemos  visto  sentarse  dos  mortales  enemigos  a 
vna  messa  común,  entre  otros  combidados,  y  después  de 
auerse  brindado  el  vno  al  otro  ,  aunque  no  de  buen  cora- 
zón ,  a  la  fin  encendiéndose  poco  a  poco  ,  en  calor ,  y  en 
amor,  oluidando  los  Tencores  pascados,  leuantarse  muy 
conformes  ,  y  abrazarse  estrechamente  ,  como  entrañables 
hermanos.  Por  donde  aquel  omnipotente  Padre  criador  de 
todas  las  cosas  ,  quiriendo  juntar  en  vno  los  corazones  de 
sus  discípulos  ,  no  de  otro  licor  ,  sino  de  vino  hizo  su  pro- 
pria  sangre ,  mediante  la  qual  reconcilió  con  su  Padre  todo 
el  linage  humano.  Demás  de  liazer  á  los  enemigos ,  que  se 
amen,  que  es  precepto  de  Dios:  haze  también  el  vino' hu- 
manos ,  y  missericordioí  "■)  es  inuencion 
mía  esta  verdad,  que  el  pililo  i  lo  menos  es  quien 
la  testifica,  en  el  problema  próximamente  citado  ,  dizien- 
do  de  los  que  beben  vino.  Ciertamente  que  se  conuierten 
en  missericordiosos.  Hallase  en  el  vino  también  otra  admi- 
rable virtud  ,  no  menos  prouechosa  para  el  alma,  que  las 
que  se  han  escrito,  que  es  de/ir  verdades.  O  admirable 
acia  que  llena  al  cielo  las  almas  ,  haze  los 
hombres  fidedignos  ,  honrados  reuerenciados  ,  y  estimados 
en  la  república  ,  al  fin  virtud  a  la  mentira  ,  y  falsedad  con- 
traria .  virtud  que  ninguna  maquina  traza,  ni  embeleco 
en  los  hombres  ,  ni  el  proprio  tiempo  la  \  ¡tras- 
tar  ,  y  siendo  simple  ,  sin  doblez  es  acomodada  a  la  natu- 
raleza de  los  hombres,  y  ella  sola,  sin  auxilio  de  nadie  se 
defiende.  En  fin  virtud  que  se  hulla  en  I  icia  de  los 
niños  .  y  en  la  simplicidad  del  vino.  Conociendo  los  anti- 
guos esta  marauillosa  propri  '  I  vino,  le 
llaman-  Verídico ,  pronunciador  de  verdades;  y  assi  era 
prouerbio  muy  vsado  entre  ellos:  la  vino  est  vcritas,  en  el 


—  176  — 

vino  está  la  verdad.  Hallará  el  curioso  este  prouerbio  en 
ias  chiliadas  de  Erasmo.  y  Rodigino,  en  el  libro  sexto,  capi- 
tulo diez  y  seys,  le  refiere  diziendo  :  El  vino  en  la  pueri- 
cia, y  fuera  della  dize  verdades.  De  adonde  vino  el  prouer- 
bio Castellano,  y  de  la  experiencia  que  se  lo  enseñó  ade- 
zir :  Después  de  beber  ,  cada  vno  dize  su  parecer  ,  que  es 
la  verdad.  También  se  suele  dezir  por  prouerbio,  y  en  sig- 
nificación ,  que  el  vino  descubre  lo  oculto ,  diziendo  ver- 
dades :  El  vino  anda  sin  calzas.  Interpreta  Hernán  Ñoñez 
el  comendador  :  Anda  sin  calzas,  porque  dize  verdad.  De 
aqui  nació  el  otro  Refrán  ,  que  también  escriue  el  pro- 
prio  autor. 

No  ay  tal  testigo, 

como  vn  moduelo  devino. 
Que  es  dezir:  No  ai  testigo  que  con  tanta  verdad  declare, 
como  el  que  vuiere  bebido  cantidad  de  vino. 

La  ynestimable  virtud  de  la  esperanza  ,  también  se  cor- 
robora ,  y  esfuerza  en  los  ánimos  de  los  hombres  con  el 
vino;  según  doctrina  de  Aristóteles,  en  el  problema  prime- 
ro de  la  trigessima  partícula;  y  dando  la  razón  dize:  Que 
ássi  como  los  jouenes  son  mas  confiados  que  los  viejos; 
a^si  los  que  beben  vino  tienen  mas  esperanza  que  los  que 
beben  agua :  porque  el  calor  del  vino  ocupa  el  lugar  en 
que  consiste  la  esperanza  y  sabiduría.  De  adonde  parece 
también  ,  que  enseña  Aristóteles  ,  que  el  vino  haze  los 
hombres  agudos  ,  y  sabios,  no  bebiendolo  con  excesso. 

No  es  razón  passar  en  silencio  otra  loable  virtud ,  de 
que  Dios  dotó  a  este  licor ;  la  qual  se  dize  fortaleza ,  y  osa- 
día. Esta  es  la  que  haze  que  los  hombres  con  diligencia 
acometan  e  intenten  cosas  heroycas,  y  de  honra  ,  que  su- 
fran con  mejor  semblante  los  trabajos,  y  dolores,  y  la 
muerte,  por  no  dar  muestra,  ni  señal  de  cobardía,  o  de 
temor  ,  o  por  no  incurrir  en  nota  de  infamia:  la  qual  osa- 
día es  la  que  surca  el  mar,  intenta  lo  arduo,  acomete  lo 
difícil ,  vence  las  batallas ,  y  se  alza  con  la  honra  en  el 
mundo,  mas  que  otra  virtud  alguna.  Porque  veamos, 
quien  ai  que  sea  el  dia  de  oy  honrado ,  o  remunerado?  Eslo 
por  ventura  el  prudente  ?  El  sabio  '?  ü  el  templado  ?  No.  La 
animosidad .  y  osadía  es  la  que  atrae  á  si  los  ojos  de  todos, 
y  la  que  se  alza  con  el  nombre  de  honesto.  Dígannos  esto 
(como  dize  Tulio)  los  ynumerables  dones,  los  premios,  y 
honras  que  las  repúblicas ,  los  Reyes  ,  los  Emperadores  ,  y 
Capitanes  proponen  a  los  fuertes  osados  :  díganlo  las  coro- 
nas militares,  las  astas,  los  collares,  las  manillas,  los  ani- 
llos, las  estatuas  a  pie  ,  y  a  cauallo  ,  los  tropheos,  trium- 
phos ,  y  recibimientos  ,  con  que  los  varones  animosos  son 
honrados.  A  los  quales  demás  destas  decoraciones  huma- 


—  177  — 

ñas  ,  solian  los  antiguos  hazer  fiestas  ,  y  juegos,  como  si 
fueran  ciiosses.  Tales  fueron  en  Athenas  Castor ,  y  Polux, 
en  Thebas  Hercules  ,  y  Bacho  en  la  India;  el  qual  afirman 
muchos  escritores  ,  que  fue  el  primero  que  vsó  los  trium- 
phos  militares  ,  y  coronas.  También  quieren  algunos  ,  que 
este  mismo  Bacho  sea  el  que  dio  primero  el  sarmiento, 
como  bastón  ,  en  señal  de  honra,  y  osadía ,  a  los  valerosos 
centuriones.  Y  algún  moderno  ai  que  diga,  que  dio  el  sar- 
miento ,  y  no  otra  suerte  de  madera  ,  en  significación  de 
su  osadía  ,  y  fortaleza:  porque  su  fruto  ,  que  es  el  licor  del 
vino  ,  haze  los  hombres  fuertes,  y  animosos.  Y  porque  no 
entienda  el  lector  que  se  echan  palabras  al  viento,  aduier- 
ta  que  el  philosopho  y  la  experiencia  nos  enseñan,  que  res- 
plandece en  el  vino  la  virtud  de  que  vamos  tratando.  Dize 
pues  Aristóteles  ,  en  la  partícula  tercera  problema  diez  y 
seys:  Propter  quid  autem  viinim  audaces  facit.  Por  que  ra- 
zón (pregunta)  el  vino  haze  los  hombres  osados  ?  De  suerte 
que  lo  supone  por  cierto;  la  experiencia  también  lo  á  en- 
señado en  mil  ocasiones,  como  se  vio  en  Malta,  quando 
estuuo  oprimida  de  infinito  numero  de  turcos  ,  que  la  tu- 
uieron  sitiada  casi  tres  messes  ,  dándole  cada  dia  ,  por 
vna,  y  otra  parte  a  vn  tiempo  súbitos,  y  espantables  as- 
saltos  ,  renouandose  cada  ora  la  parte  de  los  turcos ,  con 
gente  de  refresco.  Dize  el  autor  que  escriuio  el  cerco  de 
Malta  .  que  como  el  Gran  Maestre  no  tuuiesse  gente  con 
que  refrescar  su  parte,  que  hazia  beber  a  los  soldados  que 
andauan  ya  hechos  mil  pedazos  ,  cansados  entre  cuerpos 
muertos,  a  cadavno  vna  vez  de  vino,  y  esto  muchas  ve- 
zes,  para  que  se  animassen.  y  siruiesse  de  refresco.  Por  la 
qual  industria  deue  ser  el  Gran  Maestre  dignamente  exal- 
tado, y  respetado  por  gran  soldado  ,  pues  con  este  ardid, 
y  otros  uencio  el  poder  del  gran  Turco.  Yo  he  conocido  al- 
gunos destos ,  que  el  vulgo  llama  valentones ,  que  no  auien- 
do  bebido  ,  no  hazen  cosa  señalada,  y  bebiendo  algún  vino 
acometen  cosas,  que  parecen  impossibles;  por  las  quales 
adquieren  fama  de  valientes.  De  los  exemplos  puestos,  y 
de  la  autoridad  del  philosopho  queda  con  euidencia  proua- 
do  ,  que  el  vino  haze  los  hombres  animosps. 

Resplandece  en  este  licor  otra  marauillosa  propriedad, 
por  sola  la  qual ,  quando  no  imprimiera  en  los  ánimos  de 
los  hombres  otra,  deuia  ser  vsado,  con  la  moderación  que 
está  dicha  :  esta  propiedad,  es  alegría,  contento,  y  gozo, 
testigo  es  desta  verdad  el  santo  Propheta  Dauid,  cu  el 
Psalmo  ciento  y  tres  ,  que  escriuio  :  Pro  mundi  commciida- 
fíone,  adonde  hablando  con  Dios  dize,  entre  otras  muchas 
alabanzas  :  Para  que  Señor  produzgas  el  pan  de  la  tierra: 
Et  vinum  la'tifiret  cor  hominis  ,  y  el  vino  alegre  el  corazón 

ni.  12 


—  178  — 

del  hombre.  Y  en  el  libro  tercero ,  de  Esdras  ,  capitulo  ter- 
cero; aquel  mancebo  que  afirraaua  ser  el  vino  la  cosa  mas 
fuerte  del  mundo  ,  entre  otras  virtudes  dize  del ;  que  con- 
uierte  los  entendimientos  de  los  hombres  ,  y  los  reduze  en 
toda  tranquilidad  .  y  alegría  ,  para  que  no  se  acuerden  de 
alguna  tristeza.  El  Eclesiástico  ,  capitulo  treinta  y  vno, 
con diuinas  palabras  dize:  El  vino  desde  el  principio  fue 
criado  para  alegría  del  hombre  .  y  no  para  que  se  embria- 
gue con  el,  Gozo  del  anima,  y  corazón  es  el  vino  bebido 
con  regla.  Estas  son  palabras  del  Eclesiástico.  Ludouico 
Celio  Rodigino  ,  en  el  libro  quarto  de  sus  lecciones  anti- 
guas trae  las  causas  del  contento ,  y  de  sentencia  de  los 
antiguos  afirma  ,  que  el  vino  alegra  Jos  corazones,  bebido 
con  moderación:  porque  aumenta,  y  cria  sangre  loable, 
clara  ,  y  luzida  ,  de  la  qual  mana  alegría,  y  risa  ,  mouida 
de  los  espíritus  claros,  y  resplandecientes,  que  se  leuan- 
tan  de  tal  sangre,  y  esclareciendo  el  assiento  del  anima, 
la  llenan  de  gozo.  De  las  quales  sentencias,  assi  humanas, 
como  diuinas,  parece  auer  criado  el  omnipotente  Dios,  el 
vino,  para  remedio  d^  la  tristeza  ,  y  de  la  vejez.  Assi  lo 
afirma  Platón  ,  en  el  libro  de  legibus  ,  diziendo :  Concedió- 
nos Dios  el  vino,  para  remedio  cíe  la  vejez,  con  el  qual  ale- 
grándonos, nos  ymaginamos,  robustos  mozos.  Trae  la  ra- 
zón Rodigino  ,  en  el  libro  veinte  y  ocho  ,  y  dize  ;  que  el  ca- 
lor de  los  viejos  ,  como  sea  lánguido,  é  imbecilo  ,  reforza- 
do con  el  calor  aduenticio  del  vino,  les  haze  olbidarse  de 
la  senectud,  y  de  su  compañera  la  tristeza.  Muchos  de  los 
sabios  antiguos  dixeron  ,  que  la  tristeza,  y  melancolía, 
sonto^iiío  .  y  venen  i  di1  la  vida  del  hombre,  que  abreuia 
los  dias  de  la  vida  ,  que  la  aniquila  ,  y  consume.  Y  buscan- 
do triaca,  y  antidoto  para  tan  pestífero  mal,  hallaron  ser 
el  remedio  cierío.  ma  vez  de  generoso  vino  ,  qual  es  lo  de 
Sanmartín,  Ciudad  real ,  Guadálcanal  ,  Logrossan ,  Gua- 
dalupe ,  y  otros  tales. 

Trae  esta  doctrina  Rodigino  ,  libro  treinta,  capitulo 
veinte  y  seys.  ablando  de  como  conuiene  que  los  combida- 
dos  estén  con  rostro  alegre  a  la  messa.  Considerando  Aes- 
culapio,  que  el  vino  con  tanta  excelencia  hauienta  la  tris- 
teza de  los  corazones  ,  dixo  que  tenia  este  licor  tanto  poder 
como  los  diosses.  Asclepiades  en  el  volumen  que  escriuio, 
afirma  lo  proprio  ,  diziendo  ser  el  vino  ygual  a  las  deida- 
des. Es  tan  cierto  ,  y  experimentado  lo  que  voy  prouando, 
que  no  ay  persona  de  tan  rudo  entendimiento  ,  que  no  lo 
tenga  por  euidente  ,  y  mas  el  que  vuiere  leydo  aquel  Refrán 
antiguo  de  que  .vsan  los  apassionados  deste  licor,  que  dize. 
Lo  que  no  vá  en  vino , 
va  en  lagrimas ,  y  suspiros. 


—  179  — 

■Que  es  lo  propio  que  dixo  el  poeta  ,  en  el  primero  de  los 
Eneidos  :  Adsis  ketitice  Bachos  datar  k  bona  Iuno. 

Hallanse  otras  gracias  ,  y  excelencias  de  gran  conside- 
ración en  el  antiguo  licor  de  que  tratamos  ,  de  las  quales, 
no  es  la  de  menos  estima  hazer  agudos,  y  ferborosos  poe- 
tas. Doctrina  es  muy  assentada,  que  el  furor  diuino  tiene 
quatro  diferencias  ,  que  son  furor  profetico  ,  amoroso,  ba- 
chico  ,  y  poético;  según  nos  enseña  Platón  ,  en  el  phedon. 
ó  depulchro  ,  adonde  auemos  de  entender,  que  el  furor 
poético ,  es  natural;  pero  que  se  ayuda  mucho  del  furor 
amoroso  ,  y  tanto  que  algunos  bizieron  a  Cupido  el  inuen- 
tor  de  la  poética:  por  lo  qual  el  Petrarcha  dize,  que  el 
amor  le  hizo  poeta,  en  aquella  canción  que  comienza. 

Qual  dolce  empio  antiquo  mió  signore. 

El  furor  prophetico  ,  que  es  diuino  ,  resplandeció  mu- 
cho en  Dauid  ,  y  otros  semejantes  ,  por  inspiración  diuina, 
mas  viniendo  a  nuestro  pensamiento  fundado  en  la  doctri- 
na de  Platón  ,  en  el  lugar  citado,  digo  :  Que  el  furor  Ba- 
chico  ,  que  es  el  del  vino,  es  el  mas  eficaz  material,  para 
la  poética ,  adelgaza  el  entendimiento ,  e  influye  en  los  poe- 
tas conceptos  a  montones  ;  según  se  colige  de  Homero.  Y 
del  poeta  Ennio  se  dize,  que  nunca  entró  a  cantar  las  ba- 
tallas ayuno.  Y  Horacio  afirma  ,  que  la-;  musas  guelen  a 
vino  Luego  de  mañana.  El  antiguo  poeta  Alceo,  y  el  cómico 
Aristoph  mes  .  nunca  hizieron  buen  verso  hinchado  .  y  so- 
noro (  ¡>'re  Rodigino)  sino  quando  estauan  hechos 
vna  sopa  de  vino.  De  aquí  nació  el  prouerbio  Latino  que 
trae  Erasmo:  Aquam  bibens  nihil  boni pañas,  que  es  dezir: 
No  harás  rosa  buena  si  aborreces  el  vino.  Y  otro:  Non  est 
ditirambos  si  bibat  aquam  :  No  e-  poeta  el  que  bebe  agua. 

V  lo  que  es  de  mas  estima  en  este  licor  bebido  en  canti- 
dad suficiente  .  es  que  vúiifica  el  anima,  y  cuerpo,  con- 
seruando  la  salud.  El  Eclesiástico  dixo:  Sanitas  est  anima' 
&  co)'i>ori  sobrius potus.  La  bebida  moderada ,  es  salud  para 
el  anima,  y  cuerpo.  Atheneo  dize  ,  que  los  antiguos  hon- 
rauau  a  Bacho  Higiotes  .  que  es  lo  mismo  que  saludable: 
porque  su  cantidad  moderada,  viuifica  id  alma  ,  y  cuerpo. 
Corroborase  esta  verdad  con  muchos  lugares  de  Galeno, 
principalmente  con  el  que  se  lee  en  el  libro,  Quod  animi 
mores,  capitulo  tercio,  adonde  de  sentencia  de  Theogene. 
medico,  y  suya  afirma  ser  el  vino  bebido  con  excessiua , 
quantidat,  enfermo,  y  si  se  bebe  con  prudencia ,  muy 
sano  :  porque  en  conclusión  'dize  el  vino  cómodamente 
vsado  es  eficaz  auxilio  ,  para  que  el  estomago  cueza  bien 
la  comida,  y  se  distribuya  por  las  venas  se  engendre  loa- 


—  180  — 

ble  sangre,  y  se  sustente  regaladamente  el  cuerpo.  Y  en  el 
tercero  de  temperamentos  afirma  también  ,  que  el  vino  es 
la  cosa  que  con  mas  celeridad  ,  y  presteza ,  nutre  ,  susten- 
ta ,  y  corrobora  nuestros  cuerpos  ,  restaurando  las  fuerzas 
perdidas.  Por  lo  qual  en  el  libro  duodécimo  del  Methodo, 
capitulo  quarto  ,  no  solo  concede  este  licor  Galeno  ,  a  los 
que  están  sanos,  mas  también  a  los  que  padecen  calentu- 
ras sincópales ,  con  falta  de  espíritus:  porque  ninguna  otra 
comida  ,  ni  bebida  ,  con  mas  facilidad  restaura  las  fuer- 
zas; y  para  esto  dize  ,  que  elijamos  vinos  aloques  calidos. 
Y  en  el  octauo  del  Methodo  ,  capitulo  tercero  dize  tratando 
la  curación  de  las  calenturas  diarias,  que  proceden  de  cru- 
dezas ;  que  a  los  que  las  padecen ,  se  ha  de  dar  a  beber 
vino ,  y  que  es  mas  vtil  para  qualquier  efecto  que  no  el 
agua:  porque  ayuda  al  cozimiento  ,  y  mueue  sudor,  y  ori- 
na. Pero  aduiertenos,  que  este  vino  ha  de  servaladi,  de 
pocas  fuerzas,  de  claro  color,  y  delicado.  Y  en  el  proprio 
lugar  afirma ,  que  Hipócrates  lo  concedía  en  calenturas 
agudas. 

Que  accidente  assalta  la  salud  de  los  hombres  ,  que  con 
mas  breuedad  consuma  sus  carnes  ,  y  robe  el  color  de  sus 
rostros,  que  la  vigilia?  El  andar  dando  buelcos  en  la  cama, 
contando  los  toques  del  relox  toda  la  noche  ymagimindo 
mil  disparates?  Pues  el  remedio  deste  tan  graue  mal  se 
halla  en  el  vino  bebido  como  está  dicho:  porque  este  licor 
humedeciendo  el  celebro ,  y  ahuyentando  la  sequedad  de 
todo  el  cuerpo  ,  y  refocilando  el  espíritu  ,  no  con  la  violen- 
cia que  el  opio,  ni  como  los  demás  medicamentos  opiatos, 
estupefacientes,  mas  antes  con  su  calor  húmido  semejante 
al  nuestro  natiuo,  prouoca  los  mortales  a  dulce,  y  profun- 
do sueño.  Enséñanos  esta  verdad  la  experiencia  quotidia- 
na,  y  Galeno  en  el  libro  segundo  de  los  lugares  enfermos, 
capitulo  ultimo.  Y  el  poeta  Griego  Cipro,  hablando  con 
Menalao  dize  ,  que  los  diosses  criaron  el  vino ,  para  tres 
fines  ,  para  la  salud  de  los  hombres  ,  para  la  qual  conuiene 
la  primera  vez,  que  se  bebe  en  la  comida;  y  para  que  se 
amen  dize  ,  que  se  ha  de  beber  segunda  vez ,  y  la  tercera, 
para  el  sueño.  Refiere  esta  doctrina  Celio  Rodiginq ,  en  el 
libro  dezimotercio  de  sus  lecciones,  capitulo  vndecimo  ,  el 
qual  la  confirma  en  el  libro  veinte  y  ocho,  capitulo  veinte 
y  nueue. 

Pero  lo  que  es  mas  de  considerar  ,  acerca  deste  licor ,  y 
lo  que  admira  los  hombres,  es  que  siendo  de  su  natural  ca- 
lido ,  aplaca,  y  mitiga  la  sed,  mas  que  el  agua;  la  expe 
rienda  lo  muestra,  y  el  philosopho  lo  dize,  en  el  proble- 
ma quarto  de  la  partícula  vigésima  séptima:  Yin  ¡un  vtique 
magis  süim  sistit  quam  aqua:  El  vino  mas  aplaca  la  sed, 


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que  el  agua.  Pedro  de  Aporto  ,  en  el  comentario  es  de  pare- 
cer r  que  este  vino  que  aplaca  la  sed  ,  sea  muy  frió.  Mas  el 
padre  de  la  medicina  Hipócrates,  en  el  libro  de  Dieta  sa- 
ludable, nos  manda,  que  para  estinguir  la  sed  ,  demos 
vino  muy  frió  ,  y  aguado,  cercenando  la  comida  y  el  exer- 
cicio. 

El  medico  Isac  ,  como  refiere  Pedro  de  Apono ,  no  solas 
las  virtudes  dichas  atribuye  al  vino;  pero  también  afirma 
que  se  halla  en  el  la  propriedad  de  la  triaca  magna:  por- 
que calienta  admirablemente  los  cuerpos  frios ,  y  por  el 
contrario  refresca  los  calidos ;  cosa  que  pasma  los  entendi- 
mientos, y  que  no  se  halla  en  otro  medicamento  ,  mas  que 
en  la  triaca  ,  y  en  el  vino:  y  si  la  triaca  es  el  mas  prestan- 
tissimo  medicamento,  de  quantos  la  humana  naturaleza, 
hasta  nuestros  tiempos  ha  inuentado,  crean  todos,  que 
possee  tan  euidentes  ,  y  milagrosas  virtudes  ,  contra  todo 
genero  de  veneno  ,  y  otros  males:  porque  se  compone  ,  y 
haze  de  oloroso  vino,  sin  el  qual  la  triaca  seria  de  ningún 
efecto  :  porque  faltándole  el  vino,  le  falta  el  alma. 

Considerando  Dioscorides,  que  el  vino  possee  facultad 
contra  veneno  ,-le  manda  dar  a  los  que  vuieren  tomado  to- 
sigo de  la  cicuta  ;  con  la  qual  bebida  de  vino  sanan  luego 
los  atossigado>.  V  si  no  me  creen  a  mi,  lean  á  Dioscorides, 
en  el  libro  quarto,  capitulo  ochenta.  Y  á  Rodigino  ,  en  el 
libro  veinte  y  ocho ,  capitulo  treinta  y  cinco  ,  donde  de 
sentencia  de  Galeno  ,  y  de  todos  los  sabios  antiguos  afirma 
ser  el  vino  vnico  solacio,  y  refrigerio  de  la  vida  humana, 
y  el  que  restaura  el  espíritu  perdido  ,  y  alarga  la  vida,  y 
defiende  de  veneno. 

Y  porque  he  visto  algunos  que  sin  fundamento  de  ra- 
razon  ,  a  carga  cerrada ,  y  no  haziendo  distinción  alguna, 
priuan  deste  licor  a  todo  genero  de  gentes  con  gran  daño 
de  las  saludes  ,  y  aun  de  los  señores  de  viñas  :  díganme  es- 
tos inuencíoneros  ,  si  fue  buen  medico  Galeno?  Sí  Hipócra- 
tes fue  inuentor  de  la  racional  medicina  ?  Pues  estos  insig- 
nes varones  lo  vsaron  :  porque  auemos  de  priuar  deste 
bien  a  los  mortales?  Auicena  de  nación  moro  ,  vno  de  los 
mas  insignes  médicos  ,  que  el  mundo  a  tenido  ,  aunque 
contra  su  maldita  seta  ,  lo  bebia  ;  como  dize  Sorsano  ,  en 
la  vida  que  escriue  del  mismo  Auicena.  Alaba  el  vino  este 
medico,  en  el  libro  primero ,  sen.  segunda,  doctrina  segun- 
da, capitulo  quinze  ,  adonde  díze,  que  es  de  las  cosas  que 
crían  mas  loable  humor  en  las  venas.  Y  en  la  sen.  tercera, 
libro  primero,  manda  expressamente  ,  que  los  viejos  lo 
beban,  para  que  juntamente  prouoque  la  orina  y  caliente 
el  cuerpo.  Y  en  el  libro  quarto,  sen.  séptima  ,  tractado  se- 
gundo, capitulo  segundo,  aürma  ,  que  es  el  vino  de  aque- 


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lias  cosas  que  hazen  claro  ,  y  rubicundo  el  color  del  rostro. 
Pues  si  este  insigne  medicó  moro,  forzado  de  la  razón, 
atropellaua  su  maldita  ley,  y  seta,  que  manda  ,  que  no  lo 
beban ,  y  el  lo  bebia  ,  y  lo  alaba  en  todas  las  partes  que  he 
referido,  y  en  otras  muchas:  porque  no  lo  beberán  tem- 
plada ,  y  sobriamente  los  Christianos  a  quien  parece  que 
nuestro  Redemptor  Dios  quiso  mostrar  que  era  cosa  vtil 
beberlo ,  en  aquel  famoso  milagro  que  obró  en  las  bodas 
de  Cana  de  Galilea,  mudando,  y  conuirtiendo  el  agua  en 
vino  ,  á  la  vista  de  su  Santissima  Madre  ,  y  de  gran  nume- 
ro de  combidados :  con  el  qual  milagro  mostró  ,  y  manifes- 
tó Ghristo  nuestro  Redemptor  su  Gloria.  Adonde  auemos 
de  entender  euidentemente  ,  que  si  el  vino  fuera  nociua 
bebida,  para  los  humanos,  vsandolo  con  moderación, 
Ghristo  nuestro  Redemptor  ,  no  lo  diera  a  sus  amigos. 

Pe  todo  lo  dicho  hasta  aqui,  conocerá  el  que  lo  aduir- 
tiere  sin  passion  ,  quan  necessario  sea  el  vino  para  la  sa- 
lud ds  los  hombres  ,  y  quan  celebrada  cosa  fue  de  todos  los 
antiguos,  y  modernos  ;  pues  no  se  sabe  curar  llaga  anti- 
gua ,  ni  fresca,  ni  dezirse  ensalmo  entre  soldados,  ni  res- 
tituyr  el  animo  perdido  a  los  misserables  desmayados, 
sin  que  enteruenga  el  autoridad  del  vino  :  el  qual  licor  sus- 
tenta como  comida  ,  y  aplácala  sed  como  bebida  ,  y  sirue 
de  condimento  en  los  guisados.  En  resolución  no  se  á  ha- 
llado licor  que  compita  con  el  ni  que  juntamente  cure  el 
animo,  y  cuerpo,  haziendo  los  hombres  prudentes,  como 
se  podra  ver  en  aquel  emblema  tan  celebrado  de  Alciato, 
cuyo  titulo  es:  Vino prudentiam  augéri.  Con  el  vino  se 
aumenta  la  prudencia. 

Ucee  Bachus  patee ,  &  Palas  communilee  ambo 
templa  tcnent.  Sobóles  vteaque  veea  Iouis. 

De  todo  lo  propuesto  hasta  aqui  ,  se  sfica  en  limpio  la 
conclusión  desta  question  tan  reñida;  la  qual  es.  que  el 
vino  bebido  sobriamente  ,  y  con  templanza  ,  es  admirable 
remedio,  y  vnico  refrigerio  de  los  hombres,  assi  para  la 
salud,  como  para  las  cosas  de  prudencia  ,  pero  bebido  sin 
tiento,  á  rienda  suelta,  y  sin  moderación,  es  causa  de  mu- 
chas misserias,  y  vicios;  en  fin  es  la  piedra  del  toque  en 
que  se  conoce  lo  que  es  cada  vno.  Prueuase  bien  esta  con- 
clusión con  todo  lo  que  hasta  aqui  se  a  dicho  por  vna,  y 
otra  parte  ,  y  con  vna  sentencia  de  san  Ambrosio  ,  del  ter- 
cero exameron  ,  que  comienza:  Deus  qui  scieet  quod  rhutm 
sobeie  polatum.  La  qual  refiere  Mercado  en  la  institución 
segunda  del  libro  primero. 

Pero  ase  de  aduertir ,  que  entonces  se  bebe  el  vino  tem- 


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pladamente  ,  quando  se  consideran  el  temperamento  del 
que  lo  bebe  ,  y  la  edad  ,  y  el  temple  de  la  tierra  ,  y  región 
en  que  se  vine:  porque  conforme  la  variación  destas  cosas, 
se  varia  también  la  quantidad  ,  y  qualidad  del  vino:  y  assi 
digo  ,  que  los  cuerpos  calidos  en  su  temperamento ,  o  por 
su  edad  ,  beban  el  vino  aguado  ,  mas  ,  o  menos  ,  conforme 
fuere,  mas  o  menos  el  calor.  Considerando  Hipócrates  esto, 
dixo;  que  los  de  naturaleza  calida,  bebiessen  vino  muy 
aguado,  y  blando.  Y  aunque  es  verdad  que  Platón  en  el  li- 
bro de  íegibusdize;  que  los  niños  no  beban  vino  hasta  la 
edad  de  diez  y  ocho  años ,  con  todo  esso  Hipócrates ,  a  quien 
se  á  de  dar  crédito  dize ;  que  los  niños  pequeños  ,  se  han 
de  mojar  en  agua  caliente  ,  y  beber  vino  muy  aguado :  esto 
dixo  en  el  libro  de  dieta.  Y  en  el  libro  de  aqua,  aere,  &  lo- 
éis ,  afirma,  que  para  que  los  niños  se  crien  sanos,  y  sin 
piedra  ,  beban  vino  muy  aguado  :  porque  esto  no  abrassa, 
ni  desseca  las  venas.  Que  los  viejos  lo  ayan  de  beber  es 
muy  cierto,  de  sentencia  de  Platón,  y  de  toda  la  escuela 
medica:  y  tanto,  que  dizen  ser  su  total  remedio  ,  para  re- 
iuuenescer.  Los  de  mediana  edad  ,  lo  han  de  beber  ,  no  tan 
puro  como  los  viejos  ,  ni  tan  aguado  como  los  niños. 

Tomando  indicación  del  tiempo  ,  dize  Celso  ,  y  Platina, 
que  el  Imbierno  se  beba  en  menos  quantidad ;  pero  mas 
puro ,  y  el  estio  mas  aguado ,  y  mas  quantidad.  Assimismo 
los  moradores  de  regiones  frías,  lo  beberán  mas  puro,  y 
los  que  habitan  lugares  calidos ,  blando ,  blanco  ,  y  agua- 
do ,  y  los  de  regiones  templadas,  guarden  medio  entre  vno, 
y  otro. 

Conuiene  considerar  también  la  naturaleza  del  vino: 
porque  los  que  son  de  robusto  cuerpo ,  y  trabajadores  de- 
uen  beberlo  tinto  ,  y  de  sustancia  gruessa,  para  sufrir  me- 
jor los  trabajos;  pero  la  gente  vrbana,  los  que  hazen  poco 
mouimiento  corporal,  y  tratan  de  letras  ,  a  estos  tales  con- 
uiene lo  blanco,  y  delicado  ,  también  como  a  los  que  son 
de  carnes  apretadas  ,  y  angostas  venas;  mas  los  que  son 
muy  abiertos  de  poros  ,  vsarán  de  lo  tinto. 

Aduiertcse  que  siempre  se  cueza  bien  el  vino  en  el  es- 
tomago :  porque  de  auer  falta  en  esto,  se  conuertirá  en  hu- 
mores frios,  flegmaticos,  causa  de  mil  enfermedades. 

Los  autores,  comunmente,  escriuen  muchas  diferen- 
cias de  vinos  ,  y  bebidas:  de  las  qualcs  la  zerbeza  vsada  en 
Flandes  ,  y  en  Inglaterra  ,  se  haze  de  cenada,  o  trigo  ,  con 
Inpulos.  Y  los  Indios  hazen  también  bebida  de  maiz,  y  pal- 
mas. Los  Vizcaynos  la  sidra  ,  hecha  de  zumo  de  manzanas. 
Trató  de  todas  estas  diferencias  Plinio  ,  en  el  libro  veinte  y 
tres  ,  capitulo  primero  ,  y  en  el  libro  catorze  ,  capitulo 
diez  y  seys.  Escogerá  pues  el  prudente  de  todas  estas  dife- 


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rencias  ,  la  mas  conueniente  a  su  temperamento,  edad, 
región,  y  tiempo  del  año  :  porque  aquella  será  mas  a  pro- 
posito de  su  salud  ,  y  la  que  aconseja  el  prouerbio  presen- 
te ,  y  la  que  dize,  que  no  se  tenga  en  poco,  antes  se  estime 
como  medicamento  ,  conforme  a  su  natural  de  cada  vno: 
por  lo  qual  no  se  ha  de  dar  al  vezino ,  pues  en  ella  consiste 
la  salud  de  los  hombres,  a  quien  suplico  quando  este  dis- 
curso lean  no  entiendan  soy  apassionado  ,  por  el  licor  de 
que  he  tratado:  pues  que  no  le  bebo  ,  mas  la  razón  puede 
tanto,  que  no  se  á  podido  escusar  lo  dicho.  Y  porque  no  ai 
lugar,  para  comentar  en  este  tratado  breue  ,  todos  los  Re- 
franes de  vino  los  escriuo  aqui ,  sin  declaración  :  cogi- 
los  yo  de  varios  autores,  principalmente  del  Comendador 
Hernán  Nuñez. 

Vino  sine  aqua  ,  corpore  triaca  ,  aqua  sine  vino  ,  corpore  venino. 

Vino  vsado  ,  y  pan  mudado. 

Vino  marido  ,  que  me  ñno. 

Ajo  pío,  y  vino  puro  ,  passan  el  puerto  seguro. 

A  torrezno  de  tocino  ,  buen  golpe  de  vino. 

Beber  a  codo  alzado  ,  hasta  ver  las  armas  del  mal  logrado. 

A  bocado  harón ,  esp  jlada  de  vino. 

Agua  al  higo  ,  y  a  la  pera  vino. 

Amárgame  el  agua  marido  ,  amárgame  ,  y  sábeme  el  vino. 

Beber  de  codo  ,  y  caualgar  de  poyo. 

El  peze ,  y  el  cochino  ,  la  vida  en  el  agua  ,  y  la  muerte  en  el  vino. 

Después  de  beber,  cada  vno  dize  su  parecer. 

El  vino  anda  sin  calzas. 

Dixo  la  leche  al  vino  ,  bien  seays  venido  amigo. 

Tal  es  el  vino  para  los  gargajos  ,  qual  san  Bartolomé  para  los 
diablos. 

Do  entra  beber ,  sale  saber. 

Hombres  buenos,  y  picheles  de  vino,  apaciguan  el  ruydo. 

La  casa  enuinada,  medio  empeñada. 

La  vida  del  perdido .  poco  dinero  ,  y  harto  de  vino. 

La  que  se  enseña  a  beber  de  tierna ,  embiará  el  hilado  a  la  ta- 
berna. 

La  leche  con  el  vino ,  tornase  venino. 

Quando  el  viejo  no  puede  beber  ,  la  guessa  le  pueden  hazer. 

La  muger,  y  el  vino,  sacan  al  hombre  de  tino. 

Lo  que  no  va  en  vino  ,  va  en  lagrimas  ,  y  suspiros. 

Quien  tras  ensalada  no  bebe  ,  no  sabe  lo  que  pierde. 

No  ai  tal  testigo,  como  vn  muduelo  de  vino. 

Puerco  fresco,  y  vino  nueuo,  Christianillo  al  cementerio. 

No  me  echeys  agua  en  el  vino ,  que  andan  gusarapas  por  el  rio. 

Quando  comieres  pan  reciente  ,  no  bebas  de  la  fuente. 

La  leche ,  y  el  vino ,  hazen  al  viejo  niño. 

Con  las  peras  vino  bebas ,  y  sea  el  vino  tanto  ,  que  ande  la  pera 
nadando. 

Pan  á  hartura,  y  vino  a  messura. 

Pan,  y  vino  andan  camino,  que  no  mozo  garrido. 

Suelas  ,  y  vino  ,  andan  camino. 


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Lixo  Salomón  ,  que  ei  buen  viuo  alegra  el  corazón. 

Si  como  me  diste  en  el  ojo  ,  me  dieras  en  el  jarro ,  bonica  me  auias 

parado. 
El  vino  como  Rey ,  y  el  agua  cómo  buey. 
Sangraos  Marina  ,  sopa  en  uino  es  medicina. 
Si  assi  corres  como  bebes,  vamonos  a  liebres. 
Si  quereys  que  bayle  ,  ande  el  barril  delante. 
De  las  aues  que  alzan  el  rabo  ,  la  peor  es  el  jarro. 


Comida  fria ,  bebida  caliente, 
nunca  hizieron  buen  vientre. 


REFRAX  XXXVII. 

1  ertenece  esta  sentencia ,  al  modo  de  vsar  la  comida ,  y 
bebida ;  y  assi  me  pareció  ,  por  contener  en  si ,  cosa  de  tan- 
ta importancia ,  como  saber  si  es  conueniente  a  la  salud, 
comer  caliente ,  y  beber  frió ,  ingerirla  con  las  que  basta 
aqui  se  an  declarado,  que  tratan  de  la  comida  ,  y  bebida. 
Dize  pues  que  la  comida  fria  ,  y  la  bebida  caliente :  son  de 
gran  inconueniente  á  la  salud.  Y  por  el  contrario  auemos 
de  entender  ,  que  quiere  el  presente  prouerbio  ,  que  para 
la  conseruaciou  de  la  salud,  vsemos  a  comer  actualmente 
caliente  ,  y  á  beber  actualmente  frió. 

Prueuase  el  primer  miembro  deste  Refrán  que  nos  exor- 
ta  a  que  vsemos  a  comer  caliente ,  con  autoridades ,  con 
razón  ,  y  con  la  experiencia.  La  autoridad  es  del  principe 
Auiceaa,  que  en  el  libro  primero  ,  sen.  tercera,  doctrina 
segunda,  capitulo  séptimo  ,  tratando  del  orden  que  se  á  de 
tener  en  la  comida  ;  dize  por  expressas  palabras,  que  en 
tiempo  de  Imbierno  ,  comamos  el  manjar  actualmente  ca- 
lido ,  y  por  el  Estio  con  algún  calor,  aunque  sea  poco.  Y 
en  la  sen.  sexta  del  libro  quarto,  tratado  segundo  ,  par- 
ticularmente del  pescado  nos  enseña  ,  que  lo  comamos  ca- 
liente :  porque  de  comerlo  frió  (dize)  se  suelen  seguir  acci- 
dentes tan  vebcmentes  ,  como  del  veneno  de  los  bongos. 
Por  lo  qual  escriuo  en  este  proprio  lugar  la  curación  de 
tan  grane  mal.  Del  proprio  parecer  es  Paulo  Agineta  ,  en 
el  libro  primero,  capitulo  cinquenta  y  qualro;  adonde 
afirma ,  que  la  carne  ,  y  legumbres  ,  se  han  de  comer 
calientes. 

La  razón  también  nos  dá  a  entender  el  prouccbo  de  la 
comida  caliente :  porque  la  comida  es  necessaria  para  apla- 
car la  hambre;  la  qual  nos  acuerda  ,  que  el  cuerpo  esta 


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necessitado  de  sustancia  solida  ,  seca,  y  calida  ,  assi  como 
la  sed  nos  haze  dessear  lo  frió,  y  húmedo.  De  lo  qual  en- 
tenderemos, que  la  comida  caliente  ,  satisfará  mas  el  ape- 
tito del  comer,  que  la  fria,  pues  se  dessean  cosas  calientes. 

Prueuase  también:  porque  aquella  comida  causará  me- 
jor vientre,  que  con  mas  facilidad  se  cueze  en  el  estoma- 
go ;  pues  la  comida  caliente  con  mas  breuedad  se  cueze ,  y 
conuierte  en  chilo :  porque  el  calor  natural  del  estomago, 
tiene  menos  que  hazer  para  calentarla  ,  y  alterarla:  luego 
la  comida  caliente  será  mas  saludable  :y  por  el  contrario 
la  fria  ,  como  dize  el  Kefran  .  nunca  hará  buen  vientre.  Re- 
fuérzase la  razón  desta  sentencia  :  porque  si  la  bebida  es 
fria  (como  es  verdad  que  lo  á  de  ser)  y  la  comida  también 
lo  fuesse,  resultada  de  la  frialdad  de  lo  vno,  y  de  lo  otro, 
que  el  calor  natural  del  estomago,  se  apagaria,  y  ahoga- 
ría o  por  lo  menos  se  debilitaría  ,  de  suerte  que  se  siguíes- 
sen  graues  inconuenientes  ,  que  es  lo  que  dizc  el  prouer- 
bio:  Nunca  hizo  buen  vientre. 

La  experiencia  a  quien  se  deue  gran  crédito  ,  es  quien 
mas  a  esclarecido  esta  verdad,  con  los  dessastrados  suces- 
sos  de  varias  enfermedades ,  causadas  en  los  que  comen 
frío,  o  fiambre;  los  quale?  están  muy  próximos  a  perlesía, 
apoplexia  ,  y  gota,  y  otros  males,  que  se  engendran  de 
crudezas  de  estomago,  bechas  por  la  frialdad  "actual  de  lo 
que  se  come.  Y  quahdo  no  luego  ,  el  proprio  dia  que  se  co- 
meten esto-í  yerros  se  paguen  con  las  enfermedades  dichas, 
por  lo  menos,  es  cierlo.  que  sentirán  en  sus  vientres  algu- 
nas indisposiciones,  dolores  ,  ventosidades  .  vómitos  ,  o  cá- 
maras ;  como  dize  nuestra  sentencia. 

Aduiertase  aquí  para  respuesta  de  las  objecciones  que 
se  podrían  poner,  que  la  comida  de  que  trata  este  Refrán, 
es  aquella  que  se  haze  de  carnes ,  y  pescados  cozidos  ,  o  as- 
sados,  o  guisados  al  fuego  ,  en  sartén ,  o  cazuela,  o  en  for- 
ma de  pasteles  ,  o  en  otra  diferencia  de  guisados :  los  qua- 
les  manjares  han  de  ser  calientes:  porque  de  comerse  fríos, 
resultaran  las  pessadumbres  de  vientre,  que  auemos  di- 
cho, que  ya  qnalquier  prudente  tendrá  experimentadas. 
Y  assimismo  se  á  do  entender  que  no  quiere  nuestro  Re- 
frán, que  esta  comida  sea  tan  caliente,  que  el  calor  estra- 
ño  della  venza  el  natural  del  estomago ,  y  alze  ampollas  en 
la  boca  ;  antes  este  calor  de  la  comida  ,  deue  ser  fácil  tem- 
plado, y  suauc,  considerando  el  tiempo  del  año ,  y  la  edad : 
y  complexión  del  que  lo  come  :  porque  el  Imbierno  ;  como 
afirma  Auicena,  en  el  lugar  citado  ,  se  ha  de  comer  la  co- 
mida mas  caliente ,  que  en  el  Estio.  Y  los  viejos,  o  flemáti- 
cos .  assi  mismo  la  podran  vsar  con  mas  calor  ,  que  los  mo- 
zos ,  y  coléricos. 


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Aduiertase  también,  que  ai  muchas  comidas  ,  que  con- 
uiene  comer  frias  :  estas  son  el  pan  ,  el  qual  primero  que 
se  coma,  se  ha  de  enfriar,  muy  cubierto  :  porque  el  propio 
calor  que  se  le  pega  del  horno,  consuma  el  agua  ,  y  hume- 
dad ,  que  al  tiempo  del  amassar  se  le  mezcla  :  y  quando  ya 
está  frió,  que  es  mas  de  diez  horas  después  de  auerse  cozi- 
do,  siendo  ya  exalada  por  vapores  el  agua,  entonces,  es  su 
propria  ocasión  de  ser  comido  ,  como  prouamos  en  el  co- 
mento de  la  sentencia,  que  dize:  Pan  de  ayer.  Assimismo 
ai  otras  comidas ,  las  quales  en  el  tiempo  del  Estío  ,  quando 
se  está  el  mundo  abrassando ,  o  quando  el  paciente  está 
afligido  con  calor  de  calentura  ,  o  porque  su  propria  natu- 
raleza lo  pide  assi ,  se  han  de  comer  frias.  Estas  son  las  ci- 
ruelas, moras,  manzanas,  cerezas,  guindas,  melones, 
granadas,  y  las  demás  frutas  del  Estio :  y  Otoño:  de  las 
quales  dize  Galeno,  que  auemos  de  vsar  ,  mas  por  medica- 
mento, para  refrigerarnos,  que  por  comida  para  susten- 
tarnos :  como  se  ve  muy  claro  en  el  capitulo  veinte  y  qua- 
tro  del  libro  segundo  de  la  facultad  de  los  alimentos  ;  adon- 
de hablando  déla  granada,  dize  ,  que  siempre  se  coma  por 
medicamento  ,  y  no  por  alimento.  Y  en  el  capitulo  vndeci- 
mo  del  proprio  libro  ,  dize  ,  que  las  moras  se  coman  frías 
al  principio  de  la  messa.  para  que  nos  refresquen  ,  y  ablan- 
den el  vientre.  Destas  frutas  pues.de  que  vsa  el  hombre. 
para  defenderse  del  calor  del  tiempo,  ó  de  alguna  enfer- 
medad colérica :  destas  pues  no  se  á  de  entender  el  Refrán : 
porque  antes  conuiene  comerlas  frias,  para  defenderse 
del  calor. 

La  segunda  parte  de  la  sentencia  dize  :  Bebida  calien- 
te ,  &c.  Adonde  parece  que  auemos  de  entender,  que  siem- 
pre para  viuir  con  salud  nos  donemos  guardar  de  beber  el 
agua ,  o  vino  tibio ,  o  caliente.  Esto  proprio  nos  enseña  Aui- 
cena  ,  en  el  libro  primero  ,  sen.  segunda,  doctrina  segun- 
da, capitulo  diez  y  seys;  adonde  tratando  del  agua  dize, 
que  la  que  no  fuere  fría,  corrompe  la  digestión,  haze  na- 
dar el  manjar  en  el  estomago  .  no  quita  la  sed  ,  es  causa  de 
hidropesía .  y  consume  el  cuerpo  con  su  calor.  Y  el  proprio 
autor,  en  la  tercera  del  primero  afirma  segunda  vez  este 
parecer.  Isac,  y  Aliabas  insignes  médicos,  dixeron  lo  mis- 
mo. Y  Rasis  en  el  libro  tercero  de  los  que  escriuio  al  Rey 
Almanzor  dize  assi:  El  agua  que  no  tiene  tanta  frialdad, 
que  con  ella  de  contento  al  gusto  del  que  la  bebe,  hincha 
el  vientre  ,  no  mitiga  la  sed ,  destruye  el  apetito,  y  la  gana 
de  comer,  y  consume  el  cuerpo:  y  concluye  con  dezir,  que 
no  es  cosa  que  conuiene  para  la  salud  dexar  de  beber  frió. 
Pero  para  que  nos  cansamos  ,  prouando  con  autoridades, 
lo  que  cada  dia  se  experimenta .  pues  es  cierto  que  el  agua 


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sin  frialdad,  quita  la  gana  de  comer;  de  suerte  que  ai 
quien  el  dia  que  la  bebida  no  está  fria  ,  o  no  come  ,  o  si 
come  es  por  fuerza  ,  y  con  tristeza ,  no  le  satisfaziendo  lo 
que  bebe.  De  adonde  se  sigue  indigestión  de  estomago, 
ventosidades ,  dolores  de  vientre  ,  que  es  lo  proprio  que  nos 
dize  el  Refrán. 

Y  si  alguno  dixere ,  que  Auicena  en  el  capitulo  diez  y 
seys,  de  lasen,  segunda,  que  agora  citamos,  manda  beber 
vna  vez  de  agua  caliente.  Respondo  que  Auicena  la  vsa 
por  medicamento,  estando  el  vientre  ayuno  ,  para  limpiar 
las  flemas  del  estomago ,  y  para  que  el  vientre  duro  se 
ablande ,  y  alargue ,  y  no  la  vsa  por  la  bebida  principal 
que  se  mezcla  con  la  comida,  que  es  de  la  que  dize  el  Re- 
frán ,  que  sea  fria  y  no  caliente. 

Ofrécese  para  mas  perfecta  declaración  desta  sentencia, 
la  ocasión  (que  ella  propria  se  nos  a  venido  á  las  manos)  de 
sacar  en  limpio,  y  aueriguar,  si  conuiene  parala  salud  be- 
ber muy  frió  ;  pues  dize  el  Refrán  ,  que  la  bebida  ba  de  ser 
fria,  y  lo  aueinos  prouado  con  autoridades  ,  y  razones. 

Acerca  de  la  dificultad  propuesta,  están  diuididos  los 
gustos  de  los  hombres  en  dos  encontrados  vandos.  De  los 
quales  vnos  defienden  a  bocados  (como  dizen)  que  no  con- 
uiene beber  frigidissimo.  Otros  por  el  contrario,  fundados 
en  la  delectación  que  causa  la  bebida  fria ,  y  dexandose  lle- 
nar de  lo  que  el  vulgo  en  estos  tiempos  vsa  (y  tanto  que  se 
tiene  por  caso  de  honra  enfriar  con  nieue)  sin  considerar 
el  daño  ,  o  prouecho ,  que  de  tal  bebida  puede  resultar, 
afirman  ser  de  importancia ,  el  beber  todo  el  año  extrema- 
mente frió.  Y  assi  ai  algunos  tan  viciosos  en  este  estre- 
mo ,  que  en  el  mes  de  Enero,  quando  el  mundo  se  está 
elando,  y  el  agua  está  (conforme  al  tiempo)  frigidissima, 
buscan  velos ,  y  carámbanos ,  para  enfriar  con  ellos ,  y  ha- 
zer  dellos  vasos  ,  por  donde  beber. 

Conuendra  pues  ,  para  aueriguar  esta  discordia  ,  y  para 
que  cada  vno  entienda ,  lo  mas  conueniente  a  la  salud,  dis- 
putar tres  puntos.  El  primero  es ,  si  conuendra.  que  los 
hombres  sanos  beban  el  agua  mas  fria  que  lo  que  ordina- 
riamente suele  estar  en  las  fuentes  o  tinajas  ,  como  la  dá  el 
tiempo.  El  segundo  ,  con  que  leyes,  y  condiciones  se  podra 
beber  frió,  que  haga  menos  daño.  Y  el  tercero,  qual  sea 
mejor  modo  de  enfriar. 

Viniendo  pues  al  primer  punto,  que  es  si  conuiene  para 
la  conser nación  de  la  salud ,  beber  los  que  viuen  sanos  frió, 
mas  que  medianamente,  dezimos  que  parece  que  no;  se- 
gún doctrina  del  gran  Hipócrates,  en  el  libro  quinto  de 
sus  aphorismos,  sentencia  diez  y  siete;  adonde  dize,  que 
lo  frió  causa  pasmos ,  y  temblores  de  calentura.  Galeno  en 


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el  comento  deste  aphorismo,  afirma  lo  mismo,  y  dize,  que 
se  ha  de  entender  de  la  frialdad  ,  sin  moderación.  El  pro- 
prio  Hipócrates,  en  el  aphorismo  diez  y  ocho,  que  se  sigue 
al  que  agora  cité  ,  buelue  adezir:  Lo  frió  es  enemigo  a  los 
huessos,  a  los  dientes  ,  a  los  neruios  ,  a  los  sessos,  y  al 
tuétano  del  espinazo.  Y  mas  adelante ,  en  la  sentencia  vein- 
te y  quatro,  tratando  de  la  bebida  estremamente  fria  dize: 
Lo  trio  como  nieuc  ,  o  yelos,  es  enemigo  al  pecho  ,  mueue 
tos,  rompe  las  venas  ,  y  causa  corrimientos.  Galeno  en  el 
comentario ,  es  del  proprio  parescer.  Y  el  docto  Vega  ,  de- 
clarando este  aphorismo  dize ,  que  la  bebida  tan  fria  como 
nieue  ,  no  solo  causa  los  daños  que  el  aphorismo  enseña, 
mas  que  también  debilita  el  estomago  ,  higado ,  tripas, 
vexiga,  y  neruios;  y  pasma  los  dientes.  En  este  lugar  Vega, 
reprehende  ásperamente  a  los  que  beben  tan  frió.  Y  Valles, 
sobre  el  proprio  aphorismo  ,  dize ,  que  los  que  beben  muy 
frió;  siempre  están  promptos  ,  para  granes  males.  Y  con- 
firma este  parecer  en  su  philosophia  sagrada,  declarando 
aquel  lugar  de  la  sagrada  Escriptura,  que  se  lee  en  el  ca- 
pitulo veinte  y  cinco  de  los  prouerbios:  Sicut  frigus  ni- 
uis,  &c.  Galeno  ,  en  el  libro  de  buenos,  y  malos  alimentos, 
al  fin  del ,  persuade  con  razones  a  los  vrbanos  ,  que  no  se 
exercitan  ,  que  huyan  de  la  nieue:  porque  aunque  con  la 
juuentud  (dize)  no  sientan  el  daño  ,  con  todo  esso  en  co- 
menzando a  declinar  la  edad,  se  hallarán  enfermos  de 
gota,  y  délas  entrañas,  y  torpes  en  sus  mouimientos. 
Auicena  que  fue  principe  de  la  medicina  arábiga ,  confir- 
ma por  expressas  palabras  el  parecer  de  Galeno ,  en  la  sen. 
tercera  del  primero  ,  capitulo  octauo.  Y  en  el  libro  segun- 
do, tratado  segundo  dize  :  La  nieue  es  mala  para  los  viejos, 
y  para  los  que  crian  flemas  en  el  estomago,  ofende  los 
neruios,  y  caúsala  sed.  Este  proprio  autor,  enlaparte 
segunda  de  sus  cánticos ,  numero  veinte  y  siete  ,  nos  amo- 
nesta,  que  no  frequentemos  la  bebida  fria,  como  nieue: 
porque  destruye  los  neruios. 

No  solo  las  autoridades  referidas  prohiben  la  bebida  ex- 
cessiuamente  fria,  mas  también  la  razón  lo  testifica.  Por- 
que según  Hipócrates  ,  y  buena  philosophia  ,  todo  aquello 
que  repentinamente  nos  altera  mucho  «n  calor,  o  frialdad, 
es  peligroso  ,  y  aborrecido  de  nuestra  naturaleza:  pues  vna 
bebida  de  agua,  casi  estremamente  frigida ,  cierto  es  que 
altera  el  estomago,  enfriandole  repentinamente ,  y  no  solo 
el  estomago ,  mas  consecutiuamente  todo  el  cuerpo:  de 
adonde  se  sigue  bien,  ser  pernicioso  el  beber  muy  frió  por 
la  flaqueza  que  el  estomago  adquiere;  y  que  deste  incon- 
ueniente,  se  causan  todos  los  males,  que  los  autores  arri- 
ba citados  nos  ponen  a  los  ojos. 


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A  las  autoridades  ,  y  razones  dichas  Juntan  los  temero- 
sos de  la  bebida  fria  (para  defender  su  opinión)  historias 
de  casos  espantosos  ,  y  muertes  no  pensadas  ,  causadas  de 
bebidas  frias,  que  no  sucedieran  con  la  bebida  templada. 
Pero  los  del  contrario  vando,  los  que  se  suspenden,  y 
dan  mil  gracias  á  Dios  cada  vez  que  beben  elado.  Los  que 
no  comen  si  no  ai  nieue  ,  los  que  darán  su  patrimonio  por 
vna  vez  muy  fria,  responden  de  por  junto,  a  todas  las  sen- 
tencias de  Hipócrates,  de  Galeno,  y  de  Auicena  diziendo, 
que  estos  insignes  varones  ,  no  vituperan  la  bebida  fria  que 
se  á  enfriado  arrimada  a  nieue  ,  sino  aquella  que  distila  de 
la  propria  nieue,  o  carámbanos  :  la  qual  es  cierto  ,  que  es 
muy  noeiua  á  la  salud;  como  Hipócrates  ,  Galeno  ,  y  Aui- 
cena enseñan  en  muchos  lugares  quR  adelante  se  pon- 
drán. Y  para  que  se  beba  sin  miedo  frió,  y  para  defensa 
de  su  opinión  ,  toman  muy  de  atrás  la  corriente ,  alabando, 
y  persuadiendo  á  la  bebida  fria,  con  las  razones  siguientes. 
Como  el  beber  truyga  su  origen  de  la  necessidad  ,  que 
es  gran  inuentora  .  y  la  sed  sea  vn  apetito  natural ,  con  el 
qual  dessea  el  hombre  lo  frió,  y  húmedo,  para  restaura- 
ción de  lo  que  se  pierde  continuamente  en  nuestros  cuer- 
pos, y  conseruacion  del  húmido  que  queda:  claro  está  que 
esta  bebida,  mientras  mas  fria  fuere,  deleytará  mas,  cum- 
pliendo el  despeo  que  el  hombre  tiene  ,  y  reduziendole  a 
estado  natural ,  y  que  conuendra  mas  para  la  conserua- 
cion; pues  se  adquiere  mejor  con  la  frialdad  el  fin  que  se 
dessea,  que  es  conserüar  el  húmido  natiuo,  en  que  se  fun- 
da la  vida,  y  restaurar  como  mejor  ser  pueda  lo  perdido. 
Para  el  qual  fio  crió  naturaleza  el  agua,  que  según  se  co- 
lige de  los  autores  mas  auténticos  y  graues,  para  que  se 
adquiera  el  fin  que  se  pretende  en  su  vida,  á  de  ser  actual- 
mente fria.  Pues  como  esta  necassidad  de  restauración  ,  y 
conseruacion  ,  aya  sido  común  a  todos  los  animales,  desde 
el  principio  del  mundo  ,  y  en  todo  el  mundo :  euidente  cosa 
es,  que  la  propria  necessidad,  aura  forzado  a  los  hombres, 
desde  que  Dios  crió  el  vniuerso  ,  a  que  beban  frió.  De  adon- 
de se  entenderá  bien  quan  ridiculo  sea  dezir,  que  á  muy 
pocos  años  que  se  bebe  frió  con  nieue ,  o  que  se  tiene  curio- 
sidad de  beber  frió  ;»pues  la  bebida  fria  á  sido  necessaria, 
y  alabada  en  las  sagradas,  y  humanas  letras,  desde  los  si- 
glos antiguos.  Y  assi  vemos,  que  el  Espiritu  Santo,  en  el 
capitulo  veinte  y  cinco  de  los  prouerbios  ,  versículo  treze, 
con  dulces  palabras  alaba  la  bebida  fria  ,  diziendo ;  que 
assi  como  la  bebida  de  nieue,  en  el  tiempo  del  Estio  haze 
descansar  ,  y  aplaca  la  sqd  del  congoxado  sediento  ,  assi  el 
mensajero  fiel,  venido  de  lex.as  tierras,  quieta  el  animo 
del  que  le  espera.  Y  en  el  proprio  lugar,  versículo  veinte 


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y  cinco ,  buelbe  a  dezir  ;  que  el  agua  fría  alegra  ,  y  refoci- 
la al  que  tiene  sed  ,  como  el  buen  mensajero  que  viene  de 
tierras  estrañas.  San  Matheo,  en  el  fin  del  capitulo  décimo, 
afirma  ,  que  Dios  dará  buena  paga,  y  hará  señaladas  mer- 
cedes, al  que  diere  vna  vez  de  agua  fria  a  sus  ministros. 
El  santo  ,  y  fuerte  Dauid  estando  en  campo  raso ,  a  punto 
de  chocar  con  el  enemigo  de  ninguna  adición  humana  ,  se 
halló  tan  oprimido  ,  como  fue  de  no  tener  vna  vez  de  agua 
fria  de  la  cisterna  de  Belén:  adonde  auemos  de  entender, 
que  dessear  agua  de  algibes ,  y  cisternas,  es  lo  proprio  que 
dessear  agua  fria  :  porque  es  natural  cosa  estar  en  los  algi- 
bes fria  .  como  la  experiencia  lo  muestra.  De  adonde  assaz 
se  sigue  bien  la  necessidad  ,  que  la  salud  humana  tiene  de 
beuer  agua  muy  fria,  para  su  conseruacion  ,  y  quan  anti- 
guo sea  el  beuerla  los  nombres. 

Maní  fies  tannos  también  la  verdad  que  vamos  prouando, 
las  historias  humanas  antiguas;  como  se  podra  ver  en  la 
que  escriuio  Charesmitilineo  .  del  gran  Alexandro,  adonde 
afirma  que  en  la  ciudad  de  Petra ,  en  Asia  ,  auia  treinta 
cueuas  que  se  llenauan  de  nieue,  en  tiempo  de  Lmbierno, 
para  seruicio  de  Alexandro  ,  y  de  los  suyos.  Sciates  histo- 
riador haze  mucha  mención  dala  nieue  vsada  en  sus  tiem- 
pos, con  gran  cuydaclo  ,  y  deleyte  ,  para  beuer  frió.  Xeno- 
phon,  entre  las  demás  cosas  memorables  que  escriuio. 
dize  de  muchas  gentes  ,  que  no  solo  beuian  frió;  pero  que 
también  beuian  á  la  continua  el  agua  de  la  propria  nieue. 
Ateneo  eseriue  ciertos  versos  de  Súpita  antiquissiino  poeta; 
en  los  quales  afirma,  que  en  su  tiempo  beuian  nieue,  y  el 
agua  ,  que  della  se  destilaua.  Lo  proprio  afirma  Periates 
historiador,  diziendo ,  que  no  solo  en  las  ciudades,  mas 
también  en  los  exordios ,  se  vsaua  a  beuer  frió  de  nieue. 
El  docto  Eulieles,  en  vna  epístola  reprehende  a  los  de  su 
tiempo:  porque  abocados  comían  la  propria  nieue.  Los  sa- 
bios ,  y  antiguos  Romanos ,  desseosos  de  viuir  con  salud, 
vsaron  mucho  el  enfriar  con  nieue.  Y  el  Emperador  Nerón, 
para  beuer  sin  peligro  ,  frigidissima  agúala  hazia  cozer, 
y  después  enfriar;  como  testifica  Plinio,  en  el  libro  treinta 
y  vno  de  su  natural  historia  ,  capitulo  tercero.  Y  Galeno, 
en  el  séptimo  del  methodo  dize  de  Nerón  ,  que  inuento  be- 
uer aguas  cozidas:  porque  con  mas  celeridad  ,  y  intensión 
se  enfriassen.  Plinio  el  segundo  ,  en  vna  epístola  ,  dize  a 
vn  amigo  suyo  ,  que  el  mayor  regalo  que  tiene  apercebido 
para  la  messa,  es  mucha  nieue  ,  con  (pie  enfriar  la  beuida. 
Helio  Gaualo  Emperador,  hazia  recoger  en  su  guerta,  gran 
Cantidad  de  nieue,  debajo  de  tierra,  para  regalarse  con 
ella  en  tiempo  calido.  De  suerte  que  todos  los  antiguos,  que 
con  curiosidad  viuieron  y  beuieron  ,  vsaron  a  enfriar  con 


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nieue,  guando  el  tiempo  con  su  frialdad  no  satisfazia  al 
gusto.  Y  esto  sin  que  aya  noticia  en  las  historias,  de  mal 
que  aya  causado  labeuida  fria. 

Esto  proprio  que  los  antiguos  vsaron  ,  sin  riesgo  de  sus 
saludes,  manda  el  gran  Hipócrates,  fuente  de  la  medici- 
na que  fue  mas  antiguo  que  todos  ellosN  en  su  libro  de  die- 
ta, diziendo  ,  que  quando  padeciéremos  gran  sed  .  la  apa- 
guemos quietando  el  cuprpo  .  comiendo  poco,  y  beuiendo 
agua  enuinada  frigidissima.  Auicena.  fue  el  autor,  que 
con  mas  claridad  dixo  ,  que  el  agua  fria  ,  se  llena  la  gala 
entre  todas  las  beuidas.  Porque  esta  (dize)  arrugando  la 
boca  del  estomago :  resuscita  el  apetito  perdido:  corrobora 
el  natiuo  calor,  y  todas  las  facultades  naturales.  Impide 
que  el  manjar  se  queme  en  el  estomago  :  y  apaga  la  sed 
mas  presto  .  y  por  mas  largo  tiempo.  V  lo  que  es  mas  de 
estima  según  muestra  este  autor  es  que  con  la  beuida 
fria  ,  todos  los  miembros  de  nuestro  cuerpo  se  conseruan 
mas  tiempo  en  su  natural  disposición:  porque  con  el  frió, 
no  se  disipa  ni  consume  tanto  el  húmido  radical .  y  los  es- 
piritus  se  distribuyen  por  todo  el  cuerpo  con  menos  dis- 
pendio. Y  en  resolución  deshaze  la  sed  el  agua  fria,  mez- 
clada con  vino  admirablemente. 

A  las  autoridades  traydas  hasta  aqui  en  defensa  de  la 
beuida  fria  ,  se  junta  la  razón  fundada  en  aquel  tan  cele- 
bre aphorismo  de  Hipócrates  que  nos  enseña,  que  aunque 
la  comida,  y  beuida.  agradables  al  gusto,  sean  de  peor 
condición,  y  qualidad  ."que  las  que  no  son  agradables, 
siempre  el  prudente  ha  de  vsar  de  lo  que  es  de  mas  gusto. 
Porque  como  dize  Galeno,  en  el  comentario  deste  aphoris- 
mo: Aquello  que  se  recibe  con  mas  gusto,  lo  abraza  ,  re- 
tiene .  y  cueze  mejor  el  estomago  ,  como  a  cosa  semejante, 
y  amiga  suya.  Y  por  el  contrario  .  lo  que  es  insuaue  ,  é  in- 
grato al  gusto  .  es  aborrecido  de  naturaleza ,  prouoca  vo- 
mitas, hincha  el  vientre  ,  y  causa  otros  males,  rúes  que 
cosa  nos  á  dado  naturaleza  mas  agradable  al  sediento,  que 
la  beuida  fria?  Y  quien  aura  que  pueda  gozando  de  salud, 
en  tiempo  calido  ,  quando  el  ayre  esta  inflamado  .  y  vinien- 
do a  comer  cansado ,  la  lengua  seca .  el  anhélito  frequente, 
y  las  entrañas  ardiendo.  Digo  pues  .  que  quien  aura  tan 
bárbaro  ,  que  pueda  dexar  de  beuer  frió  .  pues  se  siguen  de 
la  beuida  fria  los  prouechos  dicbos :  socórrese  la  necessi- 
dad.  y  trabajo,  y  adquiérese  contento,  y  alegría,  sin  ofen- 
sa de  la  salud. 

No  solo  preserua  de  enfermedades  la  beuida  fria  (dizen 
sus  apassionados)  pero  también  cura  en  los  hombres  mil 
géneros  de  males.  Y  assi  Hipócrates .  y  Galeno  trataron 
muy  particularmente  della  :  como  se  ve  en  el  9.  del  me- 


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thodo,  capitulo  o.  adonde  afirma  ,  el  Pérgameno  ,  que  las 
calenturas  continentes  tienen  dos  principales  remedios,  que 
son  sangría  .  y  beuer  agua  fria.  Y  en  lo  de  causis  procatar- 
ticis,  reprehende  el  proprio  Galeno  a  Erasistrato:  porque 
prohibía  el  agua  fria  a  los  que  padecían  calenturas.  En  el 
libro  primero  del  methodo ,  por  la  misma  razón  ,  reprehen- 
de a  Thesalo.  Y  en  el  libro  séptimo,  se  alaba  por  auer  cu- 
rado muchos. enfermos  de  estomago,  con  agua  frigidissi- 
ma,  arrimada  a  nieue.  Y  en  el  octano,  décimo,  y  vndecí- 
mo,  cura  las  calenturas  con  agua  muy  fria. 

Estasque  se  an  referido ,  son  las  autoridades,  y  razo- 
nes ,  que  ordinariamente  se  traen  ,  contra  los  enemigos  de 
la  beuida  fria:  las  quales  consideradas,  y  medidas  con  las 
que  por  su  parte  ponen  los  de  la  contraria  opinión,  hazen 
la  question  dudosa  ,  y  no  ai  que  admirarnos  si  algunos  cu- 
riosos ygnoren  que  parte  sigan  :  pero  porque  de  aqui  ade- 
lante ía  verdad  resplandezca  ,  se  tenga  j  or  conclusión,  y 
respuesta  desta  question  ,  que  no  a  todos  hombres  conuie- 
ne  beuer  frió,  ni  tampoco  todos  an  de  dexar  de  beuerlo. 
Porque  como  dize  el  Doctor  Ulereado :  Aquellos  sujetos  que 
respiran  calido,  conuiene  que  beuan  frió  ,  y  los  que  respi- 
ran frió ,  conuiene  que  beuan  caliente  ,  a  medida  de  la 
frialdad,  con  la  qual  beuida  se  conseruarán  bien.  Conócese 
(dize  este  autor)  la  respiración  calida  ,  y  fria  en  el  apetito 
que  cada  vno  tiene  ,  porque  los  cuerpos  que  internamente, 
están  calidos  ,  respiran  calido  ,  y  estos  tales  dessean  lo 
frió  ,  y  aman  lo  caliente.  De  suerte  que  según  esta  doctri- 
na, cada  vno  gozando  de  salud,  apetece  aquella  beuida 
que  mas  le  conuiene ,  y  la  beuerá.  De  lo  qual  entendere- 
mos la  concordancia  de  las  razones  ,  y  lugares  opuestos : 
porque  la  beuida  templada  entre  calor  ,  y  frió,  como  prue- 
uan  los  del  vn  vando  ,  se  ha  de  conceder  a  aquellos  sujetos 
sanos  ,  que  tienen  las  entrañas  frescas,  o  templadas  ,  en 
los  quales  la  excessiuamenti' fria  ,  apagará  el  calor  natu- 
ral, y  se  siguiran  los  inconuenientes  ,  que  dizen  Hipócra- 
tes, y  Galeno  ,  de  la  beuida  fria;  pero  aquellos  que  respi- 
ran calido,  que  tienen  vna  fragua  en  las  entrañas,  y  se 
pierden  por  la  beuida  fria :  estos  tales  beuan  frió  ,  y  destos 
se  han  de  entender  las  razones,  y  autoridades,  que  alaban 
la  beuida  fria. 

Y  porque  alguno  se  podria  engañar  en  si  proprio,  y 
vsar  de  mas  frialdad  que  la  que  a  su  salud  conuiene ;  y 
otros  atemorizados  con  los  sucessos  causados  de  la  beuida 
muy  fria  ,  no  osan  beber  tan  frío  como  apetecen ,  y  con  se- 
guridad pueden.  Tengan  siempre  en  la  memoria  siete  con- 
diciones, y  leyes,  necessarias  para  beuer  frió,  sin  peligro: 
las  quales  son  el  segundo  punto  que  prometimos. 

m.  13 


—  194  — 

La  primera  condición  es  ,  que  sea  tiempo  de  calor, 
como  desde  la  mitad  del  Verano  ,  hasta  la  mitad  del  Otoño, 
poco  mas  ,  o  menos.  En  esta  condición  ,  se  ha  de  entender 
también,  que  la  región  en  que  habitaren  sea  calida:  por- 
que en  tales  tiempos,  y  regiones  se  enciende  la  sangre  ,  y 
conuierte  en  colera  ,  y  se  podrece.  Yo  tengo  experiencia 
de  algunas  ciudades  de  Extremadura,  que  padecían  todos 
los  años  en  tiempo  del  Estio  calenturas  ardientes,  y  tercia- 
nas :  las  quales  son  menores  después  que  beuen  frió. 

La  segunda  condición ,  y  ley  es ,  que  los  que  vuieren  de 
beuer  frió  ,  sean  jouenes  ,  robustos,  y  exercitados,  como 
los  soldados,  y  segadores.  Por  lo  qual  el  docto  Valles  ,  en 
su  philosophia  sagrada,  declarando  aquel  lugar  de  los  pro- 
uerbios  ,  que  dize  (como  el  frió  de  la  nieue  ,  en  los  dias  que 
se  siega  el  trigo)  afirma ,  que  dixo  Salomón  ,  en  dia  de  se- 
gada ,  para  que  entendiessemos  que  los  segadores  ,  exerci- 
tados ,  en  dia  de  mucho  calor,  son  los  que  pueden  beuer 
muy  frió  ,  sin  peligro.  Esto  proprio  que  dizen  las  sagradas 
letras .  enseña  Galeno  en  su  libro  de  alimentis  boni ,  <x  mali 
succi  ,  diziendo  ,  que  no  beban  frió  de  nieue  los  ociosos, 
que  no  se  exercitan  ,  y  que  a  estos  tales  es  suficiente  beber 
tan  frió  como  lo  da  la  fuente.  Verdad  es,  que  si  uo  vuiere 
fuentes  frias  ,  se  podra  enfriar  con  artificio,  tanto  como 
si  fuera  de  fuente  fria.  La  propria  doctrina  enseña  en  el  li- 
bro sexto  de  los  alimentos  ,  y  en  el  de  las  enfermedades  de 
los  ríñones;  adonde  buelue  a  dezir ,  que  los  carnosos,  y 
exercitados  beuan  frió.  Desta  condición  se  colige  bien,  que 
los  viejos,  y  los  niños,  y  los  ociosos,  no  han  de  beuer 
muy  frió. 

Será  la  tercera  ley  .  para  los  que  quisieren  beuer  frió 
sin  ofensa,  que  tengan  el  estomago  ,  higado  ,  y  las  demás 
partes  internas  con  robusto  calor  :  porque  como  les  con- 
uenga  esta  condición,  aunque  sean  viejos,  sin  miedo  pue- 
den "beuer  frió  :  y  si  les  falta  ,  aunque  sean  jouenes,  vsa- 
rán  con  gran  detrimento  la  beuida  fria. 

La  quarta  condición,  se  toma  de  parte  de  la  frialdad  de 
la  beuida  ;  la  qual  para  que  no  ofenda  será  tal ,  que  no  lle- 
gue al  estremo  que  la  nieue  le  puede  comunicar,  pues  es 
cierto,  que  excesso  tan  intenso,  a  ningún  cuerpo  puede 
aprouechar,  que  es  lo  que  Hipócrates  nos  prohibió  en  su 
libro  de  dieta  ;  diziendo ,  que  el  ayre ,  y  la  comida ,  y  la  be- 
bida velan  la  humidad  de  nuestros  cuerpos,  si  fueren  fri- 
gidissimos. 

Es  de  mucha  importancia  también  para  la  salud,  la 
quinta  condición :  la  qual  será ,  que  quien  beuiere  frió, 
beua  muy  a  espacio  ,  poco  a  poco :  porque  desta  suerte  ,  dá 
mas  gusto  la  beuida,  y  quando  llega  al  estomago,  ya  dexa 


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la  frialdad  en  el  paladar  ,  y  garganta ;  adonde  se  á  deteni- 
do mas  tiempo.  Considerando  Auicena  este  modo  de  beuer, 
manda  en  la  tercera  del  primero  ,  que  el  agua  muy  fria, 
no  se  beba  de  golpe :  porque  no  apague  el  calor  natural ,  y 
porque  se  reciba  mas  gusto.  Y  assi  dá  licencia  ,  para  que 
beuamos  con  vasijas  de  estrecha  boca,  por  gorgoritas  ,  ca- 
labazas, jarros,  y  vassos  penados:  y  si  alguno  dixere  ,  que 
este  modo  de  beuer,  llena  el  cuerpo  de  ayre,  respóndese: 
que  aunque  es  verdad  que  el  estomago  recibe  viento  be- 
uiendo  assi,  que  se  buelue  este  ayre  con  mucha  facilidad 
por  la  boca,  sacando  juntamente,  lo  demás  que  halla  en 
el  estomago. 

En  la  sexta  condición  ,  se  considera  la  quantidad  de  la 
beuida  fria  :  porque  si  se  beue  de  vna  vez  pequeña  quanti- 
dad ,  puédela  sufrir  el  estomago  ,  aunque  no  sea  muy  ro- 
busto ,  y  si  fuere  grande  .  es  forzoso  auerse  de  engendrar 
ventosidades  ,  hinchar  el  vientre,  impedir  el  cozimiento, 
y  auinagrar  la  digestión. 

La  séptima  condición  ,  y  ley  ,  que  han  de  obseruar  los 
que  beuen  frió  ,  es  que  primero  que  beuan  «van  comido 
buena  parte  del  alimento:  porque  la  frialdad  en  el  estoma- 
go dessamparado  de  comida,  debilítale,  y  oféndele,  por 
ser  de  neruosa  sustancia. 

A  estas  siete  condiciones  ,  añaden  algunos  otra  ,  que  es 
la  costumbre  antigua  de  beuer  frió  ;  la  qual,  según  el  phi- 
losopho:  y  según  Hipócrates ,  haze  naturaleza,  de  suerte 
que  no  se  siente  el  daño ,  aunque  aya  causa  de  mal. 

Quien  guardare  las  leyes  ,  y  condiciones  ,  aqui  escritas, 
euitarálos  males  que  la  beuida  fria  suele  causar  ;  y  quien 
las  menospreciare  ,  será  assaltado  de  graues  enfermeda- 
des ,  si  ya  no  en  la  juuentud ,  alómenos  al  principio  de 
la  vejez* 

El  tercer  punto  que  prometimos  disputar  es  ,  qual  sea 
mas  sano  modo  de  enfriar  la  beuida,  supuesto  que  se  dá  li- 
cencia para  beuer  frió  ,  con  las  condiciones  dichas. 

Para  aueriguar  esta  dificultad,  se  aduierta  ,  que  no  ai 
mas  de  quatro  modos  de  enfriar  ,  que  son  con  ayre  ,  con 
agua  :  con  salitre,  o  connieue.  Con  ayre  se  enfria  ,  llenan- 
do el  cántaro  ,  o  barril  de  agua  ,  y  metiéndole  en  profun- 
das cueuas  ,  o  dexandole  de  noche  al  sereno  ,  en  partes  al- 
tas ,  y  por  la  mañana  lauando  la  vasija  por  de  fuera  con 
agua  fria  ,  rodeándola  con  hojas  de  lechuga ,  o  pámpanos, 
y  metiéndola  entre  paja,  y  puniéndola  luego  en  lo  mas 
fresco  de  casa:  con  la  qual  diligencia  conserua  el  fresco 
hasta  la  tarde. 

Ai  otro  modo  de  enfriar  el  ayre,  con  zaques  que  son 
vnos  querecillos  de  cabritos ,  preparados  con  curtido  y 


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casca ;  los  quales  Henos  de  agua  ,  se  cuelgan  en  el  campo 
á  la  sombra  de  algún  árbol ;  adonde  sople  ayre  ;  y  si  se 
cuelgan  encasa,  los  han  de  mouer  continuamente.  Los 
pastores  ponen  el  agua  al  sereno ,  y  antes  que  el  Sol  salga 
embueluen  el  cántaro  en  pellejos. 

El  modo  de  enfriar  que  auemos  dicho  ,  tiene  algunos 
peligros:  porque  si  el  ayre  está  inficionado  con  alguna 
mala  qualidad ,  y  á  passado  por  partes  hediondas,  de  ma- 
los vapores  ,  yerbas  podridas  ,  cuerpos  muertos  ,  o  esta 
detenido  por  las  ciudades  entre  paredes  ,  y  el  que  en  tiem- 
po de  peste  corre.  Estos  tales  ayres  comunican  su  mala 
qualidad  al  agua,  y  la  suelen  conuertir  en  veneno.  Demás 
desto ,  no  todas  vezes  el  ayre  puede  enfriar :  porque  los  dias 
de  nublo,  y  mucho  calor,  no  enfria.  Enfriarse  á  con  mas 
seguridad  al  ayre ,  llenando  ios  barriles  de  a^ua  ,  y  des- 
pués venteándolos  reciamente  con  vn  lienzo  mojado,  mien- 
tras dura  la  comida. 

El  segundo  modo  de  enfriar  ,  es  en  agua.  "Metense  los 
barriles  en  pozos  frios,  muy  llenos  de  vino,  o  agua  ,  y  alli 
se  dexan  estar  .  hasta  que  se  enfrian:  pero  si  los  pozos  no 
son  de  inmundicias,  y  putrefacion  muy  limpios  ,  y  las  va- 
sijas no  van  bien  llenas,  y  justamente  atapadas,  comuní- 
caseles la  malicia  del  agua  del  pozo;  de  adonde  se  causan 
catarros,  destilaciones  ,  y  otros  males:  mas  si  el  agua  del 
pozo  fuere  dulce,  y  limpia  ,  no  es  perjudicial.  Son  mas  si- 
guras  para  este  efecto  ,  las  vasijas  de  vidro ,  y  plata,  o  por 
lo  menos  vedriadas:  porque  si  son  de  cobre  ,  a  pocos  dias 
crian  cardenillo  ,  y  si  de  plomo ,  albayalde ,  y  si  de  hierro 
orín ,  que  todo  esto  causa  disgusto,  y  es  nociuo. 

El  tercer  modo  de  enfriar  ,  es  inuencion  de  mareantes, 
con  salitre.  Calienta  el  agua  (assi  fría]  el  hígado  ,  cau- 
sa sed  ,  inflama  el  pulmón  y  suele  encender  calenturas 
continuas. 

El  quarto  modo  de  enfriar,  es  mas  siguro ,  fácil ,  y  de- 
lectable ,  celebrase  con  nieue ,  y  es  en  nuestros  tiempos 
mas  vsado :  porque  demás  de  ser  sin  inconueniente  de  que 
pegue  á  la  beuida  alguna  mala  qualidad  ,  da  al  agua  la 
frialdad  que  cada  vno  quiere  que  reciba,  conforme  a  su  gus- 
to ,  y  sahíd.  Este  modo  de  enfriar  con  nieue  tuuieron  todos 
los  médicos  antiguos  por  mas  conueniente  á  la  salud  ,  mas 
limpio  ,  y  sin  escrúpulo.  Y  assi  Auicena  en  el  lugar  citado, 
dize  :  Si  el  agua  elada  fuere  mala ,  o  la  nieue  fuere  de  aque- 
lla que  cae  sobre  yeruas  nociuas  ,  y  lugares  sucios.de 
suerte  que  no  esté  pura,  será  mejor  que  la  beuida  que  se 
vuiere  de  enfriar  ,  se  arrime  á  la  nieue  por  de  fuera  ,  no 
permitiendo  que  se  le  mezcle  algo  della.  Mil  historias  ,  y 
autoridades,  se  pudieran  traer  confirmando  esta  verdad  de 


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sayo  tan  manifiesta:  pero  el  vso  destos  tiempos ,  y  el  pro- 
uecho  que  a  los  humanos  haze  ,  no  permiten  se  gaste  en 
cosa  tan  clara  tiempo.  Ba-^ta  ver  lo  que  dizen  los  deuotos 
de  la  nieue  ;  los  quales  afirman,  que  beuida  frigidissima 
con  nieue,  no  les  ofende .  como  la  que  está  frigidissima 
por  el  tiempo.  Dizen  también  ,  que  el  vino  agnado,  y  frió 
con  nieue  ,  no  se  sube  á  la  cabeza  ,  ni  penetra  á  las  juntu- 
ras .  haziendo  corrimientos :  porque  le  reprime  la  nieue 
sus  vapores. 

An  inuentado  sus  deuotos  muchos  modos  de  enfriar  con 
ellarquando  ai  abundancia  de  nieue  ,  enfriase  presto,  y 
bien,  sepultando  los  frascos,  y  barriles  en  la  propria  nie- 
ue :  pero  quando  ay  pequeña  quantidad  echan  la  nieue  en 
un  cubilete,  y  dexanle  nadar  en  la  beuida.  Otros  llenan 
vn  cañón  largo  de  hoja  de  Milán,  y  metenle  en  el  jarro,  o 
cántaro  de  la  beuida.  Otros  ponen  la  nieue  en  canastica 
con  paja  ,  o  tamo  ,  y  encima  vn  cubilete  con  la  beuida,  ar- 
rimada á  la  nieue.  Otros  (y  esto  es  lo  que  mas  se  á  vsado, 
hasta  aora'  ponen  la  nieue  hecha  pedazos  en  cubo  de  ma- 
dera, adonde  meten  cantimplora  de  cuello  largo  ,  y  estre- 
cho ;  y  trayendola  con  velocidad,  sobre  la  propria  nieue, 
enfrian  la  beuida  en  vn  instante. 

Pero  el  mejor  modo  de  enfriar  en  nieue,  es  el  de  los 
corchuelos  breados  ,  que  aora  se  vsan  :  porque  como  la  re- 
doma esta  metida  en  la  nieue,  y  la  nieue  en  el  corchuelo, 
cerrado  por  todas  partes  ,  no  toca  el  ayre  externo  caliente 
a  la  nieue ,  y  assi  no  se  derrite  ,  y  dura  con  vna  vez  que 
ceben  el  corchuelo  medio  dia  ,  estando  la  beuida  tan  fria 
como  la  quisieren  :  y  si  con  la  nieue  mezclan  vna  poca  de 
sal ,  dura  mucho  mas,  y  enfria  tanto  ,  que  el  agua  se  vela. 

Con  los  artificios  ,  modos  ,  y  condiciones  aqui  escritos, 
podra  cada  vno  enfriar  ,  dando  a  la  beuida  aquella  inten- 
sión de  frialdad  .  que  mas  a  su  salud  cpnuenga  ;  que  desta 
suerte  cumplirá  con  lo  que  nos  amonesta  la  sentencia, 
acerca  del  modo  de  la  beuida. 


O  con  ,  oro  ,  ó  con  plata , 
ó  con  viznaga,  ó  con  nonada. 


REFRÁN.  XXXVIII. 

Hasta  aqui  nuestra  medicina  simio  la  messa  con  diuersi- 
dad  de  comidas  .  en  la  quantidad,  qualidad,  modo  ,  voca- 
ción .  conueniente ,  sin  dexar  sal,  pan  ,  carne,  pescado. 


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fruta  ,  ni  yerna  ,  de  las  que  vsamos  con  mas  frequencia, 
de  que  no  aya  tratado.  Propúsonos  también  en  los  comen- 
tarios próximos  a  este,  las  beuidas  que  se  vsan  en  España, 
de  agua,  y  vinos  ,  y  si  conuenga  beuerlas  trias  ,  ó  no:  y 
aora  por  no  parecer  manca,  corta ,  y  discortes  ,  en  lo  vlti- 
mo  déla  messa,  considerando  de  quanta  importancia  sea 
la  conseruacion .  y  limpieza  de  las  muelas  ,  y  dientes ,  trae 
instrumentos  con  que  limpiarlos,  diziendo,  que  ha  de  ser: 
O  con  oro ,  ó  con  plata ,  ó  con  viznaga ,  o  con  no  nada. 

Y  porque  la  verdad  que  en  si  contiene  esta  sentencia, 
quede  mas  firme  en  la  memoria  ,  se  declarará  ,  que  sean 
dientes  ,  de  que  causas  ,  y  por  que  fin  fueron  hechos  ,  que 
numero  ,  y  diferencias  sean  ,  y  que  enfermedades  padez- 
can .  y  como  se  curarán. 

Es  pues  el  diente  vna  ternilla,  o  guesso  recio ,  y  duro, 
que  naturaleza  hizo,  por  los  fines  que  adelante  se  dirán. 
La  causa  material  de  muelas  ,  y  dientes,  son  todos  quatro 
humores  que  sobran  de  lo  que  se  cuece  :  y  prepara  para  su 
mantenimiento.  La  causa  formal  es  la  manera  ,  y  distin- 
ción que  tienen  de  los  demás  guessos  del  cuerpo.  Y  la  efi- 
ciente ,  el  calor  natural.  La  final ,  para  que  naturaleza 
crió  los  dientes,  tiene  tres  miembros:  según  tres  fines.  El 
primero  fue  para  cortar,  diuidir ,  y  moler  el  mantenimien- 
to gruesso:  porque  el  estomago  mas  fácilmente  lo  cueza, 
y  digiera,  y  transmude  en  otra  sustancia,  que  llaman 
chilo.  El  segundo  fin  para  que  fueron  criados ,  es  para  bien 
hablar :  porque  hiriendo  la  lengua  el  ayre  con  ellos ,  se 
pronuncia  bien ,  y  de  otra  suerte  no.  El  tercero  fin  fue  ,  por 
la  hermosura ,  y  buen  parecer ,  y  assi  son  menudos  ,  y 
blancos.  De  los  tres  fines  tan  necessarios  ,  aqui  propuestos, 
se  conoce  bien  la  importancia  de  los  dientes  ,  y  muelas ,  y 
como  merecen,  se  conseruen  siempre  limpios;  o  con  oro, 
o  con  plata,  &c. 

De  todos  los  guessos  que  en  nuestro  cuerpo  se  hallan, 
los  dientes  solos  tienen  nieruo  ,  y  por  esta  causa  sienten 
las  alteraciones,  y  padecen  dolores  tan  granes.  Galeno,  en 
el  libro  de  guessos  dize ,  que  estos  dientes  tienen  cierto 
numero  ,  de  "los  quales  se  hallan  en  la  boca  ocho  cortado- 
res ,  quatro  arriba  ,  y  quatro  abajo ,  en  la  parte  delantera. 
Los  colmillos  son  quatro  ,  dos  arriba  ,  y  dos  abajo.  Sigílen- 
se luego  quatro  muelas  colmillares  :  porque  su  sitio  es  jun- 
to a  los  colmillos.  Las  muelas  son  ocho  arriba,  y  ocho  aba- 
jo; que  todas  estas  piezas  son  treinta  y  dos. 

Formó  naturaleza  la  boca  de  los  niños ,  en  su  principio, 
y  nacimiento  sin  dientes ,  hasta  cierta  edad  ,  no  sin  causa, 
y  razón  :  porque  ni  tienen  fuerza  en  la  boca  para  vsar  de- 
llos ,  ni  calor  en  el  estomago  para  cozer  lo  que  comen ;  an- 


—  199  — 

tes  lastimarían  a  sus  madres  al  tiempo  del  mamar.  Aristó- 
teles en  el  libro  séptimo  de  historia  de  animales  dize  ,  que 
los  demás  animales  nacen  con  dientes ,  y  los  niños  no  ,  por 
la  floxedad  ,  y  blandura  de  sus  guessos,  en  los  quales  no  se 
podrían  afirmar  los  dientes ;  y  en  los  demás  animale^  ,  no 
se  halla  esta  blandura  de  guessos ,  y  assi  pueden  sufrir 
dientes. 

Viniendo  pues  a  lo  que  importa,  que  es  la  conseruacion 
de  la  boca  ,  y  comenzando  por  los  inocentes  niños  ,  digo: 
Que  deueo  sus  madres  tener  gran  cuydado  con  ellos  ,  al 
tiempo  que  los  dientes,  y  muelas  les  comienzan  a  nacer, 
que  es  en  el  séptimo  mes  después  de  auer  visto  esta  luz  (y 
algunas  vezes  mas  tarde)  porque  en  este  tiempo  son  tan 
graues  los  dolores  que  padecen ,  que  dellos  resultan  ;  como 
nos  enseña  Hipócrates  ,  calenturas  ,  y  pasmos  ,  cámaras,  y 
otros  males  vehementes  ,  que  les  llegan  a  punto  de  muerte. 

Socorreranse  los  niños  ,  mitigando  el  dolor  con  anodi- 
nos :  para  lo  qual  ningún  remedio  ai  tan  eficaz  ,  como  el 
que  enseña  Paulo,  diziendo,  que  les  vnten  las  enzias,  con 
enxundia  de  gallina  ,  o  con  sessos  de  liebre.  Y  después  que 
ya  los  dientes  estén  fuera,  se  han  de  vntar  las  quijadas 
con  azeyte  caliente,  y  destilarles  algunas  gotas  en  los  oy- 
óos, cubriendo  las  ceruizes  ,  y  cabeza,  con  lana  caliente. 
Y  si  en  el  discurso  de  los  siete  años ,  que  no  mudan  los 
dientes,  se  les  aposteman  las  enzias.  Aduiertase,  si  la  boca 
está  húmida,  o  seca  :  porque  si  está  húmida,  se  lauarán 
con  vino  blanco  ;  y  si  seca,  y  caliente  ,  con  agua  de  llan- 
tén. Y  si  vuiere  flemón,  le  madurarán  con  vn  higo  passa- 
do  abierto,  y  puesto  encima.  Y  si  se  comenzaren  a  corrom- 
per los  dientes  con  algunas  manchas  negras  ,  extirpar  al 
momento  lo  que  estuuiere  manchado  ,  con  vn  hierrezuelo 
que  para  esto  tienen  los  barberos. 

Assimismo  deuen  los  padres  tener  gran  cuydado,  quan- 
do  los  niños  son  de  edad  de  siete  años,  o  mas,  que  quando 
algún  diente  se  les  comicnze  a  andar,  se  le  saquen  luego, 
atándoles  vn  hilo  a  el  quando  se  van  a  acostar  ,  y  estando 
durmiendo,  tirarán  del  hilo:  porque  desta  suerte  saldrá  el 
diente ,  casi  sin  que  lo  sientan.  Si  no  se  haze  esto  con  tiem- 
po ,  los  que  nacen  de  nueuo  salen  tuertos,  y  feos.  También 
se  tenga  cuydado  con  que  los  niños  coman  con  entrambos 
lados:  porque  no  les  nazca  toua.  Y  si  acaso  por  algún  des- 
cuydo  se  criare  toua,  no  solo  en  los  niños;  pero  también 
en  las  personas  grandes,  se  á  do  dessarraygar  muy  con 
tiempo,  o  con  oro,  o  con  plata,  o  con  viznaga;  como  dize 
la  sentencia  :  porque  de  no  lo  hazer  assi ,  se  gastan  ,  y  en- 
flaquezen  las  enzias  ,  y  quedan  sujetas  a  perpetuos  corri- 
mientos, ;i  dolores  de  muidas,  y  á  mal  olor  de  boca. 


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Y  pues  nos  auemos  poco  a  poco  entrado  en  el  modo  de 
conseruar  ía  dentadura,  se  aduierta  ,  que  son  quatro  las 
enfermedades  que  suele  padecer.  Estas  son  corrupción  de 
losproprios  dientes  que  llaman:  Neguijón.  La  segunda,  es 
corrupción  de  las  enzias.  La  tercera  ,  la  toua  que  se  cria 
entre  ellas  ,  y  el  diente.  Y  la  quarta,  mouimiento  de  la 
dentadura. 

A  la  primera  enfermedad  destas  quatro  ,  que  es  corrup- 
ción de  muela,  ó  diente  ,  por  ser  solución  de  continuydad, 
se  sigue  dolor:  y  assi  en  tal  caso,  si  no  se  puede  atajar  esta 
corrupción  con  quemar  el  murecillo  con  caustico  ,  será  lo 
mas  acertado  sacar  luego  la  muela ,  ó  diente  ,  antes  que  in- 
ficione la  vezindad.  Y  si  acaso  el  dolor  en  la  muela  viene 
por  alguna  destemplanza ,  sin  estar  corrompida  ,  es  admi- 
rable remedio  enjaguarse  la  boca  con  cozimiento  de  in- 
cienso ,  almástiga ,  y  vn  grano  de  alumbre  quemado  ,  y 
tantico  romero.  También  es  buen  remedio  ,  enjaguarse 
con  vinagre  blanco,  y  sal.  Pero  si  el  dolor  fuere  causado, 
como  sucede  muchas  vezes  de  alguna  hebra  de  carne  ,  o 
otra  cosa,  que  de  la  comida  sea  quedado  entre  los  dientes, 
y  muelas  ,  en  tal  caso  ,  se  limpiarán  ;  como  dize  la  presen- 
te sentencia  :  O  con  oro.  o  con  plata  ,  o  con  viznaga. 

La  segunda  enfermedad  que  dixe  ,  padece  la  boca  ,  es 
corrupción  de  las  encías  :  para  este  mal  después  de  estar 
euaquado  el  cuerpo  con  sangrías,  y  purgas,  si  el  medico 
las  vuiere  ordenado  ,  es  admirable  remedio,  lauar  la  boca 
con  este  cozimiento. 

Tomen  de  agua  de  palo  santo  dos  onzas,  agua  ardiente 
vna  onza,  vinagre  esquilitico  media  onza,  miel  rossada 
vna  quarta,  de  alumbre  quemado  vna  dragma  :  mézclese 
todo,  y  con  vn  yssopillo  se  lauen  quatro  vezes  al  dia,  las 
dos  antes  de  comer ,  y  las  otras  dos  vn  poco  antes  de  cenar. 

La  tercera  enfermedad  cíela  boca,  y  dientes,  es  toua; 
para  este  mal  ningún  remedio  ai  mejor,  que  traerla  lim- 
pia, finiendo  en  casa  vn  mondadientes  de  plata,  ó  de  oro, 
para  que  el  barbero  quando  venga  a  hazer  la  barba,  mire 
muy  atentamente  la  boca  ,  y  quite  con  el  dicho  monda- 
dientes lo  superfluo  que  se  vuiere  criado. 

La  l.  passion  es  ,  quando  por  algún  golpe  ,  o  cayda  se 
mueue  la  dentadura;  en  tal  caso  se  considere  ,  si  el  daño 
está  en  las  enzias :  y  entonces  se  tome  vino  blanco  ,  y  miel 
rossada ,  con  la  qual  se  lauaran  quatro  ,  o  cinco  vezes  al 
dia  la  boca. 

También  es  bueno  cozer  vn  poco  de  vino  con  romero, 
y  encienso ,  y  almástiga  ,  y  vn  poco  de  sangre  de  drago ,  y 
lauarse  con  ello.  Si  el  daño  fuere  en  los  dientes,  se  aduier- 
ta si  alguno  salió  de  su  assiento:  porque  se  á  de  boluer  a  su 


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lugar  ;  pero  si  no  es  mas  que  mouerse  la  dentadura  pon- 
drán sin  dilación  vna  tirica  de  lienzo  ,  por  la  parte  de  afue- 
ra ,  y  otra  por  la  parte  de  adentro  de  la  enzia  con  este 
medicamento. 

Tomen  dos  dragmas  de  cascaras  de  gueuos  quemados, 
bolo  armenico  ,  y  de  piedra  sanguinaria  ,  de  cada  cosa  me- 
dia dragma,  encienso  almástiga,  cuerno  de  cierno  quema- 
do, de  cada  cosa  vn  escrúpulo.  Todo  esto  se  muela  bien ,  y 
haga  poluo  ,  y  mezcle.  Las  tiricas  de  lienzo  ,  se  vntaran 
con  clara  de  gueuo  ,  y  echándoles  destos  poluos  por  enci- 
ma ,  se  aplicaran  á  las  enzias  ,  como  está  dicho.  De  alli  a 
tres  ,  o  quatro  dias  tomen  vino  blanco  cozido  con  romero, 
nuezes  de  ciprés  ,  sangre  de  drago  ,  y  mirra  ,  rossas  secas, 
y  flor  de  granado ;  y  quitando  las  tiricas  ,  y  lauandolas  con 
este  vino,  las  boluerán  a  poner. 

Quien  tuuiere  buena  disposición  ,  de  enzias  ,  y  denta- 
dura :  quanto  mas  hiziere  tanto  mas  yerra.  Por  lo  qual 
conuendra  para  conseruarse  en  su  bondad,  solo  enxaguar- 
se  por  las  mañanas  con  agua  fría,  y  con  vino  aguado,  des- 
pués de  comer,  y  cenar  ,  y  limpiar  los  dientes  con  tantica 
sal ,  muy  passico  ,  y  sacarles  lo  que  se  vuiere  metido  entre 
ellos  con  mondadiente  de  oro ,  ó  de  plata ,  ó  con  viznaga, 
ó  con  no  nada;  si  no  vuiere  que  sacar,  que  esso  es  lo  que 
nos  amonesta  este  Refrán  ,  diziendo  ,  que  la  boca  sana ,  solo 
con  oro  ,  o  con  plata  ,  se  ha  de  conseruar  ,  sacando  lo  que 
se  vuiere  entrado  entre  dientes,  y  muelas,  y  si  no  vuiere 
que  sacar  ,  que  no  lleguen  a  ellos  :  lo  qual  se  entiende  por 
la  palabra:  No  nada. 

Y  es  mucho  de  aduertir  como  se  aya  de  vsar  de  los  mon- 
dadientes dichos:  porque  si  la  toua  estuuiere  muy  tierna, 
y  blamia  ,  en  tal  caso  bastará  el  palillo  de  viznaga  ,  como 
también  bastará  para  sacar  la  carne ,  o  otra  sustancia ,  que 
estuuiere  entre  los  dientes,  que  no  sea  difícil:  porque  en 
tales  casos  conuiene,  para  no  alterar  las  enzias  ,  y  denta- 
dura, vsar  de  instrumento  blando,  como  es  la  viznaga. 
Conuiene  también  la  viznaga  ,  mas  que  otra  madera,  por 
ser  yerna  caliente ,  y  amigable  a  los  dientes  ,  y  muelas. 
Trata  de  la  viznaga  Dioscorides  ,  en  el  libro  3.  capitulo  se- 
tenta y  ocho  ,  sobre  el  qual  dize  Laguna,  que  es  vna  espe- 
cie do  dauco  silueslre. 

Pero  si  la  toua  enemiga  de  los  dientes  estuuiere  pegada 
a  ellos  ,  de  suerte  que  no  baste  para  despegarla  la  blandu- 
ra de  la  uiznaga  ,  auemos  de  ayudarnos  de  mondadiente  de 
oro;  el  qual  entre  todos  los  metales  se  lleua  la  gala  ,  y  es 
el  mas  prestante,  noble,  y  excelente  de  los  siete  ;  según 
doctrina  del  philosopho  ,  en  el  quarlo  de  los  metheoros,  y 
de  Plinio,  en  el  libro  treinta  y  tres.  Los  alquimistas  afir- 


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man  ser  el  mas  noble  metal :  porque  es  de  mejor  sustancia, 
y  mistión.  El  primer  argumento  que  nos  muestra  su  exce- 
lencia ,  es  la  resistencia  tan  firme  que  haze  al  fuego :  por- 
que después  que  llega  a  su  fineza,  de  veinte  y  quatro  qui- 
lates ,  no  le  consume,  ni  desminuye  cosa  alguna.  El  se- 
gundo, que  el  traerle  entre  las  manos  ,  ni  el  estar  debajo 
de  tierra,  no  ensuzia  el  oro  ,  ni  deshaze  las  lineas,  que  vna 
vez  se  le  imprimieron  ;  lo  qual  no  sucede  en  otros  metales. 
El  tercero  es  ,  que  el  oro  jamas  cria  orin ,  ni  otras  sucieda- 
des ,  ni  las  consiente  en  si.  El  quarto  ,  que  se  puede  labrar 
en  sutiles  partes  ,  y  dilatarse  en  planchas  ,  hasta  adelga- 
zarse tanto  ,  sin  perder  su  ser  ,  que  parece  cosa  increíble; 
lo  qual  se  ve  en  los  panes  de  dorar.  El  quinto  argumento 
que  nos  muestra  la  excelencia  del  oro ,  es  su  inuencion 
mas  natural  que  la  de  otros  metales:  porque  los  demás  ,  se 
hazen  ,  y  períicionan  con  el  fuego ;  pero  el  oro  desde  su 
origen  es  oro.  A  estas  razones  se  pueden  juntar  otras,  que 
no  son  de  pequeña  consideración  ,  como  es,  que  el  Sol;  se- 
gún los  astrólogos  ,  produze  el  oro :  y  assi  como  el  mas  ex- 
celente Planeta  entre  los  siete,  assi  el  oro,  que  es  su  hijo, 
es  el  mas  excelente  ,  y  noble  metal  de  todos. 

Hallan  los  naturales  en  el  oro  admirable  virtud  ,  de  con- 
fortar el  corazón:  con  la  qual  (dizen)  calentando,  y  espar- 
ciendo los  espíritus  ,  alegra  los  tristes  melancólicos. 

Es  este  precioso  metal  antidoto,  y  medicina  contra  el 
veneno  mortífero  del  azogue:  por  la  qual  virtud  manda 
Dioscorides  que  socorramos  a  los  que  con  el  fueren  empon- 
zoñados, dándoles  limaduras  de  oro.  V  no  solo  se  opone 
contra  este  genero  de  veneno ;  pero  también  nos  auissa  ,  y 
muestra  qualquier  otra  diferencia  de  tosigo,  que  se  le  jun- 
tare: porque  luego  muda,  y  pierde  su  color.  La  qual  pro- 
priedad  conocida  por  Geronymo  Montuo,  doctissimo  va- 
ron,  fue  de  parecer,  que  los  tenedores  y  cucharas  con  que 
los  señores  comen  ,  sean  de  tres  partes  de  oro  ,  y  vna  de 
plata  :  porque  si  la  comida  tuuiere  algún  veneno,  lo  conoz- 
can en  la  mudanza  que  el  oro  haze ,  quando  toca  el  tosigo. 

Es  tan  amigable  el  oro ,  al  genero  humano ,  que  los  cau- 
terios dados  con  instrumento  del ,  sanan  ,  y  se  cicatrizan 
con  mas  facilidad ,  que  si  se  diessen  con  instrumento  de 
hierro,  ó  de  otro  metal.  La  experiencia  nos  enseña  esta 
verdad.  Y  Auicena  en  el  lihro  primero,  sen.  quarta.  Y  en 
el  libro  segundo,  tratado  segundo,  afírmalo  proprio;  adon- 
de también  dize ,  que  entre  otras  singulares  virtudes  del 
oro,  se  halla  vna  muy  cierta  en  el,  que  es  ahuyentar  el 
mal  olor  de  la  boca  ,  siendo  detenido  en  ella. 

Pe  adonde  vengo  yo  a  colegir  la  verdad  desta  sentencia, 
que  declaro  :  la  qual  no  solo  procura  limpiar  los  dientes. 


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mas  también  dessaraygar  de  las  bocas  de  los  hombres  tan 
abominable  vicio,  como  es  el  mal  olor ,  y  assi  dize  la  sen- 
tencia, que  se  limpien  ,  o  con  oro,  o  con  plata  ,  puniendo 
el  oro  en  primero  lugar. 

Muestran  también  las  sagradas  letras  la  excelencia  del 
oro,  por  el  qual  en  ellas  suele  ser  significada  qualquiera 
cosa  buena  ;  como  se  ve  claro  en  el  Profeta  Daniel ,  adonde 
la  estatua  que  vio  Nabucodonosor,  tenia  la  cabeza  de  oro, 
que  dezia:  El  primer  Reyno  de  los  Babilonios  ,  ser  mas  ex- 
celente que  los  demás.  Y  Esaias  ,  capitulo  treze:  Mas  pre- 
cioso (dize)  será  el  varón,  que  el  oro. 

Mas  si  la  toua  ,  o  otra  qualquier  sustancia  ,  enemiga  a 
los  dientes ,  se  hallare  en  ellos ,  y  no  quisiere  obedecer  a  la 
blandura  de  la  viznaga,  ni  del  oro;  en  tal  caso,  hará  el 
prudente  mondadientes  de  plata,  que  es  metal  mas  duro, 
que  el  oro  ,  y  no  tanto  como  el  hierro  ,  y  con  el  podra  se- 
guramente socorrer  su  necessidad,  sin  ofensa  de  la  boca; 
antes  es  muy  seguro  metal:  porque  sigue  al  oro,  ymitan- 
dole  en  quitar  el  mal  olor  de  la  boca;  como  testifica  Auice- 
na  ,  y  por  esta  razón  es  bien  que  sea  el  mondadientes  de 
plata,  si  no  fuere  de  oro. 

Después  del  oro  ,  es  la  plata  el  mas  precioso  metal.  Por 
lo  qual  el  pecho  de  la  estatua  de  Nabucodonosor  era  de  pla- 
ta. Hallase  la  plata  casi  en  todas  las  prouincias  del  mundo. 
Pero  si  se  áde  dar  crédito  a  Plinio,  y  á  Estrabon,  España 
es  la  mas  abundante  región  de  fina  plata  ,  de  todas  las  que 
los  antiguos  conocieron.  Lo  qual  confirmó  bien  en  nuestros 
tiempos  la  riquissima  mina  de  Guadalcanal.  Los  antiguos 
fueron  de  opinión  (como  refiere  Rodigino)  que  debajo  de 
España  no  está  el  infierno  ,  sino  Pluto ,  dios  de  riquezas. 

De  lo  dicho  resulta  bien  clara  la  verdad  del  Refrán  pre- 
sente, y  el  orden  que  se  á  de  tener  en  la  conseruacion  de 
la  boca  ,  limpiándola  siempre:  ü  con  oro,  ó  con  plata,  o 
con  viznaga,  ó  con  no  nada. 


Quien  se  exercita  ,  descansa , 
y  el  que  esta  en  ocio  trabaja. 


REFRÁN.  XXXIX. 

L  abecé  que  este  prouerbio ,  nos  dá  dos  impossibles,  y  con- 
trarios: pero  si  se  atiende  bien  al  verdadero  sentido  ,  cono- 
cerá qualquier  prudente  que  no  solo  ,  no  implica  contradi- 
cion  ,  lo  que  nos  dize  ,  mas  que  nos  pone  ante  los  ojos ,  vna 


—  204  — 

verdad  solida,  y  firme  ,  y  que  nunca  falta.  Dizen  algunos, 
que  se  ha  de  entender  de  los  holgazanes  ociosos ;  los  quales 
por  su  torpeza,  vienen  a  tanta  pobreza  ,  que  ella  los  pone 
en  diuersas  calamidades  ,  y  trabajos;  y  por  el  contrario  los 
actiuos  diligentes,  y  que  seexercitan,  adquiriendo,  no 
solo  lo  que  han  menester  ,  para  el  presente  tiempo  ,  mas 
también  para  el  futuro:  estos  tales  descansan  en  la  vejez, 
y  gozan  del  premio  de  la  virtud,  por  el  moderado  exerci- 
cio  ,  que  en  su  juuentud  vsaron. 

Bien  quadra,  y  es  verdadera  esta  opinión  :  pero  como 
nuestro  intento  sea  conseruar  la  humana  salud,  dárnosle 
el  mas  conforme  a  este  proposito,  que  es  :  Que  el  hombre 
que  se  exercitare  con  moderación  ,  viuirá  vida  sin  dolor, 
sin  enfermedades  ,  y  con  descanso:  lo  qual  nos  significa 
la  sentencia,  par  aquellas  palabras:  Quien  se  exercita 
descansa. 

Pero  el  perezoso  dormilón  ,  el  amigo  de  la  ociosidad  ,  el 
que  pone  su  felicidad  en  descansar  a  pierna  tendida.  Deste 
tal  drze  la  segunda  parte:  Y  el  que  está  en  ocio  trabaja: 
porque  está  sujeto  a  mil  enfermedades  causadas  del  ocio, 
que  de  ai  nacen  dolores ,  y  trabajos ;  como  se  prouará  en  el 
presente  discurso. 

La  verdad  que  nos  enseña  la  primera  parte  del  Refrán, 
es  de  suyo  tan  manifiesta  a  los  hombres,  que  sin  autorida- 
des, ni  razones  ella  propria  se  dá  a  entender:  porque  nin- 
guna cosa  ai  que  tanta  parte  sea  para  la  conseruacion  de 
la  salud  ,  como  el  moderado  exercicio  :  lo  qual  á  mostrado 
la  experiencia.  Y  vemos  que  con  su  mouimiento  el  calor 
natural  que  nos  dá  vida,  y  sustenta,  se  aumenta  en  todos 
los  miembros,  y  se  esfuerza  para  lanzar  los  superfluos  ex- 
crementos del  cuerpo.  No  solo  en  los  hombres  el  moui- 
miento continuo,  es  causa  de  conseruacion  ,  mas  también 
todas  quantas  cosas  Dios  crió  en  el  vniuerso ,  parece  ,  que 
nos  están  diziendo  ,  que  ellas  se  perficionan  ,  y  sustentan 
con  mouimiento:  De  las  superiores  vemos,  que  el  Sol  con- 
tino se  mueue  ,  y  que  la  Luna  ,  y  los  demás  Planetas,  con 
los  cielos  nunca  dexan  su  curso.  El  fuego  siempre  está 
obrando;  el  ayre  anda  de  vna  a  otra  parte  ,  las  aguas  ,  las 
fuentes  ,  y  los  rios ,  siempre  corren ,  y  la  pfopria  tierra,  si 
no  la  exercitan  ,  y  mueuen  nunca  dá  buen  fruto.  Tiene  el 
que  se  exercita  encerrado  en  si  mucho  contento,  y  alegría, 
cosas  necessarias  para  la  salud  corporal :  porque  el  exerci- 
cio ,  y  trabajo  ,  son  quien  adquiere  las  riquezas  ;  en  cuya 
possession  está  gran  parte  de  la  salud:  Trastorna  el  exerci- 
cio el  mundo  desde  el  Oriente  al  Ocasso  ,  sulca  el  mar,  le- 
uanta  las  velas  de  los  pensamientos,  y  en  lo  mas  remoto  del 
mundo ,  saca  de  las  entrañas  de  la  tierra,  y  mar  ,  el  oro. 


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plata,  perlas  ,  y  piedras  preciosas.  Por  medio  del  exerci- 
cio ,  y  trabajo,  se  adquieren  los  cetros,  y  señoríos  :  este 
busca  las  cazas  ,  los  plazeres  ,  y  contentos  :  busca  también 
el  sustento  para  la  vida,  los  paños,  y  preciosos  vestidos, 
para  abrigar  el  cuerpo  ,  los  cauallos ,  y  animales  para  ser- 
uicio  del  hombre;  las  casas  ,  y  palacios,  para  que  nos  de- 
fiendan de  las  inclemencias,  y  rigor  del  calor,  y  frió.  Y  fi- 
nalmente en  el  trabajo  ,  pone  todo  el  genero  de  los  morta- 
les ,  las  fuerzas,  el  vigor  ,  la  firmeza  de  los  neruios,  y  los 
altissimos ,  y  profundísimos  cimientos  de  toda  la  salud ,  y 
descanso;  como  nos  dize  el  Refrán  presente. 

Y  porque  mas  particularmente  se  entienda  la  senten- 
cia de  que  tratamos  ;  se  aduierta,  que  se  siguen  al  cuerpo 
humano  tres  cosas  de  mucha  importancia  con  el  exercicio, 
que  son  dureza  en  los  miembros,  aumento  del  calor  natu- 
ral ,  y  mas  veloz  monumento  en  los  espíritus.  Y  á  estas 
tres  cosas  ,  se  siguen  otras  tres  muy  prouechosas  :  porque 
de  la  dureza  todas  las  partes  adquieren  mayor  fortaleza, 
del  aumento  del  calor  ,  se  sigue ,  que  todas  las  obras  na- 
turales, se  hagan  con  mayor  perfección  :  del  mouimiento 
de  los  espíritus  ,  viene  que  los  escrementos,  se  euaquen,  y 
los  vapores,  y  angosturas,  se  mundifiquen,  y  descarguen 
dellos.  Hipócrates,  rayz,  y  fuente  de  las  verdades  medicas, 
nos  enseñó  esta  en  el  sexto  de  las  enfermedades  vulgares, 
diziendo:  El  trabajo  da  fuerza  a  los  miembros  ,  y  aumenta 
la  carne  .  lleuando  la  sangre  por  toda  la  machina  del  cuer- 
po :  y  el  manjar  mantiene  las  entrañas,  y  el  sueño  ayuda 
á  las  funciones  naturales.  Platón  fue  deste  proprio  parecer 
en  el  timeo  ,  diziendo  :  El  exercicio  dá  fortaleza  ,  y  el  ocio 
enflaqueze,  y  debilita.  Y  en  el  dialogo  theaeteto  ,  ó  de  cien- 
cia dize  el  mismo:  Por  ventura  el  habito,  y  fuerza  corpo- 
ral, no  se  corrompe  con  la  torpeza,  y  con  el  ocio,  y  con  el 
mouimiento  y  exercicio  se  conserua?  El  buen  viejo  Hipó- 
crates ,  considerando  ,  que  todo  lo  mas  del  arte  que  con- 
serua nuestra  salud  ,  y  vida  ,  consiste  en  guardar  cierta 
proporción  ,  entre  la  comida  ;  y  el  exercicio  dixo  galana- 
mente. La  conseruacion  de  la  salud  está  en  no  hartarse  de 
comida,  ni  tener  pereza  para  el  trabajo;  que  bien  conside- 
radas estas  palabras  ,  son  las  proprias  ele  nuestro  Refrán. 
El  doctissimo  Fulgencio  ,  conociendo  también  el  prouecho 
que  se  sigue  a  los  humanos  ,  del  exercicio,  vino  a  dezir:  El 
exercicio  es  conseruacion  de  la  vida  humana,  fortaleza  de 
las  virtudes  ,  ganancia  y  grangeria  del  tiempo  ,  enemigo 
de  la  ociosidad  ,  deuda  de  la  juuentud,  descanso  ,  y  alegría 
de  la  vejez,  dispertador  del  calor  natural ,  ahuyentador  del 
vicio,  y  muerte  de  las  iMifcrmedades. 

Por  el  contrario  la  pereza  ,  y  ocio  acarrean  (como  dize 


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la  segunda  parte  del  Refrán)  mil  géneros  de  trabajos ,  y 
enfermedades.  De  adonde  Galeno,  en  el  libro  de  cachochi- 
mia  ,  vino  a  afirmar ,  que  la  quietud .  y  falta  de  exercicio, 
es  enemigo  capital  de  la  salud:  porque  los  cuerpos  de  los 
perezosos  ,  se  rellenan  de  humidadessuperfluas,  y  no  ape- 
tecen la  comida.  De  la  misma  manera  que  la  llama  con  el 
humo  turbulento ,  y  gruesso ,  se  ahoga  ,  y  apaga ,  assi 
nuestro  calor  natural  con  la  falta  de  exercicio ,  sufocado, 
y  oprimido  con  la  multitud  de  excrementos,  que  en  el 
cuerpo  se  detienen,  se  enfria,  mortifica  ,  y  debilita  tanto, 
que  no  puede  lanzar  de  si  los  excrementos  ;  antes  los  poros 
angostos  se  atapan  :  de  adonde  se  causan  opilaciones ,  apo- 
plexias  ,  gota,  pasmos  ,  y  catarros.  De  aqui  se  sigue  luego 
forzosamente,  el  llamar  al  medico,  el  vsar  de  xaraues, 
apozimas,  zarza  ,  y  palo,  purgas  ,  y  otros  infinitos  géneros 
de  medicamentos,  todos  fastidiosos,  y  aborrecibles  ala 
naturaleza  ,  y  que  nos  enuejecen  ,  y  consumen  sin  tiempo. 
Vino  a  dezir  el  elegante,  y  docto  Cornelio  Celso  ,  conocien- 
do estos  daños  ;  que  la  vida  ociosa  en  ninguna  manera  es 
prouechosa.  Bien  se  prueua  esta  verdad,  con  lo  que  arriba 
diximos  de  las  aguas  que  siempre  están  en  continuo  moui- 
miento  :  las  quales  se  conseruan  sin  corrupción  alguna  ,  y 
las  que  en  los  estanques ,  y  lagunas  están  ociosas,  y  dete- 
nidas ,  se  corrompen  ,  y  enferman.  Vese  también  esta  ver- 
dad en  los  brutos  animales ,  que  en  el  tiempo  del  Imbier- 
no  ,  passan  su  vida  en  las  cauernas ,  y  cueuas  de  la  tierra : 
los  quales  por  falta  de  exercicio  están  casi  sin  sentido 
muertos.  Lo  proprio  nos  muestran  los  captiuos ,  y  deteni- 
dos por  carceres,  y  calabozos ,  cuyos  cuerpos ,  con  el  abun- 
dancia de  humores ,  y  excrementos  detenidos  en  sus  venas, 
y  entrañas ,  se  muestran  de  color  aplomado ,  abohetados, 
y  como  cenizientos.  El  poeta  Homero,  en  dulze  verso,  afir- 
ma ,  que  los  hombres  perezosos  ,  que  viuen  vida  ociosa ,  ni 
son  buenos  para  la  guerra  ,  ni  para  dar  consejo  en  la  paz : 
porque  como  estos  tales  ,  solo  entienden  en  criar  carnes, 
y  humedad  ,  viuiendo  a  lo  epicúreo :  la  propria  gordura 
ahoga  el  calor  natural,  y  están  muy  sujetos  a  corrupción; 
como  dize  el  philosopho  en  la  quinta  partícula  de  sus  pro- 
blemas. Y  (¡aleño  en  diuersas  partes.  Y  Rasis  ,  en  el  16. 
del  continente.  Y  estos  tales  tienen  poca  sangre,  y  enueje- 
cen en  menos  tiempo ;  como  testifica  el  proprio  Aristóteles: 
y  en  qualquier  enfermedad  que  les  suceda  mueren  con 
mas  celeridad,  que  los  que  son  de  pocas  carnes,  y  exerci- 
tados.  Doctrina  es  del  doctissimo  Hipócrates,  en  el  libro 
segundo  de  los  aphorismos  ,  sentencia  quarenta  y  quatro. 
Y  Galeno  ,  con  todos  los  que  comentan  a  Hipócrates  ,  vie- 
nen a  afirmar,  ser  la  causa,  la  humidad  ,  y  gordura,  que 


—  207  — 

oprime  el  calor  natural :  de  la  qual  carecieran  ,  si  se  exer- 
citaren. 

Siendo  pues  assi  (como  euidcntemente  queda  prouado) 
que  son  tantos  ,  y  de  tanta  importancia,  los  prouechos  que 
a  los  humanos  se  siguen  del  moderado  exercicio.  Quien 
aura  de  tan  basto,  y  rustico  entendimiento  ,  tan  enemigo 
de  la  verdad  ,  y  de  su  salud,  que  no  ame  el  trabajo  y  abor- 
rezca la  inútil  vida  perezosa  ,  y  ociosa  ;  pues  della  se  cau- 
san tantos,  y  tan  diuersos  males?  Y  quien  aura  también, 
que  considerando  las  razones  ,  y  autoridades  de  tan  insig- 
nes varones  ,  no  conozca,  que  :  Quien  se  exercita  descansa, 
y  el  que  está  en  ocio  trabaja. 

Supuesto  pues  que  el  exercicio  es  de  tanta  importan- 
cia ,  para  la  salud,  como  queda  referido  ,  conuiene  agora: 
que  se  sepa ,  que  modo  de  exercicio ,  y  á  que  hora ,  y  en 
que  quantidad  se  aya  de  vsar. 

Las  diferencias ,  y  modos  de  exercicios  ,  son  en  tanta  di- 
uersidad  ,  como  se  podra  ver  en  el  libro  segundo  ,  que  es- 
criuio  Galeno,  de  conseruar  la  salud.  Y  en  Auicena,  sen.  3. 
del  primero  ,  doctrina  segunda.  Pero  el  principal  exercicio, 
y  que  alaba  Galeno,  como  mas  conueniente  ,  es  el  juego  de 
la  pelota  pequeña  :  porque  en  este  juego,  se  mueuen  todas 
las  partes  del  cuerpo,  con  saltos,  carreras,  leuantarse  ,  y 
bajarse  con  presteza.  El  diuíno  Platón,  en  el  libro  séptimo 
de  sus  leyes ,  aconseja  a  los  mancebos ,  que  se  den  al  exer- 
cicio de  ía  caza.  Y  Licurgo  ,  estableció  leyes  a  los  Lacede- 
mones  ,  que  todo  el  tiempo  que  vacassen  de  la  guerra,  lo 
gastassen  en  perseguir  fieras  por  los  montes ,  y  campos; 
como  lo  escriue  Plutarcho  ,  en  la  vida  de  Licurgo.  Porque 
en  el  exercicio  de  la  caza  ;  según  afirma  Dion ,  el  cuerpo  se 
haze  mas  robusto,  y  el  animo  mas  varonil,  y  fuerte.  Pero 
como  estos  géneros  de  exercicios,  no  sean  acomodados 
para  algunas  gentes  ,  por  las  ocupaciones  necessarias  ,  que 
acerca  de  sus  oficios  tienen ,  no  se  podra  vsar  dellos  todas 
vezes.  Y  assi  digo  ,  que  si  el  modo  de  viuir  es  tal,  que  se 
trabaja  corporalmente  con  el ;  como  es  el  que  vsa  el  labra- 
dor, cultiuando  el  campo  ,  y  el  carpintero  asserrando  la 
madera ,  y  el  soldado  marchando  ,  y  aun  el  medico  visitan- 
do a  pie  ,  que  en  tales  casos  ,  no  ai  que  buscar  otro  exerci- 
cio :  porque  este  bastará  para  su  conseruacion.  Pero  con 
todo  esso  ,  no  podemos  dexar  de  auissar  a  quien  goza  de 
salud  ,  y  quisiere  asigurarla ,  que  cada  día  antes  de  comer 
(auiendo  primero  euaquado  las  superfluidades  del  vientre) 
o  salte ,  o  juegue  vn  poco  á  la  pelota  pequeña  con  modera- 
da celeridad,  y  sin  mucha  demasía;  o  juegue  a  los  bolos ,  o 
al  argolla,  o  haga  otro  genero  alguno  de  exercicio ,  en  que 
se  mueuan  ygualmente  brazos,  piernas,  y  cuerpo.  Después 


—  208  — 

de  la  comida  conuendra  descansar  ,  por  espacio  de  vna 
hora  ,  y  andar  luego  vnos  passo.-  ,  para  que  la  comida  des- 
cienda al  fondo  del  estomago.  Pero  después  á  la  tarde  an- 
tes de  la  cena ,  es  bueno  mouer.se ,  con  mas  celeridad  ,  y 
sin  mucha  demasia.  Celebrada  la  cena,  importa  descan- 
sar algún  espacio,  y  después  passearse  hasta  entrar  en  la 
cama.  Es  también  exercicio  para  los  flacos  ,  andar  a  caua- 
llo  ,  o  en  coche ;  o  litera  ,  y  en  silla  de  manos ,  y  en  ñaue, 
o  barco. 

Aqui  se  aduierta  lo  que  el  gran  Hipócrates  nos  enseña, 
en  el  libro  sexto  de  las  enfermedades  vulgares,  parte  quar- 
ta,  que  a  los  que  son  de  naturaleza  caliente  ,  conuiene  re- 
frigeración beuida  de  agua  ,  y  quietud.  Auicena  ,  no  solo  a 
los  calidos,  y  secos,  priuadel  bien  del  exercicio;  mas  tam- 
bién dize  ,  que  a  los  frios ,  y  secos  haze  menos  prouecho  el 
exercicio  ,  que  a  los  calidos  ,  y  húmidos. 

Y  para  que  se  consiga  el  bien  que  se  dessea  ,  del  exer- 
cicio moderado,  tendrá  siempre  en  la  memoria  el  desseo- 
so  de  salud  ,  aquella  sentencia  del  viejo  Hipócrates  ,  que 
nos  amonesta  ,  que  el  que  estuuiere  necessitado  de  ali- 
mento ,  no  se  exercite  ,  ni  trabaje  :  porque  la  hambre  en- 
flaqueze  ,  y  seca  el  cuerpo  ;  y  el  exercicio  causa  el  proprio 
efecto  ,  y  juntándose  estas  dos  causas  ,  pondrán  en  extre- 
ma necessidad  el  que  se  exercita.  Deste  proprio  parecer  es 
Galeno  ,  en  el  comentario  ,  y  todos  los  interpretes  de  Hipó- 
crates. Auicena  ,  en  el  libro  4.  sen.  3.  es  de  opinión  ,  que 
es  mejor  exercitarse  finiendo  en  el  estomago  comida,  que 
no  estando  vazio  ,  y  falto. 

Es  de  mas  prouecho  el  mouimiento  hecho  en  parte  cla- 
ra, rassa  ,  y  de  ayre  limpio  ,  y  puro  ,  lexos  de  lagunas  ,  y 
muladares,  y  adonde  aya  flores  olorosas  ,  y  verdes  prados, 
y  que  no  haga  frió  ,  ni  esté  á  la  sombra  (si  no  es  que  duele 
la  cabeza)  que  en  otros  lugares  húmidos  ,  frios  y  suzios. 
Procurando  siempre  en  tal  ocasión  alegría,  tranquilidad 
de  animo,  y  compañía  agradable. 

Conuiene  también  en  el  exercicio  tener  regla  ,  y  medi- 
da ,  de  suerte  que  no  se  exceda  :  porque  de  no  ser  modera- 
do, templado,  é  ygual ,  se  dissipan  los  espíritus,  y  se 
adelgaza  el  cuerpo,  y  los  neruios  se  debilitan  ,  y  se  acarrea 
en  mas  breue  tiempo  la  vejez;  como  lo  dize  Auicena.  Y  Ga- 
leno, en  el  libro  que  a  este  proposito  escriuio ,  en  el  capi- 
tulo tercero  dize  ,  que  el  no  alaba  el  exercicio  inmoderado, 
como  es  el  correr  ,  y  otros  desta  suerte.  La  misma  senten- 
cia tiene  Auerroes,  en  el  sexto  del  coliget,  capitulo  segun- 
do: con  los  quales  concuerda  Aristóteles  ,  en  el  quinto  de 
los  problemas  ,  question  nona  ,  adonde  pregunta  :  Que  por 
que  causa  de  la  veloz  carrera ,  en  los  hombres  y  en  los 


—  209  — 

otros  animales,  suceden  enfermedades,  en  las  partes  vezi- 
nas  a  la  cabeza?  Y  en  el  tercero  problema  de  la  propria  par- 
tícula ,  buelue  á  preguntar:  Que  porque  se  les  seca  ,  y  baja 
el  vientre  a  los  que  hazen  mucho  exercicio  ?  Y  responde, 
que  la  gordura  del  vientre  se  deshaze  ,  y  consume  con  el 
exercicio  demasiado.  Alude  el  mismo  Aristóteles  también 
a  esto  en  la  sección  treinta  y  vna  ,  problema  catorze  adon- 
de afirma ,  que  el  exercicio  ofende ,  y  daña  la  vista  :  porque 
seca  los  ojos.  De  adonde  se  manifiesta  la  razón,  porque  los 
viejos  son  de  mas  corta,  y  turbia  vista  que  los  mozos;  que 
es  porque  los  ojos  de  los  viejos  por  la  sequedad,  se  bueluen 
mas  duros  ,  y  de  sustancia  mas  densa. 

Siendo  pues  assi,  que  el  que  no  se  exercita  trabaja; 
como  afirma  nuestro  Refrán  :  y  siendo  también  verdad, 
que  el  exercicio  demasiado  causa  los  inconuenientes  di- 
chos. Aduierta  el  que  procura  salud  ,  que  entonces  deue 
cesar  ,  y  parar  del  exercicio  (si  quiere  sacar  prouecho  del) 
quando  se  comienza  a  cansar.  Esta  regla  nos  dio  Hipócra- 
tes ,  diziendo  :  En  qualquier  mouimiento  del  cuerpo  deue- 
mos  descansar  ,  quando  comenzamos  a  sentir  cansancio,  y 
assi  no  aura  lasitud. 

El  comentador  Auerroes,  sapientissimo  varón  ,  en  el  li- 
bro sexto  del  coliget.  Y  Auicenasu  competidor,  en  el  libro 
primero,  sen.  tercera,  doctrina  segunda.  Y  Galeno  de 
quien  el  vno  ,  y  el  otro  lo  vsurparon ,  en  el  libro  segundo 
de  sanitate  tuenda  ,  capitulo  séptimo  ,  traen  doctissima- 
mente  la  regla  con  que  el  que  se  exercita  á  de  conocer  el 
termino ,  y  fin ,  y  quando  será  bien  que  descanse  del  moui- 
miento: y  dizen  que  es  quando  el  hombre  comenzare  a  su- 
dar ,  y  el  anhélito  se  aumentare  ,  y  el  color  del  cuerpo  se 
vuieré  rubificado,  o  encarnado  ,  y  las  venas  de  las  manos, 
y  otras  partes  se  hincharen.  Entonces  pues  podra  (cono- 
ciendo estas  señales)  el  que  procura  salud  descansar  del 
exercicio  ;  el  qual  hecho  con  las  condiciones  aqui  ya  pro- 
puestas ,  es  cierto  que  aumenta,  y  conserua  la  salud  ,  cor- 
roborando el  calor  natural ,  y  dispertándole  para  la  expul- 
sión de  las  superfluydades ,  y  que  alegra  a  los  misseros 
viejos  melancólicos,  y  ahuyenta  el  vicio  de  los  jouenes,  y 
que  es  grangeria  del  tiempo  ,  destruydor  de  las  enferme- 
dades ;  y  por  el  contrario  el  ocio  ,  acarreador  de  vicios, 
padre  de  la  pobreza,  y  deshonra  ,  y  causa  de  infinitas  en- 
fermedades, que  es  lo  que  nos  testifica  la  sentencia  que 
declaro. 

Ai  muchas  personas  tan  ocupadas  en  letras ,  y  de  oficios 
tan  graues  ,  y  necessarios ,  que  por  no  perder  alguna  auto- 
ridad (aunque  conozcan  el  prouecho  del  exercicio)  se  están 
todo  el  año  sin  gozar  del  campo,  ni  exercitarse.  De  adonde 

ni.  44 


—  210  — 

se  les  sigue,  que  siempre  tengan  el  estomago  indigesto, 
flaco,  y  el  cuerpo  sujeto  á  graues  males  ,  por  la  multitud 
de  flemas,  que  en  tales  sujetos  se  crian.  En  estos  tales,  ya 
que  no  hazen  exercicio,  suplirán  los  fregamientos  por  el. 
Que  aunque  Auicena  dize,  que  las  fricciones  ,  son  aparato, 
y  preuencion  para  el  mouimiento,  con  todo  esso,  si  se  ha- 
zen conforme  razón  ,  suplen  por  el  exercicio,  euaquando 
los  excrementos  de  la  tercera  región;  como  testifica  toda 
la  escuela  medica,  principalmente  Auerroes  ,  en  el  sexto 
del  coliget,  por  estas  palabras:  Las  fricciones  tienen  su  in- 
tención ,  en  la  euaquacion  de  las  superfluydades  de  la  ter- 
cera digestión. 

Y  porque  el  curioso  pueda  gozar  de  remedio  de  tanta 
importancia,  sin  inconueniente  alguno,  y  acomodarle  con- 
forme fuere  lanecessidad.  Aduierta  que  ai  quatro  diferen- 
cias de  fregamientos  ;  según  Hipócrates  ,  y  según  Galeno, 
en  el  libro  segundo  de  la  conseruacion  de  la  salud  ,  capitu- 
lo tercio.  Estas  son  fregamiento  duro  ,  fregamiento  blan- 
do ,  fregamiento  poco  ,  y  fregamiento  mucho.  Entre  estas 
quatro  diferencias  principales  ,  puede  auer  (como  enseña 
Auerroes)  otras  medias.  Estas  quatro  diferencias  com- 
prehendio  Hipócrates  en  breues  palabras  diziendo:  El  fre- 
gamiento tiene  virtud  de  abrir ,  y  de  cerrar,  de  engordar, 
y  de  enflaquezer.  El  duro  ,  de  cerrar.  El  blando  de  abrir.  El 
mucho,  de  enflaquezer.  Y  el  moderado  ,  de  criar  carnes: 
Conocidas  estas  quatro  diferencias,  y  sus  efectos  ,  vsará 
cada  vno  dellas,  conforme  lo  pidiere  la  necessidad:  Y  assi 
el  que  fuere  de  blandas  carnes ,  poros  abiertos  ,  y  rara 
contestura  ,  si  quiere  fortificar  sus  carnes,  vsará  de  frega- 
miento duro:  el  qual  se  haze  con  paño  áspero  ,  y  con  bue- 
na fuerza.  Y  por  el  contraria,  el  que  fuere  de  duras ,  y  me- 
lancólicas carnes ,  y  poros  cerrados  ,  vsará  a  fregarse  con 
las  palmas  blandas  de  las  manos ,  poca  fuerza  ,  y  suaui- 
dad  :  porque  con  este  modo  de  fregamientos,  se  ablandan 
las  carnes  ,  y  se  abren  los  poros.  La  tercera  diferencia  de 
fregamiento,  es  quesea  mucha,  y  porfiada:  con  este  fre- 
gamiento ,  se  deshazen  ,  y  consumen  las  carnes  ,  y  es  dú- 
dente prouecho  para  los  carnosos  que  engordan  mucho: 
porque  les  consume  el  vnto  ,  y  gordura.  La  vltima  diferen- 
cia ,  es  el  fregamiento  moderado:  este  cria,  y  engendra 
carnes ,  y  haze  engordar  los  flacos. 

La  hora  mejor  para  los  fregamientos ,  es  la  de  la  maña- 
na, como  la  del  exercicio,  después  de  auer  euaquado  la 
vexiga,  y  vientre.  Son  de  mas  prouecho  hechos  por  la  pro- 
pria  persona  :  porque  siruen  también  de  exercicio.  Fregar- 
se an  primero  las  piernas  ,  y  luego  los  brazos  ,  y  después 
lo  restante  del  cuerpo  ,  acabando  con  peynarse  la  cabeza; 


—  211  — 

y  no  es  inconueniente  alguno,  que  senn  házia  arriba,  o 
házia  abajo  :  o  transuersales  las  fricciones  :  porque  de 
qualquiera  suerte  ,  se  consigue  el  efecto. 


Dieta,  y  mangueta , 

y  siete  ñudos  á  la  bragueta. 

REFRAX.  XXXX. 


1  res  remedios  assaz  eficazes  nos  pone  el  presente  prouer- 
bio  ante  los  ojos  con  los  quales  el  prudente:  si  los  vsare 
con  aduertencia ,  conseruará  su  salud.  El  primero  dellos  es 
dieta.  Por  este  nombre:  Dieta  ,  entiende  siempre  la  medi- 
cina ,  el  vso  de  las  seys  cosas  no  naturales ,  como  es  el 
exercicio,  comida,  beuida,  sueño,  ayre,  Venus,  kc.  De 
todo  lo  qual  auemos  tratado  ,  y  se  tratará,  exprofesso  de  lo 
que  falta,  en  sus  lugares  particulares.  Y  assi  en  quanto  a 
esta  parte,  solo  se  aduierta,  y  considere  el  artificio  de  que 
vsa  este  oráculo  Español :  y  como  en  tan  cortadas  y  breues 
palabras  ,  nos  amonesta,  auisa,  y  exorta  ,  con  solo  dezir: 
Dieta,  todo  aquello  que  Galeno,  Hipócrates,  y  los  demás 
doctos  médicos  ,  en  copiosos  libros  escriuieron.  Como  si 
haziendo  vn  silogismo  demonstratiuo  ,  viniera  a  concluyr, 
que  la  dieta  es  la  parte  mas  principal  de  la  medicina  :  por- 
que con  esta ,  euita  el  prudente  las  enfermedades ;  con  esta 
se  libra  dellas  después  que  le  assaltaron  :  con  esta  escusa 
el  enfado  ,  y  molestia  de  purgas,  y  xaraues;  con  esta  huye 
los  engaños  ,  y  embelecos  del  medico  adulador,  sin  cien- 
cia, que  solo  atiende  a  chupar  como  sanguisuela  la  san- 
gre, y  dineros  del  missero  paciente;  y  con  esta  en  conclu- 
sión ,  se  restauran  las  fuerzas  perdidas  de  los  lánguidos 
conualecientes.  Galeno,  que  entre  médicos  lleua  la  palma, 
en  el  libro  de  la  constitución  del  arte  medica  ,  y  en  el  libro 
primero  de  sanitate  tuenda  ,  afirma  ,  que  de  las  tres  partes 
en  que  se  diuide  toda  la  medicina  :  las  quales  son  la  que 
toca  a  medicamentos,  y  la  que  toca  a  obra  de  manos  ,  y  la 
vltima  ,  laque  conuiene  á  la  dieta,  que  esta  vltima  es  la 
mas  principal ,  y  necessaria.  Las  razones  que  trae  Galeno, 
y  los  demás  autores ,  son  muy  firmes.  Dizen  pues,  que 
aquella  es  mas  excelente  parte  de  la  medicina ,  que  no  solo 
aprouecha  a  sanos,  pero  también  a  enfermos.  Y  passando 
mas  adelante  corrobora  Galeno  esta  verdad  ,  afirmando 
que  la  dieta  ,  es  fundamento,  sin  el  qual ,  ningún  remedio. 


212  

que  sea  de  eficacia  ,  se  puede  acomodar  bien  a  los  hombres. 
Ésto  nos  dize  en  el  capitulo  séptimo  del  libro  de  las  san- 
grías ,  y  en  otros  muchos  lugares.  El  principe  Auicena  ,  en 
ia  quarta  del  primero,  capitulo  primero  afirma,  que  mu- 
chas ,  y  muy  peligrosas  enfermedades  sanan  con  el  benefi- 
cio de  la  dieta,  sin  otro  auxilio  alguno.  Puédese  también 
prouar  esta  verdad  con  razón  ,  diziendo  :  Aquella  es  mas 
prestante,  noble  .  y  necessaria  parte  de  la  medicina  ,  que 
con  mas  seguridad  conserua  la  salud  ,  y  aplaca  las  enfer- 
medades. La  dieta  pues,  es  a  quien  conuienen  estas  condi- 
ciones :  luego  la  dieta  es  la  mejor,  y  mas  necessaria  parte 
de  la  medicina.  Este  argumento  se  corrobora  bien  ,  con  el 
autoridad  de  Galeno,  en  el  libro  primero  de  las  crises,  ca- 
pitulo vltimo  ;  adonde  testifica,  que  el  buen  medico,  no 
conociendo  la  idea  de  la  enfermedad  ,  se  ha  de  acoger  á  la 
dieta,  como  a  segurissimo  remedio  ,  sin  hazer  otro  ,  hasta 
tanto  que  reconozca  bien  la  qualidad  del  enemigo.  Deste 
parecer  es  también  el  sabio  Auicena  ,  en  la  primera  del 
quarto  ,  tractado  segundo,  capitulo  séptimo.  Entendida 
pues  esta  verdad,  que  con  autoridades  de  celebres  varo- 
nes, y  con  apretados  silogismos,  queda  manifiesta:  muy 
rudo  ,  y  tardo  será  el  entendimiento  que  no  conociere, 
quan  preñada  palabra,  y  digna  de  ser  estampada  en  las 
memorias  ;  es  la  primera  .  que  nos  pone  á  la  vista  este  Re- 
frán ,  con  solo  dezir  :  Dieta. 

La  segunda  cosa  que  nos  dá  la  sentencia  con  que  poda- 
mos defendernos  de  las  enfermedades  ,  y  de  los  médicos, 
boticarios,  y  barberos  ,  es  la  mangueta.  Y  porque  no  que- 
de duda  alguna  ,  en  cosa  de  tanta  importancia  ,  se  aduier- 
ta  aqui ,  que  es  lo  proprio  dezir  mangueta,  que  dezir  xa- 
ringa,  con  que  se  echan  las  medicinas:  mas  porque  anti- 
guamente, en  muchas  partes  de  España,  y  aun  en  estos 
tiempos  en  el  Reyno  de  Valencia,  se  vsa  a  recibir  las  me- 
dicinas ,  con  vnas  mangillas  ,  o  manguetas,  hechas  de  cue- 
ro ,  o  con  vexigas :  por  esta  causa  el  Refrán  vsa  deste  ter- 
mino, mangueta,  dándonos  auisso,  que  consiste  gran  par- 
te de  la  conseruacion,  y  prorogacion  de  la  vida  humana, 
en  no  vsar  de  xaraues  ,  y  purgas,  para  descargar  el  cuer- 
po ,  y  vientre  ,  de  los  excrementos  detenidos  en  el ,  antes 
auerse  de  hazer  esto  seguramente ,  y  sin  inconueniente 
alguno  ,  con  el  admirable  remedio  de  las  ayudas ,  que  lla- 
mamos medicinas. 

Es  este  genero  de  remedio  ,  que  aqui  nos  propone  el  Re- 
frán ,  el  mas  siguro  ,  necessario,  conueniente  ,  y  vsado  en 
todas  las  naciones  del  mundo  .  assi  para  ahuyentar  las  en- 
fermedades, como  para  conseruar  la  salud,  de  quantos  la 
curiosidad  humana,  hasta  oy  á  experimentado.  Plinio,  en 


—  213  — 

el  libro  octauo  de  su  natural  historia ,  capitulo  veinte  y 
siete,  dize,  que  este  remedio  de  las  medicinas  ,  le  mostró  a 
los  racionales  ,  el  aue  que  en  Egipto  llaman  Ibis  :  la  qual 
tiene  el  cuello  largo  como  grulla;  y  en  sintiéndose  enfer- 
ma, enseñada  por  la  sabia  naturaleza,  lleno  el  largo  pico 
de  algún  licor  ,  tuerze  el  cuello ,  y  se  infunde  por  la  via  de 
la  euaquacion ,  el  medicamento  que  lleua  en  el.  Con  el 
qual  artificio,  cura  sus  males  ,  y  dessocupa  el  vientre. 

Muestra  bien  nuestra  lengua  Castellana  ,  la  prestancia, 
y  excelencia  del  beneficio  que  los  mortales  reciben  con 
este  medicamento  ;  pues  a  ningún  otro  remedio  da  nom- 
bre de  medicina  ,  sino  a  solo  este.  Y  assi  quanclo  dize  pri- 
mero las  tripas  con  mangueta  ,  hecha  de  cozimiento  de  ce- 
uada,  y  de  cortezas  de  calabaza  ,  y  violetas,  mezclando  vn 
poco  de  azeyte  rossado,  y  azúcar.  Después  desto  para  que 
se  detengan  las  cámaras  ,  recibirán  medicina  hecha  de  co- 
zimiento de  balaustrias,  zumaque,  arraihan,  membrillo, 
yrossas  secas;  con  el  qual  cozimiento,  mezclen  vn  poco 
de  almidón,  o  bolo  armeno.  , 

También  se  suele  leuantar  en  los  vientres  de  los  hom- 
bres, tanto  viento,  que  con  el  estendidas  las  tripas,  y  ti- 
radas ,  reciben  dolores  insufribles.  Mitigaráse  el  dolor  en 
este  caso ,  recibiendo  medicina  de  cozimiento  de  manzani- 
lla, ruda,  orégano,  mayorana,  poleo  ,  y  anis  ;  mezclando 
con  lo  que  bastare  del  cozimiento  ,  dos  onzas  de  azeyte  de 
ruda,  ó  de  manzanilla.  Pueden  también  las  tripas  doler, 
por  otras  muchas  causas;  socorrerase  el  dolor  conforme  á 
la  diuersidad  de  la  causa,  comunicando  en  tal  sucesso  pru- 
dente medico:  que  nuestro  intento  aquí,  solo  es  presentar 
los  hombres  de  las  enfermedades  ,  no  les  dexando  caer 
en  ellas. 

Y  si  alguno  dentro  de  los  limites  de  sanidad  ,  y  aun  fue- 
ra dellos  ,  se  sintiere  flaco ,  seco ,  y  que  se  va  consumiendo, 
es  parecer  del  docto  Aecio,  que  reciba  medicina,  que  le 
sustente ,  y  humedezca.  Hazese  de  buen  caldo  de  carne, 
leche  de  ceuada,  yemas  de  gueuo  ;  y  algunos  mezclan 
vino ,  si  tienen  sospecha  de  frialdad. 

Acerca  destas  medicinas,  que  dezimos,  sustentan  el 
cuerpo  ,  ai  vna  question  muy  reñida  entre  los  médicos  an- 
tiguos, y  modernos;  ^i  es  verdad,  que  pueden  alimentar  el 
cuerpo  las  cosas  sustantificas  ,  que  se  infunden  por  ayuda 
con  mangueta  ;  los  que  dizen  ,  que  no  ,  fundan  su  opinión 
en  aquel  lugar  de  Caleño  ,  que  se  lee  en  la  quarta  sección 
délos  aphorismos,  comento  doze;  adonde  dize  este  grane 
autor;  que  solas  aquellas  cosas  que  se  contienen  en  el  esto- 
mago, pueden  euaquarse  por  vomito;  y  aquello  que  estu- 
uiere  en  los  intestinos  ,  no.   Y  en  el  decimotercio  del  me- 


—  214  — 

thodo  ,  dixo ;  que  lo  que  se  infunde  por  clyster  ,  aun  no 
puede  llegar  al  intestino  jejuno.  Dizen  pues  los  deste  pare- 
cer ;  que  ninguna  cosa  puede  sustentar  nuestro  cuerpo, 
sin  que  primero  se  altere  ,  y  cueza  en  el  estomago ;  y  que 
lo  que  se  infunde  por  medicina,  no  puede  llegar  al  estoma- 
go ;  según  enseñan  estos  lugares  de  Galeno  :  y  que  assi  no 
sustentan  los  clysteres  ,  y  que  será  cosa  superflua  vsar  de- 
Uos  ,  para  aumentar  fuerzas  ,  y  carnes. 

Pero  los  que  afirman,  que  se  puede  dar  sustento  al 
cuerpo  por  mangueta  ,  responden  con  otros  dos  lugares  de 
Galeno.  En  el  primero  (que  se  lee  en  el  libro  séptimo  de  los 
aphorismos,  sentencia  decima)  dize  este  autor,  que  sucede 
algunas  vezes  ,  subir  tanto  los  medicamentos  ,  que  se  in- 
funden en  las  tripas  ,  que  se  euaquan  por  vomito  ;  lo  qual 
se  ve  claro  en  los  que  padecen  la  enfermedad  diclia  ,  ñudo 
de  tripas ;  en  la  qual  se  vomita  el  proprio  estiércol.  Lo  pro- 
prio  enseña  en  el  libro  tercero  de  sinthomatum  causis.  De 
adonde  infieren  ,  que  pues  llega  esta  sustancia  al  estoma- 
go ,  que  también  sustentará. 

Pero  la  sentencia  mas  verdadera  ,  y  que  la  experiencia 
a  enseñado  acerca  desta  duda  ,  es  que  los  caldos  sustancia- 
les ,  yemas  de  gueuo  ,  y  otras  cosas  semejantes  ,  recibidas 
por  medicina  ,  sustentan  el  cuerpo :  porque  aunque  no  lle- 
guen al  intestino  jejuno,  llegan  al  intestino  tenue  ,  y  al  co- 
lon ,  adonde  ai  venas  messeraycas  :  las  quales  chupan,  y 
arrebatan  el  alimento  ,  y  lo  dan  al  higado  ,  por  la  vena 
porta.  Esto  baste  para  la  declaración  de  mangueta. 

En  quanto  á  la  vltima  parte  del  Refrán ,  se  aduierta 
bien  el  termino  con  que  nos  enseña  vna  de  las  cosas  mas 
necessarias  para  la  salud  ,  de  quantas  los  humanos  pueden 
abrazar  ,  que  es  la  castidad ,  y  templanza  ,  acerca  del  acto 
venéreo  ,  diziendo  :  Siete  ñudos  á  la  bragueta.  De  adonde 
entenderemos  quan  necessario  sea  huir  el  detestable  vicio 
de  la  carnalidad  :  el  qual  abreuia  la  vida ,  corrompe  las 
virtudes  ,  passa  los  términos  y  ley  de  la  razón ,  destruye  los 
cuerpos,  y  finalmente  haze  los'animos,  y  fuerzas  délos 
hombres  afeminadas. 

Y  porque  no  parezca  que  esta  sentencia  ,  dize  sin  gran 
consideración  ,  que  añudemos  con  siete  lazadas  el  desseo 
libidinoso,  sin  dexarnos  vencer  del ;  aduierta  el  prudente 
las  palabras  que  a  este  proposito  ,  dize  el  philosopho,  es- 
criuiendo  al  Magno  Alexandro  ,  en  el  libro  de  secretis.  Y 
por  tanto  (dize)  te  ruego  Principe,  y  Emperador  clementis- 
simo,  que  no  te  inclines  á  la  bajeza  del  coito ,  ni  al  apetito 
de  las  mugeres:  porque  el  coito,  es  propriedad  de  los  puer- 
cos ,  y  la  gloria ,  y  honrra  que  a  ellos  les  dá  ,  essa  te  podra 
dar  a  ti :  El  inuentor  de  la  racional  medicina  Hipócrates  (de 


—  215  — 

quien  dize  Macrobio,  en  el  libro  de  somno  Scipionis  ,  que 
no  supo  engañar,  ni  ser  engañado)  afirma,  que  el  coito  es 
especie  de  aquella  gran  enfermedad  ,  que  los  médicos  lla- 
man epilepsia  ,  y  los  Castellanos  gota  coral ;  dando  a  en- 
tender ,  que  con  la  venus  ,  ni  mas  ni  menos  ,  que  con  esta 
enfermedad,  se  daña,  y  ofende  mucho  el  entendimiento; 
como  le  notó  Apuleyo ,  en  el  apología  primera.  Deste  pare- 
cer es  Galeno  ,  en  el  libro  catorze  de  la  vtilidad  de  las  par- 
tes ;  adonde  enseña,  que  el  acto  venéreo  es  vn  pasmo  ,  y 
gota  coral,  que  assalta  los  animales,  priuandoles  los  senti- 
dos. Celio  Aureliano  tiene  la  propria sentencia,  en  su  libro 
primero.  Y  el  philosopho  parece,  que  conuiene  con  estos 
graues  autores,  en  el  libro  tercero  de  los  problemas ,  en  la 
sentencia  nona,  por  estas  palabras:  Los  mas  de  los  hom- 
bres en  el  coito  desfallezen  ,  y  tienen  falta  de  animo.  Y  en 
otra  parte  dize;  que  los  deleytes  ,  son  gran  impedimento, 
para  la  prudencia;  y  que  mientras  vno  mas  parte  dellos 
tomare,  tanto  mas  atrás  se  quedará  en  el  juyzio;   y  pone 
exemplo  en  el  deleyte  de  la  carne.  Concuerda  bien  con  esto 
el  santo  Profeta  Osseas,  en  el  capitulo  -i.  diziendo:  La  for- 
nicación, el  vino ,  y  la  embriaguez  ,  arrebatan  ,  y  quitan  el 
corazón.    El  bienauenturado  san   Geronymo  ,   explicando 
este  lugar  dize  ,  que  como  el  vino  ,  y  la  embriaguez ,  hazen 
impotente  el  entendimiento  ;  assi  el  deleite  carnal  peruier- 
te  el  sentido  ,  y  debilita  el  animo ;  y  finalmente  de  hombre 
le  conuierte  en  bruto  animal.  Y  el  mismo  Geronymo  ,  en 
otro  lugar  a  este  mismo  proposito  ,  dize  ,  que  las  mugeres 
debilitan,  y  quebrantan  el  cuerpo  ,  juntamente  con  el  ani- 
mo. Y  el  poeta  elegantissimamente  hizo  yguales  las  fuer- 
zas del  vino  ,  y  de  la  Venus,  diziendo;  que  qualquiera  des- 
tas  dos  cosas  ,  basta  para  priuar  al  hombre  de  su  entendi- 
miento. A  la  qual  sentencia,  se  allega  mucho  el  diuino 
Gregorio ,  en  sus  morales  ,  quando  dize .  que  de  la  demasia- 
da venus,  nace  la  ceguedad  del  entendimiento.  San  Agus- 
tín, con  sutil  espíritu,  en  el  libro  primero  délos  solilo- 
quios dize  :  Ninguna  cosa  entiendo  que  ai ,  que  de  punta 
en  blanco  derribe  mas  de  su  alteza,  y  trono  el  animo  del 
hombre ,  que  las  blanduras ,  y  contactos  femíneos.  Y  lo 
mismo  repite  con  mas  largas  palabras  santo  Thomas  ,  di- 
ziendo; que  el  animo  del  hombre  ,  por  las  cosas  venéreas, 
se  aplica  a.  lo  corporal ,  y  que  desta  suerte  las  operaciones 
del  entendimiento  ,  se  debilitan.  Puédese  también  traer  a 
este  proposito  aquello  de  Séneca  en  la  prefación  del  libro 
séptimo  ,  de  las  declaraciones;  que  no  ai  cosa  tan  mortal, 
páralos  ingenios  como  la  luxuria.  El  Homero  de  los  philo- 
sophos  Platón  ,  en  el  libro  nono  de  la  república  ,  dize;  que 
los  deleytes  de  la  gula ,  y  de  las  cosas  venéreas,  son  bestias 


—  216  — 

fieras ,  maluadas  ,  y  crueles :  y  á  los  que  en  ellas  se  era- 
bueluen  llaman  brutos.  De  dos  cosas  dezia  el  Magno  Ale- 
xandro,  que  conocía,  y  sacaua  en  limpio,  que  no  era  dios, 
como  algunos  pensauan  :  la  vna  el  sueño  ,  y  la  otra  el  coito. 
Marsilio  Fiscino,  docto  medico  afirma  ,  en  el  libro  primero 
de  vida  sana;  que  los  hombres  de  letras  tienen  cinco  ene- 
migos. Pero  el  mayor  de  todos  (dize)  es  el  coito :  porque  les 
ofende  el  entendimiento.  Y  porque  seria  proceder  muy  á  la 
larga,  traer  aqui  las  autoridades ,  y  razones  de  insignes 
médicos  .  philosophos,  y  santos  ,  que  con  euidencia  mues- 
tran el  notable  daño  ,  que  el  acto  venéreo  haze  a  las  fuer- 
zas del  anima  ,  y  entendimiento  ,  me  contento  con  lo  hasta 
aqui  prouado.  Quien  quisiere  ver  mas ,  acerca  desta  ver- 
dad, lea  a  Plinio,  a  Aecio,  a  Valerio  Máximo,  a  Simplicio, 
a  Platón  en  muchos  lugares ,  a  Luciano,  a  Apuleyo,  a  Celio 
Aureliano.a  Hipócrates,  a  Galeno,  aAuicena.y  á santo 
Thomas  ;  que  estos  notables  hombres  satisfarán  su  gusto. 

No  solo  las  fuerzas  del  animo ,  como  queda  prouado, 
desfallezen  ,  y  se  consumen  con  el  acto  venéreo  ,  mas  las 
del  cuerpo  ,  se  desbanecen,  y  deshazen  ,  por  la  quantidad 
grande  ,  de  sangre  fina  ,  que  se  euaqua.  Esta  verdad  ense- 
ña el  philosopho  en  muchos  lugares,  particularmente  en 
el  quarto  libro  de  sus  problemas;  adonde  afirma,  que  de 
todos  los  animales  ,  ninguno  ai  que  se  resuelua  tanto  en 
aquel  acto .  ni  que  respecto  de  su  cuerpo ,  haga  tanta  eua- 
quacion,  como  el  hombre;  y  assi  (dize)  andan  los  que  lo 
vsan  flacos  ,  y  macilentos  :  porque  se  haze  euaquacion  de 
todo  el  cuerpo. 

Causa  pues  en  el  cuerpo  humano  tanta  flaqueza  la  eua- 
quacion que  se  haze  en  el  acto:  porque  es  de  sangre  muy 
cozida  ;  fina .  y  pura.  Y  assi  Galeno  en  el  libro  de  semine 
afirma  ,  que  el  semen  no  es  otra  cosa  que  la  sangre  exqui- 
sita ,  y  perfectamente  cozida  en  las  venas.  Deste  mismo 
parecer  fueron  Herasistrato  ,  y  Herophilo  ;  como  lo  refiere 
Octauio  Graciano,  en  el  libro  quarto  de  su  medicina.  Ense- 
ña también  esta  verdad  el  Principe  Auicena,  en  la  vigessi- 
ma  del  tercero.  Pythagoras;  según  refiere  Plutharco ,  en  el 
libro  quinto  de  los  plácitos .  tiene  la  propria  sentencia. 
Alude  a  este  mismo  significado  ,  aquel  lugar  del  santo  Pro- 
feta Osseas  ;  adonde  dfze  :  Creció  el  adulterio  ,  y  la  sangre, 
tocó  á  la  sangre.  Y  el  vulgo  comunmente  por  esta  propria 
razón  ,  llama  a  los  que  son  parientes  consanguíneos  que 
son  vna  propria  sangre.  De  adonde  vinieron  los  poetas  a 
vsar  del  proprio  lenguaje  como  se  ue  en  el  libro  sexto  de 
las  eneidas  .  y  en  Iuuenal ,  satyra  primera  ,  y  en  el  arte 
poética  de  Oracio. 

Es  necessario  aqui  aduertir,  que  en  la  sangre  pura  ,  de 


—  217  — 

que  se  haze  (como  ya  está  dicho)  el  semen  ,  esta  gran  par- 
te déla  vida,  y  que  derramada,  llena  consigo  muchos  es- 
píritus vitales.  Coligese  esto  de  lo  que  Galeno  testifica  ,  en 
el  libro  de  las  sanguisuelas  :  adonde  nos  dize,  no  ser  bue- 
no el  mucho  vso  de  las  sangrías  :  porque  con  la  sangre 
sale  juntamente  el  vital  espíritu.  Plinio  es  deste  parecer, 
en  el  libro  vndezimo.  Y  entendiendo  Virgilio  esta  verdad 
en  el  libro  primero  de  las  eneidas ,  tomó  el  alma  por  la 
misma  sangre.  Y  en  el  libro  segundo  desta  obra  ,  hablando 
de  Polites  ,  dize :  Cayó  ,  y  derramó  su  vida  con  mucha  san- 
gre; por  esta  propria  razón  ,  vsa  este  excelente  poeta  á 
llamar  los  cuerpos  muertos:  exangües  ,  sin  sangre;  como 
si  dixera  Sin  vida.  Assi  se  ve  en  el  segundo  de  la  eneida, 
quando  dize  ,  que  fue  puesto  el  cuerpo  de  Héctor  sin  sangre 
en  el  sepulcro.  Y  en  el  libro  nono  de  la  eneida,  dize  ;  que 
vuo  gran  llanto  en  los  Reales,  quando  fue  hallado  el  cuer- 
po de  Ramnete  sin  sangre.  San  Agustín  ,  en  el  libro  de  las 
questione*  del  nueuo ,  y  viejo  testamento  ,  dize  ;  que  el 
alma  habita  en  la  sangre.  Y  muchas  vezes  en  las  diuinas 
letras,  la  sangre  se  pone  por  el  alma,  aunque  no  es  el 
alma,  como  se  lee  en  el  deuteronomio.  Y  philosophos  vuo, 
que  dixeron ,  ser  la  sangre  el  alma.  Estos  fueron  Diogenes, 
y  Cridas;  como  lo  enseña  Gregorio  ¡N'iceno.  Y  Gahmo,  en  el 
libro  segundo  de  los  decretos  de  Hipócrates.  Y  Platón,  dize; 
que  Cleantes ,  Crisipo,  y  Zenon,  insignes  philosophos,  fue- 
ron de  opinión  ,  que  el  alma  era  de  sangre ,  y  que  su  sus- 
tancia era  espiritu.  Pero  lo  que  es  verdad,  como  ya  está 
dicho,  es,  que  en  la  sangre  está  parte  de  la  vida,  y  que 
siendo  derramada,  lleua  consigo  muchos  espíritus  vitales. 
Viniendo  pues  a  nuestro  proposito,  y  particular  inten- 
to ,  que  es  manifestar  la  verdad  de  la  vltima  parte  deste 
Refrán  ,  digo:  Que  mientras  mas  euaquacion  se  hiziere  del 
semen  pues  este  se  haze  de  linissima  sangre,  en  que  esta 
gran  parte  de  la  vida;  que  mas  se  abreuiarán  los  dias  de 
los  mortales,  y  se  consumirán  las  fuerzas  ,  y  sn  mas  poco 
tiempo  se  enuejecerán  los  que  lo  vsaren,  y  tanto  mas  pres- 
to llamarán  á  las  puertas  de  la  muerte.  Esta  conclusión  es 
de  Aristóteles,  en  el  libro  séptimo  de  la  historia  de  los  ani- 
males ,  y  en  el  libro  de  longitudine  ,  &;  breuitate  vita?.  Y 
Hesiodo  dize,  que  en  ninguna  manera  deue  llegar  a  muger, 
el  que  dessea  venir  á  la  vejez.  Lo  proprio  atirma  Mtnan- 
dro.  y  Auerroes  ,  en  los  cánticos  ,  y  Alberto  Magno,  y  Ar- 
naldo  de  Yillanoua,  y  Cicerón  en  el  libro  de  senectute. 
Siendo  preguntado  el  gran  Hipócrates  .  que  en  qual  edad 
era  bueno  el  coito:  Respondió  ,  que  en  ninguna,  si  no  es, 
que  el  que  le  vsa  quisiesse  hazerse  enfermo  ,  o  mas  flaco 
que  antes  era.  Clima  ,  de  la  secta  pythagorica  ,  dezia  ;  que 


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entóneos  se  auia  de  juntar  el  hombre  con  la  muger  ,  quan- 
do  quisiesse  ofenderse  á  si  proprio.  El  Epicuro  fue  defensor 
del  deleyte :  pero  con  todo  esso  condenó  por  malo ,  el  vso  de 
la  venus.  Democrito  Abderites,  fue  desta  opinión,  viuiendo 
castamente.  Dezia  este  philosopho  ,  que  en  tal  acto  se  pier- 
de el  ser :  porque  sale  vn  hombre  de  otro  hombre.  Haze 
también  a  esie  proposito  el  dicho  de  Theocrito  Griego ,  que 
afirmaua ,  que  los  que  son  muy  dados  á  la  venus,  en  vn 
dia  se  enuejecen.  San  Chrysostomo,  a  este  proposito  dixo, 
que  los  que  passan  su  vida  en  actos  de  luxuria,  andan 
siempre  cercados  de  vn  esquadon  de  enfermedades  ,  viene- 
Íes  la  vejez  muy  temprana  y  su  vida  passa  siempre  rebuel- 
ta  con  médicos  y  medicina.  Este  dicho  del  glorioso  santo, 
se  experimenta,  y  verifica  mas ,  en  estos  calamitosos  tiem- 
pos ,  que  en  otros  algunos  ,  por  la  fea  y  torpe  enfermedad 
gálica:  la  qual  está  ya  apoderada  del  linage  humano,  en 
todo  el  mundo;  de  tai  suerte,  que  apenas  se  halla  hombre, 
ni  muger  ,  que  no  consulte  el  medico ,  y  gaste  sus  dineros 
en  zarza,  y  en  palo  ,  para  defenderse  de  tan  perniciosa  en- 
fermedad ,  que  por  su  contagio,  se  estiende  tanto,  que  se 
hereda  de  padres  a  hijos,  y  de  hijos  ,  a  nietos.  De  adonde 
entenderemos,  que  este  maldito  mal  y  vicio,  de  que  trata- 
mos, no  solo  abreuiala  vida  ,  y  quita  la  salud,  del  que  a  el 
es  dado  ,  mas  también  la  de  todos  sus  descendientes  ,  y  ve- 
nideros :  cosa  lastimosa. 

Pero  para  que  nos  cansamos,  prouando  con  autoridades 
de  philosophos  ,  y  santos,  verdad  tan  manifiesta,  que  la  ex- 
periencia propria  nos  la  muestra  cada  dia  al  ojo:  y  esto  no 
solo  en  los  hombres  ,  mas  también  en  los  animales  brutos. 
El  cabrón  lasciuo  ,  dize  Columela  ,  que  quando  llega  a  los 
siete  messes  ,  estando  con  la  leche  en  los  labios  .  puede  en- 
gendrar y  assi  consumido  con  la  demasiada  luxuria,  es 
viejo  de  seys  años.  Los  paxarillos  machos  (nos  dize  Aristó- 
teles) y  nosotros  lo  vemos  .  que  son  de  mas  breue  vida,  por 
su  salacidad  ,  que  las  hembras.  El  mulo  comunmente ,  viue 
mas  larga  vida  ,  que  el  asno  ,  y  cauallo  :  porque  no  se  de-' 
sustancia  en  el  acto  venéreo,  como  sus  padres.  Siendo  pues 
assi ,  que  las  virtudes  del  animo  ,  y  cuerpo  ,  se  consumen, 
aniquilan  ,  y  totalmente  se  desbanecen  con  el  inmoderado 
vso  de  la  venus  :  y  que  la^  fuerzas  se  destruyen  ,  marchi- 
tándose ,  enflaqueciéndose  ,  y  afeminándose  las  carnes, 
llamando  á  las  puertas  de  la  muerte  antes  de  tiempo,  por 
la  multitud  de  enfermedades  ,  y  temprana  vejez  que  se  si- 
guen a  este  vicio  :  Quien  aura  ,  que  no  tema  .  y  esté  tem- 
blando de  vn  tan  traydor  enemigo,  que  debajo  de  dulzura, 
nos  dá  mortífero  veneno  ?  Y  quien  aura  también  de  tan 
pertinaz  ,  y  obstinado  entendimiento,  que  no  conozca,  ser 


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el  verdadero  antidoto  de  tan  detestable  mal ,  el  precioso 
remedio  de  la  castidad  ,  que  este  Refrán  nos  propone  ,  en 
su  vltima  parte? 

Es  tan  abundante  la  copia  que  se  ofrece  al  entendimien- 
to ,  para  tratar  del  acto  venéreo  capital ,  y  sangriento  ene- 
migo de  la  naturaleza  humana  ;  que  antes  faltará  el  tiem- 
po ,  las  fuerzas  ,  el  estilo  ,  y  modo  con  que  fabricar  la  ora- 
ción ,  que  la  materia  falte.  Pues  está  claro  que  vniuersal- 
mente  corrompe,  y  deshaze  todos  los  miembros :  y  como 
dize  el  elegante  Cornelio  Celso  ,  en  el  tal  acto  toda  la  ma- 
quina del  cuerpo  humano,  se  bambanea,  se  desmorona,  y 
tiembla.  Leuinio  Lemnio  ,  afirma  ,  que  los  actos  venéreos, 
destruyen  ,  marchitan  ,  desfloran,  y  afean  toda  la  hermo- 
sura ,  gentileza,  y  brio  del  hombre:  porque  séneca  ,  y  en- 
xuga,  el  cuerpo  queda  áspero  ,  yerto,  y  mas' intratable, 
que  risco ,  o  monte.  Y  no  solo  la  superflua  venus  ofende  to- 
dos los  miembros  del  cuerpo  humano,  mas  particularmen- 
te a  cada  vno  dellos,  como  se  verá  en  lo  que  se  sigue. 

Comenzando  pues  desde  vn  tan  alto  ,  y  principal  miem- 
bro ,  y  parte  del  cuerpo  humano,  como  es  la  cabeza,  y 
sessos."  Dize  nuestro  Galeno,  que  la  ofende  grauissimamen- 
te  el  inmoderado  coito.  Lo  proprio  afirma  Alberto,  y  Ar- 
naldo:  de  adonde  por  ventura  tomó  ocasión  elpronrio  Ga- 
leno ,  de  dezir  ,  que  el  semen  es  parte  del  celebro.  Y  Pytha- 
goras  ;  como  refiere  Laercio  ,  dize  ;  que  la  simiente  es  vna 
gota  que  cae  de  los  sessos.  Hipócrates  ,  con  mas  primor  que 
todos  ,  lo  enseñó  en  el  libro  de  ayre  ,  agua ,  y  lugares.  Des- 
ta  opinión  son  san  Agustin  ,  san  Gregorio  ,  Nemesio  ,  Cons- 
tantino Africano  ,  Auicena,  y  ArnaMo. 

Ofende  también  el  coyto  grauemente  á  los  ojos  :  porque 
de  la  parte  interna  de  la  cabeza  desciende  a  ellos,  mucha 
parte  de  espíritus  ,  assi  lo  enseña  Galeno  en  el  libro  de  los 
plácitos  de  Hipócrates,  y  Platón  ,  y  Aecio  en  el  tetiabibli 
segundo  ,  sermón  tercero  ,  capitulo  tercero.  Y  por  esta  ra- 
zón los  poetas  en  sus  tabulas  dixeron  ,  que  Cupido  capitán, 
y  caudillo  de  la  luxuria  era  ciego:  dando  á  entender  que  el 
coito  daña  á  los  ojos. 

Entre  otras  parles  a  quien  ofende  mucho  este  vicio  ,  es 
vna  el  estomago  ,  parte  preciosísima  del  cuerpo  ,  de  quien 
dize  Quinto  Sereno  Samoniaco,  que  es  el  gouernador  ,  y 
rey  de  las  demás  partes  que  le  componen  :  porque  estando 
el  estomago  valiente ,  todo  el  cuerpo  lo  esta ,  y  si  por  el 
contrario  débil ,  todos  los  restantes  miembros  se  debilitan. 
Machrobio  en  sus  Saturnales  llama  el  estomago  padre  de 
familias  de  todo  el  cuerpo.  Los  autores  modernos  dizen  que 
es  la  oficina  ,  que  adereza  el  manjar  para  las  demás  par- 
tes. Baña  pues  la  Venus  a  el  estomago  mas  que  a  otra  par- 


—  220  — 

te  alguna ,  como  lo  dize  Galeno  sobre  las  epidemias  adon- 
de trata  de  Pythion.  Del  proprio  parecer  es  Aecio  ,  y  Auice- 
na  ofende  también  el  coito  a  los  ríñones,  según  doctrina 
de  Aristóteles  en  el  libro  í.  de  sus  problemas  ,  y  Galeno 
enseña  lo  proprio  en  el  libro  sexto  de  las  enfermedades 
vulgares ,  y  Hypocrates  en  el  de  las  enfermedades ,  porque 
dizen  que  passa  el  semen  por  los  ríñones.  Y  por  esta  razón 
interpretan  los  Theologos  en  el  Éxodo  ,  capitulo  12.  que 
esta  mandado,  que  los  que  comían  el  cordero  pascual ,  tu- 
uiessen  ceñidos  los  ríñones,  para  que  se  entendíesse  que 
anian  de  refrenarse  en  la  luxuria.  Y  sobre  aquel  lugar: 
Scrutans  corda,  k  renes  üeus ,  escriue  san  Agustín  en  el 
Psalmo  séptimo  ,  que  por  los  ríñones  se  entienden  los  de- 
ley  tes  carnales. 

Es  contrario  assimismo  el  coyto  a  los  dientes,  como 
escriue  Celio  Aureliano,  y  Aecio.  A  el  hígado  ,  y  corazón 
haze  gran  daño ,  y  al  vientre  según  doctrina  del  Philosopbo 
en  el  quarto  de  sus  problemas  ,  y  a  los  libianos  como  dize 
Oribasio ,  y  al  pecho ,  y  a  las  ancas  ,  á  la  bexiga ,  a  la  gar- 
ganta ,  y  a  los  pies.  De  suerte  que  el  superfino  coyto  des- 
truye, y  desuarata  toda  la  machina  del  cuerpo  vniuersal- 
mente  ,  y  particularmente  cada  miembro  de  por  si. 

Supuesto  pues  que  la  superflua  ,  y  desordenada  Venus 
causa  tan  horribles  enfermedades  a  el  animo  ,  y  a  todo  el 
cuerpo.  Y  supuesto  también  que  nuestro  Refrán ,  nos  da 
por  remedio  de  tan  graues  males  ,  los  siete  ñudos  de  la 
bragueta  ,  sera  bien  que  aduierta  el  lector,  que  quisiere 
coger  fruto  de  mis  trabajos  ,  que  estos  siete  ñudos  que  el 
Piefran  dize ,  son  siete  remedios  de  que  a  de  vsar  el  Chris- 
tiano  para  cohibir  ,  enfrenar ,  y  vencer  el  apetito  de  la  Ve- 
nus .  y  luxuria. 

El  primer  nudo  de  los  siete  que  sera  antidoto  singular, 
para  reprimir  los  ímpetus  del  desordenado  desseo  de  la  car- 
ne ,  es  el  retirarse  de  la  mucha  comida  ,  y  del  mucho  vso 
del  vino  ,  padeciendo  hambres  ,  y  ayunando  ,  porque  con 
este  remedio  ,  y  ñudo  ,  se  toman  los  puertos ,  y  se  impidea 
los  passos  a  la  causa  material  del  amor.  Y  assi  en  las  co- 
lectaneas  de  los  Griegos  ,  esta  vna  sentencia  que  dize  ;  es 
vna  cosa  muerta  Venus  sin  el  Baco  ,  y  sin  la  Ceres.  Lo  pro- 
prio dixo  Terencio  en  el  eunucho  ,  y  el  bienauenturado  san 
luán  declarando  este  lugar  dize ,  que  estendiendose  el  vien- 
tre con  la  comida ,  y  bebida ,  se  estienden  también  las  par- 
tes conjuntas  a  el. 

Es  el.  2.  ñudo  y  singular  remedio  para  no  encenagarse 
en  el  vicio  de  la  luxuria,  apartarse  ,  y  huir  la  conuersacion 
de  hombres  ,  y  mugeres,  que  traten  tales  actos,  y  siguen 
esta  parcialidad.  Dize  Séneca  en  el  libro  tercero  de  yra. 


—  221  — 

que  de  la  manera  que  los  cuerpos  con  el  contacto  se  infi- 
cionan, assi  el  animo  comunica  los  vicios  a  sus  próximos. 
V  Ouidio  dize  ,  que  si  alguno  fuere  enamorado  ,  sera  su  re- 
medio huyr  el  contagio  ele  los  hombres  pestilentes  ,  y  vicio- 
sos :  porque  aun  los  ojos  sanos  si  miran  a  los  enfermos  se 
inficionan.  La  misma  sentencia  tiene  Iuuenal  en  la  sátira 
segunda ,  adonde  dize  que  el  razimo  de  la  vua  verde  ,  haze 
de  su  misma  calidad  el  otro  que  esta  junto  á  el.  Y  de  los 
escritores  sagrados  el  diuino  vaso  de  elección  Paulo  ha- 
blando a  estetismo  intento  dize  ,  si  ay  entre  vosotros  al- 
gun  fornicario,  auariento,  cultor  de  los  ídolos,  maldizien- 
te  ,  dado  al  vino ,  ó  robador  ,  no  metays  con  el  la  mano  en 
el  plato. 

El  tercer  medicamento,  que  añuda,  y  liga  las  fuerzas 
de  la  luxuria  ,  y  vicio  de  la  carne ,  es  el  trabaxo  ,  y  entrete- 
nimiento en  alguna  cosa,  que  ocupe  las  fuerzas  del  animo. 
y  del  cuerpo.  Porque  la  luxuria  siempre  se  halla  en  la  casa. 
y  aluergue  del  ocio  ,  sepultura ,  y  muerte  de  innumerables 
mancebos  ,  entregados  a  este  miserable  vicio.  Ouidio  dá  á 
entender  muy  bien  quanta  fuerza, y  energía  tiene  el  ocio, 
para  atraer  los  hombres  a  este  vicio,  diziendo:  Si  quitares 
la  ociosidad  de  por  medio  ,  el  arco  ,  y  aljaua  de  Cupido ,  no 
tendrán  fuerza.  Menandro  (como  refiere  Estobeo,  en  eLser- 
mon  setenta  y  dos)  llama  al  amor  ocioso.  Y  Theophrastro 
dixo  ;  que  el  amor  eraafeto  del  anima  ociosa. 

El  quarto  ñudo  de  los  siete  ,  que  es  principal  remedio, 
para  guardarnos  desta  bestia  fiera,  será  ,  que  huyamos  los 
espectáculos  ,  juegos,  y  comedias  ,  donde  se  tratan  cosas 
lasciuas,  y  deshonestas.  Ouidio  dize;  que  estos  lugares  son 
muy  a  proposito  ,  y  muy  fuertes ,  para  que  el  amor  caze  en 
ellos.  Y  Iuuenal  enseña  lo  mismo  ,  en  la  satyra  sexta ,  y 
en  la  vndecima  escriue ,  que  los  hombres  se  encienden  y 
abrassan  en  luxuria ,  quando  ven  en  estos  actos  públicos 
saltar  las  mugeres  con  mouimientos  lasciuos.  Pontano  a 
este  mismo  proposito  ,  en  el  libro  de  la  crianza  de  los  hi- 
jos ,  dize:  Nunca  la  casta  Penelope  ,  ni  la  famosa  Romana 
Lucrecia  ,  se  hallaron  en  cantos ,  ni  en  juegos  de  repre- 
sentaciones. 

El  quinto  ñudo,  y  no  de  poco  momento,  para  defender- 
nos deste  animal  ponzoñoso ,  es  guardarnos ,  de  tener  ,  y 
mirar  pinturas  deshonestas,  y  lasciuas.  Propercio  atribuye 
el  origen  ,  y  causa  de  la  deshonestidad  ,  á  las  pinturas  obs- 
cenas :  porque  los  que  las  miran  se  encienden  en  luxuria. 
Aristóteles,  en  el  séptimo  de  su  política  ,  manda ,  que  ten- 
gan cuydado  los  magistrados  ,  y  gouernadores  ,  que  no  aya 
pintura,  ni  estatua  deshonesta  en  la  ciudad. 

Es  el  sexto  ñudo,  con  que  ataremos  este  feroz  león  ,  y 


—  222  — 

detendremos  sus  carnizeras  vñas  ,  que  nos  apartemos  de 
conuersacion,  y  de  la  lección  de  libros  deshonestos.  Assi  lo 
manda  Aristóteles  ,  diziendo :  La  torpeza  ,  y  suziedad  de  las 
palabras  ,  totalmente  se  deue  ahuyentar ,  y  desterrar:  por- 
que ,  de  la  licencia  del  mal  hablar  ,  se  sigue  la  licencia  del 
mal  obrar. 

No  la  estatua  de  Venus  Verticordia,  hecha  de  finissimo 
marfil ,  o  bruñida  plata,  de  que  los  antiguos  tanto  caso  hi- 
zieron  ;  ni  el  bosque  Leucadio  ,  ni  el  agua  de  Selemno ,  mi- 
tigaran tanto  el  ardor,  y  fragua  de  nuestra  concupiscen- 
cia, quanto  le  mitigarán  los  remedios  ,  que  en  el  séptimo, 
y  ultimo  ñudo  propondremos  mediante  el  fauor  de  Dios. 
Enseñaron  pues  los  varones  doctos  en  medicina  ,  que  las 
hojas  del  sauze  molidas  ,  y  dadas  a  beuer ,  reprimen  la  des- 
templanza, y  furia  de  la  luxuria.  Esta  es  doctrina  de  Pli- 
nio ,  en  el  libro  veinte  y  quatro  capitulo  noueno;  adonde 
dize,  que  el  que  vsare  mucho  este  remedio,  de  todo  punto 
perderá  el  tal  apetito.  Del  proprio  parecer  es  Dioscorides, 
en  el  libro  primero  ,  capitulo  quarenta  y  cinco.  No  ignoró 
Homero  esta  virtud  de  las  hojas  del  sauze;  el  qual  en  el 
libro  décimo  de  laodissea,  llama  al  sauze  ,  destruydora 
del  fruto.  Y  Alciato  en  vn  emblema  ,  le  dá  el  mismo  epíte- 
to. El  bienauenturado  san  Geronymo  ,  sobre  Esaías  ,  capi- 
tulo diez  y  seys  ,  haze  mención  deste  árbol. 

La  ceniza  del  tarahe  ,  mezclada  con  orina  de  buey  ,  y 
beuida  dize  Plinio  ,  en  el  libro  veinte  y  quatro ,  que  acaba 
de  todo  punto  la  luxuria.  Y  el  mismo  autor  ,  en  el  libro 
veinte  y  seys  ,  dize  ;  que  la  ninphea  ,  totalmente  quita  el 
apetito  de  la  venus.  Y  en  el  libro  treinta  ,  enseña  ;  que  el 
poluo  en  que  se  vuiere  rebolcado  alguna  muía,  si  lo  espar- 
zen  por  el  cuerpo  ,  mitiga  el  ardor  del  amor. 

Dioscorides  ,  en  el  libro  segundo,  dize  ,  que  el  ardor  de 
la  luxuria  ,  se  mitiga  beuiendo  el  cozimiento  de  las  lante- 
jas con  miel .  o  la  simiente  de  las  lechugas  con  agua.  De  la 
ruda  dize  Galeno,  en  el  libro  de  los  remedios:  Facile  para- 
bilibus  ,  que  dada  en  la  comida ,  y  beuida ,  reprime  los  ape- 
titos de  la  venus.  Y  lo  mismo  enseña  Oribasio,  en  el  com- 
pendio de  la  medicina, 

Pero  el  remedio  mas  cierto  ,  y  eficaz  ,  para  reprimir  los 
aguijones  del  amor  ,  es  la  simiente  ,  las  hojas,  y  las  flores 
del  agno  casto  ;  como  lo  enseña  Galeno  ,  y  Aecio  ,  en  el  te- 
trabibli  primero.  Y  Paulo  en  el  libro  séptimo.  Y  añade  Ga- 
leno ,  que  en  los  sacrificios  de  la  diossa  Ceres  :  Las  mugeres 
castas  se  sentauan  sobre  estas  ramas.  Paulo  dize;  que  con- 
serua  la  castidad  ,  no  solo  siendo  comido  ,  o  beuido  ,  mas 
también  esparciendo  sus  ramas  sobre  la  cama ,  o  deba- 
jo della. 


—  223  — 

De  la  yerna  buena ,  dize  Marcelo  .  en  el  libro  de  los  me- 
dicamentos; que  es  muy  inepta,  y  mal  aparejada,  paralas 
cosas  venéreas.  A  la  qual  opinión  fauorece  Aristóteles,  en 
el  libro  vigésimo  de  los  problemas  ,  quando  trae  aquel  ver- 
sículo ,  que  dize  :  La  yerna  buena  en  la  guerra,  ni  la  co- 
mas, ni  la  siembres.  Y  la  razón  dize  ;  que  es  ,  porque  res- 
fria los  miembros  y  corrompe  la  simiente.  Es  deste  pare- 
cer también  Galeno,  en  el  sexto  de  los  simples  medicamen- 
tos. Y  Plinio  ,  en  el  libro  veinte  y  dos. 

Algunos  dizen ,  que  vna  planchuela  de  plomo  oradada, 
y  puesta  sobre  los  lomos,  aprouecha  ,  para  reprimir  la 
concupiscencia.  Lo  proprio  afirman  de  la  esmeralda  ,  del 
sátiro,  y  del  topacio. 

Supuesto  pues,  que  auemos  largamente  explicado,  los 
males  y  daños,  que  la  superfina  venus,  causa,  y  como  se 
ayan  de  dar,  para  la  conseruacion  de  la  salud ,  los  siete  ñu- 
dos á  la  bragueta.  Y  supuesto  también,  que  el  coito,  es 
necessario  para  la  conseruacion  de  la  humana  especie; 
como  enseña  Auerroes ,  en  el  segundo  libro  de  anima,  Y 
Aristóteles  ,  en  el  libro  quarto  de  los  problemas  ;  adonde 
dize ,  que  ai  tanta  delectación  en  el  coito .  porque  la  gene- 
ración de  los  animales  sea  perpetua.  Digo  pues  ,  dadas  es- 
tas suposiciones  ,  que  es  impossible  para  cumplir  mi  inten- 
to, dexar  de  tratar  los  prouechos  que  la  moderada  venus 
causa  ;  y  qual  edad  ,  y  complexión  ,  sea  mas  acomodada 
para  ella  ,  y  que  tiempo  ;  pues  todos  los  autores  antiguos, 
y  modernos  ,  la  ponen  entre  las  cosas  no  naturales,  dizien- 
do  ;  que  á  de  ser  moderada.  Pero  quiero  que  entienda  el 
sabio  lector ,  que  todo  lo  que  acerca  desto  dixeremos  es 
hablando  con  los  cassados  ,  y  ligados  con  el  vinculo  del 
matrimonio:  porque  a  ninguno  otro,  le  es  licito  el  coito; 
y  antes  deue  qualquiera  ,  morir  mil  vezes,  que  pecar  con- 
tra su  Dios,  y  Señor. 

Viniendo  pues  al  intento  ,  digo  :  Que  la  moderada  venus 
(de  consentimiento  de  los  mas  graues  autores  de  la  medi- 
cina) es  saludable  para  muchos,  y  causa  buenos  efectos. 
Aecio,  doctissimo  medico  :  Resta  (dize)  que  contemos  el 
prouecho  ,  y  vtilidad  de  las  cosas  venéreas;  pues  no  son  a 
todos  dañosas  ,  si  miramos  el  vso  ,  el  tiempo,  el  modo  ,  y 
la  sana  disposición  del  que  la  vsare  :  porque  la  venus  quita 
la  repleción,  haze  ágil,  y  ligero  el  cuerpo,  dale  mayor 
aumento  ,  y  mas  fortaleza  en  los  miembros  :  haze  mas  fá- 
ciles las  vías  ,  dilata  ,  y  abre  los  poros  ,  pur^a  la  flema, 
haze  dispiertos  a  los  mentecaptos ,  remite  y  apiaca  la  dema- 
siada ira.  A  los  melancólicos  ,  y  tristes,  que  huyen  la  con- 
uersacion  humana,  le  es  remedio,  y  cierta  medicina.  Y 
discurriendo  Aecio  vn  poco  mas  abajo  ,  dize;  que  la  venus 


—  224  — 

moderada  .  a  los  furiosos  ,  los  aplaca  ,  y  los  haze  de  sano 
consejo  ,  y  quita  la  grauedad ,  y  dolor  de  cabeza  ,  restituye 
el  apetito  del  estomago  ,  y  quita  las  efusiones  del  semen, 
que  muchos  entre  sueños  las  padecen.  Las  mismas  pala- 
bras refiere  Paulo  ,  en  el  libro  primero,  capitulo  treinta  y 
cinco.  Y  Aristóteles  en  el  libro  primero  de  los  problemas, 
confiessa;  que  la  venus  sánalas  enfermedades  de  flema. 
Y  en  el  quarto  desta  propria  obra  cap.  3.  dize  ,  que  la  Ve- 
nus aprouecha  para  la  largueza  de  la  vista.  Aprouecha 
también  ,  según  Plinio,  a  los  mordidos  del  Escorpión.  Ga- 
leno ciaris'simo .  y  singular  Medico  .  dize  ,  que  ay  algunos 
hombres  ,  que  por  falta,  deste  remedio ,  son  molestados  con 
dolores  de  cabeza ,  y  aborrezen  la  comida ,  y  están  dis- 
puestos ,  para  caer  en  calenturas  ,  y  que  estos  tales  ,  como 
tienen  el  apetito  perdido,  también  tienen  falta  de  coci- 
miento. Y  passando  mas  adelante  ,  en  el  proprio  capitulo, 
dize,  que  esta  superfluydad  detenida  se  corrompe,  y  causa 
accidentes  como  si  fuera  veneno,  de  adonde  vienen  desma- 
yos, y  temblores  en  el  corazón,  pasmos,  priuacion  del 
anhélito,  y  sufocación  de  la  matriz.  Y  estas  tales  enferme- 
dades principalmente  acontecen  a  las  viudas,  y  donzellas, 
que  viuen  en  castidad. 

Dize  Aecio  en  el  Tetrabibli  primero  capitulo  arriba  ale- 
gado ,  que  las  complexiones  mas  promptas  para  la  Venus 
son  las  calientes  ,  y  húmedas,  y  que  pueden  sufrir  su  vso, 
mas  que  otras  algunas ,  y  en  ninguna  manera  las  comple- 
xiones frias ,  y  secas  de  los  quatro  tiempos  del  año  es  el 
mas  idóneo  el  verano.  De  las  edades  la  juuentud.  El  man- 
tenimiento ,  el  caliente,  y  húmido  :  porque  si  es  frió  ,  es 
inútil.  El  vino  aloque,  de  sustancia  delgada.  El  pan  bueno, 
y  de  ayer  cozido.  La  carne  de  cabrito ,  de  cordero  ,  de  puer- 
co ,  de  gallina,  de  perdiz  ,  o  ternera.  De  pezes  ,  el  pulpo. 
De  ortalizas,  el  panizo  ,  la  oruga,  las  zanahorias  ,  los  na- 
bos, las  hauas,  y  garuanzos.  Las  vuas  ,  son  en  este  caso 
mucho  de  alabar"  Pero  tenga  cuydado  el  que  vsa  la  venus, 
de  no  tener  el  cuerpo  repleto ,  ni  tampoco  ha  de  tener  ham- 
bre. Y  assi  será  acomodada  ocasión  ,  después  de  auer  co- 
mido, o  cenado  ,  interpuniendo  algún  espacio  de  tiempo,  y 
antes  de  dormir  ;  según  la  doctrina  de  Paulo  Gineta  :  por- 
que con  el  sueño  (dize)  que  luego  se  sigue  después  de  la 
venus  ,  el  cansancio,  y  lasitud  de  tal  acto,  se  remite  ,  y 
para  la  generación ,  es  de  mas  prouecho  :  porque  el  esper- 
ma  con  el  sueño ,  se  detiene  mejor  ,  y  está  mas  quieto. 

En  quanto  al  modo  de  vsar  la  venus,  no  ai  que  decir, 
ni  en  quanto  á  la  quantidad  ;  pues  ya  se  á  aduertido,  que 
á  de  ser  moderada,  y  medida  con  la  fuerza  ;  complexión, 
y  edad  de  cada  vno  ,  no  haziendo  caudal  de  aquel  Refrán 


—  225  — 

que  viene  a  este  proposito  ;  y  le  escriue  el  Comendador  en- 
tre los  demás  :  el  qual  se  entiende  del  ayuntamiento  (según 
el  dize)  del  hombre  ,  y  la  muger. 

Aunque  temo  me  á  de  juzgar  el  lector  en  este  comenta- 
rio de  muy  largo.  Y  aunque  también  temo  .  que  a  de  pare- 
cer lo  resíante  que  se  dirá  algo  obsceno ,  no  puedo  dexar  de 
passar  adelante  respondiendo  á  algunas  .dudas  ,  que  los  es- 
critores tratando  del  acto  venéreo  suelen  ventilar:  pues 
respeto  de  lo  mucho  que  ama  que  dezir,  auemos  andado 
cortos.  V  todas  las  cosas  (como  de  ordinario  se  suele  dezir) 
son  limpias  ,  y  honestas  a  los  que  limpia  ,  y  santamente 
las  tratan. 

Es  pues  la  primera  duda  'supuesto ,  que  todo  lo  que  has- 
ta aquí  se  a  dicho,  pertenece  al  hombre,  y  a  la  muger) 
qual  de  los  dos  recibe  mas  delectación  en  el  acto  venéreo? 
la  respuesta  es  ,  que  la  hembra  se  deleyta  mas,  este  pare- 
cer es  de  Auicena,  y  de  Halyabbas  ,  los  quales  afirman  que 
la  muger  extensiuamente  tiene  doblado  deleyte  en  tal  acto. 
La  razón  que  dan  estos  autores  es  ,  porque  el  hombre  ,  solo 
se  deleyta  en  quanto  la  expulsión  del  semen:  mas  la  mu- 
ger en  quanto  a  la  expulsión  que  haze  también,  y  en 
quanto  a  la  atracción  ,  y  succión,  recibiendo  ,  y  chupando 
la  del  hombre.  Esta  sentencia  es  de  Galeno  en  el  libro.  4. 
de  simpthomate  &  ,  adonde  dize  que  las  partes  genitales  de 
los  hombres  .  y  mugeres  tienen  vn  común  deleyte  de  la  fa- 
cultad expultrix,  y  en  las  mugeres  se  halla  otro  mas,  en 
todo  el  vtero  ,  que  es  de  atraer.  Es  desta  opinión  Pedro  Apo- 
nense  en  el  conciliador  ,  y  en  el  comentario  del  problema 
dezimo  quinto ,  del  quarto  de  los  problemas.  También 
aprueua  esteparecer  luuenal  en  la  sátira  vndezima,  y  Pe- 
dro Gorreo  Medico  Parisiense  en  vn  comentario  adonde 
dize  ,  que  aunque  es  verdad  que  el  semen  del  hombre  es 
mas  copioso  ,  mas  caliente  ,  y  mordaz,  de  adonde  parece 
que  el  hombre  se  auia  de  deleytar  mas,  que  con  todo  esso 
en  las  mugeres  ay  otras  mas  particulares  que  considerar, 
que  son  causa  d"l  deleyte ,  porque  el  vtero  de  la  hembra 
apetece  grandemente  el  semen  ,  y  mientras  le  atrae  ,  y  em- 
bebe en  si ,  y  al  tiempo  del  mismo  concepto  ,  es  marauillo- 
so  el  deleyte  que  recibe.  Descriue  esta  question  galana- 
mente Ouidio  ,  y  Luciano  ,  y  Apolodoro  ,  y  Iulio  Higino  ,  y 
Fulgencio. 

La  segunda  duda  es  ,  qual  de  los  dos  estados  ,  el  de  la 
donzella.  ó  la  que  ya  á  tenido  vso  del  tal  acto  venéreo,  ten- 
ga mas  apetito,  y  inclinación  a  el.  Acerca  desta  duda  ay 
diuersos  pareceres.  Algunos  autores  dizen  que  las  donze- 
llas  ,  apetecen  mas  el  tal  acto,  porque  dessean  experimen- 
tar aquel  deleyte  que  nunca  an  conocido.   Ueste  parecer  es 

ni.  1,*¡ 


—  226  — 

santo  Thomas  glorioso,  y  san  Antonino,  y  san  Hieronymo» 
quando  dize ,  la  luxuria  en  las  donzellas  mayor  hambre  pa- 
deze  ,  mientras  piensan  que  es  mas  dulce  lo  que  no  an  es- 
perimentado.  Pero  Tertuliano  es  de  contrario  parecer  ,  el 
qual  en  vn  libro  que  escriuio  ad  vxorem  dize.  La  viuda  tie- 
ne algo  de  mas  trabaxo  ,  porque  es  fácil  cosa  no  apetecer 
lo  que  no  se  conoce  ,  y  huyr  lo  que  nunca  se  á  experimen- 
tado. Podra  la  donzella  tenerse  por  mas  dichosa,  y  la  viuda 
por  mas  trabajosa:  la  donzella  porque  siempre  tuuo  bien, 
y  la  viuda  porque  le  hallo.  Peste  parecer  fue  san  Ambrosio 
en  el  principio  del  libro  de  las  viudas.  Y  vna  glosa  ay  en  el 
derecho  que  dize  que  es  mas  fácil  cosa  guardar  virginidad, 
que  la  continencia  después  de  la  corrupción  de  la  carne. 
Alciato  es  del  proprio  parecer  en  la  ley  malum  ,  y  el  poeta 
en  el  libro  tercero  de  la  geórgica  ,  quando  dize  ,  que  el  de- 
leyte  conocido ,  y  experimentado  solicita  los  primeros  con- 
cubitos. Esta  misma  parte  confirma  Aristóteles  ,  diziendo. 
Acordándose  del  deleyte  que  en  otro  tiempo  las  alegraua, 
se  mueuen  con  el  desseo  del  passado  trato. 

Lo  que  se  á  de  tener  por  cierto  acerca  desta  duda,  es  lo 
que  enseña  el  Philosopho  en  el  libro  séptimo  de  la  historia 
de  los  animales  cap.  1.  el  qual  afirma  que  lasdonzelluelas 
de  poca  edad,  quando  se  les  hinchan  los  pechos,  y  comien- 
zan las  purgaciones  menstruas,  y  aquellas  también  ,  que 
en  tierna  edad  vsaron  ,  y  conocieron  la  Venus ;  con  mas 
desseo  ,  y  afecto  apetecen  el  coyto.  Y  assi  aconseja  Aristó- 
teles que  en  aquella  edad  tengan  gran  cuydado  en  la  cus- 
todia de  las  donzellas,  porque  passados  aquellos  tiempos; 
después  con  facilidad  guardan  castidad  :  pero  si  entonces 
conocen  varón  ,  es  muy  difícil  la  continencia  en  lo  futuro. 
Disputa  esta  question  doctissimamente  Pedro  de  Apono  en 
los  comentarios,  sobre  el  libro  quarto  de  los  problemas  de 
Aristóteles  cap.  26.  adonde  pone  la  causa  desta  conclusión. 
Galeno  también  dize  que  en  el  tiempo  de  la  pubescencia, 
y  quando  comienzan  a  correr  los  meses  predomina  el  des- 
seo  libidinoso.  Lo  proprio  auia  mostrado  antes  Aristóteles, 
en  el  séptimo  de  las  políticas. 

Lo  que  es  aueriguado  ,  y  cierto  (según  doctrina  de  doc- 
tísimos varones)  es  que  las  mugeres  que  son  estériles  son 
mas  libidinosas  que  las  demás.  Porque  como  no  se  purgan 
ni  limpian  suficientemente,  abundan  de  simiente,  la  qual 
si  no  se  expele,  excita,  y  leuanta  gran  desseo  del  coyto. 
Enseña  esta  doctrina  Nicolás  Leoniceno  en  sus  questiones 
naturales.  Y  el  philosopho  en  el  quarto  de  la  generación  de 
los  animales. 

Es ,  empero,  de  saber  que  los  hombres ,  en  vnos  tiempos 
del  año  apetecen  mas  el  coyto  y  las  mugeres  en  otros.  Las 


—  227  — 

hembras  en  elesiio,  como  afirma  Hesiodo,  y  Aristóteles 
en  el  libro  quarto  de  los  problemas  .  adonde  dize  que  las 

naturalezas  calientes  en  el  tiempo  del  estio  se  abrassan, 
enflaquezen  ,  y  disipan ;  y  las  frías  tienen  mas  fortaleza  ,  y 
vigor.  Siendo  pues  fcl  varón  caliente,  y  seco  ,  y  la  muger 
tria,  y  húmida  ,  es  claro  que  en  el  estio,  las  "fuerzas  del 
varón  se  desminuyen  ,  y  las  de  las  mugeres  fortalecen.  Y 
assi  las  mugeres  en  tiempo  caliente ,  y  los  hombres  en  frió 
apetecen  mas  la  Venus ,  de  adonde  mano  aquel  Refrán  Cas- 
tellano. Iunio  ,  Iulio  ,  y  Agosto  ,  señora  no  soy  vostro. 

Plinio  en  el  libro.  22.  de  sentencia  (de  Alceo ,  y  Hesiodo) 
dize  que  quanclo  floreze  la  yerua  Scolimo  ,  que  es  el  cardo 
arrocife  ,  las  mugeres  apetecen  intensamente  el  acto  vene- 
reo  ,  y  los  hombres  en  este  tiempo  están  muy  remissos. 
Pero  vn  prouerbio  ay  Español  a  quien  se  a  de  dar  mas  cré- 
dito que  a  Plinio  ,  y  tanto  como  a  Aristóteles,  que  dize. 
Ouando  brota  la  higuera  ,  requiere  a  tu  compañera  ,  y  si 
no  te  quiere  escuchar,  espera  a  que  brote  el  moral.  Y  se- 
gún este  Refrán  ,  parece  que  quando  la  higuera  ,  y  el  moral 
echan  sus  hojas,  que  es  en  el  verano,  entonces  esta  en  su 
fuerza  en  las  mugeres  el  desseo  lasciuo.  Y  no  es  fuera  de 
razón,  pues  en  aquel  tiempo  se  calientan  los  fríos  humo- 
res ,  y  crece  la  sangre. 


El  viejo  múdale  el  ayre  , 
y  darte  a  el  pellejo. 

REFRÁN.  XLI. 

IlODiGi.NO  afirma,  de  sentencia  del  Philosopho  .  y  del  Prin- 
cipe Auicena  ,  que  es  la  senetud  enfermedad  natural  ineui- 
table:dela  qual  ningún  viuiente  se  escapa  ni  absconde, 
si  la  violencia  de  la  muerte  antes  no  desbarata  ,  y  atrepella 
el  curso  de  la  vida.  Viue  la  corneja  nueue  edades  del  hom- 
bre, y  el  cieruo  ligero  quatro  siglos  de  corneja  ,  el  ronco 
cueruo  tres  edades  del  cieruo,  y  la  India  fénix  nueue  eda- 
des del  cueruo  ,  como  testifican  estos  versos  de  Hesiodo, 
que  escriuio  Erasmo. 

Ter  tria  siria  kominis,  transmuta  gárrula  éomix, 
Qualuor  ac  peragit,  comicis  secul  a  ceruus , 

Ceruinam  trlatcm  coruus  ter praiterit  ater 
Cominos  anuos  nouies  agit  Indica  phenix 

Atqui  chrispicoma¡  sobóles  Iouis  alma  sonan  tis 
Egredimur  decies  ,  phénicia  sécula  nimphee. 


—  228  — 

Las  sagradas  letras  nos  enseñan,  que  Adán,  Eua,  Seth. 
Cainaru ,  tinos  ,  y  otros  viuieron  mas  que  a  nouecientos 
años.  Ioanes  de  temporibus  Francés,  casi  en  nuestra  edad 
passo  de  los  trezientos  y  sessenta.  Árgantonio  Español  en 
ios  antiguos  siglos  ,  detuuo  el  espiritú'ciento  y  cinquenta 
años.  Todos  pues  estos  assi  los  irracionales,  como  los  eapa- 
zes  de  razón  viuieron  largos  años  :  pero  vltimamente  lle- 
gando la  melancólica  vejez,  gustaron  sus  trabajos,  y  aflic- 
ciones .  las  quales  son  tantas  que  afirma  Olio  Rodiginio 
en  sus  lecciones  antiguas  que  los  Éralos  tenían  costumbre 
recibida  dellos  como  muy  humana ,  y  piadosa  ,  de  priuar 
de  la  vida  á  los  viejos  por  librarlos  de  los  inconuenientes  de 
tan  triste  e  la  1.  Punió  en  el  libro  séptimo  de  su  natural 
historia,  escriuiendo  los  raros  ,  y  varios  exemplos,  que  a 
los  humanos  por  sus  edades  sucedan,  se  acuyta,  y  entris- 
teze  afirmando  que  ningún  bien  dio  naturaleza  a  los  hom- 
bres mayor  que  la  breuedaii  de  la  vida.  Porque  si  bien  se 
considera  veremos  dize  este  sabio  varón'  en  el  discurso 
della  tantos  géneros  de  peligros  ,  tantas  enfermedades, 
tantos  temores ,  y  tristezas  .  cuydados,  y  solicitud  ines,  que 
no  ay  cosa  mas  vsada  que  el  despeo  de  la  muerte.  Porque 
en  la  vejez  se  entorpecen  los  sentidos  ,  y  miembros,  entur- 
biase la  vista  .  y  el  vido,  piérdese  el  andar  ,  caense  los  dicn- 
t  rs  .  arrugasse  el  rostro  ,  encaneces-e  el  cauello.  Y  en  con- 
clusiou  la  memoria  obseruadora  de  las  i  leas,  y  el  discurso 
inu  istigador  de  las  verdades  se  deshazen  .  y  anicbilan  .  de 
manera  que  los  miseros  viejos,  vienen  a  caducar,  y  ser 
risa  de  los  mozos.  Y  no  solo  padecen  las  persecuciones  di- 
chas, mas  también  están  sujetos  como  dize  Hipócrates,  a 
asma  ,  destilaciones  con  tose  ,  estrangurria  .  ardor  de  vri- 
na  ,  gota,  mal  de  ijada,  vaguedos,  vigilias ,  apoplexias, 
humidad  de  narizes.  lagañas  en  los  ojos  y  sobre  todo  lo 
que  les  pronostica  esta  sentencia ,  que  si  mudan  el  ayre  da- 
rán el  pellejo. 

Aduiertase  aquí ,  que  por  dar  el  pellejo,  no  auemos  de 
entender,  que  le  dan  los  viejos  ,  come  la  culebra ,  que  sien- 
do en  la  senetud.  y  comiendo  el  hinojo  muda  el  pellejo, 
despojándose  del  para  rejuuenescer ,  según  afirma  Plinio, 
y  otros:  antes  deuemos  entender  que  dar  el  pellejo  es  lo 
proprio  que  morir  ,  turnada  la  metaphora  ,  y  similitud  de 
los  animales  brutos,  que  muertos  dan  el  pellejo. 

Mueren  pues  los  viejos  mudando  el  ayre,  por  dos  Razo- 
nes ,  la  primera  por  su  debilidad  y  la  segunda  por  la  gran 
fuerza  que  tienen  para  alterar  los  cuerpos,  las  mudanzas 
de  las  regiones,  y  ayres  :  la  qual  alteración  no  puede_ su- 
frir la  flaqueza  de  los  viejos,  y  assi  son  vencidos  ,  y  priua- 
dos  de  la  vida  con  facilidad. 


—  229  — 

Que  los  viejos  sean  débiles  en  todas  sus  potencias  ,  nin- 
guno ay  que  lo  ignore,  pues  vemos  que  la  facultad  animal 
de  sentir,  y  mouer  apenas  puede  vsar  sus  acciones  ,  la  vi- 
tal cognoscida  por  el  pulso  se  desuanece  ,  y  al  proprio  pas- 
so  la  natural  se  extingue,  y  apaga.  La  causa  de  tanta  fla- 
queza, y  de  todas  las  penurias  dichas  es  <#ze  Aristóteles) 
la  frialdad  .  la  qual  enuota  las  acciones  :  y  por  el  contrario 
en  la  juuentud,  por  el  calor,  están  muy  promptas.  De 
adonde  vino  a  dezir  Galeno  conociendo  esta  verdad,  que 
el  apossento  adonde  se  visten,  y  desnudan  los  viejos  ,  no  a 
de  tener  excesso  en  calor,  ni  en  frialdad  ,  porque  qualquier 
causa,  aunque  sea  mínima,  es  ocasión  de  gran  mudanza 
en  sus  cuerpos.  Y  el  proprio  autor  en  otra  parte  nos  ense- 
ña, que  qualquier  mal  en  los  viejos,  es  mayor  por  su  fla- 
queza. De  suerte  que  la  debilidad  en  los  ancianos  ,  es  tan- 
ta que  no  sufre  alteración  alguna  ,  s-in  riesgo  de  la  vida. 

La  segunda  causa,  porque  dan  el  pellejo  .  los  viejos  mu- 
dando el  ayre ,  que  es  lo  proprio  que  mudar  tierra ,  ó  lugar 
de  diferente  temple  ,  es  porque  de  las  seys  cosas  que  los 
médicos,  y  Ph iloso phos  llaman  no  naturales  ,  las  quales 
perpetuamente  alteran  el  cuerpo  humano  ,  ninguna  ay, 
que  con  tanta  velozidad,  con  tanta  fuerza,  y  violencia, 
desuarate  el  cuerpo  del  hombre  ,  como  es  el  ayre.  Porque 
por  todas  partes  le  toca,  y  por  los  mismos  poros  entra ,  y 
sale,  y  llega  al  corazón  continuamente,  y  a  los  liuianos. 
Y  assi  con  facilidad  altera  los  espíritus  comunicándoles  la 
frialdad,  calor,  sequedad,  humedad  modo  de  substancia 
tenue  ,  ó  gruessa.  ó  alguna  calidad  venenosa,  y  pestífera. 
Altera  luego  que  los  espíritus  se  an  alterado  .  los  humores, 
y  vltimamente  la  sustancia  de  las  partes.  Pues  como  los 
viejos  tengan  poca  resistencia  para  sufrir  estas  alteracio- 
nes, por  la  debilidad  de  sus  potencias,  es  fuerza  auer  de 
quedar  vencidos,  y  dar  el  pellejo.  Por  lo  qual  deuen  mucho 
euitar  los  desta  edad,  las  repentinas  mudanzas  de  vn  lugar 
á  otro,  y  de  vna  región  á  otra  :  porque  como  dize  Auieena 
en  la.  i.  del  primero ,  las  mudanzas  de  vn  ayre  contrario 
en  otro,  muchas  vezes  ansido  causa  de  la  muerte,  pertur- 
bando la  naturaleza.  Y  Hipócrates  en  diuersas  partes  ,  nos 
enseñad  manitiesto  peligro  ,  que  consigo  traen  las  repen- 
tinas mudanzas  ,  principalmente  de  vna  región  á  otra. 

Supuesto  .  pues  la  gran  fuerza  que  el  ayre  tiene  en  alte- 
rar los  viuientes  ,  como  esta  dicho  ,  y  que  es  vna  de  las  co- 
sas ,  que  con u ¡ene  vsar  con  las  condiciones  necessarias  a 
la  conseruacion  de  la  salud,  y  aunque  debe  ser  con  mas 
consideración  escogido  por  quanto  (como  dize  Galeno 
siempre  vsamos  del  ó  sea  nuestra  voluntad  ,  ó  -no  lo  sea. 
Digo  pues  que  supuesta  esta  verdad,   sera  conueniente. 


—  230  — 

saber  que  región  ,  y  ayre  ,  es  mas  saludable  a  nuestros 
cuerpos. 

Si  la  parte  ,  ó  región  donde  viuieremos  ,  ó  la  constitu- 
ción del  tiempo,  fuere  de  ayre  sereno,  delgado,  puro,  y 
bien  templado  .  ilustra  los  espíritus  ,  adelgázala  sangre ,  y 
el  entendimierwo  ,  alegra  el  corazón,  despierta  el  apetito, 
ayuda  el  cozimiento  ,  y  la  expulsión  de  los  excrementos.  V 
si  por  el  contrario  fuere  el  ayre  gruesso  ,  obscuro  ,  é  infi- 
cionado con  alguna  mala  calidad  haze  contrarios  efectos. 

Si  la  región  fuere  templada  ,  y  el  lugar,  ó  ciudad  ex- 
puesta a  vientos  templados ,  y  la  constitución  del  verano 
fuere  natural ,  y  el  clima  del  cielo  quieto  ,  y  agradable,  no 
se  alteran  los  cuerpos:  y  ayuda  toio  esto  para  la  conser- 
uacion  de  la  salud. 

Pero  si  la  región  fuere  caliente,  y  el  lugar  estuuiere 
puesto  al  sol ,  y  viento'de  medio  día  y  el  estio  fuere  de  ex- 
cesiuo  calor,  es  cierto  que  los  humores,  la  sangre,  y  los 
espíritus  se  inflaman,  y  se  aumenta  ,  y  predomina  la  cole- 
ra, y  se  causan  enfermedades  agu  las  ,  abrease  los  poros, 
disipasse  el  calor  natural ,  y  abreuiasse  la  vida. 

Si  la  región  fuere  fría  ,  y  el  lugar  puesto  al  Norte,  y  el 
inuierno  elado  ,  los  espíritus  se  entorpecen  ,  engruessanse 
los  humores,  aumentassj  el  calor  natural,  celebrasse  me- 
jor la  cocción  ,  y  alargasse  la  vida.     . 

Mas  si  la  región  fuere  húmida,  y  el  lugar  estuuiere  a  la 
parte  del  Occidente,  y  la  constitución  del  ayre,  y  Cielo, 
fuere  abundante  en  humidades,  y  pluuias  :  el  calor  natu- 
ral se  enuota,  engendranse  crudezas,  y  dellas  destilacio- 
nes, y  enfermedades  largas. 

Finalmente  ,  siendo  la  región  seca,  y  el  lugar  arenoso, 
descubierto  al  Oriente  ,  y  la  "constitución  del  tiempo  seca: 
haze  los  cuerpos  duros  mazizos,  y  fuertes,  consume  los 
abundantes  humores  .  y  impide  que  no  se  corrompan. 

Supuesto  pues,  que  todo?  los  autores  Médicos  ,  conuie- 
nen  en  que  el  ayre  para  ser  saludable  á  de  ser  templado, 
de  suerte  que  en  sus  calidades  acliuas,  y  passiuas  no  se  le 
conozca  excesso  ,  y  que  sea  limpio,  claro,  de  suaue  olor, 
que  en  saliendo  el  Sol  luego  se  caliente,  y  en  poniéndose 
luego  se  enfrie ,  porque  este  tal ,  subtiliza ,  limpia ,  y  clari- 
fica los  espíritus  ,  quieta  el  entendimiento  ,  y  ayuda  todas 
las  potencias:  conuendra  poner  aqui  algunas  reglas ,  con 
que  el  que  quisiere  conozca  el  tal  ayre. 

Vitruuio  en  el  libro  primero  de  la  architetura,  manda 
que  se  miren  las  assaduras  de  los  animales,  porque  estan- 
do sanas  ,  es  indicio  ,  y  señal  que  aquella  región  ,  y  sus 
ayres  son-saludables. 

Paladio  en  el  libro  primero  de  re  rustica  ,  considera  el 


—  231  — 

ayre  ser  bueno  ,  ó  malo ,  del  buen  color  de  los  hauitadores 
de  la  tierra  ,  de  la  firmeza  ,  y  salud  de  sus  cabezas  ,  de  la 
aguda  vista  del  sentido,  deloyr  puro  ,  y  de  las  buenas  vo- 
zes  de  sus  gargantas. 

Cardano  en  el  libro  primero  de  la  variedad  de  las  cosas 
manda  para  conocer  la  calidad  del  ayre  que  se  ponga  de 
noche  al  Cielo  sereno  ,  vna  espongia  limpia,  y  bien  seca: 
porque  si  en  la  mañana  estuuiere  seca  ,  sera  el  ayre  seco, 
si  húmida  tempestuoso  ,  y  húmido.  La  misma  experiencia 
se  haze  en  vn  pan  reciente  puesto  de  noche  al  sereno,  por- 
que si  el  ayre  es  corrupto  se  enmoheze  el  pan ,  y  si  es  seco, 
se  seca,  y  si  húmido,  se  queda  el  pan  en  el  mismo  ser. 
Marco  Varron  en  el  libro  primero  de  re  rustica,  y  otros 
muchos  afirman  ,  serla  mas  saludable,  región  del  ayre, 
supuesto  que  la  ciudad  este  junto  a  algún  monte  ,  ó  sierra, 
la  Septentrional. 

No  solo  se  deue  considerar  para  gozar  felice  salud  el 
buen  ayre  (como  esta  dicho)  y  la  región,  pero  también  el 
sitio  ,  y  modo  de  la  casa  en  que  el  prudente  viue.  Dize  el 
docto  Vega  ,  de  parecer  de  Auicena,  y  de  otros  que  la  parte 
mas  alta  de  la  casa  ,  este  hazia  el  Norte  ,  que  el  viento  Bó- 
reas la  sople  ,  y  bañe  de  medio  a  medio  ,  y  que  la  parte 
mas  humilde  y  baja  sea  la  que  mira  al  mediodia  ,  porque 
goze  del  sol  en  el  inuierno  ,  y  el  calor  del  estio  no  la  ofen- 
da ,  por  quanto  sube  el  sol  cerca  de  nuestro  Zenit.  La  par- 
te de  hazia  el  Oriente  conuiene  que  sea  mas  baxa,  que  la 
del  Occidente ,  porque  goze  del  fresco ,  y  buen  ayre  del 
Oriente,  y  este  defendida  del  viento,  y  calor  occidental, 
que  tanto  aborrece  Hipócrates ,  en  su  libro  de  aere ,  aqua, 
k  locis. 

Los  mas  saludables  aposentos  serán  de  treynta,  y  cinco 
pies  de  largo  ,  y  veynte  y  dos  de  ancho ,  y.  ueynte  de  alto, 
con  las  ventana-; ,  y  puerta  al  Norte  ,  defendidos  del  calor 
del  sol ,  y  no  debaxo  de  tierra,  ni  en  parte  muy  alta  ,  por- 
que estos  conuendran  para  el  estio ,  los  que  conuienen  para 
el  inuierno  serán  mas  pequeños,  y  bien  entapizados  ,  y  es- 
terados, con  las  ventanas  al  Mediodia,  que  las  bañe  el  sol. 
Conuiene  también  que  tenga  la  casa  vna  galería  ,  ó  sala 
grande  espaciosa  ,  por  lo  menos  de  quarenta  pies  de  largo, 
veynte  y  dos  de  ancho ,  y  otro  tanto  de  alto  ,  ¡a  qual  sera  el 
lugar  para  exercitarse  ,  con  passos.  ó  otro  modo  de  exerci- 
cio,  conuiniente.  E<ta  tendrá  ventanas  descubiertas  a  to- 
das partes  ,  que  goze  todos  los  vientos. 

Podria  dudar  el  curioso  acerca  de  lo  que  hasta  aqui  se 
á  dicho,  supuesto  que  no  se  puede  hallar  región  de  ayre 
tan  templado  en  su>  calidades,  ni  tan  puro  limpio  ,  y  de 
buen  olor,  como  es  necessario  para  la  conscruacion  de  la 


—  232  — 

salud;  qual  sera  mas  conueniente  para  passar  bien,  y 
alargar  la  vida,  el  de  las  regiones  frias ,  ó  el  de  las  calien- 
tes. Auicena  es  de  parecer,  que  es  mas  vtil  viuir  en  luga- 
res fríos ,  porque  en  los  calidos  fdize)  la  vejez  viene  a  los 
treynta  años,  y  este  tiempo  es  breuissimo  para  la  vida 
natural. 

Pero  Aristóteles  a  quien  se  a  de  dar  crédito  en  este  par- 
ticular ,  en  el  de  longitudine  ,  &  breuitate  vitse,  dize,  que 
vnos  mismos  animales  en  los  lugares  calientes  son  de  mas 
vida,  que  en  los  lugares  trios.  Lo  qual  se  a  de  entender  de 
los  lugares  que  no  tienen  gran  vehemencia  de  calor,  como 
son  las  estremidades  del  tercero  clima.  Porque  si  son  luga- 
res de  muy  excesiuo  calor  ,  consumiendo  el  húmido  radi- 
cal abreuian  la  vida.  El  proprio  inconueniente  se  halla  en 
los  lugares  frigidissimos,  adonde  cerrándose  los  poros 
prohiben  la  transpiración  ,  y  es  causa  de  que  se  podrezcan 
los  cuerpos.  También  abreuia  la  frialdad  la  vida,  haziendo- 
que  el  calor  se  encierre  en  las  parles  de  adentro,  y  consu- 
ma el  húmido ,  llamando  antes  de  tiempo  la  vejez. 

Y  assi  dezimos  con  Aristóteles  en  el  lugar  citado  ,  y  en 
la  dezima  quarta  sección  de  los  problemas,  que  los  que  vi- 
uen  en  lugares  calientes  ,  viuen  mas  larga  vida  que  en  los 
trios.  La  razón  es,  porque  los  que  viuen  en  lugares  calien- 
tes ,  son  de  naturaleza  mas  seca  ,  y  mas  firme  ,  y  mas  du- 
rable es  lo  seco,  y  firme  ,  porque  no  se  pudre  tan  presto. 
Allegasse  a  esta  razón  otra ,  que  la  muerte  es  refrigera- 
ción ,  y  extinción  del  calor  natural  ,  y  todas  las  casas  se 
enfrian  mas  con  el  ayre  frió  de  las  regiones  frias,  adonde 
es  cierto  que  con  mas  breuedad  se  apagara  ,  y  enfriara  el 
natiuo  calor  ,  y  vendrá  la  muerte.  Allegasse  a  las  razones 
dichas  que  en  las  regiones  calientes  se  conseruan  mas  los 
principios  ,  y  causas  de  la  vida  ,  que  son  el  calor ,  y  hume- 
dad ,  y  por  el  consiguiente  en  ellos  es  la  vida  mas  larga. 

La  segunda  duda  que  se  puede  ofrecer  acerca  desta  ma- 
teria es  ;  qual  región  de  las  de  España,  es  tal  en  sus  cali- 
dades ,  templanza ,  y  ayres ,  que  exceda  a  las  demás  ,  para 
poder  viuir  los  hombres  en  ella  ,  mas  larga  vida  ,  mas  sa- 
nos ,  mas  robustos  ,  y  que  con  menos  peligro  puedan  ser 
los  viejos  transplantados  en  ella  sin  dar  el  pellejo.  La  res- 
puesta de  esta  duda  no  carece  de  gran  dificultad:  porque 
las  prouincias  de  España,  vniuersalmente  son  todas  de 
tantos  dones  dotadas,  que  cada  vna  podría  dar  razones 
congruentes  ,  prouando  ser  ella  la  que  se  llena  la  gala. 

Pero  auiendo  de  seguir  la  razón,  que  esta  es  la  que 
fuerza  el  entendimiento ,  al  conocimiento  de  la  verdad, 
nos  a  parecido  que  es  Estremad ura  la  región  que  deue  ser 
elegida  entre  las  demás,  como  mas  vtil,  y  conueniente 


—  233  — 

para  viuir  vida  sana, y  larga ,  lo  qual  con  euidencia  cono- 
cera  el  dessapassionado  ,  que  aduirtiere  lo  que  desta  felice 
región  en  breues  palabras  se  dirá. 

Estiendesse  Estremadura  desdóla  parte  Oriental,  que 
confina  con  el  Reyno  de  Toledo,  hasta  la  raya  de  Portogal, 
que  es  su  parte  Occidental ,  adonde  esta  Badajoz  ,  Alcánta- 
ra y  Coria.  Por  la  vanda  del  Septentrión  la  diuiden  de  Cas- 
tilla la  vieja,  las  sierras  del  puerto  del  Pico,  y  de  Baños  ,  y 
y  por  la  de  Mediodía  confina  con  el  Andaluzia,  diuidiendo- 
se  della  por  la  famosa  sierra  Morena.  Bañanla  dos  caudalo- 
sos rios  Tajo,  y  Guadiana.  Tajo  dexando  a  Toledo,  y  Tala- 
uera,  se  le  entra  por  la  nombrada  puente  del  Arzobispo  ,  y 
sale  algo  mas  abajo  de  la  antigua  de  Alcántara.  Guadiana 
mas  ala  parte  del  Mediodía  diez  y  seys  leguas,  corre  el 
proprio  curso  ,  dexando  la  Mancha,  y  fertilizando  a  Estre- 
madura, hasta  entrar  en  Portogal.  Contiene  en  si  Estrema- 
dura,  la  Prouincia  de  León,  Maestrazgos  de  Santiago  ,  y 
Alcántara  .  y  los  Obispados  de  Plasencia  .  Badajoz  y  Coria. 

Dizen  algunos  que  se  le  impuso  a  esta  prouincia  el  nom- 
bre de  Estremadura,  por  ser  <ie  inuierno  frigidissima,  y 
en  el  estío  muy  calida:  pero  la  experiencia  nos  muestra  lo 
contrario,  y  assi  no  se  admite  esta  razón.  El  Maestro  Pe- 
dro de  Medina  en  el  libro  de  las  grandezas  de  España  afir- 
ma que  tiene  este  nombre  ,  porque  baja  el  ganado  de  Cas- 
tilla a  estremo,  a  Estremadura.  Pero  la  razón  que  mas 
quadra,  y  que  se  a  de  tener  por  verdadera,  trae  el  padre 
Mariana  en  el  libro  9.  de  la  Coronica  de  España  capitulo  2. 
adonde  dize  que  el  nombre  de  Estremadura  es  compuesto, 
del  estremo,  y  de  durio.  Como  si  dixessemos,  los  estreñios 
del  rio  Duero:  porque  llegauan  los  estreñios,  de  aquella 
Prouincia,  y  Beyno  de  Duero,  hasta  todo  io  que  aora  se 
dize  Estremadura.  De  adonde  se  vino  a  llamar  Estremadu- 
rij ,  y  corrupto  el  vocablo  Estremadura. 

TEMPLANZA  DE  ESTA  TiERBA. 

No  tiene  cosa  esta  insigne  Prouincia,  que  no  este  signi- 
ficando su  prestancia,  y  excelencia,  y  diziendo  ser  la  mas 
conueniente  de  España,  para  viuir  los  hombres  sanos.  Su 
temple  es  medio  entre  calor,  y  frió,  que  declina  algo  a 
calor,  que  es  el  que  arriba  diximos  ser  mas  acomodado 
para  criar,  y  sustentar  los  hombres  con  larga  vida,  prin- 
cipalmente para  detenerlos  viejos  con  menos  peligro.  Que 
sea  Estremadura  templada  se  prueua  bien,  de  que  Castilla 
la  vieja  ,  y  las  Montanas  son  la  parte  mas  fria  de  España, 
por  estar  a  la  parte  del  Norte;  y  el  Andaluzia  por  acercarse 
a.  la  tórrida  Zona,  tiene  excessí)  en  calor.  Pues  como  lustre- 


—  234  — 

madura  es  región  en  medio  del  vno  ,  y  del  otro  estremo, 
es  necessario  auer  de  ser  templada ,  y  mas  apropriada  para 
la  humana  salud,  que  otras.  Argumento  congruente  de  la 
templanza  ,  y  pureza  de  ayres ,  desta  región  es  ,  ver  que 
desde  los  primeros  siglos,  fue  hauitada  ,  cultiuada  ,  y  es- 
cogida de  los  Celtas  entre  otras  prouincias,  los  quaíes  la 
posseyeron  muchos  años.  Opinión  ay  muy  verisímil,  qne 
los  Geriones  antiquissimos  Reyes  de  España,  viuian  en  Es- 
tremadura  como  parte  mas  fértil ,  y  sana  que  otras.  Y  que 
Hercules  los  venció  combatiendo  con  ellos  en  las  riberas 
de  Guadiana,  y  que  en  aquellos  tiempos  se  edifico  en  el 
sitio  de  la  batalla  la  ciudad  que  llamaron  Memorida,y 
aora  se  dize  Merida,  aunque  Rioncasio  dize,  que  después 
que  los  liomanos  fenecieron  la  conquista  de  España  en 
tiempo  de  Augusto  Cessar  ,  el  año.  23.  antes  del  nacimien- 
to de  nuestro  Redentor,  los  soldados  viejos  llamados  Eme- 
ritos  ,  escogieron  aquellos  campos  de  Extremadura  .  como 
mas  sanos,  y  abundantes  ,  y  edificaron  vna  ciudad  llama- 
da Emérita  Augusta,  tomando  el  nombre  de  los  que  la  edi- 
taron, y  del  Emperador  que  entonces  era:  la  qual  ciudad 
se  vino  a  llamar  Merida  passanclo  tiempos. 


SANTIDAD  DE  ESTREGADURA. 

Es  Estremadura  en  santidad  señalada,  decorada,  y  ru- 
bricada ,  con  la  sangre  de  muchos  martyres  :  ennoblezela 
el  denoto  ,  y  insigne  santuario  de  la  Virgen  de  Guadalupe, 
vna  de  las  Cosas  mas  notables  de  España ,  como  podra  ver 
el  curioso  en  el  libro  que  el  Padre  fray  Gabriel  de  Talauera 
escriuio  desta  deuotissima  ymagen  ,  y  de  su  casa  ,  y  gran- 
dezas. Que  quando  Estremadura  no  tuuiera  otra  cosa  que 
la  honrara  ,  y  hiziera  famosa,  bastara  esta  para  gozar  la 
palma  ,  y  campear  entre  las  demás  tierras  de  España.  Tie- 
ne su  casa  la  santa  ymagen  en  vn  hondo  ,  y  ameno  valle, 
entre  leuantados  montes,  adonde  santos  varones  la  escon- 
dieron ,  como  preciosissima  reliquia,  al  tiempo  que  se  per- 
dio  España.  Allí  estuvo  escondida  seyscientos  años,  hasta 
que,  milagrosamente  fue  descubierta. 

Tres  leguas  de  nuestra  Señora  de  Guadalupe  ,  ala  van- 
da  de  la  sierra  que  mira  al  Poniente  ,  en  la  villa  de  Verzo- 
eana ,  están  los  gloriosos  cuerpos  de  san  Fulgencio,  y  san- 
ta Florentina  ,  santos  Españoles,  de  !a  generación  Goda, 
de  nuestros  inuictos  Heves ,  y  hermanos  de  S.  Leandro.  Vi- 
uen  en  esta  villa  muchos  hombres  mas  de  cien  años,  por 
su  buen  temple. 

Déla  anticua  ciudad  de  Merida  centro  de  Estremadura 


—  235  — 

fue  natural  la  valerosa  santa  (Malla  ,  que  padeció  martyrio 
en  esta  ciudad,  en  poder  de  los  tiranos  que  perseguían  la 
Iglesia,  siendo  tierna  donzella  de  treze  años.  Parece  oy  el 
horno  adonde  dizen  que  fue  abrassada  ,  es  muy  venerado, 
y  ay  costumbre  de  echar  dentro  vna  herradura  de  caualga- 
dura,  para  que  sanen  Ion  quartanarios. 

Desta  propria  ciudad  fueron  también  ,  aquel  gran  san- 
to san  Felices,  y  santa  Iulia,  que  padecieron  por  Christo 
con  estremado  animo  martyrio. 

El  Canónigo  Bernardo  de  Alderete  en  su  libro  3.  capi- 
tulo 5.  del  origen  de  la  lengua  Castellana  ,  dize,  que  aquel 
gran  sabio  moro  llamado  Rasis ,  tratando  de  la  destruycion 
de  España  .  descriuiendo  a  Merida  ,  dize,  de  vn  milagroso 
Cruzitijo  que  en  ella  auia,  (quando  fue  saqueada)  estas  pa- 
labras. Sobre  aquel  Cruzifijo  estaua  vna  piedra,  de  la  qual 
nunca  oyó  hombre  fablar ,  e  que  por  la  noche  escura  ,  de- 
zian  oras  en  la  Iglesia  a  la  claridad  della  ,  a  tanto  era  gran- 
de la  luzenciaque  daua,  que  non  auian  menester  candelas 
si  no  quisieran:  e  que  la  tomaron  dende  los  Alárabes  quan- 
do entraron  en  Merida,  e  que  con  ella  lleuaron  el  cántaro 
de  aljófar  e  dizen  que  aquel  cántaro  estimo  después  en  la 
mezclita  de  Damasco,  e  que  Lozulema  el  fijo  de  Adelmec 
lo  leuo:  e  dizen  que  este  cántaro  fue  tomado  de  la  casa 
Santa  de  Hierusalen.  quando  la  entro  Nabucho  Donosor,  e 
fue  en  la  entrada  della  vn  Rey  de  España,'  que  auia  nombre 
Conuen,  e  ouo  en  su  parte  muchas  nobles  cosas,  e "este 
cantaro ,  e  la  mesa  de  esmeralda,  que  fue  del  Rey  Salomón 
fijo  del  Rey  Dauid.  Las  palabras  referidas  del  Moro  Rasis, 
manifiestan  bien  el  gran  milagro  de  aquel  Santo  Crucifixo, 
que  auia  en  Merida,  quando  la  ganaron  losftforos,  como 
también  muestran  el  antigüedad  del  cántaro  de  aljófar,  y 
la  mesa  de  esmeralda. 

No  solo  en  los  antiguos  siglos,  fue  Estremadura,  califi- 
cada con  Martyres ,  ínclitos,  y  señalados  milagros,  mas 
también  en  nuestros  tiempos  a  producido  gran  muche- 
dumbre de  santos  ,  de  los  quales  nombro  aqui  a  san  ifiego, 
cuyas  reliquias  están  en  Alcalá  de  Henares.  Fue  este  cons- 
tante ,  y  valeroso  Estremeño  de  vn  lugarcico  que  se  dize 
Sanículas,  a  la  vanda  de  Estremadura  en  Sierramorena. 

En  las  riberas  de  Guadiana  junto  a  la  Puebla  de  Alco- 
cer, se  parece  en  vn  desierto ,  la  hermita  antigua  de  la 
Magdalena,  adonde  estala  santa  calabera,  que  nunca  se  a 
sabido  cuya  sea.  Dizen  los  de  aquella  tierra  ,  que  en  otros 
tiempos  vn  toro  rabioso,  hazia  grandes  estragos  en  todos 
los  animales  que  encontraua  ,  y  que  vagando  por  la  ribera 
de  Guadiana  ,  escamo  con  las  vñas  .  y  bramando  saco  ,  del 
profundo  hoyo  que  auia  hecho,  la  calan  era  humana  dicha. 


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y  luego  sano  del  mal  de  rauia  :  como  aora  sanan  los  que 
alli  acuden,  tocando  aquella  santa  calauera. 

Mostró  Dios  su  poder,  y  bondad  mas  en  Estremadura 
que  en  otra  parte,  con  aquel  tan  extraordinario  milagro, 
que  hizo  en  tiempo  del  Maestre  de  Santiago  don  Pelai  Pé- 
rez Correa,  el  qual  haziendo  guerra  a  los  moros,  por  la 
parte  de  LlQrena  ,  vuo  con  ellos  vna  batalla  junto  a  la  ca- 
lera; y  peleando  muchas  oras  sin  conocerse  Vitoria,  y 
auiendo  ya  muy  poco  tiempo  de  sol ,  y  siendo  dia  de  nues- 
tra Señora,  con  desseo  de  vencer  aquella  batalla,  suplico 
a  Dios  fuesse  seruido  de  hazer  que  el  sol  se  detuuiesse, 
como  en  otro  tiempo  auia  hecbo  con  losue :  y  poniendo 
a  nuestra  Señora  por  intercessora,  dixo  aquestas  palabras. 
Santa  María  deten  tu  dia.  Dizesse  en  los  memoriales  anti- 
guos de  la  orden  de  Santiago  ,  que  milagrosamente  se  de- 
tuuo  el  sol ,  por  espacio  de  tiempo  muy  notable .  hasta  que 
acabo  el  Maestre  la  vitoria  .  y  prosiguió  el  alcance.  En  me- 
moria deste  milagro  se  edifico  la  Yglesia  de  Santa  Maria 
de  Tudia  ,  adonde  se  mandó  enterrar  este  Maestre,  en  aquel 
lugar  de  la  batalla  .  y  oy  parece  alli  su  sepulcro. 

A  querido  Dios  también  en  estos  años,  enriquezer  a  Es- 
tremadura con  los  milagros  tan  aprouados  que  el  santo 
Cruzifijo  de  Zalamea  haze  ,  adonde  concurren  diuersidad 
de  gentes  en  deuocion. 

FERTILIDAD,  Y  RIQVEZAS  DE  ESTREMADURA. 

Son  indicio,  y  señal  de  la  templanza  de  esta  región  ,  y 
de.  sus  saludables  ayres,  los  abundantes  frutales,  que  en 
ella  ay,  pues  sola  la  vera  de  Plasencia  (como  todo  el  mun- 
do sabe)  sustenta  con  diuersos  géneros  de  sabrosas  frutas, 
la  Corte  ,  y  la  mayor  parte  de  Castilla.  Y  no  solo  es  abun- 
dante de  frutas  domesticas  qualquier  parte  de  Estremadu- 
ra ,  mas  también  de  siluestres  castañas  ,  bellotas  ,  y  ma- 
droños ,  con  que  engorda  tanto  numero  de  ganado  de  cer- 
da ,  que  ay  jamones,  y  chorizos  Esíremeños  casi  para  toda 
España.  En  prados,  campos  amenos,  pastos  ,  y  yemas  ,  es 
cierto  que  no  solo  excede  a  las  demás  Prouincias  de  estos 
Reynos  ,  mas  a  todas  las  que  hasta  oy  se  an  conocido.  Lo 
qual  no  se  puede  negar  ,  pues  vemos  que  los  ganados  de 
Castilla,  y  de  las  Montañas,  perecerían  si  no  baxassen  a 
gozar  de  las  yernas ,  ayres ,  y  aguas  estremeñas.  Desta 
templanza  también  nace,  y  de  la  fertilidad  de  la  tierra, 
que  es  Prouincia  abundante  de  trigo ,  y  ceuada  ,  tanto  que 
no  solo  sustenta  la  propria  tierra;  mas  mucha  parte  del 
Andaluzia.  De  la  qual  abundancia  nació  el  nombre  de  la 
villa  de  Caceres  :  en  la  qual ,  desde  el  tiempo  de  los  Genti- 


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les  Romanos,  que  la  edificaron,  esta  la  estatua  de  Geres 
diosa  del  pan ,  hecha  de  vn  alto  ,  y  grvesso  marmol ,  en  la 
plaza:  en  significación  de  que  alli  es  el  assiento,  y  casa  de 
Geres.  Y  assi  deste  nombre  Casa,  ó  Castrum ,  y  de  Geres, 
se  vino  a  llamar  casa  Cereris  ,  y  corrupto  el  vocablo, 
Gaceres. 

No  solo  la  panadera  Geres  publica  la  templanza,  y  fer- 
tilidad desta  tierra,  mas  también  su  amigo  Baco  significa 
con  el  dulce  licor  del  vino  ,  que  ni  Ribadauia,  ciudad  Real, 
Gazalla  ni  Torreximeno  exceden  a  lo  de  Guadalcanal ,  Ro- 
bledillo,  de  Fregenal,  y  Logrosan  lugares  de  Estremadura. 

Pero  aunque  esta  Prouincia  es  generosa,  y  prestante 
por  las  cosas  hasta  aqui  referidas ;  mucho  mas  lo  es  por- 
que la  buena  calidad  de  sus  pastos,  y  bellota,  cria  carne 
para  toda  Castilla  la  vieja  ,  para  la  Corte  ,  Mancha,  Reyno 
de  Toledo,  Seuilla  ,  y  Granada  ,  y  muchos  de  sus  jamones 
llegan  al  nuevo  mundo  de  las  indias  ,  adonde  son  estima- 
dos, como  cosa  estremada. 

Pedro  de  Medina ,  Seuillano  ,  en  su  libro  de  las  grande- 
zas de  España  ,  tratando  de  los  ganados  que  en  Estrema- 
dura  se  crian,  dize,  que  es  razón  tengan  fama  por  todo  el 
mundo,  y  que  en  solas  las  riberas  de  Guadiana,  se  apa- 
cientan cada  año  ,  mas  de  quinientas  mil  cabezas  di1  gana- 
do mayor,  y  menor,  y  es  cierto  que  anduuo  corto,  luán 
Botero  Benes  en  su  historia  vniuersal  del  mundo,  tratan- 
do de  Estremadura  ,  y  su  temperamento  ,  dize.  Que  assi 
como  en  Italia  los  ganados  passan  a  inuernar  del  Abruzo  a 
la  campaña  de  la  Pulla  ,  assi  en  España  ,  van  de  la  parte 
Septentrional  a  Estremadura.  Es  assimismo  indicio  del 
buen  temple  de  esta  tierra  el  gran  numero  de  perdizes  que 
en  ella  se  crian  ,  y  de  todo  genero  de  aues,  jaualies  ,  vena- 
dos, liebres  ,  y  conejos,  en  tanta  abundancia  que  ay  quien 
afirme  ,  que  por  la  fertilidad  de  la  tierra  ,  se  produzen  en 
ella  sin  ayuntamiento  de  macho,  y  hembra,  como  rato- 
nes ,  con  sola  la  fuerza  de  la  causa  equiuoca.  Producense 
también  gran  numero  de  ouejas,  y  carneros,  que  hazen 
sea  abundante  de  muy  fina  lana,  la  qual  se  llena  por  la 
mar  a  muchas  partes.  Ay  también  cria  de  castizos  caua- 
llos,  que  compiten  con  los  Andaluzes. 

Pero  lo  (pie  mas  adorna  esta  Prouincia  (dize  el  Maestro 
Medina)  son  las  grandes  rentas  ,  y  patrimonios  de  yeruas, 
que  se  venden  ,  y  tienen  en  mucho  precio ,  para  el  ganado 
que  baxa  de  Castilla.  Y  esta  es  la  causa  porque  en  toda  Es- 
tremadura ay  tantos  ,  y  tan  ricos  mayorazgos.  De  miel 
muy  fina  da  esta  región  copioso  fruto.  Y  de  lino  se  coge 
tanta  cantidad ,  que  no  solo  es  suficiente  para  vestir  los 
naturales  ,  mas  también  las  ciudades  comarcanas. 


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No  solo  se  ennobleze  .  y  adorna  Extremadura  con  lo  que 
se  cria  sobre  la  haz  de  la  tierra,  mas  también  se  hallan  en 
las  entrañas  della,  las  mas  ricas  minas  de  preciosos  meta- 
les que  se  an  visto  en  todo  el  Orbe.  Y  si  el  pertinaz  no  qui- 
siere creer  estas  verdades  ,  lea  historias  .  y  vera  lo  que  di- 
zenlos  escritores  de  la  mina  de  (¡uadalcanal ,  la  qual  me- 
nos a  de  quarenta  años  .  que  en  pocos  dias  dio  mas  de  qua- 
tro  millones ,  de  la  mas  acendrada  plata  que  se  a  visto  ,  y 
diera  si  el  artificio  no  se  hundiera  mas  que  el  cerro  de  Po- 
tosí. Hallanse  también  .  de  lodo  genero  de  otros  metales 
infinitas  minas,  principalmente  de  hierro,  de  lo  qual  se 
saca  mucha  cantidad  .  en  las  sierras  de  Guadalupe,  junto 
al  rio  Vieja.  A  y  piedras  para  edificios  muy  diuersas.  Y  de 
las  preciosas  se  hallan  también  muy  grandes.  Desto  es 
buen  testigo  vna  que  tiene  la  casa  de  Guadalupe,  es  muy 
resplandeciente .  que  sirue  de  pectoral  en  la  capa  rica  con 
que  se  celebran  las  fiestas  de  nuestra  Señora,  dizen  que  es 
topacio  ,  y  que  la  hallo  vn  pastor  en  aquellas  sierras  de 
nuestra  señora  .  es  grande  como  naranja. 

CONDICIÓN  DE  LOS  ESTR ¿MENOS. 

Y  aunque  es  verdad  que  las  cosas  hasta  aqui  referidas 
muestran  con  euidencia  el  temperamento  apacible  ,  y  sa- 
ludable de  Estremadura,  mucho  mas  le  maniüestan  las 
calidades  ,  y  condiciones  de  la  insigne  gente  que  produce. 

Y  porque  esta  verdad  quede  mas  assentada,  y  firme, 
conuiene  aduertir  que  las  costumbres  ,  y'  condiciones  de 
los  hombres .  corresponden  siempre  con  el  temple  de  la 
tierra  donde  se  crian.  Porque  según  buena  Philosophia  los 
humores  son  conforme  a  la  causa  material  de  que  ellos  se 
hazen.  que  son  los  alimentos,  y  los  alimentos  son  tales 
qual  fuere  el  temperamento  de  la  tierra  adonde  se  crian, 
y  passando  mas  adelántelas  condiciones,  y  propriedades 
de  cada  genero  de  geni  i  .  sigue  el  temperamento,  y  hu- 
mor de  la  tai  gente .  según  nos  enseña  galanamente  Gale- 
no ,  en  aquel  libro  que  intitulo  ,  quod  animi  mores  ,  &c  ,  y 
en  el  libro  segundo  de  temperamentis.  De  adonde  viene, 
que  las  propriedades  de  los  hombres,  manan  ,  y  se  confor- 
man ,  con  el  temple  ,  y  calidad  de  la  región  donde  se  crian. 
Desfe  parecer  es  también  el  gran  Hipócrates,  y  Platón  en 
el  timeo  ,  y  su  dicipulo  Aristóteles  en  el  séptimo  de  la  poli- 
tica,  y  quarto  de  los  problemas.  Tiene  esta  propria  senten- 
cia Polibio  celebre  historiador,  y  Philosopho.  Y  Cicerón  en 
la  oración  que  hizo  tan  elegante,  pro  lege  agraria,  contra 
Seruilio  Ruüo.  y  en  el  libro  primero  ,  y  segundo  de  diurna- 


—  239  — 

tione.  Y  Plutarco  en  el  libro  de  sus  Politicas  a  Trajano.  Y 
muy  copiosamente  trata  ¿Leste  particular  Alexander  ah 
Alejandro  ,  y  Rodigino  libro  diez  y  ocho  capitulo  18.  Sien- 
do pues  assi  que  qual  fuere  la  propriedad,  temperamento, 
y  fertilidad  de  la  tierra,  tales  serán  las  complexiones,  for- 
taleza ,  y  costumbres  de  los  hombres  que  en  ella  se  produ- 
xeren  ,  y  criaren  :  conuendra  saber  ,  que  propiedades  son 
mas  naturales  a  los  Estremeños  ,  pues  della*  vendremos  al 
conocimiento  de  la  verdad,  y  temperamento  de  su  tierra. 
Diego  Pérez  de  Messa  en  las  adiciones,  que  hizo  al  libro 
de  las  grandezas  de  España  ,  tratando  de  Estremaduradize 
assi.  Pero  boluiendo  a  los  Estremeños  ,  sabe  todo  el  mun- 
do ,  que  son  gente  muy  rezia,  de  doblados  miembros  ,  y 
grandes  fuerzas  .  muy  belicosos  ,  y  ferozes :  bastos  en  la 
disposición  de  los  miembros.  Son  muy  ricos  ,  y  bien  hazen- 
dados,  sufridores  de  trabaxos  ,  son  gente  de  buen  trato  ,  y 
amistad :  pero  altiuos,  y  arrogantes.  Precianse  de  sus  fuer- 
zas ,  son  en.  estremo  jatanciosos  ,  y  obstentatiuos  ,  de  don- 
de suelen  emprender  cosas  temerarias  ,  y  que  pareze  que 
exceden  al  ser  natural:  precianse  que  no  ay  valiente  sino 
ellos.  Estas  son  las  palabras  de  Diego  Pérez  ,  las  quales  re- 
dímelas a  mas  breue  suma,  digo  que  son  los  Estremeños 
desde  sus  principios  :  ricos,  nobles  ,  y  señalados  en  letras  y 
en  armas.  Que  sean  ricos  ,  y  su  riqueza  muy  firme ,  y  bien 
assentada,  ya  esta  dicho,  y  lodo  el  mundo  lo  sabe,  y  que  la 
causa  es  la  yerua,  y  pasto  fértil  de  las  dehesas  que  se  ar- 
riendan a  los  señores  del  ganado  ,  que  baxa  de  Castilla  ,  y 
la  abundancia  de  las  demás  cosas  que  ay  necessarias  a 
la  vida. 


NOBLEZA  ESTREMFXA. 

Mas  en  quanto  a  la  nobleza  de  Estremadura  conuiene 
que  se  entienda  .  que  ninguna  prouincia  ay  en  España  ,  que 
la  exceda  en  este  particular  ,  aunque  se  quente  Cantabria, 
ni  que  ay  otra  que  mas  aya  conseruado  su  honor  ,  y  cali- 
dad ,  desde  su  fundación  hasta  el  dia  de  oy.  Esta  verdad  se 
prueua  bien  de  lo  que  escriuen  todos  los  Coronistas  anti- 
guos, y  modernos  sin  discrepar  alguno  ,  particularmente 
délos  antiguos  Dioncasio.  el  qual  afirma  que  Estremadura 
se  pobló  de  los  soldados  Romanos  ,  que  1  ¡amanan  Eméri- 
tos ,  jubilados  en  armas  por  sus  hazañas  ,  de  adonde  le  vino 
el  nombre  a  la  ciudad  de  Merida,  que  entonces  era  cabeza 
de  Estremadura.  El  Padre  Mariana  es  deste  proprio  pare- 
cer en  el  libro  9.  de  la  historia  de  España  capitulo  2.  Pues 
si  los  soldados  mas  nobles,  por  sus  hazañas  jubilados  ,  fue- 


—  240  — 

ron  quien  la  propagaron,  sin  duda  alguna  auemos  de  con- 
ceder que  desde  sus  principios  ,  fue  Extremadura  noble.  El 
Iuriseonsulto  Paulo  ,  en  la  ley  final,  ff.  de  censibus,  refie- 
re quatro  Colonias,  que  gozauan  antiguamente  en  España, 
de  la  nobleza ,  y  franqueza  que  en  aquellos  tiempos  11a- 
niauan,  iusitalieum:  estas  eran,  la  de  Badajoz,  Merida, 
Valencia  ,  y  Alicante:  de  suerte  que  Badajoz,  y  Merida, 
que  comprebendian  en  si  tocia  Estremadura  como  cabezas, 
eran  en  aquellos  antiguos  siglos  exceptuadas ,  y  diferen- 
ciadas por  muy  nobles:  y  esto  no  menos  que  por  ley  de  los 
Emperadores  Bomanos.  Y  si  alguno  quisiere  arguyr  con- 
tra lo  dicho,  diziendo ,  que  antes  que  los  soldados  Eméritos 
viessen  a  Estremadura,  ya  estaua  poblada,  y  fundada  la 
gran  ciudad  de  Merida.  Bespondemos  que  no  les  haze  su 
autoridad,  y  nobleza,  esta  objeccion,  porque  los  que  an- 
tes tenían  a  Estremadura,  era  la  gente  mas  valiente  de 
España ,  y  a  quien  con  mas  dificultad  los  Bomanos  uencie- 
rcn.  El  Obispo  de  Mondoñedo  Coronista  del  Emperador  don 
Carlos  ,  dize,  en  la  epístola  que  escriue  a  don  Alonso  Man- 
rique Arzobispo  de  Seuilla.  que  quatro  géneros  de  gentes 
tenían  los  Romanos  por  muy  ferozes  y  belicosos:  estos 
eran  los  Xumantinos,  los  Saguntinos,  los  Gaditanos,  y  los 
Mirmidones,  que  eran  los  de  Merida.  mas  rezios  que  to- 
dos. Pues  si  la  nobleza  consiste  en  la  valentía,  y  armas,  y 
estos  Mirmidones  eran  tan  valientes  ,  bien  se  sigue  que 
eran  nobles. 

Fue  siempre  permaneciendo  la  nobleza  en  Estremadu- 
ra ,  hasta  nuestros  tiempos  ,  como  se  conoce  bien  ,  pues 
desde  el  tiempo  que  fue  recuperada  ,  por  los  Christianos, 
en  tiempo  del  Bey  don  Fernando  de  León,  y  de  Galizia, 
año  de  mil  y  ciento  y  setenta  y  vno  ,  la  an  posseydo  ,  la 
Orden  de  los  caualleros  de  Santiago,  y  de  Alcántara,  por 
quien  fue  ganada  tiniendo  en  ella  sus  Maestrazgos  ;  desde 
adonde  hazian  siempre  cruel  guerra  a  los  moros  del  Anda- 
luzia.  Y  esta  es  la  causa  porque  en  Estremadura  ay  tantos, 
y  tan  nobles  caualleros.  y  hidalgos  ,  no  solo  en  los  Maes- 
trazgos .  mas  fuera  dellos  ,  como  se  ve  bien  en  la  noble  ciu- 
dad de  Truxilio  ,  Merida,  Badajoz,  Plasencia  ,  y  Caceres, 
que  fue  el  primer  lugar  que  se  gano  en  Estremadura  ,  por 
el  Maestre  don  Pedro"  Fernandez,  de  la  Orden  de  Santiago, 
a  quien  se  la  dio  el  Bey  don  Fernando  de  León  ,  y  Galizia, 
como  parece  en  la  Crónica  desta  Orden.  Y  assimismo  en 
las  demás  villas,  y  ciudades  se  conserua  la  nobleza,  y  hi- 
dalguía tanto  que  en  qualquier  mínima  aldea,  se  hallan 
antiquissimos,  y  nobles  linages. 


—  241  — 

LETRAS  DE  ESTREMADÜRA. 

Dixe  arriba  que  los  Estrénenos  florecen  en  letras  con- 
tra algunos  maleuolos,  que  los  an  notado  de  lo  contrario, 
no  aduirtiendo,  que  en  nuestros  tiempos,  y  a  vista  de 
nuestros  ojos  a  resplandecido  esta  Prouincia  en  las  cien- 
cias ,  dando  a  toda  España  honra  ,  y  admiración  al  vni- 
uerso,  can  los  estraordinarios  ingenios  .  y  entendimientos 
claros  de  sus  hijos;  y  porque  no  parezca  que  el  dezir  esto, 
es  passion  ,  ó  amor  de  la  patria  ,  propondré  algunos  de  los 
varones  señalados  ,  que  con  insignes  obras  manifiestan 
esta  verdad. 

Benedicto  Ariasmontano  ,  fue  nacido  ,  y  criado  en  la 
villa  de  Frexenal ,  y  alli  nacieron  sus  padres  ,  y  abuelos. 
Esta  villa  tiene  su  assiento  casi  en  mitad  de  Extremadura, 
aunque  esta  sujeta  a  Seuilla;  por  lo  qual  en  sus  obras 
Ariasmontano  se  llama  Hispalense.  Quien  fue  este  varón, 
y  quan  docto  en  la  sagrada  Theologia ,  y  en  las  demás 
ciencias  ,  y  lenguas,  sus  obras  lo  dizen  ,  y  las  naciones  es- 
trangeras  ,  a  quien  admira  con  su  profunda  erudición. 

Silíceo  Arzobispo  de  Toledo  ,  que  puso  el  estatuto  de  la 
santa  Yglesia  ,  y  hizo  otras  cosas  dignas  de  su  estremado 
valor,  fue  natural  de  Villagarcia  vna  legua  de  Llerena. 

El  Padre  Maldonado  ,  fue  natural  de  las  casas  de  Reyna, 
media  legua  de  Llerena.  Este  comento  el  santo  Euangelio 
sapientissimamente  .  llamanle  Maldonado  de  las  siete  si- 
llas ,  porque  en  Paris  de  Francia  hizo  a  siete  herejes  des- 
ocupar las  sillas  en  que  auian  de  estar,  para  arguyr  con 
el.  Son  sus  obras  estimadas  en  mucho. 

De  Guadalupe  fue  natural ,  y  en  aquella  santa  casa,  a 
la  entrada  de  la  Yglesia  esta  sepultado,  aquel  famoso  le- 
gista Estremeño  Gregorio  López,  que  con  increvble traba- 
do y  ciencia  gloso  las  leyes  de  las  partidas.  Fue  singular 
bombre ,  y  vno  de  los  mas  estimados  Españoles  ,  que  en 
letras  an  florecido. 

Don  Martin  del  Barco  Arcediano ,  no  solo  fue  vno  de  los 
mas  valientes  conquistadores  del  rio  de  la  Plata  en  el  Piru, 
mas  entre  los  trabajos  de  la  conquista  ,  bizo  en  sonora  oe- 
taua  rima  el  Argentina,  y  en  prosa  el  desengaño  del  mun- 
do. Fue  natural  de  Logrosan  junto  a  Guadalupe. 

,  De  Truxillo  a  auido  profundas,  y  singulares  personas 
en  letras,  como  el  Padre  Maestro  fray  Diego  de  Chaues 
confessor  de  su  Magestad ,  muchos  Obispos,  y  Arzobispos, 
Oydores,  de  Consejos,  y  inquisidores.  Y  el  Cardenal  Cer- 
vantes Cáete,  querido  de  Pió  Quinto.  Esta  en  Roma  escri- 

m.  !6 


—  242  — 

to  sobre  el  sepulcro  deste  Estremeño,   vn  epitafio  que 
dize  assi. 

Fuy  Arzobispo  en  Tarragona, 

en  Roma  fuy  Cardenal, 

Inquisidor  general 

de  la  Española  Corona. 
Ceruantes  era  yo  de  antes , 

tierra,  y  poluo  soy  después, 

que  caben  en  siete  pies 

dignidades  semejantes. 
Seria  necessario  llenar  un  largo,  y  copioso  volumen, 
si  los  insignes  varones  en  letras  ,  que  de  Estremadura  an 
florecido,  aqui  se  vuiessen  de  escriuir.  Y  assi  passo  en  si- 
lencio las  alabanzas  de  que  es  digno  el  L.  Pedro  de  Valen- 
cia Coronista  vniuersal  del  Rey  nuestro  señor  ,  en  cuyo  su- 
jeto se  hallan  todas  las  ciencias  con  tanta  sabiduría  que 
parece  auer  empleado  el  curso  de  su  vida  en  cada  vna  de- 
llas,  con  la  perfecion  mas  singular  en  la  lengua  Griega,  y 
Hebrea  que  jamas  se  a  visto.  Dexó  assimismo  el  Apolíneo 
Medrano  que  con  tan  justo  titulo  obtuuo  la  Cátedra  de  pri- 
ma en  Salamanca  ,  y  aora  obtiene  el  protomedicato  del 
Rey  nuestro  señor.  Callo  también  lo  que  se  debe  al  Bró- 
cense Sánchez ,  que  en  cosas  de  humanidad  fue  vnico.  Lo 
que  al  sutil  Perezio  comentador  de  Aristóteles,  y  al  singu- 
lar poeta  Garci  Sánchez  de  Badajoz,  y  a  otra  infinidad  de 
sabios  Estremeños,  a  quien  suplico  aduiertan,  que  mi  in- 
tento es  conseruar  la  salud ,  y  no  hazer  compendio  de  sus 
diuinas  ni  humanas  letras,  pues  para  tal  efeto  ,  y  tan  co- 
piosa materia  ,  conuendria  discurso  mas  elegante,  y  me- 
jor fabrica  de  oración  que  la  mía. 

QVE  SON  BELICOSOS  LOS  DE  ESTREMADUBA. 

Parece  en  buena  Philosophia  contradicion  ser  vn  pro- 
prio  sujeto  apto  ,  dispuesto  ,  y  prompto  para  las  letras,  y 
juntamente  posseer  las  condiciones  que  requiere  el  riguro- 
so Marte.  Porque  las  ciencias  sujetanse  en  blandas  carnes, 
poco  humor,  sutiles  espíritus,  y  en  quien  tiene  temor  de 
Dios  ,  y  amor  al  próximo.  Y  por  el  contrario  para  las  ar- 
mas es  necessaria,  dura,  y  rezía  carne  ,  mucha  sangre,  y 
basta,  gruessos  espíritus,  que  no  se  dissipen  con  facilidad, 
y  tanta  ferozidad ,  y  determinación ,  que  el  amor  del  pró- 
ximo .  no  mitigue  la  crueldad  bestial,  con  que  se  derrama 
sangre  humana,  al  tiempo  de  enuestir  al  enemigo.  Pero  si 
bien  se  considera  conoceremos  .  que  las  letras,  y  las  armas 
requieren  vn  proprio  temperamento ,  y  disposición  ,  el  te- 


—  243  — 

mer  á  Dios ,  y  amar  al  próximo.  Porque  no  se  yo  que  Capi- 
tán famoso  ,  o  que  soldado  valiente  aya  alcanzado  renom- 
bre por  las  armas,  a  quien  aya  faltado  el  hazer  silogismos 
naturales,  el  conocer  con  prudencia,  y  agudeza,  el  valor, 
fuerzas  ,  ardides  ,  y  fortuna  de  su  contrario  ,  comparando - 
las  con  las  suyas  ,  primero  que  pretenda  la  vitoria  ,  cosas 
que  dependen  de  vn  buen  discurso  ,  prudencia  ,  y  valor  de 
persona.  Lo  qual  todo  se  requiere  en  las  letras,  junto  con 
tuerzas  corporales  muy  necessarias,  para  poder  sufrir  el 
perpetuo  trabaxo  de  los  estudios.  Esto  pues  todo  junto  se  á 
hallado  en  Estremadura,  adonde  las  letras  no  an  embota- 
do la  lanza,  ni  Minerua  a  impedido  a  Bellona  ,  ni  ofuscado 
la  influencia  del  sangriento  Marte.  Testigos  desta  verdad 
son  los  famosos  hombres  que  en  agudas  letras  an  florecido, 
como  ya  esta  dicho  ,  y  aquellos  que  con  su  espada  an  sido 
terror  del  Poniente  ,  y  del  Leuante,  del  imperio  Romano, 
y  del  bárbaro  Turco. 

Dize  Diego  Pérez  de  Mesa  en  sus  adiciones  a  las  grande- 
zas de  España,  que  son  los  Estremeños  gente  belicosa  ,  su- 
fridores de  trabaxos  ,  y  que  suelen  emprender  cosas  teme- 
rarias ,  que  parece  que  exceden  al  ser  natural.  Deuia  este 
autor  de  auer  comunicado  largos  tiempos  con  la  gente  Es- 
tremeña,  pues  tan  propriamente  los  conoció  ,  no  siendo  de 
esta  Prouincia.  Prueuanse  bien  las  condiciones  de  Estre- 
madura, con  lo  que  vemos  en  estos  tiempos,  y  lo  que  ha- 
llamos en  las  escrituras  antiguas.  Pues  es  cierto  que  quan- 
do  no  hallan  enemigos  de  la  Fe  con  quien  mostrar  sus  be- 
licosos ánimos  ,  vnos  con  otros  traen  siempre  perpetuos 
vandos  ,  y  guerras  tan  formadas,  como  suelen  los  de  dife- 
rentes professiones.  Lo  qual  lodo  nace  de  la  natural  incli- 
nación ,  y  influencia  de  la  tierra.  Y  assi  no  ay  lugar  prin- 
cipal adonde  no  se  conozcan  vandos,  y  parcialidades  muy 
encontradas.  Y  aunque  los  inuictos  Reyes  lo  an  procurado 
remediar  no  an  podido. 

Dizen  las  escripturas.  y  Crónicas  antiguas  y  el  Maestro 
Pedro  de  Medina  en  su  libro  de  las  grandezas  de  España, 
tratando  de  Estremadura  :  que  Reynando  en  Castilla  el 
Rey  don  Sancho  Quarto,  en  la  ciudad  de  Badajoz  vuo  entre 
dos  contrarios  vandos,  los  vnos  dichos  Portugaleses  ,  y  los 
otros  Bejaranos,  tanta  dissension  ,  tan  rigurosas  muertes, 
y  tan  atrozes  hechos,  que  el  Rey  por  remediar  la  crueldad 
destas  guerras  ciuiles  ,  hizo  degollar  a  todos  los  del  vando 
de  los  Bejaranos,  que  fueron  mas  de  quatro  mil  hombres, 
y  mugeres  como  testifica  el  Licenciado  Francisco  de  Ra- 
des ,  en  la  Crónica  de  Alcántara,  tratando  del  Maestre  don 
Fernán  Pérez  Gallego.  En  Truxillo  ciudad  de  Estremadu- 
ra, bien  calificada  ,  suele  auer  vandos  de  Chaues  ,  y  Var- 


—  244  — 

gas :  entro  los  quales  an  sucedido  casos  tan  estraños  ,  y 
tantos  ardides  de  Marte .  que  si  en  seruicio  de  Dios  se  vuie- 
ran  hecho  .  dieran  inmortal  renombre  a  estos  varones.  La 
propria  calamidad  corre  en  Plasencia  entre  Carauajales.  y 
Zuñigas  ,  y  en  Caceres  entre  Ouandos.y  Carauajales.  En 
tiempo  del  Rey  den  Enrique,  Quarto  deste  nombre,  se  di- 
uidio  casi  toda  Estremadura  en  dos  parcialidades  enemi- 
gas ,  siguiendo  los  del  va  vando  al  Maestre  de  Alcántara, 
don  Gómez  de  Solis  natural  de  Caceres,  y  los  del  otro  a  don 
Alonso  de  Moaroy  ,  señor  de  Deleytosa,  Beluis.  y  Almaraz, 
que  era  Clauero  de  Alcántara.  Duraron  las  disensiones  al- 
gunos años  ,  con  muertes  de  muchos  millares  de  hombres, 
y  eslraños  casos  ,  hasta  que  las  dos  cabezas  de  vandos  fe- 
necieron. Lea  el  curioso  en  la  Crónica  de  Alcántara  la  vida 
de  don  Alonso  de  Monrroy  y  de  don  Gómez  de  Caceres 
Maestres,  que  alli  hallara  muy  extenso  escritas  grandes 
lia  zanas. 

Todo  esto  muestra  muy  claro  ,  ser  en  común  los  Estre- 
nónos gente  feroz,  y  belicosa,  como  también  lo  muestra 
el  hecho  notable  de  Fuenteouejuna  .  que  hallara  el  lector 
escrito  en  la  Crónica  de  Calatraua  capitulo  veynte  y  nueue. 
Pero  viniendo  a  particularizar  mas  esta  verdad,  sera  justo 
poner  ante  los  ojos ,  algunos  de  los  varones  insignes ,  que 
¡a  an  hecho  manifiesta,  no  tomando  la  corriente  desde  los 
siglos  antiguos  ,  porque  esto  fuera  nunca  acabar. 

Comencemos  pues,  por  el  buen  Diego  García  de  Pare- 
des ,  nal  mal  de  Truzillo.  Quien  quisiere  saber,  bien,  el 
valor  de  aqueste  insigne.  Estremeño ,  lea  libros,  y  vera 
como  los  autores,  no  acaban  de  encarecer  su  fuerza,  y 
animo,  y  de  dezir  que  assombró  a  Francia,  Italia,  y  Tur- 
quía con  sus  valerosos  hechos.  Este  fue  el  que  nunca  te- 
mió,  el  que  arrancaua  arboles,  quebraua  gruessas  cade- 
nas ,  abría  con  sus  manos  puertas  de  ciudades  muy  cerra- 
das ,  el  que  se  arrojo  armado  de  todas  armas,  de  vna 
puente  ,  trauado  con  quatro  enemigos  ,  y  cayendo  en  lo 
profundo  del  rio  ahogo  a  los  contrarios,  quedando  saluo, 
aunque  Ileuaua  muchas  heridas:  este  en  conclusión  fue, 
el  que  en  desafios  particulares,  con  los  mas  valientes  de 
todas  las  naciones  estrañas  ,  mató  solo  por  su  persona  .  en 
diuersas  vezes  mas  de  trezientos  hombres,  sin  jamas  ser 
vencido  ,  antes  dio  honrra  a  toda  la  nación  Española. 

Hijos  fueron  también  de  la  ciudad  de  Truxillo  los  tres 
valientes  hermanos  Pizarros,  cuyos  heroycos  hechos  ,  é 
increíbles  trabajos  por  mar,  y  tierra,  dieron  a  la  corona 
Española  vn  nueuo  mundo,  conquistando  y  allanando  el 
Piru,  y  prendiendo  los  Reyes  del  con  muy  pocos  soldados. 
Desta  insigne  ciudad  fueron  también  los  Sotomayores,  que 


—  245  — 

assi  en  Flandes  ,  como  en  Chile,  dieron  muestras  de  su  no- 
bleza, y  valentía.  V  el  General  Pedro  de  Hinogosa,  que  en- 
trego las  llanos  del  Piru  como  muy  leal  a  su  Doy  ,  con 
otros  muchos  caualleros  de  fama,  que  a  produzido  Truxi- 
11o  (entre  los  quales  puede  ser  contado  el  Capitán  Mendo 
de  quien  callo  por  no  lo  permitir  mi  asumpto. 

El  Capitán  Valdiuia  fue  assi  en  el  Leuante  ,  como  en  el 
Piru,  de  los  mejores  Españoles  que  se  an  conocido.  Haze 
gran  mención  del  en  su  Araucana  don  Alonso  de  Arcila 
nació  ,  y  se  crio  en  Campanario  lugar  de  Estremadura. 

Hernando  de  Soto  fue  natural  de  Valcarrota.  Quien  qui- 
siere saber  el  inuencible  animo  deste  Estremeño,  lea  el  li- 
bro qve  anda  impresso  bien  copioso  de  sus  hechos  ,  en  la 
conquista  de  la  Florida,  adonde  murió. 

De  Xerez  de  los  Caualleros  ay  hijos  muy  señalados  poi 
sus  hazañas  ,  de  los  quales  son  don  Alonso  de  Vargas  .  que 
fue  sobre  Zaragoza ,  y  don  luán  de  Silua  el  roto  que  es 
Virrey  en  las  Philípinas  ;  el  Capitán  Rosado  ,  y  otros  mu- 
chos que  an  hechu  hazañas  dignas  de  memoria.  De  Merida 
Badajoz  ,  Zafra  ,  y  Llerena,  ay  gran  numero  de  insi 
hombres,  dignos  de  eternas  alabanzas. 

Pero  ya  que  to  ¡os  e-tos  se  passen  en  silencio ,  no  con- 
siente la  sonora  fama  ,  que  aquel  inuencible  Estremeño, 
nacido  en  Medellin ,  Hernando  Cortes  dexe  de  honrarnos. 
Deste  tienen  tanta  noticia  todas  las  naciones  que.  dizen 
escurecio  el  nombre  de  Alexandro  Magno  ,  y  que  se  prefie- 
ren sus  hazañas  a  las  de  los  Scipiones  ,  a  las  de  Ponpeyo 
y  Mitridato.  Este  con  ardiente  corazón,  y  su  espada,  ayu- 
dado de  pocos  conr  añeros ,  y  mucho  de  Dios,  conquisto 
toda  la  nueua  España  ,  venciendo  numero  increíble  de  ene- 
migos, sujelandola  a  su  Rey  de  Castilla.  Tienese  por  cierto 
que  el  año  que  nació  el  maldito  Martin  Lotero,  que  fue 
perdición  de  tantas  almas,  esse  proprio  nació  en  Estrema- 
dura  el  dichoso  Hernando  Cortes,  restaurador  de  mucha- 
mas.  Este  finalmente  fue  el  que  pudiendo  ser  Rey  fue  tan 
constante,  y  leal  al  suyo,  que  nunca  lo  quiso  admitir. 
Otra  infinidad  de  exemplos  se  pudieran  proponer,  assi  de 
la  gallardía  en  letras  .  armas,  abundancia  ,  fertilidad  .  no- 
bleza .  y  santidad  de  Estremadura,  como  de  hombres  que 
an  viuido  larga  edad :  lo  qual  todo  junto  muestra  que  es 
prouinciamas  sana  que  otras,  y  en  que  pueden  los  \  iejos 
viuir  .  y  mudarse  a  (día.  con  menos  peligro  que  a  otras 
partes .  sin  lar  el  pellejo,  como  dize  el  Refrán  presente. 

Confirmasse,  y  corroborasse  .  esta  verdad,  con  que  el 
Emperador  don  (laidos  en  sus  vltimos  años,  auiendo  con- 
sultado los  mas  doctos  médicos  del  mundo,  y  áuiendo  su 
Magostad  visto  las  demás  partes  de  toda  el  Europa    se  re 


—  246  — 

soluio  de  passar  lo  restante  de  su  vida  ,  en  el  conuento  de 
Yuste  en  Estremadura  ,  como  tierra  sana. 

El  Católico  Rey  don  Fernando  ,  siendo  ya  de  edad  anti- 
gua ,  y  padeciendo  el  mal  de  hidropesía,"  por  consejo  de 
sus  Médicos,  y  parecer  suyo,  dexó  a  Granada,  y  se  fue  a 
los  campos  de  Estremadura  ,  adonde  entretenido  su  Mages- 
tad  en  caza,  passó  algún  tiempo,  hasta  que  aquel  mal  in- 
curable le  priuo  de  la  vida,  en  el  lugar  que  se  dize  Madri- 
galejo  ,  tierra  de  Truxillo.  La  razón  que  mouio  a  estos  Mo- 
narcas ,  para  mudarse  a  Estremadura  ,  fue  ver  que  la  tem- 
planza desta  prouincia  ,  y  las  demás  cosas  referidas  ,  ha- 
zen  que  todo  lo  que  en  ella  ay ,  sea  mas  perfeto  que  lo  de 
otras  partes.  De  adonde  vino  el  vulgo  quando  quiere  ala- 
bar ,  y  exagerar  vna  cosa  .  a  llamarla  estremada,  como  si 
dixesse  de  Estremadura.  Y  de  aquí  nació  el  Refrán  común 
que  haze  a  este  proposito  ,  y  dize:  Sea  Estremeño,  y  mas 
que  sea  leño  ;  significando  que  aun  la  leña  que  el  fuego 
quema  en  Estremadura,  por  ser  de  enzina,  es  mas  loable 
que  la  de  otras  partes.  Y  finalmente  si  el  pertinaz  obstina- 
do, no  se  mouiere  a  creer  estas  verdades,  por  lo  dicho, 
mueuale  el  ver  que  los  irracionales  brutos,  a  vozes  cla- 
man ,  y  publican  las  alabanzas  desta  tierra :  pues  las  sim- 
ples ouejas  viniendo  el  tiempo  de  mudarse  a  estremo  ,  con 
rezios  balidos  ,  guiadas  de  naturaleza ,  se  ponen  en  el  ca- 
mino ,  y  vereda  ,  sin  que  el  pastor  pueda  resistir  su  inten- 
to. Las  quales  assi  como  el  Hippopotamo  enseño  a  los  hom- 
bres el  remedio  de  la  sangría,  y  el  aue  ibis  las  ayudas,  y 
las  golondrinas  la  yerua,  que  cura  los  ojos,  y  el  cieruo  el 
díctamo  para  sacar  las  saetas ,  según  testifica  Plinio:  digo 
pues  que  assi  las  ouejas  muestran  a  los  humanos,  el  auer- 
se  de  mudar  a  esta  región,  y  no  a  otra  ,  si  no  quieren  dar 
el  pellejo. 


Salud,  y  alegría,  belleza  cria, 

atauio,  y  afeyte,  cuesta  caro,  y  miente. 


REFRÁN.  XLIL 

urande  admiración  causa  a  los  humanos  doctos ,  ver  la 
correspondencia,  la  vnion ,  la  hermandad,  y  concordia 
que  el  cuerpo  guarda  con  el  alma ,  y  el  alma  con  el  cuerpo. 
Porque  apenas  el  corruptible  cuerpo  padeze  destemplanza, 
ó  dolor  ,  quando  el  anima  incorruptible  ya  la  esta  sintien- 


—  247  — 

do.  Y  por  el  contrario  ,  al  punto  que  alguna  rabiosa  ira,  al- 
gún temor ,  ó  contento  superfluo  assaltan  el  anima ,  luego 
al  instante  el  miserable  cuerpo  se  esta  condoliendo,  mar- 
chitando, y  consumiendo,  de  suerte  que  muchas  vezes 
(como  nos  enseña  Claudio  Galeno  en  el  libro  segundo  de 
las  causas  de  los  accidentes)  vna  gran  tristeza  que  es  acci- 
dente del  alma,  priua  de  la  vida  el  cuerpo.  Pero  gozando 
el  cuerpo  de  templanza  ,  y  perfeta  salud  ,  no  inquietando 
el  alma  con  dolores.  Y  de  su  parte  el  alma  con  sus  afliccio- 
nes ,  y  turbulencias ,  no  destemplando  el  corazón ,  viene  a 
produzirse  desta  consonancia,  la  belleza,  y  hermosura, 
que  nuestra  sentencia  dize  ,  menospreciadora  de  todas  las 
composiciones,  atabios ,  y  afey tes  externos  ,  que  no  solo 
destruyen  las  haziendas.  y  patrimonios,  pero  también 
mintiendo  de  la  perfeta  hermosura  ,  causan  mil  daños  a  la 
salud,  como  conocerá  el  que  aduirtiere  lo  que  se  sigue. 

Conuiene  pues  para  la  declaración  del  Refrán  :  prouar 
primero  que  las  destemplanzas  corporales  perturban  de 
ordinario  el  animo,  esto  se  ve  clarissimo,  en  aquellos  que 
padecen  frenesí,  ó  alguna  modorra ,  y  locura,  los  quales 
desuarian,  y  discurren  deprauadamente  ,  porque  la  flema, 
colera,  ó  melancolía  se  alteran  en  frialdad,  ó  calor,  y  ocu- 
pan el  assiento  del  alma  ,  enfriandole  ,  o  calentándole  ,  6 
destemplándole  en  otra  calidad.  Dotrina  es  esta  del  celebre 
Galeno  en  el  libro  quod  animi  mores  ,  adonde  dize  de  sen- 
tencia de  Platón ,  que  el  alma  rodeada  de  malos ,  y  depra- 
uados  humores  ,  se  inficiona  ,  y  mancha  con  algún  gran 
vicio.  Y  en  el  proprio  libro  capitulo  7.  trae  Galeno  en  prue- 
ua  de  su  verdad  a  Aristóteles  en  el  libro  2.  de  las  partes  de 
los  animales  quando  dize  ,  que  la  sangre  mas  fria,  y  mas 
delgada  haze  mas  viuo,  y  agudo  el  sentido,  y  entendimien- 
to,  y  la  sangre  mas  caliente  ,  y  mas  gruessa  haze  el  cuer- 
po mas  robusto.  Lea  el  desseoso  de  saber  cosas  admirables 
acerca  desta  materia  en  el  libro  de  Galeno  que  se  intitula 
quod  animi  mores  ,  y  por  todo  el  descubrirá  grandes  secre- 
tos. Dize  de  sentencia  de  Aristóteles  en  el  capitulo  7.  deste 
libro,  el  proprio  autor,  que  no  solo  los  humores  causan 
enfermedades  del  animo  ,  mas  también  la  forma  ,  y  figura 
de  las  parles  del  cuerpo.  Y  para  comprouacion  desto  afir- 
ma con  Aristóteles,  que  los  que  tienen  grande  frente  son 
fierezosos,  los  que  la  tienen  pequeña  son  mobiles  ,  los  que 
a  tienen  muy  ancba  fácilmente  pierden  el  sentido,  y  los 
que  la  tienen  redonda  son  muy  fáciles  para  la  ira.  Y  algo 
mas  abaxo  dize  Galeno ,  las  cejas  si  se  estendieren  dere- 
chas, significan  mansas  costumbres,  y  si  fueren  corúas 
hazia  la  nariz .  significan  los  hombres  ásperos  ,  y  broncos; 
pero  si  declinaren  vn  poco  hazia  las  sienes,  son  indicio  de 


—  248  — 

hombre  burlador,  y  fingido  ,  y  si  de  todas  partes  estuvie- 
ren caydas  .  denotan  el  vicio  de  la  muidla.  Y  llegando  esle 
graue  autor  ,  a  los  indicios  que  se  toman  de  los  ojos ,  dize : 
los  ojos  algunos  son  pequeños,  y  otros  grandes,  y  otros  de 
mediana  proporción,  y  algunos  están  muy  salidos  afuera, 
otros  muy  escondidos ,  y  otros  en  mediana  postura ,  y  sitio. 
De  lodos  estos  los  mui  metidos  adentro  ,  denotan  aguda 
vista,  y  los  que  tienen  mediano  sitio  ,  muestran  gran  tem- 
planza en  el  animo.  De  las  orejas  ,  vnas  son  pequeñas, 
otras  medianas,  otras  muy  grandes,  destas  las  que  son  pe- 
queñas ,  denotan  el  animo  vicioso,  y  las  medianas  son  tes- 
tigos de  buenas  costumbres,  pero  las  grandes  ,  y  leuanta- 
das  significan  hombre  necio  ,  y  parlero.  Toda  esta  dotrina 
contiessa  Galeno  auerla  aduertido,  y  sacado  de  Aristóteles 
en  el  libro  1.  de  historia  animalium  ,  y  en  el  libro  de  phi- 
sionomicis  speculationibus.  Y  concluye  el  capitulo  dizien- 
do.  que  no  conuiene  cansarnos  prouando  que  el  vicio,  y 
enfermedad  del  cuerpo  se  comunica  al  alma  ,  pues  el  Prin- 
cipe de  todos  los  Philosophos,  y  médicos  Hipócrates,  lo 
afirma  en  el  libro  de  las  aguas,  y  de  los  lugares.  Y  tam- 
bién nosotros  no  ay  para  que  nos  cansemos  en  prouar  cosa 
tan  manifiesta,  pues  los  que  padecen  modorra,  con  sus 
desatinos  lo  publican,  como  también  el  maniaco,  y  me- 
lancólico ,  los  quales  por  los  deprauados  humores  que  an 
subido  al  celebro  ,  vnos  con  la  mucha  destemplanza  del, 
en  si  proprios  ponen  las  manos  ,  otros  (como  afirma  Gale- 
no: imaginan  que  son  ollas  ,  otros  que  son  gallo  ,  y  se  van 
entre  las  gallinas,  y  otros  que  se  a  decaer  el  Cielo.  Otros 
qual  Heraclito  siempre  lloran  ,  y  otros  qual  Democrito 
siempre  rien :  y  desta  suerte  dan  en  mil  disparates,  por 
estar  ofendida  la  sustancia  del  celebro,  y  assiento  del 
alma.  De  adonde  viene  que  la  memoria  se  pierde  ,  la  ima- 
ginación se  perturba,  y  la  razón  totalmente  desaparee''. 
Quien  de  rayz  gustare  saber  como  las  potencias  del  alma 
se  ofenden  ,  y  enferman  por  enfermedades  del  cuerpo  ,  lea 
a  Galeno  en  el  tercero  de  los  lugares  afectos.  Auerroe> 
disputa  también  esta  materia  galanamente,  y  los  doctos 
Españoles  Yega,  yLuys  de  Mercado,  y  casi  todos  los  prác- 
ticos modernos  ,  en  el  capitulo  de  melancolía. 

Supuesto  pues  como  ya  esta  prouado,  que  el  cuerpo  in- 
ficionado con  enfermedades,  mancha,  y  destruye  las  po- 
tencias del  alma,  conuendra  ,  para  que  a-saz  se  declare  la 
primera  parte  del  Refrán  que  dize,  salud,  y  alegría}  ad-' 
uertir  que  por  el  contrario  también  la  enfermedad  del 
alma  se  comunica  al  cuerpo.  Manifiéstanos  esta  verdad,  el 
comentador  Auerroes,  en  el  tercero  libro  del  coliget  adon- 
de dize  .  que  los  accidentes  del  animo  alteran  e  inficionan 


—  249  — 

de  tal  suerte  el  corazón  ,  que  infinitas  vézes  causan  la 
muerte  ,  como  se  ve  bien  en  el  temor,  y  tristeza,  y  en  vn 
repentino  ,  y  gran  contento.  Galeno  en  el  libro  de  como  se 
an  de  conocer,  y  curar  las  enfermedades  del  alma  ,  y  en  el 
segundo  de  las  causas  de  los  accidentes ,  y  en  otros  muchos 
lugares,  no  solo  (dize)  enferma,  y  padece  el  cuerpo  ,  por 
causa  de  las  enfermedades  del  alma,  mas  viene  muchas 
vezes  a  la  muerte,  ó  a  dar  en  enfermedades  incurables. 
Platina  Cremonense,  en  el  libro  dezimo  afirma,  que  tra- 
bajan enuano  ,  aquellos  que  procuran  sanar  el  cuerpo  ,  si 
primero  no  aplacan  las  perturbaciones  del  alma  ,  porque 
es  necessario  (dize)  que  padeciendo  el  anima  tormenta,  al 
instante  la  padezca  su  compañero  el  cuerpo.  Que  es  lo  pro- 
prio  que  el  Philosopho  testifica  en  el  libro  primero  de  ani- 
ma, adonde  dize  que  todas  las  passiones  del  alma  están  as- 
sidas  al  cuerpo.  Y  en  el  libro  de  Phisionomia  ,  pone  exem- 
plo ,  en  los  enamorados,  y  en  los  temerosos  ,  y  tristes, 
afirmando  que  el  cuerpo  siente  estas  passiones,  aunque  las 
causa  el  alma.  Y  mas  abaxo  en  el  proprio  libro  enseña,  que 
el  alma,  y  cuerpo  están  ligados ,  y  vnidos,  y  que  las  alte- 
raciones del  alma,  mudan  la  forma  del  cuerpo.  Iuan  Da- 
masceno  Doctissimo  varón  ,  en  el  aphorismo.  22.  afirma, 
conociendo  la  verdad  que  vamos  prouando,  que  (piando 
las  partes  principales  del  cuerpo  enferman  ,  ¡a  medicina  a 
de  aplicarse  al  alma.  De  este  proprio  parecer  es  Gilberto 
Anglico.  y  Arnaldode  Yillanoua  en  el  espejo  de  las  intro- 
duciones  medicinales,  y  Aliabas  en  el  quinto  de  la  Theorí- 
ca.  Y  Baldo  gran  Medico,  y  Iurisconsulto  dize,  en  el  capi- 
tulo qua  fronte ,  ante  finem  ,  que  quien  quisiere  buena  ,  y 
firme  salud  para  el  cuerpo  ,  busque  primero  la  salud  para 
el  alma  ,  porque  el  alma  es  ayudadora  del  cuerpo  ,  en  to- 
das sus  obras  ,  y  acciones.  Y  en  la  ley  primera  columna  ul- 
tima escriue,  que  de  las  passiones  ,  del  alma  ,  muchas  ve- 
zes se  engendran  enfermedades  en  el  cuerpo.  Y  si  quisies- 
semos  apurar  mas  esta  verdad,  con  euidencia  se  podría 
prouar ,  que  las  enfermedades  del  cuerpo  vienen  muchas 
vezes  de  nuestros  pecados:  por  lo  qual  el  Romano  Pontífi- 
ce en  el  capitulo  cum  infirmitas,  manda  expressamente, 
que  antes  que  el  cuerpo  se  cure  ,  se  ponga  remedio,  y  me- 
dicina al  alma,  porque  Dios  nos  embia  enfermedades  por 
nuestros  picados ,  como  se  puede  ver  en  el  Deuteronomio, 
y  en  el  Leuitico  ,  y  en  los  Números  .  y  en  el  segundo  libro 
de  los  Heves ,  y  en  Ezechíel,  y  en  Hieremias  ,  y  en  otros  in- 
finitos lugares  que  dexo  a  los  señores  Theologos ,  por  no 
salir  de  mi  .Medicina. 

Y  assi  boluiendo  a  Galeno  ,  y  al  intento  que  sigo,  digo, 
que  los  accidentes  del  animo,  que  mas  ordinariamente 


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perturban  nuestra  salud  ,  (dize  este  autor)  en  el  libro  de 
■como  se  an  de  conocer  ,  y  curarlas  enfermedades  del  ani- 
mo ,  son  cinco.  Tristeza  .  yra,  escandeseeneia,  cupiditas, 
y  miedo.  Pero  procediendo  conforme  a  la  opinión  de  Ze- 
non  ,  y  de  los  antiguos  Académicos  ,  dezimos  que  todo 
aquello  es  accidente  ,  y  enfermedad  del  animo  .  que  le  al- 
tera ,  de  manera  que  violentamente  le  saca,  y  desuia  del 
derecho  camino  de  la  razón.  Estas  alteraciones  del  animo 
llaman  otros  mouimientos  irracionales  ,  ó  apetencias  de- 
masiadas. Estas  pues  son  quatro  principales,  dos  dellas 
nacen  de  la  opinión  del  bien  ,  conuiene  a  saber  alegría  de- 
masiada ,  que  saliendo  de  medida  con  algún  gran  bien  pre- 
sente ,  no  sabe  obedecer  a  la  razón.  La  otra  se  llama  codi- 
cia ,  ó  desseo  desenfrenado ,  que  es  vn  desordenado  apetito 
de  algún  gran  bien  imaginado,  que  también  repugna  ala 
razón.  Estos  dos  géneros  de  alteraciones  se  engendran  con 
opinión  de  bienes.  Los  otros  dos  accidentes  del  animo  se 
engendran,  y  nacen  de  la  opinión  del  mal,  que  son  el  mie- 
do ,  el  qual  no  es  otra  cosa ,  que  opinión  de  algún  gran  mal 
cercano  ,  que  amenaza.  Y  la  egritud  ,  ó  enfermedad  que  es 
opinión  de  mal  presente.  De  estas  quatro  diferencias  prin- 
cipales ,  nacen  gran  numero  de  alteraciones  .  porque  de  la 
codicia  brota  la  yra  ,  el  odio  ,  la  discordia  ,  la  necessidad, 
el  desseo  .  y  encendimiento,  que  los  Philosophos  llaman, 
escandecencia.  Del  miedo  se  deriua  la  pereza,  el  espanto, 
vergüenza,  temor  ,  terror,  pauor ,  falta  de  animo  ,  contur- 
bación ,  y  rezelo.  De  lo  que  llaman  los  Philosophos  egri- 
tud ,  que  es  vn  encogimiento  de  animo  ,  y  imaginación  fal- 
sa del  mal  presente  ,  nacen  muchas  especies  ,  que  son  mi- 
sericordia, enuidia,  emulación,  detraction,  angustia,  tris- 
teza ,  duelo  ,  llanto  ,  fatiga  ,  lamentación  ,  solicitud,  mo- 
lestia ,  aflicción ,  y  desesperación.  Y  del  contento ,  y  alegría 
demasiada  :  que  Cicerón  llama  alegria  gestiente,  sin  medi- 
da ni  razón  ,  la  qual  suele  matar,  como  le  sucedió  a  Chi- 
lon  Lacedemone  ,  que  abrazando  a  su  hijo  cayo  muerto  ,  y 
como  afirma  Galeno  ,  en  el  segundo  de  las  causas  de  los  ac- 
cidentes. Digo  pues  que  esta  alegria  fuera  de  razón  tiene 
por  compañeras  .  la  maleuolencia,  la  delectación  ,  y  oblec- 
tacion,el  escarmiento,  la  jactancia,  la  prodigalidad ,  y 
ambición. 

Toda  esta  caterua  ,  y  esquadron  de  enemigos  persiguen 
nuestro  animo,  los  quales  perturbándole,  suelen  infinidad 
de  vezes  causar  la  muerte.  Dize  Galeno  ,  que  estas  pertur- 
baciones nos  destruyen  ,  y  corrompen  en  dos  maneras.  La 
vna  dellas  ,  entrándose  el  calor  natural ,  con  los  humores. 
y  espíritu  ,  en  las  partes  internas  ,  adonde  ahogan  la  fa- 
cultad vital  que  assiste  en  el  corazón  ,  como  sucede  en  vn 


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gran  temor.  La  otra  esparciéndose,  y  difundiéndose  el  pro- 
prio  calor  natural ,  y  espíritu  ,  házia  las  partes  externas 
del  cuerpo  ,  de  suerte  que  el  corazón  quede  desamparado, 
por  la  dissipacion  del  espíritu  ,  como  sucede  en  vn  repen- 
tino ,  y  gran  contento.  Toda  esta  es  dotrina  de  Galeno  en  el 
libro  2.  de  simptomatum  causis  capitulo  o. 

Y  porque  con  mayor  distinción  procedamos  en  la  decla- 
ración deste  Refrán  ,  se  aduierte.  que  estos  accidentes ,  y 
passiones  del  animo  son  de  aquellas  cosas  que  los  médicos 
llaman  no  naturales.  Por  lo  qual  assi  como  la  comida  ,  y 
bebida  ofenden  la  salud  ,  si  en  superflua  cantidad  se  vsan, 
y  sin  las  demás  cosas  necessarias  :  pero  guardando  orden, 
y  medida  antes  la  conseruan  :  assi  también  los  accidentes 
del  animo  ,  si  con  la  moderación  que  conuiene  ,  se  trata, 
sin  passar  los  limites  de  la  razón  ,  mucbas  vezes  ,  no  solo 
no  perturban  la  salud,  antes  la  aumentan,  y  conseruan, 
como  se  ve  en  la  yra  ,  la  qual  si  passa  el  termino,  conue- 
niente,  y  vence  la  prudencia,  es  vn  detestable,  y  gran 
vicio,  desta  tal  dezia  Oracio  ,  y  lo  confirma  Apolonio  ,  que 
si  la  yra  no  se  enfrena  con  la  razón  se  conuierte  en  locura. 
Della  nacen  como  de  ponzoñosa  fiera,  las  maldiciones,  la 
impaciencia,  las  blasfemias,  las  injurias  ,  las  venganzas, 
las  sediciones,  y  escándalos  ,  como  enseña  Ouidio  en  el 
primer  libro  de  arte  amandi.  V  san  Basilio  dize  que  el 
nombre  ayrado  tiene  gran  fealdad  ,  porque  el  color  del 
rostro  se  íe  muda,  y  los  ojos  se  le  muestran  ferozes,  y  si 
quiere  hablar  no  puede.  Y  Persio  dize  que  les  bierue  tanto 
la  sangre  ,  que  echan  fuego  por  los  ojos:  de  las  quales  al- 
teraciones fuera  de  razón  se  suelen  seguir  graues  enferme- 
dades. Pero  si  esta  yra  no  se  desenfrena,  mas  antes  la  ra- 
zón la  vence,  muchas  vezes  es  conueniente  al  hombre. 
Desta  pues  dezia  el  santo  Propheta  Dauid.  Tomad  yra,  y 
no  querays  pecar.  Y  el  Philosopho  ,  es  hombre  .dize)  sin 
sentido  ,  y  falto  de  toda  buena  razón,  el  que  no  se  enoja 
quando  conuiene  ,  por  lo  que  conuiene  ,  y  como  conuiene. 
Al  modo  pues  de  la  yra  ,  el  contento,  y  alegría  ,  que  son 
afectos  del  animo  ,  si  se  reciben  sin  moderación  ,  y  a  rien- 
da suelta  ,  destruyen  ,  matan  ,  y  aniquilan  ,  quitando  la 
vida,  pero  si  el  alegría  no  passa  de  razón,  no  altera  el 
animo  ,  antes  le  reduze  a  tranquilidad  honesta  conuirtien- 
do  el  nombre  en  gozo  apazible.  De  esta  alegría  dize  nues- 
tra sentencia  belleza  cria,  y  esta  es  la  que  los  Académicos 
permitían  ,  díziendo  que  ay  tres  buenos  afectos,  que  son 
gozo  ,  voluntad  .  y  caución.  Esta  es  el  antidoto  ,  y  triaca, 
contra  el  mortífero  veneno  de  la  tristeza,  que  como  dizen 
las  diuinas  letras  ,  consume,  y  seca  los  huessos,  desha- 
ziendo  ,  y  marchitando  la  belleza,   que  nuestro  Refrán 


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aumenta  con  el  pozo,  y  tranquilidad  de  animo  que  nos 
propone  ,  que  es  la  propria  alegría  ,  que  el  Espíritu  Santo 
en  el  mismo  lugar  dize,  que  conserua  al  hombre  en  su 
edad  florida.  Y  esta  es  también  la  que  en  el  capitulo  13.  de 
los  Prouerbios  nos  muestra  ,  que  cria  cara  alegre,  y  bella, 
contra  la  tristeza,  que  dissipa  ,  y  gasta  el  espíritu,  y  haze 
muchas  vezes  ,  que  los  hombres  mueran  hecticos. 

Esta  alegría  saludable  ,  que  el  Espíritu  Santo  ,  y  el  Re- 
frán nos  persuaden  que  procuremos  ,  es  también  vnico  so- 
lacio, y  refrigerio  contra  los  cuydados  ,  y  continuo  estudio 
de  las  letras,  que  entristeze  ,  y  nieleneoliza  los  hombres: 
como  le  sucedió  a  Belorophonte,  del  qual  dize  Homero  en 
el  libro  6.  de  su  lliada  que  andana  solitario  por  los  cam- 
pos, huyendo  la  humana  conuersacion  ,  y  consumiendo  su 
corazón.  La  qual  verdad  confirma  Galeno  en  el  primer  li- 
bro de  articulis,  adonde  dize,  que  los  Griegos  llaman  a  los 
cuydados  meledona  .  que  quiere  dezir  dissipadores  de  los 
miembros. 

Créanme  pues  los  amigos  de  posseer  salud,  viniendo 
largos  años  ,  y  huyan  a  vela  ,  y  remo  ,  de  todos  los  acci- 
dentes del  animo,  que  ya  propussimos  ,  y  abrácense  con 
este  Refrán  si  quieren  gozar  de  felicidad,  y  si  quieren  te- 
ner perfeta  hermosura,  procurando  la  salud  possible  ,  en 
el  cuerpo  ,  y  alegría  en  el  animo.  Que  desta  suerte  como 
dize  Marsilo  Ficino  en  el  libro  3.  de  vita  longa  ,  gozara  el 
prudente  de  salud  ,  sera  dichoso  venciendo  con  prudencia 
las  aflicciones .  y  vendrá  con  el  curso  del  tiempo  a  conocer, 
que  la  salud,  y  alegría  belleza  cria. 

Y  porque  no  parezca  que  huymos  la  dificultad ,  y  que 
auiendo  propuesto  tantas  enfermedades  del  animo,  no  da- 
mos remedio  para  ellas,  se  aduierta,  que  el  escudo,  y  de- 
fensa vniorersal.  que  contra  tantos  enemigos  á  de  vsar  el 
prudente,  es  la  virtud  de  la  fortaleza  ,  de  la  temperancia, 
de  la  modestia  .  y  de  la  prudencia,  según  nos  enseña  Pla- 
tina en  su  libro  dezimo.  Claudio  Galeno  en  el  libro  de 
como  se  an  de  conocer,  y  curar  las  perturbaciones  del  ani- 
mo, no  solo  dize  que  vsemos  de  razón  .  y  prudencia  :  mas 
también  manda  .  que  tengamos  va  amigo  leal ,  y  sabio  ,  al 
qual  tratemos,  y  conozcamos,  comunicándole  con  frequen- 
cia  .  y  le  obedezcamos  todas  las  vezes  que  nos  reprehen- 
diere, de  algún  vicio,  porque  el  verdadero,  y  sabio  amigo, 
mejor  conoce  nuestras  faltas  ,  que  nosotros  proprios. 

Pero  yo  siguiendo  el  parecer  del  presente  Refrán,  buel- 
uo  a  afirmar,  que  para  vencer  los  enemigos,  y  perturba- 
ciones varias,  que  ya  propusimos,  ningún  remedio  se  pue- 
de comparar,  con  el  alegría  honesta,  que  no  passa  los 
term'nos  de  la  razón ,  antes  haze  animo  sereno,  v  tran- 


—  253  — 

quilo.  Para  alcanzar  esta  procurara  el  prudente  con  cuy- 
dado,  buscar  algo,  que  le  diuierta,  assi  como  sienta  tur- 
bio, y  inquieto  el  animo.  La  diuersion  tendrá  efeto  viendo 
cosas,  varias,  y  extraordinarias  .  que  causen  admiración, 
y  acompañándose  con  personas  de  dulce,  y  agradable  con- 
uersacion  .  gozando  del  campo  ,  viendo  claras  ,  y  corrien- 
tes aguas  ,  y  oyendo  suaues  músicas. 

La  segunda  parte  deste  Refrán,  que  dize;  (atauio  ,  y 
afeyte  ,  cuesta  caro  ,  y  miente)  se  a  de  entender  que  re- 
prehende aquellas  mugeres  ,  que  con  inmenso  estudio  ,  y 
cuydado  ,  y  demasiada  solicitud  ,  y  diligencia,  tratan  del 
atauio  de  sus  personas.  Las  quales  a  la  misma  naturaleza 
sacan  de  sus  limites,  y  términos,  y  del  real  alcázar,  y 
hermosissimo  edificio ,  donde  Dios  nuestro  señor  la  puso:  y 
con  grande  desuerguenza,  y  frentes  raydas ,  la  derriban, 
y  la  ponen  entre  el  suzio  barro  ,  y  escoria  del  aluayalde  ,  y 
estibio.  Y  entre  los  asquerosos  vnguentos  ,  con  que  las  in- 
cautas mugeres  ,  piensan  que  dan  lustre,  y  resplandor  a 
sus  rostros.  Lo  qual  no  cria  belleza  verdadera,  como  la  sa- 
lud ,  y  alegria,  de  que  ya  se  a  tratado.  Antes  la  hixuria,  y 
superfluydad  de  sus  vestidos,  y  galas,  suele  destruyr  gran- 
des patrimonios  ,  y  acarrear  graues  males  ,  y  muchas  ve- 
zes  la  muerte  ,  mintiendo  siempre  de  la  verdad,  que  en  si 
tiene  la  perfeta,  y  natural  hermosura;  que  esto  es  lo  que 
dize  nuestra  sentencia  ,  en  tan  breues  palabras. 
•  Aduiertasse,  pues,  acerca  de  la  palabra  ,  (cuesta  caro) 
que  el  atauio,  y  afeyte  cuesta  caro  en  dos  maneras.  La 
primera  porque  es  vna  sissa  ordinaria  ,  y  lima  sorda  ,  que 
sin  hazer  ruydo  ,  dissipa,  y  gasta  las  haziendas  de  los 
hombres. 

Y  la  segunda  por  el  gran  daño  ,  que  el  afeyte  haze  a  las 
saludes.  El  gran  Medico  Galeno  manifiesta  esta  verdad ,  en 
el  libro  1.  de  la  composición  de  los  medicamentos  ,  según 
los  lugares  adonde  afirma  que  el  vio  muchas  mugeres,  que 
con  la  demasiada  curiosidad  de  enrubiar  sus  cabellos  se 
dieron  la  muerte  ,  por  el  mucho  martirio  que  en  sus  cabe- 
zas hazian ,  y  con  la  mortífera  frialdad  de  las  tales  aguas  y 
medizinas ,  (pie  para  este  proposito  ¡mientan.  Y  Aecio  escri- 
ue  lo  proprio  de  adonde  se  colige  ,  quan  poca,  ó  ninguna 
quenta  tienen  las  mugeres  con  su  salud  ,  mientras  la  tie- 
nen mucha,  con  el  resplandor  de  sus  cabellos  y  rostro. 
Ouidioen  el  libro  primero  de  los  amores,  hablando  con 
vnamozuela,  que  por  la  mucha  curiosidad  de  sus  cabe- 
llos, se  le  auian  caydo  todos  ,  le  dixo. 

Dexa  ya  de  curar  tu  cabellera , 
Pues  toda  con  la  tinta  se  á  cavdo 


—  254  — 

Pero  lo  que  mas  admira  ,  es  que  con  el  desseo  de  ver  sus 
rostros  relumbrantes  ,  no  caen  las  cuytacias  en  que  el  soli- 
mán adobado  (aunque  sean  de  pocos  años)  presto  las  torna 
viejas  ,  con  vnos  pestillos  de  monas  arrugadas,  y  consumi- 
dos. Y  antes  que  les  cargue  la  edad  tiemblan  como  azoga- 
dos ,  porque  sin  duda  lo  son  ,  por  quanto  el  solimán  se 
haze  de  azogue.  Deste  afeyte  biene  la  hediondez  de  boca,  y 
la  corrupción,  y  negrura  de  dientes,  y  otros  muy  infames 
inconuenientes  :  los  quales  serian  tolerables  ,  si  quedando 
en  las  que  se  afeytan,  no  passassen  a  sus  descendientes. 

Que  dissipa  las  haziendas  el  atauio,  y  afeyte  ,  ninguno 
ay  tan  rudo  que  lo  ignore.  Y  no  es  moderna  esta  calami- 
dad ,  pues  Séneca  en  el  libro  7.  de  benefficijs ,  dize.  Veo 
que  en  cada  oreja  no  esta  sola  vna  piedra  preciosa  .  por- 
que ya  las  orejas  están  enseñadas  a  sufrir  carga.  Y  Planto 
dize  .  que  las  mugeres  ,  por  aderezo  de  su  cuerpo  traen  to- 
das sus  heredades.  Y  Ouidio  en  el  tercero  de  arte  amandi, 
da  vozes  diziendo  ,  que  es  grande  desuerguenza,  traer  to- 
dos los  censos,  y  hazienda  sobre  sus  cuerpos.  Y  finalmen- 
te Propercio  en  las  elegancias  dize  ,  que  las  matronas  an- 
dan vestidas  de  los  censos,  y  patrimonios  de  sus  descen- 
dientes ,  a  los  quales  aquella  hazienda  auia  de  venir.  Es 
tan  proprio  en  las  mugeres  este  vicio  del  atauio  ,  y  afeyte, 
que  muchas  an  cometido  graues  delitos  ,  por  solo  compo- 
nerse,  y  antes  quieren  padecer  muerte,  que  carecer  de 
adorno.  Considerando  pues  tanta  vanidad  ,  y  locura  en  las 
hijas  deste  siglo,  el  diuino  poeta  con  celestial  espíritu  ,  y 
suaue  canto  dize,  en  la0.da  quarenta  y  dos.  Sus  hijas  es- 
tallan compuestas,  y  adornadas ,  a  similitud  del  templo. 
Pudieranse  traer  a  este  proposito,  otros  muchos  lugares  de 
las  diurnas  letras  ,  como  el  Ecclesiastico  en  el  capitulo  no- 
ueno.  El  Génesis  capitulo  treynta  y  ocho.  Oseas  capitulo 
segundo.  El  quarto  de  los  Reyes  capitulo  noueno.  Esayas 
capitulo  cinquenta  y  siete.  Y  Ezechiel  capitulo  veynte  y 
tres  ,  en  todos  los  quales  se  haze  mención  de  mugeres  con 
atauio ,  y  afeyte ;  adonde  podra  ver  el  letor  los  inconue- 
nientes ,  que  este  pernicioso  vicio  trae  consigo. 

Considerando  pues  los  Romanos  antiguos  tanta  locura, 
en  sus  mugeres  procuraron  con  la  prudencia  acostumbra- 
da ,  poner  remedio  en  los  superfluos  gastos  ,  que  les  ha- 
zian  acerca  del  atauio  de  sus  personas.  Y  assi  en  aquel 
tiempo  que  con  mas  feruor  ardia  la  segunda  guerra  de 
África,  promulgo  ley  Marco  Opio  Tribuno,  que  ninguna 
muger  Romana,  tuuiesse  mas  de  media  onza  de  oro  en 
sus  joyas  ,  y  arreos,  y  que  en  la  ciudad,  ni  mil  passos  fue- 
ra della  ,  no  pudiessen  andar  en  carros.  Guardóse  esta  ley 
(que  llamaron  Opia)  hasta  el  tiempo,  que  fue  Cónsul  Mar- 


—  255  — 

co  Porcio  Catón;  en  el  qual  las  matronas  Romanas  procu- 
raron anularla.  Y  andauan  tan  encendidas  en  esto  ,  que  ni 
por  autoridad,  ni  vergüenza  ,  ni  por  mandado  de  sus  ma- 
ridos ,  pudieron  resistir  su  detestable  inclinación.  Antes 
corrían  por  las  calles  hechas  esquadrones,  y  a  la  entrada 
del  Capitolio  suplicaban  ,  a  quantos  Senadores  ,  y  Magis- 
trados ,  yuan  al  Senado  ,  que  se  derogasse  la  ley  Opia.  Si- 
tiaron ,  y  cercaron  la  casa  de  Marco  Porcio  Catón ,  que  de- 
fendía la  ley  Opia,  y  en  la  de  los  demás  Senadores  hizieron 
lo  proprio.  Y  en  conclusión  pudieron  tanto  que  la  ley  Opia 
se  derogo. 

Cuenta  Diodoro  Siculo  ,  que  el  famoso  legislador  de  los 
Locrenses  Zeleuco ,  para  reprimir  tanto  desorden,  y  des- 
templanza, como  en  sus  tiempos  auia  en  este  particular, 
dio  vna  traza  admirable,  y  fue,  que  promulgo  estatuto, 
por  el  qual  mandó,  que  no  le  fuesse  licito  a  ninguna  muger 
componerse  con  joyas  de  oro ,  ni  con  vestiduras  costosas, 
si  no  fuesse  quando  quisiesse  ganar  con  su  cuerpo,  ó  bus- 
car algún  enamorado  :  y  desta  suerte  con  el  vituperio  de 
la  afrenta  ,  reprimió  la  grande  desuerguenza  ,  y  licencia 
que  en  este  negocio  auia.  Porque  ninguno  vuo  en  toda  la 
ciudad,  que  con  testimonio  proprio  de  su  misma  casa,  qui- 
siesse ser  tenido  entre  los  demás  ciudadanos  ,  por  afrenta- 
do, y  escarnecido. 

Ay  assaz  escrito ,  assi  por  los  gloriosos  santos ,  colum- 
nas firmissimas  de  la  Yglesia,  como  por  los  humanistas, 
acerca  del  atauio  ,  y  afeyte.  Vea  el  curioso  a  san  Gregorio 
en  la  homilía  sobre  el  Euangelio  de  san  Matheo  capitu- 
lo II.  Y  en  la  homilía  sobre  san  Lucas  capitulo  16.  Y  san 
Pablo  en  la  Epístola  prima  a  Thimoíheo  capitulo  2.  Y  lea 
también  á  Celio  Apriano  en  el  libro  de  habitu  virginum.  Y 
asan  Chrisostomo  homilía.  21.  ad  populumAntiochenum. 
Y  en  la  homilía.  8.  sobre  san  Matheo ,  y  sobre  san  luán  en 
la  homilía.  60.  puedense  ver  dos  libros  de  Tertuliano  con- 
tra el  ornato  de  las  mugeres.  Y  los  versos  de  Gregorio  Na- 
cianzeno  a  este  proposito  que  son  muy  elegantes,  y  gra- 
ciosos. Y  finalmente  puede  ver  también  a  Ausonio  en  la 
epigrama  que  reprehende  a  Dalia. 

Acerca  de  la  vltima  palabra  del  Refrán  que  dize  ,  y 
miente.  Se  aduierta  que  todo  el  atauio  y  afeyte,  demás  de 
costar  caro,  como  esta  dicho  ,  es  mentira,  y  engaño.  Y 
assi  Marcial  llama  mentiras ,  a  todos  los  aderezos ,  vnguen- 
tos  ,  y  colores  que  se  ponen  las  mugeres  ,  porque  son  va- 
nos ,  inútiles,  Y  de  ningún  momento.  Por  lo  qual  los  anti- 
guos acostumbraron  a  llamar  vendedores  de  mentiras,  a 
los  que  tratan,  y  venden  estas  cosas  a  las  mugeres,  como 
se  puede  ver  en  Plauto. 


—  256  — 

Pero  porque  las  señora*  mugeres  ,  no  queden  de  toda 
punto ,  destituidas  de  su  natural  consuelo,  se  eseriuiran 

aqui,  algunas  receptas  de  medicamentos,  y  lauatorios. 
con  que  podran  clarificar ,  y  dar  lustre  a  sus  rostros  ,  y 
conseruarlos  fresco-;  sin  inconueniente  alguno,  y  sin  que 
se  sigan  a  la  salud  los  daños  que  arriba  propusimos. 

PARA  ABLANDAR  EL  ROSTRO  ÁSPERO,  Y  DARLE 
RESPLANDOR,   Y  CONSERl'ARLE  FRESCO. 

Tomen  muchos  huessos,  de  carnero,  tan  cozido  que 
ellos  se  aparten  de  la  carne.  Los  quales  juntos  se  quebran- 
ten después,  y  se  cuezan  muy  de  espacio  ,  y  apartada  del 
fuego  la  olla  se  a  de  coger  la  grassa  de  por  cima  ,  con  la 
qual  se  vntaran  el  rostro  de  antenoche  para  conseruarle 
fresco. 

PARA  HAZER  EL  ROSTRO  RESPLANDECIENTE. 

Y    HERMOSO. 

Tomen  saluados  de  buen  trigo  muy  cernidos  ,  y  hagasse 
mezcla  dellos  con  vinagre  fuerte,  como  si  los  quisieran  dar 
a  gallinas  ,  y  esta  ma^sa  assi  hecha  se  ponga  en  alambi- 
que de  vidro  ,  y  luego  echen  encima  sobre  la  massa  de  los 
saluados,  diez  gueuos  frescos,  quebrados,  y  lauen  el  ros- 
tro ordinariamente  con  la  destilación. 

PARA  ROSTROS  DELICADOS. 

Tomen  vna  libra  de  rayzes  de  lirio  assadas  en  el  rescol- 
do, después  se  majen  en  mortero,  echando  en  ellas  vna 
quarta  de  azúcar  cande,  y  mézclenlo  todo  hasta  que  quede 
como  vnguento,  con  lo  qual  vntaran  el  rostro  por  la  noche. 

PARA  LAS  MANCHAS,  Y  PAÑO  DEL  ROSTRO. 

Tomen  los  altramuzes  que  quisieren,  y  cuezanlos  en 
aguallouediza,  hasta  que  se  espesse  ,  con  la  qual  se  laua- 
ran  de  ordinario. 

OTRO  MAS  FVERTE  PARA  QUITAR  MANCHAS  ,  Y  PAÑO. 

Tomen  de  solimán  ,  y  de  alumbre  de  cada  cosa  vna 
onza,  de  zumo  de  coles  seys  onzas,  añadasse  a  esto  vna 
poca  de  lexia  de  sarmientos,  y  dos  hueuos  enteros,  tres 


—  257  — 

hieles  de  toro  ,  y  encorporenlo  todo ,  para  que  de  noche  se 
v nten  con  ello. 

PARA  HAZER  MANOS  BLANCAS. 

Tomen  tres  onzas  de  miga  de.  buen  pan  ,  de  harina  de 
garuanzos  negros,  y  de  arroz  de  cada  vna  otras  tres  on- 
zas, de  xabon  blanco  vna  onza,  de  miel  desespumada  lo  que 
baste  para  hazer  massa ,  con  la  qual ,  y  agua  tibia  se  laben. 

PARA  LARAR  LAS  MANOS,  Y  BLANQUEARLAS. 

Tomen  seys  libras  de  melón  bien  maduro  con  sus  pepi- 
tas.  y  cinco  claras,  y  yemas  de  gueüó,  y  todo  junto  se 
destile,  y  labense  con  la  dist ilación. 

PARA  DESARRVGAR  EL  ROSTRO. 

Tomen  tanto  de  cozimiento  de  brionia,  como  de  higos 
passados  ,  y  junto  lo  vno,  y  lo  otro  se  lauen  con  ello. 

PARA  BLANQVEAR,  Y  CONSERUAR  LOS  DIENTES. 

Tomen  la  quarta  paric  de  vna  onza  de  triaca  de  Andro- 
maco,y  mézclenla  con  vino  Manco,  y  zumo  de  hinojo 
yguales  partes,  y  dándole  vn  heruor  se  guarde  para  labar 
la  boca  con  ello. 

PARA  TEÑIR  CANAS. 

Tomen  vn  quartillo  ele  lexia  fuerte  ,  y  otro  de  lexia  sim- 
ple ,  y  en  olla  vedriada  con  onza  y  media  de  almártaga  de 
dorar,  y  vn  puño  de  hojas  de  laurel,  se  ponga  a  cozer,  y 
quando  mojando  con  vna  gota  del  cozimiento  tres  vézes  la 
vña,  la  tiñe,  tiene  buen  punto,  entonces  se  aparte,  y 
guarde  ,  para  teñir  la  barba,  o  cabello,  mojando  tres  ve- 
zes  lo  que  se  vuiere  de  teñir  ,  passando  algún  tiempo  entre 
la  vna  ,  y  otra  vez. 

OTRO  PARA  LO  PROPRIO. 

En  vna  onza  de  agua  fuerte  ,  echen  vn  real  de  plata  ,  y 
este  allí  hasta  que  se  deshaga.  Luego  mezclen  con  esto  vna 
onza  de  agua  rosada  ,  y  otra  de  vinagre,  y  pongan  la  redo- 
ma vn  ratico  en  auna  caliente  ,  hasta  que  mengue  vna 
onza.  V  guárdese  para  teñir  la  barba  peynandose  con  ello. 

OTRO  EXPERIMENTADO. 

Vna  quarta  de  almártaga  de  dorar,  y  otra  de  aluayal- 

de,y  ¡ lio  puño  de  cal",  y  cubriéndolo  con  agua  se  ponga 

al  fuego,  y  meneándolo  quando  este  como  vnguénto  claro 
parte*,  y  vnten  las  canas  con  ello,  poniendo  e:¡cima 
vna  hoja  de  lechuga  ,  ó  col.  V  después  se  laué  con  vin  i. 

ni.  17 


—  258  — 
PARA  EA'RYBIAR,  Y  ENNEGRECER  CABELLOS. 

En  olla  vedriada  echaremos  la  cantidad  de  miel  que  nos 
parezca  .  y  encaxarasse  luego  en  ella  vn  alambique  de  vi- 
aro,  y  taparasse  la  olla  con  massá,  y  encima  del  alambi- 
que pondremos  vn  paño  mojado  ,  y  luego  destilara  a  fuego 
manso  ,  y  lo  primero  que  saliere  claro  es  para  enrubiar  ,  y 
lo  negro  para  ennegrecer ,  lauandose  con  ello  caliente. 


Quien  canta, 

sus  males  espanta. 

REFRAX.  XLILL 

Avnqve  a  la  primera  vista,  parece  el  presente  Refrán  di- 
ferente ,  de  los  que  a  nuestro  proposito  conuiene  explicar, 
(que  son  los  tocantes  a  la  defensa,  y  custodia  de  la  salud 
no  lo  es.  Antes  se  a  de  entender  que  ningún  aphorismo  del 
gran  Hipócrates  ,  ninguna  sentencia  dn  Galeno  ,  ó  cántico 
de  Auicena,  son  de  tanta  importancia,  y  certidumbre, 
para  mitigar  las  aflicciones  de  nuestros  miserables  cuer- 
pos ,  y  adquirir  la  alegría,  y  belleza,  que  todo  el  mundo 
ama,  como  es  el  canto,  y  música,  medicina  admirable, 
para  ahuyentar,  y  espantar  qualquier  genero  de  males; 
como  nuestro  Refrán  dize.  Ludouico  Celio  ,  y  otros  muchos 
escriptores  antiguos  considerando  la  verdad  desta  senten- 
cia ,  afirman,  que  atribuyeron  la  inuencion  de  la  vigüela, 
y  de  toda  la  música,  en  los  primeros  siglos  ,  a  Apolo",  y  al 
gran  Chiron  Centauro  ,  los  quales  entrambos  fueron  cele- 
brados de  toda  la  antigüedad  ,  por  inuentores  primeros  de 
la  medicina.  Dando  a  entender  en  esto  que  la  música  tiene 
virtud  oculta  contra  algunas  enfermedades .  pues  fue  el  in- 
uentor  de  ella  ,  y  déla  medicina,  vno  proprio;  y  que  assi 
también ,  el  medico  deue  vsar  como  de  remedio  muy  eficaz , 
en  graues  males,  de  sonoros,  y  concertados  cantos,  e  ins- 
trumentos. El  celebrado  legislador  Licurgo  (nos  dizen  los 
antiguos)  que  apretó  a  sus  Lacedemones  con  duras,  y  fuer- 
tes, leyes  ,  pero  que  siempre  aprouó  el  vso  de  la  música, 
diziendo.  que  el  autor  de  la  naturaleza  la  communico  a 
los  humanos,  para  refrigerio  .  y  descanso  de  sus  aflicio- 
nes.  Y  assi  vemos  ,  dize  Fauio  .  que  el  galeote  remando  ,  y 
vniuersalmente  qualquier  trabaxador^  trabajando  se  con- 
suela ,  y  cantando  espanta  sus  males. 

El  Philosopho  en  el  octauo  de  sus  políticas  ,  de  senten- 


—  259  — 

cia  de  Eurípides  ensena  ,  que  tres  cosas  son  las  que  hazen 
cesar  los  trabaxos  .  y  causan  descanso  al  hombre:  el  sue- 
ño, la  bebida  ,  y  la  iruisica.  Y  en  el  proprio  lugar  afirma 
que  es  la  música  verdadera  medicina,  contra  los  trabaxos 
deste  mundo  ,  porque  trae  consigo  dos  causas  de  felicidad, 
que  son,  delectación,  y  honestidad.  Por  lo  qual  dize  Aris- 
tóteles conüiene  que  los  niños  tiernos  aprendan  la  música 
acarreadora  de  alegría.  Y  en  el  proprio  capitulo  buelue  a 
afirmar,  que  couuiene  en  todas  las  edades  del  hombre, 
porque  deleyta,  y  que  tiene  tanta  fuerza  en  las  cosas  del 
animo,  que  puede  mudar  las  detestables  costumbres  en 
loables.  Y  viene  a  concluyr  afirmando  ,  en  el  vltimo  capi- 
tulo, que  son  tantas  las  vtilidades  de  la  música,  que  nin- 
gún hombre  debe  dexar  de  vsarla.  Pindaro  se  deleytaua 
tan  intensamente  en  la  música,  que  vino  a  dezir  según 
refiere  Rodigino)  que  quien  no  ama  la  música  es  aborreci- 
do de  Iupiter.  Platón  en  el  dialogo  tercero  de  jusío,  con 
eficazes  razones  enseña  ,  que  la  música  no  fue  dada  al 
hombre,  para  delectación,  sino  para  templar,  y  reduzir  a 
su  natural  disposición  el  animo  descompuesto  ,  y  afligido, 
Pitagoras  Sammio,  con  sutiles  argumentos  prueua  .  que  el 
vniuerso  mundo,  fue  fabricado  por  el  sumo  artífice,  con 
razones ,  y  consonancias  músicas  :  por  lo  qual  (dize)  como 
arte  mas  excelente  que  todas  ,  anda  siempre  mezclada  en 
las  cosas  diurnas.  De  adonde  vino  Tholomeo  a  escriuir, 
(según  refiere  Rodiginio)  que  la  música  es  de  mucho  valor 
para  aplacar  a  Dios .  y  para  atraer  a  los  hombres  a  miseri- 
cordia. Es  de  tanta  excelencia  la  música  ,  que  muchos  ce- 
lebres escriptores,  viendo  el  prouecho  que  causa  a  los  hu- 
manos, an  compuesto  en  la  vigüela  sus  versos  ,  y  en  nú- 
meros ,  y  canciones  suauissimassus  obras,  como  se  puede 
ver  en  los  Psalmos  de  Dauid  ,  compuestos  en  el  mismo  es- 
tilo que  los  de  Pindaro,  y  Oracio.  Que  cosa  ay  de  mayor 
consonancia  que  el  cántico  de  Esayas  ,  de  Salomón,  y  de 
Iob?  Refiere  Ludouico  Viualdo  de  sentencia  de  Isidoro,  que 
es  tan  torpe ,  y  fea  cosa  no  saber  la  música  ,  como  ser  ig- 
norante en  las  letras,  y  ciencias.  Y  assi  vemos  que  en  toda 
la  sagrada  escritura  es  muy  encomendada  la  música,  para 
las  alabanzas  de  Dios:  pues  testifica  el  glorioso  Hieronymo, 
que  el  sancto  Dauid  cantaua  las  alabanzas  del  Señor,  en  la 
vigüela,  y  celebraua  la  vitoria  de  su  resurecion  en  Psalte- 
rio  de  diez  cuerdaj:  y  assi  el  Propheta  dize  ,  confessad  al 
Señor  en  la  vigüela  ,  y  cantad  sus  alabanzas  en  psalterio. 
Y  en  otra  parte  ,  cantad  ,  y  alabad  al  Señor  en  la  vigüela, 
en  los  psalmos,  con  los  sacabuches  ,  y  cornetas.  Y  en  el 
Psalmo  ciento  y  cinquenta  nos  amonesta  el  propheta  .  que 
en  todos  los  géneros  de  música  alabemos  ai  Señor.  El  eran 


—  260  — 

philosopho  Sócrates  conociendo  las  admirables  virtudes  de 
la  música,  la  aprendió  en  su  vejez  ,  de  edad  de  sessenta 
años,  tan  de  espacio  como  si  entonces  comenzara  a  viuir. 
En  resolución  ,  la  música  (dizen  los  Platónicos)  es  tan  pres- 
tante, y  noble  cosa,  que  abraza,  coge  ,  y  e  icierra  en  si, 
todo  lo  que  en  este  mundo  vine  :  porque  el  anima  celestial, 
con  ia  qual  se  animan  ,  y  viuen  todas  las  cosas  ,  truxo  su 
origen  de  la  música.  Y  assi  vemos,  según  enseña  Strabon. 
y  Plutarco,  que  muchos  de  los  brotes  animales,  se  deley- 
tan,  alegran  ,  ablandan  ,  y  regalan  con  suaues  cantos,  y 
música;  y  particularmente  los  elefantes  con  sonidos  de 
adufles,  los  ciemos  con  flautas  .  y  los  delphines  con  agra- 
dable canto.  Pues  si  los  brutos  incapaces  de  razón  se  de- 
leytan,  y  gozan  .  y  parece  que  descansan  de  sus  trabajos 
con  la  concertada  ,  y  dulce  música,  quanto  mas  los  huma- 
nos se  deuen  gozar,  y  espantar  sus  males  con  ella,  pues 
son  capazes  de  razón  .  con  la  qual  conocen,  y  entienden, 
que  sus  inmortales  animas  ,  yran  a  gozar  de  la  música  del 
cielo.  Y  a  los  quales  les  es  natural  según  nos  enseñan  los 
peripatéticos'1  el  gozarse,  y  del eytarse  con  los  mouimien- 
tos  concertados  de  la  música.  Prueuasse  esto  con  la  expe- 
riencia que  cada  dia  vemos  en  los  innocentes  niños  ,  que 
apenas- an  visto  la  luz  del  mundo,  quando  ya  sus  madres 
espantan  los  males  que  les  afligen,  mitigando  eus  llantos 
con  canciones.  Pe  adonde  podremos  coiégir  que  ningún 
pecho  puede  auer  tan  inhumano,  tan  áspero,  y  tan  duro, 
que  no  se  ablande  ,  que  no  se  temple  y  enternezca  con  la 
suauidadde  la  música,  y  que  no  espante,  y  ahuyente  sus 
males  con  ella  como  testifica  el  Refrán. 

Y  porque  esta  ver  la  1  conste  mas  clara  a  los  hombres, 
es  bien  que  se  particulárizen  algunas  enfermedades,  en 
que  la  música  haze  grane  efecto.  El  doctissimo  Theophras- 
tro,  como  refiere  Piinio  ,  dize  ,  que  los  enfermos  de  sciati- 
ca  tienen  remedio  con  vna  canción  de  versos.  Lo  proprio 
afirma  Marciano  Capella  y  Celio  Aureliano.  Y  Aulogelio 
dize  ,  que  muchos  an  tenido  por  cierto  que  los  granes  do- 
lores déla  sciatica ,  se  desminuyen  ,  y  remiten  con  las 
canciones  suaues. 

Los  Griegos  ,  según  afirma  Homero,  se  libraron  de  vna 
perniciosa  peste  ,  con  cantos .  y  músicas.  Y  este  proprio 
poeta  cuenta  en  el  libro  dezimo  nono  de  la  Odisea  ,  que  le 
detuuieron  Aulixes  el  fluxo  de  sangre  de  vna  llaga  .  con  la 
canción  de  ciertos  versos.  El  qual  lugar  notó  Apuleyo  a 
este  proposito  en  el  primero  libro  de  ia  Magia.  Ouidio  re- 
fiere que  Melampo  curo  a  la-;  hijas  de  Proteo,  de  vna  grane 
melencolia  ,  con  canciones,  y  versos.  Piinio  en  el  libro  tri- 
gésimo de  su  natural  historia  ,  escriue  que  las  opilaciones 


—  261  — 

del  bazo  se  curan  con  la  música ,  y  lo  proprio  afirma  de  las 
quemaduras,  en  el  libro.  28.  ATo  solo  pues  los  insignes  va- 
rones hasta  aquí  referidos  vsaron  de  suaues  cantos,  para 
aplacar  enfermedades  ,  mas  también  granes  professores 
de  la  medicina  ,  como  se  ve  en  el  elegante  ,  y  docto  medico 
Conidio  Celso,  el  qual  cura  la  locura  con  música  de  cim- 
phonia  ,  y  resonante  sonido  de  campanas.  Sinalo  Medico 
del  gran  Anibal ,  sacaua  de  las  entrañas  de  los  hombres  los 
hierros  de  las  saetas  ,  con  ciertas  cacioncillas  que  cantaua, 
como  lo  afirma  Silio  Itálico.  Y  el  Emperador  Adriano  en 
Medicina  muy  docto,  curaua  la  hidropesía  con  sonoros 
acentos,  como  lo  escriuio  Dion  Casio. 

Dize  el  agudo  Alexandro  Traliano,  que  es  la  música  ad- 
mirable remedio  contra  las  mordeduras  de  las  viuoras.  Y 
Arnaldo  de  Villanoua  en  el  libro  del  regimiento  déla  quar- 
tana,  dize  ,  que  las  Canciones  suaues  extirpan  la  quartana. 
Lo  qual  no  deue  admirarnos  ,  pues  el  gran  Philosopho  Pla- 
tón en  el  libro  qúarto  de  la  república  nos  dize ,  que  ia  mu- 
sica  vniuersalmente  vale  para  todo  genero  de  enfermeda- 
des. Y  assi  vemos  en  las  diuinas  letras  que  el  sancto  Dauid 
curo  al  Rey  Saúl  endemoniado  con  la  música  de  la  vigüela. 
Y  Pindaro  en  la  Oda  tercera  testifica,  que  el  gran  Aescula- 
pio  ,  curó  a  muchos  enfermos  con  vnas  suaues  Canciones. 
Séneca  en  el  libro  tercero  de  yra  afirma,  que  Pitagoras 
componía,  y  aplacaua  las  perturbaciones  del  animo  con  la 
música  de  la  vigüela.  Y  Asclepiades  Medico  muy  celebrado 
de  la  antigüedad,  restituyó  a  muchos  frenéticos  con  músi- 
ca de  simphonia ,  según  escriue  Censorino  de  Dienatali. 
Otros  insignes  .Médicos  a  anido,  que  inuentaron  ciertas  di- 
ferencias de  música  de  flauta,  para  aplacar  la  yra,  y  otras 
para  encenderles  en  ella,  de  las  quales  vsan  en  la  guerra, 
para  que  los  ánimos  de  los  soldados  se  enciendan  en  fero- 
zidad  ,  Theophraslro  afirma,  que  los  suaues  cantos  son 
medicina  a  los  mordidos  de  biuora.  Y  lo  mismo  siente  Elia- 
no ,  en  el  libro  de  los  animales  ,  tratando  de  la  mordedura 
del  áspide.  Pero  lo' que  mas  admira  ,  y  es  mas  notorio  ,  es 
ver  los  graues  accidentes  que  causa  a  la  salud  humana 
aquel  virulento  ,  y  pernicioso  animal,  que  en  la  pulla  y  en 
todo  el  Reyno  de  Ñapóles  se  dize  comunmente  tarantela.  El 
qual  según  el  dia,  y  la  ora  en  que  muerde,  y  según  la  dis- 
posición en  que  toma  al  hombre,  quando  le  assalta,  en- 
gendra accidentes  muy  varios.  Porque  vnos  cantan ,  otros 
rien  ,  otros  lloran  ,  otros  salían  ,  otros  duermen  ,  otros  su- 
dan .  v  linalmen.te  otros  hazen  otras  cosas  varias.  Empero 
a  todos  estos  accidentes  lan  discrepantes,  es  vn  remedio 
vniuersal ,  es  antidoto  .  y  aprouada  medicina,  la  sonora, 
y  concertada  música  de  suaues  vozes  ,  y  iñsti  umentos,  la 


—  262  — 

qual  mientras  dura,  cada  vno  torna  en  si  mismo  ,  y  parece 
no  tener  mal.  Mas  en  cessando  los  instrumentos,  y  vozes, 
al  instante  el  enfermo  buelue  a  su  primera  locura.  í)e 
adonde  manifiestamente  se  colige,  la  eficacia  de  la  música 
contra  la  ponzoña  de  aquella  maligna  araña. 

Baste  pues  ,  para  que  de  aqui  adelante  los  humanos  se- 
pan ,  que  Quien  canta  ,  sus  males  espanta,  lo  dicho  hasta 
aqui ,  y  la  red  barredera  ,  que  el  insigne  Medico  Auicena 
echo  tratando  de  como  se  a  de  curar  el  dolor.  El  qual  es  de 
opinión,  que  todos  los  dolores  de  qualquiera  causa  que 
sean  ,  se  amansan,  y  desuanecen  con  dulces  cantinelas.  De 
adonde  vengo  yo  a  colegir  ,  que  la  música  es  vno  de  los 
mayores  bienes  ,  que  Dios  a  dado  al  hombre  para  su  refri- 
gerio :  porque  aplaca  el  mayor  contrario  que  le  aflige ,  que 
(según  Aristipo  afirma)  es  el  dolor. 

Y  porque  aura  algún  incrédulo ,  que  no  se  contente  con 
la  multitud  de  autoridades,  de  tan  insignes  varones  como 
se  an  citado,  para  creer  que  la  concertada  música,  aplaca 
dolores,  mitiga  enfermedades  del  cuerpo,  y  quieta  las  per- 
turbaíiones  del  animo  ,  propondré  algunas  razones  ,  con 
que  se  quiete  el  suyo,  y  tenga  por  cierta  esta  verdad. 

Y  assi  conuiene  aduertir,  que  el  dolor  no  es  otra  cosa, 
que  vn  sentir  algún  contrario  que  destruye  ,  y  corrompe 
nuestra  naturaleza  repentinamente  ,  por  lo  qual  Galeno, 
Auicena,  y  toda  la  caterua  de  doctos  Médicos  ,  vinieron  a 
confessar ,  que  el  dolor  es  vn  sentido  triste.  Acerca  de  las 
causas  inmediatas  del  dolor  ,  corrompedoras  de  la  natura- 
leza ,  ay  grandes  pendencias,  y  disensiones,  assi  entre  Mé- 
dicos ,  como  entre  los  Philosophos.  Pero  la  opinión  mas 
cierta,  y  verdadera,  es  la  de  Galeno  en  el  libro  segundo 
de  los  lugares  afectos,  adonde  dize  que  son  dos,  la  vna 
dellas  ,  súbita  destemplanza  de  calor,  ó  frío,  y  la  otra  so- 
lución de  continuo  ,  y  algunos  dizen ,  y  no  mal  que  la  causa 
común  ,  y  inmediata  ,  es  siempre  solución  de  continuo. 

Pero  ase  de  aduertir  también  para  mayor  inteligencia 
délo  que  vamos  prouando,  que  no  puede  aver  dolor  en 
parte  alguna,  sin  que  concurran  dos  cosas,  la  vna  dellas 
es  alteración  de  la  parte  qne  duele,  y  la  otra  conocimien- 
to de  la  tal  alteración.  Este  conocimiento  esta  de  parte  del 
anima  ,  que  Hipócrates  ,  y  Galeno  dizen  mente.  De  suerte 
que  a  de  auer  dos  cosas  para  que  se  produzga  el  dolor  ,  que 
son  alteración  de  la  parte,  y  conocimiento  ,  ó  dignoscion 
de  aquella  alteración ,  esta  es  doctrina  de  Galeno  en  el 
séptimo  de  los  plácitos  de  Hipócrates,  y  Platón,  y  en  el 
primero  de  los  elementos.  Faltando  pues  la  fuerza  del  ani- 
ma imaginatiua ,  y  no  concurriendo  al  conocimiento  de  la 
alteración  de  la  parte  que  causa  el  dolor,  o  sea  alguna  ca- 


—  263  — 

lidad  intensa,  ó  solución  de  continuo.  Digo  pues  que  es- 
tando lamente,  ó  imaginación  distraída  en  otra  cosa,  no 
aduirtiendo  a  la  causa  del  dolor  ,  falta  la  dignoseion  ,  y  no 
puede  auer  dolor.  De  aqui  viene  ,  que  los  que  están  distraí- 
dos, y  ocupados  en  alguna  vehemente  imaginación,  no 
ven  lo  que  se  les  pone  ante  los  ojos,  ni  oyen  aunque  les 
den  vozes.  Y  de  aqui  viene  también  que  si  ay  dos  dolores 
en  diuersas  partes  del  cuerpo,  el  que  es  mas  agudo,  y 
fuerte  ,  haze  que  el  otro  no  se  sienta  ,  porque  el  mayor  di- 
uierte,  y  trae  para  si  la  imaginación,  y  fuerza  del  anima, 
y  los  espíritus  que  son  instrumento  suyo.  Y  de  aqui  viene 
assimismo  ,  que  los  que  tienen  alguna  lesión  en  la  imagi- 
natiua  ,  ó  en  la  mente,  quales  son  los  freniticos  ,  letárgi- 
cos ,  y  los  beodos,  no  sienten  los  trabaxos,  y  dolores, 
porque  la  fuerza  del  alma  esta  ocupada  ,  distraída  ,  é  im- 
pedida, según  nos  enseño  Hipócrates  en  el  segundo  de 
los  aphorismos,  y  todos  sus  interpretes  son  del  proprio 
parecer. 

De  lo  dicho  se  conoce  bien  como  la  concertada  música, 
es  vniuersal  medicamento  para  todo  genero  de  dolor ,  como 
dixo  Auicena  ,  porque  atrae  assi  con  su  melodía ,  ¡a  fuerza 
del  alma  ,  para  que  no  aduierta  ,  y  conozca  la  causa  del 
dolor:  y  no  acudiendo  la  imaginación,  al  sentido  de  la  cu- 
chillada, ó  del  mucho  calor,  ó  frialdad,  ó  otra  destem- 
planza, es  cierto  que  el  dolor  se  mitigara.  Por  lo  qual  no 
nos  deuemos  admirar  de  que  los  autores  arriba  alega- 
dos ,  digan  que  la  sciatica,  y  otros  males  se  curan  con 
música. 

Pero  lo  que  mas  admira,  y  causa  mas  dificultad  es, 
como  la  música,  puede  curar  la  quartana,  las  opilaciones 
del  bazo,  detener  fluxo  de  sangre  ,  deshazer  la  hidropesía, 
mitigar  la  peste  ,  extirpar  las  tristezas,  la  ira  ,  y  las  de- 
mas  perturbationes  del  animo,  pues  todas  estas  enferme- 
dades proceden  de  alguna  destemplanza  calida,  ó  fria, 
seca  ,  ó  húmeda?  y  la  música  ni  calienta  lo  frió,  ni  enfria 
lo  caliente  ,  ni  se  le  conoce  otra  alguna  primera  calidad. 

A  esta  duda  se  responde,  que  lo  música  causa  alegría, 
y  contento,  como  nos  enseñan  las  diuinas  letras  en  el  Ec- 
clesia-dieo  ,  y  la  experiencia  lo  muestra.  Pues  como  con  la 
alegría  el  calor  natural,  y  espíritus  se  mueuen  di;  las  par- 
tes interiores,  hazia  las  exteriores  ,  y  de  camino  traygan 
consigo  el  humor ;  como  enseña  Galeno  en  el  libro  segundo 
de  las  causas  de  los  accidentes  ;  no  es  de  admirar  que  con 
el  tal  mouimiento,  las  inflamaciones  internas. cessen ;  que 
se  abran  las  opilaciones,  que  se  temple  la  yra,  que  el  te- 
mor, y  la  tristeza  que  prouíenen  de  destemplanza  de  cele- 
bróse ahuyenten,  y  que  finalmente  sanen  los  hombres  de 


—  264  — 

otras  muchas  enfermedades  de  frió  ,  ó  calor,  pues  en  tal 
caso  el  alegría  llama  fuera  la  causa  de  la  enfermedad,  coma 
lo  hazen  los  demás  remedios  ,  de  que  vsan  los  Médicos. 

Ei  Doctor  Mercado  en  el  capitulo  de  melancolía  es  de 
parecer,  que  haze  mucho  la  imaginación  para  euadirsi 
hombres  de  las  enfermedades,  porque  como  ella  en  mu- 
chas ocasiones  ,  haga  el  caso  dentro  del  proprio  sujeto  que 
imagina,  como  nos  enseña  Vega  ,  y  otros  muchos,  lo  qual 
se  experimenta  en  la  gallina,  que  si  alguna  vez  vence  al 
gallo  ,  le  nace  cresta  y  espolones,  porque  se  imagina  gallo. 
Y  se  experimenta  también  en  los  que  ven  orinar,  ó  boce- 
jar  a  otros,  que  luego  les  da  gana  de  orinar  ,  y  bocejar. 
Digo  pues  que  como  la  imaginación  tenga  tanta  fu  rza,  los 
que  se  suspenden  con  dulces  canciones  ,  olui  dándose  de- 
•his  enfermedades,  se  imaginan  sanos,  y  assi  sanan  deltas 
muchas  i  ezes  .  por  medio  de  la  música,  con  la  qual  es- 
pantan sus  males. 

Rodigino  en  el  libro  nono  de  sus  lecciones  antiguas, 
dize  ,  que  la  música  sana  enfermedades,  porque  el  espiri- 
ta .  que  es  de  naturaleza  de  ayre  ,  y  vapor  de  la  sangre  ,  y 
como  vna  liga,  y  ñudo  que  junta  el  cuerpo  con  el  alma. 
Este  espirita  se  templa,  y  refocila,  y  sustenta  con  cosas 
que  son  de  naturaleza  de  ayre,  quales  son  los  suaues,  y 
gratos  olores  ,  y  los  concertados  cantos. 

Y  aunque  las  razones  dichas  parecen  verdaderas  ,  se 
puede  juntar  con  ellas  otra,  la  qual,  es,  que  la  música 
tiene  simpatía  con  las  facultades  que  rigen  .  y  gouiernan 
al  hombre  .  las  quales,  ó  mediante  el  espíritu,  como  dixo- 
Rodigino  ,  o  por  otra  razón  que  no  se  alcanza  ,  se  corrobo- 
ran con  la  suauidad  del  canto  ,  de  manera  que  lanza  de  si. 
por  la  fortaleza  adquirida  ,  el  enemigo  que  ias  oprime  ,  y 
ofende.'  Y  assi  templandosse ,  y  reduziendosse  id  hombre, 
a  vna  mediocridad,  entre  las  quatro  calidades,  se  calién- 
talo frío  ,  y  enfria  lo  caliente.  Y  assi  también  por  esta  na- 
turaleza oculta,  y  simpatía  de  la  música  con  el  hombre, 
podemo<  dezír  ,  que  tiene  fuerza  contra  los  venenos  que 
le  ofenden  .  y  que  aprouecha  contra  peste  ,  contra  la  mor- 
dedura de  la  biuora.  del  alacrán,  y  tarantola  como  arriba 
diximos  ,  qual  suele  hazerlo  la  triaca  de  Andró  maco,  y 
otros  alexipharmacos.  Y  assi  se  a  de  entender  que  quien 
canta  sus  males  espanta. 


I-IN  DE  ],.\  PRIMERA   PARTE. 


PARTE  SEGVSDA 


DE  LA 


M  ESPAÑOLA, 


COMPUESTA 

POR  EL  DOCTOR  1VAN   SüRAPAN  DE  RIEROS, 

¡MEDICO  Y  FAMILIAR  DE  EL  SANCTO  OFICIO 

DE    LA    INQUISICIÓN    DE    LLERJENA  ,    Y    DE    CHANADA  , 

Y  DE  SU  REAL  CHANCILLERIA. 

CONTIENE  LA  ESPUTACIÓN 

DE  OTROS  PROr-ERT-IOS  MUY  PROUECHOSOS 

PARA  TODO  GENERO  DE  ESTADOS  ,    PARA   THEOLOGOS, 

IÜR1STAS,  MÉDICOS,  Y  PHILOSOPHOS. 


-¿*&m 


EN  GRANADA. 

Impresso  con  licencia  ,  y  Priuilegio  de  su  Mcgestad, 

Por  luán  Muñoz  Iinpressor  de  libros,  junto   del 

Algiue  de  Rodrigo  del  campo  ,  año  de  1615. 


—  267  — 


Bien  cuenta  la  Madre, 
Mejor  cuenta  el  Infante. 

REFRÁN.  I. 


'N  el  capitulo  vltimo  del  libro  primero  de  las 
partes  y  causas  de  los  Animales,  nos  enseña 
~\[  ^\^  J|  el  Philosopho,  que  la  naturaleza  es  authora 
s:  °jh"^  *  y  madre  ,  de  todas  las  cosas  deste  mundo.  Es 
J[  cj¿^  1L  tan  subtil,  ingeniosa  ,  prudente,  artificiosa, 
y\  __y^jj y  tan  preuistaa  todos  los  successos  contingen- 
<-£-*-»  ^H.tes  ,  esta  nuestra  madre  ,  que  a  todos  los  an- 
tiguos ,  y  modernos  doctos  á  causado  admiración  :  de  adon- 
de Galeno  inuestigador  de  los  secretos  naturales,  vino  á 
dezir.  La  naturaleza  es  doctissima  y  sabia,  sin  arte  ,  y  sin 
Precetor.  Y  en  otra  parte  como  pasmado  y  eleuado,  en  la 
consideración  desta  Madre  común,  affirma,  que  la  Fla- 
queza de  el  entendimiento  humano  no  alcanza,  ni  apea  la 
inefabilidad  de  sus  obras.  Esta  pues  es  la  que  (según  testi- 
iica  Aristóteles  en  mili  partes  nunca  haze  cosa  en  vano,  la 
que  siempre  procura  el  mas  perfecto  fin  en  las  cosas  ,  la 
que  dize  Galeno,  que  no  esta  jamas  ociossa,  antes  siempre 
con  su  potencia  obrando,  y  qual  suele  el  prudente  padre 
de  familias  ,  assi  dispensa  y  cuyda  de  todo  lo  necessario 
sin  perder  punto  en  nada,  siendo  principio  de  todos  los 
mouimientos  naturales  ,  y  hallándose  presente  a  las  gene- 
raciones y  corrupciones  de  lo  contenido  en  el  Urbe.  De 
adonde,  admirado  ,  vino  á  dezir  Séneca,  que  la  naturale- 
za es  Dios.  Lo  proprio  sintió  Ouidio  en  el  primero  de  los 
Methamorphoseos,  y  Leuiniolemio  siguiendo  á  San  Tilo- 
mas afirma,  que  la  Naturaleza  ,  no  es  otra  cosa  ,  que  la 
voluntad  /  o  razón  Diuina ,  causadora  de  todas  las  cosas. 
Esta  Naturaleza,  pues  ,  que  es  madre  común,  authora, 
ingeniosa,  incomprehensible,  prudente,  sabia  sin  Maes- 
tro, que  nada  haze  en  vano  ,  que  nunca  esta  occiossa,  y 
siempre  procura  loma-  perfecto ,  y  cuyda  de  lo  necessa- 
rio ,  y  es  principio  de  los  mouimientos:  Esta  pues.  Digo, 
que  como  en  tosióse  halla,  y  procura  lo  mas  perfecto  tam- 
bién esta  en  el  Infante  en  el  vientre  de  su  madre:  y  esta  es 
la  que  cuyda  y  sabe  el  tiempo  apio  para  la  producción  y 
nascimiento  de  el  hijo,  y  la  que  auemos  de  entender  que 
significa  nuestro  Refrán  quando  dize,  luíanle  ,  porque  esta 


—  268  — 

sentencia,  como  explica  el  Comendador  Griego,  se  entien- 
de de  los  dias  y  meses  que  la  muger  esta  preñada,  la  qual 
no  tiene  día  cierto  de  su  parto:  porque  el  Infante  en  quien 
esta  la  cuidadosa  Naturaleza  introduzida,  siendo  ya  ma- 
duro y  perfecto. para  ver  esta  luz,  el  proprio  da  auisos  de 
su  nascimiento. 

Conuiene,  pues  aduertir  primeramente,  para  la  intelli- 
gencia  deste  Reirán,  que  el  tiempo  que  la  criatura  asiste 
en  el  vientre  de  su  madre  .  se  diuide  en  quatro  partes  ,  se- 
gún doctrina  de,  Galeno,  libro  primero  de  semine  capitulo 
tiueue.  El  primer  tiempo  es,  quando  el  semen  se  tiene  su 
pronria  forma  :  y  entonces  entre  los  Médicos,  se  dize  geni- 
tura  ,  que  assi  ia  llama  Hipócrates  en  el  libro  de  genitura. 
El  segundo  es  ,  quando  ya  la  materia  dicha  toma  cierta  for- 
ma de  sangre,  y  obscuramente  se  paresce  formado  el  Hí- 
gado, Corazón,  y  Sesos.  Ei  tercero  tiempo  se  dize  aquel  en 
que  ya  distinctamente  se  cognoscen  delineadas  las  paites 
dichas,  y  las  demás  del  cuerpo  .  que  son  brazos,  y  piernas, 
se  están  obscuras .  y  no  perfectamente  formadas.  En  este 
segundo,  y  tercero  tiempo  .  aun  no  es  animal  la  criatura 
porque  no  se  le  a  introduzido  ei  anima,  ni  tiene  sentido  ni 
mouimiento.  solo  a-viuido  hasta  allí  vida  de  planta.  Assi 
lo  enseña  el  Philosopho  ,  libro  tercero  de  generación  de  los 
animales  capitulo  2.  diziendo  :  viuen  los  animales,  que  se 
crian  en  gueuos  ,  y  en  animales  a  sus  principios,  vida  de 
plantas.  En  estos  dos  tiempos ,  segundo,  y  tercero,  diz; 
Galeno  en  el  lugar  citado,  se.  dize  comunmente  la  criatura 
fpetus.  El  4.  y  vltimo  tiempo  es.  aquel  en  que  ya  se  cognos- 
cen brazos,  y  piernas  ,  y  las  demás  partes  del  cuerpo» 
perfectamente  delineadas,  y  formadas,  y  ya  se  mueue  la 
criatura  y  siente.  En  este  tiempo  pues  le  llama  Galeno  in- 
fante .  y  este  nombre  obserua  todo  el  restante  tiempo, 
que  esta  en  el  vientre  .  y  después  de  na^cido.  hasta  el  séti- 
mo año  de  su  edad.  Dexando  pues,  nuestro  Refrán,  los 
nombres  de  genitura.  y  faetuá  vsa  de  el  que  tiene  la  cria- 
tura en  el  quarto  tiempo ,  que  es  infante  .  y  animal  Racio- 
nal, diziendo,  bien  cuenta  la  madre,  mejor  cuenta  el 
infante. 

Y  porque  el  curioso  no  entienda;  que  estos  aphorismos 
Castellanos  que  comento  no  tienen  en  si  tan  profundos  se- 
cretos como  los  de  el  vetustísimo  Hipócrates,  y  porque  se 
precie  de  considerarlos  y  alegarlos  en  ocasiones  eonue- 
nientes  ,  le  aduierto,  que  lea  para  eonoseer  ia  verdad  des- 
te.  a  Plinio  en  el  libro  séptimo  de  su  natural  historia,  ca- 
pitulo 5.  adonde  muestra,  que  los  animales  brutos  tienen 
cierto  y  determinado  tiempo  para  traer  sus  hijuelos  en  el 
vientre":    Sola  la  müger    dize'   no  tiene  cierto  tiempo  de 


—  269  — 

traer  el  infante  en  el  suyo:  porque  algunas  vezes  salea 
luz  el  séptimo  mes,  otras  vezes  en  el  octano,  y  otras  el 
noueno  y  dezimo,  y  hasta  el  principio  de  el  onzeno.  Lo 
proprio  nos  enseña  el  Philosopho  en  el  libro  séptimo  de 
historia  Animalium  capitulo  quarto,  diziendo.  Todos  los 
demás  Animales  perficionan  su  parto,  siempre  de  vn  pro- 
prio modo  ,  y  tienen  determinado  tiempo  de  parir:  Pero 
sola  la  muger  es  Animal,  que  tiene  muy  diuersos  tiempos 
en  su  parto  :  porque  vnas  vezes  paren  en  el  sétimo,  otras 
en  el  octano,  otras  el  noueno,  y  otras  vezes  toca  en  el  mes 
dezimo,  y  algunas  el  onzeno.  Y  en  el  libro  quarto  capitulo 
quarto  de  generación  de  Animales  dize.  Los  brutos  tienen 
i  o  determinado  tiempo  ,  mas  el  hombre ,  tiene  muchos.  Lo 
proprio  muestra  Votonio  en  el  libro  d'  Animales,  en  el 
proprio  capitulo  de  esta  materia.  V  Üracio  Augenio  ,  libro 
primero  de  el  parto  del  hombre,  adonde  dize  quelaoueja, 
y  la  cabra,  siempre  paren  al  quinto  mes  de  su  preñado. 
£1  puerco  ,  y  el  peno  en  ei  quarto  ,  el  gato  en  el  tercero, 
el  asna  .  y  la  yegua  en  el  dezeno  .  y  la  vaca  en  el  dozeno. 
la  Cierna  al  octano ,  y  la  Ossa  á  treynta  dias ,  y  no  los  pare 
sin  forma  como  el  vulgo  piensa.  Sola  la  muger,  animal  na- 
cional caresce  del  cierto  tiempo  de  su  parto,  y  no  tiene 
que  descuydarse  en  preuenir  lo  necessario  para  el  Infante, 
como  son  ,  mantillas,  camisas,  pañales  y  laxas,  porque  si 
espera  al  noueno  mes  se  hallará  muchas  vezes  engañada, 
pasciendo  el  hijo,  que  es  el  que  cuenta  ciertamente  al 
séptimo.  Pues  por  bien  que  cuenta  la  madre  mejor  cuenta 
el  Infante. 

Va  me  parece  ,  ovo  las  hoces  de  alguno  que  se  quexa  de 
la  Naturaleza  humana,  diziendo  que  pues  las  demás  i  , 
cies  de  Animales  fueron  criadas  para  su  seruicib  .  y  an  de 
estar  siempre  a  su  mandado  ,  y  siendo  ella  la  nías  perfecta 
de  todas:  fuera  razón  ,  tuuiera  orden  y  determinado  tiem- 
po en  su  parto  ,  con  mas  puntualidad  que  los  demás  ;  y 
que  no  tener  este  tiempo  cierto,  arguye  imperfección  en  el 
hombre.  A  esto  se  responde,  que  no  porque  ios  demás 
animales  guardan  orden  en  sus  partos  y  la  muger  no  ,  por 
esso  se  aya  de  notar,  de  imperfecto  el  hombre:  Porque 
assi  como  no  se  tiene  por  inconuenienle  ser  el  Cieruo  mas 
veloz,  el  León  mas  tuerte,  el  Xauali  de  mas  agudo  vir  ,  el 
I.in/e  de  mas  perspicaz  vista,  la  .Alona  de  intenso  gusto,  el 
Buytre  de  increíble  olfacto  ,  y  finalmente  la  Araña  de  mas 
subtil  tacto  que  el  hombre  porque  se  hallan  estas  perfec- 
ciones en  los  brutos  disjuntmamente ,  assi  también  no  se 
tendrá  por  ínconueniente  ninguno  del  hombre  que  no 
guarde  en  sus  partos  cierto,  y  limitado  tiempo  como  los 
brutos. 


—  270  — 

Y  porque  se  entienda  con  mayor  distinción  la  verdad 
deste  oráculo  Castellano  dexando  (por  euitar  prolixidad) 
aparte,  lo  que  los  Philosophos  llaman  tiempo  de  configu- 
ración, de  la  criatura,  que  es  el  aparato  que  la  naturaleza 
tiene  dispuesto  en  el  cuerpo  ,  antes  que  se  le  introduzga  el 
anima  racional :  en  el  qual  aparato  conforme  a  la  doctrina 
Hipocratica,  se  consumen,  si  a  de  ser  varón  lo  que  se  for- 
ma, quarenta  y  cinco  dias  ,  que  es  el  mas  subido  termino, 
y  treynta  otras  vezes  ,  que  es  el  mas  bajo  ,  y  lo  mas  ordi- 
nario ,  es  el  tiempo  ,  que  ay  en  medio ,  de  quarenta  y  cin- 
co, y  treynta.  Pero  si  es  hembra  lo  que  se  forma,  consu- 
me la  naturaleza  diez  dias  mas  que  en  el  varón.  Este  tiem- 
po ,  pues  ,  de  configuración,  muchos  de  los  antiguos ,  como 
el  peripatético  Estraton,  y  Diocles  Charistio,  le  reparten 
por  semanas,  aludiendo  a  las  hedomadas  de  Platón.  Digo 
pues  que  dexando  aparte  esta  disputa,  que  es  larga,  y 
para  que  se  entienda,  quan  inciertamente  puede  contar  la 
madre  ,  que  dia  sera  el  de  su  parto,  que  es  de  lo  que  trata 
nuestro  Refrán,  y  si  aura  alguna  señal ,  por  la  qual  se  pue- 
da conoscer  este  dia  ;  conuendra,  que  la  madre  considere 
los  mouimientos  y  trabajos  que  el  infante  pasa  en  el  vien- 
tre :  los  quales  mouimientos  podran  ser  medida  de  la  dila- 
tación ,  o  breuedad  del  parto:  a  lo  menos  de  si  sera  al  no- 
ueno ,  o  séptimo  mes;  porque  si  sintiere  mouerse  la  cria- 
tura a  los  setenta  dias ,  el  dia  del  parto ,  vendrá  a  ser  con- 
tados tres  vezes  setenta  ,  que  son  dozientos  y  diez  dias, 
que  por  todos  hazen  siete  meses.  Blas  si  no  sintiere  moui- 
miento  en  el  vientre  hasla  los  nouenta  dias,  el  parto  sera 
passados  tres  vezes  nouenta,  que  son  nueue  meses  Esto 
nos  muestra  el  Principe  de  la  medicina  Hipócrates  ,  dizien- 
do ,  los  dolores  se  hazen  por  circuytos  :  los  que  se  mueuen 
a  los  setenta  dias ,  nascen  doblando  tres  vezes  este  nume- 
ro, pero  los  que  se  mueuen  a  los  nouenta ,  también  nasce- 
ran  doblando  este  numero  tres  vezes.  Escriuiolo  en  el  sex- 
to libro  de  las  enfermedades  populares ,  parte  séptima.  En 
este  lugar  paresce ,  que  [uiere  Hipócrates  asignar  dos  tiem- 
pos sotos,  de  el  parto,  que  son  noueno  mes,  y  séptimo.  Y 
lo  proprio  dizen  los  Doctores,  que  se  a  de  entender:  por 
aquellas  palabras  ,  que  el  mismo  Hipócrates  dize ,  en  lo  vl- 
timo  de  el  libro  de  alimento  ,  el  qual  libro,  dize  Galeno, 
que  no  es  de  Hipócrates ,  antes  se  duda  si  le  compuso  The- 
salo ,  o  Herophilo.  Sea  de  quien  fuere ,  que  basta  andar  con 
las  obras  de  Hipócrates  para  ser  muy  estimado  ;  las  quales 
palabras  son  estas.  Es ,  y  no  Es ;  Signifícanos  pues ,  este 
autor  ,  después  de  auer  traydo  varias  sentencias  del  par- 
to, por  estas  contraditorias,  quan  incierto  sea  el  tiempo 
de  el  preñado  y  de  el  parto ;  pero  que  el  noueno  mes  ,  y 


—  271  — 

séptimo ,  son  en  los  que  suele  subceder  el  parto  legitimo 
y  natural. 

Y  porqve  aliemos  dicho,  segun  Hipócrates,  que  los  tér- 
minos de  el  legitimo  parto  son  dos ,  conuiene  a  saber  ,  el 
séptimo  mes  y  noueno  ,  y  porque  ay  lugares  de  doctissi- 
mos  varones,  que  clizen  lo  contrario  de  esto,  sera  forzoso 
para  que  se  entienda,  qual  es  legitimo  parto,  examinar 
las  razones  de  vposy  otros  ,  de  lo  qual  constará  mas  clara 
la  verdad ,  del  tiempo  de  el  parto  ,  y  de  nuestro  Refrán ,  to- 
mando principio  de  el  que  es  natural. 

Para  lo  qual  se  aduierta ,  que  el  parto  no  es  otra  cosa 
que  vna  acción ,  la  qual  en  parte  haze  el  vtero  ,  o  madre  de 
la  muger  ,  y  en  parte  el  infante  ,  que  esta  en  el  vtero.  Al 
vtero  se  atribuye  parte  de  esta  acción ,  porque  agrauado 
con  la  carga  del  hijo,  que  está  ya  grande  ,  y  con  la^  redun- 
dancia de  los  escrementos ,  se  mueue  la  virtud  de  expeler, 
a  lanzar  fuera  la  carga.  Al  infante  también  se  atribuye 
parte  de  esta  acción,  porque  le  falta  el  alimento  necessa- 
rio  para  sustento;  y  porque  siendo  ya  mayor  ,  y  auiendose- 
le  aumentado  el  calor  natiuo,  desea  la  refrigeración  de 
afuera. 

.  Demás  desto  ,  el  infante  se  mueue  a  su  nascimiento, 
porque  como  ya  es  grande,  no  cabe  en  la  cauidad  de  el 
vtero;  y  assi  sintiéndose  apretado  ,  y  oprimido  ,  por  la  fal- 
ta de  .ilimento  ,  y  el  angustia  del  lugar  ,  se  mueue  con  la 
mayor  vehemencia  que  puede,  cozeando,  y  con  los  braci- 
llos  rompiendo  la  túnica  mas  próxima  a  si  en  que  esta  em- 
buelto,  que  es  la  mas  recia:  y  después  con  facilidad  rom- 
pe las  demás  ,  porfiando  en  su  batalla,  en  que  se  vee  es- 
tremamente  oprimido,  hasta  que  venciendo,  sale  á  ver 
esta  luz ,  muy  quejoso  y  lloroso  ,  por  el  trabajo  que  á 
padescido. 

De  la  difinicion  causal  aqui  escrita,  se  conoscen  bien 
las  tres  causas  de  el  parto  natural ,  que  son  la  agrauacion 
que  el  vtero  siente  con  la  carga  de  la  criatura ,  por  la  qual 
se  mueue  la  virtud  expultrix  ,  a  lanzar  de  si  la  carga.  V  la 
falta  que  el  infante  siente  ,  assi  de  alimento  como  de  refri- 
geración esterna.  De  mas  de  estas  causas  es  la  tercera,  que 
no  cabe  ya  por  su  grandeza  en  la  capacidad  de  el  vtero  ,  y 
assi  busca  salida.  Estas  causas  nos  enseña  Hipócrates  en  el 
libro  de  la  naturaleza  del  niño.  Y  en  el  libro  de  superfeta- 
cion  .  y  en  el  de  septimestripartu.  Y  otros  muchos  autores 
antiguos  y  modernos  tratando  de  las  enfermedades  de  las 
mugeresen  el  capitulo  de  partu.  Y  principalmente  el  Doc- 
tor Mercado  en  el  libro  quarto  de  puerorum  affectionibus 
capitulo  10. 

Y  porque  como  ya  dixe  arriba,  es  cosa  muy  difícil  dar 


—  272  — 

razón,  porque  el  parto  legitimo  y  natural  tenga  tan  in- 
cierto y  vario  tiempo:  y  porque  acerca  de  esto  ray  varias 
é  inconstantes  opiniones,  de  doctissimos  varones;  conuen- 
di-a  traer  aqui .  la  mas  verdadera,  assi  para  que  se  entien- 
da la  profundidad  de  nuestro  Refrán  ,  como  para  dar  luz  a 
esta  verdad.  Propondrase  primero  lo  que  los  Astrólogos 
sienten  de  esta  difficultad :  Y  luego  lo  que  los  Arisni étni- 
cos: V  vltimamente,  loque  §e  ha  de  teaer  según  buena 
Philosophia  .  y  según  la  doctrina  de  Hipócrates,  De  lo  qual 
podran  colegir  los  señores  [aristas ,  quantos  sean  los  tér- 
minos de  el  parto  legitimo. 

Los  Astrólogos,  pues  ,  no  haziendo  caso  de  la  Rayz  infe- 
rior, atribuyen  toda  la  causa,  de  ser  naturales  vnos  meses 
para  el  parto,  y  otros  no,  y  de  que  sea  la  criatura  vital 
mas  .  nasciendo  en  vnos  meses  que  en  otros,  a  la  Rayz  su- 
perior y  causas  equiuocas.  Para  lo  qual  traen  aquel  común 
lugar  de  el  Philosopho,  que  dize,  que  está  este  mundo  in- 
ferior .  contiguo  con  el  superior .  para  que  el  de  arriba, 
gouierne  a  ei  de  acá  bajo.  V  assi  dizen  ,  que  los  Siete  pla- 
netas ,  no  solo  tienen  imperio,  en  la.Xatiuidad  de  el  Infan- 
te, pero  también  le  tien  m  .  y  gouiernan  todo  el  tiempo, 
que  está  en  el  vientre  de  su  madre. 

Atribuyen  el  Imperio  de  el  primer  mes,  á  Saturno  ,  que 
es  el  Planeta  mas  alto,  el  qual  preside  en  la  séptima  SpEe- 
ra .  y  es  de  naturaleza  fría  y  seca.  Con  las  quales  qualida- 
des  ,  espesa,  enduree  • .  y  seca  la  genitura .  o  mezcla  vtrius- 
que  seminis  :  porque  en  este  primer  mes  .  están  los  prin- 
cipios de  la  generación  <  spumosos  .  húmedos  y  fluxile- .  y 
tienen  necesidad  de  secarse  y  endurecerse  algo,  para  que 
se  forme  el  Infante. 

El  dominio  del.  2.  mes  .  atribuyen  a  Iupiter ,  el  qual 
por  ser  Planeta  beneuolo  .  calido  y  húmedo,  corrige  el  vi- 
cio ,  o  malicia  .  que  de  Saturno  quedo  impressa  en  la  geni- 
tura.  Y  con  su  calor  la  formenta  y  dispone  para  que  se 
aumente,  y  dilate.  Y  con  la  humedad  la  buelue  idónea, 
para  recibir  la  forma;  porque  en  este  segunde  mes,  aun 
no  están  articulados,  ni  distinto-,  los  miembros  del  ani- 
mal ,  de  suerte  que  se  conozcan:  antes  representan  .  vn  pe- 
dazo de  carne  sin  figura  humana ;  mas  ya  entonces  no  se 
llama  genitura  ,  por  quanto  a  dexado  la  forma  del  semen. 
He  suerte  que  Iupiter  haze  que  el  animal  que  se  á  de  for- 
mar con  su  calor  y  humedad .  este  dispuesto  para  nutrirse, 
y  para  crescer.  y  para  que  se  formen  todas  sus  partes. 
Assi  lo  affirman  todos  los  A^trolocros  .  y  entre  los  médicos, 
Marsilio  Fiscino  en  el  libro  3.  de  vida  larga. 

El  tercero  mes  conceden  á  Marte  cuya  natura  calida  y 
seca  ,  infunde  calor  y  sequedad,  en  el  infante  ,  para  que 


—  273  — 

comience  a  mouerse.  Y  por  esta  razón  sienten  las  preñadas 
el  vientre  mouerse  en  el  tercero  mes. 

El  quarto  Planeta  es  el  Sol ,  y  assi  se  le  atribuye  la  in- 
fluencia del  quarto  mes,  con  la  qual  se  perficiona  el  infan- 
te en  todas  sus  figuras  ;  y  con  su  calor  viuifico  ,  haze ,  que 
todas  las  acciones  se  corroboren  ,  y  las  venas  se  dilaten  ,  y 
las  arterias  se  llenen  de  espíritus  vitales.  Hasta  este  quar- 
to tiempo  de  el  Sol  se  a  dicho  lo  que  esta  en  el  vientre ,  ge- 
nitura  ,  y  faítus.  Pero  en  llegando  a  tener  la  perfección 
que  este  Planeta  le  da  .  se  dize  infante  .  según  doctrina  de 
Galeno  libro  primero  de  semine,  capitulo  nono.  Y  des- 
te  nombre  vsa  nuestro  Refrán  diziendo,  Mejor  cuenta  el 
infante. 

El  quinto  Planeta  es  Venus,  y  assi  influye  el  quinto  mes 
sobre  el  infante,  hermoseándole  y  corrigiendo  con  su  tem- 
plada frialdad  y  humedad  el  calor  que  de  los  dos  planetas 
passados.  Marte  ,  y  Sol  se  le  ha  introduzido. 

A  Venus  sigue  Mercurio  sexto  en  orden,  cuyo  offício  es 
secar  las  partes  solidas  de  el  Infante  ,  y  hazerle  mas  ágil 
para  el  mouimiento. 

El  séptimo  y  vltimo  Planeta,  es  la  Luna  ,  la  qual  con 
su  efficacia  ,  por  estar  mas  próxima,  y  porque  como  dicen 
los  Astrólogos  recoge  en  si  todas  las  virtudes  ,  y  qualida- 
des  de  los  planetas  superiores  ,  haze  que  los  quatro  humo- 
res ,  y  las  demás  partes  se  aumenten  en  el  infante.  Demás 
desto  dispone  el  vtero  para  el  parto  ,  humedesciendole  y 
relaxándole.  Auiendo  ,  pues  ,  el  infante  gozado  de  la  in- 
fluencia de  estos  siete  planetas  si  subcediere  nascer  en  el 
séptimo  mes  ,  sera  el  parto  vital ,  y  natural  por  no  le  faltar 
para  su  perfection  nada  ,  y  nascer  en  tiempo  que  gouierna 
la  Luna  :  mas  si  por  su  desuentura  pasare  el  octauo  mes, 
y  en  el  vuiere  alguna  causa  para  nascer  no  sera  vital  este 
parto.  Y  la  madre  que  le  pariere,  se  vera  en  gran  peligro 
de  morir.  La  razón  que  dan  los  Astrólogos  desto  es  ,  porque 
el  octauo  mes  buelue  Saturno  a  influir  sobre  el  infante  ,  y 
no  con  tanta  suauidad  como  el  primer  mes  :  antes  con  su 
natural  frialdad  ,  desminuye  el  calor  y  vigor  de  el  infante, 
y  con  su  sequedad  comprime  la  parte  interna  de  la  matriz, 
de  tal  modo  que  con  qualquier  ocasioncilla  lanza  la  cria- 
tura fuera.  En  resolución,  dizen  que  este  Planeta  Saturno, 
por  su  inclemencia  haze  que  los  partos  del  8.  mes  (en  que 
el  influye)  no  sean  vitales.  Pero  si  el  infante  pasare  al  no- 
ueno  mes,  en  el  qual  buelue  a  gouernar  Iupiter  ,  liara  el 
infante  prospero  ,  y  salubérrimo  ,  por  la  clemencia  de  su 
temperamento:  por  lo  qual  los  que  nascen  en  el  noueno 
mes  ,  son  perfectos  partos  y  vitales.  Y  si  acaso  el  infante 
se  detiene  en  el  vientre  hasta  el  dezimo  mes  ,  también  es 

ni.  18 


—  274  — 

vital  el  parto  porque  en  este  mes  subcede  Marte  á  lupi- 
ter  ,  y  ayuda  con  su  calor  al  parto. 

De  lo  dicho  se  colige  que  según  los  Astrólogos,  solos  ay 
tres  meses,  en  que  sea  el  parto  vital,  que  son  ,  el.  1.  9.  y 
10.  Deste  parecer  fue  aquel  gran  Philosopho  Proelo,  el  qual 
quiere  que  no  solo  gouiernen  los  Planetas  el  infante  mien- 
tras esta  en  el  vientre ,  mas  dize  que  todo  el  curso  de  nues- 
tra vida  después  de  nascidos.  Para  lo  qual  diuide  la  vida 
del  hombre  ,  en  siete  edades  ,  de  las  quales  da  la  primera  a 
la  luna,  la  segunda  á Mercurio  ,  la  tercera  á  Venus  ,  la  4. 
al  Sol ,  j.  a  Marte  ,  6,  á  Iupiter  ,  y  lavlüma,  á  Saturno, 
frió  y  seco,"co"rn0  es  la  vejez. 

Los  ArithmetiQos  ,  matemáticos  ,  discípulos  del  gran 
Pythagoras  Sammio,  aquel  de  quien  trata  Aristóteles  en 
muchas  partes  y  otros  muchos  ,  aquel  de  quien  se  admira 
Platón  ,  y  dize  que  timo  algo  diuino  ,  y  que  nunca  jamas 
herró  en  consejo  que  diesse.  De  quien  dezian  los  antiguos 
que  hablaua  frequentissimamente  con  Apolo.  Este  Pytha- 
goras Sammio,  ay  algunos  que  digan  fue  mágico:  y  assi 
Timomphliasio  como  lo  refiere  Plutarco,  lo  significo  en 
verso. 

Pithagoras  qui  tuere  magum.  qui  nomine  flagrans. 
Pergeret  eloquijs,  homines  captare  venustis. 

Hazia  ,  pues  ,  este  Pythagoras  que  las  Águilas  que  mas 
alto  volauan  (con  ciertas  palabras  que  dezia  entre  dientes) 
se  le  viniessen  a  las  manos,  tenia  gran  amistad  con  los  ga- 
llos ,  y  los  hablaua  ,  y  amaua :  Este  también  ,  con  cierta 
oración  suya  ,  atraxo  a  si  vna  espantable  Osa,  y  la  hizo  re- 
posar mansa  ,  mandándola  que  se  voluiesse  al  desierto  ,  y 
que  jamas  de  allí  adelante  hiziesse  mal  a  otro  animal  algu- 
no ,  y  assi  lo  cumplió  la  osa.  Quien  quisiere  saber  admira- 
bles cosas  de  Pytagoras,  lea  á  Celio  Kodigino  en  el  libro  19. 
capitulo  7.  que  para  nuestro  proposito  solo  basta  saber  lo 
que  Aristóteles  dize  de  los  Pylhagoricos  ,  que  afirman  ser 
el  numero  principio  y  causa  de  todos  los  entes  naturales ,  y 
los  elementos  de  que  se  componen.  Suponen,  pues  ,  estos 
arismeticos,  que  el  numero  par,  es  imperfecto,  y  que  tie- 
ne naturaleza  de  hembra,  y  que  el  numero  impar,  como, 
tres,  cinco  ,  siete,  y  nueue,  es  perfecto  ,  y  tiene  naturale- 
za de  varón.  Por  lo  qual  llaman  ellos  a  los  números  nones, 
padres  ,  y  a  los  pares ,  madres ,  y  asi  afirman  que  para  que 
el  parto  sea  natural,  y  vital  a  de  proceder  de  macho  ,  y 
hembra,  por  lo  qual  el  numero  siete  es  natural ,  incluyen- 
do en  si  el  numero  tres  ,  que  tiene  vez  de  padre  ,  y  el  nu- 
mero, quatro,  que  es  la  madre.  La  propria  razón  dan  de 


—  275  — 

el  mes  noueno  ,  que  es  vital  para  el  parto  ,  porque  tiene 
numero ,  de  cinco  ,  y  de  quatro  ,  que  son  padre  ,  y  madre. 
De  lo  qual  se  sigue  clara  la  razón  por  que  el  octano  mes  no 
es  natural  ni  pueden  viuir  los  que  en  el  nascen ,  pues  se 
compone  de  dos  quatros  ,  que  son  números  imperfectos  y 
hembras. 

Y  si  alguno  replicare  contra  esto  ,  diziendo  que  los  par- 
tos del  décimo  mes,  son  naturales  ,  y  vitales  ,  y  es  nume- 
ro ,  par.  como  el  octauo  mes,  luego  no  valdrá  la  razón 
que  se  da  del  octauo.  A  esto  responden  ,  lo  que  de  ellos  re- 
fiere el  Philosopho  ,  en  el  lugar  citado  ,  diziendo  que  el  nu- 
mero diez,  aunque  es  par  ,  es  diferente  de  los  demás,  por- 
que contiene  en  si  todos  los  géneros  que  ay  de  contar  ,  y 
todas  las  diferencias  de  números  como  par ,  impar,  qua- 
drado,  longo,  y  compuesto.  Demás  desto,  dizen  los  Py- 
thagoricos  que  el  numero  de  diez  se  compone  de  quatro 
números  cúbales,  de  que  esta  compuesta  la  machina  del 
mundo,  y  assi  el  vniuerso  por  esta  razón,  consta  de  diez 
spheras,  y  no  de  mas  ni  de  menos.  De  suerte  que  según  su 
opinión  ,  el  numero  diez  ,  es  perfectissimo  por  las  razones 
dichas ,  y  por  ellas  el  parto  de  tal  mes  es  natural. 

Estas  son  las  razones  que  dan,  para  satisfacion  del  dé- 
cimo mes  y  del  noueno  :  y  para  satisfacción  del  séptimo 
añaden  mas,  afirmando  que  este  numero  de  siete,  tiene 
virtud  oculta,  lo  qual  no  solo  prueuan  con  escripturas  di- 
urnas, mas  también  con  humanas,  y  con  otras  congruen- 
cias. Para  lo  primero  traen  aquel  lugar  del  Génesis  capi- 
tulo segundo,  que  dize.  Benedixit  Deus  diei  séptimo,  & 
sauctificauit  illum.  También  dizen  que  son  siete  las  virtu- 
des, y  siete  los  vicios:  Los  dones  del  Spiritu  sancto  siete. 
Los  articuios  de  Nuestra  Sancta  fee,  que  conuienen  a  la  di- 
uinidad  siete,  y  los  de  la  Sancta  humanidad  otros  siete. 
Para  lo  segundo  traen  lo  del  poeta 

Oler  q ;  quater  q ,  beati.       Y 
Namte  iam  séptima  portal 
Ómnibus  errantes  tenis  k  fluctibus  cestas. 

Demás  destas  authoridades  muestran  la  fuerza  del  nu- 
mero siete  con  muchas  congruencias,  porque  si  bien  se 
considera  se  ve  claro,  que  en  cada  siete  años  se  muda  la 
edad  de  el  hombre,  el  primer  septenario  es  infante,  el  se- 
gundo muchacho ,  el  tercero  adolescente,  yelquartojo- 
uen.  Los  planetas  que  gouiernan  el  mundo  son  siete.  Las 
enfermedades  se  terminan  el  dia  7.  La  Luna  se  configura 
con  A.  sietes  y  el  mes  se  compone  de  semanas  que  consta 
de.  7.  días  ,  las  cabrillas  son.  7.  en  la  vrsa  se  numeran  7. 


—  276  — 

estrellas  ,  y  siete  son  las  verguías.  Y  si  boluemos  a  el  hom- 
bre ,  conosceremos  que  siendo  recien  nascido,  no  despide 
el  ombligo  hasta  pasados  sietp  dias.  Y  después  de  dos  vezes 
siete,  puede  bien  voluer  los  ojos  a  la  claridad  de  la  luz. 
Después  del  mes  séptimo  ,  comienzan  a  nascer  los  dientes. 

Y  passados  dos  vezes  siete  meses  ,  se  sienta  el  infante  sin 
miedo  de  caer.  Después  de  tres  vezes  siete  habla;  y  hasta 
passados  quatro  vezes  siete  meses  .  no  anda  firmemente  ,  y 
en  cinco  vezes  siete  se  a  de  priuar  de  el  pecho.  El  año  sép- 
timo ,  comienza  a  mudar  los  dientes,  naciéndole  otros  fir- 
mes, para  deshazer  el  alimento  solido.  Y  el  propio  año 
séptimo,  habla  ¡a  y  pronuncia  con  distinción  qualquier 
vocablo.  De  adonde  vinieron  los  antiguos  a  dezir  que  las 
letras  vocales  eran  siete:  aunque  los  latinos  solas  tenemos 
cinco.  Passados  dos  vezes  siete  años  nascen  las  barbas  y 
se  mueue  la  virtud  generatiua  en  los  varones  y  en  las  mu- 
geres  viene  la  purgación  menstrua.  Muy  rescibido  esta  en- 
tre la  gente  vulgar  .  que  siete  vezes  nueue  años,  que  ha- 
zen  sesenta  y  tres  alteran  tanto  al  hombre  que  o  muere 
aquel  año .  o  padeze  alguna  peligrosa  enfermedad ;  de  don- 
de vinieron  a  llamar  e^te  año  critico.  Auerroes  dize  que  si 
a  este  numero  se  juntan  otros  siete  años,  estara  entera  la 
edad  del  hombre;  Y  assi  enseña  que  la  edad  común  del 
hombre  es  diez  vezes  siete  años. 

Todo  lo  dicho  que  es  colegido  de  muy  diuersos  autores 
traen  los  Arismeticos ,  para  prouar  la  dignidad  de  el  nu- 
mero siete.  Por  lo  qual  dizen  que  si  el  Infante  nasce  en  el 
séptimo  es  vital ,  y  natural  el  parto  ;  pero  que  si  nasce  en 
el  octauo  no  es  vital. 

Los  Legistas  principalmente  ,  Cuyacio  ,  en  sus  interpre- 
taciones ,  dize.  El  infante  vital  es,  si  nasce  en  el  séptimo, 

Y  si  en  el  octauo  mortal ,  porque  el  numero  de  ocho  tiene 
cierta  antipatía  con  la  vida  ,  y  el  séptimo  simpatía.  De 
suerte  que  dizen  ser  naturaleza  oculta  ,  y  contrariedad  ,  la 
que  tiene  el  8.  mes,  con  la  vida. 

Las  razones  que  hasta  aquí  se  han  propuesto  assi  de  los 
A-trologos,  como  de  los  Arismeticos  ,  no  dan  demostra- 
ción alguna,  scientifica  ni  que  satisfaga  el  entendimiento 
acerca  "de  el  parto  natural  antes  todo  lo  que  dizen  parece 
ridiculo.  Por  lo  qual  se  a  de  buscar  la  razón  Philosophica, 
y  que  combenga  mas  con  la  doctrina  de  Hipócrates. 

Afirman  .  pues,  todos  los  Médicos  ,  y  Philosophos  sin 
discrepar  alguno  ,  que  el  séptimo  ,  el  noueno  ,  y  décimo 
mes,  son  vitales,  y  dudan ,  si  puede  auer  otros  meses, 
vitales ,  para  el  parto.  Causales  esta  confussion  ,  y  duda 
aquel  lugar  de  Hipócrates  en  el  libro  de  alimento,  que  dize 
tratando  del  termino  del  parto.  Est  k  non  est.  Conuiene 


—  277  — 

pues  para  la  claridad  y  intelligencia  de  esta  duda,  y  de  el 
Refrán,  traer  las  razones  que  los  mas  graues  autores,  nos 
dan  ,  de  cada  mes  de  el  preñado  ,  y  parto,  y  sus  opiniones, 
porque  de  ellas  resultara  después  ,  mas  limpia  y  pura  la 
verdad  de  el  caso. 

Comenzando  por  la  authoridad,  del  Philosopho  es  bien 
se  aduierta  ,  que  en  el  libro  séptimo  de  la  historia  de  los 
Animales,  no  admite,  este  gran  varón  por  legitimo,  ni  na- 
tural parto  alguno  que  suceda  antes  del  séptimo  mes,  ni 
después  de  cumplido  el  dezimo.  Pero  otros  autores  ay, 
asaz,  graues,  que  dizen  auer  visto  partos  vitales  al  quinto 
mes  y  aun  antes.  Y  Plinio  en  el  libro  séptimo  de  la  natural 
historia,  capitulo  quinto,  dize,  que  Vestilia  muger  de 
Cayo  Herdico  parió  su  hijo,  Suilo  Rufo  ,  en  el  onzeno  mes. 
Y  Aulogelio  refiere  de  sentencia  de  Yarron  que  el  parto 
puede  ser  legitimo  en  el  onzeno  mes.  Y  por  esta  causa  di- 
zen ,  que  Diuo  Adriano,  sentencio  por  legitimo  parto,  el 
de  cierta  muger  que  parió  en  el  onzeno.  También  ay  quien 
escriua  de  parescer  de  Homero  ,  que  cierta  moza  parió  el 
dozeno  mes,  vn  hijo  que  en  ella  engendro  ÍNeptuno.  Pero 
mas  de  admirares,  lo  que  dize  Plinio,  en  el  lugar  citado, 
del  pretor  Papirio:  el  qual  sentencio,  y  dio  la  ¡'ossession 
de  cierta  herencia,  a  un  manzebo  ,  del  qual  auia  estado 
preñada,  su  madre  treze  meses.  Mas  aunque  ay  quien  ten- 
ga estos  tales  partos  por  naturales,  los  mas  doctos  en  esta 
materia,  los  repugnan  ,  y  tiene:)  por  ilegitimo  heredero, 
al  que  nasce  después  del  dezimo  mes.  De  este  proprio  pare- 
cer fue  el  Rey  don  Alonso  en  la  ley  quarta,  titulo  veynte  y 
quatro  ,  parada  quarta,  diziendo.  Mas  si  la  nascencia  de 
la  criatura  tañe  vn  dio.  del  onzeno ,  después  de  la  muerte 
■del  padre  ,  non  deue  ser  contado  por  su  fijo.  Esta  confus- 
sion ,  y  diuersos  paresceres,  de  doctísimos  ombres,  nasze 
de  que  el  gran  Hipócrates,  (a  quien  todos  procuran  seguir) 
pareze  que  se  eoníradize  en  algunos  lugares,  acerca  de 
esto.  Porque  en  el  libro,  de  natura  pueri ,  dize,  que  el  ter- 
mino mas  largo  del  parto  ,  no  puede  pasar  de  diez  meses, 
v  que  si  al_runas  mugeres  ,  afirman  que  están  preñadas 
mas  tiempo,  se  engañan,  en  su  cuenta.  Y  en  el  libro  de 
Septimestri  &.  Octimestri  parta,  se  alarga  mas,  diziendo, 
que  se  puede  dilatar  el  parto  hasta  el  onzeno  mes ,  quando 
están  preñadas  siete  quadragenarios.  A  esta  sentencia  se 
allega  la  de  Aristóteles  séptimo  de  historia  animalium  ca- 
pitulo quarto  ,  quando  dize.  Y  algunas  llegan  al  vndecimo. 
Esta  variedad  de  lugares  a  hecho  a  los  jurisconsultos  ,  ser 
en  sus  paresceres,  varios,  y  discrepantes.  Pero  si  bien  se 
aduierte,  cognoszeremos  que  los  lugares  de  Hipócrates,  y 
•el  del  Philosopho ,  aqui  alegados  hazen  poca  o  ninguna  re- 


—  278  — 

pugnan  cía:  y  que  lo  que  estos  insignes  varones  quieren  se 
tenga  por  cierto  es  .  que  el  parto  natural  no  puede  pasar 
los  limites  del  décimo  mes  ,  asi  por  la  penuria  del  susten- 
to ,  que  en  aquel  tiempo  ,  el  infante  padesce  ,  como  por  la 
estrechura  del  lugar ,  que  ya  entonzes  ,  por  su  grandeza, 
tiene.  Y  si  alguna  vez  pasa  del  décimo  mes  ,  son  solos  ,  dos 
o  tres  dias  ,  y  no  mas.  Y  asi  se  a  de  entender  Aristóteles  en 
el  lugar  citado;  quando  dize.  Xonnulhe  etiam  vndecimum 
atingunt.  Y  Hipócrates  en  los  lugares  dichos. 

A  lo  que  Aulo  Gelio  en  el  tercero  de  sus  noches  atticas 
capitulo  treze  ,  y  Plinio  séptimo  de  historia  animalium  ca- 
pitulo quinto  ,  y  otros  autores  dizen,  de  partos,  que  an 
subcedido,  onzeno  mes,  y  dozeno  ,  y  trezeno ,  se  a  de  res- 
ponder que  son  partos  mostruosos  ,  y  que  no  se  an  de  con- 
tar por  naturales,  ni  legítimos.  Y  desta  suerte  sean  de 
conformar  los  lugares  de^  Hipócrates,  y  Aristóteles  ,  y  te- 
ner por  incierto  lo  que  los  demás  dizen,  y  por  certissimo, 
que  bien  quenta  la  madre,  mejor  cuenta  el  infante.  Para 
mayor  claridad  de  la  verdad  propuesta  se  aduierta,  que 
todas  las  mudanzas  que  en  este  mundo  inferior  subceden. 
se  causan  de  los  cuerpos  celestes  ,  principalmente ,  de  la 
influencia  del  Sol ,  y  de  la  luna.  La  luna,  por  apartarse  ,  o 
acercarse  a  el  sol,  haze  quatro  principales  mudanzas  ,  qué 
son  conjunción  .  oposición  y  los  dos  quartos  entre  la  vna„ 
y  la  otra.  El  sol  en  el  curso  de  vn  año ,  subiendo  hasta  el 
trópico  de  cancro,  y  vaxando  hasta  el  de  Capricornio,  por 
el  zodiaco,  visitando  los  doze  signos ,  haze  otras  quatro  in- 
signes mudanzas .  enfriando ,  o  calentando  el  ayre ;  que 
son  Inuierno,  Estio,  Yerano,  y  Otoño,  que  cada  vno  des- 
tos  tiempos  consta  de  tres  meses.  Dize  pues  ,  Galeno ,  y  Hi- 
pócrates ,  que  las  mudanzas  breues.  en  estos  inferiores, 
son  causadas  de  la  luna:  y  assi  las  enfermedades  agudas. 
se  terminan  .  en  1  í.  dias  .  que  es  la  distancia  que  ay  desde 
la  luna  nueua,  hasta  la  llena  y  las  mas  agudas  en  7.  que 
es  vn  quarto  de  luna.  Pero  si  son  las  mudanzas  largas 
(dizen)  se  atribuyen  al  Sol,  que  las  haze  como  diximos, 
apartándose,  o  acercandosse.  a  nuestro  Zenit.  Y  assi  las 
enfermedadas  largas,  se  terminan,  por  el  Sol,  como  son 
las  quartanas,  que  suelen  durar,  medio  año,  o  vno,  y 
mas.  Y  otras  enfermedades  .  que  dan  el  inuierno,  y  no  se 
mitiguan,  hasta  el  verano  ,  o  por  el  contrario  si  dan  el  es- 
tio. se  fenecen  el  inuierno.  De  suerte  que  7.  dias  de  la  luna, 
en  las  enfermedades  breues,  corresponden  a  tres  meses, 
en  las  largas  que  el  Sol  juzga.  Dizen  pues  estos  insignes 
autores  que  el  tiempo  del  preñado  es  vna  enfermedad  lar- 
ga .  y  que  se  termina  por  el  Sol ,  y  por  la  luna  ,  pero  prin- 
cipalmente ,  por  el  Sol ,  y  que  assi  como  en  las  enfermeda- 


—  279  — 

des  se  consideran  meses,  y  quadragenarios  :  assi  también 
se  a  do  considerar  para  el  parto.  Entendido  lo  dicho  que  es 
preludio  para  lo  demás,  se  ira  dando  la  razón  ,  del  parto 
de  cada  mes ,  comenzando  por  el  septeno.  .-y 

En  el  séptimo  mes  suele  naszer  ,  el  infante ,  por  alguna  7  - 
causa  esterna,  como  cayda,  o  enfermedad  ,  de  su  madre. 
Los  mas  de  los  que  naszen  por  estas  causas  ,  se  mueren; 
por  no  ser  naturales ,  y  si  alguno  escapa ,  siempre  vine  en- 
fermo, o  es  casi  enano.  Otros  naszen  perfectamente  madu- 
ros ,  y  por  fuerza  de  naturaleza ,  los*  quales  son  tan  robus- 
tos, como  los  que  nascen  en  el  noueno.  Estos  tales  ,  son  ro- 
bustos (dize  ,  Hipócrates  .  en  el  libro  de  carnibus}  porque 
nascen  a  la  mitad  de  el  año  ,  y  algo  mas  ,  que  es  a  los  cien- 
to, y  ochenta  y  2.  dias.  De  suerte  que  toman  2.  dias  de  el  7. 
mes.  De  adonde  se  ve  claro  ,  que  el  juyzio  de  tales  partos, 
es  causado  ,  por  la  mudanza  del  Sol ,  como  antes  deziamos, 
y  asi  viuen  estos:  principalmente  si  quando  llega  esta  mu- 
danza, es  ya  el  infante  tan  fuerte,  que  pueda  sufrir  el 
trabajo  del  parto.  Y  si  es  hijo  de  padres  robustos,  y  engen- 
drado en  el  plenilunio.  Homo  enseña  Plinio  en  el  libro  sép- 
timo de  historia  animalinm  capitulo  quinto  ,  tratando  de 
aquellos  dos  Cossos  curbulones  ,  hijos  de  Vestilia  ,  nascidos 
al  séptimo  mes.  w 

En  el  octauo  mes  suele  nascer  también  ,  el  infante  pero  P 
no  es  tenido  el  tal  parto  por  vital,  antes  los  raa^  graues 
autores  dizen  que  es  imposible  viuir.  El  buen  viejo  Hipó- 
crates, en  el  libro  de  alimento  dixo  ;  el  parto  que  subcede 
a  los  ducientos  y  quarenta  dias  ,  est ,  &:  non  est ,  adonde  sig- 
nifico ,  que  en  el  octauo  mes  suele  auer  parto,  pero  que 
muere  la  criatura  luego.  Y  en  el  libro  de  septimestri  k  oc- 
timestri  partu,  lo  afirma  mili  vezes.  Y  en  el  libro  de  carni- 
ous  dizc.  que  no  tiene  ,  razón  alguna  ,  para  poder  viuir  :  lo 
qual  confirma  Galeno  en  el  sexto  de  los  populares.  Pero 
qual  sea  la  razón  porque  los  que  naszen  en  el  octauo  mes, 
no  viuan  ,  tiene  mucha  dificultad.  Para  lo  qual ,  dexando 
la  que  los  Astrólogos,  y  Aristhmeticos,  dan,  siguiremos 
laque  Hipócrates,  en  el  libro  de  septimestri  partu  trae. 
Dize  pues  Hipócrates,  que  el  quadragenario  que  corres- 
ponde con  el  octauo  mes  del  preñado  ,  es  aquel ,  en  que  el 
infante  enferma.  De  suerte  que  por  este  lugar  enseña ,  que 
en  el  primer  quadragenario  después  de  su  concepción  ,  y 
en  el  sexto  que  es  el  del  octauo  mes,  esta  enfermo  el  in- 
fante ,  en  el  vtero.  Pues  como  para  nascer  sea  necessario 
gran  vigor,  y  no  le  tenga  en  aquel  tiempo  la  criatura,  por 
su  enfermedad,  juntase  el  trabajo  de  el  parto,  y  el  de  el 
mal,  y  asi  muere  poco  después  de  auer  nascido.  Con  esta 
razón  dan  los  escriptores  otra,  diziendo,  que  como  el  par- 


—  280  — 

to  sea  ,  crisis  y  esta  si  se  mueue  en  el  sexto  dia,  sea  seme- 
jante a  un  Rey  tirano:  assi  el  parto  que  en  el  sexto  qua- 
dragenario  se  terminare,  no  sera  bueno  su  juyzio,  antes 
perezera  el  infante.  De  este  parescer  de  Hipócrates  ,  fue 
también  Auizena  ,  y  Alberto  Magno,  y  Pedro  de  Apono 
conciliador,  en  el  comento  quarenta,  section  decima  de 
los  problemas.  Aunque  el  docto  Lemosio  .  en  el  comento 
sobre  el  libro  tercio  de  natural  i  bus  facultatibus  de  (¡aleño  . 
no  da  fee  a  las  authoridades  de  tan  insignes  varones  .  an- 
tes sigue  a  Aristotelos.que  en  el  libro  séptimo  ,  de  la  histo- 
ria de  los  anímales,  enseña  ,  que  las  mugeresde  ,  Egipto, 
algunas  paren  el  octauo  mes,  y  viue  la  criatura,  por  la 
dulcura  y  faecundidad  ,  del  agua  del  Nilo  ,  y  el  temple  be- 
nigno .  ríe  la  tierra,  y  en  el  quarío  de  la  generación  de  los 
animales  .  afrirrna  otra  vez  el  Philosopho  ,  que  si  nasciere, 
el  infante  el  octauo  mes,  puede  ser  vital.  Dize,  pues  ,  Le- 
mosio, que  puede  auer  en  España,  parte  alguna  de  tan 
loable  temple  ,  y  tan  fértil  como  Egipto  ,  y  ser  en  aquella 
parte  .  el  parto  del  octauo  mes  vital. 

A  todos  estos  ¡ue  dizen,  que  el  parto  del  octauo  mes  ,  a 
silo  algunas  vezes  vital ,  se  responde  breuisimamente,  con 
el  autoridad  de  Hipócrates  ,  que  en  los  lugares  citados  dize, 
que  las  mugeres,  que  entienden,  auer  parido  en  tal  mes 
viuiendo  el  infante,  se  engañan  en  la  quenta  de  los  dias. 
Porque  es  diñcil  de  sauer  ,  que  dia  sea  el  de  la  concepción. 
Y  asi  siempre  se  a  de  ir  en  casos  tales,  con  nuestro  refrán. 
en  la  memoria  ,  que  por  bien  que  cuenta  la  madre  quenta 
mejor  el  infante. 

Avnque  es  verdad  que  ay  otros  meses  en  que  el  parto  es 
natural,  en  ninguno  lo  es  tanto ,  como  en  el  noueno.  Por- 
que en  el  septeno  es  natural  el  parto  por  razón  del  tiempo, 
solamente,  mas  en  el  ncueno ,  y  hasta  los  diez  dias  del  de- 
zimo ,  es  natural  por  razón  del  tiempo,  y  por  la  matura- 
ción ,  que  ya  entonces  esta  muy  perfecta  ,  por  razón  del 
tiempo.  Porque  como  dize  Hipócrates  ,  en  el  libro  de  ali- 
mento, y  de  carnibus  .  el  perfecto  parto  a  de  ser  en  la 
quarta  decada,  y  cada  decada  tiene  setenta  dias,  que  to- 
das quatro  juntas  hazen  docientos  y  ochenta  dias  ;  que  son 
nueue  meses  solares  y  diez  dias.  Este  tiempo  es  el  mas  per- 
fecto para  el  parto  ,  por  estar  el  infante  en  tal  tiempo  bien 
maduro,  y  ser  el  numero  de  mas  perfección  de  dias.  Ueste 
parecer  es  todo  el  común  de  los  phylosophos  ,  y  particular- 
mente Macrobio,  libro  primero,  y  Hipócrates  libro  de  car- 
nibus ,  diziendo:  Sale  a  luz  el  infante  el  mes  noueno  ,  y 
mas  diez  dias :  el  qual  es  vital ,  porque  cumplió  el  legitimo 
numero  de  las  hecdomadas, 

En  el  tiempo  de  los  antiguos  ,  frequentissimamente  pa- 


—  281  — 

rian  las  mugeres  robustos  hijos  a  los  diez  meses,  como  se 
lee  de  Salomón  ,  que  en  el  capitulo  séptimo  de  la  sabiduría 
dize:  Diez  meses  estime  en  el  vientre  de  mi  madre.  Theo- 
crito  Idilio  veinte  y  seys  escriue  ,  que  Almena  truxo  a 
Hercules  en  el  vientre  diez  meses ,  como  se  colige  des- 
te  verso. 

Ipsa  qnidem  longos  moisés,  bisquinque;  peregi. 
Plauto  en  la  eistelaria  dize  assi. 

Tum ,  illa  quarn  compra-sserat , 

Décimo  post  mense  ,  ex  aelo  ,  hic  pepcrit  füium. 

Y  el  proprió  Plauto  en  el  Anphitrion  dize. 

Álter  décimo  post  mensc  nascitnr  puer  , 
quam  seminatus,  alter  mensc  séptimo. 

Y  Virgilio  en  la  égloga  quarta. 

Matri  longo,  decem  ,  tulerunt  fastidia  mensos. 
Terencio  dize  en  los  adelphos. 

Virgo  ex  eo. 
Compresa  graui  da  facta  est,  rnensis  hic  décimas  est. 

De  lo  dicho  hasta  aquí  conocerá  el  prudente  ,  que  todos 
los  animales  brutos  tienen  cierto  y  determinado  tiempo, 
desde  el  dia  de  la  concepción,  hasta  el  dia  del  parto,  y 
que  solo  el  hombre,  animal  racional ,  no  le  tiene.  Porque 
d exando  aparte  la  opinión  de  los  que  dizen ,  que  puede  ser 
el  parto  vital  en  el  quinto,  sexto,  octauo,  duodécimo  ,  y 
décimo  tercio  mes  ,  y  aun  en  el  catorzeno.  La  verdad,  y  lo 
que  se  ha  de  tener  por  cierto,  se^un  doctrina  de  Astrólo- 
gos, de  aritméticos  ,  de  philosophos  ,  y  médicos  ,  cuya  di- 
uersidad  de  razones  arriba  se  traxo  es,  que  solo  el  sépti- 
mo .  el  noueno,  el  décimo,  y  hasta  el  principio  del  vndeci- 
mo  son  naturales  meses  para  el  humano  parto. 

Coligese  también  de  lo  dicho ,  y  de  los  diuersos  tiem- 
pos ,  que  ay  en  que  la  madre  pueda  mostrar  la  luz  a  su  in- 
fante, la  resplandeciente  verdad  del  Refrán,  o  aphorismo 
Castellano  ,  que  dize:  Bien  cuenta  la  madre,  mejor  cuenta 
el  infante.  Porque  aquel  será  el  verdadero  día  del  parto, 
en  que  concurren  sus  dias  críticos,  y  la  perfecta  matura- 
ción del  infante  :  lo  qual  todo  ignora  la  madre,  y  assi  nin- 
guna cuenta  que  haga  saldrá  verdadera,  aunque  con  mu- 
cho cuydado  la  cuente .  solo  será  cierta  la  que  el  infante 
hiziere  con  la  perfección  y  vigor  de  sus  miembros,  que 
esta  del  infante  es  la  mejor. 


—  282  — 

Lo  dicho  hasta  aquí  pertenece  a  la  declaración  del  Re- 
frán propuesto.  Y  aunque  ya  está  asaz,  claro,  no  serán 
fuera  de  la  materia  a  el  tocante  las  exposiciones  de  algu- 
nas dudas ,  que  aquí  se  propondrán ;  de  las  quales  es  la  pri- 
mera ,  si  es  verdad,  que  aquella  parte  de  la  muger  que  lla- 
man madre,  ó  vtero  en  que  está  el  infante  el  tiempo  del 
preñado,  es  animal  diferente  de  la  propria  muger,  como 
üxo  Platón.  Y  Areteo  .  y  Alexandro,  y  otras  muchas  per- 
sonas lo  tienen  creydo,  particularmente  mugeres:  las  qua- 
les afirman ,  que  se  les  sube  al  estomago  ,  y  a  la  cabeza ,  y 
a  oirás  partes  del  cuerpo. 

A  esta  primera  duda  responde  Galeno  ,  y  reprehende  a 
todos  los  que  tienen  esta  opinión,  diziendo,  que  el  vtero 
no  es  animal ,  ni  puede  andar  vagando ,  par  el  cuerpo.  Solo 
se  estiende  algo  bázia  arriba,  o  a  los  lados  de  la  parte 
adonde  está  fuertemente  libado,  quando  se  llena  de  algu- 
na maligna  ventosidad,  o  de  otro  humor,  de  adonde  se  le- 
uantan  vapores  acres,  y  mordaces,  y  de  venenosa  quali- 
dad:  los  quales  causan  gran  daño  en  la  parte  adonde  dan 
su  golpe,  haziendo  diuersos  accidentes  en  el  estomago, 
corazón  ,  o  cabeza  ;  y  quando  causan  estos  'accidentes  di- 
zen  las  mugeres,  que  sube  la  madre. 

Puédese  también  dudar  si  es  verdad  ,  que  aya  superfe- 
tacion.  que  es  dezir  ,  si  después  que  la  muger  está  preña- 
da puede  segunda  vez  concebir  otra  criatura  con  la  prime- 
ra, demás  de  la  que  ya  está  concebida  en  la  madre.  A  esta 
segunda  duda  se  responde  .  que  no  ,  y  la  razón  es ,  porque 
al  punto  que  la  muger  concibe  se  le  cierra  ,  y  aprieta  el 
orificio  de  la  madre  tanto  .  que  ni  la  punta  de  vna  aguja 
podría  entrar  dentro.  Conociendo  esta  verdad  el  gran  Hi- 
pócrates ,  dixo  en  vnaphorismo:  La  madre  se  les  cierra  a 
las  que  están  preñadas.  Galeno  en  el  comentario  confirma 
este  parecer,  diciendo  ,  que  la  mas  cierta  señal  para  saber 
si  la  muger  está  preñada  ,  es  que  tenga  la  boca  del  vtero 
cerrada  :  la  qual  prueua  suelen  hazer  la^  comadres  con  el 
dedo,  que  assi  lo  manda  Galeno  en  el  proprio  lugar.  He- 
rophilo  dixo  mas  claro  ,  que  la  punta  de  vna  aguja,  no  po- 
dra entrar  después  que  la  muger  está  preñada ;  siendo  pues 
esto  assi  tan  firme  verdad,  claro  está  ,  que  no  será  possi- 
ble  aver  su  perfetacion,  haziendose  la  muger  preñada  an- 
tes de  parir  .  y  vaziar  el  vtero  de  lo  que  antes  contenia. 

Aqui  será  bien  aduierta  el  desseoso  de  saber,  que  de  los 
animales  que  Dios  crió  solos  ay  dos  ,  que  en  el  tiempo  del 
preñado  vsen  de  la  venus  :  estos  son  la  muger,  y  la  yegua. 
Assi  lo  afirma  el  philosopho  en  la  historia  de  animales  ,  y 
la  esperiencia  lo  muestra.  Lactancioda  la  razón  diziendo, 
que  quiso  Dios  diferenciar  las  mugeres  de  los  demás  ani- 


—  283  — 

males  ,  en  esto  de  poder  vsar  la  venus  estando  preñadas :  I 
porque  los  hombres  repugnando  ellas  en  tal  tiempo,  no 
cometiessen  otros  pecados,  apeteciendo  lo  ageno  .  y  fues-l 
se  causa  de  que  perdiessen  la  Gloria.  Dize  también  ,  que  si' 
la  muger  no  pudiera  pecar  estando  preñada,  no  mereciera 
la  virtud  de  la  pudicicia:  porque  no  es  digno  de  mereci- 
miento alguno  el  que  dexa  de  hazer  aquello  que  no  puede 
hazer. 

Bien  sabia  lulia  hija  de  Augusto  ,  aquella  que  aunque  se 
cansó  nunca  satisfizo  el  libidinoso  desseo,  que  la  muger 
preñada  puede  tratar  con  varón,  pero  no  concebir  segun- 
da vez  estando  ya  llena  la  madre.  Y  assi  por  dar  gusto  a  la 
carne  ,  y  no  tener  hijos  de  otro  alguno ,  mas  que  de  su  ma- 
rido Agripa,  esta  lasciua  hembra  en  sintiéndose  preñada 
hazia  franco  su  cuerpo  a  quantos  del  gusíauan.  Dize  Macro- 
bio tratando  desta  insaciable  bestia ,  que  como  se  admiras- 
sen  los  que  sabian  su  vida,  de  que  todos  los  hijos  que  auia 
parido  se  asimilassen  a  Agripa  su  marido,  les  dixo:  Yo 
nunca  vso  de  otro  piloto  en  mi  ñaue,  hasta  que  la  sien- 
to llena. 

Podríase  también  dudar,  si  quando  la  muger  pare  dos. 
o  tres  hijos,  estos  fueron  engendrados  de  vn  tocamiento 
solo  del  hombre  con  la  muger,  o  de  muchos.  A  esia  duda 
responde  Hipócrates  afirmando,  que  de  vn  tocamiento  solo 
pueden  :  y  prueualo  con  el  exemplo  de  los  perros  ,  los  qua- 
les  de  vna  vez  engendran  muchos.  Otras  dudas  se  pudieran 
traer,  que  el  lector  hallará  en  Galeno. 


Come  niño,  y  criarte  as, 
come  viejo,  y  viuiras. 

REFRAX.  II. 


Admirable  es  la  prouidencia  de  Dios  ,  pues  ya  que  no  hizo 
nuestro  cuerpo  de  naturaleza  impassible  como  los  cielos  ,  a 
como  el  diamante  antes  sugeto*a  mil  alteraciones  ,  proueyó 
remedio  para  ellas.  Compúsonos  de  quatro  elementos,  en 
que  están  el  calor  ,  frió  ,  sequedad  ,  y  humedad,  en  conti- 
nua guerra,  por  ser  qualidades  contrarias,  mas  como  el 
calor  es  de  mayor  actiuidad  dissipa  la  sustancia  de  los 
cuerpos,  venciendo  y  consumiendo  lo  frío,  lo  húmido,  y 
lo  seco,  y  aun  el  proprio  se  desuanece  á  si ,  deshaziendo  el 
cuerpo  en  que  se  sugeta.  Lo  que  consume  el  calor  de  el 


—  284  — 

elemento  de  el  agua,  restaura  el  hombre  con  la  beuida, 
según  enseña  Galeno ,  y  lo  que  también  deshaze  del  ele- 
mento del  ayre,  y  fuego  restaura  con  la  respiración,  y 
con  el  mouimiento  de  los  pulsos:  mas  lo  que  dissipa  de  las 
partes  mas  solidas  y  secas,  que  corresponden  con  la  tierra, 
esto  no  se  puede  restaurar,  sino  solo  con  comida.  Esla  dis- 
posición, o  miseria  ningún  cuerpo  compuesto  de  la  tierra, 
ayre ,  fuego ,  y  agua  la  puede  euitar.  Mas  el  hombre  con 
su  prudencia  puede  buscar  saludables  ayres  ,  para  la  res- 
tauración de  los  espíritus,  que  cada  diase  pierden  ,  y  de- 
licadas beuidas,  para  conseruar  lo  húmido,  y  manjares 
conuenienles  a  su  natural ,  para  las  partes  solidas.  Es  tan 
necessaria  la  restauración  de  las  partes  dichas,  como  la 
vida:  y  assi  la  propria  naturaleza  nos  dio  respiración,  y 
nos  dio  sed,  porque  beuiessemos,  y  hambre  ,  porque  co- 
miessemos,  que  sin  qualquiera  cosa  destas  ,  ni  el  niño  se 
criara,  ni  el  viejo  viuiera. 

Trata  pues  nuestro  Refrán  solo  de  la  comida,  dexando 
la  de  la  beuida.  y  respiración  ;  y  assi  para  dárnoslo  a  en- 
tender ,  con  palabras  sentenciosas  dice  :  Come  niño  y 
criarte  as  ,  come  viejo  y  viuirás. 

Pero  hase  de  adueríir  ,  que  aunque  este  Refrán  dize. 
que  el  niño,  y  el  viejo  coman,  assi  para  criarse  el  vno, 
como  para  v.iuir  el  otro ,  que  también  se  á  de  entender  de 
las  demás  edades  :  las  quales  tienen  la  propria  necessidad, 
que  el  niño  ,  y  el  viejo  :  pero  los  dichos  que  son  sentencias, 
tanto  son  mas  de  estima,  quanlo  mas  breues  ,  y  quanto 
mas  vsan  de  contrariedades,  por  la  qual  razón  solo  nom- 
bra esta  sentencia  la  primera  y  vltima  edad. 

Aduiertase  también,  que  no  porque  dize  ,  que  el  niño, 
y  viejo  coman  han  de  vsar  de  los  manjares  en  excesiua 
quantidad,  ni  de  mala  qualidad,  ni  que  se  coman  fuera  de 
conueniente  ocasión,  ni  mal  aderezados:  porque  pecando 
en  qualquiera  destas  quatro  cosas,  se  conuierte  en  ponzo- 
ña el  alimento.  Atento  a  lo  qual  será  justo,  declarando  el 
Refrán  escriuir  breuemente  la  educación  de  los  niños,  y  el 
regimiento  de  los  viejos.  , 

Assi  como  el  infante  nace  (dize  Galeno  ,  y  Auicena)  se 
han  de  esparcir  en  su  tierno  cuerpecillo  vnos  poluos  de  sal, 
para  que  se  le  endurezca  encuero  ,  y  le  sirua  esta  dureza 
de  defensa  contra  las  injurias  externas:  y  antes  que  mame 
dizen  l'is  proprios  autores,  con  Paulo,  se  le  ha  de  dar 
miel ,  para  que  la  coma  lamiendo:  y  luego  se  aduierla  si 
ia  que  le  engendró  y  parió  está  sana,  o  no:  porque  si  goza 
de  salud  ,  será  sin  comparación  muy  mejor,  y  mas  natural 
a  cada  criatura  la  leche  de  su  propria  madre  ,  que  la  pere- 
grina y  estraña;  pues  lo  proprio  de  que  se  sustentaua  en  el 


—  285  — 

vientre  mudado  en  dulce  y  blanco  licor,  es  la  leche;  la 
qual  se  haze  de  la  sangre  que  yua  antes  al  vtero  ,  cozida, 
y  alterada  en  los  pechos.  Y  si  su  propria  madre  no  goza  de 
salud  para  criarla,  se  buscará  ama,  cuya  edad  sea  de  vein- 
te y  cinco  años  ,  y  qne  no  exceda  de  treinta  y  cinco  :  por- 
que esta  es  la  mas  perfecta.  La  compostura  de  su  cuerpo 
se  aduierta  mucho  ,  y  el  color ,  el  qual  sea  de  rosa  ,  el  cue- 
llo fuerte  ,  y  el  pecho  ancho ,  no  sea  gruessa  ,  ni  flaca ,  an- 
tes tenga  el  medio  en l re  estos  dos  estreñios,  las  tetas  no 
sean  grandes  .  ni  floxas  ,  ni  duras  ,  la  leche  que  dellas  des- 
tilare sea  en  moderada  cantidad,  experiméntese  su  quali- 
dad  con  la  vista  ,  con  el  gusto ,  y  con  el  olfato  :  porque  ha 
de  ser  al  olfato ,  y  gusto  suaue  ,  a  la  vista  blanquissima  ,  y 
que  tenga  cierta ygualdad  en  sus  partes,  digo,  que  no  sean 
vnas  gruessas,  y  otras  tenues,  antes  guarde  cierto  medio 
en  todas  ellas.  Esto  se  conoce  echando  vna  gota  sobre  la 
vña  ,  o  sobre  vidro  :  porque  si  fuere  muy  tenue  correrá  con 
facilidad  ,  y  si  gruessa  se  pegará. 

Demás  de  lo  dicho  conuicne  que  el  alma  sea  de  loables 
costumbres  bien  acondicionada,  risueña  ,  que  con  dificul- 
tad se  dexe  lleuar  de  las  passiones  del  animo ,  que  son  tris- 
teza, ira  ,  y  temor,  y  otras:  y  si  fuere  possible  no  á  de 
tratar  de  madona  Venus  ,  según  nos  enseña  Galeno  :  por- 
que de  tal  acto  los  meses  se  prouocan  ,  y  la  leche  adquiere 
mala  qualidad,  y  pierde  el  buen  color. 

Alimentaráse  el  ama  con  comidas  de  buena  qualidad, 
como  es  el  carnero  Español ,  gallina  ,  cabrito  ,  perdiz, 
gueuos  frescos ,  passas  ,  y  pezes  de  claras  y  corrientes 
aguas,  y  otros  desta  qualidad.  Y  coma  aquella  quantidad 
que  no  le  cause  indigestión  ,  y  a  hora  que  comience  a  sen- 
tir hambre  ;  esta  es  aduertencia  de  Galeno  en  el  lugar  arri- 
ba alegado.  Y  yo  también  lo  aduierto  aqui :  porque  é  visto 
ama  que  procura  comerse  (el  tiempo  que  cria)  no  solo  lo 
conueniente  ,  mas  lleuarse  en  el  estomago  la  hazienda  de 
los  señores  de  casa ,  porque  piensan  todos  que  si  comen 
mucho  tendrán  mas,  y  mejor  leche,  estando  la  razón  ,  y 
experiencia  en  contrario. 

Galeno  en  el  lugar  citado  aduierte  también  que  sea  la 
beuida  del  ama  moderada,  y  en  buena  ocasión,  quando 
coma.  Yo  tengo  por  cierto,  que  si  fuera  conueniente  el  he- 
uer  vino  ,  que  Galeno  lo  dixera.  Y  también  entiendo  ,  que 
beuer  con  mucba  moderación  tantico  bueno  muy  aguado, 
no  será  inconueniente  ;  pero  que  le  seria  muy  grande  ser 
el  ama  desconcertada  en  beuerlo.  Este  es  el  parecer  de 
Moschion  tratando  desta  materia.  Conuicne  demás  de  lo 
dicho,  para  que  la  leche  sea  conueniente,  que  el  ama 
se  exercite  y  trabaje  con  moderación  ,  particularmente 


—  286  — 

de  la  cintura  arriba,  como  es  aspando,  hilando,  o  mas- 
sando. 

uniendo  el  ama,  y  la  leche  las  condiciones  dichas,  se 
concederá  el  pecho  a  la  criatura,  no  inaduertidamente  a 
todas  horas,  antes  se  tendrá  estremo  cuydado,  en  que  no 
carguen  el  estomago  del  recien  nacido,  y  que  no  se  le  dé 
nía  vez,  sin  que  la  de  antes  esté  digerida  :  lo  qual  se  cono- 
cerá en  que  aura  passado  conueniente  tiempo,  y  en  que  el 
estomago,  y  yjadas  del  niño  están  encogidas,  y  en  que 
abre  la  boquilla  vo\tezando,  y  meneando  los  labios  a  me- 
nudo. Paulo  en  el  libro  primero,  capitulo  quinto  dize ,  que 
solas  dos  ,  o  tres  vezes  en  el  dia  se  les  ha  de  dar  el  pecho. 

Acerca  de  quanto  tiempo  ayan  de  mamar  los  niños,  dize 
Moschion,  que  sea  año  y  medio,  o  dos  años,  uniendo 
dientes  suficientes  para  comer  el  manjar  solido.  Paulo  en 
el  lugar  citado  ,  es  de  parecer,  que  sean  dos  años.  Y  Aui- 
cena  le  sigue, 

Aduiertan  también  las  amas,  que  crian,  que  solos  ay 
tres  remedios  con  que  mitigar  los  llantos  de  los  niños,  que 
son  entrarles  el  pezón  del  pecho  en  la  boca ,  cantarles  sua- 
uemente,  y  mouerlos  en  la  cuna ,  o  en  los  brazos:  con  los 
quales  remedios  (dize  Galeno)  se  aplacan  las  pesadumbres 
de  los  inocentes  niños. 

Tiniendo  pues  ya  la  criatura  firmes  dientes,  y  la  edad 
dicha  ,  comenzará  a  comer  el  manjar  proprio ,  para  que  se 
crien  los  niños  ,  que  es  el  húmido.  Assi  lo  dixo  el  gran  Hi- 
pocrates  .  en  aquel  aphorismo  tan  sabido  de  todos,  por  es- 
tas palabras:  La  comida  humida  conuiene  a  los  que  tienen 
calentura,  principalmente  a  los  niños.  Y  Galeno  en  el  pri- 
mero de  la  conseruacion  de  la  salud  dize  lo  proprio:  para 
este  proposito  son  excelentes  las  sopas  que  se  hazen  del 
caldo  de  la  olla  de  carne  .  y  la  carne  de  borrego  de  vn 
año  ,  de  cabrito  ,  de  polla ,  pollo  ,  y  ternera  son  acomoda- 
da^, y  de  las  frutas  las  vuas  .  y  los  higos.  Comerá  el  niño 
muchas  vezes  al  dia.  y  cada  vez  poco:  porque  su  estoma- 
go no  puede  sufrir  mocho  de  vna  vez.  La  ocasión  mejor 
para  darles  de  comer,  es  quando  comienzan  a  sentir  ham- 
bre: porque  los  que  crecen  tienen  valiente  el  calor  natu- 
ral, y  si  con  presteza  no  son  ayudados  con  la  comida  en- 
fermarán .  y  se  les  consumirá  el  cuerpo.  Esta  es  la  razón 
porque  dize  Hipócrates,  que  con  mucha  dificultad  sufren 
los  niños  el  ayuno,  y  la  santa  madre  Yglesia  no  les  obli- 
ga a  el. 

Comiendo  pues  los  niños  desde  su  natiuidad  por  el  or- 
den, que  hasta  aqui  está  dicho  tendrán  salud,  y  saliendo 
del ,  o  no  se  gozarán  ,  o  les  asaltaran  mil  enfermedades.  De 
adonde  entenderemos  que  la  primera  parte  deste  Refrán 


—  287  — 

se  dize  de  la  comida  de  los  niños  proporcionada  en  justa 
qualidad,  quantidad,  ocasión,  y  modo,  y  no  de  comida 
demasiada,  como  algunos  afirman. 

La  segunda  parte  nos  dize:  Come  viejo,  y  viuirás.  Esta 
comida  del  viejo,  que  dize  la  sentencia  ,  para  que  viiia.  y 
se  conserue  la  cansada  vejez,  no  ha  de  ser  a  carga  cerrada, 
sin  consideración  ,  antes  por  estar  muy  sugeta  a  enferme- 
dades se  aduierta ,  que  la  comida  del  viejo  conuiene  que 
sea  calida  y  húmida:  porque  aunque  la  vejez  es  fria,  y 
seca  ,  naturalmente  por  ser  tenida  por  enfermedad,  se  ha 
de  corregir  con  sus  contrarios:  de  suerte  que  podra  comer 
los  manjares  de  las  quahdades  dichas  ,  y  que  sean  fáciles 
de  digerir  ,  y  crien  sangre.  Estos  son  yemas  frescas  ,  carne 
de  polla  muy  tierna,  y  de  pollo  ,  los  perdigones,  palomi- 
nos, gazapos  ,  paxarillos  ,  y  carnero  nueuo.  Auicena  es  de 
parecer,  que  los  viejos  coman  cadadia  vna  poca  de  leche 
de  cabras  con  miel ,  si  el  vientre  no  se  hincha  con  ella  ,  ni 
duele  la  cabeza  ,  porque  la  leche  con  gran  facilidad  se  con- 
uierte  en  sustancia.  Y  Galeno  dize  ,  que  conoció  vn  labra- 
dor de  edad  de  cien  años,  que  solo  comia  leche  de  cabras, 
y  pan.  También  cosas  de  azúcar  son  buenas  ,  y  queso  fres- 
co con  miel  en  el  principio  de  la  comida  :  porque  (según  Ga- 
leno^; ablanda  el  vientre  :  passas  ,  dátiles,  higos  frescos,  y 
passados  les  serán  prouechosos :  mas  lo  que  se  lleua  la  gala, 
y  lo  que  haze  que  se  tarde  mas  la  senectud  son  los  piñones: 
porque  son  templados,  crian  buena  sangre,  y  consumen 
la  que  ay  mala.  Para  que  no  ofendan  el  estomago  se  han 
de  echar  doze  horas  antes  de  comerlos  en  infusión  de  agua 
tibia.  Puédese  tomar  vna  onza  dellos  al  principio  de  la  eo- 
mida.  Dizen  algunos  escriuiendo  desta  materia  ,  que  es 
bueno  también  para  la  conseruacion  vsar  del  zumo  del 
palo  dulce  :  porque  ningún  simple  ay  mas  semejante  al  ca- 
lor natural  del  hombre. 

La  qualidad  de  lo  que  se  hade  comer,  es  laque  esta 
dicha  :  pero  esta  es  de  poca  importancia  si  la  quantidad  no 
es  la  que  deue :  y  assi  se  le  dará  al  estomago  lo  que  con  fa- 
cilidad pueda  cozer ,  cuya  medida  será  el  sentido  del  pro- 
pino estomago  .  de  suerte  que  no  se  agraue.  Esta  es  doctri- 
na de  Hipócrates  maestro  de  la  medicina.  En  quanto  al 
modo  de  comer  dize  Galeno  ,  que  se  han  de  tratar  los  vie- 
jos como  los  conualescientes:  y  porque  los  que  conualecen 
tienen  necessidad  para  la  restauración  de  las  fuerzas  de 
mucha  comida;  la  qual  no  puede  por  su  flaqueza  sufrir  el 
estomago,  se  les  ha  de  partir  el  manjar  dándoles  poco  y 
muchas  vezes.  Este  modo  tendrán  también  los  señores  vie- 
jos ,  los  quales  me  parece  con  Galeno ,  que  coman  tres  ve- 
zes en  cada  vn  dia ,  y  cada  vez  poco.  Será  la  ora  conuenien- 


f 


—  288  — 

te  aquella  en  que  comenzaren  a  sentir  necessidad ,  o  ham- 
bre: porque  comer  antes  causa  flemas,  y  sufrirla,  debilita 
las  fuerzas  ,  y  llena  el  estomago  de  malos  humores. 

Ase  de  tener  también  gran  cuydado  en  el  orden  de  los 
manjares  :  porque  si  el  vientre  es  duro,  y  rebelde  darán  al 
principio  de  la  mesa  manjar  que  ablande  ,  y  si  fuere  blan- 
do concederán  algo  abstringente,  que  comiendo  por  el  or- 
den dicho,  será  verissima  la  segunda  parte  del  Refrán,  y 
viuirá  el  viejo  felicemente;  pero  excediendo  en  algo  de  lo 
dicho,  ni  el  niño  se  criará  ,  ni  el  viejo  se  conseruará. 


Si  quies  que  tu  hijo  crezca 
lauale  los  pies,  y  rápale  la  cabeza. 

REFRÁN.  III. 

1  res  géneros  ay  de  bienes  (dize  el  phüosopho  en  los  etíli- 
cos, y  rethoricos)  que  hazen  en  esta  vida  el  hombre  bien- 
auenturado ,  y  felice.  Estos  son  los  bienes  del  alma,  los  del 
cuerpo  ,  y  losexternos.  Bienes  del  alma  se  dizen  aquellos, 
que  tocan  a  la  parte  racional  del  hombre,  como  son  las 
potencias,  acto^,  y  abitos  intelectuales  y  morales.  Los 
bienes  externos  son  seys  .  fortuna,  honra,  buena  muger, 
buenos  hijos,  amigos,  y  riquezas.  Los  bienes  del  cuerpo 
dichoso  son  solos  quatro,  sanidad,  fuerza,  hermosura,  y 
grandeza.  Deste  vltimo  bien,  que  es  grandeza,  y  en  Casti- 
lla se  dize  gentileza,  gallardia  ,  y  buena  proporción  de 
.miembros;  sin  lo  qual  ninguno  en  este  mundo  se  puede 
ymaginar  de  todo  punto  bienauenturado  (según  el  phüoso- 
pho en  los  lugares  citados,  y  aun  según  Platón  en  el  phe- 
dro  ,  y  en  el  liipias  maior)  deste  bien  de  gentileza  de  cuer- 
po :  digo  pues  que  trata  y  se  ha  de  entender  el  presente  Re- 
frán ;  el  qual  en  breues  palabras  nos  aduierte  lo  que  hasta 
oy  ningún  Griego,  Árabe  ,  o  Latino,  a  osado  enseñar,  dán- 
donos dos  facilissimos  remedios,  para  la  buena  educación, 
y  gallardia  de  los  hijos  :  para  que  sus  cuerpos  no  sean  ri- 
diculos ,  consumidos,  como  enanos,  o  pigmeos.  Los  qua- 
les  remedios  son  lanar  los  pies  y  cortar  el  cabello  de  la 
cabeza. 

Y  aura  alguno,  que  este  maquinando  contra  la  presen- 
te sentenciad  que  que  importa  el  lauar  los  pies,  ni  el  ra- 
par el  cabello,  para  la  corroboración  de  la  virtud  de  ere- 


—  289  — 

<3er  ?  Al  qual  suplico  aduierta ,  para  conocimiento  desta 
verdad,  que  las  virtudes,  o  facultades  principales  de  natu- 
raleza son  tres  ,  como  enseña  Galeno  en  el  libro  primero 
de  las  facultades  naturales  ,  capitulo  nueue  ,  estas  son  fa- 
cultad de  engendrar,  facultad  de  aumentar  el  cuerpo,  y 
facultad  de  nutrirle  ,  que  es  alimentarle.  La  virtud  de  en- 
gendrar consta  de  otras  dos  uirtudes  ,  que  son  la  que  alte- 
ra ,  y  la  que  forma.  Pero  esta  facultad  de  engendrar  tiene 
necessidad  de  la  facultad  de  aumentar,  y  la  de  aumentar, 
de  la  que  nutre,  o  sustenta,  y  la  que  sustenta  de  otras 
quatro,  que  son  virtud  de  traer  lo  necessario  ,  virtud  de 
retenerlo,  virlud  de  cozer,  y  virtud  de  expelerlo  super- 
fluo.  Boluiendo  pues  a  la  facultad  de  crecer,  que  es  la  que 
haze  a  nuestro  proposito,  no  es  otra  cosa  ,  como  dize  Ga- 
leno, que  vna  virtud  natural,  que  haze  aumentar  lo  que 
está  engendrado  ,  en  largo,  ancho  ,  y  profundo:  y  assi  el 
crecer  será  dilatación  en  largo  ,  ancho  ,  y  gruesso. 

Las  causas  del  crecer  son  la  fuerza  del  calor  natural, y 
copia  de  humor,  o  materia  idónea  para  crecer. 

Entendido  lo  dicho,  se  ha  de  aduertir  parala  inteligen- 
cia del  Refrán,  que  para  que  el  sustento  del  cuerpo,  que 
llamamos  nutrición  (el  qual  es  necessario  para  crecer)  se 
celebre  bien:  la  comida  ,  y  beuida  passa  tres  cocimientos. 
El  primero  en  el  estomago.  El  2.  en  el  hígado.  Y  el  3.  en  las 
demás  partes  del  cuerpo.  De  cada  vn  cozimiento  destos  re- 
sultan superfluydades  excrementicias,  gruessas,  y  tenues: 
las  quales  si  no  son  lanzadas  fuera,  por  la  virtud  de  expe- 
ler, o  el  arte  suple  su  flaqueza:  necessariamente  an  de 
atapar  las  vias  ,  y  poros  de  nuestro  cuerpo  ,  y  ha  de  venir 
a  enfermar,  o  a  lo  menos  detenidos  los  tales  excrementos, 
serán  causa  de  que  no  se  conuierta  bien  el  sustento  de 
nuestra  sangre  ,  y  carne,  y  no  se  conuirtiendo  bien,  no  se 
aumentará  conmodamente  el  cuerpo  ,  y  si  enferma  suce- 
derá el  proprio  inconueniente,  y  con  mayor  intensión.  De 
suerte  ,  que  según  la  verdad  de  medicina  propuesta  ,  para 
que  el  hombre  tenga  el  aumento  ,  que  su  virtud  le  puede 
dar,  ha  de  carecer  de  impedimentos,  que  es  la  detención 
de  los  excrementos,  que  no  auiendo  este  detenimiento  las 
facultades  naturales  hazen  bien  su  oficio  (como  dize  Gale- 
no) dando  la  que  alimenta  sustento  conueniente  a  la  vir- 
tud de  crecer,  de  manera  que  el  cuerpo  sin  impedimento 
alguno  llegue  en  su  aumento  al  termino  ,  que  la  causa  efi- 
ciente ,  y  material  le  pueden  dar. 

Aduiertase  también ,  que  los  cabellos  de  la  cabeza  son 
superfluydades  del  tercer  cozimiento ,  o  exalaciones,  o  ex- 
crementos ,  que  assi  los  llama  Galeno  ,  en  el  libro  segundo 
de  temperamentis ,  como  también  es  excremento,  y  su- 

m.  \9 


—  290  — 

perfluidad  ,  el  sudor  de  los  pies ,  y  la  caspa ,  y  las  de- 
mas  inmundicias  que  en  el  pellejo  de  todo  el  cuerpo  se 
hallan. 

De  todo  lo  hasta  aquí  adnotado  ,  se  saca  con  euidencia 
la  razón  del  Refrán,  que  en  suma  es  esta.  Para  que  el 
cuerpo  crezca  libremente ,  y  llegue  a  su  termino  de  aumen- 
to, hade  carecer  de  excrementos:  porque  si  no  carece  las 
quatro  facultades  naturales  harán  diminutiuamente  sus  ofi- 
cios, y  por  el  consiguiente  se  alimentará  mal  el  cuerpo  ,  y 
no  se  alimentando  bien  no  puede  crecer  bien,  pues  con  la- 
uar  los  pies  ,  y  rapar  el  cabello  de  la  cabeza  ,  se  vazia  de 
excrementos  el  cuerpo  ,  luego  ellauar  los  pies,  y  rapar  la 
cabeza,  es  cosa  conueniente  para  crecer. 

Aqui  se  aduierta  que  aunque  el  Refrán  solos  nombra 
(  ,  los  dos  extremos  del  cuerpo  ,  que  son  cabeza ,  y  pies  ,  se  á 

de  entender  de  la  limpieza  de  todo  el  cuerpo:  el  qual  para 
que  se  conserue  con  salud,  y  se  aumente  mejor,  es  bien, 
que  esté  siempre  libre  de  superfluydades  excrementicias. 
Pero  porque  las  sentencias  deuen  serbreues,  y  jugar  de 
contrarios,  no  quiso  nombrar  mas  que  lo  alto  ,  y  lo  bajo 
de  el  hombre. 

Que  el  baño  de  pies  ,  y  de  las  demás  partes  del  cuerpo 
sea  remedio  para  crecer,  conócese  euidentemente  de  la  ra- 
zón ,  y  de  las  muchas  autoridades  de  los  antiguos.  La  ra- 
zón lo  enseña:  porque  la  naturaleza  se  conserua  con  su  se- 
mejante. Y  la  naturaleza  de  los  niños  es  húmida,  luego 
tiene  necessidad  de  cosas  húmidas,  como  el  baño  lo  es.  Y 
por  el  consiguiente  será  verdadero  nuestro  Refrán.  Autori- 
dades podríanse  referir  infinitas :  pero  porque  las  del  maes- 
tro Galeno  dan  mas  fee  que  otras  algunas  ,  solo  digo  ,  que 
el  lo  enseña  ,  tratando  de  la  educación  de  los  niños,  en  el 
primer  libro  de  la  conseruacion  de  la  salud  ,  capitulo  sép- 
timo diziendo:  Ysaran  de  leche  ,  y  baños  de  aguas  saluda- 
bles. Y  en  el  proprio  libro  capitulo  décimo ,  buelue  a  dezir, 
que  bañen  el  niño  primero  que  le  den  de  comer.  Y  en  el 
capitulo  dozeno  afirma,  que  para  que  los  mancebos  crez- 
can, se  lauen  con  agua  tibia. 

Y  porque  los  baños  ,  y  lauatorios  pueden  ser  de  muchas 
diferencias  de  aguas  ,  y  licores:  digo,  que  los  mas  conue- 
nientes  para  nuestro  proposito  son  los  que  se  hazen  con 
agua  caliente  dulce  ,  como  se  colige  del  lugar  citado  de 
Galeno ,  y  que  si  se  diessen  con  agua  fria  antes  ofenderian, 
como  el  allí  lo  muestra.  Y  el  doctissimo  Español  Vega  lo 
aduierte  en  su  arte  curatiua,  en  el  libro  segundo,  capitu- 
lo segundo,  en  las  vltimas  palabras,  que  son  estas:  Entre 
todos  los  que  se  lauan  con  agua  fria  ,  o  se  bañan  en  ella 
son  los  muchachos  a  quien  mas  ofende  .  y  a  todos  los  que 


—  291  — 

no  an  acabado  de  crecer :  porque  el  agua  fria  les  impide  el 
aumento  de  el  cuerpo. 

La  ocasión,  o  tiempo  apto  para  este  baño  ,  dixo  Galeno 
en  el  lugar  citado  ,  que  ba  de  ser  antes  de  comer. 

Con  lo  hasta  aqui  escrito  se  entiende  bien  esta  senten- 
cia Castellana,  la  qual  en  breuissimas  palabras  nos  da  re- 
medio fácil  para  adquirir  vna  de  las  partes  que  ha  de  te- 
ner en  este  mundo  el  hombre,  para  llamarse  felice,  que 
es  la  gallardía  y  gentileza  del  cuerpo:  lo  qual  queda  pro- 
uado  con  razones  philosophicas  ,  y  medicas ,  fundadas  en  la 
.  necessidad  que  ay  de  la  limpieza  del  cuerpo,  para  que  las 
facultades  hagan  bien  su  oficio:  porque  no  le  haziendo.  la 
virtud  de  crecer  queda  manca ,  y  falta  ,  y  el  cuerpo  deshe- 
cho ,  flaco . y  pequeño. 

Y  porque  viene  muy  a  consonancia  aunque  ya  está  de- 
clarado el  Refrán)  será  justo  traer  aqui  lo  demás  que  con- 
uiene  hazer  ,  para  que  los  niños,  y  jouenes  crezcan.  Lo 
primero  en  que  se  ha  de  tener  gran  cuydado,  es  que  no 
padezcan  hambres,  ni  ayunos:  porque  sin  duda  alguna  el 
cuerpo  se  les  consumirá.  Assi  lo  enseña  el  gran  Hipócra- 
tes ,  en  la  sentencia  catorze  del  primero  de  los  aphoris- 
mos  ,  adonde  dize  ,  que  los  que  crecen  tienen  fuerte  el  ca- 
lor natural ,  y  por  esta  razón  necessidad  de  mucho  ali- 
mento, el  qual  si  le  falta  se  consume  el  cuerpo.  La  quali- 
dad  del  alimento  que  se  ha  de  dar  a  los  niños  conuiene  que 
sea  húmida  y  templada,  entre  calor,  y  frió,  porque  la  na- 
turaleza des'tos  es  húmida  ,  como  ya  se  prouó.  Para  el  qual 
efecto  vale  mucho  la  leche  estando  sanos,  las  sopas  de  la 
olla,  los  piñones,  y  buenas  carnes.  No  se  les  dá  mucho  de 
vna  vez  ,  antes  poco ,  y  muchas  vezes ,  ni  coman  vno  hasta 
tanto  que  esté  distribuydo  lo  de  antes. 

Acerca  de  la  beuida  ay  grandes  diferencias  entre  los 
philosophos.  Galeno  es  de  parecer  •.  que  los  niños  ,  y  man- 
cebos mientras  crecen  no  beuan  vino.  El  proprio  parecer 
tuuo  antes  Platón  en  el  segundo  de  legibus.  üizen  pues  es- 
tos insignes  varones,  que  con  el  vino  se  enciende  fuego  en 
los  niños  .  y  la  cabeza  se  les  llena  de  vapores.  Yo  en  esta 
dificultad  sigo  la  doctrina  de  Hipócrates ,  que  en  el  libro 
de  ayre,  agua,  y  lugares  dize:  Mejor  es  dará  los  niño-;  a 
beuer  vino  muy  aguado:  porque  esto  seca  y  enciende  me- 
nos las  venas.  Y  assi  según  esta  sentencia)  tengo  por  cier- 
to, que  los  que  lo  beuieren  templadamente,  como  dize 
Hipócrates,  se  criarán  mas  robustos  ,  mas  frescos,  y  mas 
crecidos. 

Conuiene  demás  de  lo  dicho ,  que  los  niños ,  y  mancebos 
que  crecen,  para  d  aumento  del  cuerpo,  se  exerciten. 
Pero  este  exercicio  sera  con  brazos,  y  piernas ;  importa 


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que  sea  moderado,  y  sin  mucha  violencia,  porque  si  passa 
de  punto  ,  consume  el  cuerpo,  como  nos  dize  Galeno. 

Aristóteles  en  los  políticos  enseña  ,  que  los  exercicios 
de  los  muchachos,  sean  juegos  que  imiten  el  oficio  ,  que 
an  de  exercitar,  quando  sean  crecidos.  Adonde  escriue 
también  vn  gracioso  remedio  para  que  crezcan.  El  qual  es 
que  losdexen  llorar,  y  aun  les  den  ocasión  para  el  llanto: 
porque  la  fuerza  que  hazen  con  el  pecho,  deteniendo  y 
echando  la  respiración  es  exereicio  conueniente  para  el 
aumento. 

Si  fuere  possible  ,  se  an  de  criar  los  niños  en  región  hú- 
mida ,  y  templada  entre  calor,  y  frió  ,  que  es  de  importan- 
cia para  el  aumento,  y  hermosura  de  los  que  se  crian. 


Huyr  de  la  pestilencia 

con  tres,  111,  es  buena  ciencia. 

REFRÁN.  IIII. 

Üíl  mas  crvel  y  opuesto  enemigo,  que  la  naturaleza  hu- 
mana tiene,  es  ,  la  peste:  esta  ,  súbita,  y  desaforadamen- 
te asalta  el  corazón  (parte  mas  principal  del  hombre ,  y 
que  es  fuente,  y  origen  de  la  vida)  y  con  su  veneno,  y  ma- 
licia, le  destruye.  Trae  este  horrible  contrario  por  compa- 
ñeros el  mortal  contagio .  la  calentura  maligna ,  manchas, 
pintas,  landres  ,  carbuncos  ,  desuarios  ,  modorras,  temo- 
res ,  tristezas ,  sed  ,  cansancio ,  fastidio  ,  vómitos  ,  ensue- 
ños ,  congojas  ,  inquietudes,  frió  en  los  estreñios  ,  y  fuego 
interno,  pulsos  desiguales,  muy  pequeños,  y  frequentes, 
y  todas  las  malicias  ,  y  trayciones  ,  que  en  los  demás  par- 
ticulares venenos  se  hallan  ,  todas  ellas,  como  en  eminen- 
cia se  juntan  en  sola  peste.  Haze  este  miserable  mal ,  que 
desamparen  padres  a  hijos ,  y  hijos  a  padres ,  no  ay  amigo 
tan  fiel  a  quien  no  debilite  ,  y  enflaquezca  contra  la  cosa 
amada.  Es  azote  ,  y  castigo  del  Cielo  ,  es  vna  bestia  fiera, 
y  cruel  dragón  (dize  Galeno)  que  con  inuisible  cuerpo,  y 
malignante  natura,  se  esparze  por  el  ayre,  despedazando, 
y  sorbiendo  quantos  delante  halla.  Y  en  conclusión ,  es  de 
tan  horrible  essencia,  que  de  todos  los  millares  de  hom- 
bres que  alcanza  con  su  aliento  ,  la  mayor  parte  mata, 
Y  assi  suele  aniquilar  Reynos,  destruyr  Prouincias,  y  de- 
xar  muchas  ciudades  desiertas  ,  no  perdonando  a  niño  ,  ó 
viejo  :  y  esto  sin  que  la  inuencion  humana,  aya  hallado  an- 


—  293  — 

tidoto  ,  ó  triaca  que  equiualga  ,  a  las  fuerzas  de  tan  terri- 
ble enemigo.  Solo  vn  remedio  ay  cierto,  el  qual  abrazará 
el  prudente  ,  este  sera  vnico  solacio  ,  y  refrigerio  suyo, 
en  tales  aduersidades  ,  que  es  buyr  de  tan  pernicioso  mal 
con  las  tres  111,  que  el  Refrán  muestra,  y  adelante  de- 
clararemos. 

Marsilio  Fiscino  doctissimo  varón  ,  tratando  de  como  so 
an  de  preseruar  los  hombres  ,  de  la  peste ,  nos  amonesta  lo 
proprio  que  nuestra  sentencia,  encareciendo  la  importan- 
cia destas  tres  palabras ,  huye ,  luego .  lexos  ,  y  buelue  tar- 
de. Pero  antps  que  Marsilio  lo  escriuiesse  era  Refrán  muy 
vsado  en  Castilla  ,  como  se  podra  ver  en  la  copia  que  Her- 
nán Nuñez  hizo  de  Refranes  entre  los  quales  se  halla ,  el 
que  vamos  declarando  en  la  letra  H. 

Viniendo  pues  a  la  declaración  de  la  sentencia  ,  digo, 
que  las  tres  ,111,  con  que  auemos  de  guardarnos  de  la  pes- 
tilencia, son  huyr  luego  ,  lexos  ,  largo  tiempo.  La  primera 
que  es  luego  ,  nos  dize  que  al  instante  que  conozcamos  las 
señales  que  amenazan  peste,  antes  que  los  humores  espí- 
ritus, y  las  demás  partes  del  cuerpo  ,  y  ropa,  reciban  sin 
sentirse)  algún  daño:  digo  pues  que  luego  nos  mudemos, 
a  región ,  y  lugar  sin  sospecha,  y  que  decline  a  sequedad, 
y  calor.  Las  señales  que  darán  a  entender,  que  es  bien  mu- 
darnos luego ,  son  ,  quando  el  tiempo  varia  do  su  natural 
disposición  ,  y  excede  en  calor  ,  y  humedad  ,  y  el  ayre  pa- 
rece mucho  tiempo  obscuro  ,  nebuloso  ,  y  como  poluorien- 
to,  quando  corren  gruessos,  y  calientes  vientos,  quando 
las  aguas  ,  y  los  campos  ,  parece  que  humean  ,  y  huelen, 
y  los  peces  tienen  mal  sabor,  y  olor;  quando  parecen  so- 
bre la  haz  de  la  tierra  muchos  animales  criados  de  putre- 
facion  ,  quales  son  ranas,  y  sapos.  Y  quando  ay  gran  can- 
tidad de  hongos,  y  yeruas  podridas,  quando  los  frutos, 
y  carnes  son  desabridas,  y  con  facilidad  se  corrompen. 
Quando  el  vino  se  enturbia,  y  los  animales  terrestres,  y 
los  que  huelan  se  mudan  a  otra  parte,  y  se  hallan  algunos 
muertos.  Quando  se  comienzan  a  sentir  calenturas  ex- 
traordinarias, continuas,  furiosas,  de  naturaleza  oculta, 
engañosas  ,  con  congojas ,  con  desmayos  ,  y  desuarios ,  con 
carbuncos  ,  y  secas  ,  con  turbulencia  de  v riñas  ,  y  escoria- 
ción de  intestinos.  Quando  ay  muchas  lombrizes,  y  virue- 
las ,  muchas  conturbaciones  entre  las  gentes,  y  an  prece- 
dido rabiosas  yras ,  y  pendencias  ,  crueles  guerras  ,  ham- 
bres, y  se  an  visto  mostros  espantables,  que  causen  ad- 
miración, entonces  pues  vistos  todos  estos  prodigios  ,  y 
señales  ,  huye,  aprouechate  de  la  primera.  1,  que  signifi- 
ca, luego.  Y  esta  huyda  conuiene  que  sea  muy  presta  an- 
tes que  seas  hecho  vno  de  los  apestados. 


—  294  — 

La  segunda,  1.  de  las  tres  nos  exoría,  a  que  no  solo  lue- 
go que  ayamos  conocido  las  señales  dichas  huyamos:  pero 
que  esta  fuga  sea  a  partes  lexos.  La  distancia  de  tierraque 
se  a  de  poner  ,  en  medio  de  la  parte  sospechosa  ,  y  la  que 
auemos  de  escoger,  sera  tal  que  no  alcancen  a  ella  las 
personas,  ni  otra  cosa  alguna  de  parle  apestada  ,  y  por  lo 
menos  estén  en  medio  de  la  vna  y  otra  parte  ,  algunas  al- 
tas sierras,  y  montes,  que  prohiban  la  comunicación  de 
los  vapores,  y  vientos.  Tendrasse  también  cuydado  ,  con 
que  la  calidad,  y  temperamento,  de  la  parte  adonde  el  que 
huye  fuere  no  sea  semejante  a  la  calidad,  de  la  ciudad,  ó 
prouincia  que  dexare. 

La  tercera  ,  1 ,  de  las  tres  nos  dize ,  y  amonesta ,  que  no 
solo  huyamos  luego,  y  lexos  como  esta  dicho  mas  que 
sea  por  largo  tiempo,  y  que  nos  detengamos  sin  boluer: 
porque  las  reliquias  del  pestífero  mal  sean  ya  consumidas, 
y  deshecha  .  quando  bullíamos ;  las  quales  suelen  escon- 
derse ,  y  ocultarse  en  las  paredes ,  en  la  madera  de  las  ca- 
sas, y  en  los  vestidos,  y  paños,  y  en  otras  cosas.  Tendrá, 
pues,  cuydado  ,  el  que  no  quiere  morir  de  tan  horrible 
mal,  de  no  boluer  al  lugar,  que  tuuo  peste,  hasta  tanto, 
que  ayan  passado  tres  meses,  después  que  el  vlíimo  se  hie- 
re deíla,  y  que  todos  están  ya  sanos;  aduirtiendo,  que  los 
platos,  ollas,  la  ropa  de  la  cama,  la  casa  en  que  viuiere. 
y  todas  las  cosas  que  vuiere  de  tratar  se  purifiquen  prime- 
ro ,  con  lauatorios  ,  con  fuegos ,  con  perfumes ,  y  otras  co- 
sas semejantes,  que  desta  suerte,  y  trayendo  siempre  las 
tres  111,  en  la  memoria,  para  vsar  dellas,  como  esta  refe- 
rido ,  sera  tenido  el  hombre  por  prudente ,  y  sabio  ,  que 
es  lo  que  dize  el  Refrán ,  en  aquellas  palabras.  Es  buena 
ciencia. 

Y  aunque  es  verdad ,  que  en  lo  dicho  hasta  aqui ,  se  de- 
claran bien  estas  tres  111.  que  el  presente  Refrán  dize:  con 
todo  esso  ,  porque  no  todos  pueden  huir  del  lugar  donde  ay 
peste,  vsando  de  lo  que  el  Refrán  nos  manda  ,  aduiertan 
los  Confessores,  Iusticias,  Médicos,  y  otros  tales,  que  an 
de  assistir ,  a  tan  graue  mal ,  como  es  la  peste,  que  se  li- 
braran della  ,  aunque  comuniquen  los  apestados  ,  si  hizie- 
ren  quatro  cosas. 

La  primera  es,  que  tengan  limpia,  y  pura  el  anima, 
porque  muchas  vezes  Dios  nuestro  señor  embia  pestes  ,  y 
otras  crueles  enfermedades  por  nuestros  pecados,  los  qua- 
les perdonados,  se  quitan  ellas.  Esto  se  ve  clarissimo  en 
aquel  enfermo  ,  que  nuestro  Redentor  curo  ,  al  qual  dixo, 
después  de  darle  salud;  vete,  y  no  quieras  mas  pecar,  por- 
que no  te  suceda  otra  cosa  peor.  Puédese  ver  también,  en 
el  Deuteronomio  ,  y  en  el  Leuitico ,  y  en  los  Números ,  y  en 


—  295  — 

«1  segundo  libro  de  los  Reyes  y  en  Ezechiel,  y  en  Hiere- 
mias,  y  otros  infinitos  lugares,  que  por  euitar  prolixidad 
no  refiero  ,  los  quales  todos  muestran  ,  que  Dios  embia  en- 
fermedades ,  por  nuestros  pecados. 

Limpia  el  anima,  se  vendrá  a  la  limpieza  del  cuerpo, 
considerando,  si  ay  morboso  aparato ,  consultando  docto 
Medico  ,  que  le  extirpe,  y  reduzga  el  cuerpo  a  buen  tempe- 
ramento ,  y  le  quite  la  disposición ,  que  tiene  para  recibir 
el  contagio  :  porque  ningún  agente  puede  introduzir  su 
forma,  sin  que  aya  patiente  dispuesto,  sigun  nos  enseña 
la  Philosopbia,  y  Galeno,  y  la  experiencia"  De  suerte  que 
si  el  cuerpo  estuuiere  puro ,  sin  disposición  ,  y  se  ventila 
bien ,  no  le  tocara  la  peste ,  y  si  le  tocare  sera"  a  la  ligera. 
Esta  pues  es  la  razón  porque  quiere  el  Principe  de  los  Ara- 
bes  Auicena,  que  se  euaquen  ,  y  desequen  los  cuerpos, 
quando  dize.  Combiene  que  se  expelan  las  humidades  su- 
perfluas,  y  que  el  regimiento  decline  a  desecar. 

También  se  tendrá  consideración  ,  a  si  ay  abundancia 
de  sangre  ,  aunque  sea  buena,  porque  en  tal  caso  se  a  de 
hazer  sangría  en  suficiente  cantidad,  consultando  Medico, 
porque  la  medicina  da  reglas  para  este  conocimiento, 
como  si  el  sujeto  es  de  temperamento  sanguíneo,  si  es  pri- 
mavera ,  si  es  mancebo  ,  si  las  venas  parecen  bincliadas  ,  y 
el  color  del  rostro  roxo  encendido.  Pero  aduiertesse,  que 
la  cantidad  sea  moderada  .  porque  no  falten  fuerzas  para 
qualquier  sucesso,  pues  solo  se  bazela  sangría  para  tem- 
plar el  calor,  y  quitar  la  ebullición.  Auicena  tiene  opi- 
nión ,  de  que  es  muy  necessaria  la  sangría ,  en  tales  casos, 
antes  de  caer  en  la  enfermedad,  y  que  entonces  es  mas 
segura. 

Boluiendo  pues  a  la  mundificación  ,  y  dessecacion  de  las 
superfluydades  se  aduierta,  que  estando  el  humor  pecante 
preparado,  según  la  necessidad  ,  lo  pide,  se  a  de  euacuar 
por  intérnalos,  de  tres,  a  tres  días,  con  las  celebradas  pil- 
doras, de  Rufo,  en  cantidad  de  vna  dragma  ,  de  la<  qUales 
refiere  Paulo  que  ninguno  que  a  vsado  dellas  ,  fue  jamas 
herido  de  peste.  Y  Philonio  afirma,  que  curo  oclio  pesti- 
lencias, en  diferentes  tiempos,  vsando  a  tomar  esla<  pil- 
doras, sin  jamas  ser  herido.  Y  cierto  que  son  muy  confor- 
me a  razón  ,  porque  se  componen  de  mirrha ,  y  acíbar, 
los  quales  dos  medicamentos ,  preseruan  los  cuerpos  muer- 
tos de  toda  corrupción  ,  y  putrefacion  ,  y  este  admirable 
efetohazen  también  en  los  cuerpos  vinos,  defendiéndolos 
de  peste  ,  que  es  putrefacción,  y  corrupción  suya.  La  re- 
cepta de  como  se  hazen  estas  pildoras  es  la  siguiente. 

Rescip  aloes  electa?  partes  duas,  mirrh.e  partem  vnam 
'Croci  partem  semicem  íiat  masa  cum  vino  genero^». 


—  296  — 

Otras  pildoras  se  suelen  lomar,  que  son  mas  eficaces 
para  purgar  ,  pero  no  tan  fáciles  de  hazer  ,  cuya  recepta 
es  esta. 

Rescipe  ,  aloes  hepaticae  dragmas  tres  ,  mirrhe  drag- 
mas  duas  ,  croci  dragmam  vnam  ,  rhabarbari  electi  drag- 
mam  vnam  &  semicem  ,  agarici  dragmas  duas  ,  garriophi- 
lorum  scrupulum  vnum  ,  spicae  scrupulum  semicem,  cor- 
ticiim  citri  dragmam  vnam  ,  seminis  citri  scrupulos  dúos, 
tormentila?  dragmam  semicem,  santalorum  rub  ,  &  gra- 
norum  ribes  .  vel  seminis  acetossae  dragmam  semicem, 
coralorum  rubeorum  scrupulos  dúos,  boliarmeni  prepa, 
dragmas  tres.  Prius  agárico  insciso ,  &  per  sex  oras  in  oxi- 
rneli  simplici  infusso,  secundum  ariemcum  sirupo  aceto- 
so, fiant  pulula1.  7.  prodragma. 

Esta  massa  de  pildoras  ,  podran  tener  en  casa  para  buen 
regimiento  ,  de  la  qual  tomaran  vna  vez  cada  semana, 
pesso  de  vnadragma,  diuidida  en  ocho  pildoras,  por  la 
mañana  siete  oras  antes  de  comer.  Hallase  por  la  expe- 
riencia, que  todos  aquellos  ,  que  con  achaques  ordinarios 
tienen  por  familiar  el  uso  de  estas  pildoras  ,  escritas,  viui- 
ra  seguro  en  tiempo  de  peste.  Y  assimismo  ,  los  que  tienen 
fuentes  en  brazos  ,  ó  piernas.  La  razón  es  ,  porque  eonser- 
uan  sus  cuerpos ,  limpios  de  superfluydades,  y  no  están 
dispuestos  (como  dixe)  para  recibir  el  mal. 

Lo  segundo ,  que  a  de  procurar,  el  que  no  quiere  ser  he- 
rido de  peste  ,  es  que  corrobore  las  fuerzas  vitales ,  con 
medicamentos,  tomados  por  la  boca,  y  aplicados  por  de 
fuera.  De  los  que  se  toman  por  la  boca,  tiene  el  primer  lu- 
gar la  famosa  theriaca  de  Andromaco  ,  siendo  de  edad  de 
quatro  años  para  doze,  porque  ningún  medicamento  se  a 
descubierto  ,  hasta  oy  ,  de  mayores  fuerzas  ,  contra  la  pes- 
tilencia ,  según  enseña  Galeno  en  el  libro  de  theriaca  ,  ad 
Pisonem.  Desta  pues  conuienen  todos  los  Árabes  ,  y  Grie- 
gos ,  que  se  tome  cantidad  de  vna  dragma,  aunque  otros 
dizén  tanto  como  vna  haba  ,  lo  qual  diferencia  poco.  To- 
masse  dos  vezes  cada  semana,  en  tiempo  de  peste  ,  por  la 
mañana  ,  desatándola  los  que  fueren  coléricos  ,  y  en  tiem- 
po ,  y  región  caliente  con  vna  poca  de  agua  de  azederas,  o 
rosada,  ó  de  chicorias  ;  y  en  tiempo  frió  ,  y  siendo  flemáti- 
cos en  vino  blanco,  ó  agua  de  hinojo.  Él  substituto  del 
atriaca  ,  es  el  antidoto  dicho  mitridato,  cuyo  nombre  tomo 
de  aquel  famoso  Rey  de  Ponto  ,  el  qual  siendo  vencido  de 
Pompeyo  ,•  y  constituydo  en  extrema  calamidad  ,  beuio 
cierto  veneno  ,  para  voluntariamente  matarse,  y  sus  caras 
hijas  también  le  beuieron  por  no  venir  a  poder  de  Roma- 
nos ,  mas  las  hijas  murieron  súbito,  y  el  Rey  no  sintió  ac- 
cidente alguno ,  a  causa  ,  de  que  con  el  continuo  vso  de  su 


—  297  — 

antidoto  auia  preparado  las  entrañas  de  tal  manera  ,  que 
ningún  veneno  era  suficiente  a  le  ofender  :  por  lo  qual 
rogo  a  Pisto  su  criado,  que  le  degollasse,  y  assi  feneció. 
Tomasse  este  medicamento  de  la  propria  suerte  que  la 
triaca. 

Quien  no  gustare  de  la  triaca ,  o  mitridato  tomara  en  su 
lugar  pesso  de  cinco  o  seys  granos  de  trigo,  de  piedra  be- 
zohar ,  desatada  en  alguna  de  las  aguas  que  dixe. 

Encomienda  mucho  Galeno  ,  el  vso  del  bolo  armeno 
fino,  en  tales  ocasiones,  tomándole  cada  mañana.  Y  dize, 
que  en  vna  peste  de  Atenas  ,  fue  singular  remedio.  El  mis- 
mo efeto  haze  la  térra  sigilata  :  tomasse  cada  vez  vna 
dragma  ,  con  vino  ,  ó  agua  rosada.  Otros  vsan  a  tomar, 
pesso  de  diez  granos  de  rasura,  de  cuerno  de  vnicornio  ,  o 
de  huesso  de  corazón  de  cierno. 

Otros  de  los  modernos ,  vsan  tomar  por  la  mañana  dos 
scrupulos  de  los  poluos  que  aqui  se  escriuiran  ,  y  la  pro- 
pria cantidad  toman  por  la  tarde. 

POLVOS 

Rescipe  ,  foliorum  dictami  cretensis,  cornu  cerui  vsti, 
coralorum  rub,  seminis  citri ,  oxa  lidis  ,  rosarum  ,  ra- 
dicuum  penthaphilae,  zedoarise  ,  ¿c  angélica?,  &  bacca- 
rum  iuniperi  añ  unciam  semicem  fiat  ex  ómnibus  puluis 
mixtus. 

Destos  medicamentos,  tomara  el  desseoso  de  salud ,  el 
que  mas  se  proporcionare  con  su  gusto,  que  todos  ellos  son 
los  mas  excelentes  y  eficaces  que  se  vsan  en  semejantes 
ocasiones.  Y  aunque  los  autores  escriuen  gran  numero  de 
remedios,  para  que  se  tomen  por  la  boca,  todos  los  de- 
mas,  o  son  superfluos  ,  o  de  poca  eficacia  ,  ó  impossibles. 

Las  medicinas  que  por  de  fuera  se  suelen  aplicar ,  para 
defensa,  y  preseruacion  del  pestífero  mal ,  son  ,  traer  vn 
diamante  ,  ó  vna  esmeralda  ,  ó  vn  jacinto  ,  atado  al  brazo 
yzquierdo  ,  entre  el  codo  ,  y  el  ombro  ,  de  suerte  que  lle- 
gue a  la  carne ,  porque  assi  se  embota  la  fuerza  del  vene- 
no, y  vapor  pestilente.  El  Maestro  luán  Portugués,  curo 
en  Roma  muchas  vezes  peste  ,  trayendo  debaxo  del  brazo 
yzquierdo,  en  vna  bolsica ,  vn  pedazo  de  solimán,  tan 
grande  como  vna  nuez,  y  viuio  hasta  edad  de  cien  años. 

Es  remedio  muy  experimentado  ,  para  guardarse  deste 
enemigo,  vntarse  todos  los  dias  por  la  mañana  .  las  sienes, 
pulsos  .  tetilla  yzquierda  ,  y  debajo  la  barba  ,  y  brazos  ,  y 
las  ingles,  con  el  celebrado  azeyte  de  matiolo.  Dize  el  Doc- 
tor Andrés  Laguna  ,  que  queriendo  el  Papa  Clemente  pro- 
uar  las  fuerzas  deste  azeyte  ,  ordeno  que  se  diesse  a  dos 


—  298  — 

salteadores  condenados  a  muerte,  cierto  veneno,  y  que 
después  vntassen  al  vno  dellos  con  este  azeyte  :  lo  qual  se 
puso  en  execucion:  y  sucedió,  que  el  que  auia  comido  ma- 
yor cantidad  del  veneno ,  siendo  vntado ,  se  escapo  sin  acci- 
dente alguno ,  y  el  que  no  fue  vntado  murió  luego ,  de 
adonde  se  infiere,  quan  gran  virtud  tenga  contra  qual- 
quier  causa  venenosa  ,  y  pestilencial. 

Es  también  remedio  prestantissimo  ,  y  fácil  traer  vn 
manojo  de  ruda  en  el  seno,  sobre  el  pecho,  en  parte  que 
se  pueda  comunicar  su  olor  a  las  narizes. 

Traer  vna  redomica  con  vinagre  muy  fuerte,  mezclado 
con  agua  rosada  ,  y  lauarse  las  narizes,  y  manos  de  quan- 
do  en  quando ,  es  remedio  aprouado.  El  proprio  efecto  ,  y 
con  mas  eficacia  ,  haze  traer  vna  espongia  empapada  ,  en 
vinagre ,  de  ruda  ,  y  olería  a  menudo. 

Tomen  de  rosas  coloradas  dos  dragmas  de  sándalos  co- 
lorados ,  y  corales  colorados,  de  cada  cosa  vna  dragma, 
de  lignaloel  ,  canela  ,  clauos  ,  cortezas  de  cidras,  y  de  aza- 
frán, de  cada  cosa  media  dragma  ,  todo  lo  qual  molido, 
se  meterá  en  vn  saquillo,  y  estofado  se  trayga  sobre  el 
corazón. 

Otros  traen  siempre  en  la  mano  para  oler  vn  pomo  que 
es  de  gran  prouecho.  Hazesse  assi. 

Tomen  lignaloel,  canela  muy  fina,  clauos,  nuez  mosca- 
da, y  menjuy :  de  cada  cosa  tres  onzas  ,  de  almizcle  finissi- 
mo  pesso  de  vn  real:  háganse  todas  estas  cosas  poluos  su- 
tiles, y  mézclenle  massandose  con  agua  ardiente,  de  la 
qual  massa  harán  pomos  como  nuezes.  Si  quieren  hazer 
menor  cantidad,  desminuyan  de  cada  cosa  con  proporción. 

Otras  mil  formas  de  rosarios,  pomos,  adobos  de  guan- 
tes ,  y  coletos,  a  inuentado  la  curiosidad  humana  ,  de  que 
aquí  no  trato  por  no  ser  largo. 

Lo  tercero  que  conuiene,  y  es  de  mas  importancia, 
para  preseruarnos  del  pestilencial  contagio,  es  ,  la  altera- 
ción del  ayre  que  nos  rodea :  porque  según  nos  enseña  el 
maestro  de  la  medicina  Galeno,  el  vapor  pestífero  conta- 
gioso ,  se  sujeta  en  el  ayre  ,  el  qual  nos  asalta  mezclado 
con  el  que  respiramos.  Y  llegando  este  benenoso  vapor  al 
centro  de  la  vida,  (que  es  el  corazón)  nos  destruye,  y  saca 
el  alma.  Por  lo  qual  se  euitara,  el  mal  olor  de  la  casa  ,  es- 
tando siempre  limpia  de  todas  inmundicias  ,  y  assimismo 
no  se  consintira,  que  entren  en  ella  animales  sucios ,  como 
son  puercos,  cuyos  excrementos,  son  pestilentes.  También 
se  tiene  por  siguro,  que  no  aya  en  casa  gatos  ,  ni  perros, 
porque  estos  animales  ensucian  la  habitación  ,  y  entrando 
en  otras  casas  de  contagio,  le  podrian  traer  en  el  pelo.  Es 
consejo  de  vn  varón  doctissimo.  que  comuniquemos  poco 


—  299  — 

con  negros  ,  el  olor  de  los  quales  es  pernicioso  en  tales  oca- 
siones. Ahuyentando  pues  como  esta  dicho  el  mal  olor  ,  se 
purificara  el  ayre  ,  encendiendo  fuegos  por  toda  la  casa, 
al  tiempo  que  anochezca  ,  y  amanezca  de  leña  de  enzina, 
sarmientos  ,  oliua,  enebro,  tomillo  ,  arrayhan,  ó  romero. 
En  el  qual  fuego  ,  se  eche  cantidad  de  encienso  ,  mirrha, 
estoraque,  ó  menjuy.  El  vello  déla  enzina  es  muy  buen 
perfume,  según  Galeno,  quando  dize  ,  que  Hipócrates  li- 
bró a  Grecia  ,  de  vna  terrible  peste ,  que  auia  venido  de 
Etiopia ,  con  solos  fuegos.  Los  modernos  tienen  por  muy 
eficaz  remedio  esparcir  poluora  muy  claramente  ,  por  la 
casa,  y  apossentos ,  y  pegarle  fuego  ,  para  que  desseque  el 
ayre  de  toda  ella.  También  es  de  prouecho  disparar  algu- 
nos tiros  de  poluora  dentro  de  casa  ,  de  suerte  que  echen  el 
ayre  con  su  estampida  ,  por  las  ventanas  ,  y  puertas. 

En  losbrasseros  que  están  por  los  apossentos  ,  se  echa- 
ran pastillas  hechas  en  la  botica  desta  suerte. 

Rescipe,  labdani  optimi  vnciam  semicem  stiracis  liqui- 
dse  &  belzoini  añ  scrupulos  dúos  gariophilorum  spicae  ,  ca- 
lami  aromatici  &  amomi  añ  dragmam  vnam  ,  ambra?  & 
moschi  añ  grana  quatuor  cum  cremore  dragaganthi  fiant 
pastilae. 

Si  el  tiempo  fuere  caliente,  ó  no  muy  frió  se  rociaran 
las  piezas  de  casa  con  vinagre  aguado  ,  y  el  aposento  don- 
de se  asiste  de  ordinario  con  agua  de  olores. 

En  el  zaguán ,  ó  portal  de  casa  se  hará  vna  hornaza ,  en 
la  qual  este  siempre  hiruiendo  vna  olla  llena  de  vinagre, 
romero  ,  rosas,  y  cortezas  de  cidras.  Las  ventanas  de  casa 
que  miran  al  Norte  ,  dize  Auicena,  que  estén  auiertas  mas 
ordinariamente  ,  y  por  la  mañana  quando  comienza  a  ca- 
lentar el  sol ,  las  del  Oriente,  de  suerte  que  entren  los  ra- 
yos del  sol ,  y  por  la  tarde  si  ay  sol  los  del  Occidente. 

No  es  de  menos  importancia  lo  quarto,  para  la  conser- 
uacion  ,  y  presentación  de  la  peste ,  que  es  la  razón  de  ali- 
mentarse (en  tales  tiempos)  y  modo  de  viuir ,  en  las  cosas 
no  naturales.  Aduiertase  pues,  que  el  alimento  sea  fácil 
de  digestión  ,  de  buena  calidad,  y  en  menos  cantidad  ,  que 
en  otros  tiempos.  Quales  sean  estos  ,  ya  esta  dicho  muchas 
vezes.  Mezclasse  en  los  guissados  ,  aquello  que  tiene  virtud 
de  resistir  la  putrefacion  ,  como  es  ,  agrio  de  limón,  vina- 
gre ,  y  otros  semejantes.  Todo  alimento  gruesso  es  malo, 
como  carne  de  vaca  ,  de  lechon  ,  de  liebre  ,  y  conejo:  la 
leche  ,  y  lo  que  della  se  haze  es  prohibido.  Si  se  comiere 
algún  pescado  sera  de  rio  claro ,  guisado  con  canela ,  cla- 
uos  ,  y  pimienta,  ajos,  y  naranja,  d  limón.  Ayunar  de 
suerte  que  se  padezca  hambre,  es  malo,  porque  se  enfla- 
queze ,  y  se  enciende  el  calor. 


—  300  — 

Peruertir  el  orden  .  comiendo  al  fin  de  la  mesa  lo  que 
se  deue  comer  al  principio ,  y  por  el  contrario  ,  ofende  es- 
trañamente.  No  se  vse  fruta  alguna ,  para  principio  ,  y  fin 
de  la  messa,  si  no  tocare  en  agrio.  Y  de  las  yeruas  son  per- 
mitidas borrajas,  chicorias  ,  escarolas,  azederas  ,  alcapar- 
ras ,  y  espárragos.  Los  rauanos  comidos  con  vinagre ,  pos- 
seen  virtud  contra  el  veneno,  y  assi  por  esta  razón,  como 
porque  deleytan  se  puede  mezclar,  desde  el  principio  con 
lo  que  se  fuere  comiendo,  según  sentencia  de  Marsilio.  Del 
ajo  ya  esla  dicho  en  otra  parte  su  grande  excelencia,  y 
virtud  ;  solo  se  aduierta ,  que  Galeno  le  llamo  triaca  ,  y  yo 
é  leydo  autor  asaz  graue ,  que  le  antepone  en  semejantes 
casos  a  la  misma  triaca. 

Es  bueno  en  tiempo  de  peste  ,  cerrar  la  comida ,  y  cena, 
con  confitura  de  culantro,  y  vltimamente  comer  dos  bo- 
cados de  pan  tostado,  sin  beuer,  para  que  enjugue  las  hu- 
medades del  vientre. 

Los  flacos  de  estomago,  beuan  vino  blanco  aguado, 
con  agua  cozida  con  betónica  ,  ó  angélica,  ó  escorzonela, 
ó  cortezas  de  cidra.  Y  los  robustos  de  estomago  ,  beuan  al- 
guna destas  aguas  en  moderada  cantidad.  Es  consejo  de 
doctos  varones  ,  que  los  que  pudieren  beuan  en  vassos  de 
oro  ,  ó  de  cuerno  de  vnicornio ,  ó  de  marfil  ,  o  de  enebro, 
repossandose  algún  espacio  la  beuida  en  estos  vassos. 

El  exereicio  (en  tal  tiempo)  sea  moderado  por  la  maña- 
na, y  dentro  de  casa  los  dias  nublados,  mas  los  dias  cla- 
ros ,  en  el  campo  al  rayo  del  sol ,  de  suerte  que  no  cause 
cansancio,  y  huyendo  todos  los  comercios,  y  tratos  de  las 
gentes,  las  comedias,  sermones,  y  juegos  públicos,  y 
fiestas. 

Vistasse  (el  que  teme  la  peste)  galanamente  de  tafetán, 
ó  raso  ,  o  de  olandillas  ,  y  boeaci ,  y  de  todo  aquello  ,  que 
es  liso  ,  y  sin  pelo  ,  perfumándose  muchas  vezes  con  bue- 
nas pastillas  ,  y  rociando  el  vestido  con  agua  de  olor, 
mudando  vestidos  con  frequencia,  importa  también  mu- 
cho afeytar  la  barba ,  y  cabello ,  antes  que  este  muy 
crecido. 

El  sueño  de  medio  dia  ,  y  tarde  es  muy  nociuo  ,  prin- 
cipalmente en  los  que  no  tienen  costumbre  ,  y  el  de  la  no- 
che .  dize  Hipócrates  ,  que  sea  muy  moderado. 

El  animo  este  tranquilo  ,  sin  miedo  ,  ni  otro  accidente 
que  le  altere:  procuren  alegría  moderada  causada  de  mu- 
sica  suaue  de  instrumentos,  y  vozes  :  pues  de  Tales  Cre- 
tense se  lee  ,  que  libro  con  sola  música  de  peste  a  los  La- 
cedemones,  según  dize  Pratinas,  y  lo  refiere  Plutarco,  y 
Homero  dize,,  que  con  dulce  música ,  se  ahuyento  vna 
mortal  peste  de  éntrelos  Griegos. 


—  301  — 

El  que  vsare  el  acto  venéreo  en  tiempo  de  peste,  dize 
el  docto  Plinio,  que  morirá  en  breues  dias. 

Por  epilogo  de  todo  lo  que  esta  dicho  acerca  desta  sen- 
tencia, y  preseruacion  de  la  peste,  trayra  .el  prudente 
siempre  muy  firmes  en  la  memoria  dos  versos,  que  el  doc- 
tissimo  Sauanarola  refiere.  De  los  quales  el  vno  contiene 
cinco  cosas,  que  comienzan  con  F.  y  ofenden  en  tiempo 
de  peste;  y  el  otro  otras  cinco,  que  también  comienzan 
con  F.  y  son  de  grande  importancia  para  preseruarse  de 
ella.  Las  cinco  cosas  que  ofenden  son. 


Fumes,  f'atigatio  ,  fructus,  familia,  palas. 
Las  cinco  cosas  que  preseruan  de  peste. 

Flebotomía  .  focas,  faga,  fricalio,  ftuatus. 


FINÍS 


NOTA 


Al  comentar  Sorapan  ei  Refrán  XL  ,  sienta  lo  siguien- 
te hacia  el  fin  de  su  glosa:  -En  cuanto  al  modo  de  usar 
la  venus  no  hay  qué  decir,  ni  en  cuanto  á  la  cantidad, 
pues  ya  se  ha  advertido  que  ha  de  ser  moderada  y  medida 
con  la  fuerza  ,  complexión  y  edad  de  cada  uno;  no  hacien- 
do caudal  de  aquel  Refrán  que  viene  á  este  propósito  ,  y  le 
escribe  el  Comendador  entre  los  demás,  el  cual  se  entiende 
del  ayuntamiento  ,  según  él  dice  ,  del  hombre  y  la  mujer.  ■ 
Ahora  bien,  como  se  hace  presumible  que  algún  lector  no 
recuerde  al  pronto  ,  ó  ignore  de  todo  punto  ,  cuál  es  el  Re- 
frán á  que  se  alude  en  esta  ocasión  ,  diremos  que  es  aquél 
que  dice:  Una  es  escaseza ;  dos,  gentileza;  tres,  valentía;  y 
cuatro  ,  bellaquería;  el  cual  explica  Hernán  Núñez,  el  Co- 
mendador Griego ,  por  estas  palabras:  •  Dicen  algunos  que 
esto  se  dice  del  ayuntamiento  del  varón  á  la  mujer.» 

Semejante  cláusula  de  dicen  algunos ,  nos  manifiesta 
desde  luego  no  ser  ésta  la  opinión  general ;  y  así  creo  yo 
que  debió  de  torcer  la  primitiva  significación  de  dicho  Re- 
frán algún  garañón  en  figura  de  hombre  ó  alguna  nueva 
Mesalina ,  cuando  nó  algún  zumbón  de  más  de  la  marca; 
atendidos  los  cuales  respectos  seguramente  ,  recomienda 
con  harta  oportunidad  el  Autor  de  la  Medicina  Española 
contenida  en  Proverbios  vulgares  de  nuestra  lengua  que  no 
se  haga  aprecio  alguno  de  semejante  Refrán. 

Tal  vez  se  refiera  la  genuina  significación  de  éste  al  uso 
y  abuso  que,  respectivamente  ,  debe  hacerse  y  huirse  cu 
la  comida  de  los  huevos  ,  por  lo  que  toca  á  su  cantidad  ,  de 
acuerdo  con  aquel  proverbio  francés  que  dice : 

Unceufn'cst  ríen,  deux  font  grand  bien  , 
trois  est  assez ,  quatre  est  trop, 
cinq  donnent  la  mort. 

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